Esto ya esta cerca del final. En lo personal me encanto este capitulo, creo que encierra muy bien la esencia de lo que he querido transmitir en la historia.
Muchas gracias por sus lindos comentarios, me hacen feliz
Capitulo 6. El Sol en lo más alto del cielo.
.
.
.
El haber llegado a esa dimensión, Alibaba sintió una soledad que nunca había experimentado en toda su vida, no se comparaba ni siquiera cuando fue llevado al palacio de su padre para educarlo como príncipe y ya no podía estar con sus amados hermanos.
Lo primero que le causo tristeza fue darse cuenta que ya no podía percibir el transcurso del tiempo, pero lo peor era cuando pensaba en verdad en ello, ya que el sabia en que situación habían quedado sus amigos (en medio de una guerra) por eso mismo sabía que cada segundo que pasaba en esa dimensión, era un seguro en la que sus amigos peleaban, sufrían o lloraban. Era una sensación demasiado terrible para poder soportarla solo. Sin Solomon… el habría enloquecido rápidamente.
.
.
.
El rubio no comprendía hacia donde se dirigía Solomon jalándole la mano, pero sabía que no le diría nada, por lo que simplemente se dejó llevar por el mientras seguía mirando el paisaje que ahora existía en aquella dimensión. De repente una duda lo asalto.
-Oye Solomon.
-¿Qué? – dijo el mayor sin detenerse ni voltear a verlo.
-Este mundo o dimensión… ¿en dónde se encuentra?
-…
-¿Solomon?
-¿A qué te refieres exactamente?
-Bueno, no se cómo explicarlo en realidad, pero me refiero… ¡las estrellas!
-¿estrellas?
-Sí, bueno, en mi mundo podemos ver las estrellas y disfrutar su resplandor, están completamente fuera de nuestro alcance y definitivamente no las podemos tocar, pero sabemos que están ahí, en algún lugar de ese vasto universo, mmm supongo que si algún día alguien pudiera crear algo que pudiera volar fuera del planeta podría llegar a ellas.
El peliazul rio como si la idea la encontrara divertida – sí, supongo que tienes razón.
-¿Esta dimensión es igual?
- mmm se puede decir que sí.
-¿?
-Veras, tu dijiste que las estrellas existen en el vasto universo ¿cierto?, pues bien, en realidad el termino universo es mucho más complejo de lo que te imaginas, por ahora tienes que saber que todo aquello que podías percibir en tu mundo no es más que una cara de todo lo que es el universo. Incluso si alguien pudiera salir fuera de su mundo y pudiese llegar a las estrellas, igualmente solo estaría viendo la capa superficial que es lo que perciben sus sentidos. Pero en realidad eso sería demasiado complicado de explicar, lo que te puedo decir por ahora es que el universo está conformado por diferentes dimensiones, pero ninguna es independiente de la otra, los mundos que se crean en cada una de estas tienen que conservar cierto equilibrio si es que no quieren que la energía que creo esa dimensión les absorba.
-¿Energía? ¿Cómo magia?
-Es mucho más complejo que la magia, e incluso es algo que vas más allá del Rukh, pero creo que me estoy desviando mucho del tema. Esta pequeña dimensión se encuentra más allá del plano que tú puedes percibir en tu mundo, incluso va más allá de lo que tu llamarías "la otra vida". Si tomáramos a tu mundo o a mi anterior mundo como casas que junto a otras conforman un pueblo, supongo que esta dimensión podría ser algo así como la torre de vigilancia.
-Pero ¿Por qué tú no puedes salir de aquí?
-Porque esta dimensión tenía otro significado y otra finalidad antes de que yo llegara, cuando yo llegué aquí inconscientemente como pensamiento humano trate de darle una definición a este lugar por lo que supongo que yo ahora también soy parte de esta dimensión, pero supongo que antes de eso, este lugar no era más que un cuarto vacío en el que se alojaba el Illah.
-¿entonces yo como llegue aquí?
´-…
Esa era la pregunta que Solomon se había hecho constantemente desde la llegada del chico, ¿Cómo había llegado a ese lugar? ¿Se debía al poder de aquello que Alibaba había llamado Djin?
No. Era más que eso, como si se tratara de una jugarreta del destino…
Por primera vez en todo el tiempo que habían llevado caminando el peliazul volteo a verle. Talvez… solo talvez… ese chico poseía un destino mucho más grande de lo que imaginaba. Pero si en realidad era lo que sospechaba… entonces ese chico algún día seria conocido más allá de su mundo.
-Probablemente porque en tu mundo están ocurriendo muchas irregularidades con el Rukh y el destino – le respondió al menor antes de seguir su camino jalando a Alibaba.
El rubio había quedado muy confundido con todo lo que le había contado, pero lo mejor era que se tomara las cosas con calma.
Ya que después de todo… tenía mucho tiempo para pensar.
-Hemos llegado – Anuncio el de trenza.
.
.
.
-¡El cielo se ve hermoso! – decía Alibaba como un niño pequeño mientras observaba la creación que había realizado Solomon.
Era obvio que con lo poco que había aprendido el rubio en todo ese tiempo no podría darle forma a algo tan magnifico como el cielo, podía ver las nubes y el cielo era de un azul tan puro que parecía de un cuento de hadas, de esos que Alibaba había leído tanto en su niñez.
Mientras el rubio no dejaba de correr por todo el lugar para seguir disfrutando la vista, Solomon quien había sido el que hizo el cielo no dejaba de mirarlo sorprendido, el principal motivo por el que le dijo a Alibaba que pintaran el cielo, fue porque quería que a través de la visualización del chico y con su poder pudieran crear ese cielo que él no había visto desde hace varios siglos.
Pero no fue necesario.
Cuando pensó en darle forma al cielo este instantáneamente tomo ese brillo particular que creyó había olvidado con el paso del tiempo.
Se sentía tan feliz, que aunque no lo expresara, por primera vez en mucho tiempo, sintió unas inmensas ganas de llorar.
-¿Solomon? – le llamo el menor cuando después de hablarle, este parecía no escucharle.
-¡! Lo siento, es solo que… es mucho más hermoso de lo que pensé – dijo con una cálida sonrisa.
Alibaba se sorprendió por esa expresión tan honesta y cuando sintió que su corazón latía con más fuerza que de costumbre, se dio cuenta que no tenía sentido el tratar de esconder su sonrojo. Por lo que solo rio un poco avergonzado.
-Se ha vuelto muy bonito nuestro mundo ¿cierto?
"Nuestro"
Ahora fue el turno de Solomon para sorprenderse. Aunque el llevaba demasiado tiempo en ese lugar, nunca lo considero un lugar al que perteneciera, en realidad era muy poco consiente acerca de ese lugar, no le importaba. Pero después de la llegada del otro, se vio a si mismo tratando de pasar tiempo con él, de jugar, de platicar, cuando creo ese primer árbol, incluso si él no se había dado cuenta en el momento, ahora podía decir que ese era sin lugar a dudas el lugar especial para los dos. Ahora los dos habían creado ese mundo, le habían dado vida… juntos… Incluso si no había nadie más a su lado. Alibaba era suficiente, él le daba toda la felicidad que nunca creyó volver a encontrar o más bien, poder corresponder.
Al principio se preguntaba porque se veía en la necesidad de pasar tiempo con el chico si al principio este se negaba a establecer contacto con él. Pero ahora podía responder: era porque los dos eran iguales, los dos estaban solos, pero no deseaban estarlo.
Alibaba se extrañó que el mayor no le respondiera.
-¡Ah!
La exclamación del rubio regreso a Solomon de sus pensamientos.
-¡Disculpa! He dicho algo muy atrevido, este mundo… es tuyo… yo no soy más que un intruso, lamento mucho si dije algo ofensivo. – decía un preocupado Alibaba mientras que agachaba la cabeza avergonzado.
Sin embargo Solomon lo detuvo al tomar su mano.
-Eso no es cierto, este mundo de verdad es de los dos, nada me haría más feliz que eso – termino al tiempo que depósito un suave beso en la mano del menor.
Cuando el mayor alzo su vista vio a Alibaba sorprendido y con un bonito sonrojo en su rostro. Después lo vio bajar su vista. Y jalando suavemente su mano se sentó de golpe en el suelo.
-¿Alibaba?
-¡No me mires! –Grito el menor – Estoy demasiado feliz… y… puedo llorar en cualquier momento.
Las carcajadas que después escucho el rubio solo hicieron que su corazón palpitara con más fuerza. El peliazul también se sentó junto al menor y recargo su espalda contra la de él. Solomon solo se dedicó a seguir observando el cielo.
-Oye – le hablo bajito Alibaba
-¿Qué?
-¿Por qué no hay sol? – el rubio lucho con toda su vergüenza para poder preguntarle eso, ya que de verdad le intrigaba.
Solomon lo pensó un momento y luego contesto
-Porque el Sol llego primero –Alibaba volteo a verlo un poco confundido - ¿Qué no lo notaste? Es tan brillante que aún me deslumbra. Y su luz fue tan cálida que lo primero que logro que creciera en este solitario lugar fue un poco de pasto
-…
-…
-…
- ¿Alibaba?
-…
-¿Estas llorando?
-…
El peliazul volvió a reír con alegría mientras sentía una inmensa sensación de tranquilidad. La llegada de Alibaba fue más de lo que pensaba, ahora podía darse cuenta de porque no necesito de ayuda para crear ese hermoso cielo.
Deseaba de todo corazón haber podido retribuir un poco a Alibaba por todo lo que había hecho por él. E incluso si aún no lo había hecho, sin duda alguna de ahora en adelante lo haría, porque ahora lo único que deseaba era poder hacerlo feliz.
Ahora le habían nacido unas enormes ganas de besar a Alibaba.
