Gracias a: Blue-Azul-Acero, Guest, Kaede, Neri Dark, DeiUchiha, Jazmin L, mizuai, redlight04, xxxariana, Princess Aidil, Claugz, maleja16, valquiria26, AnkoHatake666, roxanamatarrita96, yomii20, Hime-SasuSaku, yuric09.
Hola! Perdón por la tardanza, bah u.u. Los capítulos son FCC, recuerden que lo dije al principio, son Fics de Capítulos Cortos. Después trataré de hacerlos un poco más largos. Espero que este capítulo les guste, es un flashback, continuación del flashback del capítulo pasado. Estaré haciendo varios flashbacks de la relación de ellos, espero que no les moleste. Kōga se está dando cuenta que ha perdido a Ayame y no le ha gustado mucho el cambio… veremos que más pasa. Los amo mucho, espero sus comentarios!
5.
Continuación Flashback…
Cuando Ayame partió a la habitación que compartía con las chicas, Kōga se acercó a Kagome como un rayo.
― ¿Kagome? ¿Por qué tú y Ayame son amigas? ―preguntó intrigado y casi enojado―. ¿Te ha amenazado con algo? ―preguntó dudoso.
Kagome rodó sus ojos.
―Ayame te ama, ¿sabes eso?
Kōga abrió y cerró sus ojos como no comprendiendo nada.
―Sé que nunca hemos estado en buenos términos, pero sé que Ayame es una buena chica a pesar de ser controladora y celosa. No creo que vuelvas a encontrar a alguien que te amé más como ella lo hace. ―Kōga vio hacia el suelo y después la vio, esperanzado―. Y yo no te amo, Kōga ―le dijo viéndolo directamente a los ojos―. No te he amado, no te amo y no lo haré jamás, porque eres como un hermano para mí. Un hermano mayor que me cuida y me defiende. ¿Por qué no puedes entender eso? ―preguntó buscando su mirada.
Kōga levantó su cabeza y la vio casi con rabia.
― ¿Es por InuYasha? ―cuestionó entre dientes―. Siempre ha sido por él. Nunca te has fijado en nadie más, solo en él.
―No Kōga, no es por eso. Es porque eres como familia para mí. Es todo.
―No te creo.
―No te he pedido que lo hagas. Solo te digo la verdad.
― ¿Y lo de Ayame?
Kagome se encogió de hombros.
―La has perdido ―dijo y se fue con Rin y con Sango a platicar.
Kōga se quedó confundido analizando las palabras de Kagome. Decidió buscar a Ayame para saber que pasaba y avisó a Miroku que iría al baño y que si decidían algo que le mandara un mensaje.
Kagome lo vio partir de refilón y después regresó su mirada a sus amigas.
…
Kōga siguió a Ayame a la habitación de las chicas con un mal presentimiento. Kagome le había dicho que había perdido Ayame… ¿de que hablaba? ¿Qué demonios estaba pasando?
Abrió la puerta esperando que estuviera abierta y pudo pasar. Se escuchaban ruidos desde la habitación que Ayame compartía con Rin y tocó antes de asomar la cabeza.
― ¿Ayame? ―preguntó.
Ayame volteó a verlo y él pudo ver el maquillaje corrido en sus mejillas rosas.
―Kōga… ¿Qué… que haces aquí? ―dijo sorbiendo su nariz y volteando rápidamente hacia el peinador.
Kōga no supo que decir. Habían sido pocas las veces en donde había visto llorar a su novia.
― ¿Qué te pasa? ―preguntó entrando a la habitación y viéndola limpiarse la cara.
―Nada.
―Eh… iremos a un club… ¿Qué te pasa? ―preguntó tocándole el hombro.
Ella negó con la cabeza.
―Nada, Kōga… estoy bien ―mintió.
Kōga se rascó la cabeza, no era bueno lidiando con las emociones de las mujeres, mucho menos de Ayame que nunca antes las había demostrado de esa forma. Claro, solia enojarse por esto y aquello, pero nunca al grado de llorar o algo así… tendría que haberle pasado algo grave para que estuviera llorando.
―No me mientas. ¿Qué te pasa? Puedes hablar conmigo.
Ayame dejó salir una pequeña risa irónica.
―Kōga… dejémoslo aquí ―volteó a verlo.
Kōga se le quedó viendo.
― ¿Dejar que? ―preguntó confundido.
Ayame se limpió bajo los ojos con ambas manos, su cabello rojo contrastaba todavía más con el rojo de su cara y ojos.
―Esto. Nosotros.
Hubo un silencio que Ayame quiso llenar de inmediato pero él habló primero.
― ¿Qué? ―preguntó sin entender.
―Estoy cansada de ti, Kōga ―dijo suspirando, como si hubiese dejado ir algo pesado que le molestaba mucho―. Se que tu no eres exactamente feliz en esta relación y yo he empezado a ser infeliz también. Eres libre de hacer lo que quieras ―murmuró sentándose en la esquina de la cama―. ¿Quieres coquetear con Kagome? Hazlo. ¿Quieres ignorarme todo el viaje y solo verla a ella? Hazlo, Kōga. De verdad, dejémoslo aquí.
Kōga no supo que decir. ¿Cómo es que ella terminaba una relación de más de siete años así como así?
―Pero… nuestras familias…
Ayame rodó los ojos.
―Que patético eres, Kōga ―masculló, sorprendiéndolo. Ayame jamás lo había insultado―. Con eso me acabas de dar una razón más para terminar todo. Vete, por favor… iré sola al club, o tal vez no lo haga.
Kōga hizo caso y sin saber cómo, tomó un taxi que lo llevó al club. ¿Ayame había terminado con él? Siempre pensó que él terminaría con ella… en realidad pensó que al final de todo, si se casarían, era raro haber escuchado esas palabras de su boca. Cuando localizó a los chicos, se sentó a lado de Miroku.
― ¿Qué te pasó a ti?
―Ayame me botó ―soltó con hastío en la voz.
Todos ahí se sorprendieron.
― ¿Estás seguro que tu no la cortaste a ella? ―preguntó InuYasha dándole un trago a una bebida.
Kōga se rio, amargamente.
―Estoy seguro, InuYasha, estuve ahí ―dijo con ácido en la voz haciendo a InuYasha dejar de hablarle.
― ¿Por qué terminó contigo? ―preguntó Miroku.
―Dijo que estaba cansada de mí y que me dejaba en libertad ―volvió a reírse amargamente―. ¡Puedes creerlo! ―exclamó molesto.
Miroku lo vio con lastima.
―Ten, te hace falta un trago ―le entregó un vaso con Scotch―. O dos ―se encogió de hombro ver a Kōga tomarse aquello de un trago y tomar otro más.
Kōga estuvo un rato sin saber que carajos hacia ahí. InuYasha se había desaparecido, Miroku se había parado a tratar de alejar a varios hombres de Sango y Sesshōmaru se había quedado ahí, vigilando a Rin quien estaba en el bar, platicando con una chica.
― ¿Estás bien? ―preguntó Sesshōmaru en su voz grave y sin color.
Kōga se encogió.
―Supongo. Es extraño. Es Ayame, después de todo.
Sesshōmaru asintió apenas. Él y Sesshōmaru eran mejores amigos, tal vez Sesshōmaru no hablaba mucho o expresaba sus sentimientos, pero habían crecido juntos y él había aprendido a descifrar las miradas frías y la voz monótona de ese hombre. Miroku también era su amigo, pero él e InuYasha se llevaban mejor. Así eran las cosas, hasta él sabía que Ayame y Rin eran mejores amigas y que Ayame no mantenía una muy buena relación con Kagome o con Sango, al igual que Rin prefería a Ayame sobre Sango y Sango a Ayame sobre Rin y Ayame.
Después de un rato, Kōga divisó la cabellera roja de Ayame quien bailaba con Rin. Llevaba un atuendo atrevido y un rostro nuevo que no denotaba nada de lo que había pasado. Kōga arrugó el ceño al verla tan feliz. ¿Qué no le había importado nada? ¿Siete años y no importaba? ¿Por qué él se sentía así? Gruñó por lo bajo y se tomó un trago rápidamente. El licor ardió en su garganta pero poco le importó.
No tenía ánimos de nada. No hasta que vio a Ayame bailar con un chico. El chico le decía algo y ella se reía, ¿Qué carajos? Se paró de ahí y avanzó hasta ellos.
―Ayame ―la llamó, pero ella ni se inmutó y siguió riendo y bailando al mismo tiempo―. ¡Ayame! ―gritó, esta vez llamando su atención.
Ayame saltó y lo vio con sorpresa.
― ¿Qué pasa?
Kōga le echó una mirada despectiva al hombre que se había quedado quieto viéndolos.
― ¿Quién es él? ―fue lo primero que pudo decir.
Ayame entrecerró los ojos.
―Un amigo, adiós ―dijo, tomando al chico anglosajón y llevándoselo lejos de él mientras ambos seguían riendo acerca de algo.
Kōga gruñó por lo bajo y regresó a su lugar junto a Sesshōmaru y Rin.
