Disclaimer: Los lugares y personajes pertenecen a Cassandra Clare, esta no es una escena que salga oficial, si no pura imaginación mía
Jace había vuelto del Gard, Alec e Isabelle tuvieron que dejar lo que estaban haciendo para ir a reunirse con el recién llegado, Max hizo mala cara, a pesar de que la había pasado tan ameno con su hermano menor, todo volvía a ser como antes, nadie podía hacer que eso cambiara, no con Valentine haciendo de las suyas allá afuera, y la clave, metiendo la pata no por primera vez en lo que recordaba Alec, antes de que Max dejara la habitación le había animado con la mirada, aunque eso no había dado efecto alguno en el pequeño de los Lightwood.
Alexander recuerda haber visto a Magnus en el portal, en aquel portal donde todo comenzó, no había hecho nada para que Magnus siguiera comportándose con amabilidad hacia él, por lo tanto no le extraño que ambos se evitaran las miradas.
Maryse y Magnus en él mismo lugar no era un lugar en donde a Alec le gustaría repetir, ni mucho menos no era que se sintiera cómodo; tampoco es que Magnus, Robert y Maryse no hubieran estado en el mismo lugar reunidos nunca, recordando aquella runa en su brazo sin miedo, que había hecho Clary semanas antes. Y ahora tenía que esperar a aquella pelirroja con Magnus y su familia, enfrente del portal.
Alec no estaba tan seguro si fue por eso que no noto aquel humo demoniaco, ni la horda de repudiados acercarse a tiempo, escucho su nombre salir de los labios del brujo justo después de que una de las aspas de aquellos repudiados diera en su antebrazo, haciéndolo trastabillar , al mirar entre el humo, pudo ver que sus ojos, aquellos ojos felinos se dirigían al menor de los Lightwood, por unos breves segundos ambos se habían mirado tan fijamente, Alec, preocupado no solo por Max, si no por Isabelle, Maryse, y el ausente de Jace, a esas altura no le interesaba en lo absoluto la conocida de Clary, sintiéndose culpable en parte por aquel pensamiento, pero era su familia, sabía que Magnus preferiría conocer a Maxwell en otra situación que no fuera la de un ataque de repudiados, incluso percibió en el rostro de Magnus cierto alivio cuando su madre cruzó el portal con Max en brazos
—Alec…
— ¡Alec!— era la voz de Isabelle, Alec tuvo que pestañear varias veces como si despertara de algún sueño.
—Perdón, continúa Jace….
Jace les explicaba con lujo de detalle que era lo que había ocurrido con Simon, desde un principio sentía aquel retortijón de culpa, Jace había insistido con vehemencia que algo no estaba bien con aquel acuerdo en él que el inquisidor, y el cónsul habían llegado con él.
Justo aun lado de él, de pie, estaba Isabelle, percibiendo como Isabelle tenía un ataque de furia cuando Jace llegó a la parte, en donde Simon le habían propuesto mentir a todos sobre su familia, no podía culparla.
—Pero Simon dijo que, los únicos afectados serían…
—Los mayores — complemento Alec con una voz imperturbable —Mamá, papá, y yo
Isabelle dio un fuerte golpe al suelo con el tacón de sus botas.
—Isabelle….
— ¡Nada de Isabelle, Alec! ¡Están usando a Simon! —Exclamo mirando iracunda a su hermano
Alexander le exasperaba que su hermana y Jace en ocasiones descargaban sus frustraciones con los demás
—Is…
— ¡Pueden meterte a la cárcel! ¡A mamá y a papá también!, pueden… ¡Pueden incluso quitarte las runas!
—Isabelle, por el ángel, relájate…
— ¡No! —Chillo su hermana
—Izzy, Max te oirá si con-
La risa de Jace interrumpió la discusión de ambos hermanos, volteando a ver a Jace con cara de pocos amigos, Jace pudo notar el parecido en ambos.
—Ya saben que me encanta verlos pelear, pero no es el momento, Alec tiene razón, no porque hallamos mandado a Max a otra habitación no pueda escuchar tus hermosos chillidos Isabelle — hablaba cruzado de brazos mirando a Isabelle —Y con respecto a ti Alec, tu paciencia es exageradamente insoportable —esta vez se dirigía a su parabatai, el cual solo soltó un gruñido
—Bueno, entonces, ¿Qué vamos hacer? —Dijo exasperada Isabelle, dejándose caer en la cama de Alec, donde anteriormente había estado con Max —Alec, eres un desordenado
—Entonces…—insistió Alec como si su hermana no hubiera dicho nada
—El vampiro es amenazado con sangre, entonces, solo necesitamos sangre, Izzy
—Yo me encargo—Espeto Isabelle saliendo de la habitación
Algo oprimía su pecho, tal vez presentía algo, pero no sabía que era, cada vez los problemas le eran asfixiantes a ambos, dejando un silencio incomodo entre su parabatai tras la ida de su hermana , pero no era que ambos se fijaran en el silencio del otro para comprender que algo los angustiaba, lo sentían debido a la fuerte conexión de ambos.
—Alec. —llamo la atención finalmente del contrario. Alec estaba mirando mas allá, con la mirada perdida en la ventana aun sin vidrio
—No hables. Sé que vas a decir algo referido antes de tu ida al Gard, y entonces, yo te diré algo sobre Clarissa —silencio—Olvídalo, incluso mi propio parabatai no entiende mis chistes
Jace había notado que Alec en situaciones soltaba alguna que otra broma que en definitiva, nadie entendía, pero a Jace no le molestaba, ya que solía hacerlo con él, lo que si lo había agarrado desprevenido, fue cuando Alec las decía sin pudor alguno, sin importarle si daba gracia o no, y tenía la breve sospecha que Magnus Bane tuvo algo que ver con respecto a aquello; no quería forzar a su parabatai a aquella pelea, ni mucho menos a aquel beso, pero sus emociones estaban al borde, sin importarle que el tema era tan delicado para Alec, sabía que se merecía la lección sobre curarse como mundano.
Acercándose a Alec, que ahora tenía la vista fija en él, pero miraba más allá de él aun.
—A donde vayas, yo iré — fue como si esas palabras hubieran golpeado a Alec como una bofetada, mirando a Jace esta vez, en serio — Donde mueras, yo moriré —cito a medias, y aunque Alec no haya cambiado su semblante serio, sabía que había conseguido animarse a sí mismo y a su parabatai
Ambos se acercaron, Alec por ser unos centímetros más alto que Jace, tuvo que agacharse un poco, y Jace aunque odiara admitirlo, colocarse medio en puntillas, abrazándose, Alec volviendo a pensar en su familia, en las imprudencias que hacían Jace y Clary haciéndose daño entre ellos, a esas altura, Clary comenzaba a considerarla una conocida, más que una intrusa, y en Magnus Bane. Magnus Bane estaba siendo ahora dueño de cada pensamiento, frustrante o no.
Duraron así unos minutos, como si ambos, con aquel silencio, y en aquel abrazo dijeran cada frustración, aunque no lo era.
Jace fue el primero en separarse.
—Iré a dar un paseo….
Justo después de ver irse a Jace, regreso a la sala principal de los Penhallow, en ella estaba Aline sentada en uno de los sillones, con los pies sobre el brazo del sillón mirando risueña un punto exacto, al voltear del otro Alec vio a Sebastian, viendo con una media sonrisa viendo el mismo punto que Aline.
Sebastian Verlac, al igual que Jace, no le agradaba, sabía que no le agradaba lo sabía sin necesidad de que Jace se lo dijera, pero cada conversación que tenían entre Sebastian y Jace podía sentir aquella tensión, no estaba seguro si era porque prácticamente Jace tiene una actitud tan hostil, o el Sebastian Verlac que conocía en realidad si había cambiado; aunque no era que hubiera sido el mejor amigo de Sebastian, lo habían presentado de pequeño por el fuerte vínculo de los Lightwood y los Penhallow, y recuerda vagamente que era más abierto, mas risueño como todo niño, como él, incluso, si, solía jugar con Sebastian por cortos periodos en los que se le permitía a su familia
Pero eran niños, se regañó internamente Alec, iban a cambiar, incluso él había cambiado, pero tenía la sensación que Sebastian tenía algo que no había cambiado, algo paso por su mente, imágenes borrosas, unos cabellos pelirrojos, unos plateados, unas manos pequeñas.
—¿Alec?—llamo Aline, habiendo quitado la mirada de aquel punto donde ambos Penhallow miraban con curiosidad.
Alec finalmente volteo en la dirección en donde Aline y Sebastian miraban con interés, y en el sillón, con los lentes torcidos, con aquel libro que había intentado leer en las manos, estaba Max, contuvo una risa, aun a pesar de que habían estado dormidos antes de que Jace los interrumpiera, había notado que Max estaba despierto ya, dedujo que recuperaba aquel descanso.
Tomo a Max en sus brazos, dejando el manga encima del brazo del sillón en donde estaba dormido Max, Jace había mencionado alguna vez que Max dormía en cualquier lugar, bueno, tenía razón
— ¿Jace?— arrastro la voz, Alec negó con la cabeza.
Alec sabía aquel apego que tenía Max con Jace, y no podía culparlo, Jace era nombrado "el mejor cazador de sombras" , pero lo cierto era que entre Jace, Isabelle y él consentían al pequeño de los Lightwood, era inevitable que los tres lo hicieran.
—En realidad, dormilón, soy yo, Alec, y al menos que quieras que te cambie como cuando eras más pequeño de pijama…— antes de que pudiera acabar la oración Max alzaba sus brazos hacia arriba, como si le dijera :"en realidad tengo tanta flojera, así que dejare que lo hagas"
Después de rodar los ojos, Alexander se dispuso a cambiar a Max con cierto cariño en su acciones, trayéndole una oleada de recuerdos cuando Max era más pequeño, finalmente lo acostó en su cama, arropándolo, quitándole las gafas, colocándolas en un pequeña repisa; Maxwell había estado aguantando el sueño en lo que lo cambiaba por lo que al tocar la almohada inmediatamente cerro sus ojos, Alec paseaba sus dedos por aquellos castaños cabellos ya de por si alborotados.
Sentía nuevamente aquella inquietud, beso la frente de Max, caminando nuevamente a la sala, donde Isabelle había vuelto, y escribía una nota para el vampiro diurno…
Nota: ¿Listos sus pañuelos? el siguiente capitulo narrare bueno...ya saben, la ida de mi pequeño Maxie
Gracias por los reviews de la primera parte, ¡no duden en dejar una opinion!
