Hola! He aquí el segundo capítulo, muchas gracias a los lectores y las chicas que dejaron review.
Cereza Prohibida: Confieso que mientras la escribía tampoco pude sacarme algunos momentos de la película, jajaja. Pero no te preocupes como pensé que eso podría llegar a pasar las situaciones serán diferentes, quizá exista una que otra escena ligada a la peli, pero serán escasas. Muchísimas gracias por tus palabras y espero que este capítulo te guste :)
Yeselin: Muchas gracias y que gusto me da que te esté agradando. Te mando saludos.
Empezemos.
Muchas cosas se dicen acerca de que si la gente te quiere te acepta tal cual eres, sin embargo a veces las personas que tienes más cerca son las que intentan cambiarte sin que te des cuenta. Pero hay algo que debes saber, si ellos quieren cambiar tu forma de pensar, adelántate y cambia la de ellos.
REBELDE
I
La pareja comprometida había llegado a uno de los restaurantes favoritos de Erendor, quien había insistido en ir allí con ellos pues tenía un pequeño obsequio que entregarle a su futura nuera.
—Sky, estoy nerviosa. No soy precisamente una chica de alta sociedad y no quiero hacer el ridículo aquí —comentó una angustiada Bloom mientras que sus suegros entraban primero al restaurante.
El chico rubio sonrió —Te conocen desde hace tres años, saben perfectamente que no eres de alcurnia y aun así están felices por ambos.
—Sólo quiero ser perfecta para ti.
La escena se había tornado romántica sin embargo Samara había interrumpido para informar que ya les estaban asignando mesa.
Los cuatro se sentaron y ordenaron sus preferencias, la verdad es que había mucha diferencia entre los novios y sus respectivas familias.
Bloom era ese tipo de chicas de las que son muy sociables y amistosas, su padre era bombero y su madre atendía una florería. Ella era apenas una recién graduada de la escuela de artes cuando conoció a su gran príncipe, Sky Eraklyon, hijo de dos grandes empresarios dueños de la corporación más famosa de imprenta en Gardenia, el chico por obvias razones heredaría esta gran responsabilidad y aunque era feliz al lado de él las dudas la asaltaban constantemente preguntándose por las noches una y otra vez la razón por la cual aquel tipo de chico se había interesado en una pintura que ella había hecho y luego el por qué se había fijado en ella.
Tiempo después sus platillos llegaron, a la chica pelirroja se le hacía sumamente extravagante algunas cosas que pedían sus futuros suegros, eran sabores muy mezclados, ella prefería comida más sencilla, es más, con una pizza o hamburguesa habría quedado más que satisfecha.
Cuando el postre llegó Erendor hizo un ruido con su garganta para llamar la atención de los otros tres presentes.
—Bloom, querida —comenzó a decir y la pelirroja se puso un tanto nerviosa. —Has sido una novia maravillosa con nuestro hijo, han tenido sus altos y bajos pero los han superado, ahora te convertirás en su esposa y por eso Samara y yo te queremos hacer un obsequio.
La chica sonrió y recibió un sobre que contenía una tarjeta de presentación y la leyó minuciosamente.
ACADEMIA PARA JOVENCITAS
ALFEA.
—Es un maravilloso lugar en cual te enseñarán las cosas más básicas para ser la esposa perfecta, Mike y Vanessa lo saben también—añadió Samara.
Sky tomó la tarjeta para leerla también.
—Oh, es maravilloso —agradeció la chica lo más emocionada que pudo fingir, no le desagradaba la idea, pero tampoco era lo que más hubiera querido, al parecer entonces sus futuros suegros no la aceptaban tal cual era.
—Pero mamá, papá… Bloom está muy bien así, esas cosas las puede ir aprendiendo después —abogó Sky por su prometida.
Erendor lanzó una risa —Tú vas a estar muy ocupado encargándote de la empresa, esta jovencita necesita aprender cómo cuidarte, cuidar de su matrimonio y cuidar de sus hijos.
—Está bien Sky, además en los ratos libres que tendré podré seguir haciendo alguna pintura.
—Oh no querida, el deber del hombre es trabajar, el deber de la mujer es atenderlo. Olvida eso de pintar, sólo quita tiempo —dijo la madre del chico rubio.
Bloom tragó en seco, no quería dejar de pintar pero tampoco tenía que disgustar a sus suegros. Ahora sí estaba en problemas.
II
— ¿De verdad piensas ir? —una rubia se ponía cómoda en la mullida cama de su amiga.
Apenas había llegado a casa Bloom le marcó a su mejor amiga para contarle los acontecimientos recientes mientras hacía su equipaje.
—No tengo opción Stella, ellos ya pagaron la inscripción.
—Me dolerá mucho que dejes —informó la chica mientras hojeaba una vieja revista de la peliroja.
Bloom sonrió —Claro, te la pasarás en fiestas, como si no te conociera de al menos unos quince años atrás.
La rubia subió y bajó los hombros restándole importancia —Aunque tal vez te des una buena vista por allá.
— ¿A qué te refieres? —cuestionó la ojiazul.
— ¿No lo sabes? Al lado de Alfea está Fontana Roja, es una escuela para chicos que buscan salir de la rutina habitual y enfocar su mente y cuerpo en una bobería que llaman camino de luz o algo así.
— ¿Cómo lo sabes?
—Hace unos años mi padre quería inscribirme en Alfea y fui a investigar, cuando me di cuenta de que era un lugar ñoño para modales lo hice desistir de la idea, por ahí me enteré de Fontana Roja. Tal vez encuentres a alguien que te haga mojar más tus pantaletas que Sky.
Bloom le lanzó una prenda de ropa que sostenía —No seas tonta Stella, amo a Sky y jamás le sería infiel. Él es único.
—Sí, mi madre también decía eso acerca de mi padre y mira, ahora ambos están divorciados.
— ¿Cómo va tu padre con Cassandra? —Bloom sabía que era un tema que a su amiga no le gustaba tocar, pero le preocupaba últimamente la rubia. Se veía cansada y más delgada de lo normal.
Estaba segura que Stella andaba estresada o deprimida después de que su padre le diera a entender que consideraría a Cassandra como algo más que una buena amiga de años.
Por su parte Stella siempre había tenido la esperanza de que sus padres se reconciliaran tarde o temprano, pero al parecer los planes de la rubia no se llevarían a cabo; ella había intentado todo para que su posible futura madrastra se alejara, pero tal parecía que la mujer estaba encaprichada con Radius, y a la chica Solaria no le parecía extraño que fuera por los millones que tenía su adorado padre en el banco.
Además de todo Cassandra tenía una hija llamada Chimera la cual se llevaba pésimo con Stella desde que se conocieron, la hija de la mujer siempre la imitaba en todo y le decía que ella era mejor. Prácticamente la había desafiado, además de que la amenazó con ganarse el cariño de Radius para que él la desplazara después. Y ya que Stella era muy cercana a su padre ella no aceptó eso y una guerra comenzó.
—Igual que siempre, de arrastrada. Créeme que lo único que le falta es que a media calle se hinque delante de mi padre y le haga un oral.
—Iugh, Stella.
— ¿Qué? Es la verdad. La otra vez que llegué a casa ella estaba muy cómoda sentada en las piernas de papá haciéndole disque mimos.
Bloom hizo cara de asco — ¿Tu mamá te ha dicho algo?
—No, dice que no quiere saber nada acerca de lo que haga "ese hombre".
—Tal vez le afecta más de lo que imaginamos.
—No sé qué haré sin ti el tiempo que te vayas a Alfea. Chimera se la pasa casi todos los días en casa y llena de regalos estúpidos a papá, como galletas, bufandas tejidas a mano, adornos manuales, ¡le regaló un portarretratos reciclado! Era horrible.
—A veces lo importante no son las marcas Stella, sino la intención.
La rubia la miró ceñuda — ¿Estás apoyando sus tontos proyectos con basura?
La ojiazul se quedó dubitativa por un momento — ¿Y si vienes conmigo a Alfea? —propuso ignorando la pregunta anterior.
—Estás loca, si no lo hice por mi padre, aunque seas el amor de mi vida personificada en mejor amiga no lo haré.
—Piénsalo, Chimera trata de ser la "hija" prodigio, pero si tú aprendes a hacer muchas cosas que ella no puede lastimarás su orgullo y además tu padre verá lo maravillosa que eres y que no necesita otra mujer más que a ti.
Stella arrugó en entrecejo y aunque le pareció un poco tonta y loca la idea de su amiga tampoco le desagradó —Ganarle a Chimera en los campos del hogar, estúpido pero brillante.
—Aquí tengo el número de la academia —informó Bloom para pasarle la tarjeta y el teléfono.
Stella marcó.
III
—Lo lamento en verdad Miele, preparaba una sorpresa para ti aunque no salió exitosa.
Una niña le sonrió a su hermana mayor y sujetó más fuerte su mano —No te preocupes Flora, además pude quedarme a platicar un rato más con mis amigos.
Flora le sonrió, su hermana era su más grande adoración y la única que la entendía de verdad —Te prometo que la próxima vez podré cocinarte algo delicioso sin estropearlo.
—Intentémoslo las dos para la otra.
La morena asintió y siguió su camino hasta que sintió que había pisado algo, se detuvo para verlo y se dio cuenta de que era una hoja de periódico.
—La gente es realmente muy sucia, mira que tirar esto así como así.
Leyó los anuncios que ahí venían y uno llamó su atención, se aproximó a una banca y se sentó junto a su hermana.
— ¿Qué es Flora? —preguntó la pequeña queriendo leer lo que le había causado tanta curiosidad a su hermana mayor.
La ojiverde entonces le leyó en voz alta —Academia para jovencitas "Alfea" aprende a ser una mujer de provecho y disciplinada en cualquier campo de tu vida cotidiana, clases de costura, decoración, cocina…
—Oh, si vas ahí tal vez puedas aprender a hacer cosas deliciosas —animó Miele.
Flora sonrió — ¡Tienes razón! Aunque aquí dice que la Academia está en una de las zonas residenciales de la ciudad, debe ser muy costosa.
—No importa, tú tienes ahorros y yo también, te apoyaré en lo que quieras hermana.
—No creo que a mamá le agrade mucho la idea —dijo suspirando y doblando el periódico para tirarlo.
Pero Miele le arrebató el papel y lo guardó en su mochila —No te quedarás con ganas de algo sólo porque mamá diga que no, si ella no te apoya yo sí lo haré. Yo no seré como ella ni como papá.
Flora abrazó a su hermana, si había una persona con la que siempre contaría definitivamente sería con ella —Está bien, me inscribiré en Alfea.
IV
— ¿Escuchaste cómo me aplaudieron a final? —Musa estaba muy emocionada pues su presentación había sido un completo éxito y el público la había ovacionado varias veces.
Su primo la abrazó —Te dije que serías la sensación, aunque es más tarde de lo que piensas, vámonos ya o tu padre nos mutilará a ambos.
Musa suspiró, iban saliendo del local y algo llamó su atención —Helia, ¿ese no es el gorro que se supone debería usar esta noche?
—Sí y lo tiene Darcy, no es de sorprender. Vámonos, ya no te metas en problemas.
—Helia tiene razón, Musa —un chico de cabello castaño al igual que sus ojos se unió a ellos.
La chica suspiró enojada —Pero Brandon, no lo puedo dejar así, es la puta cuarta vez que esa zorra me roba algo.
—Controla tu lenguaje señorita, mi tío ya te ha amenazado varias veces y ahora que te expulsaron de la escuela de comunicación no está muy feliz contigo.
Brandon asintió —Él tiene razón, si quieres que tu padre acepte la idea de que quieres ser cantante es mejor que hagas bien las cosas.
Musa los miró ceñuda —Ni siquiera me gustaba esa estúpida carrera de comunicación, créanme que cuando me expulsaron sentí alivio y aunque insistan no me voy hasta recuperar eso.
—Ya Musa, si te metes en más problemas no te solaparé esta vez frente a mi tío.
—Haz lo que quieras Helia, esa estúpida no se meterá conmigo —más furiosa que otras veces la chica de cabello azul llegó hasta otra chica de cabello castaño y largo, una mujer que siempre la molestaba.
—Miren a quién tenemos aquí, la pequeña cantante —se burló Darcy junto a sus hermanas y su grupo de amigas.
—Eso es mío —dijo ella señalando la prenda que la otra chica tenía entre manos.
Darcy se rio —Créeme que no es para nada lindo, piensa que te hice un favor al no dejarte salir con esto. Ahora lárgate golfa.
Musa apretó sus nudillos y lo que Helia más temía sucedió, su prima no pudo controlar su carácter impulsivo y se fue a los golpes, él y Brandon inmediatamente se dirigieron a ella intentando separarla mientras que los demás gritaban eufóricos por ver a las dos chicas pelearse.
Finalmente lograron levantar a Musa, quien había derribado a Darcy en la riña, la peliazul se veía satisfecha pues había recuperado su prenda, no le importaban los rasguños, había podido desahogarse. Ahora sí podría marcharse a casa.
El reloj marcaba la 1:45 de la madrugada, Brandon se despidió de los primos y se dirigió a su casa que estaba a tan sólo tres residencias de la de ellos. Musa y Helia abrieron la reja de la casa con el más sumo cuidado para no despertar a Ho-Boe, el padre de la chica. Entraron a su hogar evitando prender cualquier luz y fueron directo a las escaleras para subir a sus respectivas habitaciones, casi lo lograban hasta que la luz del corredor se encendió y ahí apareció Ho-Boe con una expresión molesta.
—Bienvenidos —saludó el hombre con sarcasmo. —A la sala, siéntense.
Si algo tenía el hombre medio regordete y algo grande de edad es que era muy severo, le gustaba la disciplina, ella no sabía la razón por la cual él se había amargado tanto. Su padre siempre le decía que la muerte de su madre no era motivo por la cual debiera estar molesto siempre, tonta excusa, porque Musa sabía perfectamente que esa era la única explicación para su comportamiento.
—Ya me dijeron que ambos fueron de nuevo a ese barecillo de mala muerte.
—No es un barecillo de mala muerte, papá, es establecimiento muy lindo y tranquilo en donde los artistas damos presentaciones y…
El hombre rio interrumpiendo a su hija —Ja, artistas, Musa ¿en verdad piensas seguir con esa tontería de ser cantante?
—Pero tío, lo hizo fantástico, el público quedó maravillado —defendió Helia a la chica, quien sonrió y agarró su mano en modo de agradecimiento, sin embargo ambos sabían que esas palabras no bastarían para calmar la ira de Ho-Boe.
—Tampoco estoy feliz contigo, Helia. Eres mayor y supuestamente más maduro que Musa y permites que haga y deshaga a su antojo ¿Y si algo les hubiera pasado?
Helia suspiró —Tío, sabes perfectamente que yo siempre cuido de Musa, además el hecho de que ella haga lo que quiera le hará aprender de sus acciones, de sus logros y errores.
—Exactamente —dio razón Ho-Boe y ambos fruncieron el ceño, extrañados. —Es por eso que ahora aprenderás de esto y empacarás tus cosas porque mañana te vas a estudiar a Alfea.
Musa se levantó de su asiento como resorte — ¿Alfea? ¿La tonta academia para disque señoritas? ¡No me puedes hacer esto, no lo haré!
—No me levantes la voz, lo harás y punto —dijo Ho-Boe mirándola fijamente.
—No, no y no. No me voy a componer nunca papá, ¿por qué no lo entiendes? —las lágrimas comenzaron a salir de sus hermosos ojos azules e inmediatamente Helia fue y le puso una mano en su hombro para brindarle un poco de apoyo emocional.
El hombre suspiró, tampoco le gustaba ver a su pequeña llorar, pero simplemente ya no sabía qué hacer con ella, era obvio que jamás dejaría la pasión que tenía por la música y la verdad era que no la culpaba, pero tampoco quería perderla como a su adorada esposa —Haremos un trato hija.
Musa paró el llanto un poco y con el antebrazo se limpió la nariz.
—Si vas a Alfea y tomas el curso… te dejaré seguir yendo a ese barecillo a cantar.
Tanto Helia como Musa se sorprendieron, pero la última inmediatamente se alegró pero una duda asaltó su cabeza — ¿Y si me corren?
Su padre la miró severo y la miró enojado.
Ella asintió —Iré a empacar.
La peliazul subió corriendo las escaleras de la casa para ir directamente a su habitación y arreglar todo lo necesario.
— ¿De verdad la dejarás cantar? —preguntó Helia dudoso.
—Se irá el tiempo necesario para que se olvide de eso, aprenderá cosas nuevas y ya se interesará en algo más en el futuro.
—Tío…
—Me informaron también que al lado de la residencia Alfea hay otra que se llama Fontana Roja, es como un internado para chicos… algo de yoga y defensa personal, tú irás ahí y vigilarás a Musa. Evitarás que se meta en problemas.
Helia negó con la cabeza, no le costaba absolutamente nada hacer eso pero aun así, ¿por qué su tío sobreprotegía tanto a su hija? Sólo le hacía daño y a la larga lo entendería, sin embargo también así podría estar tranquilo por ella —Bien, entonces yo también empacaré.
V
Ya era de día, miró su reloj y se dio cuenta de que eran las 7:30 de la mañana, pensaba quedarse un rato más dormida pero un ruido en la parte baja de su hogar llamó su atención, ¿su madre andaría en sus locuras tan temprano ese día? Era lo último que le faltaba.
Se levantó dispuesta a ir a investigar, llegó hasta la cocina en donde vio que su madre preparaba el desayuno.
—Tecna, cielo. Iba a ir a levantarte ya.
La chica se rascó la cabeza confundida y se acercó para sentarse en el desayunador que tenía la cocina. — ¿Tan temprano?
—Bueno… lo que pasa es que te tengo una sorpresita.
—Ay no mamá, si es otro idiota que tiene más músculos que cerebro es mejor que lo olvides —dijo casi haciendo un berrinche.
—Tranquila cariño, no es nada de eso —la mujer le sonrió a su hija y le pasó un anunció de periódico. —Ayer hablé y me dijeron que tenían varios lugares disponibles y te inscribí.
Tecna casi escupía la leche que estaba bebiendo — ¿Estás loca, verdad? ¿Qué demonios voy a hacer yo en una academia de modales y etiqueta, saber cuándo ponerme en cuatro y cuando montarlo a él? Olvídalo.
—No, nada de eso. Tecna, nunca has tenido un novio en tu vida y estás envejeciendo.
—Mamá, tengo veinte.
—Por eso cariño, no quiero que termines dejada como yo, por eso te pido que vayas.
La pelirrosa puso ojos en blanco —Te recuerdo que tú lo provocaste, además, ¿y qué si yo quiero ser soltera toda mi vida?
Su madre la abrazó —A veces el mundo es muy cruel cuando te nota sola mi niña, sé que eres muy fuerte, pero a veces el ser de piedra no te hace indestructible.
—Entonces seré de acero.
La señora suspiró, no iba a ser fácil convencerla —También te servirá para hacer amigas, no tienes a nadie con quien salir, sólo te la pasas con esos libros portátiles tuyos.
—Los libros son mejor compañía que una persona, ellos no te traicionan, las personas sí lo hacen.
Testaruda, usaría su último recurso —Si tomas este curso prometo ya no intentar presentarte a alguien más.
Tecna la miró desafiante, tentadora oferta. Bueno, nada perdía con probar algo nuevo — ¿Lo juras?
—Sí mi amor, lo juro por la cirugía plástica en mis glúteos.
—No me hables de tus cirugías mientras como, por favor.
