ENTRE EL NEGRO Y BLANCO, MEJOR GRIS
Capitulo IV
Pasó así otro día, y Nobuo estaba feliz por ir a la Yorozuya. Tocó y escuchó dos golpes, uno de él y otro... De Sougo. Uno llevaba unas enormes ojeras, mientras que él lucía un rostro rejuvenecido.
— Vengo a darle algo a Kagura — Lo observó con fastidio mientras escondía los boletos para el parque de diversiones
— Que coincidencia— Se río con sarcasmo ese sádico — Yo vengo a pedirle algo
Se vieron con odio por unos segundos, estaban por matarse hasta que abrieron la puerta.
— Apuesto a que este idiota te hará infeliz— Se burló Sougo
— Y yo apuesto que este bastardo no sabe besar por que no te quejaste de mi ayer— Sonrió altaneramente Nobuo extendiendo los boletos
Después de decir eso voltearon hacia la persona que había abierto, y se encontraron con unas gafas.
— No sé de qué hablan, pero yo no le bateo a ese lado... Aunque agradezco sus atenciones, y ya tiene tiempo que no voy al parque de diversiones— Esquivó la mirada Shinpachi
— ¿Cómo lo matamos? ¿Yo lo hago trizas y tú lo tiras al Río? — Preguntó Okita a Nobuo
— Me gustaría mejor al revés —Se ponían de acuerdo ambos ignorando al pobre chico de gafas
Pronto una patada hizo volar a Shinpachi hacia la calle.
— ¿Quiénes son Patsuan?— Se acercó Kagura con el cabello alborotado, ya que acababa de despertarse
Los observó unos segundos y cerró la puerta de golpe, pero ese dúo de sádicos detuvo la puerta.
—Necesitamos hablar —dijeron al unísono —China/Kagura sal conmigo —terminaron también juntos la oración.
Kagura estaba confundida no sabía por qué tenía dos policías en su puerta esto era extraño nunca se le hubiera cruzado por la mente.
—Bueno salgamos los tres juntos —dijo Kagura, no quería estar con ninguno de los dos a solas, después de lo sucedido ayer con cada uno.
Tanto Sougo como Nobuo se golpearon en la frente mientras pensaban "que tan inocente tenía que ser Kagura para que piense que es una salida entre amigos"
— ¿A dónde iremos? —preguntó Kagura
—Tú y yo podemos ir al parque de diversiones, y que el perro negro se vaya a donde quiera —dijo Nobuo
—No, vamos los tres juntos —dijo Kagura en voz firme.
—Uy señor conquistador, su amiguita no quiere estar a solas con usted, no lleva ni 24hrs soltera usted ya se le echa encima —expresó Sougo en un tono burlón. —Confía en mí, por eso quiere que vaya, en caso de que un perro blanco en celo se le eche encima.
—Pero yo no trato de traer su atención con peleas infantiles, ¿no puedes ser un poco más maduro? —contestó Nobuo
—Dejen de pelear —dijo Kagura mientras les daba un zape a cada uno. —El parque suena interesante, vayamos. Espérenme aquí o adentro iré a arreglarme —dijo sin mucha emoción. Tener a dos enemigos a muerte en una sola habitación no podría salir bien.
En lo que Kagura se bañaba, Sougo y Nobuo se sentaron frente a frente cada uno en el sofá, tenían unas miradas asesinas, hasta que el joven de pelos azulados rompió el silencio.
—Sabes Kagura besa muy bien, justo en donde estoy sentado nos besamos ayer —dijo para intentar molestar al capitán del Shinsengumi.
—Si la entrene bien durante este año —contestó Sougo con una sonrisa maliciosa. —Aprendió a bases de mordidas y chupetones.
—Pues yo la abrace por la espalda y dijo que le gustaba
—Apuesto que después te dio un golpe en la cabeza —dijo Sougo con un monótono.
Nobuo ya no contesto nada, le molestaba que Sougo le respondiera como si fuera un paso delante de él. Un silencio incómodo surgió entre ambos. Él ya tenía ganas de matar al "policía negro" cuando Kagura se posicionó en la sala.
—Ya estoy lista —dijo Kagura con una sonrisa.
La jovencita lucía un vestido blanco de tirantes con vuelo hasta las rodillas, un sombrero para tapar el sol y unos zapatos de meter rosas. Ambos jóvenes se quedaron impresionados. Pero Sougo reconocía lo que Kagura usaba en su cuello.
¿Que podían decir sobre la vista que aquella chica les estaba regalando? Era el mismísimo cielo para ellos...
— ¿Podrían cerrar la boca?, se les esta cayendo la saliva—. Dijo Kagura.
Las mejillas de Kagura se sonrosaron al mismo tiempo que se abrazaba a si misma tímidamente nerviosa por las sorprendidas miradas de ese par de chicos.
Qué acto tan tierno... Era realmente linda de esa manera.
—China... —. Murmuró Okita, sintiendo como por primera vez en su vida la sangre subía a sus pómulos.
—Te ve realmente linda así —. Agregó Nobuo
Okita Sougo se giró fulminando con la mirada al peli azul y a sus palabras que convirtieron el rostro de Kagura en rojo tómate.
—Si... ¿Ya nos vamos? —. Interrumpió Okita.
Kagura reacciono, se dio un par de palmadas en las mejillas como si buscara controlar el color de sus mejillas. Después de aquello volteo a mirar al par de chicos buscando reflejar decisión e imponencia.
—Vamos—. Ordeno inflado su pecho al mismo tiempo que ponía sus manos sobre su cintura.
—Iré a donde quieras si me lo pides, no importa si el destino es el infierno—. Dijo Nobuo acercándose a Kagura para poner su mano sobre su sombrero
— ¿De qué anime Shoujo sacaste eso come donas?—. Preguntó Okita con su monótono pero a la vez burlón tono de voz
—Al menos me esfuerzo por decirle palabras bonitas... ¿tú le dijiste alguna?—. Retó el peli azul.
Y Okita Sougo chasqueo la lengua
Nadie mas dijo nada. Kagura caminaba por delante con sus agraciados pasos siendo protegidos por el par de chicos de los cuales uno vestía su blanco y otro su negro uniforme policíaco.
Veían como los sueltos cabellos de la chica eran meneados de un lado a otro gracias a el viento, maldición, incluso de espaldas era linda.
—Dime... Come-donas, ¿qué se siente tener una cita donde estoy yo?—. Pregunto Okita buscando molestarlo
—El mismísimo infierno—. Contestó. —Pero dime sádico... Que se siente presencia la cita de alguien que ya llego a segunda base con tu EX
Nobuo dejo escapa una leve risa al pronunciar aquella palabra, que aunque su rostro se negó a expresar, le causo furia.
Kagura escuchaba atentamente cada palabra, desde que dejo a aquel par de chicos en la sala de su casa hasta ahora que se encontraban caminando. Mentalmente se repetía a si mismo mantener la cordura de sus mejillas que constante me querían pintarse de rojo también le pedía a sus pies que no salieran corriendo y por sobre todas las cosas suplicaba a su corazón que se detuviera de una vez, que no debía sentirse así por la presencia de dos
Continuaron caminado y tomaron un taxi, procurando mantener a Kagura cerca. Pero lo que querían era que quedara alejada del otro, pero para su suerte, o mala suerte, como decidiera llamarse a eso, la dejaron en medio, y la incomodidad crecía a cada instante.
Cuando uno intentaba ver el escote de la chica el otro lo reprendía con la mirada... Ninguno iba a ceder ante el otro.
"¿Por qué este idiota esta en mi cita?" Se preguntaban ambos viendo la ventana y maldiciendo su suerte.
— China/Kagura...— Dijeron ambos pero se callaron al escuchar al otro
La incomodidad crecía a cada instante, hasta que por fin llegaron. Sougo salió rápido, y con una cara de pocos amigos, mientras que Nobuo le abrió la puerta a Kagura, como todo un caballero, el que nunca fue él. Era molesto.
En el tiempo que pasaron a esos puestos para ganar algún premio, recordaba cuando hacia una competencia con su "ex chica" para ver quién era mejor, pero, Nobuo se destacaba en todo y ganaba todo para regalárselo a Kagura quien lo recibía con las mejillas rosas.
Cuando se acercaron a la rueda de la fortuna, Okita se detuvo, y jaló a Kagura del brazo.
— No pienso subir— Rio con cierta nostalgia— Creo que fue suficiente. Sólo voltéate— Le ordenó sin mucho esmero
Sin protestar, hizo lo que le pidió y él le quito un lindo collar, para luego guardarlo en su bolsillo.
— ¿Qué haces?— Le preguntó confundida
— Nada— Se volteo y le hizo una seña de despedida con la mano— Disfruten la velada
