Disclaimer: Los personajes de KnB no me pertenecen, son propiedad de Tadatoshi Fujimaki.

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Chapter 5: La relación de esos dos.

-No tienes que comportarte como mi madre…

-¿Estás de coña, Claire? ¡Eres la que me había llamado! Además, ¿qué hacías tirada en el suelo?

La presidenta del Consejo Estudiantil del Instituto Yosen o, en este caso, la enferma y casi moribunda Claire Granger, frunció el ceño y elevó el bol de sopa para que su amigo de la infancia le sirviera otro cazo.

-Fui a tirar la basura.

Kagami abrió la boca para decir algo, pero unos pitidos procedentes del termómetro que estaba en la boca de la chica le hicieron detener su represalia… O no.

-¿¡Con 39.5 de fiebre?! ¿¡Estás loca?!

Sí, era cierto que Kagami y Claire eran amigos de la infancia (quizás, más como hermanos que como amigos). Sí, también era cierto que él era el único capaz de gritarle, echarle broncas e incluso insultar a esa pequeña demonio. Pero había ciertos límites que muchas veces, y sin darse cuenta, sobrepasaba.

-¡Es lo que tiene vivir sola! –gritó esta vez Claire-. ¡Aunque esté enferma, tengo que seguir haciendo mis deberes! –en ese momento, Kagami comprendió el error en sus palabras-. ¡No puedo permitirme un descanso! ¡¿Por qué te crees que tengo fiebre?! ¡Si no viviera sola, podría repartirme el trabajo, pero lo estoy y es lo que me toca! ¡BAKAGAMI!

Claire había decidido dejar la comida en la mesilla y meterse completamente bajo las sábanas antes de seguir gritando, porque le dolía demasiado la cabeza para estar de malhumor.

-Hoy me quedaré en tu casa –la chica tuvo que asomar su cabeza para asegurar de que había sido Kagami el perteneciente de esa voz-. Así no tendrás que preocuparte por tus deberes, ¿vale?

Cuando el pelirrojo la miró sonriendo, tuvo que volver a esconderse bajo las sábanas para que este no viera el estúpido sonrojo que le había provocado. Nunca lo reconocería en voz alta pero Kagami Taiga era el único que la conocía verdaderamente; sus problemas, sus gustos, su vida… Y nunca le había dejado de lado, siempre había estado ahí. Por lo que, muy en el fondo, no solo le hacía sentir feliz, sino que, aún odiando pensarlo, le tenía cariño.

5.1

El plan de Himuro, aunque costándole, estaba saliendo tal y como quería. No solo había hecho el esfuerzo de presentarse voluntario como encargado de clase (lo que conllevaba limpiar el aula al final del día), sino que, con mucho esfuerzo, había logrado convencer a su mejor amigo de quedarse con él. Y todo esto para que el tutor le diera los deberes de la presidenta y así poder llevárselos él, junto a Murasakibara, a su casa. También estaba el tema de preguntar su dirección a compañeras de clase, llevándose contestaciones como "¿no prefieres que lo haga otro?" o "puedo hacerlo yo misma", y negándose rotundamente dando, casi de seguro, malentendidos por parte de las chicas. Aunque dio gracias porque sus casas estaban bien cerca, dato que se le había olvidado mencionar a Murasakibara.

Sí, había sido complicado, pero lo había conseguido. Sin embargo, cuando llamó al timbre del departamento y vio quien era el que le habría, no solo sintió como su plan se derrumbaba por completo, sino que además una serie de ideas y malos pensamientos surcaron por su cabeza.

-¿Tatsuya…?

-Oh… Kagachin está en casa de Claichin.

-Yo, Murasakibara.

Pasados unos segundos, Himuro pudo centrarse en la situación.

-Taiga, ¿qué haces aquí?

-Hm… -el pelirrojo se rascó la nuca-. Estaba cuidando a mi amiga que está enferma y… Un momento –dándose cuenta tarde, como siempre, los miró extrañado-. ¿Y vosotros qué hacéis?

-Venimos a traerle los apuntes a la presidenta –contestó Himuro segundos después, con el ceño levemente fruncido-. ¿Pero tú conoces a…?

-¡Taigaaaa…! –la voz de Claire se oyó desde dentro-. Taiga, ¿quién es…?

Kagami dudó unos segundos antes de dejar pasar a su amigo de la infancia y al gigante. Caminando él delante, los dirigió hacia el salón, dejando ver que la casa era mucho más grande y lujosa de lo esperada. Entonces, diciendo un flojo "esperad aquí", abrió una puerta conectada a esa sala mostrando el cuarto de la chica.

-O sea… ¿Que la presidenta de Yosen, eh? –Claire lo miró con cara soñolienta sin haber oído bien la pregunta-. Un año entero en el mismo instituto y curso que uno de la Generación de los Milagros… -aun con una leve sonrisa en la cara, Kagami lucía algo terrorífico-. El instituto contra el que jugué la semana pasada, y tú… -ahora sí que su aura se había vuelto oscura-. Tú… Pequeño diablo… ¿¡No eres capaz de decírmelo?!

-Tampoco es tan importante… -dijo ella, volviéndose a tumbar-. Y, ¿cómo es que lo sabes?

-Tatsuya y Murasakibara están en el salón.

-¿¡Eh?!

-¿Los conoces, no? –Kagami seguía con tono mosqueado-. Al parecer van a tu misma clase, y te traen los apuntes.

-¿¡Eres idiota, Taiga?! –gritó Claire, casi saltando de la cama. Rápidamente fue a la puerta y la cerró de un portazo, dejando a Kagami extrañado-. Ag… ¡Juro que te golpearé…! –él la seguía con la mirada, sin entender por qué rebuscaba en sus cajones sin parar-. ¡No me mires así! ¿¡Acaso no ves que estoy en pijama?! ¡Ayúdame a buscar mi albornoz!

5.2

La conversación entre esos dos dio a entender a Himuro y Murasakibara que tenían una gran confianza. Por parte del gigante no se sabía, pero Tatsuya sintió un leve cabreo al oír ese portazo, ¿qué clase de relación tenían esos dos? ¿Acaso su plan no había servido para nada? Además, ¿no era que su hermano tenía una especie de relación con Kuroko? ¿O solo lo había imaginado y eso de verlos tan juntos en el partido era su forma de demostrar amistad?

-Ne Murochin –dio gracias a Murasakibara por sacarlo de sus pensamientos-. ¿Tú crees que Claichin y Kagachin son novios?

No sabía por qué, pero esa pregunta le hizo sentirse algo mejor. Quizás eso le demostraba que no era él el único molesto por la relación de esos dos, aunque también estaba el punto de que a Murasakibara parecía darle realmente igual lo que tuvieran Kagami y la presidenta, ¿o acaso ese extraño tono en la pregunta era un rasgo del fastidio?

-No creo, Atsushi –contestó sonriendo-. Parecen más bien buenos amigos, ¿no crees? –Himuro miró a su amigo, quien tenía la mirada clavada en la puerta cerrada.

-Si Claichin tiene de novio a Kagachin… Creo que me molestaría –Himuro abrió mucho los ojos ante esa confesión tan repentina-. A ti también, ¿verdad Murochin? –el pelinegro iba a contestar, pero Murasakibara siguió hablando-: Que Kagachin salga con la chica que te gusta, te tiene que molestar, Murochin.

-¿Eh…?

Si la puerta no se hubiera abierto de golpe, Himuro hubiera dando un gran grito de negación, pero Kagami y Claire interrumpieron en el peor momento.

-Hm… Domo, Tatsu-kun y Atsushi-kun.

Y estos, como era de esperar, abrieron los ojos de manera algo sorprendente. Analicemos la razón: la malhumorada, regañona y mandona presidenta del Consejo Estudiantil, tenía una cara soñolienta con leves ojeras (pequeño toque adorable) y, por no hablar, de su pomponoso albornoz rosado que le daba un toque femenino jamás imaginado. Entonces, cuando Claire vio sus caras, agradeció el haberse hecho una coleta y que no la hubiera visto con los pelos de recién levantada.

-Kaichou… -Himuro sintió las palabras atascarse en su garganta-. Nosotros… Eh…

-Claichin se ve como una niña pequeña.

-¿¡Eh?! ¡No digas tonterías, Atsushi! –Claire se cruzó de brazos; aún enferma, tenía que actuar como siempre era-. A ver, ¿dónde están los apuntes que dice Taiga? Cuanto antes me los deis, antes podré copiarlos y entregároslos mañana.

Tatsuya rápidamente buscó en su cartera negra y sacó unos cuantos folios junto a su cuaderno de clase. Al llegar hasta la presidenta la notó más baja de lo normal, ¿no era que los refriados te hacían crecer? Esa estúpida pregunta le hizo quedarse parado sin llegar a entregarle los deberes, por lo que Claire tuvo que quitárselos de las manos haciéndole despertar.

La presidenta alzó las cejas al ver las hojas, ¿por qué cuando faltaba ella parecía que los profesores mandaban menos tarea? Pero eso no importó porque, cuando volvió a levantar la cabeza para agradecerlo, sintió la extraña tensión del ambiente; Taiga y Tatsuya mirándose como perros a punto de atacar.

-Hm… ¿Ocurre algo? –la pregunta de Claire hizo que los dos relajaran sus gestos-. ¿Acaso vosotros…?

-Bueno –interrumpió Himuro-, nosotros nos vamos. Venga Atsushi.

-Oke –Murasakibara caminó detrás de su amigo, que se dirigía ya a la salida. Pero cuando estuvo justo al lado de Claire, y sin que Himuro se diera cuenta, se agachó a su altura-. Claichin no deber estar tan cercana a Kagachin cuando Murochin está delante –no solo las palabras sorprendieron a la presidenta, también la cercanía de sus caras-. Es incómodo.

La pequeña chica abrió los ojos de golpe, pero no pudo articular palabra ni cuando oyó la puerta de su departamento cerrándose, dejándola a ella y Kagami solos de nuevo.

-Eh… ¿Claire? –este puso su mano en el hombro de la chica-. ¿Qué ocurre? ¿Qué te ha dicho Murasa…?

-Taiga –le interrumpió-. Dime, ¿qué ocurre entre Tatsuya y tú?

5.3

-Oye, Atsushi…

Murasakibara se llevó otra de esas gominolas pegajosas a la boca antes de mirar a su mejor amigo. El haber comprado tan gran cantidad de dulce comida los había obligado a sentarse en un banco del parque. Por alguna extraña razón, el pelinegro no había dicho palabra en todo el camino, ni si quiera se había quejado cuando el gigante entraba sin avisar a la tienda de 24 horas, por lo que esa corta llamada sorprendió al de su derecha.

-¿A qué te referías antes con lo de "que Kagami salga con la chica que te gusta, te tiene que molestar"? –la respuesta era obvia pero Himuro realmente estaba desconcertado.

-¿Ah…? –y era obvio que hizo extrañar a Murasakibara-. ¿No lo entendiste…? Puede que no comprenda mucho eso de que te guste una chica, Murochin, pero al hacer tantas cosas para poder ir a casa de la presidenta… -el gigante se volvió a llenar la boca de comida, sin importar el hablar con esta llena-. Como ofrecerte voluntario en clase y luego llevarle los deberes… Hm… Supongo que te molestó ver luego a Kagachin con Claichin… -Murasakibara se rascó la mejilla; en verdad le estaba costando explicarse-. Algo así como… Ver tu plan estropeado.

Himuro abrió los ojos de sobremanera. Sí, su plan había sido chafado… ¡Pero no de la forma en que su amigo pensaba! Más bien, resultaba ser todo lo contrario, aunque no le dio tiempo a reclamar.

-¡Pero Atsushi…!

-En cierta manera -fue interrumpido-, creo que por eso acepté acompañarte…Estar solo con la chica que te gusta tiene que ser incómodo, o eso dicen los mangas shojos –de verdad que Tatsuya no podía mirar al de su derecha de forma más sorprendida-. Ne Murochin, creo que a Claichin también le agradas.

-Oh Atsushi, no…

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¡Nos leemos, bye!