Disclaimer: Los personajes de Knb no me pertenecen, son propiedad de Tadatoshi Fujimaki.

N/A: ¡Gracias a Miss Truth y Queen Valkyria por sus reviews!

.

Chapter 8: Takao al descubierto.

¿Por qué tenía que ir él a por su Lucky Item? Vale que hubiera roto el que Sin-chan había conseguido, pero no tenía que haberse puesto así… No era su culpa que el estúpido muñeco fuera tan frágil; él sólo quería verlo. Sin embargo su mejor amigo no entró en razón con sus explicaciones y ahora se encontraba de tienda en tienda, buscando el dichoso y feo objeto. Por lo menos debería haberle dicho dónde encontrarlo…

Un momento, un momento, un momento… ¡Ahí estaba! El Lucky Item de Cáncer lo tenía delante de los ojos, justo en las manos de esa chica.

-¡Disculpa! ¿Dónde has conseguido…? ¡Oh, tú eres la novia de Kagami!

Claire ni si quiera se enteró cómo ese chico había aparecido de golpe justo en frente de sus narices. Sabía quién era, más que nada porque lo había conocido unos días atrás, pero ella era terriblemente mala para recordar los nombres que no fueran del instituto.

-Ah, ¡tú eras…! ¿T-Tokoa…?

-Es Takao… -"¿ya se ha olvidado de mí?" pensó el pobre-. Bueno, no importa. Dime, dime… -señaló el ridículo muñeco-. ¿Dónde has comprado eso?

-¿Eh…? –Claire miró hacia lo que tenía en las manos y se sonrojó por lo feo que era, debería haber cogido una bolsa o algo para guardarlo-. E-es el Lucky Item de Cáncer, ¡pero no es para mí! Una amiga es muy supersticiosa y…

-¡Lo sé, lo sé! Sin-chan es igual, y como rompí el suyo me obligó a ir a por otro…

-Menos mal… -suspiró-. ¿Me veo ridícula con esto de la mano, verdad?

-Supongo que ya estoy acostumbrado al ver a Sin-chan… -Takao lo dijo completamente serio pero la risa de Claire le acabó contagiando-. Ne, ne, Claire-chan, ¿por qué no me dices dónde lo has comprado y luego vamos a tomar un chocolate caliente? –la sonrisa de la chica fue el gesto de afirmación.

8.1

La tienda no se encontraba muy lejos y compraron el otro objeto; dejando a la dependienta muy sorprendida de que esa cosa se hubiera vendido de manera tan sencilla. A parte de eso, Claire consiguió una bolsa para no ir llamando la atención por la calle y, así los dos pudieron entrar en una chocolatería cercana donde, al parecer, hoy tenían oferta ya que había bastante gente dentro. Por suerte encontraron sitio en una mesa al fondo.

Su forma de ser no iba muy acorde con sus gustos ya que, a pesar del malhumor, a Claire le encantaba los dulce; y más tratándose de chocolate. Por lo que, en cuanto el barman les entregó la cartilla con los diferentes tipos de postres, sus ojos desprendieron un intenso brillo al ver el nuevo producto.

-¡Un Exclusive Hot Chocolate! –Takao y ella hablaron exactamente a la vez.

El camarero se retiró sonriendo, aunque no sin antes soltar un bajo "que buena pareja". Claire estuvo a punto de gritar una represalia, pero mirando alrededor y analizando toda la cantidad de gente, suspiró hondo y se relajó.

-No importa, Claire-chan. Si es con una chica como tú, me da igual que crean que eres mi novia –sus palabras la hicieron reír levemente, pero entonces él se llevó la mano al pecho-. ¡Aunque mi corazón siempre le pertenecerá a Sin-chan!

Y menos mal que todavía no tenían las bebidas con ellos, porque Claire la hubiera escupido toda.

-¿Te gusta Maido…? Digo, Midorima-kun –no pudo ocultar el tono de sorpresa.

-Oh, ¿cómo lo has descubierto? –dijo fingiendo asombro-. ¡Pero no se lo digas a nadie! Porque, aunque se lo intento demostrar, Sin-chan no se fija en mí…

La pervertida y fujoshi mente de Claire ya había comenzado a funcionar. Sonaba tan dramático y a la vez tan bonito eso de un "amor no correspondido" en su imaginación, aunque ella estuviera pasando por lo mismo y podía asegurar que no era algo agradable. Aún así, visto desde fuera… Pensar en Takao arreglándose todo los días solo para que Midorima-kun lo notara... ¡Era sumamente genial! Un alegre estudiante que sufre en silencio porque está enamorado de alguien prohibido… ¡Su mejor amigo!

-Oe, oe, ¿Claire-chan? ¡Tierra llamando a Claire-chan! –le costó ver cómo el pelinegro movía la mano justo delante de sus ojos-. ¡Rayos, vuelve a este mundo!

-Lo siento Takao… -se rascó la mejilla riendo nerviosamente-. Solo estaba pensando en que hacéis muy buena pareja –al chico se le iluminaron los ojos.

-¡¿De verdad lo crees?!

-¡Sí, sí! –no sé en qué momento, pero los dos acabaron agarrados de las manos-. ¡Supongo que es difícil hacer que alguien tan frío como él se entere de tus sentimientos! ¡Lo debes pasar muy mal…!

-¡Claire-chan es la única que me comprende! –estaban sobreactuando de forma tan exagerada que desde fuera se veía gracioso-. ¡Estoy tan feliz de tener a alguien que sepa lo que siento!

-¡Claro que lo sé, yo estoy pasando por lo mismo que tú! ¡Y por eso te apoyaré en todo lo que necesites, Takao-kun!

-¡Muchas gracias, me esforzaré al máximo por ti, Granger-san!

Pasado un tiempo, las bebidas calientes llegaron, asombrándolos levemente ya que se veían más espectaculares que en la foto; un delicioso chocolate caliente con caramelo y cubierto con un montón de nata combinada al sirope de chocolate. Un delicioso y calórico postre.

-A lo que te referías antes con "estoy pasando por lo mismo que tú" –Takao habló al tiempo que se llevaba una cucharada a la boca-. ¿Es por Murasakibara, verdad? –Claire sintió que se atragantaba ante tales palabras-. Lo defendiste tanto cuando Sin-chan se metió con él que hay que ser tonto para no darse cuenta de que te gusta.

-¿¡Eh?! ¡Por supuesto que n…!

-¡Oh, Kaichou!

No, no él. Se parecía pero no podía ser él; porque si lo era, ya podía tirar su vida por la borda al creer que la "mala suerte" no existía. Además tendría que mudarse, porque con la cara que estaba poniendo al verle, no podría volver a mirarle a la cara.

-¿Kaichou…? –Fukui movió la mano por delante de sus ojos-. Tierra llamando a Kaichou.

-F-Fukui-senpai, ¿qué haces aquí?

-Había quedado con Okamura pero… ¡El muy idiota tenía una recuperación esta tarde! Y luego se pregunta por qué no es popular… -aunque lo dijo susurrando, Claire lo oyó a la perfección por lo que soltó una corta risa-. Oh, y ahora estarás muy ocupada por el festival de Navidad, ¿no?

-Pues sí, pero… Bueno, necesitaba comprar unas ciertas cosas.

-Y quedar con tu novio, eh –dijo riéndose, al tiempo que señalaba al pelinegro-. Los jóvenes de hoy en día se enamoran enseguida.

-¡N-no es mi novio! Es solo un amigo de…

-Soy su primo –Claire miró a Takao con una gran interrogación en su cara-. Nos hemos cruzado de casualidad y ya que hacía tiempo que no nos veíamos pues… Aquí estamos. Oh, ¡pero mira qué hora es! -aunque era obvio que en su muñeca no había reloj, el pelinegro la miró con sorpresa-. ¡Llego tarde a una cita! –a una velocidad increíble, dejó el dinero sobre la mesa y se fue hacia la salida-. ¡Nos veremos en otro momento, sayonara!

Claire y su senpai parpadearon confundidos casi al mismo tiempo, para después mirarse y reír.

-Vaya, y aquí estaba yo, ingenuamente pensando que las personas de la misma familia se parecían…

-¿A qué te refieres?

-Bueno, ya sabes –Fukui sonrió reprimiendo una carcajada-. Ese primo tuyo es muy alegre y espontáneo, mientras tú… Pareces de las de "sonríe y te mataré".

-¿Sonríe y te mataré? –alzó una ceja-. ¿Sabes? No está muy bien visto meterse con una chica por su forma de ser –el senpai soltó una corta risa y, aunque Claire casi se sonroja, siguió con su cara de malhumor-. Lo digo completamente en serio, y más si esa chica es tu presidenta.

-Está bien, está bien… ¿Qué tal si para compensar, tu senpai te invita a ese chocolate que estás tomando? –ella iba a hablar, pero siguió-. Además, tener una cita con la presidenta tiene que ganar muchos puntos, ¿no?

-¡N-no digas tonterías!

8.2

"Claire: Idiota, ¿dónde diablos estás? He pasado por tu casa y no había nadie."

"Claire: Y no me ignores, sé que estás leyendo los mensajes."

"Claire: Enserio, si no contestas te mataré."

"Claire: Soy muy buena escondiendo el cuerpo después de un asesinato."

"Claire: Haré que parezca un accidente."

"Claire: Me estoy cabreando."

"Claire: ¡Taiga!"

-No deberías ignorarla de esta forma, Kagami-kun.

-¿Eh? –Kagami esperó a encestar para contestarle-. Ya me estropeó el pasado fin de semana, no haré que me fastidie este también –y siguió jugando.

La relación entre Kuroko y Kagami era tan buena que al grandullón no le importaba en absoluto que, mientras él jugaba al baloncesto, el otro guardara su móvil y, por qué no, leyera los mensajes que le llegaban por si eran importantes. Al fin y al cabo, no tenía nada que esconder a su compañero. Pero, por otro lado, Kuroko tampoco quería meterse de lleno en su vida, por lo que era muy reservado ante ese tema; lo cual Kagami veía como adorable, aunque nunca lo diría en voz alta. Aún así, tantos mensajes de golpe y de la misma persona llegaron a llamar la atención del joven.

"Kagami: Buenas tardes Claire-san, soy Kuroko. Kagami-kun está conmigo."

El peliazul levantó la vista para asegurarse de que su amigo no se diera cuenta de lo que hacía sin su permiso.

"Claire: ¡Tetsuya! Oh… Lo siento, no sabía que hoy Taiga quedaría contigo. ¡Ya le llamaré mañana!"

"Kagami: No hay problema, estamos en las canchas de al lado de su casa. Puedes venir si quieres."

"Kagami: Nigou también está."

"Claire: ¡Entonces iré! ¡Nos vemos ahora!"

Kuroko se vio sorprendido por el rápido cambio de opinión de la chica, aunque suponía que de lo que tenía que hablar con Kagami sería importante. Y, hablando de él, seguro que le tocaría represalia en cuanto Claire apareciera por allí; aún así borró todos los mensajes para que no hubiera pruebas en su contra.

Pasados unos minutos, fue el segundo en ver como la chica entraba en la cancha; segundo porque Nigou enseguida corrió hacia ella en forma de saludo. Entonces Claire se acercó al asiento donde estaba él con el perro en los brazos, y aun sin ser vista por Kagami, que se veía demasiado concentrado en encestar.

-Tetsuya-kun, ¿qué tal?

-Hola de nuevo, Claire-sa…

Kurokochiiiiiiiii!

El nombrado casi no pudo ni reaccionar cuando ya se vio envuelto en unos brazos. Y no fue por el extraño calor que hacía en esa extraña mañana de invierno lo que de ese abrazo le molestaba, sino que la ajena cara empezó a restregarse por su mejilla cual gato abandonado. No había que ser un genio para saber quién era por lo que, de aun peor humor, Kuroko intentó apartar el cuerpo de él.

-Kise-kun, no te pegues tanto.

-¡Kurokochi es muy frío conmigo! –decía el recién llegado mientras no cesaba su intento por abrazarlo-. ¡Hacía mucho que no nos veíamos!

-Sí, pero no hay razón de ser molesto por ello.

-E-eso duele… Oh, ¿y quién ese ella? –por primera vez, Kise se dio cuenta de la presencia de Claire-. ¿No me digas que es tu novia, Kurokochi? ¡Yo siempre pensé que estabas saliendo con Kagamichi!

-Kise-kun, deja de hablar tanto -¿era su imaginación o Kuroko parecía mucho más serio con ese rubio?-. Ella es Claire Granger-san, una amiga de la infancia de Kagami-kun.

El alto miró unos segundos al que estaba jugando en la cancha y luego a la chica. Al parecer la analizó durante unos momentos para luego seguir con su, en cierto modo, irritante sonrisa.

-¡Encantado, yo soy Kise Ryuota! –dijo, tendiendo su mano.

-Igualmente –y ella la agarró.

-¡Oh, Clairechi kawaii! –de repente, sujetó sus dos manos sorprendiéndola-. ¡Clairechi eres pequeña y adorable! ¡Casi tanto como Kurokochi!

-¿Eh…?

-Kise-kun, eres muy molesto.

-¡Oh, Kurokochi no digas esas cosas!

En cuanto oyó la queja, Kagami dejó de botar el balón y giró su cabeza hacia los asientos de piedra. Primero fijó su vista en el rubio, claramente responsable del grito, pero después, al mirar hacia la chica, sus cejas se fruncieron en un gesto de cabreo. Dejando el baloncesto de lado, se acercó a los tres que parecían estar teniendo una divertida charla; por lo menos por parte de Kise.

-Claire; ¿qué demonios haces aquí? –"saludó".

-¡Hola Kagamichi! –gritó ella y, sorprendiendo exageradamente al pelirrojo, se lanzó a sus brazos-. ¿Sabes? Te he echado mucho, mucho, mucho de menos… ¡Por eso vine a verte! –su voz y cara femenina cambió de golpe, tornándose oscura y espeluznante-. O quizás vine para matarte por ignorar mis mensajes.

-¡Kagamichi tu amiga es muy divertida! –tanto Kagami como Claire miraron extrañados al rubio-. ¿Eh, por qué me miran así? ¡Es verdad! Clairechi es agradable y sonriente, tienes suerte de haberla conocido desde pequeños Kagamichi, ¡me gustaría mucho ser su amigo!

-¿Agradable…? –repitió él.

-¿Sonriente…? –siguió ella.

-Tonterías –soltaron los dos.

-¿¡Eh…?! ¡P-pero…!

-Kise-kun, debes conocer mejor su relación antes de hablar.

El rubio miró extrañado a su amigo, y justo cuando parecía que iba a decir algo, una voz interrumpió la escena.

Oe Kise! ¿Cuánto se supone que te vas a entretener?

-¡Kasamatsu-senpai! -¿era la imaginación de Claire, o al rubio parecía que le habían salido unas orejas y una cola de perro?-. ¡Voy, voy! –cual animal, corrió hacia el recién llegado-. ¡Siento haber hecho esperar a mi capitán! ¡Pero no me eche más de menos, Kise Ryota ya está aquí! –y se colocó en posición de soldado.

-Tsk… Vamos.

-¡Nos vemos luego, chicos!

Segundos después de despedirse, Kuroko y Kagami volvieron la vista al frente, pero con Claire no fue así. Mientras miraba como esos dos se alejaban, no pudo evitar sonrojarse cuando Kise comenzó a restregar su cara contra la de su senpai al tiempo que le daba un abrazo. Repentinamente, Claire se llevó las dos manos a la nariz, la cual estaba a punto de derramar sangre como si de un grifo se tratase. Tenía que hacer algo con esos involuntarios pensamientos pervertidos.

-Claire, ¿cómo sabías que estábamos aquí?

La nombrada llevó la vista a su amigo y, sabiendo que Kuroko le informó sin que él lo supiera, una falsa sonrisa y una mentira en mente le vinieron de golpe.

-Ps… Por favor, ¿enserio piensas que te conozco tan poco? –su cara se tornó orgullosa-. Si no estabas en casa, era obvio que estarías jugando al baloncesto por algún lugar cercano.

-¡Mi vida no gira en torno al baloncesto, sabes!

-Tsk.

-¡No me chistes!

Con Nigou en brazos, Kuroko miraba la ya acostumbrada pelea de esos dos, como si de un partido de tenis se tratase.

-Y dime… -dijo al fin Kagami, cansado de la riña-. ¿Qué era tan importante?

-Oh… -de repente, la cara de Claire se volvió roja-. Era… Pues… -y los otros dos no evitaron el mirarla extrañados-. Hm… Creo que ya no lo veo tan importante, ¡mejor me voy! –pero su huída fue interrumpida cuando Kagami la cogió del cuello de la camisa.

-Alto ahí, jovencita –y la agarró por los brazos para que no escapara-. No vas a fastidiarme otro día más por nada, ahora mismo me vas a contar lo que ocurre.

Rendida, Claire dejó de forcejear.

-V-verás… e-etto… Si un chico te gusta, p-pero es mayor que tú y quieres expresarle tus sentimientos… -su cara cada vez estaba más roja-. Aunque sin parecer infantil y… Queriéndole decirle todos sin decírselo… Y-y…

-¿Claire-san está enamorada de un senpai?

-¡N-no! Es solo que… Bueno… Sí –de repente, sin venir a cuento, Kagami empezó a pellizcar su mejilla-. ¡Ay! ¡Ay, Taiga para!

-Lo siento, quería asegurarme que no estaba soñando.

-¡Para eso hay que pellizcarse a uno mismo!

-Oh, ya veo.

Kuroko y Claire miraron al pelirrojo de la misma manera.

-¿Qué ocurre, Kagami-kun?

-¿Eh? Oh, nada… Es solo que, Claire, ¿te gusta un senpai?

-¡Ya dije que sí! –gritó, sin dejar de estar sonrojada.

Aunque se veía extrañada por la reacción de Kagami, era más que lógico que él estuviera sorprendido ante tal confesión. Es decir, recordando su infancia juntos… Era difícil olvidar cómo Claire rechazaba sin sentimientos ni piedad a todo aquel chico que se le acercaba para confesarse; se resumía en un "me gustas" por parte de él, y un "tú a mi no" por parte de ella. Simple y concreto, pero que llegaba a romper los corazones de muchos ya que, al ser de las pocas chicas que iban a las canchas de baloncesto, llamaba mucho la atención. Aunque solo fuera para estar con su amigo, ya que el deporte no era lo suyo.

Entonces, mirándola de arriba abajo, Kagami pudo entender que ya no tenía delante a la niña de aquellos tiempos y que, a pesar de no haber crecido mucho y tener la misma actitud, Claire pudo cambiar de parecer, empezando a sentir eso que llaman "amor". O por lo menos, él lo veía así.

-Oh por favor –la queja de su amiga lo hizo salir del trance-. Dime que no estás pensando en cursilerías como en que ahora puedo sentir el amor y blablablá… Solo me gusta, no he nombrado nada de estar enamorada.

-No, yo sólo…

-¿Y a Himuro-kun no le molestará enterarse de esto?

-¡Que no le gusto a Tatsuya-kun!

.

¡Nos leemos, bye!