Hola chicas! ¿Cómo ha ido el día? Os traigo el cuarto capítulo editado. Espero que os guste. Nos leemos abajo y perdonad por el retraso.

Disclaimer: Los personajes de Los juegos del hambre no me pertenecen, y hago esto sin ningún fin de lucro.


CAPÍTULO 4. ENCERRADOS

Voy a salir de habitación, y justo en ese momento entra nuestro profesor. La cara que pone el hombre, hace que casi explote a reír ahí mismo, pero me contengo. Está abriendo los ojos al máximo y haciendo una mueca extraña con la boca. Quiero aprobar este proyecto, y no creo que reírme del profesor sea la mejor idea, respiro para relajarme.

—¿Qué ha pasado aquí?— dice con los ojos abiertos como platos—¡Señor Grable vístase por el amor de dios! ¡Madre mía la ventana!

Al hombre parece que le va a dar un ataque, no para de llevarse las manos a la cabeza y de dar vueltas por la habitación, entonces parece explotar.

—¡Exijo una explicación!— Chilla histérico.

Peeta se gira para mirar fijamente a Cato a la cara, esperando que se disculpe, pero este no hace nada. Es Clove la que se acerca al profesor.

—Verá…—Empieza a hablar— Es que no nos poníamos de acuerdo sobre qué cama quedarnos cada uno.

—¡¿Y cree usted señorita, que ese es motivo suficiente para haber destrozado su habitación y la de sus compañeros?!—Chilla el hombre— ¿Y usted como ha acabado sin ropa?—Le pregunta a Cato, este abre la boca para contestarle pero el profesor le corta—No me lo diga! Prefiero no saberlo. Les aviso, si a la hora de cenar esto no está impecable, todos suspenderán el proyecto.

Después de eso el hombre sale de la habitación y se va refunfuñando por el pasillo.

A mi no me va muy bien en el colegio, voy aprobando los exámenes, pero no me puedo permitir suspender este proyecto, cuenta un total del 10% del curso.

No pienso dejar que por culpa de esos dos que se comportan como bestias en lugar de personas tenga que quedarme en verano recuperando el maldito proyecto. No llevamos aquí ni media hora y ya me quiero ir a casa.

—¿Queréis que os ayudemos?—Dice Peeta, como siempre derrocha amabilidad tan solo con respirar.

—¿Qué te crees? No podemos limpiar todo esto nosotros dos solos— Contesta Cato, como si fuese lo más normal del mundo que tengamos que ayudarlo a limpiar todo el desastre.

—Pues no habéis necesitado ninguna ayuda para tirarlo todo— Le digo.

Espero acabar con esto rápido, estoy deseando ir a dar una vuelta al bosque que vi cuando llegamos.

Después de dos horas limpiando, barriendo y recogiendo cristales del suelo, por fin hemos acabado. El profesor ha enviado al encargado de mantenimiento de la casa de colonias para que arregle la ventana. Al menos no tendremos que convivir con los mosquitos, siempre me pican a mí.

A la hora de la cena hemos bajado al comedor principal, para cenar han servido estofado de cordero. Nunca antes lo había probado, pero estoy segura de que es mi comida favorita, está delicioso.

Los profesores nos han dicho que debemos levantarnos a las 8 de la mañana para asistir a la reunión de iniciación del proyecto. Y ahí es donde comenzará mi tortura. No me puedo imaginar cargando tantos días con una barriga falsa de embarazada. Hay una cosa que tengo clara, si mis ganas de tener hijos en un futuro ya eran pocas, después de esta semana serán nulas.

Volvemos todos a la habitación sobre las nueve de la noche. No está permitido salir a no ser que sea una emergencia. Cuando entramos todos el profesor cierra la puerta y echa la llave. ¡¿Echa la llave?! ¿Pero que se han creído?¿Que vamos a huir?

La verdad es que no me extraña, yo lo había pensado, pero esto es demasiado. Oímos al hombre habar a través de la puerta.

—Como hemos visto que son una habitación conflictiva, el profesorado ha creído necesario mantenerlos bajo vigilancia, ahora no podrán huir. Que pasen una buena noche, y si la habitación arde en llamas, siempre pueden volver a romper la ventana— Escuchamos como se aleja riéndose, está claro que se lo ha tomado como algo personal.

Voy hacia el armario para coger mi maleta, y al abrirlo alguien sale de dentro y me salta encima. Sin pensarlo dos veces le pego un puñetazo en la cara para intentar defenderme y le doy una patada en el estómago. Él cae al suelo redondo, y es entonces cuando veo quién es.

—Venía a hacerle una broma a la chica más guapa del instituto y he conseguido acabar con un ojo morado—Dice Finnick—Pero bueno tienes toda la noche para conseguir que te perdone por esto, nos han encerrado.

Me mira con su perfecta sonrisa y yo no puedo ni reaccionar. Si no tenía bastante con Peeta, Cato y Clove, ahora tengo que soportar a Finnick y sus bromas durante toda la noche. ¡Que alguien me mate!


Hola a todos! ¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Os ha gustado?

Agradecimientos originales a: Yusha y flororstar.

Quiero agradecer también a alemadness, Marta93 y Ady Mellark87. ¡Sois unos amores! Muchas gracias por dedicar unos minutos a comentar, me alegráis el día. Gracias también a todos los que me ponen en alerta y favoritos.

Buenas noches, descansad mucho. Nos vemos mañana y recordad: Un review siempre me hace feliz (^-^)

Cristina 97