Capítulo 17: Un dolor en el trasero.
El despertador del móvil sonó, lentamente abrí los ojos, lo apagué, decidí levantarme e ir al baño.
Una escalera no tan larga debía recorrer para llegar, apenas podía, pues todavía estaba adormilada, y debido a eso, tuve la mala suerte de chocar contra una persona.
- Lo siento mucho - hablé frotándome los ojos - Anoche no pude dormir bien... - alcé la mirada y me encontré con Kotaro-chan - Demonios... - pensé.
No tenía idea cuánto tiempo estuvimos ahí mirándonos las caras, pero fue suficiente para darme cuenta de la situación en la que me encontraba.
- ¡Esto es genial! - pensé - Las ilusiones de Kotaro-chan seguro murieron cuando me vio así - sonreí - ¡Al fin me dejará en paz!
Uno nunca tiene buen aspecto cuando recién despierta, pero el mío, en ese momento, era demasiado, debido a la falta de sueño. Por fin, los ojos de mapache y el cabello mal recogido servirían de algo.
- ¡Buenas, Kotaro-chan! - saludé - ¡Es un bonito día! ¿Verdad?
La expresión en su rostro era una llena de confusión, parpadeó unas cuantas veces mientras trataba de hablar, sin embargo, las palabras parecían no querer salir de sus labios.
- Perfecto - esbocé media sonrisa - ¡Te veo después! - dije y empecé a dirigirme al sanitario.
- Mi... Michiru-chan... La pijama que llevas es muy tierna - sonrió.
- Pi... ¿Pijama? - hablé - ¿Qué dices? Si yo no... - observé lo que tenía puesto - ¡Ay rayos!
Él tenía toda la razón, yo portaba una pijama turquesa con rayas azules, no era nada del otro mundo, ni de que avergonzarse, sin embargo, debido a la gran cantidad de sueño que tenía, y sigo teniendo, al despertar, yo parecía haber perdido noción de la realidad y ahí estaba, bajando las escaleras teniendo puesta una pijama.
Subí rápidamente, luego de estar un minuto en estado catatónico, y me dirigí a los dormitorios a cambiarme la vestimenta.
- ¿Cómo pude no darme cuenta? ¡Todo es culpa del idiota ese que no fue capaz de enviar un méndigo mensaje! - refunfuñaba mientras bajaba raudamente los escalones.
- La pijama era bonita - habló Kotaro-chan, quien se encontraba sentado en el último escalón.
- ¿Qué haces aquí? - pregunté - Deberías estar calentando en el gimnasio - dije.
- Todavía no comiste algo, ni fuiste al baño, aunque debería ser al revés - rio - Esperaré a que regreses del sanitario para ir a comer juntos - sonrió.
Solo suspiré y asentí - Hoy es el último día, no te preocupes, pronto terminará esto - pensaba tratando de tranquilizarme.
- Ni los ojos de mapache, ni el cabello horriblemente recogido, ni siquiera la pijama - suspiré - Eso último no lo planeé, pero igual... algún efecto negativo debía haber - pensé mientras terminaba de lavar mi rostro.
Al salir lo encontré donde se había quedado a esperarme - Este tipo sí que es persistente - dije para mis adentros.
- ¡Michiru-chan! - exclamó levantándose del primer escalón - ¿Qué vamos a desayunar? - saltó a abrazarme - ¿Sopa de miso te gustaría? - tiernamente apretujaba su mejilla contra la mía.
- ¡Oye, ya basta! - decía tratando de librarme de su agarre - Pero... Sopa de miso y un rábano encurtido no estaría mal - hablé llevándome el dedo índice a mi barbilla.
- ¿Rábanos encurtidos? ¿Por qué no tamagoyaki? - preguntó mientras caminábamos.
- Me gustan los vegetales, Kotaro-chan - dije en tono serio - y a ti también deberían gustarte... Tú sabes bien que deben formar parte de la dieta del deportista.
Él volvió a abrazarme fuertemente exclamando - ¡Michiru-chan, eres asombrosa! ¡Siempre estás cuidándome de una u otra manera!
- Oigan, oigan, ustedes están armando demasiado escándalo - escuché decir a una voz bastante familiar.
- ¡Dai-chan! ¡Me alegra verte! - Tú me salvarás de esta - pensé - ¿Desayunarás con nosotros? - dije mientras Kotaro-chan no me soltaba y sentía cómo quería matarlo con la mirada.
- ¿Eh? No te preocupes, Michiru - sonrió amablemente - Ya lo he hecho, iré al gimnasio a calentar - empezó a dirigirse hacia allí - ¡Ganaremos el primer set! - exclamó.
Aunque todavía seguía Kotaro-chan abrazándome, pude dar media vuelta y verlo dirigirse a practicar - En verdad extrañaba esa sonrisa de Dai-chan - pensé - Siento como si lo único que estuve haciendo en esta semana fue darle preocupaciones - suspiré y dije en voz baja - Dai-chan...
El capitán de Fukurodani tose e inmediatamente deja de abrazarme - Sawamura... - dijo él - es otra ave rapaz tratando de robarte, Michiru-chan, con su actitud de "Capitán buena persona" - hizo comillas con los dedos y también un falsete.
- ¿Capitán buena persona? - pregunté estando sonrojada.
- ¡Ves! ¡Lo volvió a hacer! Al igual que Kuroo lo hizo ayer - habló teniendo el ceño fruncido - Ese cuervo y ese gato no le ganarán a la mejor ave rapaz nocturna... El búho... - dijo seriamente.
- ¿De qué hablas? ¿Qué no estamos hablando de aves? ¿Por qué metes a los gatos? ¿Por qué no es un halcón o un águila? Además, Dai-chan y Tetsuro-chan son muy buenos amigos míos... Al igual que t...
- No, no, no, Michiru-chan, yo soy tu novio, eso es muy diferente...
- Tú no eres mi novio, ya te dije que...
- Yo soy tu novio que juega volleyball en el Fukurodani de Tokyo y él es el que juega baloncesto en el Shohoku de Kanagawa - habló - ¿Michiru-chan, por qué tienes miedo de amarme? - exclamó en un tono infantil.
- ¡Ya cállate! Mejor vayamos a desayunar - hablé nerviosa.
Aunque Kotaro-chan es bastante molesto, en verdad disfruté el tiempo en el que estuvimos comiendo juntos, dejando atrás su mente simple, él es una buena persona, no importa en cuantas situaciones raras me metió o cuantas veces quise golpearlo, podría decir que yo...
- Yo... me divertí mucho en esta semana... - hablé en voz baja.
- ¿Has dicho algo, Michiru-chan? - preguntó Kotaro-chan, quien apenas podía tragarse los vegetales encurtidos que decidió comérselos solo porque se lo pedí.
- No, no fue nada... - dije - Oye... ¿Te comerás eso? - cambié el tema.
- Michiru-chan, tú eres nuestra médica, y lo que dicen los doctores debe hacerse - habló, apenas tragando unos rábanos.
- No te preocupes - tomé unos vegetales de su plato - Ya comiste suficiente, además en breve debemos ir al gimnasio... Es agradable ver cómo los deportistas cumplen las indicaciones del médico.
- Pues... Cualquier cosa que tú me pidas, yo la voy a hacer, Michiru-chan - decía alegremente.
Solo suspiré y un silencio algo incómodo llenó nuestro ambiente - Tú sí que no tienes remedio, Kotaro-chan - hablé sonriendo e hice que se sonrojara un poco.
- ¡Una vuelta de recepciones flotadas! - exclamó Dai-chan.
- ¡Sí! - respondieron todos.
- Esto parece ser un deja vu - pensé - Por más vueltas que dé al asunto, es imposible ganarle al menos a uno de los equipos más fuertes de Tokyo.
Me dirigí a animar a los chicos, sin embargo, fui interrumpida por unos gritos de, ahora los llamo así, los tres chiflados, Yuu-kun, Ryu-chan y Sho-chan.
- ¡¿Bar - ba - coa?! - exclamaron.
- ¿Qué demonios?
- ¡Carne, carne, carne, jugosa carne! - cantaban ellos, mientras bailaban ridículamente.
- ¿Qué mierda? - pensé - Dai-chan, ¿tienes la más pálida idea de lo que está sucediendo? - pregunté.
Él me tomó de los hombros exclamando - ¡Preciosa y jugosa!
- ¿Qué dijiste? - oí gritar a Kotaro-chan.
- ¡Aleluya, aleluya, aleluya! ¡Oh! ¡Dios de la carne! ¡Carne celestial! - seguían con su cántico esos tres.
- ¡Alguien podría explicarme qué demonios pasa! - hablé - ¡Yo no estoy entendiendo nada! ¡Comiencen el maldito partido!
Antes de empezar con el juego, Keishin-san dio al equipo indicaciones y terminó diciendo - ¡Tengamos una buena victoria! ¡Y devoremos una jugosa carne!
- ¡Deséame suerte, Michiru-ch... - Kotaro-chan fue interrumpido por otra persona.
- ¡Ya verás que vamos a ganar, Michiru! - Dai-chan extendió su brazo e hizo que chocara mi puño con el suyo.
- ¡Ehem! - tosió Kotaro-chan enojado - ¿Ya puedo abrazar a Michiru-chan?
- ¿Estabas aquí, Bokuto? - Dai-chan dijo maliciosamente.
- Sawamura... - habló el capitán de Fukurodani rechinando los dientes.
- Si no es Tetsuro-chan, es Dai-chan ¿En serio? ¿Es que todos aquí quieren provocar a Kotaro-chan? - pensé - ¡Solo vayan a jugar! - abracé a ambos - ¡Suerte! ¡Y comiencen el maldito partido!
Este set fue uno de los mejores que había visto, la finta de Sho-chan, el remate interno de Kotaro-chan, la increíble concentración de Tobio-kun y las recepciones de Dai-chan, pero lo más asombroso fue...
- ¿Ese es el ataque rápido del que siempre hablaba Hitoka-senpai? - pensé - ¡Fabuloso! - exclamé - Puede que... en verdad ganen un set al equipo más fuerte del campamento - dije, mientras vi cómo otro de sus ataques rápidos no funcionó - Eso sería mucho pedir... - hablé decepcionada.
Un pase por parte de Yuu-kun, un remate de Ryu-chan, bloqueos hacia fuera, recepciones, nunca había visto a los muchachos tan encendidos, tanto que el marcador se encontraba 19 - 18 a favor del Fukurodani.
- ¡Vamos un punto más! - miré el lado de Karasuno, Dai-chan se encontraba delante de la red y me vio observándolos, en ese momento, a Kotaro-chan le tocaba servir.
- Ganaremos este set, Michiru - habló guiñándome el ojo izquierdo.
Yo solo me sonrojé un poco y asentí sonriendo.
- ¡Les haré morder el polvo con mi saque! - gritaba Kotaro-chan.
- Provocar al capitán de Fukurodani sí que debe ser un arte - pensé.
No fue un buen servicio... Está bien... fue uno malo, el balón fue a parar a la cabeza de Nori-chan - ¿Te encuentras bien? - masajeé su cabeza unos segundos - Si no te sientes al cien por ciento diré que te cambien ¿Entiendes?
- ¡Sí, sensei! - decía sonrojado.
- ¡Maldiciooooón! ¡Lo sientoooo! - gritaba Kotaro-chan.
- Ese idiota... - pensé - ¡Será mejor que te calmes o no podrás hacer nada! - hablé.
No creo que haya sido mi culpa, sin embargo, admito que eso último fue algo hiriente. Un excelente pase de Keiji-kun con un mal remate de Kotaro-chan dio inicio a lo que conocí luego como "El modo rechazo de Bokuto-san".
- Akaashi... - dijo seriamente - ¡No me des más pases! - gritó.
- ¿Eh? - sentí como si todos en el gimnasio, a excepción de los de Fukurodani, pensamos eso.
La mirada indiferente de Keiji-kun, que ya no me parecía rara, se hizo presente - Usa ese tiempo para calmarte, por favor - habló.
- ¿Eh? - ahora era yo la que estaba pensando eso.
El set siguió como si nada, aunque todo el Karasuno pensó que los otros miembros del Fukurodani iban a fallar por no tener al as en su máxima condición, no fue así.
- E... Esperen un momento... Hace poco los chicos ganaban por dos puntos... Pero... vuelven a estar igualados - hablé - ¿Qué sucede aquí?
Noté la impaciencia de Kotaro-chan por rematar, él miraba a todos lados queriendo alcanzar el balón, pero ninguno de sus compañeros se lo permitía.
- Hana-kun también se sentía así cuando solo pasaban el balón a Kae-chan - pensé - Solamente los ánimos de Haru-chan podían animarlo en esos momentos... No, no, no, no, de ninguna manera... El partido está 24 - 23... Solo un punto más y se llega al deuce... - en ese momento Kotaro-chan posó su vista en mí, lo notaba nervioso, demasiado - Solo soy condescendiente... - suspiré profundamente - Sé... ¡Sé que puedes, Kotaro-chan! - exclamé con algo de vergüenza, minutos después, Keiji-kun realizó otro magnífico pase y el as al fin remató como se debe.
- ¡Michiruuuuu-chaaaaaan! - se tiró a abrazarme - ¡Si no fuera por ti, no habría rematado con todas mis fuerzas!
- ¡Suéltame! ¡Báñate! ¡Abrázame luego! - ¿Qué acabo de decir? - No, no otra vez...
- ¡Kyahooo! ¡Volveré y te abrazaré mucho más fuerte, Michiru-chan! - fue junto a los demás.
- Si querías sacártelo de encima, lo estás haciendo mal - habló con sarcasmo Tetsuro-chan.
- ¡Ay, cállate! - dije.
Siguieron muchos más partidos hasta el mediodía, en un momento dado, dejó de importarme el hecho de que mi equipo siempre sea el perdedor, antes del almuerzo quedó algo de tiempo en el que pude ayudar a otros equipos pasando balones o revisando a los miembros en caso de caídas o golpes.
- ¿Ah? - hablé de repente.
- ¿Sucede algo, Michiru-san? - dijo Lev-chan, quien limpiaba el piso junto a Sho-chan.
- No... Creo que mi móvil vibró - respondí.
- ¡Entonces debe ser Nii-san! - gritó Sho-chan.
- ¡Oye! ¡Ya te dije que... ¡Yo... ¡Él... - suspiré teniendo el tic en mi ceja - Ustedes solo sigan fregando el piso, veré si las demás chicas necesitan mi ayuda.
- ¡Claro que sí, nee-san! - exclamaron.
- Voy a tener una charla muy seria con Yuu-kun y Ryu-chan apenas lleguemos a Miyagi - pensé.
Caminé unos cuantos metros y me encontré cerca del lugar en el que la barbacoa se iba a realizar, revisé el móvil y era un mensaje de...
- ¿Kae-chan? ¿Qué? Pero... ¿Qué?
'Michiru-senpai, no sé lo que le dijo, pero Mitsui-senpai está insoportable, haga algo o el capitán lo golpeará'.
- ¿Y qué demonios tengo que ver con el comportamiento de ese loco? - pensé y decidí responderle.
'Golpéale y dile que es de mi parte, si no te cree, muéstrale este mensaje... ¡Ah! Y dile que es un tonto'.
- Es que no puedes dejar al escolta en paz - habló Tetsuro-chan.
- ¡Oye! ¡Para que lo sepas...
- ¡Shhh! El entrenador Nekomata va a decir algo - sonrió.
- ¡Michiruuu-ch... - la voz de Kotaro-chan fue apagándose al ver los brazos y la cabeza del capitán de Nekoma sobre la mía - ¡Grrr! - lo oí gruñir.
- ¿Huh? Es raro que no estés montando un escándalo porque hago esto - dijo Tetsuro-chan.
- Tú no estás haciendo nada malo, Tetsuro-chan, eres uno de mis mejores amigos, no importa lo que hagas, yo sé que puedo confiar en ti - cuando terminé de decir eso, Yasufumi-san dejó de hablar y ya era momento de la barbacoa.
- ¡Hora de comer! - exclamaron todos.
- ¡Hey, hey, hey! ¡Michiru-chan he traído algo de carne! - habló Kotaro-chan.
- ¿Qué? - dije teniendo la boca llena - Lo siento, pero Dai-chan ya me sirvió un plato - sonreí - ¡Muchas gracias!
Él solamente frució el ceño y observó con desdén a Dai-chan, quien sonreía maliciosamente.
En otro momento...
- ¡Michiru-chan! ¿Podrías...
- ¡Michiru! ¡Acompáñame un momento!
- ¡Claro, Koushi-kun! ¡Voy contigo!
Y en otro...
- Oye, Michiru-chan, yo...
- ¿Quieres onigiris, Michiru?
- ¿Por qué no los comemos juntos, Asahi-kun?
Y unos minutos después...
- ¡Michiru-chan! ¿Qué clase de novia eres? - sollozaba infantilmente - ¡No es justo! ¡En todo el almuerzo no he podido estar contigo y...
Sus quejas me entraban por un oído y salían por el otro, no estaba interesada en lo que me decía, solo necesitaba pensar en algo que hiciera que se tranquilizara, algo que lo sorprenda...
- ¡Un beso! Si a Dai-chan lo dejé shockeado con uno en la mejilla, no sé qué pasará con Kotaro-chan si es que le doy uno en la frente - pensé.
Yo no soy experta en esos temas, aunque tenga novio, solo lo he besado una vez en los labios, lo de Dai-chan fue espontáneo y lo del sueño no cuenta, porque no sucedió en verdad, gracias a Dios.
- Oye, necesito que hagas algo, Kotaro-chan - lo interrumpí - Pero, quiero que cierres los ojos.
Él dejo de protestar, me escuchó atentamente e hizo lo que le pedí - ¿Así está bien? - preguntó.
- Sí - respondí, yo también cerré los míos y me acerqué lentamente - No soy buena en esto, pero funcionó con Dai-chan, ¡Diablos! ¡Debí probar otra vez! - mis pensamientos fueron interrumpidos por una acción que no planeé.
Él alejó despaciosamente su rostro del mío hablándome - Ya... ya te lo había dicho, Michiru-chan...Tú, en verdad me gustas.
- ¿Qué acaba este tipo de hacer? ¿En qué momento abrió sus ojos y cambió su trayectoria? ¿Por qué demonios hizo eso? - en ese momento yo estaba a punto de explotar de la vergüenza - ¿Por qué todos actúan como si nada hubiese sucedido? ¿Es que no lo vieron?
Al igual que el sueño, me llevé las yemas de los dedos a los labios, pues todavía sentía la calidez de los suyos, miles y miles de emociones recorrían mi mente en ese preciso instante, en verdad a nadie pareció importarle lo que acababa de suceder, todo seguía igual.
- ¿Kotaro-chan y yo en verdad somos novios para ellos? - pensé - Yo... yo... - hablé - Mit-kun, perdóname por incumplir nuestra promesa... - suspiré - pero yo...
- Michiru-chan... ¿Sucede algo? - dijo tiernamente.
- Eh... eh... eh... - balbuceé - Yo... Yo... - dije enojada - ¡Hijo de puta! - grité y mi puñetazo fue a parar a su rostro.
Eso no fue karate, eso no fue judo, ni siquiera uno de los movimientos de Bruce Lee, los cuales solía imitar, ese puñetazo, que estaba repitiéndose en cámara lenta una y otra y otra vez en mi mente, y lo hizo caer al suelo, fue producto de todas las peleas callejeras que disputaba por diversión.
- Ahora sí vieron lo que pasó, ¿verdad? - pensé teniendo los ojos de todos puestos en Kotaro-chan, quien yacía inconsciente, y en mí - ¡Rayos, rayos! ¡Todos están viéndome! Ni idea qué estarán pensando, pero seguro no es nada bueno - me acerqué al tipo que se encontraba en suelo - O... Oye... D... Despierta... - palpé una de sus mejillas.
- ¿Qué?... ¿Qué acaba de pasar? - decía él abriendo los ojos lentamente.
- Bueno... - reí nerviosamente - Es que...
- Michiru-chan, acaso tú... ¿Acabas de golpearme?
- Sí... Yo... Lo siento mucho, Kotaro-chan... - ayudé a que se pudiera levantar.
- Entonces... - se llevó la mano a la nuca - Eso significa que... - empezó a sonrojarse - Yo... Yo... - saltó de alegría agarrándome de la cintura - ¡Kyahoooooo! ¡Los besos de Michiru-chan son tan dulces! ¡Estuve en el cielo por unos segundos!
- ¡Oye, quítate si no quieres que vuelva a golpearte! ¡Suéltame si no quieres morir! - él solo seguía abrazándome fuerte - ¡¿Por qué siempre tengo que estar rodeada de gente sin neuronas?! - pensé.
Minutos pasaron de todo eso, tenía un mal sabor de boca, tomé litros y litros de agua y comí mucha carne para que se me pudiera pasar, pero igual lo sentía.
- Maldito desg... - mis pensamientos fueron interrumpidos por una persona que se sentó al lado mío.
- Bien... Creo que llegó el momento que tanto esperabas...
- ¿Qué? - pregunté - ¿Qué estás diciendo, Tetsuro-chan?
- Es el último día del campamento, al fin te librarás de todos nosotros... Aunque todavía tienes que cargar con tu capitán - rio.
- ¿Quién dice que estaba esperando esto? - dije sonriendo.
- Pues... El verte querer matar a Bokuto me dio algunos indicios - suspiró - Fuimos un dolor en el trasero, ¿no es cierto?
- ¿Eh?
- Tú también lo fuiste para mí, pero, incluso si no lo crees, me gustó mucho sentir ese dolor - miró al cielo - Debo ir junto a mi equipo... La próxima vez que nos veamos... Estarás animando al Nekoma - sonrió - Ese Bokuto es un tonto, pero también un maldito suertudo - lo vi alejarse.
- Ahí va otro idiota sin remedio - suspiré - Yo también debo ir junto a los chicos - di media vuelta y divisé a Kotaro-chan muy cerca de mí - ¡Ay no! ¡Debes estar jodiéndome! - pensé.
- ¡Michiru-chaaaaaaaan! - saltó a abrazarme - ¡No quiero despedirme de ti! ¡No quiero que termine este día!
- ¡Ya suéltame! - me libré de él - ¡Escúchame bien! ¡Estoy muy enojada contigo ahora mismo! - suspiré - Mira... Perdóname por haberte golpeado, sin embargo, te lo mereces por idiota... ¡Eres un... ¡Eres un... ¡Eres un dolor en el trasero! - exclamé.
- ¡¿Michiru-chan, acabas de decir trasero!? - dijo él.
- Sí, acabo de decirlo - reí - Oye, yo también lo fui para Tetsuro-chan - su expresión cambió - Pero... ¿Sabes? Pienso que si no te hubiese conocido... Esta semana iba a ser muy aburrida, tú hiciste que me sintiera feliz, Kotaro-chan - sonreí - Iré a ver a mi equipo, tú también tienes que ver al tuyo... Espero verte pronto...
Él solo quedó con las mejillas totalmente sonrosadas y tontamente movió su mano derecha a modo de despedida - Yo también, Michiru-chan... - dijo en voz baja.
Fue el momento en el que todos nos despedimos en grupo, luego de sollozos, de gritos, de risas, decidí subir al autobús, donde ya se encontraba Koushi-kun - ¡Michiru, siéntate aquí! ¿Ya te sientes mejor? - rio.
- ¡Koushi-kun! Estoy mejor ahora, pero quiero hervirme la boca en este momento - sonreí - ¡Desearía poder quitarme este sinsabor!
- Bueno, pues... - se acercó un poco - Si quieres, puedo ayudarte con el mal gusto en los labios yo mismo...
- ¿Eeeh? - estaba totalmente roja al igual que una fresa - Yo... Bueno...
- ¡¿Qué!? ¡No quise sonar como… - estaba completamente color escarlata - ¡N… ¡No me malinterpretes! ¡Tengo algo de enjuague bucal aquí y... ¡Daichi! - exclamó.
- ¡Dai-chan! - exclamé al igual que él - Sien... Siéntat... Siéntate aquí... - me levanté - Yo... yo iré al asiento de atrás...
- ¿Eh? - preguntó confundido.
- ¡Que lo hagas! - gritamos ambos.
Unas horas después todos quedamos dormidos en el bus, Asahi-kun estaba sentado a mi lado y Dai-chan frente a mí, desperté un momento y miré a la ventana.
- ¿Despertaste, Michiru? - oí decir al capitán.
- Pues, tú fuiste el primero en hacerlo - dije - Hey, quisiera... - guardé silencio - Quisiera agradecerte... Todo lo que hice durante este tiempo fue darte miles y miles de preocupaciones - suspiré - Lo siento mucho... Muchas gracias por cuidar de mí...
Sin darse vuelta él habló conmigo - Es el deber de un capitán cuidar del equipo, sin embargo, yo no lo hice por esa razón... Yo... - fue interrumpido por mí, debido a que lo rodeé con mis brazos desde atrás.
- ¿Sabes? A lo largo de mi vida tuve mucha gente alrededor mío, pero son extremadamente pocas las personas en las que puedo confiar, en realidad solo hay una... Mejor dicho, ahora hay dos...
- ¿Oh? - dijo él - Yo... soy... - suspiró - Me agrada mucho saber eso, Michiru, yo también... confío en ti, más de lo que te imaginas y perdóname no haber ganado algún set esta semana... - calló un momento - Ah... Después de esto... Nos seguiremos viendo ¿no?
Solo acaricié sus cabellos y suspiré - Claro que sí, Dai-chan - ambos sonreímos - Claro que sí…
Oficialmente, este es el capítulo más largo del fic…
¡Holas! ¡Volví! Esta semana me dio mucho tiempo para terminarlo…
Sep, este es el fin… Y como final que es, no podían faltar los momentos incómodos, las despedidas cursis, situaciones graciosas y las ganas de no despedirse.
Discúlpenme por hacer este cap demasiado extenso, en realidad quería dividirlo en dos, pero tengo principios y no quería que se quedaran con las ganas.
Antes de festejar el final… Comento que todavía falta el epílogo… Pensaron que iban a librarse de mí tan fácil ¿eh?
*le avientan una piedra*
Sí, sí, merezco eso… Por esa horrible escena del beso y por el OoC *le avientan un zapato* *lo esquiva*
Infinita gratitud a aquellas personas que tienen esta historia entre sus favoritos y a aquellas que la siguen. Muchas, muchísimas gracias a la gente que deja reviews no saben cuán feliz me hacen.
xOphiuchusx: ¡Qué bueno que te haya parecido interesante! Ahora, debo felicitarte, pues hiciste una muy buena observación, las relaciones entre estos cuatro fueron evolucionando a través de los caps, pero de igual manera todo parecía avanzar muy rápido. Esto en realidad es por el carácter de esta chica y porque ella no toma muy en serio lo que pasa con esos tres muchachos ya que está en una relación. Perdón por terminar la historia justo cuando empezabas a seguirla. *me avienta un jarrón*
*Reverencia al estilo Michiru* Muchas gracias por seguir esta historia ¡Que tengan una feliz semana! ¡Nos leemos pronto!
