La idea de este capitulo no estaba planeada para abarcar todo el capitulo, pero mientras lo redactaba se fue alargaba y por eso decidi que fuera un capitulo aparte. Ademas de que es uno de los que mas me ha gustado.
Capitulo 3. Cuestión de imagen.
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Desde que Aladin les había mostrado todo lo que ocurrió en el pasado con los magos y Solomon, tuvo una cosa bien clara: Aladin era increíblemente parecido a su padre.
En realidad no era de extrañarse, pero de alguna manera siempre creyó que Aladin conservaría ese aire inocente que ha tenido desde que lo conoció. Pero ahora que estaba observando a Solomon, ya no lo veía posible, si Aladin seguía creciendo y se desarrollaba de la misma forma que lo hizo su progenitor, era muy probable que en pocos años su tierno amigo dejara de serlo.
Y eso le fastidiaba mucho.
Absolutamente todos los hombres importantes que había conocido destilaban masculinidad, primero fue Sinbad, ese hombre no solamente era atractivo (hasta el, como hombre lo podía notar), si no que tenía un carisma innegable. Luego Mu Alexis, su cuerpo era la clara representación de un gladiador, igual que Sinbad tenía un gran carisma, pero este era más juguetón y aunque Mu ni siquiera prestaba atención, el sí que sabía de la gran cantidad de fans que tenía. Y ni siquiera hablar de Kouen Ren, ese arrogante y molesto hombre, muchas chicas podrían llamarlo el hombre de sus sueños, ya que aparte de ser alguien de buen ver (argh, odiaba admitirlo), también tenía un porte elegante. A diferencia de Sinbad o Mu, él no era alegre o juguetón, era más bien sarcástico y fastidioso, pero había notado que Kougyoku y sus hermanos siempre parecían ser cautivados cuando se ponía serio, porque por más que odiara admitirlo, Kouen era una persona que hacía sentir a los demás protegidos (aunque aún no se explicaba cómo).
Ante ellos, el solo se veía como un muchachito escuálido sin ningún tipo de atractivo ni sex-appeal. Es más, el solo recordarlo hacia que su confianza como hombre muriera a cada segundo.
Y lo peor era que al ver a Solomon, se daba cuenta que Aladin también terminaría siendo un tipo como los otros mencionados.
Solomon era bastante alto, sus músculos se marcaban con naturalidad, y lo peor era que también tenía era mirada de hombre seductor que el probablemente nunca tendría.
Estaba tan ensimismado en su análisis y odiándose como hombre, que no se dio cuenta de lo fijo que estaba mirando al de trenza quien le estaba dando la espalda.
-"¿Porque todos los hombres a mi alrededor son atractivos y yo no?"
Pensaba Alibaba sin apartar su mirada del otro. Sin embargo de repente vio como el cuello de su acompañante giro en su dirección, probablemente para confirmar si estaba siendo observado. Por suerte logro girarse a tiempo.
Solomon volvió a voltearse, y Alibaba volvió a verlo esta vez más disimuladamente. Ahora una duda entro en el rubio ¿acaso Solomon era popular en su tierra natal? Si lo pensaba con detenimiento, de alguna manera, su figura le recordaba un poco a la de Sinbad, pero parecía tener el porte de Kouen. Su personalidad según había podido ver a través de los recuerdos de Aladin era un poco desinteresada, pero parecía apreciar mucho a sus amigos… aunque no lo sentía igual hacia Sheba…
Alibaba giro nuevamente la cabeza antes de que el otro lo atrapara observándolo, ya que mientras divagaba volvió a mirar fijamente al mayor.
Ahora se sentía como tonto, lo que había estado haciendo era una falta de respeto, no podía solamente ponerse a ver fijamente a las personas, era obvio que eso los incomodaba.
-Oye Alibaba
Cuando el rubio volteo se encontró con el rostro del peliazul cerca del suyo, en realidad demasiado cerca.
-Si quieres preguntar algo solo hazlo, es molesto que me observes tan fijamente – le dijo el mayor
-Ah, yo… lo siento – Alibaba bajo su rostro para no seguir viendo de frente el rostro del de trenza, por alguna razón se comenzó a poner nervioso y estaba casi seguro de que su rostro comenzaba a ponerse de color rojo.
-¿Entonces? –volvió a llamarlo
-¿eh? –
-¿entonces qué es lo que querías preguntar?
El cerebro de Alibaba trabajo a una velocidad impresionante para hacerle una buena pregunta, porque obviamente no le iba a decir: "Ah, no es eso, es solo que estaba recordando que todos los hombres importantes que conozco son mucho más atractivos que yo y por supuesto tú no eres la excepción"
¡Ahora es que se daba cuenta de las tonterías que estaba pensando!
-Bueno… yo – dijo algo nervioso – quería saber qué es lo que hacías mientras me dabas la espalda.
-…
-"Genial, pregunta más tonta se me ocurrió" – pensaba el rubio
-Ven –
Alibaba se sorprendió de que Solomon le llamara mientras le tendía la mano, aunque le daba vergüenza tomarla, no podía rechazarla, en realidad todavía tenía complejos al saber quién era realmente ese hombre.
Solomon al ver que estaba pensativo, suspiro con un poco de molestia y tomo su mano, jalándolo al lugar donde anteriormente estaba posicionado. Desde ese lugar Alibaba pudo ver que enfrente de ellos fluía un brillante río, era muy delgado, pero era constante, cuando lo observo más de cerca noto que lo que fluía en él era el Rukh.
-Se ve muy bonito – dijo el chico sin dejar de observar el brillante "río"
Solomon estiro su mano enfrente de él y apareció su bastón de mago.
-Mira
Al momento el mayor toco con su báculo el brillante riachuelo y el rubio vio que se comenzaban a formar otras corrientes de rukh.
-Al final de esas corrientes comienzan a crearse pequeñas vidas, estas a su vez generaran que el flujo se haga más grande, y al final podrá crearse un nuevo mundo. – le explico
-Wow – Alibaba no podía decir que lo entendía con claridad, pero sabía por Aladin, que el Rukh es el equivalente de la vida.
A Aladin le hubiese encantado ver un espectáculo como ese, en realidad se sentía tan mal de ser él quien lo viera. El no comprendía nada del Rukh, estaba seguro que de haberlo visto alguien más apto talvez hubiese aprendido o entendido algo sobre la magia y demás, no estaba seguro realmente, pero era obvio que un espectáculo así se desperdiciaba con él.
El rubio no parecía darse cuenta que Solomon aun tenia tomada su mano, por lo que cuando sintió un apretón en su mano se sorprendió bastante, volteo a ver a su acompañante y pudo ver que este le observaba con comprensión.
Alibaba iba a decir algo, pero cambio de opinión, comenzó a preguntarse cuantas veces el padre de su amigo había observado el Rukh preguntándose como estaría su amigo, sin poder hacer nada, tratando de que le llegaran sus bendiciones a través del Rukh.
El Saluja le sonrió cálidamente. Solomon parecía ser en realidad una persona mucho más sensible de lo que aparentaba, no era solo su porte, ahora se daba cuenta de que Aladin no era solo físicamente parecido a su padre, si no que también lo era en el tamaño de sus sentimientos. Ellos eran personas que definitivamente podían cambiar la historia.
Era ridículo tratar de compararse con ellos.
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-Por cierto, ¿te gustan esas ropas?
-¿?
Alibaba se sorprendió por la inesperada pregunta, el mayor parecía haber dejado de observar el Rukh y ahora estaba enfrente de él.
-Bueno si… ¿acaso se ven mal?
-No en realidad.
-…
-¿Te gustan mis ropas?
El menor se sintió confundido.
-Si…
-¿Por qué no te las pruebas?
-…
-…
-¡¿Qué?! – esta vez, Alibaba no lo pudo evitar, definitivamente su rostro estaba rojo.
-Dijiste que te gustan – respondió simplemente.
-¡Bueno, sí, pero me refería que a quien se le ven bien es a ti! En mi lucirían muy extravagantes.
Solomon suspiro
-Bueno, entonces inténtalo con otro tipo de ropa.
-¿Y cómo se supone que haga eso?
-Recuerda el atuendo de alguna persona a quien admires mucho, alguien que te agrade o alguien que respetes.
-¿Y solo así?
-Este lugar es especial, aquí los pensamientos y deseos pueden tomar forma, si tú logras enfocarte con claridad en algún objeto que este en tu mente, el rukh que fluye en este lugar hará posible que aparezca.
Sinceramente el rubio no estaba seguro de eso.
-¿Y para que quieres que lo haga?
-Estas aburrido, y yo también, solamente hazlo.
Tenía tantas ganar de reclamar, pero aun así no se atrevía. Suspiro resignado.
-Está bien…
Lamentablemente, hacer lo que solicitaba el mayor resulto mucho más difícil de lo que pensaba. Debía en primera instancia de tener perfectamente claro y definido el atuendo que quería, pero si por alguna razón su pensamiento se desviaba en lo más mínimo, el resultado no salía como lo quería. Al principio solo pudo aparecer alguna toga, capa, etc. Solomon le dijo que intentara con algo más sencillo, y aunque al principio pensó algo tan simple como su ropa de dormir, no pudo evitar desviar su pensamiento a la vestimenta de Morgiana que también era sencilla. Ese fue el único atuendo con el que tuvo éxito, y para su mala suerte… le quedaba bastante mal.
Entonces pensó que talvez el motivo por el que Sinbad, Mu y Kouen se veían tan varoniles… era por lo bien elegidas que estaban sus prendas.
Concluyo que entonces sus gustos eran pésimos
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