Disclaimer: Dragon Ball no me pertenece, ese es del grandioso Akira Toriyama.
Couver
CAPÍTULO DOS
"De celos y chambritas."
La luna llena podía verse desde la ventana de la habitación de Vegeta y Bulma (si es que existe explicación alguna de cómo reapareció después de que Roshi la destruyó). Las cortinas estaban corridas y, por tanto, la luz del astro entraba de lleno. Quizá fue eso lo que hizo que la mujer despertara a mitad de la noche o quizá fue el sentir frío por la ausencia de su compañero.
— ¿Vegeta? —preguntó a la vez que se tallaba el ojo izquierdo y bostezaba un poco— No puedo creerlo, seguramente que ya ha de estar entrenando ¡Bárbaro, animal!
Bulma se colocó la bata de dormir y salió de la habitación. Sabía que muchas veces se había jurado que nunca más iría en busca del guerrero a mitad de la madrugada, pero en el fondo no podía evitarlo, siempre cuidaría de él.
"Claro, ¿y quién cuida de mí?", pensó molesta, a la vez que sus pasos eran firmes y la dirigían hacia el jardín.
Bajó las escaleras y desde ahí pudo ver la luz de la cocina encendida. Aquello le dio curiosidad ¿quién podía estar ahí a esas horas? Entró con todo el silencio que pudo, no fuera a ser que se tratara de un ladrón. Pero cuál fue su sorpresa de encontrarse con el saiyajin, sentado a la mesa con una buena cantidad de comida por delante.
— ¿V-vegeta? ¿Te has comido todo eso? —la ojiazul se percató de que el refrigerador y las alacenas estaban completamente vacías.
Y no era que hubiera poca comida, hacía años que Bulma compraba lo suficiente para sus dos saiyajin ¡Y Vegeta se acababa de comer la ración de ambos de toda la semana!
—Ah, eres tú, mujer —el príncipe estaba sentado o mejor dicho, desparramado en la silla con un pequeño crecimiento en el estómago, el cual por cierto recibía unos pequeños golpecitos de la palma derecha.
Bulma iba a reclamarle algo por su tono tan despreocupado en el que le hablaba, cuando notó un par de migajas en la mejilla del saiyan y aquello le encantó. Nunca había visto en ese estado a su esposo, el siempre tan calculador y poco expresivo, aunque era verdad que con el paso de los años había logrado cambiar un poco. La ojiazul sonrió, acercándose a la mesa.
—Tenías hambre ¿verdad? Por berrinchudo y no querer comer nada desde ayer en la tarde.
—Seh, seh, lo que tú digas —Vegeta apenas si alzaba la mano que tenía sobre la barriga y ese gesto enterneció más a Bulma, quien se acercó sólo para lamer las migajas de la cara de él.
Vegeta le miró, se sentía tan bien; en paz, tranquilo y satisfecho, que lo único que le hacía falta era su mujer. Estiró la mano y la tomó por la muñeca, atrayéndola hacia él y reacomodándose en la silla. Bulma sonrió, sabía por experiencia que una vez comido, Vegeta podía encontrarse muy dispuesto a 'jugar'.
Empezaron a besarse y él la asió por la cintura, sosteniéndola para acomodarla sobre sus piernas y rápidamente sus manos subieron a los pechos, la parte de la anatomía de Bulma que más le gustaba.
— ¡Auch! —gruñó la chica.
Vegeta no hizo caso de eso, hasta que volvió a escuchar la queja.
—Espera, Vegeta —la peliazul se removió en su lugar, apartando un poco las manos del saiyan.
— ¿Qué pasa? Todos están durmiendo —él se dedicó a besarle el cuello y ella cerró los ojos para disfrutar de la caricia, pero cuando volvió a tocarle los senos volvió a sentir dolor.
—Espera, me duele —volvió a separarse.
— ¿Ah? Pero si es la mima fuerza que siempre uso —él iba acercarse de nuevo, pero ella lo rechazó.
—No es eso, en verdad que me duelen y no sé por qué —Vegeta dejó sus manos en los muslos de la mujer, resoplando un poco.
—Creo que tienes que ir al médico. No es normal que se vean así.
— ¿Así cómo? —Bulma bajó la mirada, observando sus pechos.
—Están un poco hinchados.
— ¿En serio? Yo los veo normales.
—Lo he notado —le respondió alzando la mano derecha y esta adoptó la forma como si estuviera sosteniendo algo esférico. Luego de cargarla y sentarla por un momento en la mesa puso sus manos sobre la misma y se acercó al rostro femenino juntando las frentes por un instante. En realidad sólo se trató de un roce—. Vamos a dormir.
Bulma frunció el entrecejo. Vegeta nunca se comportaba de esa manera.
— ¿Te sientes bien?
—Sí, perfectamente. Vamos a dormir ya —el príncipe la bajó de la mesa y sin esperarla empezó a caminar hacia la habitación.
— ¿Qué le pasa? O está muy enfermo como me lo dijo Trunks o… —un sudor frío la invadió, recorriéndole toda la espalda— O me está engañando.
Sus ojos azules volaron de inmediato hacia el lugar por donde se había marchado el hombre, imaginando lo peor. Negó con un movimiento reiterado de la cabeza. Eso no podía estarle pasando otra vez (las muchas con Yamsha ya habían sido más que suficientes).
"Calma, Bulma, calma", se decía así misma mientras trataba de respirar lo más hondo que podía. "¿De dónde demonios te ha surgido esa estúpida idea?"
Por un instante sonrió, con mayor serenidad, y de pronto todo pareció derrumbarse, llevándose los dedos de las manos a los labios como intentando no gritar. Subió corriendo a su habitación y ahí se encontró con el guerrero durmiendo plácidamente.
"Él, no puede estarte engañando… él no".
Bulma se sentó en el taburete que se encontraba frente a su tocador, observando atentamente la figura del hombre.
"Claro, él tiene todo aquí ¿Qué puede preocuparle? ¿Engañarme? Él no…
Con esos pensamientos la luz del día le dio de lleno en el rostro. Vegeta se estiró cuan largo era sobre la cama, frunciendo el ceño al notar la figura de su mujer sentada frente a él.
— ¿Pasaste toda la noche ahí? —le preguntó al tiempo en que se levantaba y se dirigía al baño.
— ¿Dónde más podía hacerlo después de que me despertaste? —le contestó de mal humor. El saiyan simplemente se limitó a alzar las cejas y dejar pasar su mal humor.
Bulma en tanto se había decidido a consultar… a visitar a sus amigos. Se dirigió al otro baño que había en el segundo piso (con Vegeta estaba enojada y no le apetecía bañarse con él) y se apresuró a cambiarse. Al final de darle un último vistazo a su atuendo, que simplemente constaba de un par de jeans y zapatos deportivos, se roció un poco de su perfume favorito. En ese momento Vegeta salió del baño, percibiendo de inmediato el aroma.
— ¿Vas a salir? —no es que él acostumbrara a preguntarle por lo que hacía durante el día, simplemente fue una forma sutil de no demostrar las náuseas que el olor le provocó.
—Sí, tengo ganas de ver a mis amigos ¿qué? ¿Acaso no puedo ni hacer eso?
Vegeta alzó una mano, como en señal de que no iba a pelear.
CONCLUSIÓN DE BULMA: "¡Me engaña! Ya ni siquiera le importa pelear conmigo".
REALIDAD DE VEGETA: "Que se vaya de una vez, ese perfume me asquea. Y donde se dé cuenta, lo insufrible que será".
El rostro de la peliazul enrojeció y se acercó más a él.
El rostro del pelinegro se puso azul y la puerta del cuarto del baño le impidió dar un paso hacia atrás.
—Sea lo que sea que estés haciendo lo descubriré —le dedeo el hombro y se dio la media vuelta en una actitud de diva, marchándose de inmediato.
((…))
No importaban los años, ni las distancias, para Bulma la Kame House era como un segundo hogar al que siempre podía ir cuantas veces quisiera. En busca de refugio, de distracción, de escape de su realidad y diario vivir o de consuelo, como en ésta ocasión.
La nave bajó con tranquilidad a pesar de la alta velocidad a la que había viajado y al pisar la playa, el aire puro y salado le llenó de tranquilidad. Una pequeña Maron fue la primera en salir de la casa y darle la bienvenida, detrás de ella se encontraba la vieja tortuga y desde afuera alcanzaba a ver a 18, impasible como siempre.
— ¡Hey, Bulma! Qué bueno verte ¿Qué te ha traído por acá…? —el maestro, quien se había asomado detrás de una de esas revistas para adultos, se sorprendió al notar que la chica se dejaba caer al suelo y comenzaba a llorar como si de una chiquilla se tratara.
—Maestro…
—Vamos, vamos, Bulma ¿qué es lo qué te está pasando? —trató de calmarla Roshi.
— ¿Alguna amenaza ha aparecido? —preguntó 18 un poco preocupada.
Bulma atinó a asentir con la cabeza.
— ¿Qué? ¿Dónde? Llamaré a Krillin —dijo Roshi corriendo hacia la casa.
La tortuga y Maron le ayudaron a levantarse y la llevaron dentro. Krillin bajó corriendo las escaleras al escuchar la advertencia de peligro.
— ¿Qué ha pasado? ¿Dónde están Vegeta y Trunks? No me digas que ellos… —el antiguo monje ya se imaginaba lo peor.
—Es Vegeta… —respondió Bulma, aún sin entender todo el lío que estaba armando.
— ¡No! Vegeta ha sido vencido —bramó Krillin.
—Sí, me temo que ha sido vencido por el mismo mal, al igual que Yamsha.
—De ese inútil no me extrañaría —comentó 18.
— ¿Y Trunks? ¿Lo has dejado allá? —Krillin visiblemente preocupado.
— ¿Qué otra cosa podía hacer? No se me ocurrió otra cosa más que venir aquí.
—Hiciste bien, ahora hay que avisar a Goku y a los demás —apremió Roshi, ante el asentimiento general— Vayamos a Paoz.
—Viejo, será mejor que se queden con Maron. Nosotros iremos, además sólo nos retrasarían —dijo 18.
Roshi suspiró cansino, añorando los viejos tiempos en que él solía ser el dios de las artes marciales y ahora sólo le quedaba servir de niñero. Bueno, no podía ser tan malo en vista de que su vida podía correr peligro.
Krillin cargó a Bulma colocando las manos debajo de sus axilas.
—Adelántate —le pidió a 18 y ella asintió.
El de las seis marcas en la frente miró el estado ausente de su amiga, preguntándose sobre la terrible situación, pero lo mejor era no hacerla hablar por el momento hasta que llegaran a la montaña Paoz.
((…))
El trinar de los pajarillos se escuchaba a los alrededores del hogar de los Son. Hasta que la presencia de 18 les indicó que algo andaba mal (ella jamás se tomaría la molestia de ir hasta allá sólo para visitarlos).
—Krillin llega ya en poco y entonces sabremos lo que ha pasado —dijo con su tono de voz frío.
Goku y su hijo estaban preocupados. Videl y Milk estaban fuera haciendo las compras y a Goten todo le parecía un juego.
Finalmente llegaron Bulma y Krillin. Ver a sus dos amigos de la infancia le dio un mal presentimiento al primer súper saiyajin.
— ¿Dónde está Vegeta? —preguntó de inmediato Goku.
Bulma alzó la vista. La preocupación del guerrero era visible, pero ¿por qué le inquietaba?
"Me engaña con Goku ¡Claro! Tanta rivalidad entre ellos, tanto andar pensando siempre en Goku no podía ser normal. Debí darme cuenta antes ¡Oh, Bulma, que desdichada eres!"
La mirada dolida y luego de rudeza por parte de la científica les alarmó.
—Al parecer, tanto Vegeta como Yamsha han sido derrotados por alguien muy poderoso —informó Krillin al ver que su amiga no se atrevía a decir nada.
— ¿Qué? —dijeron todos consternados.
— ¿Y Trunks? —la voz quebradiza de Goten imaginándose lo peor.
—Se ha quedado allá haciendo frente al enemigo.
—Tenemos que ir de inmediato. Avisemos al señor Piccolo —sugirió Gohan.
Goku asintió, poniendo sus dedos en la frente. De inmediato todos se tomaron de las manos y se tele-transportaron al templo de Kami Sama.
—Gohan, que bueno que nos visitan —saludó Dende.
— ¿Eh? ¿Cómo que visita? Deberías de saber que hay una nueva amenaza en la Tierra —dijo el aludido.
— ¿Amenaza? —respondió el nuevo Kami con aire de confusión— Señor Piccolo ¿ha escuchado eso?
—No hay momento de explicaciones. Debemos ir a la Capital del Oeste, Vegeta ha sucumbido —dijo Goku tomando del brazo a Piccolo.
—Y Trunks tamb… —las palabras de Goten se perdieron al desaparecer del templo.
— ¿Qué habrán querido decir con todo eso, Mr. Popo?
((…))
El tráfico y el bullicio ordinario de la ciudad…
—…todo en paz. A mí me parece que aquí no hay peligro alguno —dijo Piccolo.
Todos voltearon a ver a Bulma.
—Tú dijiste que Vegeta había caído al igual que Yamsha —dijo Krillin.
—Ante el mismo mal —respondió, todavía aturdida por los viajes.
— ¿Y con el mismo mal te refieres a…? —dijo Piccolo.
—Mamá, qué bueno que llegaste —dijo Trunks al verlos a todos en el jardín de su casa. Goten venía ya con él (el chiquillo había ido en su búsqueda a gran velocidad).
— ¿Trunks? ¿Qué pasa?
—Es papá, no ha salido en toda la mañana del baño, se ha encerrado y no deja que nadie se acerque amenazando con aumentar su ki.
— ¿Qué? Pero qué diablos —todos siguieron a la mujer al interior.
— ¿Qué ha pasado con tu padre? —preguntó el namekiano.
—Desde ayer que no se ha sentido bien, creo que está muy enfermo y no quiere decirnos nada.
— ¿Así que esto era lo que querías decirnos, Bulma? —dijo Krillin— ¿Que Vegeta está enfermo? ¿Yamsha también?
—No, lo que yo quería decirles es que creía que Vegeta me estaba engañando —le respondió mientras caminaban a través de la casa.
— ¿Eh? —de parte de todos.
—Eso es una reverenda estupidez —dijo 18, siempre tan directa.
—Eso es imposible —agregó Gohan rápidamente, sólo para minimizar el impacto de las palabras de la androide.
— ¿Y por qué no puede ser? Últimamente se ha estado comportando de forma muy extraña.
— ¿Será porque se siente enfermo? —ironizó Goten, aunque a su edad era difícil saber si en realidad se trataba de ingenuidad.
—Bueno, y según tú ¿con quién te engaña? ¿Tienes una sospecha? —dijo Krillin.
Para ese momento, todos se hallaban parados a mitad de las escaleras, esperando por la respuesta de la mujer.
—Creo que si lo digo sería un gran impacto para sus propios hijos —señaló con desagrado pero sin evitar mirar a Goku. Todos siguieron la mirada y al mismo tiempo les salió una gota en la sien.
— ¿Ah? —de parte de Goku que, como siempre, nunca captaba nada que no fuera pelear.
—Creo que tu mamá piensa que entre nuestros padres hay algo —susurró Goten a un Trunks sonrojado.
—Qué estupidez. Yo me voy a casa —dijo 18— Krillin.
—Eh, sí. Maron debe de estarle dando mucho trabajo al maestro —el monje siguió a su esposa y salieron de la casa.
—El ki de Vegeta… se siente raro —dijo Goku de repente.
—Sí, tienes razón. Es mejor ir a ver qué está pasando —sugirió Piccolo.
—Bulma ¿te sientes bien? —dijo Gohan de forma amable, notando un poco de cansancio en el rostro de su amiga.
La ojiazul se recargó un poco en el barandal y suspiró.
—A decir verdad, no. Últimamente… ¿en serio no crees que Vegeta me esté engañando?
—Vegeta no sería capaz de engañarte nunca.
"Y mucho menos con mi padre".
—Por una simple razón —continuó el semi-saiyajin. Bulma lo miró expectante— Porque él es Vegeta.
La ojiazul sonrió agradecida. Con tan pocas palabras el joven había hecho que toda idea ilógica desapareciera. Y de pronto Gohan rio.
— ¿Qué les pasa a nuestras mujeres que en estos días piensan que no las queremos o que las engañamos? Videl el otro día también lo creía, pero bueno, ella está con todo eso de los cambios hormonales. Ya sabes, por lo de su embarazo.
Gohan se sonrojó por lo último, llevándose una mano a la nuca y Bulma volvió a sonreírle, poniéndole una mano en el hombro.
De pronto, una explosión se escuchó en el piso superior.
— ¡No te atrevas a acercarte, Kakarotto! —gritó Vegeta.
—Pero yo sólo quiero saber qué es lo que te está pasando —respondió Goku con aire de inocente.
—Vegeta ¿te has dado cuenta de que tu ki se está comportando de forma extraña? —habló Piccolo guardando la calma.
— ¿Extraña, dices? Ah, debe ser porque finalmente he superado a este sabandija ¡No te me acerques! —advirtió de nuevo al notar un leve movimiento en su compatriota.
—Papá, déjate ayudar, has estado encerrado en el baño y sin decir palabra alguna.
— ¡Eso, eso no te incumbe, mocoso! —respondió sonrojado.
— ¿Uh? ¿Qué es esto? —Goten alzó una madeja de estambre y de en medio de un tejido cayeron un par de agujas.
— ¿Tú hiciste eso? —le preguntó Goku con curiosidad.
— ¡C-claro que no! —el saiyan le arrebató las cosas al niño antes de que su padre pudiera tomarlo y hacer algo con él.
"La verdad es que me han entrado unas ganas de tejer y no sé ni por qué ni cómo fue que aprendí".
— ¡Vegeta ¿qué está pasando aquí!? —gritó furiosa Bulma al ver todo el destrozo.
—Papá no se siente bien, tiene que ver un médico —el de cabello lila estaba a punto de ponerse a llorar.
—Yo me siento muy bien, soy el príncipe de los saiyajin.
—Al diablo con eso, iremos ahora mismo a ver al doctor —advirtió la ojiazul.
—No puedes obligarme. Si dan un paso más juro que volaré la casa entera —Vegeta preparó una energy-ha. Iba en serio.
—Si haces eso, Bulma se divorciará de ti —dijo Goku con toda la tranquilidad del mundo.
— ¿Ah? —confusión de parte de todos.
—No sé qué significa exactamente, pero Gohan dice que si eso pasara entre su madre y yo, Milk ya no prepararía más comida deliciosa para mí.
Los presentes se miraron, preguntándose si eso fue un comentario sin sentido o Goku estaba ventilando sus problemas familiares.
—Kakarotto, eres un… —Piccolo, en medio de toda la confusión y aprovechando una baja en el ki de Vegeta, lo golpeó en la nuca haciendo que perdiera el sentido.
—Ahora pueden llevarlo al médico —el namek pasó en medio de todos.
— ¿Señor Piccolo?
—Me largo, todo este capítulo ha sido una reverenda estupidez.
"Lo que hacen las fanfiqueras en estos días, Kami".
—Bueno, arreglaremos este desastre después. Ahora llevaremos a tu padre al hospital —Bulma acarició los cabellos lilas de su hijo y este asintió con una sonrisa de alivio.
Entonces, el teléfono móvil de Goten sonó.
— ¿Sí? ¿Mamá?
— ¡Pásame inmediatamente a tu padre! —la voz de Milk se escuchó sin necesidad del altavoz.
— ¡Uy! Creo que nosotros mejor nos vamos ¡Adiós, Bulma! —Goku se tele-transportó en compañía de toda su parentela dejando solos a la familia Vegeta.
—Bien ¿podrás cargar a tu padre?
—Claro —Trunks lo tomó sin mayor problema, con rumbo al médico.
¿Podrán descubrir finalmente lo que está sucediendo? ¿Y el príncipe acabará de tejer su chambrita? Esto y más en el siguiente capítulo XD.
N/A: Gracias a todos los que han agregado a favoritos y que han comentado. Me alegra que les haya gustado.
En el siguiente capítulo explicaré el porqué del nombre del fic.
Nos seguimos leyendo.
