Hola chicas! Un poquito tarde pero aquí os dejo el tercer capítulo editado. Disfrutadlo!

Disclaimer: Los personajes de Los juegos del hambre no me pertenecen, y hago esto sin ningún fin de lucro.


CAPÍTULO 3. CONVIVENCIA

No sé cómo me pueden pasar estas cosas a mí. Después de que el profesor dijese que nos marchásemos a casa, lo hice. Pasé el sábado entero preparando todo lo necesario para Prim durante mi ausencia. Comida, dinero, y una larga charla con Haymitch intentando hacerle entender porqué debía vigilar a mi hermana. El domingo lo dediqué a preparar mis maletas. No llevaba gran cosa, puesto que solo estaría fuera de casa unos días. Llené mi maleta con ropa de verano, una chaqueta, el pijama, el traje de baño, los zapatos y el neceser.

Me despedí de Prim por la noche ya que es autocar salía muy temprano. Aunque mi hermanita estaba muy triste, me deseó lo mejor, y como siempre me dijo que tuviese cuidado. La abracé muy fuerte, diciéndole que le echaría mucho de menos.

Hoy lunes hemos venido al instituto, no son todavía ni las siete de la mañana, pero todos están muy animados comentando lo bien que lo pasaremos en el viaje y cotilleando sobre las parejas asignadas. Después de que el profesor pase lista para asegurarse de que no falta nadie, nos subimos al autocar e iniciamos nuestro viaje hasta la casa en la que nos alojaremos durante toda la duración de este proyecto.

Más de tres horas soportando las absurdas y típicas canciones de autocar, y aguantando que Peeta me estuviese mirando de reojo durante todo el viaje, hacen que casi me vuelva loca. No sé por qué tiene esa manía de mirarme tan fijamente. Lo importante es que por fin hemos llegado al sitio.

El profesor empieza a decir el número de habitaciones asignadas, pero no le escucho, algo más llamaba mi atención. Al lado de la casa hay un pequeño bosque y a lo lejos puedo ver un lago. Me recuerda mucho a la casa en la que vivía con mis padres. Cómo me gustaría poder escaparme allí. Lo haré, de eso no hay duda. Estoy tan metida en mis pensamientos que no entiendo lo que Peeta acaba de decirme.

—¿Qué?—Le digo, él mira con el ceño fruncido.

—He dicho que deberíamos entrar en la casa y buscar nuestra habitación, es la 46—Me dice mirándome fijamente mientras me enseña una llave. ¿Nuestra habitación? Qué mal suena eso.

—Claro— Le contesto.

Recojo las maletas y comienzo a caminar hacia la casa, Peeta me sigue de cerca. Subimos a la planta de arriba y empezamos a recorrer un largo corredor. Todos los alumnos están entrando sus cosas a las habitaciones. La nuestra es la última, al final del pasillo. Cuando llegamos se me can las cosas al suelo al ver lo que está pasando.

Todo está tirado por los suelos, cojines, mantas, la lámpara que supongo antes estaba encima de la mesita de noche…El cristal de la ventana está hecho trizas, y todos los cristales están esparcidos por el suelo. Veo ropa tirada por todas partes y al mirar hacia mi derecha es cuando veo a los causantes de tal desastre. Clove está subida a caballito agarrando a Cato por el cuello y pegándole en la cabeza, y este, en calzoncillos debo añadir, intenta quitársela de encima como puede. No se dan cuenta de que estamos en la habitación hasta que Peeta tose disimuladamente. Intento controlarme, van a ser mis compañeros de habitación , lo mejor es que nos llevemos bien.

—¿Se puede saber qué ha pasado aquí?— Les suelto con cara de pocos amigos.

En cuanto nos ven se mira entre ellos y se empiezan a reír a carcajadas. Peeta me observa con cara suplicante, esperando que yo ponga orden.

—Así que nos ha tocado al enamorado y a la rarita—Dice Clove mirándonos con sus ojos marrones.

Le ignoro. Esta chica me es bastante indiferente. Busco con la mirada cuál es mi cama y veo que a la izquierda hay una litera. Tiro mi mochila a la cama de arriba.

—¿Te importa si me quedo con esta?—Le pregunto a Peeta, que parece estar en estado de shock porque tarda un buen rato en contestarme.

—¿Qué? Ehhhh…..No claro quédate la que prefieras—Contesta aún mirando todo el desastre, lo hubiera hecho igualmente estoy por decirle, pero no quiero ser borde.

Meto mi maleta en el armario y me giro para ver todo el panorama.

—Yo no pienso limpiar nada de esto—Digo tranquilamente— Y espero tener cristal en la ventana por la noche, no me gustan los mosquitos.

Después de dejar claro ese punto estoy por salir de la habitación, cuando Cato me detiene.

—¡Ehh tu! ¡Espera!— Voy a decirle que tengo un nombre y que no me trate como a un perro, pero mi vista se va directamente a su torso desnudo. ¡Madre mía! Decir que Cato está bueno es quedarse corta, muy pero que muy corta. Estoy tan embobada mirándolo que no aparto la vista hasta que le escucho hablar.

—¿Te gusta lo que ves?— Dice con su sonrisa de lado y su tono arrogante. Me pongo roja como un tomate, me ha pillado in fraganti. No digo nada, solo me giro para salir, y es cuando veo a Peeta rojísimo, a punto de explotar de furia, como si estuviese….¿Celoso?


Agradecimientos originales a Guest, yukikanddavobifield, Tlahcuilo-Yatziri, KoyukiBetts, artemisa93, Resa J.E, candy1928, as sejmet, Xiao Kuroro Yue, , anairamellark18, VikiHungergame1, reregirl, betty, La chica sin pani CoposdeHielo!

Quiero agradecer también a Ady Mellark87 y a todas las que leeis entre las sombras y me ponéis en alerta.

Buenas noches, descansad mucho. Nos vemos mañana y recordad: Un review siempre me hace feliz (^-^)

Cristina97