Disclaimer: Los lugares y personajes pertenecen a Cassandra Clare, esta no es una escena que salga oficial, si no pura imaginación mía


Después de dejar a Max dormido, regreso a la sala, todo el mundo estaba callado, Isabelle de vez en cuando comentaba algo trivial, Alec, dejaba que Aline y Sebastian contestaran. Fue a ver a su hermano repetidas veces, Jace estaba tardando y ver a su hermano lo relajaba en gran parte, porque cada una de aquellas visitas, siempre lo encontraba con un pie fuera de las sabanas, otra con su playera gris desacomodada dejando ver su estómago, y otra, casi medio cuerpo fuera de la cama, le causaba tanta gracia como en un corto tiempo Max se las arreglaba para hacer un lío con las sabanas, pero no le importo volver a acomodarlo y arroparlo.

Fue en esa última ocasión en donde volvía acomodar su pequeño cuerpesito a la cama cuando Max empezó a hablar dormido, el solo reía.

— ¿Jace?

Max arrastraba las palabras acurrucándose en las almohadas

—No

— ¿Izzy?

—No creía que mi voz sonara femenina Maxwell—dijo entre risas, acariciando el alborotado cabello de su hermano menor

— ¿Alec?

—Si

—Alec... ¿me dirás quien es Magnus? Ya sé que es un brujo y...

Alec trago saliva, no sabía si agradecer que el sueño había acallado a su hermano, o maldecir

¿Y...? se cuestionaba internamente Alexander, era imposible que Max conociera a Magnus, lo había mencionado aquella vez que Isabelle y Max se habían enfurecido con él a causa de aquella farsa de entregar a Jace con la inquisidora, pero de ahí en más había tratado con cautela el tema de Bane.

Regreso con los demás, sentándose en el sillón más lejano que pudo de los tres.

—Es tarde...—Era la voz de Isabelle...


Comenzaba a despertar, removiéndose en las acolchonadas almohadas, una en su cabeza, y otra abrazándola, como un panda se aferra a un mambo, pateando suavemente las sabanas, como si la mitad de si le pedía que se levantara, y la otra que siguiera en aquella cómoda escuchar un sonido fuera de lo común.

Entre abrió los ojos, no por primera vez de lo que recordaba desde que Alec vino a cambiarlo y arroparlo, había sido muy infantil, ahora que lo meditaba consciente, pero estaba muerto de sueño, además de que Alec tenía una expresión apaciguante y cariñosa, como si recordara algo, Max conocía esa mirada sincera de Alec, seguramente se hallaba recordando cuando él era más pequeño, miro la habitación, o al menos intento verle forma a la borrosa habitación en ausencia de sus lentes; había visto entrar a Alec , unas tres veces, recuerda haberle preguntado algo a su hermano sin obtener respuesta, pero el aún estaba dormido; aquellas tres veces, solo entre abría sus ojos para asegurarse de que era él, o tal vez Jace había vuelto ya.

Volvía a cerrar sus ojos, cuando no noto nada extraño en la habitación, pero aquel ruido volvía a inquietarle, obligándolo más que nada por preocupación a abrir los ojos, habían pasado últimamente tantas cosas extrañas a su alrededor, no directamente a él, pero si a Alec, Isabelle, y Jace, lo tenía sumergido en constante preocupación, sus tres hermanos le habían explicado el peligro en que un cazador de sombras está expuesto, pero simplemente, el aún no lo tomaba como algo normal como todos los cazadores de sombras a su alrededor, aunque simplemente le fascinaba las acrobacias que Jace le mostraba, y las fantásticas historias que los tres llegaban a contarle cuando regresaban de alguna misión

Busco sus zapatos, pero aquel sonido le fue más inquietante optando por caminar en calcetines por la habitación, se acercó a la ventana aun lado de su cama; había estado ya en esa habitación el día que sus padres y él habían visitado Idris, pero si hubiera sabido que Jace y sus hermanos derrotarían a Abbadon durante ese tiempo, preferiría haberse quedado en el instituto, corrió las cortinas aun lado, y achicando los ojos intento ver que era aquel extraño sonido, colocándose de puntillas, pudo divisar las colinas.

¿Ruido en las colinas?

Tambaleante aun por el sueño, camino fuera de su habitación, entrando hacia la sala de los Penhallow, escuchaba la voz de Isabelle, y la de Sebastian, noto su comic en una de las manos de Sebastian, aquel chico no le era tanto de su agrado, ni mucho menos porque, detestaba que tomaran de sus cosas.

—Ése es mi libro

Max tenía la sensación de que había interrumpido a Sebastian, pero por el momento quería recuperar su libro, busco de reojo a su hermano e Isabelle; noto que Isabelle estaba tensa, para después fijarla en Sebastian nuevamente molesto.

— ¿Qué, esto? — Sebastian le acerco el libro — Aquí tienes niño.

Max cruzó la habitación muy digno y recupero de un jalón el libro. Dirigió una mirada furibunda a Sebastian

—No me llames niño

Sebastian rio y se levantó, con la mirada grisácea de Max siguiéndolo.

—Voy a buscar café— dijo, y salió en dirección a la cocina. Se detuvo y volteó en el umbral de la puerta — ¿Alguien quiere algo?

Hubo un coro de negativas. Sebastian se encogió de hombros y desapareció en la cocina, dejando que la puerta se cerrara a su espalda.

—Max— escucho la voz de Isabelle llamarlo, en un tono seco—, no seas grosero

—No me gusta que nadie toque mis cosas— Max abrazó el comic contra el pecho

—Crece un poco, Max. Solo lo tomó prestado

Max noto una mancha borrosa alejada de todos, por el cabello obscuro y las ropas igual de obscura. Alec; no esperaba que lo defendiera de su hermana, tal vez había tenido cierta culpa, pero descartaba el hecho de discutir con su hermana, comprendía que al igual que Alec estaba pasando momentos nada favorables, como aquella vez en que pregunto la razón por la que Alec y Jace habían discutido, y había recibido una contestación igual de seca, pero eran sus hermanos, los quería aun si servía de algo desquitarse con él, aunque eso no le molestaba en lo absoluto, podía notar su obscuro cabello y su espalda tensa, eso confirmaba que algo le preocupaba a su hermana, al menos es lo que meditaba Max

—Deberías estar en la cama de todos modos. Es tarde

—Se oían ruidos en la colina. Me despertaron—Max, pestañeó; sin sus lentes, todo era parecido a una mancha borrosa para él—Isabelle...

Isabelle dio la vuelta quedando a espaldas de la ventana.

— ¿Qué?

— ¿Escala alguna vez la gente las torres de los demonios? ¿Por algún motivo?

La respuesta la obtuvo de Aline

— ¿Trepar a las torres de los demonios? — Rio — No, nadie hace eso. Es totalmente ilegal, para empezar y además, ¿Por qué querrían hacerlo?

Max parecía contrariado, pestañeando varias veces aun mirando detrás de Isabelle

—Pero alguien lo hizo. Vi...

—Seguramente lo soñaste— le dijo Isabelle

El rostro de Max se arrugó, eso tal vez si había despertado enojo en él.

No estaba soñando, pensó Max, acababa de verlo, estaba ya totalmente despierto, trago saliva sintiéndose ignorado, e impotente, sabía que había visto algo, con o sin lentes lo había visto. Intuyendo que podía venirse abajo, Alec se paró como si recién notara la presencia de su hermano menor, y lo tomó de la mano

—Vamos Max— dijo afectuosamente. — Volvamos a la cama

Apretó su mano con fuerza, subiendo su mirada hacia la de Alec, como si suplicara que le creyera, estaba seguro que se pondría a llorar si hubiera tenido dos años menos de los que tenía hasta que le creyeran, pero tenía nueve años, de cualquier modo ¿Por qué habría de mentir en un momento así? ¡No estaba mintiendo!, y ciertamente comenzaba asustarse, aun podía escuchar la voz de Aline al fondo apegándose más a Alexander, el cual lo recibió con una mirada interrogativa y preocupada, estaba agachándose , para seguramente abrazarlo o cargarlo...

El estruendo de una ventana rota hizo que ambos, Max y Alec voltearon tan abruptamente a la vez, escucho a su hermano mayor exclamar una maldición, Max se quedó de pie con los ojos abiertos de par en par, horrorizado; aun sin lentes podía ver la gema de Isabelle brillar como una luz mágica pero de aquel color rojizo, siguió a su hermana con la mirada, viéndola inclusive como en aquellas películas mundanas que solía ver con tanta frecuencia cuando las colocas en cámara lenta,

Sabía que Isabelle había combatido tantas veces demonios, pero algo que escale las torres de los demonios ...sintió pánico, y miedo, miedo por su hermana, miedo porque al verla, Izzy ya estaba dispuesta a agarrar su látigo e ir detrás de lo que allá sido lo que se llevo a Aline, solo logro correr unos cuantos pasos cuando los brazos de Alec lo detuvieron.

— ¡Alec! ¡Alec, suéltame!— Chillaba, viendo como su hermana saltaba aquella ventana —¡Izzy! ¡No! Izzy! ¡Alec!

—¡Max!

— ¡Alec, por favor! ¡Por favor! —su voz se elevó más hasta gritar

— ¡Max! Maxie...


Alec cargo a Max en su hombro, había dejado de gritar, pero su cuerpo temblaba a horrores, causándole un retorcijón a Alec al verlo de ese modo, no iba a encerrar a Max, no como aquella vez que fueron en busca de Jace a la ciudad de hueso, había dos razones por la que no lo haría, una de ellas, era porque ese era más el estilo de Isabelle, y la segunda razón era, que Max estaba alterado

Lo dejo en el suelo en la alfombra mientras se dedicaba a apagar las luces de toda la casa,

—Sebastian, armas, y cubre esa ventana —ordenó mientras paseaba de aquí para allá apagando las luces, sin dejar de ver a su hermano el cual había abrazado sus piernas.

Sebastian había regresado con armas, esparciéndolas en la mesa enfrente de los sillones en donde hace poco todos estaban reunidos hablando sobre Jace, Alec observo que sostenía una daga en mano, alzando la mirada encaro a Sebastian, lo miraba tan fijamente que se sintió incómodo.

—Tu no saldrás, tienes que cuidar de Max— Alec hablaba en un tono firme, mirando fijamente los negros ojos de Sebastian, el cual no soltaba esa daga, Alec creyó ver que Sebastian pensaba en algo, como cuando si decides llevar a cabo una acción o no.

Negro y azul, se vieron fijamente, Alec tenso todo su cuerpo, hizo ademan de volver a hablar pero no llego a hacerlo ya que sintió un jalón en su playera, bajo la mirada y se encontró con la gris mirada de su hermano, cristalina.

—Tapizare la ventana— oyó decir a Sebastian mientras dejaba la daga en la mesa junto a las demás armas

— ¿Max? — Se agacho flexionando sus piernas quedando a cuclillas enfrente de su hermano menor, acariciando sus alborotados cabellos—. ¿Qué pasa?

— ¿vas a irte tú también?

—Tengo que ir a buscar a Izzy , Max

Max parecía horrorizado, comenzando a levantarse

—Yo ire...

Alec negó con la cabeza descartando la idea de inmediato, tenía aquella mirada obstinada, y por muy raro que le pareciese le recordó a Clary, tomo de los hombros de su hermano, abrazándolo, meciéndose suavemente, sintiendo las pequeñas manos de Max apretujar su playera

—Entonces espera a Jace— la voz de Max le suplicaba.

Alec frunció el ceño extrañado por la actitud de su hermano

—Ven...acompáñame a cambiarme, ¿está bien?— Max solo asintió y se levantó junto a Alec tomando su mano, con una expresión asustada

En su cuarto saco el traje de combate mientras Max se distraía con su teléfono con la cara agachada, recuperando sus lentes en el proceso, saco su arco , colgándose el carcaj ajustando la correa de este, y pasándose el arco por la espalda, ocultando las armas que Sebastián le había ofrecido incluyendo la daga que no quería soltar hace poco, llamo a Max y el niño fue hacia el tomando su mano acariciando la dactilera que se había puesto con curiosidad, dispuesto ya a bajar a la sala y salir en busca de su hermana tuvo que detenerse al notar que su hermano menor no se movia.

—Alec...

Tomando un gran suspiro soltó la pequeña mano de su hermano, tenía que apresurarse en ir por Isabelle, Jace era el indicado para calmar a Max en ese tipo de situaciones, el...el simplemente no era tan bueno con aquello, se dirigió a la mesa de noche de Jace rebuscando algo en el mobiliario, y regresando con su hermano menor que lo miraba expectante, agachándose a su altura, tomo la pequeña y pálida mano de su hermano

—Abre la mano

Max lo hizo. Alec recordaba bien aquel muñeco que Jace le había regalado a Max, aquel muñeco que ahora descansaba en la palma de Maxwell

—Es...

—Sí, es ese muñeco — Alec sintió un gran alivio cuando Max sonrió— Y si estas asustado mientras salgo, recuerda la cara de Jace cuando te lo dio, asi que Maxwell Lightwood, usted es mi pequeño soldado —, aunque la comisura de su labio aun temblaba, tomando su otra mano, bajo hasta la sala.

—Esta vez iré por Isabelle y Aline Sebastian...

—Si lo sé, cuido del pequeñin.

Alec y Max bufaron al mismo tiempo, y en otra situación parecería gracioso aquello, pensó Alec, abriendo la puerta

—Estoy seguro que Magnus no dejara que te pase nada

Alec se detuvo con medio cuerpo fuera de la casa, y miro a Max sorprendido

—Porque estoy seguro que para el eres su soldado—continuo diciendo Max aun desde dentro de la casa

Alec cerró la puerta detrás suyo...


Bueno gracias por sus reviews, ya se que dije que...esto sería el final del fanfic pero, me parecio que me faltaban varias partes