Free! no me pertenece.
"Y vivieron felices por siempre... o eso pensaban"
De la cintura a la Nuca, ese fue el viaje de las manos de Yamazaki acariciando la fuerte espalda de Nanase, Dioses! Que el cara de póquer sabia besar, sus delgados labios se imponían tratando de llevar el ritmo del beso. "No en mi turno" pensó Yamazaki. Las manos de Nanase ahora estaban en las presillas del pantalón del más alto. El sabor de la cerveza intensificaba el beso, las luces, su banda favorita de fondo, todo era casi poético, Nanase cerraba los ojos con fuerza, temía abrirlos y ver el rostro de Yamazaki lleno de asco, las manos jugueteando con su piel indicaban lo contrario.
Y Yamazaki lo supo. Todo eso era fascinante.
El aire le faltaba al más alto, siendo honestos había perdido la noción del tiempo desde que había probado los besos del nanador estilo libre no quería pero tuvo que separar su rostro para tomar un poco de aire. Los ojos de Haru lo miraban con expectación mientras respiraba con la boca entreabierta, apenas y tomo una bocanada de aire y volvió a los labios de Haru que parecían impacientes por un poco más, su lengua, su sabor, su saliva, las delgadas manos dejando a un lado el pudor y sujetándolo por el cuello, Yamazaki ardía, gritos, ovaciones, una guitarra en un solo que parecía infinito. Haruka quería ser devorado por el ogro Yamazaki.
Se separaron nuevamente.
-Lo siento Yamazaki - fue lo último que dijo Haruka mientras se perdía entre la multitud. No pudo avanzar siquiera unos diez metros cuando cayó estrepitosamente en el suelo.
-Ven, estás muy ebrio - dijo Yamazaki mientras le ofrecía la mano para levantarlo.
-Estoy bien - se puso de pie sujetándose de la mano de Souske, "Qué mierdas acabo de hacer", dijo mientras veía la risa burlona frente de si.
-Seguro que estás bien?. –
-Si Yamazaki -
Caminaron hacia la salida en un sepulcral silencio. El corazón latía tan rápido como su estilo libre y los cuervos rasgaban sus entrañas, el calor subía por lo frente y cuando se dio cuenta ya estaba dentro de un taxi con Yamazaki gritando fuera de él. Como pudo subió a su departamento, se desplomó en su sofá mientras se acariciaba los labios recreando el sabor de Souske. Esa noche Haruka soñó con el príncipe Yamazaki.
"Entonces el príncipe buscó a lo largo y ancho de la isla a la persona que calzara el delicado zapato, yo, como era una sirena solo podía ver desde la playa, el apuesto príncipe lloró noches eternas a la orilla del mar mientras que lo contemplaba desde el océano, un día me acerqué a él, -ese zapato es mío – le dije desde la orilla,"
Cuando Yamazaki fue abandonado (por que así había sido, Haruka lo había dejado solo en medio de la noche subiéndose al primer taxi en el tuvo la oportunidad) después de tremendo beso apasionado se dirigió a su departamento, caminó tratando de analizar las cosas, no podía, no podía hacerlo sólo, necesitaba el apoyo de su gurú Rin. "Maldición Rin contesta" decía mientras marcaba con insistencia.
-Que mierdas quieres Sou, son las 5 am-
-Abre Skype que las llamadas internaciones son muy caras- dijo y colgó, estaba sentado en la sala cambiado y bañado. Como un rayo rin le envió la solicitud para una video llamada atendiendo el llamado de su amigo, Souske tenía un vaso con agua en la mano.
-Que pasó, mierda Souske a quien mataste, - dijo el pelirrojo percatándose de el sudor en la frente del moreno.
-Besé a Nanase – dijo seco, sin más, como si escupiendo esa frase se deshiciera del torbellino de emociones que sentía. Rin se frotó el rostro con frustración
-MIERDA SOUSKE piensas follarte a todos mis amigos?, te golpeó, estás bien? No es por nada, pero Haru tiene un puño poderoso – Matsuoka se rascaba la melena. -MAKO! – gritó el pelirrojo cubriéndose la boca, como si de repente hubiera tenido la revelación más importante del universo. Yamazaki seguía ahí frente a él, viendo directamente hacia a la computadora con los brazos cruzados.
-Ya lo sé –
Rin se frotó el puente de la nariz, respiró profundamente.
-Yamazaki Souske, eres el imbécil más grande del mundo-
-Lo sé, rin, pero no pude detenerme fue grandioso. – dijo con una enorme sonrisa Yamazaki.
-Lo que menos que quiero es tener en la cabeza es la imagen de mis dos mejores amigos besándose -
-Gracias por escucharme Rin-
-Sou, arregla tu drama marica, de lo contrario juro que tomo el primer vuelo a Tokio para molerte a golpes si me entero que alguno de los dos salió mal, ellos son mis amigos también - dijo mientras se tronaba los dedos a modo de amenaza.
-Tu eres el más marica, aunque no seas gay – Rin le regaló una mirada furiosa y cerró la conversación.
Los domingos son los días favoritos de muchas personas, se curan la resaca, abandonan habitaciones de moteles dejando a un desconocido atrás, van al templo de su elección a pedir por su alma pecadora o simplemente disfrutan un día completo rodeado de la familia. El caso de Nanase no era ese, si bien, acudía ocasionalmente a templos budistas, nunca había follado con alguien desconocido, en realidad nunca había follado, su vida sexual era tan divertida como comer avena con agua y tampoco tenía familia en Tokio. Nanase despertó por que su vejiga ya no podía más, con una resaca tan épica como sus batallas con Rin, su lengua pegada al paladar y el estómago con una sensación por demás desagradable, corrió hacia el escusado buscando vaciar sus entrañas en la blanca porcelana. Ese día paso casi 4 horas en la bañera. "Benditas vacaciones de verano" pensó avergonzado como un niño que se come el postre antes del plato fuerte por no aguantar la tentación. yacía en la bañera con el cuerpo arrugado, deseó regresar a sus entrenamientos, deseó por un momento tener algo que hacer para no pensar en lo que había sucedido.
Error.
Yamazaki era entrañable, a su manera, pero lo era.
Resignado casi al medio día salió de la bañera después de confesarle al agua lo que había sucedido y rogándole que el aroma de Souske no se desprendiera de su cuerpo. Escuchó el timbre de su departamento, lejano y estridente. Se colocó sus pijamas más suaves y fue hacia la puerta.
-Nanase - dijo la voz grave desde el otro lado de la puerta. Haru se cubrió la boca con su mano derecha. -Ya te escuché, no es necesario que finjas que no estás- el cuerpo de Souske se deslizó sobre la puerta.
-Yamazaki –
-¿Me vas a invitar a pasar?
-No – Haruka se desplomó sobre el suelo, quedando sentado frente a la puerta.
-Te traje tu bolso, recuerdas que lo dejaste en el recinto?- "Mierda" pensó Haru mientrasse mordía el pulgar derecho.
-Puedes dejarlo en el buzón –
-No lo creo, no entra –
-Bueno, déjalo frente a la puerta –
-Con que eres del tipo que tira la piedra y esconde la mano Nanase? - Haruka se imaginó la risa burlona en el rostro de Yamazaki, se puso colorado. -No pienso moverme de aquí hasta que me dejes hablar contigo- se escuchó un suspiro del otro lado de la puerta.
-Ya estamos hablando-
-Nanase, por favor.- Haruka dudó por un momento, se acercó hacia la puerta, dio la espalda y se sentó respaldándose de la puerta.
-Perdoname Souske, la cagué, lo siento, por favor vete - hundió su rostro avergonzado en sus rodillas. No hubo respuesta por parte de Yamazaki, se imaginó a Haru envuelto en un velo de ansiedad, mordiéndose los labios en busca de sosiego, "esos labios" pensó mientras suspiraba.
-No me moveré Nanase – dijo mientras se sentaba en el suelo con las piernas cruzadas.
Y lo cumplió, la primera hora fue de absoluto silencio por parte de ambos, a veces Souske saludaba a los vecinos de Nanase, ruidos de automóviles, sirenas de patrullas, solo eso. Llegó un momento donde pesó que Haruka se había quedado dormido.
Nanase por su parte seguía en la misma posición, con las rodillas rodeadas por sus brazos y el mentón recargado en ellas.
-Nanase –
-Uh?-
-Te acuerdas cuando competimos en relevos?-
-Cómo olvidarlo, ganamos por mucho –
-Cuando te vi nadar por primera vez, sentí mucho miedo por que eras mucho mejor que yo,-
-No es para tanto –
-Si lo es, tienes mucho talento Nanase –
-Cuando regresaste a Iwatobi, sentí muchos celos cuando supe que estarías en Samezuka con Rin- Souske arqueó una ceja, el gusanito de la curiosidad en su pecho despertaba.
-Por qué?-
-Por que Rin es mi amigo-
-Nanase, debes dejar de ser posesivo con tus amigos-
-Lo sé –
-Y por qué con los otros no eres así - dijo haciendo referencia a Rei y Nagisa.
-Con ellos es diferente, es como si vinieran en combo, no sé, que Nagisa y Rei estén juntos es algo tan natural como que salga el sol o la luna- dijo tranquilo Haruka.
-Y ahora que piensas de mi –
-Me agradas más ahora -
-Tu también me agradas más ahora – Haruka no pudo apreciar la bella sonrisa de Yamazaki en ese momento. -Nanase, me muero de hambre – dijo mientras arqueaba la espalda sobre la puerta. La simple presencia de Yamazaki ahora, significaba mucho para Haru, no sabia que decirle, o como iniciar un diálogo saludable con él. se sentía avergonzado y un poco desgastado emocionalmente, había pensado en él desde que abrió los ojos, y ya no quedaba fuerza para confrontarlo.
-Pues ve a tu casa o algún lugar –
-Nanase –
-Qué –
-Te arrepientes –
-no. – contestó Haru para después exhalar todo el aire de sus pulmones.
-Yo tampoco- Una esperanza, un rayo de luz en medio de la noche, un vuelo de cuervos en el interior de Nanase, la ansiedad lo mataba.
Souske chasqueó la lengua en respuesta. Estaba a punto de cumplirse la segunda hora desde que estaban así. Haru respiró profundamente, se encomendó a todas las deidades que el politeísmo Nipón le permitió y como si estuviera a punto de cometer un ataque suicida, se puso de pie sin hacer mucho ruido, quitó el seguro y abrió la puerta. Souske cayó abruptamente al suelo quedando con la cabeza en los pies del nadador.
-Nanase - dijo clavando desde el suelo sus preciosos ojos sobre Haru, estaba adorable. En respuesta Haru sintió los colores elevarse en su rostro, quería huir, quería correr a algún lugar lejano o simplemente quería que la tierra se lo tragara en ese momento, ofreció su mano para que se levantara, Sou aceptó sonriente la mano de Haruka, lo acercó lo suficiente como para sentir su respiración golpear su frente.
-Estás adorable – "mierda lo pensé o lo dije" se recriminó Souske con desesperación. Se puso de pie en un solo movimiento, ahora el que quería ser eliminado de la faz de la tierra era él. caminó nervioso hacia la cocina de Nanase mientras se reía histéricamente rascándose la cabeza. ¡Como podía él, Yamazaki Souske perder la postura! Haru lo observaba invadir su sagrada cocina en estado de shock por lo que había escuchado, movimientos de ollas, las puertas de refrigerador, el agua hirviendo sobre la estufa se escuchaban como si estuvieran a kilómetros de distancia, el seguía congelado en la sala mientras Souske parecía un demonio de Tasmania en la cocina. En algún punto Haruka terminó sentado en su comedor mientras escuchaba sus latidos hacer eco en su pecho. No tenía idea de que estaba sucediendo.
-Ten - dijo Souske poniendo un plato sobre la mesa. Comieron en silencio contemplando sus platos.
-No está mal - fue Haruka el que rompió el silencio.
Haruka lavó la loza mientras Souske veía el televisor apagado. Observó la cámara en la repisa, no quería decir nada más.
-Tómame una foto - pidió Souske mientras veía a Haruka por el reflejo de la televisión.
-Como quieras - contestó tragándose los nervios que lo invadían. Buscó su cámara, buscó el mejor lente para las condiciones de iluminación, -Quieres así?- Souske arqueó una ceja.
-Quiero como se te haga más apropiado - dijo con media sonrisa torcida. Haruka se sonrojó. Vio al mas alto a través del lente, "pareces un maldito profesional" pensó contemplando la pose natural del Souske, sentado recargando un codo en las piernas y la otra acomodando el cabello hacia atrás con los ojos aguamarina brillando hacia la cámara. Flash.
-Sonríe - flash. – Acomódate de otra manera, levanta el mentón - Haruka daba las órdenes con naturalidad, -así no, sonríe mostrando los dientes, como si fueras feliz –
-Soy feliz en este momento, esta es mi cara de felicidad - dijo ampliando la sonrisa. Flash.
Diez regaños y como 50 flashes después, terminó la sesión de Souske. Haruka colocó la cámara en la mesa y la ansiedad regresó.
-De que quieres hablar Souske- dijo hundiendo sus brazos en un cojín.
-¡Del proceso electoral, obvio! -
-No es necesario que seas tan sarcástico - Haru se dejó caer en el sofá. -No sé, estaba ebrio – trató de justificarse,
-Nanase te suena la frase "Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad"-
-A qué quieres llegar? - la voz de Souske era una verdadera tortura, y Haruka como buen masoquista, lo escuchaba atento.
-En primera, diablos! Eres tú Nanase, ¡Tú Maldita sea! – Haruka sintió su orgullo ser despedazado con es última frase. Se hizo un ovillo en el sofá abrazó el cojín con fuerzas, por lo menos así descargaría la presión que sentía.
-Tan poca cosa me crees? –
-Cómo le haces para interpretar todo a tu conveniencia Nanase, y la respuesta es no, por supuesto que no eres poca cosa, no soy del tipo de persona que se deja arrastrar por las circunstancias, lo sabes – Sou se echó la cabeza hacia atrás – A lo que quiero llegar es que pude haberme detenido, pude haberte frenado, decirte que no, alejarte o alejarme, pero no, lo disfruté ¡Maldita sea! Se sintió bien, tan malditamente bien. Haruka buscó con los ojos a Yamazaki. Sus labios estaban rojos y sus dedos se hundían en el sofá.
-Fue mi culpa, lo siento – Haruka sintió la enorme mano de Souske hundirse en su cabello. Cerró los ojos con fuerza.
-Bueno, creo que ya te dije lo que planeaba, hablaré con Makoto, le diré las cosas que sucedieron y buscaré la mejor manera de solucionarlo. Me retiro tengo que ir a trabajar - remató mientras revolvía la negra cabellera de Haruka quien lo seguía clavando sus ojos en la fuerte espalda de Yamazaki.
Yamazaki salió por su cuenta, se puso sus audífonos escuchó un poco de música, se los quitó, había redactado 10 correos diferentes desde que había salido del departamento de Haruka pero no podía enviar ninguno ya que no los consideraba apropiado, pensó en Haruka en pijamas se le antojaba tierno, masticó goma de mascar dos minutos después la tiró, se volvió a poner sus audífonos, cando salió del metro en la estación cercana a su trabajo, tomó valor. Hizo una llamada con su móvil.
Las cosas con Mako habían estallado como una bomba, lo supo por Haru y Souske el mismo día con Haru por teléfono y Souske en persona en un café. Mako se puso de pie dejando a Souske detrás de si con el rostro lleno de vergüenza, le dolió y pensó que su destino era morir virgen. Bebió mucho, se distanció de ambos durante dos meses, tiempo doloroso para los tres pero más para Haruka, que no tenía respuesta de las llamadas y mensajes que le enviaba a Makoto, inició el tercer semestre de su carrera sin ánimos de vivir ni ganas de nada, pintó a Mako de niño, Mako con Nagisa y Rei, Pintó a Rin, fue y vino de Iwatobi, fue y vino de Osaka, le lloró Rin por Skype, lloró con Nagisa y con Rei odiándose por herir a su mejor amigo, se sentía la peor escoria del universo y todas las noches antes de dormir veía las fotos que le había tomado a Souske, soñaba con príncipes y cuentos de hadas, su único consuelo era el agua, entrenaba todos los días hasta que no podía más. Haruka se sentía más solo que nunca, La ansiedad, estrés, mala alimentación, lo habían llevado a colapsar dramáticamente durante sus clases de arte moderno.
-Estás bien? – Preguntó Mako, lo veía abrir los ojos.
-Mako – susurró Haruka desde la cama del hospital.
-Bien campeón, tienes anemia, lo lograste, si querías morir hay maneras mas efectivas de hacerlo – Dijo molesto Makoto mientras veía el delgado cuerpo de Nanase, su pérdida de peso era más que evidente. Le dolió ver el estado de su amigo. -A partir de mañana, me mudaré a tu departamento, hasta que recuperes el peso que perdiste -
-Perdóname Makoto - dijo Haru con los ojos llenos de lágrimas intentó moverse pero la aguja en su antebrazo se lo impidió. Makoto suspiró.
-Haru, toda la vida he estado a tu lado, no pensaba dejarte, solo necesitaba tiempo, sabes, fue muy confuso y doloroso, pero ya estoy bien, no soy tan débil como lo piensas, distanciarnos era lo mejor al menos en ese momento-
-Lo amas? –
-Ya no - dijo poniendo su mejor sonrisa. -Pero me debes una, una muy muy grande, por tu culpa subí 5 kilos, tanto helado y pastel en medio de la decepción amorosa no son buenos - haru rió con lágrimas en los ojos. La cálida mano de Tachibana le acariciaba su afilado rostro, le besó una mejilla.
-Y tu lo amas –
-No lo sé –
-Eres un idiota Haru -dijo sonriendo Makoto.
-Te quiero Mako –
-Yo te quiero a ti -
Habían dado de alta al debilucho Nanase el mismo día del colapso, recibió llamadas de todo Iwatobi y Samezuka, su colapso había sido el tema del momento en las redes sociales de los Samezukas e Iwatobianos.
Souske consideró ya era tiempo para regresar a territorios Harunianos, mierda! Sus días en lo últimos dos meses habían sido nublados y confusos. No había día donde no pensara en Haru en pijamas, supo que fue a Iwatobi y por Momo supo que había ganado una competencia a finales de verano. Mientras que "el rubiecito" le contó que estaba muy mal por lo que había pasado. Había pensado en las diferentes maneras de volver a ver a Nanase, las casualidades no estaban de su parte y no se sentía lo suficientemente capaz de ir a su universidad. Souske supo por Rin del colapso de Nanase, ese mismo día fue al hospital y al llegar le había dicho la enfermera que lo habían dado de alta, que solo había sido un desmayo.
Se vio en el reflejo de su celular dos veces antes de tocar, comprobó que no estuviera transpirado y tocó el timbre.
-Souske - el que había abierto era Makoto.
-Makoto, puedo pasar, cómo has estado?
-Bien muchas gracias -Contestó sonriendo Makoto. Cuando Sou entró vio a Haruka recostado en el sofá con un plato de frutas, pijamas, siempre pijamas "acaso no tendrá otra ropa" pensó Souske. Nanase casi se atora con una uva cuando contempló a Sou frente a él.
-¿Cómo estás?-
-Bien- tosió dos veces.
-Voy a la tienda quieren algo?- preguntó Makoto mientras salía del departamento.
-No gracias- contestaron al mismo tiempo
-¿Por qué no contestabas mis mensajes? –
-No recibí nada –
-¿Y los correos? ¿Los inbox de Facebook? ¿Whatsapps? – Haruka respiró profundamente.
-Makoto es mi mejor amigo, es como mi hermano, no estaba listo para verte, aunque lo deseara, aún no era tiempo-
-¿Ya es tiempo ahora? – Haru sonrió ligeramente.
-No lo sé, ¿Tú qué opinas? –
-Tómate tu tiempo - dijo pellizcando la mejilla del moreno. -te veo muy delgado –
-Tengo anemia. - se mordió los labios – no había estado comiendo bien –
-Acaso quieres morir Nanase? – bufó molesto. -Eres un atleta de alto rendimiento, debes cuidar tu cuerpo-Souske sonaba preocupado y autoritario.
-Bueno, al menos me suspendieron las prácticas hasta que recupere mi peso, ya no lo aguantaba-
-¿Cuál es el plan ahora? – Haruka lo miró confuso. -Vamos Nanase, no puedes destruir Chernóbil y fingir que nada sucedió ¡Hablo de nosotros maldita sea!-
-Nosotros.. -repitió Haruka con los ojos abiertos, Souske tenía las mejillas ligeramente sonrojadas -Te estás declarando Yamazaki?- preguntó Haruka con un rostro lleno de arrogancia. Levantando una ceja y llevando a su boca una uva.
-Eres un idiota Nanase – se dejó caer a un lado de él, tomó una uva del plato de Haru. -No te sientas tan especial- rodeó con su brazo a Haru, besó su mejilla con timidez. -Paso por tí el sábado a las 2 - se puso de pie y salió del departamento de Nanase -Y por favor, espero verte con algo más que con pijamas - se despidió con una bella sonrisa dejando detrás de sí a Nanase ruborizado.
Saludos: este es el cuarto capitulo. espero que lo hayan disfrutando, en este no hubo torpezas por parte de Haru, *sniff*
por otra parte, hice el capitulo de esta forma, por que quería evitar el drama del fin de la era Soumako en este fic y dar inicio al
duro y sensual SouHaru. Muchas gracias por sus reviews. nos vemos la siguiente semana.
-.
