ENTRE EL NEGRO Y BLANCO, MEJOR GRIS
Capitulo II
Mientras Kagura emprendía camino a donde sus pies la llevaran, los dos altos mando del Mimawarigumi se quedaron conversando.
—Es una linda niña y entiende los trabajos de policías —dijo Sasaki mientras se sentaba en el lugar que antes estaba Kagura y tomaba una dona del paquete para llevar que había pedido Nobu
—Se supone que hoy era mi día libre —dijo el chico con su típico monótono
—Muchos suponen cosas Nobu —. Contestó Sasaki. —Dime... ¿Que estabas a punto de hacer?
—No entiendo que quieres decir—. Expreso Nobuo
—La pequeña criatura te rodeaba con los brazos, a menos que me digas que eso es una llave, yo seguiré pensando que es un abrazo—. Objeto Sasaki.
— ¿Tiene eso algo de malo?—. Preguntó serio.
—Eres un chico de élite, además creí que esa pequeña criaturita tenía algo que ver con el samurái de pueblo más joven del Shinsengumi—. Hablo Sasaki. — ¡No me digas!, ¿se la quieres quitar?
—Nunca ha sido suya—. Expreso Nobuo. —Me tengo que ir Isaburo, seguiré disfrutando de mi día libre.
Fue lo último que el chico dijo. Después se retiró de aquel lugar, alejándose de su conocido, no sin antes, indicarle al mesero que el hombre pagaría la cuenta. Eso le pasaba por interrumpir sus asuntos.
Nobuo caminaba por las concurridas calles, su mirada buscaba en todos los puntos posibles a la joven chica que siempre salía con su paraguas. Pero nada. Ella podía llegar a ser muy escurridiza.
— ¡Adicto a las donas!—. Exclamó una persona.
Una persona que le llegaba por la espalda dándole fuertes palmadas en esta.
—Tiempo sin verte—. Agregó.
— ¿Qué quieres?, tipo sádico—. Contestó seco.
—Saludarte—. Contestó Okita
— ¿Por qué no lo hiciste cuando interrumpiste mí salida con Kagura?—. Preguntó irónico, buscando que sus palabras sonaran como un reclamo por las anteriores acciones de Okita.
—No tenía intención de interrumpir—. Contestó.
—No claro que no, tú querías hacerle daño—. Dijo Nobuo
— ¿Qué es esto?, ¿te preocupas por la china?, sabes cómo es, esa piedrita no le hubiera hecho daño alguno —. Dijo Okita
—Además, ¿Por qué tus preguntas?, suenas enojado. Incluso ibas a lanzarle una piedra a ella, no me digas… ¿Estas celoso?—. Preguntó Nobuo, el tono monótono de su voz provoco una sensación de molestia en Okita
—Estas diciendo estupideces—. Contestó Okita
— ¿Entonces no lo estás?—. Preguntó Nobuo.
—No, pero ¿tú por qué preguntas?, es tu amiga, no debería interesarte lo que yo piense de ella... ¿O es algo más para ti?
— ¿Que dices?— Pregunto Nobuo algo confundido
—Yo lo único que tengo con ella es una rivalidad, o sea, para mi ella tiene dos bolas —expreso el castaño riéndose.
—Perfecto— dijo Nobuo con ese tono frío que lo caracterizaba
— ¿Perfecto que idiota?— Preguntó Sougo algo desesperado
Pero ese chico de cabellos azules no le respondió has después de un rato:
— Si su relación es como la de nosotros, tú me odias, y yo deseo ver tu cadáver enterrado kilómetros bajo tierra, es suficiente para que todo el mundo cierre la boca de que tú y ella tienen algo... Me imagino lo molesto que ha de ser para Kagura—. Entrecerró los ojos algo pensativo
—Bueno, si el río suena es porque agua lleva—. Una sonrisa maliciosa se formó en sus labios, y una penumbra atravesó su semblante, para luego marcharse y dejar a ese Nobuo pensativo
Kagura se encontraba sentada en una banca del parque, con su sombrilla y un sukonbu en su boca, tarareando una canción infantil, cuando el capitán de la primera división del Shinsengumi se dio cuenta que ella estaba ahí decidió tomarla por sorpresa acercándose por la espalda, parecía que su plan iba a funcionar cuando ella hablo:
—Podridas dejar que tus celos no te controlen—expreso la joven, eso sorprendía a veces esa niña solía ser más madura que cualquiera en su casa.
—Lo siento, pero me no me gusta que nadie agarre mis cosas —respondió el de mirada carmín.
—Solo fue una salida entre amigos, él es como Gin y Pachi para mí, un amigo que quiero mucho
—Pero él no solo te ve como una amiga
— ¿Qué estás diciendo?—preguntó Kagura confundida
—Siempre has sido estúpida... Basta con mirar su cara cuando te ve—contestó Okita.
— ¿Su cara? Tiene una cara bonita —contestó Kagura en tono de broma
—Vuelve a decir eso y le rebanare la cara —expreso Okita
—Celoso dramático —dijo Kagura entre risas.
—Vete a la mierda china —contestó Okita. —Además ese idiota dijo que hay rumores de ti y de mí, se más discreta por favor, no pongas tus ojos de enamorada cuando me ves
— ¿Perdón? —dijo Kagura sintiéndose ofendida.
—Ya sabes, te dije que nadie debía saber de esto y de seguro vas por ahí hablando de nosotros —dijo Okita. —Cuando iniciamos esto te dije que debía ser un secreto
— ¡Vete a la mierda idiota! —Gritó Kagura. —Yo no voy por ahí diciendo cosas, además, eres tu quien quiere que todo esto sea secreto.
— ¿Qué es esto?—. Pregunto burlón. — ¿Tú quieres que todo el mundo lo sepa?
La pregunta de él provoco que la sangre de Kagura saltara a sus mejillas, en un simple parpadeo su rostro se tornó en un tono tan rojo como el de un tomate.
—Yo no soy buena para los secretos —dijo Kagura cruzándose de brazos y evitando darle la cara a él.
—Pues te aguantas —contestó Okita
Se sintió furiosa, era una ira que jamás había sentido y pensó que no tenía sentido. Pero esa ira era causada por las palabras de él, esas palabras que le dolieron.
— ¡Pues yo ya no voy a guardar secretos! —Gritó Kagura. —Si alguien pregunta, diré que si FUI la novia de un sádico idiota.
Después de aquellas palabras, el puño de Kagura dio justo en la cara de Okita, este cayo debido al fuerte golpe. Se quejaba del dolor mientras veía como la chica se iba dando pasos molesta...
"¿Fui?" pensó Okita
"Vaya idiota" pensó ella dando pasos fuertes en el pavimento. Iba a ver a Nobuo para que no siguieran esos estúpidos rumores. Y ahí estaba ese chico de nuevo poniendo en silencio su celular, y sus ojos emitieron un brillo cuando la vieron a ella.
—Nobu — lo llamó con esa enorme sonrisa, aunque no podía evitar sentirse algo triste, después de todo la palabra "Terminar" era algo que se decía fácil, pero que, llevarla a cabo era algo más que difícil
Ese chico no dudó en acercarse a ella... Lo haría, porque a nadie le pertenecía ella, y así la prefería, una chica imposible de domar. ¿Pero por qué rayos esos pensamientos atravesaban su mente? No lo sabía, pero disfrutaba de esa tortura tan magnífica.
Se acercó a ella y a menos de un paso, unas lágrimas recorrieron el blanco rostro de Kagura. Y como era de esperarse, Nobuo no sabía qué hacer, y mucho menos por qué pasaba eso tan inesperadamente.
Esos ojos azules poco a poco se fueron nublando más, y su sonrisa fue desapareciendo. Y sin decir una palabra abrazó a Nobuo con fuerza, apretando con sus dedos el uniforme de él.
—Nobu lo siento por llenar tu uniforme de mis lágrimas y mocos, pero es que no me siento bien —. Por fin Kagura había roto el silencio.
—No te preocupes, aquí estoy para lo que necesites, siempre podrás confiar en mi —dijo Nobuo con una sonrisa sincera.
—Gracias —le respondió la sonrisa.
Hubo otro momento de silencio incómodo, ambos decidieron empezar a caminar para que la gente les quitará la vista de encima. Ya sentados en una banca en frete de río Nobuo rompió el silencio.
— ¿Por qué llorabas?
—Por lo que pasó con un estúpido sádico.
Nobu no tenía que preguntar de quien se trataba, rápido el retrato de Okita estaba en su mente, haciéndole algo malo a Kagura.
—Bueno Kagura, me acaba de mandar un mensaje Sasaki que me necesita urgentemente, lamento dejarte sola así, pero trabajo es trabajo.
—No te preocupes, ve al cumplimiento de tu deber —le dijo con una sonrisa fingida. Kagura sabia como eran esos trabajos, que de la nada podría salir un imprevisto. Lo sabía muy bien, no dé en balde fue la novia de un Policía. —Éxito —. Fue la última palabra que artículo, para después levantarse y dirigirse a su casa.
—Espera —dijo Nobu sacando unos billetes —, cómprate algo de helado, sukonbu y donas; cuando termine mi trabajo iré a la Yorozuya
—Bueno —dijo tomando el dinero —te esperaré.
Cuando Kagura había tomado el dinero, Nobuo salió corriendo, iría en busca de quien hizo que los hermosos ojos índigos de su querida amiga derramaran una lágrima.
