Cap.2 INTENCIONES
Cuando volví en mí, sentí que algo cálido aprisionaba mi cintura, era el brazo de Edward. Y de pronto, tomé conciencia de lo que habia hecho. Me había entregado sin reservas a él.
No podía creer que me entregué tan facilmente a alguien que practicamente era la primera vez que me hablaba. Pero no podía comparar con nadie, él no era como los demás, él era DIFERENTE a todos. El recuerdo de lo que habia hecho con mi cuerpo hizo sonrojarme de manera inmediata, estaba desnuda, abrazada a él.
Un rastro de pudor asomó a mi conciencia y traté de levantarme para ir por ropa y taparme, pero en ese momento él abrió sus ojos y quedé atrapada en su maravillosa mirada. Esos ojos verdes eran fascinantes, era como un mar insondable, placentero y atrayente que podía muy bien dejarme flotando placidamente a la deriva sin importarme nada.
Me acercó a su rostro con su mano en mi nuca y me dio el más dulce de los besos. No pude evitarlo y gemí ante su delicada caricia.
-Te necesito Bella-fue lo que murmuró antes de que nuevamente volviera a tomarme de manera posesiva, delicada y pausada, en el momento del clímax, él clavó su mirada en mi y nuevamente me besó con ansias y desesperación y lo sentí temblar en mis brazos. No podia pedir más a la vida.
Cuando Charlie llegó, yo estaba dormida, en cuanto se fue Edward y despues de prometerle que nos volveríamos a ver, comencé a preparar la cena. No me importó la tarea, estaba exhausta y además no podría pensar en nada que no fueran las caricias y los momentos recién vividos con Edward. Dormí profundamente y con sueños muy vívidos de los recuerdos de esa tarde.
A la mañana siguiente, cuando estaba lista por irme, mi sorpresa fue grande al ver a Edward esperandome en la entrada. Había olvidado dejarle un mensaje a Charlie sobre mi camioneta y tendría que irme a pie, lo que me llevaría más tiempo. Bajé sin poder creerlo y si, ahi estaba Edward, tan guapo y con esa elegancia felina tan propia de él, su sonrisa en cuanto me vio fue gloriosa.
Rápidamente se acercó a mi y me tomó en sus brazos para darme un apasionado beso que me dejó sin respiración.
-Recordé que tu camioneta se quedó en el bosque y te vine a buscar, espero no te moleste.-esa mirada pícara no podía hacer más que recordarme todo lo que hicimos la tarde anterior. Y me ruboricé.
Sin soltarme de sus brazos, y acercandome más a su boca, me miró a los ojos y me preguntó:
-¿Isabella Swan quieres ser mi novia?-Sin esperarlo realmente solo asentí torpemente y él volvió a besarme para luego murmurarme al oído.
-Tenemos aproximadamente media hora de tiempo extra, ¿quieres aprovecharlo?- música para mis oídos, por supuesto que si quería, con él lo quería todo y a los pocos minutos estabamos de nuevo haciendo el amor en mi recamara.
De ida a la escuela ambos ibamos felices, pero entonces una vocesita en mi cabeza me dijo:
-Maravilloso Bella, ya no eres virgen y mira con quien, el más galán de toda la escuela, que digo, de todo Forks, y ahora solo queda una preguntita. Al paso que vas, ¿cuanto tiempo crees que tardarás en quedar embarazada?-Eso hizo que tragara pesado. Era cierto, no habiamos tenido ningún cuidado ni mucho menos precauciones. Edward me miró y debió notar que me puse pálida.
-¿Te sientes bien Bella, qué pasa?-Le externé lo que pensé, mientras él, miraba la carretera y comenzaba a sonreír.
-Sería algo realmente maravilloso Bella, ¿no lo crees?-me quedé helada, yo no quería embarazarme aún, era muy joven, apenas empezabamos una relación y era ilógico querer un hijo a esta edad.
-No estoy de acuerdo con ello.-le dije seria. él me miró mientras conducia ahora serio también.
-¿No estás de acuerdo?- su mirada gélida en ese momento me hizo sentirme mal y rectifiqué al momento.
-No es que diga tajantemente que no, pero ahora, mientras estamos estudiando es obvio que no. Además apenas nos estamos conociendo y ...-Deje esa frase en el aire porque no quería decir que a lo mejor él se aburría rapido de mi y me dejaría en cualquier momento.
-Esta bien. Entiendo.-Fue todo lo que dijo y ya no dijo más. Llegamos a la escuela y al bajar del auto, volteé a verlo mientras él se notaba triste. Y me sentí mal por eso. Era estupido sentirme así, pero asi me sentía. El resto del día, Edward se comportó caballeroso pero lejano, y a la salida, igual me llevó a la casa. Y al detenernos frente a mi casa, antes de que abriera la puerta:
-Te debo una disculpa Bella. Tienes razón vamos muy rápido. No quiero obligarte a nada. Esperaremos un tiempo para ver que no estés embarazada y si te parece, entonces nos cuidaremos y tomaremos precauciones. ¿Te parece?-al decir la ultima pregunta, ya tenía mi mano en su boca donde dejó un casto beso y una timida sonrisa.
-Me parece bien Edward, creo que es lo mejor para ambos.-Él no respondió solo asintió y bajé del auto, aunque Edward ya me esperaba para ayudarme a bajar, era muy rápido.
Me llevó a la casa y al abrir, esperaba que entrara y para mi decepción, no lo hizo, se disculpó diciendo que tenía un compromiso con sus padres y debía llegar temprano. Al irse, su ausencia fue tan intensa que quise llorar.
Pasaron dos semanas y finalmente le dije a Edward que no estaba embarazada, él asintió sin mucho entusiasmo, se me hacia algo ilógico pues la mayoria de chicos querían sexo pero no compromisos de ese tipo.
Nuestra relación fue despacio durante ese semestre y la verdad yo moría por estar de nuevo en sus brazos lo confieso, y al finalizar el siguiente semestre y listos para las vacaciones de verano, me dijo que me llevaría a conocer a sus padres.
Desde lo que habia sucedido, comencé a tomar anticonceptivos, no quería una resposabilidad asi, aunque con Edward... era muy dificil poder negarle algo. No le dije nada para que no se enfadara, aunque él tomaba las precauciones, no quería un compromiso tan grande como un hijo, por ahora.
Ese sabado llegamos a su casa, me sentia muy torpe, mas que de constumbre pero junto a él, todo valía la pena, llevaba un vestido color rojo sangre, y unos zapatos negros, a juego con el sueter. Al llegar a su casa, sus padres nos recibieron. Debo admitir que ambos son muy jovenes y muy guapos, con razón Edward tiene tantas cualidades, los genes Cullen son etraordinarios.
Una vez hechas las presentaciones, su hermano Jasper que acababa de graduarse, estaba con una hermosa chica que se presentó ella misma conmigo:
-Hola Isabella, soy Alice, la prometida de Jasper-casi me atraganté con la bebida que acababa de tomar. Ella me guiñó un ojo y sonrió.
-Si, nos casaremos este invierno, aunque estemos en la universidad-Eso me dejó perpleja, pero al ver el profundo amor que le profesaba Jasper, entendí. Ambos se amaban.
Edward jugaba con su hermano y yo platicaba con Alice y Esme la madre de Edward, cuando llegó el tercer hermano: Emmet. Y no venía solo. Una rubia despampanante. Ambos llegaron abrazados y se veían muy felices. Hasta que ella me vio y su semblante cambió radicalmente.
No será una historia muy larga. Si esto es de su agrado, dejen reviews para saber si continuo o lo dejo. gracias
