Que Haruka Nanase, nuestro amado Haru-chan sintiera algo de carácter romántico hacia alguien era algo mitológico, lo supo en el momento en que el sábado después de la visita de Souske ante los ojos divertidos de Makoto le sirvió jugo a su cereal o cuando el distraído nadador mientras pintaba un cuadro terminaba con un largo suspiro y contemplaba la ventaba en búsqueda de algo más. La única experiencia que Haru tenía en el ámbito amoroso fue el corto crush que sintió en la secundaria por Ikuya, quien erea energético y tenía complejo de hermano menor, se besaban de piquito en los vestidores, pero en cuanto terminaron los relevos se murió su amor de secundaria, sin embargo esto era algo grande, aún Haruka no podía entender las magnitudes de lo que sucedía en su interior, sentía que sus piernas temblaban y no podía seguir el hilo de la conversación cuando Yamazaki salía a colación. Para el día domingo un Haru resignado por los encantos de Yamazaki yacía en la bañera, casi dormido, pensando en él, a esas alturas pensar en Yamazaki se había convertido en algo medular en sus pensamientos y como todo lo importante lo medita en el agua, sabia que el tiempo que había transcurrido entre su intento fallido de amistad y caer en consciencia que gustaba de él había sido muy corto, prácticamente había pasado más tiempo extrañándolo, suspiró y hundió su rostro en la bañera. Definitivamente Yamazaki era un recurrente en la misteriosa mente de Nanase.

Lunes por la mañana.

Nanase sujetaba su celular con ambas manos contra sus labios, ruborizado, se cubrió el rostro con la suave sábana como si alguien lo observara, rodó a lo largo de la cama. Respiró y volvió a leer la pantalla de su celular.

Yamazaki 7:05 am.

"Que tengas buen día Nanase"

Volvió a cubrirse el rostro avergonzado, pensó las palabras y escribió

"Gracias Yamazaki, espero que tengas buen día también"

Y sintió la ansiedad irse con ese mensaje, sonrió y se acarició la mejilla donde Souske le había besado, un calor muy fuerte recorrió su piel. Se lavó el rostro, Makoto lo esperaba con una sonrisa y el desayuno listo. Nanase observaba despectivo el enorme omelette frente a él, un plato de coloridas frutas, un vaso con medio litro de leche.

-Planeas que me coma todo eso – dijo señalando con su dedo.

-Tienes que comer -Mako sorbió de su taza. Haru se rodeó el estómago con los brazos, estaba delgado, no había piel suelta, comenzó a comer con tranquilidad. La presencia de Makoto hacía sentir el pequeño departamento como un hogar, tal vez se debía a su naturaleza maternal. Mako lo observaba con una sonrisa en el rostro.

-Y bien Haru, que harás hoy en la tarde-

-Nada. Pintar o hacer tarea –

-Bueno, llegaré aquí antes de las 2, haré la comida para que estés aquí antes de las 3- Nanase gruñó, rodó los ojos, a pesar de amar intensamente a Mako (como amigo claro está) no se imaginaba estar sometiéndose a un régimen alimenticio variado, ni mucho menos a manos de Mako a quien no se le daba la cocina, se resignó tan pronto como vio la dulce mirada del amigo de su infancia y se juró así mismo que recuperaría sus siete kilos perdidos o dejaba de llamarse Haruka Nanase.

La rutina de Makoto era sencilla, se levantaba por las mañanas a preparar el desayuno, picaba fruta, servía jugo y café. Makoto lo obligaba a comer más que caballa, le hacia cerdo, pollo, res, frutas y verduras, tres comidas diarias mas dos meriendas. Nanase quería morir. No había comido tanta carne en su vida, su abuelita (que en paz descanse) siempre cumplía los caprichos gastronómicos del nadador y le hacia caballa en todas las versiones posibles, ella lo mal acostumbró, como el único nieto de la familia Nanase, fue consentido por ella hasta el último momento. Añoraba esas épocas.

El miércoles por la tarde, comenzó a realizar pequeños trazos sueltos en su block de dibujo, Makoto cantaba desde la regadera, su mente divagaba perdida en algún punto, extraño el mar de Iwatobi, el olor salado del mar, el calor húmedo de la costa, cuando observó su block el rostro perfectamente trazado de Yamazaki yacía ahí, no pensaba en el mar, pensaba en él, se preguntó cual sería el color perfecto para emular los ojos de Sou, no había acuarela, óleo, tiza o pintura que asemejara a los ojos que añoraba, recordó las maravillas de la tecnología, le escribiría un mensaje, si, lo haría, sus dedos torpes y nerviosos contra la pantalla del celular escribieron a prisa, comprobó la ortografía y lo envió.

Para: Yamazaki 7:50 pm

"¿Cómo va tu día Yamazaki?"

De: Yamazaki

"Bien gracias ¿y tú? ¿Estás listo para el sábado?

Haru se abrazó el estómago, un calor invadió su ser, sonrió, rodó a lo largo de la alfombra. Se imaginó la sonrisa de Souske, sus mejillas ardían. Caminó hacia su habitación, abrió su closet, observó que tenia mucha ropa casual con etiqueta, sus outfits diarios eran mayormente ropa deportiva, recordó lo que le había dicho Souske. "Espero verte con algo más que con pijamas" cuando se lo proponía Souske podía molestarlo. Ya que andaba haciendo uso de las tecnologías, se sintió tentado a hablar con Rin por Skype, pero sabía que si le consultaba a Rin acerca de la ropa que debería usar para su cita el pelirrojo no dejaría de burlarse de él y con eso terminarían sus días de tranquilidad. Optó por hacer una llamada rápida a Rei, era la mejor opción el excapitán de Iwatobi tenía un sentido muy estricto de la belleza. Antes de recurrir a Rei observó la ropa con determinación, consultó el clima para el sábado, eran inicios de octubre y descendía la temperatura conforme avanzaba la tarde, necesitaría algo ligero para usar durante la comida y algo con que cubrirse por la noche, tal vez una chaqueta, un momento, ¿por qué estaba tan seguro de que su cita con Souske se extendería hasta la noche? Se sintió avergonzado. se pellizcó las mejillas para regresar a su realidad y siguió viendo la ropa durante varios minutos. Frustrado abrió Skype e inició la video llamada con Ryugazaki.

-Haruka senpai - dijo saludando por la cámara.

-¿Rei, cómo estás? ¿Cómo van las cosas en Kioto?-

-Bien muchas gracias estamos en proceso de adaptación aún, la casa donde vivimos queda muy cerca de la universidad, deberían de visitarnos un día de estos, ¿Estás bien senpai?- preguntó Rei mientras se acomodaba las gafas.

-Si- Haru bajó el rostro lleno de vergüenza -Me preguntaba, si me pudieras dar … - se rascó la cabeza en señal de nerviosismo, Rei lo observaba curioso -si me pudieras dar algún consejo acerca de que ponerme para una cita- dijo rápido, de golpe, expulsando el aire de sus pulmones.

-Oh ya veo, claro que sí – Rei sonreía. -en primer lugar tienes que considerar tu comodidad, si es una cita sobretodo la primera está prohibida la ropa deportiva, nada de pants o uniformes, ¡Prohibido el traje de baño! – dijo agitando su dedo índice, Haru chasqueó la lengua. - eres hermoso senpai, cualquier cosa te quedará bien, pero te recomiendo algo cómodo para ti, tu estilo diario estará bien, podrías usar jeans, playera y una sudadera, el clima en Tokio parece más cambiante que aquí en Kioto- dijo sonriendo el chico de lentes.

-Mucha gracias Rei - Haru le regalo una pequeña sonrisa.

-De nada senpai, te deseo lo mejor. – Haru se despidió y agradeció tener un amigo cómo él, terminó la video llamada y eligió la ropa, "mierda solo es miércoles y ya estoy en pánico" Pensó mientras elegía a la ropa. Skinny jeans, playera holgada y una sudadera azul marino "por si las dudas" pensó mientras colgaba la ropa en un gancho. Cenó con Mako mientras veían tv,

Haruka pasó gran parte de la mañana en la bañera, se arrugó pensando en que los cuervos seguían haciendo de las suyas, se vistió y esperó a que Souske llegara.

Yamazaki tocó el timbre una vez, Haruka abrió inmediatamente una cálida sonrisa por parte de Sou hizo que a Haruka se le erizara la piel completamente, podía (a pesar de los dos metros que lo separaban de Souske) oler su cabello, una mezcla cítrica jugueteaba en la punta de la nariz de Haruka y del pecho de Yamazaki emanaba un olor varonil y fresco. Haru respiró los aromas de Yamazaki, pensó inapropiado elogiar su aroma, pensó decir algo al respecto de su apariencia que solo podría ser descrita como "perfecta", cerró los puños con fuerza tratando de controlar esa sensación que nacía en su estómago como un cálido torbellino y ascendía por su garganta imposibilitándole hablar. Sintió el tiempo detenerse y sus piernas pesaban.

-Hola Nanase

-Hola – aclaró su garganta – Yamazaki - pronunció su nombre con una sonrisa tímida como el primer brote de cerezo logrando así disipar cualquier duda en Souske y haciendo que el ambiente sólo con esa sonrisa adquiera un aura tan rosa y brillante, que Yamazaki se cuestionó estar bajo algún hechizo, caminaron hacia la estación.

-Cómo te encuentras?

-Bien, hoy me pesé y subí 700 gramos en una semana- Haru inconscientemente se tocó el estómago.

-Esas son buenas noticias, si sigues así pronto podrás regresar a los entrenamientos –

-Hmm si – dijo mientras que pasaba su tarjeta por el sensor del tren. -Y a dónde vamos-

-¿Te gusta la comida italiana?

-No particularmente, pero está bien – Inmediatamente recordó la afición de Haruka hacia la caballa, sonrió, le resultó tierno que Haru fuera un caprichoso en la comida.

-bueno, entonces iremos por una hamburguesas, te parece - dijo con suavidad mientras ingresaban al vagón.

-Preferiría comer pescado, sashimi estaría bien -

-Eres muy complicado Nanase –

El vagón estaba saturado, recordó que era sábado y hora pico, la gente se aglomeraba creando una masa desagradable de calor, como pudieron ingresaron al vagón, Ambos de pie, Sou con Haruka de espalda frente a él y la gente empujando contantemente ocasionalmente rozaba a Haruka con su ingle, Yamazaki Souske, el semi dios que jamás pasaba una vergüenza pública, sintió su rostro arder, se sentía como el pervertido gordo que alguna vez se encontró en la misma posición en la que el se encontraba ahorita, con la enorme diferencia que el no estaba disfrutando en lo mínimo el roce con Haru, una señora le dedicó una mirada de asco, Yamazaki sumido en su miseria rogaba a dios por un poco de espacio, la señora volvió a mirarlo de pies a cabeza, por más que lo intentara Souske no podía moverse, le resultaba imposible, al contrario parecía que la gente se empeñara en seguir empujándolo contra Nanase. Una mirada despectiva ahora por parte del delfín quien se encontraba harto por el contacto indecente de Yamazaki y las miradas despectivas de la señora , se volteó quedando frente a Sou. Clavó sus ojos furiosos en Yamazaki y dijo en tono suave pero audible.

-Yamazaki eres un pervertido -

-Nanase, no es apropósito- un nuevo empujón hizo que Yamazaki rozara con sus labios la frente de Haru. -Eso tampoco fue apropósito – se detuvo el tren en la siguiente estación, muchas gente descendió entre ellos la señora de la mirada juiciosa, Yamazaki logró acomodarse en un lugar cercano a la puerta, Haru le siguió

-Hey Nanase - dijo Yamazaki para llamar su atención, tomó la barbilla con delicadeza y besó con calma los labios del moreno, dulce y gentil. -Esto si fue apropósito – dijo mientras le regalaba una mirada tan seductora, de esas que se encuentran bajo derechos de autor, patente o cualquier mierda que prohíba su reproducción total o parcial a nombre de Yamazaki Souske. Haru se supo rojito, su mente se fue a algún lugar lejano, donde sólo había mariposas y unicornios, un lugar con arcoíris y polvos de hadas, sintió los dedos de Sou entrelazarse con los suyos, era un tacto cálido, fuerte, pero muy muy suave, ni siquiera se dio cuenta cuando el más alto le dio la instrucción de bajarse, soló sintió esa enorme mano guiarlo fuera del vagón del tren. Todo era maravilloso, se sentía flotar en una nube de mariposas y casi juraba que un marco de rosas los rodeaban al puro estilo shojo. El bullicio, la gente y la grave voz de Souske lo hicieron regresar de Harulandia.

-Eh? – dijo Haru como si acabara de despertar de un sueño profundo, aún sentía sus piernas levitar.

-Te decía que nos bajábamos aqui - repitió a su oído. Haru lo soltó avergonzado. caminaron durante algunas cuadras viendo objetos de decoración, se encontraban cerca de la zona donde vendían artículos de artes, Haruka recordó que le faltaban pinturas.

-Yamazaki, te molesta si antes pasamos a comprar material? –

-Para nada, anda, vamos – dio una ligera palmada a haru.

El clima era agradable,

Yamazaki era agradable.

Yamazaki era guapo, fuerte, olía rico, su sonrisa radiante hacia avergonzar a cualquier mortal, y sus ojos… " sus ojos" pensaba Nanase, mientras elegía óleos y brochas, Yamazaki lo seguía con la mirada, en silencio, brazos cruzados detrás de él, habiendo superado el bochorno del tren, lo ideal era pensar muy bien la forma, en la que llevaría las cosas con Haru, en su mente trató de recrear su situación actual, en primer lugar hasta hace poco más de dos meses había estado saliendo con su mejor amigo, habían desayunado juntos, habían ido al concierto de su banda favorita juntos, se habían besado, hoy incluso había tallado sus glúteos con su virilidad, no en la situación que le hubiera encantado, pero eso significaba más contacto físico del que hubiera tenido con cualquier persona, pero por supuesto que Nanase no era cualquier persona, desataba en el su instinto de príncipe galán macho alfa semi dios de los campos griegos, y hoy, un sábado soleado y radiante, por primera vez tenían una cita en plan romántico, donde cumpliría todas y cada una de las expectativas de Haruka Nanase, si es que tuviera alguna.

-Voy a pagar – la suave voz de Haruka lo sacó de su cavilaciones, el nadador pagó el material comprado, ya eran más de las 3 de la tarde, Yamazaki se sentía hambriento, recordó la petición de Nanase respecto a la comida, caminaron hasta un restauran tradicional japonés, ingresaron con calma eligiendo una mesa para dos al fondo cerca de una enorme pecera donde se podían apreciar diferentes langostas.

-No te parece triste eso Yamazaki -

-Eh? –

-La langostas, ser encerrado en un lugar que simula tu hábitat para ser exhibido ante tus depredadores – Souske no supo como responder. Hizo un post it mental donde anotó leer acerca del nihilismo, existencialismo y por si las dudas preservación de las especies marinas. Se rascó el mentón mientras buscaba algo adecuado que responder, nunca se imaginó que Nanase pensara mierda tan profunda, la facultad de artes le estaba haciendo daño. -Bromeaba, amo comer langosta, bueno, no tanto como amo comer caballa, aunque si es un poco triste.-

-Nada mejor que comer algo fresco - fue lo único decente que pudo escupir Souske, Haru hizo una pequeña sonrisa con sus labios, llegó una joven mesera haca ellos proporcionándoles las cartas, Haru dio un vistazo rápido, ya sabia lo que pediría, pero Souske parecía indeciso. Al final terminó pidiendo lo mismo que Haruka.

-Y bien Haruka Nanase, entonces ¿ya eres mio?- Haruka casi escupe el jugo que se encontraba bebiendo en ese instante al escuchar eso, como pudo luchó contra las ganas de toser y respirar al mismo tiempo y se sobrepuso a la asfixia.

-¿Tuyo?

-Bueno, mi novio, quería sonar menos marica, aunque pensándolo bien, ya me resigné a que soy un marica hecho y derecho - Haruka rio mostrando su hermosa dentadura.

-Podrías ser aún más marica si me lo pides adecuadamente.

-Olvidalo, ya tuve mi dosis de homosexualidad pública besándote en el tren .

-Solo tienes que hacer la pregunta adecuada, acaso te dá pena Yamazaki – dijo desafiando al semi dios.

-Eres el diablo Nanase.

-Y tu un pervertido

-Te dije que lo del tren no fue apropósito

-No me consta

-Vamos, no soy tan indecente, al menos no en público - dijo con una sonrisa retorcida Yamazaki seguido de un suspiro profundo, -Bien tus deseos son órdenes ¿Haruka Nanase quieres ser mi novio?- dijo mientras veía a los ojos al nadador, acariciando su mano con delicadeza, sin percatarse de la presencia de la mesera que se encontraba tan nerviosa que la bandeja se tambaleaba de un lado a otro, roja como manzana puso los platillos en la mesa. Yamazaki se encontraba en un color similar, hoy todos los dioses nipones le estaban regresando todas y cada una de las burlas que le había hecho pasar a Nanase, al chico de oro que al parecer era protegido por todas las deidades de la humanidad, se maldijo internamente e hizo un nuevo post it mental donde anotó tratar a Haruka como una deidad para evitar desgracias en un futuro.

-Si Yamazaki Souske acepto ser TU – YO- respondió Haruka marcando las silabas con un tono tan sarcástico, que hizo que las musculosas piernas le temblaran a Sou,

-Disculpen, si gustan, les puedo tomar una foto - dijo nerviosa la mesera que presenciaba fascinaba la escena.

-Si no es mucha molestia – contestaron ambos, mientras extendían sus celulares a la chica, tomó un par de fotos con cada uno de los celulares, le dijo que les deseaba lo mejor y que hacían bonita pareja y hasta les preguntó si eran actores o famosos.

-Gracias por el numerito Nanase.

-Tu comenzaste con tus declaraciones amorosas de secundaria, por cierto, te traje algo dijo mientras sacaba un sobre de su mochila -Ten – Souske abrió el sobre y vio las fotos con atención.

-Wow! Gracias Haruka, son muy buenas –

-Gracias –

-¿Quieres una?

-Ya tengo –

-pero no una autografiada – sonrió vendo a Haruka -tienes algo con qué escribir? –

-Si - buscó en su pequeña mochila. -Ten – Yamazaki garabateó algunas líneas y le entregó la foto a Haru -Hey! No la leas hasta que llegues a tu casa - Haru hizo caso a su ahora novio y la guardo en su mochila absteniéndose de ver la dedicatoria nuevamente su corazoncito latió rápidamente, todo había pasado tan rápido y gracias a la interrupción de la mesera no habia disfrutado apropiadamente de su momento de gloria, aunque pensándolo bien, todo lo que involucrara a Yamazaki parecía excitante y agradable, respiró mientras sonreía con los ojos cerrados, se sentía tan feliz en ese momento, que no podía comparar esa sensación con nada en el mundo y la sonrisa en Yamazaki indicaba que no la pasaba nada mal, quería estar más cerca de él, rozar su piel, probar sus labios.

-Gracias -

-Hey Haruka, la estás pasando bien?- preguntó en un tono más relajado Souske

-Bastante – respondió Haru mientras que sonreía con los palillos ejerciendo presión en sus labios, Souske sonrió.

-Como te va en la escuela? –

-Bien -

-Cuantos kilos tienes que recuperar para que regreses a los entrenamientos –

- Dos kilos más –

-¿Crees que lo puedas lograr antes de las competencias de invierno?

-Por supuesto, definitivamente puedo –

-Me da gusto - dijo Souske mientras lo contemplaba recargado en su mano derecha.

-Yamazaki, ¿Te puedo preguntar algo?

-¡Claro!

-¿Ya te recuperaste de tu hombro?- había un aire de timidez en su pregunta.

-Para tener una vida normal sin molestias si, para regresar a la natación a nivel competitivo no, los ligamentos y articulaciones están muy dañados, consideré la cirugía, pero el traumatólogo fu honesto conmigo y me dijo que lo ideal era someterme a terapia física y va muy bien mi terapia, de ir tres veces a la semana, ahora sólo voy una al mes, claro, hago algunos ejercicios por mi parte, ya lo asimilé durante el año que estuve en Iwatobi y ahora tengo otros planes para mi futuro –

-Lo siento –

-No tienes por que "sentirlo", pasó, y ahora mis metas son otras, si te sirve de consejo no te sobreexplotes, cuida tu ritmo de los entrenamientos y escucha a tu entrenador y médicos. –

-Muchas gracias Yamazaki –

-Bueno, pasando a otro tema ¿Cómo está el Nagisa?

-¿Nagisa?

-Si, el rubio de la voz estridente, hablamos por telefóno hace un mes, pero no tengo su correo, me agrada.

-Ah, bien, ahora vive en Kioto con Rei.

-Ese si me da cosita, es su novio, ¿No? - Haruka volvió a reir, el hecho de pensar en Souske hablando con Nagisa le parecía divertido.

-Nunca imaginé que hablarías con él

-Bueno, en el festival intercambiamos números, además desapareciste dos meses, con Rin aplicándome la ley del hielo por alta traición a sus amigos de Iwatobi, mis opciones eran pocas, tuve que apañármelas con lo que tenía, pero volvería a hablarle, no sé, para preguntar cómo está el clima en Kioto, o hablar de que desayunó la noche anterior- Haru tocó la mano de Yamazaki, ya habían terminado de comer y tomaban café.

-Me agrada que no lo odies.

-Hahahaha no odio a Nadie, no podría, no soy una persona tan buena como Mako, pero odiar a alguien es darle más importancia de la necesaria.

-Creo que antes no pensabas eso. – dijo Haruka sorbiendo a su taza.

-Bueno, que te puedo decir, era un niño caprichoso

-Y ahora, ¿Ya no lo eres?

-Ya lo verás después – dijo viéndolo seductoramente,

Pagaron la cuenta, salieron del restaurant, Souske rodeó con el brazo a Haruka, caminaron un rato tomados de la mano, en silencio, Haru sentía que había menos distancia entre ellos, se sentía más próximo a él y no físicamente, habian creado cierta intimidad entre ellos dos, hablaron de sus familias, de Iwatobi, recordaron viejos tiempos, se sentaron en un parque a comer paletas de hielo, la forma en la que Souske mordía el hielo con sus blancos dientes era sexy, Haruka lo veía a los ojos, absorto en esa fuerte mirada, ese verde aqua que le recordaba la pureza del agua, su aroma que lo incitaba a probar un poco más de Sou, el moreno se acercó con lentitud a la boca de Yamazaki, sintió el sabor a uva en su lengua, el beso fue tranquilo, degustó el sabor y sintió el frio de los labios de Yamazaki contra los suyos, sonrió cuando Yamazaki le mordió el labio inferior, y rogó a dioses que no se le olvidara la imagen de Souske lamiéndose los labios. Yamazaki lo acompañó hasta la puerta del departamento, al despedirse Yamazaki lo besó con lengua y le dio una nalgada a manera de despedida. Haruka le mostró el dedo medio antes de ingresar a su departamento.

Makoto veía Desperate Housewives en la sala.

-Bienvenido Haru

-Gracias Makoto ¿Cómo estuvo tu tarde?

-Bien, hice muchas cosas que tenía pendiente, ¿A ti que tal te fue?

-Bien - dijo Haruka con tranquilidad.

-Bien, ¿ya cenaste?

-Sí, gracias.

-Hice flan, - dijo cálidamente Mako

-Oh! Si, enseguida me sirvo, Gracias por todo Mako.

-Ah, Haruka me marcó Rin, me dijo queno le contestaste el teléfono la última vez y dijo que regresa a Japón la siguiente semana, estará de vacaciones unos días aquí en Tokio e irá a Iwatobi

-Oh, gracias – todo lo resultó muy sospechoso ya que el ciclo escolar no iba siquiera a la mitad, pero bueno, era Matsuoka y cuando el de la cabellera roja toma una decisión nada lo hace cambiar. Comió del flan que preparo Mako, lo acompañó viendo su serie y decidió que por su bienestar mental iría a su habitación, le dio un beso en la mejilla a Mako como agradecimiento del postre. Ya en pijamas, recordó la foto de Yamazaki, desparramado en su cama, abrió el sobre, Yamazaki si sabía como avergonzarlo.

"Para Nanase; el niño de las pijamas de delfines."

Se rio y una sensación cálida recorrió su cuerpo, necesitaría comprar un cuadro para la fotografía de Yamazaki.

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Gracias por leer.

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