Capítulo 6: Los deportistas no deben ensuciarse las manos peleando.
Al terminar de comer, me despedí de los chicos y emprendí el camino a casa. Mientras caminaba sentí como si alguien estuviera siguiéndome, así que al voltearme para corroborarlo, me sorprendí al ver que Ryuu-chan y Yuu-kun estaban tras mío.
- ¿Qué diablos? ¡Sus casas no quedan por aquí! ¿Por qué me están acompañando?
- Es nuestro deber proteger al Ángel Blanco de Karasuno - Yuu-kun dijo - ¡Además estoy agradecido por salvar la vida de Ryuu!
- Senpai... Usted hace que el mundo esté en paz - Ryuu-chan habló con un tono serio.
- ¿Eh? ¿De qué demonios hablan ustedes dos?
- Cuando Kyoko-san sonríe... Los pájaros trinan, los sedientos beben, los hambrientos se sacian, la pobreza es erradicada... El mundo está en paz - dijo Ryuu-chan.
- Ryuu... - Yuu-kun estaba con lágrimas en los ojos.
- ¿Por qué me dicen esto? ¿Por qué no se lo dicen a la senpai? ¿Qué tengo que ver con la paz mundial? O lo que sea.
- Yacchan y tú, senpai... Ustedes... Hacen que la sonrisa de Kyoko-san sea posible - Ambos decían esto con lágrimas de alegría -
- ¿Qué tiene que ver esto con lo otro? ¿Qué es esa forma de hablar? ¿Cómo es que hablan con las chicas?
- Nosotros... No somos dignos de dirigirles la palabra a las chicas bonitas - dijo Ryuu-chan, mientras Yuu-kun asentía.
- Vaya, entiendo - dije - Oigan... ¿Qué tratan de decirme?
- Senpai, tú llegaste como si nada y de repente volteaste todo. No pensaste que éramos maleantes, no tuviste miedo de Asahi-san, actuaste rápido para sanar a Ryuu y haces servicios estupendos ¡Eres como la versión femenina de Daichi-san!
- E... está bien Yuu-kun, claro - Si él tuviese un don, sería el de causar repetidamente el tic en mi ceja - pensé.
Terminada esta conversación, ambos siguieron acompañándome. El camino que tomé era el mismo que recorrí para llegar por la mañana a Karasuno, pero igual, había algo raro, y eso no me dejaba tranquila. Nos tuvimos que detener súbitamente porque había tres personas que obstruían el paso.
- Oigan, oigan ¿Por qué la prisa? - dijo uno de los hombres, el que se encontraba en el medio.
- Necesitamos llegar a casa. Con su permiso - dije.
- La señorita parece algo apurada ¿Es que no quiere disfrutar del momento? - dijo el hombre de la derecha.
- ¡Senpai! - gritó Yuu-kun -
- Ya déjennos en paz... No estoy de humor para tratar con escorias como ustedes - dije con molestia.
- ¿Así que la gata tiene garras con las que rasguñar? Oye pequeña ¿Qué te parece si hacemos un trato - El del medio puso su mano en mi hombro.
- ¡Michiru-senpai! Ya déjela desg...- Ryuu-chan fue interrumpido por una mirada mía -
- Vaya, así me gusta, el trato es este: Estos dos hombres sujetan a tu novio y al chico de primaria, yo te sujeto a ti y así podremos revisar si tienen alguna cosa que pueda valer algo - dijo con una sonrisa - Si es que no se oponen, no los lastimaremos -
- Primero - lo interrumpí - Ryuu-chan y yo no estamos en una relación, mi novio vive en Kanagawa y juega al baloncesto. Segundo: Yuu-kun no es un chico de primaria. Tercero: Quítame tus sucias manos de encima -
En ese momento miré a los chicos de 2do y les dije:
- Ustedes dos, ni se les ocurra pelear aquí -
Cuando iba a otra preparatoria, un capitán de un club al que asistía solía decir que, los deportistas no deben mancharse las manos peleando, eso es cosa de los inadaptados que practican artes marciales. Ryuu-chan y Yuu-kun son unos espléndidos deportistas, por esa razón no iba a dejarlos disputar una lucha contra esos tipos.
El hombre del medio, se quedó observándome por un momento. Cuando estaba a punto de articular lo que iba a decir, le di un puñetazo en la cara y cayó al suelo. En ese instante los tipos restantes se abalanzaron contra mí.
- ¡Maldita zorra! - gritó uno - ¡Vas a pagar por lo que le hiciste!
A esos les di una patada en... Ahí abajo. Sin embargo, ellos pudieron levantarse y pretendían atacarme, para zafarme, le propiné un golpe en el estómago al de la izquierda y un cabezazo al otro, este último movimiento me fue enseñado por Hana-kun. El tipo del medio parecía haberse recuperado, pues pudo incorporarse y en ese momento intentó agredirme con un cuchillo.
- Eres un idiota si piensas que eso funcionará conmigo - le dije - Y él también se ganó una patada ahí abajo.
Seguí caminando como si nada y entonces recordé un pequeño gran detalle.
- ¡Neeee-saaaaan! ¡Estuviste increíble! ¡El Ángel Blanco de Karasuno sí que patea traseros! - decían ambos.
- E... Esperen, puedo explicar esto. Esperen otra vez ¿Qué es eso de nee-san? ¡Yo no soy una Yakuza! ¡Por favor no cuenten a nadie lo que vieron aquí!
Estaba totalmente desesperada, pero cuando me llamen nee-san mañana, iba a tener que inventar algo.
- Es por eso que no le tuviste miedo a Asahi-san ¡Tú das más miedo que él! - Gracias Yuu-kun, eso me halagaba -
- ¡Enséñeme a dar esos golpes nee-san! - gritaba Ryuu-chan.
- Oigan, solo acompáñenme a casa, mañana hablamos sobre esto ¿Está bien? - El tic que había aparecido en la ceja, también lo hizo en el labio inferior -
Cuando llegué, no pude evitar pensar en todo lo que sucedió hoy, desde mi excesiva formalidad con Yui-san hasta los golpes a esos tipos - Demonios... - dije - Y esto fue solo el primer día.
Hola a todas/os!
Este fic está llegando a su fin y quisiera agradecer a aquellos que…
No es cierto XD
Recién vamos a la mitad, o algo así, del fanfic, así que no os preocupéis.
Si Noya o Tanaka me salieron algo OoC, solo díganmelo.
Y ya saben, cualquier cosa que quieran acotar, pueden hacerlo en los reviews. No sean tímidos! *guiña el ojo*
Espero que les haya gustado el capítulo.
*Reverencia al estilo Michiru* Muchas gracias y nos leemos dentro de una semana!
Pdta: Gracias a Hanamichi, Michiru perfeccionó el arte de los cabezazos XD
