Una vez mas explicare como se manejan mis diálogos:

– Me gusta el peligro = Conversaciones normales.

Mientras más sacrifiques por mi más poder tendrás = Pensamientos y/o conversaciones mentales, Ejemplo: Issei-Ddraig/Reynalle.

Hola querida = Estas son frases en "Español" (Ya que muchos imaginamos las conversaciones en Japonés, incluida yo :D) que Issei usa, ya que me comentan que el original a veces habla en español, solo que el mío al basarse en el nuevo, que tiene una orientación mas occidental, será un español más Latino.

Sin más los dejo con la continuación, Disfrútenla!


– ¿¡…Porque tenemos que hacer esto!? – Grito furioso el caballero de Rias a la par que golpeaba el escritorio con fuerza.

– Recuerda que esto es una decisión de las Tres Grandes Facciones… – Se adelanto a decir Koneko, aquella chica Loli quien ya había crecido durante este tiempo (Imagínenla casi al tamaño de Asia), aunque aun se veía como la más joven de todos –No es algo a lo que puedes oponerte…

– ¡Pero se trata del asesino de su hermano…! – Una fuerte bofetada fue suficiente para que el caballero guardara silencio.

Kiba se quedo estático ante la acción que su ama había hecho, no solo eso, incluso sintió vergüenza ante su actuar. Era verdad después de todo, los lideres fueron quienes decidieron eso, el era un simple siervo a las ordenes de su ama, la Mao Rias Gremory. Las puertas se abrieron dejando ver a la "Alfil" Asia acompañada del antiguo peón y compañero de sequito: Issei Hyodo, por su parte Rias y sus siervos se sorprendieron del nuevo look del joven (Ya saben, ¿no?) Cabello cortó en los lados y con punta en la parte de la nuca, más alto y con el uniforme bastante desaliñado (Aunque esto ya lo usaba desde antes xP). Kiba no pudo evitar enfurecerse al verle, pero por alguna extraña razón se sentía tranquilo, incluso podría decir que sentía una paz que no había experimentado en años.

– Bienvenido, Ise…

– Hola… – Contesto el joven con un tono algo seco, cosa que no paso por alto para ninguno de los presentes, mientras recorría aquella sala inspeccionando cada rincón – No has cambiado casi nada, Rias … tampoco tus gustos… – Comento ante el hecho de que el lugar era exactamente igual a su antiguo club.

– En cambio yo diría que has cambiado bastante… – Dijo exponiendo su aspecto.

– Bueno, que puedo decir… los días que pase fueron… digamos… ¿Buenos? Como sea, ¿Para qué he sido llamado?

Rias asintió ante la respuesta, con esto Kiba y Koneko se dirigieron a las puertas acompañados de Asia, quien solo sonrió agitando su mano en señal de despedida.

– Como sabes, eres un riesgo para nuestros mundos, un riesgo tan grande que ni siquiera juntos podríamos vencerte…

– Vamos, vamos… Acabo de volver de mi "Exilio" ¿Y así me recibes? – Ante esa respuesta Rias miro fijamente al joven, aun cuando trataba de sonar segura el miedo la consumía por dentro, si bien su antiguo siervo parecía no mostrar signos de agresividad ni de violencia eso podía cambiar en cualquier momento – Antes que nada déjame decir esto: ¡Felicidades por tu boda!

Oír esas palabras hicieron que el cuerpo de la joven se detuviera abruptamente, guio su mirada al joven quien mostraba una sonrisa a la chica, por un momento pensó que era sincera, pero un leve movimiento del labio del joven le mostro que esas palabras que había pronunciado le afectaban en más de un sentido.

– Ise…

– Lamento haber intentado oponerme a tu felicidad…

– No…

– Después de todo yo no estaba a tu altura…

– Eso no es…

Su conversación se vio interrumpida por los toques de la puerta, de esta apareció la imagen de Akeno acompañada por Sona y su "Reina", quienes se sorprendieron un poco al ver al castaño en la sala, este por su parte solo se limito a mirarlas fríamente.

– ¡Estamos ocupados! – Exclamo casi con furia – ¿Qué las trae por aquí?

– B-Bueno… Sona quería conversar algunas cosas con Rias… – Informo la joven Akeno mirando de pies a cabeza al joven tan cambiado.

– Lamento interrumpir – Dijo la joven Sitri sin dejar de mirar al joven – Pero tengo asuntos urgentes que atender con Rias…

– Oh, no se preocupen, yo me retiro… Rias – Dijo volviendo la mirada a la pelirroja – Continuemos nuestra conversación más tarde… ¿Te parece?

– S-Si… – Contesto algo confundida.

– Bien, si tienes dudas puedes preguntarle a Asia, así pues, las dejo… con su permiso, Señoritas.

Diciendo esto el joven salió de la sala dejando a las chicas con sus asuntos, por su parte Issei conversaba con Asia, mientras era vigilado por el "Caballero" y la "Torre" de Rias.

– ¿Ha salido todo bien? – Pregunto la joven.

– Si, aunque no pudimos hablar mucho, ser la Mao debe ser muy laborioso…

– Eso puedes atribuírtelo, Issei… – Interrumpió Kiba con un tono seco – Después de todo tu asesinaste a su hermano…

Issei no respondió, solo dedico una sonrisa a su antiguo amigo, sonrisa que ocultaba un dolor ante esas palabras, cosa que el caballero no tomo de la mejor forma, por su parte Koneko pudo ver el dolor tras la sonrisa, fijo su mirada en Asia, quien también notaba el dolor del joven.

– Prometo que tratare de no cruzarme tanto en tu camino… amigo…

– ¡No me llames así!

– Lo siento… creo que mejor me retiro, nos vemos – Se despidió para retirarse acompañado de Asia.

Cuando salieron del edificio, Issei no pudo evitar mirar unos momentos el edificio.

Así que no solo era parecido por dentro… Rias debe ser muy conservadora…

– ¿Issei-san?

– Nada, démonos prisa, Siesta ya debe tener lista la comida…

– ¡Hii!

– Esperen por favor –Escucharon decir a sus espaldas, al voltear notaron a la joven Koneko mirándolos fijamente – Los acompañare…

– ¿Nos acompañaras o quieres que te acompañemos? – Pregunto en tono de burla, cosa que la joven solo respondió con una mirada seria (Típico de ella) – Ok, vamos…

Durante el camino las dos chicas conversaban de diversos temas, principalmente con lo que Asia se había perdido durante su ausencia, por su parte el castaño divagaba en su mente.

– ¿Qué será lo que paso? – Pregunto de repente Issei – Sona se veía bastante preocupada… eso es raro en ella… o al menos eso recuerdo.

– No lo sé… – Respondió también confundida Asia.

– ¿Qué opinas tu, Koneko?

– Nada… Buchou siempre hace lo correcto, pero lo que me tiene más preocupada ahora es Yuuto-sempai…

– Ahora que lo mencionas parece tener algo que lo molesta, algo además de mi, claro está…

– Eso parece… – Un silencio incomodo se presento de repente, todos se encontraban meditando sobre lo que pudiera ser lo que afecte al joven, hasta que la peliplateada se detuvo – Bueno, nos vemos mañana… – Se despidió para tomar un rumbo distinto.

– Nos vemos, Koneko-chan – Se despidió el joven, al oír eso la joven no pudo más que sorprenderse, hacía tiempo que no había escuchado eso y por alguna razón se sintió más relajada.

– Al parecer no soy el único con una gran carga en mi espalda… – Comento el castaño – Kiba, Akeno-san, Koneko-chan, incluso vos tuvieron problemas al convertirse en demonios…

Asia contemplo al joven unos segundos, mientras este reflexionaba sobre lo que la vida y el mismo destino les tendrían preparado de ahora en adelante.

MIENTRAS TANTO

– ¿Afiliadas de la Iglesia queriendo conocer al actual Mao? – Pregunto sorprendida Rias ante las palabras de su amiga – Debe ser una broma… – Sona no respondió, solo se limito a limpiar sus lentes en señal de que "No se trataba de ninguna Broma" – Como sea, no creo que pueda ser nada bueno… ¿Qué fue lo que les respondiste?

– Acepte, mañana después de clases irán a verte a ti y a tu sequito… pero hay algo más que me preocupa…

Esas últimas palabras alertaron a las jóvenes Gremory, después de todo pocas cosas afectan a Sona Sitri.

– Una de estas afiliadas tienen una Espada Sagrada.

– ¿¡Una Espada Sagrada!? ¿Estas diciendo que las afiliadas de la iglesia que quieren hablar con Rias portan una de esas espadas?

Akeno y su "Rey" se miraron por unos segundos, la duda fue sembrada en ellas, y si bien era cierto que se planeaba formar una alianza, esta aun no estaba establecida, por lo que cualquier cosa podría suceder.

– Entiendo… Si me disculpas debo ir a atender otros asuntos…

– Iras con él, ¿Verdad? – Rias se detuvo ante el comentario – No es que me quiera meter en tu vida, pero recuerda que ya estas casada…

– Lo sé… – Respondió apretando con especial odio la mano donde aquel anillo de oro se encontraba – Es algo que no podre olvidar tan fácilmente…

Sin más la joven salió del salón del club, no sin antes acompañar a su amiga fuera del edificio para después tomar caminos distintos.

– ¿Realmente iras con él?

– Si, nuestra conversación se vio interrumpida así que no pude exponer bien las cosas…

Akeno no respondió, solo se limito a seguir a su Rey, después de todo era su deber y obligación, aun cuando no fuera de su agrado, sin embargo una pisca de duda y miedo estaba anidada en ella, ya que irían a ver al asesino de un Mao.

MIENTRAS TANTO

Mansión Hyodo

– Bienvenido Issei-sama – Saludo la joven Siesta a la pareja mientras les abría la puerta.

– Hola, ¿alguna novedad?

– Nada que se deba reportar, el Maestro Phineas no ha notado nada…

– Ya veo… ¿Dónde está?

– Esta en su estudio…

– Gracias… Asia, adelántate y come, yo revisare unas cosas.

– Hii

El joven se dirigió a su habitación, se cambio de ropa, termino rápido y solo se coloco otra camiseta acompañado de un pants acampanado, luego se dirigió a uno de los sótanos de la mansión, uno que había sido arreglado por el vejete para poder guardar su extensa colección de libros. Entro con cuidado, deambulo por los pasillos del lugar hasta que encontró al Demonio sumido en su lectura.

– Deberías poner luces en este lugar… esas velas tienden a incendiarlo todo…

– Puede ser, pero en verdad prefiero este tipo de iluminación.

Issei no contesto, por curiosidad miro uno de los libros; "Magia Arcana, Tomo 109", el joven miro confundido, noto que había un separador, abrió el volumen, la mayoría de las cosas no le interesaron, pero un encantamiento de esas páginas le llamo la atención: "Partealmas". Esa palabra se le hizo familiar, pero no supo de donde.

– ¿Qué es esto Phineas?

– ¿Eh? – Al ver el libro el Demonio se levanto de golpe arrebatándoselo de las manos – N-Nada, magia antigua… Y-Ya no sirve en estos tiempos…

– Oh… es que uno de esos conjuros se me hace conocido… pero no recuerdo donde…

– D-Debes estar confundido…

– Puede ser… Oye… ¿Y nuestra "Invitada"?

– E-Ella sigue dormida – Respondió mientras guardaba los demás libros – Puedes ir a verla si quieres…

– Tal vez lo haga…

– Por cierto, llego este paquete para ti, son los libros que comenzaras a usar a partir de mañana – Añadió el Demonio mientras le entregaba al joven un paquete un tanto pesado con varios volúmenes en el.

– Gracias – Dijo en tono seco al ver que de nuevo tendría que leer – Bueno, te dejo, recuerda las luces…

– Lo tendré en cuenta…

Con esto Issei se alejo del lugar mientras Phineas revisaba el libro para luego guardarlo en uno de los estantes. Por su parte Issei, luego de arrojar sus libros quien sabe dónde, se dirigió a la habitación donde su "invitada" se encontraba descansando, entro con cuidado para no despertarla, pero esta se encontraba despierta mirando el jardín desde la ventana.

– Veo que ya despertaste – Dijo para llamar su atención – ¿Cómo te sientes?

– ¿Dónde estoy? – Pregunto manteniendo su distancia al joven – ¿Quién eres tú?

– Estas en Kuoh, más específicamente en Japón, esta es mi casa y yo me llamo Issei Hyodo…

– ¿Cómo llegue aquí?

– ¿No lo sabes? Apareciste de repente en mi cocina, estabas inconsciente y en condiciones deplorable, así que te ayudamos…

– Y-Ya veo… – Respondió mientras recordaba lo sucedido – Es verdad… lo siento…

– Descuida, no me molesta… veo que ya recuerdas aunque sea un poco… ¿Cómo te llamas?

– Kat

– Muy bien Kat, cuéntame… ¿Qué fue lo que te paso?

La joven comenzó a relatarle su vida, el cómo fue "Vendida" al Señor Feudal del lugar de donde vivía, los maltratos y su plan de escape.

– Entonces, ¿Usaste un hechizo de teletrasporte y apareciste aquí?

– Si…

¿Qué opinas Ddraig?

Es extraño, su esencia pertenece a este mundo…

¿A poco puedes detectar eso? – Pregunto Reynalle en burla.

Luego de que Issei viajara a esos otros lugares tuve que adaptar mi olfato, ahora puedo decir si son o no de esta dimensión… y ella definitivamente es de esta….

Así que es una mentira –A completo Reynalle.

Habla que tenerla vigilada…

Como sea… hablaremos de eso luego – Interrumpió el castaño – Vale Kat, te dejare descansar, luego mandare a que te dejen algo de comer.

– Hii…

– Entonces, nos vemos luego.

Con esto el joven salió de la habitación para dirigirse al comedor.

¿Le dirás a Phineas? – Pregunto Reynalle

– Posiblemente, pero primero le daremos comida... ¿Mmmh?... Tenemos visitas…

Issei se dirigió a la puerta, al abrirla se topo con las jóvenes Gremory, quienes se encontraban a medio jardín admirando la mansión y las flores. No pudo evitar reír ante eso, sin más camino hasta ellas.

– Veo que al fin llegan – Al oírlo las jóvenes no pudieron evitar sorprenderse, ya que no habían sentido su llegada – ¿Les gusta lo que ven? – Pregunto mientras señalaba a su alrededor.

– Es hermoso… – Comento asombrada Akeno – no sabía que Issei-kun tendría esta casa…

– Un regalo… como sea, ya que están aquí aprovechemos… ¿Ya han comido?

Las chicas negaron con la cabeza, el castaño guio a las chicas dentro de la casa con dirección al comedor, donde ya se encontraban Asia y Phineas sentados mientras Siesta servía los platillos.

– ¡Oh! Tenemos visitas – Hablo Phineas al ver llegar a los jóvenes – Usted debe ser Ryas Gremory, la actual Mao, es un placer – Añadió poniéndose de pie para hacer una reverencia.

– Déjate de teatros… Siesta, ellas nos acompañaran a comer, sírveles también y después llévale algo a nuestra otra invitada.

– ¿Ha despertado ya?

– Si, así que por favor, llévale de comer también.

– Si.

Rias y Akeno no pudieron negarse, no querían enfadar a su anfitrión y causar problemas, así que tomaron asiento y procedieron a comer. La comida fue en su mayoría en un silencio algo agobiante, hasta que el castaño rompió de este.

– Muy bien… seamos sinceros, ustedes están aquí porque quieren una tregua conmigo, ¿Correcto?

– Veo que lo notaste, si, es correcto, es peligroso tener de enemigo a uno de los poseedores de los dos Dragones Celestiales, por ende queremos ver si estas dispuesto a…

– Acepto unirme a su alianza… – Interrumpió.

– ¿D-De verdad?

– Si, he de suponer que me pondrán a alguien a vigilarme, ¿No? ¿Quién será?

– Esa seré yo – Respondió Rias con su seguridad de siempre – Espero que no te moleste.

– Al contrario, es mejor estar con alguien al que ya se tratar que con un desconocido… – Al oír eso la pelirroja se relajo, al menos ya no tenía el peso de que rechazara la alianza – ¿Puedo hacer una pregunta?

– Claro.

– ¿Qué era lo que Sona quería tratar con vos? – Rias no pudo evitar sorprenderse de nuevo al oír eso – Se veía bastante seria…

– B-Bueno…

– Puede que no sea asunto mío, pero me gustaría saber si puedo ser de ayuda… – Rey y Reina se miraron entre sí, tratando de buscar la respuesta a esa petición en la mirada de la otra – Para fortalecer el vinculo de nuestra Alianza.

– Creo que yo mejor me retiro, Siesta, déjame acompañarte a ver a nuestra invitada.

– Hii – Respondió Siesta, entendiendo que el tema a tratar no era de su incumbencia.

– De acuerdo… te diré… Asia, si quieres puedes escuchar tu también… – Rias comenzó a contarles sobre el próximo encuentro que tendría con las enviadas de la iglesia – Eso es lo que discutimos…

– Entiendo, será interesante ver que tienen que decir – Rias le miro extrañada ante el comentario

– ¿Disculpa?

– Recuerda que debes vigilarme… así que no puedes negarte.

Rias asintió, era verdad, debía vigilarlo, además de que si él quería lo haría de cualquier manera, ya que no había forma alguna de evitarlo. Luego de comer el joven acompaño a las chicas a la salida, donde las despidió para volver dentro de la mansión.

Luego de hacer sus deberes y ya que la noche cayó sobre el mundo, Issei y Asia se fueron a dormir. El día regreso y los jóvenes volvieron a su escuela, donde el castaño fue el centro de atención, ya que su apariencia desde el día anterior había llamado demasiado la atención, muchos creían que era alguna clase de delincuente. La cosa empeoro cuando ese se dio cuenta de que no había llevado ni un solo libro.

¡Maldición! No puedo decirle a Asia que me preste los suyos… creo que se lo pediré a alguien más…

Las cosas no resultaron tan bien, ya que al pedírselo a otra estudiante, esta se asusto tanto con el que le entrego todos, esto lo tacho de abusivo. Pero la cosa no termino hay: corrían los rumores de que el "nuevo" vivía en una mansión ya que era millonario o que era un Yakuza, pero una en especifico alteraba a todos: había recibido la visita de las Onee-samas en su casa, incluso que antes eran muy unidos, casi como una pareja.

– ¿…Acaso podría estar más aislado en esta clase…?

Creía que eso no te interesaba.

No es tanto por mí…

¿Es por esa monjita?

– Oye, Hyodo – Hablo Matsuda llamando la atención del castaño – ¿Es cierto?

– ¿El qué?

– Que ayer Rias y Akeno fueron a verte…

– Es cierto…

– Aghh… ¡Maldito suertudo!

– ¡Ellas debieron de haberte olvidado luego de que las dejaras hace 2 años!

– Dejen de quejarse y ya déjenme en paz…

– ¡Pero nosotros somos los mejores amigos!

– Éramos, ya hace mucho de eso…

El día continuo con más problemas, ahora debido a que durante el almuerzo un grupo de alumnos fueron a buscar al castaño para "amenazarlo" de que se alejara de Rias, ya que se enteraron de sus antiguas "Vivencias", sin embargo sus amenazas, llenas de miedo por los demás rumores y el aspecto de este, terminaron en desmayo del miedo, ya que el joven les dio una mirada elida que fácilmente no olvidaran, cosa que le costó una llamada de atención, pero poco le importo.

Al fin llego la hora de la reunión y todos, excepto Kiba, se encontraban en el salón del club. Los minutos pasaban hasta que aparecieron las enviadas, quienes al ver al castaño se sorprendieron bastante, por su parte el joven solo las veía con seriedad mientras Asia se ocultaba tras este, sujetándolo con miedo, esto no paso desapercibido para nadie.

– Bienvenidas, por favor pasen – Dijo cortésmente Akeno, con su clásica sonrisa ofreciéndole asiento.

– A-Aprecio su cooperación… – Agradeció Irina sin apartar la mirada al castaño, notando el odio que emanaba por su presencia – Me llamo Shido Irina…

– Yo soy Xenovia.

– ¿Qué motivos trae a unas sirvientes de Dios a este encuentro con los Demonios?

– Como seguramente sabe, ya que se está planeando una alianza, las seis espadas Excalibur han sido cuidadas por las 3 divisiones de la iglesia, aunque aún nos falta encontrar una…

– ¿Y? – Hablo Issei.

– Tres de ellas han sido robadas por los Ángeles Caídos…

– ¿¡Robadas!? – Preguntaron los siervos de Rias claramente sorprendidos.

– ¡Pero qué bonita tregua! – Dijo sarcásticamente el castaño – Apenas se dan la vuelta y ya están traicionando.

– ¿Tienen pruebas?

– Si, el mismo Azazel ha dicho que algunos de sus miembros han desertado…

– ¿Y qué necesitan de los Demonios? – Pregunto Issei regresando al tema original.

– Como dije, este es un asunto entre la iglesia y esos traidores, y no queremos intromisiones de ustedes…

– Eres muy condescendiente – Interrumpió de nuevo el castaño – ¿Crees que Rias y su sequito se aliarían con esos Ángeles Caídos para hacerse con las espadas?

– Los Demonios desprecian las espadas Sagradas, están en la misma posición que los Ángeles Caídos…

Issei rio por lo bajo, cosa que encrespo a Irina y a Rias, aun sin mostrarlo el castaño comenzó a desprender una sensación amenazante hacia la peli azul, quien lo miraba con más odio que antes.

– Si debemos los destruiremos por completo, aun si se trata de una Mao…

– Je, no me hagas reír, ya nos enfrentamos antes, no estas a mi nivel y créeme cuando te digo esto: No dejare que lastimes a mis amigos…

– Issei…

– ¡Maldito…!

– ¿Qué harás, ZORRA? – La peli azul tomo con brusquedad la su espada, retirándole las telas que la cubrían lista para el combate – Je, ¿Tantas ganas tienes de morir? Pues bien, pero no seré yo quien las enfrente…

Eso último sorprendió a todas.

– ¿Q-Que quieres decir?

– Que yo no seré su rival… ¿O acaso no es este tu objetivo… Kiba? – Termino de decir mirando a la entrada seguido de las chicas de Gremory quienes vieron al Caballero parado en esta.

– Así es…

– ¿Quién eres tú? – Cuestiono Xenovia barriendo con la mirada al joven.

– Mi sempai – Respondió el castaño, cosa que altero al rubio.

– Mi nombre es Kiba Yuuto y yo seré tu oponente.

– Pues bien, haremos un duelo entre ustedes dos y el Caballero de Rias…

– Yo no participare… – Interrumpió Irina – Solo debíamos informar de nuestra misión, no enfrascarnos en otro duelo…

– Al igual que aquella vez tomare toda la responsabilidad, así que no te cortes, porque "El" no lo hará, y si no te mata ahora lo hará después… – Las palabras del castaño eran todo menos broma, la mirada con la que Kiba las miraba eran pruebas más que suficientes para afirmar lo que decía.

– Aun así no peleare…

– Bien, entonces será uno vs uno…

Todos salieron al patio para realizar el encuentro, Issei fue quien personalmente coloco la barrera para que el duelo no fuera percibido por nadie más que ellos, Xenovia se alisto retirándose su capa dejando ver ese extraño atuendo de combate, mientras que el Caballero esperaba la señal para empezar.

– ¿Esto está bien? – Pregunto Akeno a su Rey sin dejar de mirar a los contendientes – ¿Deberíamos pelear contra afiliadas de la Iglesia?

– Esto no es una pelea, es un encuentro amistoso para medir fuerzas entre facciones – Respondió Issei – Como un torneo de Kendo – Completo en todo de broma.

Las chicas le miraron extrañadas, luego volvieron con Kiba, su mirada irradiaba odio hacia la chica frente a él, mientras que ella sonreía maliciosamente, menospreciando a su rival.

– Me esforzare para no matarte… – Kiba soltó una risa calmada en respuesta – ¿Que es tan gracioso?

– Me resulta irónico que el tipo a quien más odio en este momento me dé la oportunidad de destruir lo que más deseo… – Respondió mirando de reojo al castaño quien respondió con su pulgar.

– No lo eches a perder.

Kiba volvió a reír por lo bajo mientras hacía aparecer varias espadas a su alrededor, Xenovia no pareció sorprenderse ante esto.

– …Sword Birth… tú debes ser el sujeto de pruebas que logro escapar del proyecto de la Espada Sagrada…

La mirada del Caballero se ennegreció al oír esas palabras, era claro que el odio aumento en su ser, Issei fue el primero en notar esa mirada.

– Concéntrate, Kiba, recuerda que no debes dejar que te toque su hoja o todo habrá terminado…

– ¡Ya lo sé! ¡No quiero oír concejos de ti así que cállate! – Las chicas miraron al castaño quien solo sonrió por lo bajo mientras se encogía de hombros.

– La Curación del Crepúsculo de Asia Argento, tu Sword Birth y el guante del Sekiryuutei… Todas esas Sacred Gear son realmente únicas…

– Mi habilidad viene de mi odio hacia mis secuestradores, nacido de cómo mis compañeros fueron asesinados en la profundidad de la desesperación – Kiba lanzo el primer ataque, el cual fue fácilmente bloqueado por la peli azul – ¡Y usare esta habilidad para acabar con las Excaliburs y a sus portadores…!

– Los ataques del Caballero sacrificaban de su velocidad habitual a cambio de más fuerza – Analizo el castaño – El no está acostumbrado a eso, si sigue así es muy probable que ella logre alcanzarlo… – Las chicas miraron algo confundidas al castaño, era raro de el ser tan analítico, aunque claro, eso era en el pasado, 2 años cambian a cualquiera y era obvio que el joven ya no era aquel pervertido que conocieron.

El sonido del metal llamo su atención de nuevo, los combatientes habían puesto distancia entre ellos con el último ataque, Kiba aprovecho de esto para cambiar sus espadas, sosteniendo unas que emanabas hielo y fuego.

– ¡Redúcete a cenizas y congélate! – Se arrojo de nuevo mientras lanzaba varios cortes al aire.

– ¡Que débil! – Grito Xenovia mientras esquivaba los ataques para luego romper las espadas del Caballero con suma facilidad para luego intentar darle una estocada la cual logro esquivar por centímetros dejando que la espada se incrustara en el suelo, creando un cráter en el mismo.

– …Ese ataque…

Es el mismo que uso en nuestro encuentro – Informo el Ddraig.

– ¿Es que no se sabe otro? – Pregunto en tono de burla Reynalle cosa que provoco una leve risa del castaño.

– Solo una de las siete tiene semejante poder… el destruirlas a todas será un reto de escalada…

Kiba continúo con su ataque, dando varios golpes hacia su rival, pero ella los evadía, desviaba o bloqueaba con cierta facilidad, al ver que sus ataque no surtían efecto el Caballero de Rias tomo otra espada mientras infundía su poder demoníaco en ella, transformándola en una enorme hoja.

– Tu espada Sagrada frente a mi espada Demoníaca… ¡Veamos cual es más poderosa! – De nuevo se arrojo hacia su rival, pero esta vez su razón había desaparecido siendo totalmente controlado por su sed de venganza.

– Es una lástima… – Una vez más la chica evadió el ataque, pero esta vez asesto un golpe en el vientre del Caballero.

– …Ha terminado…

Kiba no pudo mantenerse de pie, lanzando una pequeña cantidad de sangre de su boca el Caballero se desplomo mientras sus espadas se desvanecían.

– Estas equipado con una gran variedad de espadas Demoniacas y una agilidad excepcional… no solo te hace falta fuerza para manejar una espada de ese tamaño sino que te hace lento el intentarlo… Ahora muere y que Dios expié tus pecados – La joven levanto su espada con intención de apuñalar a su adversario, todas se alteraron al ver las intenciones de ella y aun mas cuando la hoja comenzó a caer precipitadamente, pero a milímetros de tocar la carne esta se detuvo.

Irina y las demás miraban aterradas como Issei detenía la espada con su guante mientras que con la otra mano sujetaba a Ivory y encañonaba a la peli azul quien se quedo helada al sentir el metal en su frente.

– Ya has ganado, así que mejor te retiras o me obligaras a hacer algo de lo que te puedas arrepentir.

Xenovia chasqueo con la boca mientras se alejaba del castaño.

– E-Esp…era… – Trato de hablar Kiba.

– Déjala, mejor recupérate antes de tu próxima pelea, Sempai… – El Caballero miro con furia a quien le había salvado la vida, pero en su condición no podría hacer nada – Hemos terminado, pero antes de que se vayan me gustaría saber una cosa… ¿Qué Ángeles están relacionados con ese robo?

– Uno de los líderes de Grigori, Kokabiel, estaba involucrado…

– ¿Grigori? – Pregunto Asia confundida.

– También son conocidos como "los Protectores del Hijo de Dios" – Comenzó a explicar Akeno – uno de los más importantes grupos de los Caid…

– ¡Espera! – Interrumpió Issei – ¿Piensan enfrentarse a él solas? ¿Acaso quieren morir?

– Prefiero ver destruidas las espadas Sagradas a que caigan en manos equivocadas…

– Sabemos el riesgo en el que nos involucramos, uno de los nuestros ya ha sido asesinado…

– Es verdad… yo lo vi cuando fue asesinado, fue Freed Zelzan…

– ¿¡Ese infeliz sigue vivo!? – Pregunto colérico Issei mientras a su mente volvían los recuerdos de aquel psicópata.

– ¿Así que fue el Exorcista descarriado? Agradecemos la información, ahora nos retiramos, no sin antes recordarles que no se entrometan en esto.

– Ya veremos – Respondió el castaño mirando a la peli azul.

– ¡Ise!

– Bueno, ya, que les vaya bien y ya lárguense… – Termino de decir a las chicas de la iglesia despidiéndolas para luego dirigirse de nuevo al edificio.

– Por favor perdonen su comportamiento…

– No, está bien… después de todo nosotras tenemos algo de culpa… – Respondió Irina mirando como el castaño se alejaba.

– Eso no es cierto, ese Demonio es un soberbio, solo porque logro vencernos de algún modo se cree la gran cosa.

– ¡Xenovia…! B-Bueno, nos retiramos, hasta luego.

Con esto las chicas de la iglesia se alejaron dejando a Rias y a sus miembros algo extrañados, excepto por Asia y Kiba, la primera porque sabía a qué se referían las chicas, y el segundo porque el traidor había logrado lo que él no: Vencerlas. Eso fue como una apuñalada para él. Luego de recuperarse todos volvieron dentro.

– Ya es tarde, ¿Qué les parece ir a cenar a mi casa? – Pregunto ya más calmado sentado en uno de los sillones esperando a sus compañeros.

Kiba no respondió, se dirigió a por sus cosas para después retirarse, pero fue detenido por Rias.

– ¡Espera, Yuuto! No dejare que te vayas…

– Lo siento, Buchou…

– Eres el Caballero de Gremory – Interrumpió el castaño – Tu deber es estar al lado de tu Rey y protegerle.

– No quiero oír eso de ti, asesino…

– ¡Kiba!

– Déjalo… Tienes razón, yo soy el menos indicado para decir esto, pero tu venganza no puede ser más que tu deber, así que reflexiónalo – Termino de decir adelantándose a la puerta – Los que acepten mi invitación, las puertas de mi casa estarán abiertas, vámonos Asia.

La ex-monja asintió alcanzando al joven, despidiéndose antes dejando a los demás miembros con la palabra en la boca, poco después de esto el Caballero también abandono la sala, por su parte Rias y sus siervas restantes solo se miraron extrañadas.

– Entonces, ¿Qué haremos? – Pregunto Akeno.

– De momento aceptaremos la invitación de Ise, no queremos hacerlo enfadar.

Las demás chicas asintieron, la noche transcurrió con tranquilidad, Koneko, al igual que las demás la primera vez, se asombro de la mansión, dándose cuenta de que los rumores eran ciertos, luego la sorpresa con la comida y los demás habitantes de la mansión. Sin embargo esta vez el ambiente se sentía de alguna manera más amigable, Issei y Phineas hacían mucha plática e incluso comenzaron a contar algunas bromas. Las chicas reían con las ocurrencias de ambos, al grado de que había olvidado lo ocurrido hacia algunas horas, esto era parte del plan del castaño, no quería que ellas se preocuparan por algo que al final se arreglaría, de una forma u otra. Sin embargo, en otra parte de la ciudad, una pareja de chicas se encontraban dentro de una iglesia, tomando un baño en un uno de los estanques de esta, la razón era que una de ellas se había acabado sus fondos en una estafa, y por lo mismo no podrían comer en un tiempo.

Al día siguiente

– ¡Iré al karaoke con ustedes! – Hablo de repente aquella chica extraña de lentes que antaño, y que al parecer aun lo hace, rondaba al Trió Pervertido.

– ¿Tu también iras, Asia-chan? – Pregunto ansioso Motohama.

– ¡Si, me encantaría! – Respondió con su clásica sonrisa y alegría de siempre.

– ¡Eso es grandioso! – Grito alegre Matsuda

– ¡Olvídate de Kiryuu, Asia-chan vendrá!

– Eso me dolió – Dijo en un susurro la mencionada.

– ¡Calma tus fantasías, recuerda de quien hablamos!

Asia miraba a sus amigos, tan enérgicos como siempre, pero su atención fue llamada hacia el castaño, quien se encontraba recostado sobre el tejado del pasillo que conectaba los edificios.

Issei-san…

– El estar con esta clase de gente puede contagiarte de su inmundicia… – Dijo de repente el Peón de Sitri, mientras sujetaba delicadamente su mano, trayéndola de nuevo a la realidad.

– H-Hola Sají-san…

– Hola, Asia-san, ¿Cómo has estado?

– ¿¡Pero que haces aquí, Secretario del Concejo Estudiantil!?

– ¡No nos hagas quedar como unos cerdos!

– A mi no me incluyan con ellos…

Sají soltó una risa burlona mientras se despedía del grupo, dejándolos cabreados. Por su parte el joven se encontraba tan inmerso en sus pensamientos que ni por enterado de esto, aunque quería no podía dejar de pensar en su hermano y una extraña sensación de incomodidad le llenaba. Despejo sus pensamientos unos segundos, medito seriamente el contarle a Rias sobre Vali y lo que había ocurrido durante esos años, hasta que recibió un mensaje de la Reina de Gremory quien los llamaba al salón del Club. Sin mas bajo del tejado y llamando a su amiga se dirigieron al salón, donde el castaño se llevo una sorpresa no muy agradable. Frente a el se encontraba Raiser Phoenix, quien abrazaba a la pelirroja mientras Koneko y Akeno permanecían inmóviles a sus costados al igual que la hermana y la Reina del mencionado.

– Es un placer volverte a ver, mocoso…

– ¿Es que los años te han dejado ciego? – Dijo en burla el castaño – Ya no soy un crio, aunque claro, comparado con un vejestorio como vos, bueno, esa es otra historia – Termino de decir con una sonrisa maliciosa.

Ante tal comentario el Demonio comenzó a reír a carcajada suelta, cosa que solo altero al joven Nephilim, quien no pudo evitar sentir una rabia enorme por eso y por el hecho de que se tuvo que volver a encontrar de nuevo con el.

– Veo que sigues siendo el mismo arrogante y necio de siempre, pero bueno, solo por esta vez te dejare insultarme, después de todo no quiero que nos mates, ¿Verdad, cariño? – Finalizo mientras sujetaba al Mao mientras le plantaba tremendo beso en la boca, en modo de reto.

Asia y las demás miembros del Clan desviaron o cerraron los ojos para no ver tal acto nauseabundo, por su parte Issei solo miro eso tranquilo, sereno, cosa que extraño a Rias quien se había separado ya del Demonio. El castaño esbozo una sonrisa mientras avanzaba hasta la pareja. Rias sintió un leve escalofrió ante eso, mientras que el miembro de Phoenix, muy valientemente, se coloco detrás de su esposa, usándola de escudo. Para sorpresa de todos, y furia de Raiser, Issei arrebato a la Presidenta del Club para darle un beso incluso mas apasionado que el anterior, en un principio la tomo por sorpresa, pero poco a poco comenzó a sentirse sumamente relajada, mientras un cosquilleo recorría su cuerpo, sumiéndola en el mayor de los éxtasis.

– ¡Oye! ¿¡Que crees que estas haciendo!?

– ¿Qué? ¿Te molesta?

– ¡Es mi esposa maldito infeliz!

– Pues no parece amarte mucho, ¿No crees?

Luego de recuperar la cordura Rias no pudo hacer nada, estaba consumida por la pena, vergüenza e incluso la alegría, eso le había tomado completamente desprevenida.

– ¡Maldito…!

– ¿Qué harás? – Dijo retante, Raiser pensó en matarle, pero se contuvo al ver como los ojos del castaño se tornaban en un fuerte color rojo y de este se emanaba una aura aterradora, incluso las chicas podían sentir que retarle era mala idea.

– Je, no importa, de cualquier manera ella ya no me satisface…

– …

– Puedes quedártela si quieres, claro, si es que te gusta la basura de los demás…

Un fuerte golpe impacto el estomago del Demonio, fue todo muy rápido que las chicas no notaron en que momento el castaño acorto el espacio entre ellos, por unos segundos Raiser no se movio hasta que Issei retiro su puño, cayendo pesadamente mientras escupía un poco de sangre.

– ¿C-Como es posible que…?

– ¿De qué te sorprendes? Mate a un Mao, así que puedo terminar fácilmente contigo si así lo quiero, incluso con tu "Inmortalidad" no serás rival para mi… – Se inclino, obligándole a mirar fijamente aquellos ojos rojos que el castaño poseía – Puedo aceptar que te hayas casado con Rias, puedo aceptar que ahora sea tu esposa y que no pueda estar con ella como yo quisiera, incluso puedo aceptar si ella ya no es virgen y que estuviera embarazada por estar con alguien como tu, pero lo que jamás aceptare es que la trates como basura… – Sujeto su frente y comenzó a levantarle – ¡Si vuelves a hacerlo, creo que olvidare la tregua con tal de MATARTE! – Termino de decir arrojándolo contra la pared, ante esto Ravel y su Reina fueron en su auxilio.

– ¡Monstruo! ¿¡Como puedes hacerle eso a mi Onii-sama?

– Es su culpa… – Respondió mientras se acercaba hasta el – Quítate…

La joven se interpuso entre el y su hermano, Issei lanzo un golpe hacia la joven, quien cerró los ojos instintivamente esperando el puño, pero este no llego, abrió lentamente sus ojos, mirando el guante a centímetros de ella.

– Si deseas morir por el, adelante y ven, ¡Te llevare en cualquier momento…! Pero que tan hermosa joven perezca es sin duda una pena… – Esas palabras, por alguna razón, cautivaron a la chica, quien centro su mirada en los ojos del joven, pero estos eran diferentes, ya no eran rojos, no, ahora tenían un leve tono celeste el cual desapareció dejando de nuevo aquellos ojos grisáceos que el joven ahora poseía – Te dejare vivir por ahora Raiser, agradécele a tu hermana…

Rias y las demás miembros de su sequito se quedaron anonadadas, había logrado tumbar al "Invencible" Raiser Phoenix con un simple golpe. Issei camino hasta Rias, quien aun seguía un poco afectada por el beso.

– Lamento haberte besado, me deje llevar un poco…

– D-Descuida…

La campana sonó de nuevo, anunciando que las clases debían continuar, Issei miro al derribado por unos segundos para luego volver a mirar a Rias.

– ¿Por qué nos habían llamado?

– Raiser quería cerciorarse que estabas… "manejable…"

– Je, bueno, entonces nos veremos luego… ah, y Raiser, tomare tu oferta… – Las chicas miraron confundidas al joven – Si ya no quieres a Rias yo la cuidare, total, resultaste mas "Pollito" que Phoenix…

Con esto el joven salió del lugar seguido de Asia y Koneko, por su parte Rias, Akeno y sus invitados se quedaron atrás. Un silencio incomodo llenaba el aire mientras Raiser se recuperaba ayudado de su Reina.

– Bueno, debo dejarlos, fue un placer su visita…

Con esto Rias y su Reina abandonaron el lugar dejando a los Demonios de Phoenix solos.

Maldito monstruo… me las pagaras… – Pensó el Rey para luego desaparecer en su círculo mágico.

Las horas pasaron y las clases habían llegado a su fin, Issei, dejado por Asia ya que iría con Kiryuu, Matsuda y Motohama al karaoke, deambulaba por las calles de Kuoh buscando algo con que matar su tiempo.

– Issei-sempai… – Escucho decir de repente, volvió la mirada para encontrarse con su antigua compañera parada detrás de el, con su mirada seria.

– Es una sorpresa que estés aquí…

– Quiero que me ayudes con Yuuto-sempai – Interrumpió, Issei la miro fijamente, su mirada, además de seria, estaba llena de decisión, al igual que su voz, era obvio que hablaba en serio.

– Ok, ¿Y que quieres que haga?

– Primero que lo convenzas a el – Respondió al mismo tiempo que le mostraba al Peón de Sona Sitri, quien trataba desesperadamente de huir, pero la fuerza de la Torre era suficiente para impedírselo.

– ¿No crees que estas exagerando? – Dijo casi en un susurro mientras una gota de sudor aparecía en su nuca.

– ¡Jamás los ayudare! ¿Tienen idea de lo que me haría la Presidenta si se entera que me involucre con una Espada Sagrada porque ustedes quieren destruir una?

– Por tu tono de voz, he de suponer que algo muy grave…

– ¡Ella me matara seguramente! ¡Puede que Rias-sempai tenga un poco de bondad en su ira, pero cuando nuestra Presidenta se enoja, realmente enloquece!

Creo que enloquecería mas si sabe que lo harás conmigo…

– ¡Me niego! – Grito mientras lograba zafarse del agarre de la joven para luego intentar correr, pero no avanzo mucho, ya que fue apresado de nuevo pero ahora por una especie de garra la cual lo halo hacia el castaño, quien lo atrapo en el aire.

– No te iras tan fácil… Así que… ¿Quieres que cooperemos con la Iglesia, Koneko?

– Si.

– Es cierto que ellas dijeron algo de preferir ver las espadas destruidas a que los Ángeles Caídos las poseyeran…

– Parece que harían cualquier cosa que no las tengan.

– Mmmh… Kiba quiere destruir las Excaliburs por venganza y la Iglesia las quiere de vuelta, aun si eso significa destruirlas.

– Sus objetivos pueden diferir, pero el resultado final es el mismo…

– Ósea: "La misma Burra solo que revolcada..."

– ¿Eh?

– Nada… Aunque puedes tener razón, no creo que estén ansiosas por nuestra ayuda, aunque vale la pena intentarlo.

– Entonces lo primero será encontrar a esas dos.

Asi pues los tres comenzaron a caminar por la ciudad, buscando a las chicas.

– ¿Por qué tengo que formar parte de esto?

– Porque si te dejamos ir puedes ir a delatarnos, asi que será mejor que sigas con nosotros – Respondió abrazándole el cuello.

– No será fácil encontrarlas…

– Si, no es como si ellas fueran por hay llevando sus túnicas blancas…

Sorpresa se llevaron al ver a las chicas de la Iglesia, que días antes le habían negado intervenir con su misión, pidiendo limosna a los transeúntes.

– ¡Hey, ustedes dos! ¿Quieren ayuda? – Grito el joven acercándose a ellas, quienes al verlo tomaron posiciones defensivas – Tranquilas, no os lastimare, a menos que me obliguen…

– ¡Tu…!

El sonido de los estómagos de las chicas fue tal que parecía el rugido de un animal, al oir eso el joven contuvo su risa, mientras que las chicas sintieron morirse al verse tan patéticas ante su enemigo.

– Primero comamos un poco, ¿Quieren?

Luego del encuentro el grupo se encontraba en un restaurante familiar, donde las chicas de la Iglesia devoraban los platillos del meno con tal intensidad que parecían no haber comido durante meses.

– H-Hyodo… ¿E-Estas seguro que podrás pagar todo eso?

– Tranquilo Sají, tengo de sobra…

– ¿Qué ha pasado con este mundo? – Pregunto Xenovia con un tono amargo – Tener que aceptar la ayuda de los Demonios, apoyadas en nuestra fe…

– ¡Hemos vendido nuestras almas a los Demonios!

– ¿¡Ni siquiera agradecerán que les están pagando su comida!? – Se quejo Sají, molesto por lo escuchado.

– ¡Asi es! – Grito Issei levantándose de la mesa a la vez que la golpeaba con fuerza – Ahora sus almas me pertenecen y por lo tanto harán lo que yo diga, y lo primero que quiero que hagan es… – Sin decir nada las jóvenes sacaron unas especies de crucifijos con punta, y en un rápido movimiento trataron de apuñalarse, pero sus manos fueron sujetadas por el castaño – No crean que dejare que mis nuevos juguetes se rompan…

– Issei-sempai…

– Ok, ok, ya dejo de jugar… es solo que no pude resistir ver su desesperación de creerse acabadas y sumidas al servicio de los Demonios, como sea…

– ¿Eso significa que no tienes nuestras almas? – Pregunto inocente Irina.

– Claro que no, ni siquiera se como hacer eso…

– ¿Entonces nos estas regalando estos alimentos?

– No me gusta patear a mis enemigos derribados, en su caso los remato, pero nunca abuso de ellos…

– ¡Oh Señor! Bendice a estos demonios bondadosos – Orar la joven, al mismo instante Koneko y Sají comenzaron a quejarse mientras sujetaban sus cabezas, agobiadas por el dolor.

– Detente Irina, recuerda que no soportan eso… – Aconsejo el castaño, quien ni se inmuto ante eso.

– ¡Oh! Lo siento, es la costumbre…

– ¿Y bien? – Interrumpió Xenovia – ¿Qué quieren de nosotros?

– Queremos ayudarlas a destruir las espadas Sagradas.

– ¿Qué? – Luego de que Issei explicara sus motivos, las jóvenes meditaron un poco las cosas – Ahora entiendo, creo que podríamos aceptar su ayuda.

– ¿¡Xenovia!?

– …Eso fue fácil…

– Y yo que creí que se negaría rotundamente…

– Piensa un poco Irina, nuestro enemigo está respaldado por uno de los líderes de los Ángeles Caídos, Kokabiel, francamente la recuperación de las tres espadas es demasiado para nosotras...

– Entiendo eso, pero…

– En el mejor de los casos solo tenemos el 30% de posibilidades de éxito de salir con vida…

– ¿Qué no habíamos aceptado conociendo el riesgo?

– Si, aceptamos el venir aun sabiendo que seriamos sacrificadas por nuestros superiores…

– ¿Qué acaso no es ese el objetivo de un hombre de fe?

– El morir sin haber disfrutado de la vida es lo mismo que el ya estar muerto, asi que si, ese es el objetivo de ustedes los Santos – Las jóvenes miraron al castaño, en efecto, sus palabras tenían cierta verdad – Bueno, si van a seguir comiendo adelante, si no, vayamos a buscar a nuestro compañero…

Las chicas terminaron sus alimentos y después fueron a buscar al joven, al que encontraron vagando en un parque cercano.

– Kiba, necesito hablar algo contigo… – El Caballero miro al joven con odio, pero aun masa las chicas quienes venían tras de el, Issei le explico el plan que tenían y sobre su alianza momentánea – Tengan en cuenta que esto, además de ser para beneficio mutuo, será un claro ejemplo que la alianza próxima entre las Tres Grandes Facciones será posible… asi que ¿Qué dices?

– Ya veo… acepto, aunque me molesta tener que recibir el permiso de de destruir las Excaliburs de ti y ellas…

– Detalles insignificantes.

– Se puede sentir desprecio en tus palabras… Oí que dejaste el Clan Gremory… – Al oir eso la mirada del joven se postro sobre la peliazul – Si eres un perro callejero puedo terminar tu sufrimiento aquí…

– Inténtalo si quieres…

Ambos recibieron un fuerte coscorrón en sus cabezas los cuales fueron suficientes para que ambos sacaran sus espadas y las apuntaran a la yugular del castaño, responsable de los golpes.

– ¿Qué es lo que acabo de decir? Debemos trabajar juntos, Kiba, se que odias el proyecto de la Espada Sagrada casi tanto como ellas lo hacen – Al oir eso el joven miro confundido a las chicas – ¿No lo sabias? Ese evento es algo que incluso ellas aborrecen, por eso el líder de dicha investigación fue acusado de hereje y fue exiliado…

– ¿Cómo es que sabes eso?

– Vagar por el mundo da mucha información de este – Respondió con una mentira, ya que fue otra persona quien le explico eso y muchas cosas mas del mundo, Vali, su hermano – El nombre de ese hereje es Balba Galilei, también llamado por algunos como el "Arzobispo de la Masacre"…

– Balba… ese hombre… fue quien me lo arrebato todo…

– Hay una gran posibilidad de que el este involucrado – Añadió la peliazul – Además sabemos que ese tal Freed también esta con el, es común para los exiliados el trabajar juntos…

– ¿Ah Si? Pues si antes no me interesaba tanto ahora si que quiero hacer esto para matar a ese Hijo de Puta de Freed…

– Entonces ya no tengo razón para negarme a cooperar contigo.

– Eso resuelve el trato – Comento Iseei.

– Entonces nos vemos, luego les devolveremos el favor de la comida.

– Descuida, solo tengan cuidado con lo que compran, y por cualquier cosa… – Issei arrojo una bolsa a las jóvenes, quienes al revisarla encontraron un poco de dinero – No es mucho, pero creo que les vendrá bien – Xenovia amenazo con regresarlo, pero fue detenida por su compañera.

– Gracias, Issei-kun – Con esto se alejaron dejando a los Demonios solos.

– Issei-kun… – Hablo el Caballero llamando la atención del castaño.

– Creí que jamás te volvería a oír llamarme así…

– Agradezco que me ayudes para alcanzar mi venganza, pero prefiero que te mantengas al margen de esto… – Issei le miro extrañado – No quiero deberte ningún favor, no a ti…

– No lo veas de esa forma, piensa que solo seré la Mochila del grupo, solo iré a estorbar y nada mas…

– ¿Qué estas diciendo? ¿Ósea que mientras tu no haces nada yo debo pelear una batalla que no es mía?

– No quiero que nadie interfiera…

– Kiba, no dejare que Rias perdida de nuevo un familiar, tu mejor que yo debes saber cuanto sufrió por lo de su hermano… ¿Estarás bien sabiendo que tu le causaste un dolor similar al negarme ayudarte, lo que se traduciría a que yo te deje morir?

– Rias Buchou… cuando la conocí fue después del proyecto de la espada Sagrada – Los recuerdos de aquellos días volvieron a el, su cuerpo se entumeció al recordar como sus amigos y el sufrían los diversos experimentos para luego ser asesinados – No creo ser capas de agradecerle lo suficiente a Buchou el haberme salvado, pero yo logre escapar y encontrarme con ella por la ayuda y el sacrificio de mis amigos, por eso uso su rencor para alimentar mis espadas Demoniacas y destruir las Excaliburs… como el único superviviente, es mi deber obtener venganza por sus muertes…

– …Kiba…

– Buah – Comenzó a llorar el Peón de Sitri – ¡Kiba, no sabia que habías sufrido tanto en el pasado! ¡Ya no me importa lo que mi Presidenta me haga! – Guio su mirada al castaño mientras estrechaba con fuerza la mano de este – ¡Hyodo, ayudare en todo lo que pueda!

– ¡Ese es el espíritu!

– Ahora que se quien es mi verdadero enemigo, aceptare su ayuda, pero Issei-kun... estoy muy agradecido por tus acciones, sin embargo… ¡Jamás podre perdonarte! Este odio crecerá más y más hasta que mi muerte llegue…

Para sorpresa de todos Issei comenzó a reír a carcajadas, cosa que incluso llegaba a ser incomoda.

– Se lo que soy y tu sabes de lo que soy capaz, así que por supuesto has de ser cauteloso, ¿No te agrado? Bueno, eres libre para elegir eso, si me odias, entonces Ódiame, no te juzgare por eso, pero no seas hipócrita y pretendamos ser amigos, si asi lo prefieres seamos rivales, rivales por ver quién es mejor, por ver quién es capaz de proteger a Rias por encima de todo, ¿Qué me dices?

Kiba miro al castaño anonadado, jamás hubiera creído que el podría expresarse de esa manera, menos el que aceptara que le odiara, sintió que un peso abandono su cuerpo, quitando una preocupación mas. Luego de despedirse cada quien tomo un rumbo diferente, había que prepararse para su próximo movimiento, eso con respecto a los demás, ya que Issei solo fue a dejar sus cosas para luego salir a un bar cercano al punto de encuentro, donde bebió unas cuantas cervezas para luego alcanzar a sus compañeros.

Mientras tanto, en una zona casi desértica, en las proximidades de una ciudad abandonada, uno de los líderes de los Ángeles Caídos se encontraba mirando el lugar, su mirada no parecía mostrar ningún tipo de sentimiento mas que el de aburrimiento.

– Asi que finalmente llegas… – Su mirada se centro a sus espaldas, donde 3 siluetas aparecieron de entre los arboles, la oscuridad de la noche, mas las mascaras que portaban impedían ver bien de quienes se trataba, pero uno de ellos, de gabardina negra, sombrero de copa y de cuya espalda se desvanecían unas alas de Dragón blancas (Las del Divine Dividing) se adelanto a los demás – Es un placer conocerle al fin… Hakuryuukou…


CONTINUARA