Ira


Recuerdo como si fuera ayer lo que sucedió el día del cumpleaños de mi… chica, me gustaba pensar que era mi novia pero nunca se lo pedí formalmente, pero de todos modos la llamaré novia, es mucho mejor que llamarla "el amor de mi vida".

En ese entonces yo seguía siendo una persona muy perdida, muy inconsciente de mi ser en el mundo, de lo que significaba estar viviendo en ese almacén y rodeada de esas personas, de la calidad de esas personas, la calidad y la calidez.

Creo que nunca volveré a encontrar amigos como ellos, aunque me haya encontrado a algunos más, ellos siempre van a ser mi primera familia. Es por eso que recuerdo el dolor en cada rostro, en cada mirada, en los llantos de San y los gritos de los demás que venían a mí como látigos, repartidos en mi silencio en forma de castigo.

-¡Muévete imbécil! ¡Finn! ¡Finn! ¡Necesitamos una mano aquí!

-¡QUINN!Ayúdame a cargar a Rachel!

-No reacciona, no reacciona.

-Blaine, trae la camilla de la enfermería, ¡QUINN TE NECESITO ACÁ, QUINN!

-No insistas con Quinn, Sam, no va a hacer nada.

-¡Mike!, sujétalo bien.

-¡Suéltenme malditos! ¡Quinn! ¡VAMONOS QUINN, NO TENEMOS NADA QUE HACER ACÁ!

-Oh dios, por favor Rachel, Rachel – Decía Santana y abrazaba con fuerza a Rachel y lloraba aferrándola a sí misma, ni siquiera había podido reaccionar con Puck, era Rachel, solo Rachel quien recibía toda su atención.

Cuando todos llegaron hasta ahí debido a los gritos de Sam, se encontraron con un panorama espeluznante, el mismo que me siguió en pesadillas por todo mi viaje unos días después; Rachel yacía en el sucio y frio suelo del almacén con sangre expulsada desde su boca y su cabeza mientras yo la miraba a lo lejos, Sam trataba de contener a Puck…

-Cálmate maldito desgraciado, mira lo que causaste aquí – Escuche decir Finn a Puck en un susurro, pero Puck parecía poseído, podía sentir su mirada en mi, una mirada llena de rabia, no creo que haya sido hacia mi… Creo que más bien se estaba odiando por haber llegado a hacer algo así.

Y fue en ese entonces en que entre en piloto automático, el resto lo recuerdo porque avanzaba con todos como un pollito siguiendo a su madre, pero nunca hice nada, nunca dije nada, eso fue lo que contribuyo a que mi vida terminara siendo una miseria por los últimos meses.

7 de Diciembre de 2012.

-Mike, vamos a sacar a este imbécil.

-Se va a morir allá afuera –le interrumpió Sugar sin acercarse demasiado.

-¡No se puede quedar aquí! – Gritó Tina que llegaba desesperada de la enfermería trayendo la camilla con Blaine– Sáquenlo antes de que haga algo peor.

-Rachel – seguía llorando Santana. Si Britt hubiera estado allí no habría resistido esa tensión, pero fue una buena decisión de Santana pedirle que se quedara en el salón principal, fuera de todo peligro.

-Santana, necesitamos curarla, tienes que dejarla – Blaine acariciaba su espalda para tranquilizarla.

-No, no, h-hay que… – apenas le salía la voz, estaba haciendo todo su esfuerzo para ayudar, pero el dolor de ver así a su amiga la debilitaba – llamar, hay que llamar a Will.

-¿El doctor? – Preguntó Blaine sacando un lápiz de quien sabe donde – si me dices su número lo llamare yo San.

-Está en mi habitación – respondió un poco más calmada – En- en… en la mesa de noche. Tina dejó la camilla al lado de Rachel para hacerle entender que necesitaban llevársela – No puedo, no puedo.

-San… - Tina la separó lentamente de Rachel y la abrazó por la espalda mientras Sam tomaba a Rachel con ayuda de Mercedes y la subían a la camilla, haciendo que Santana llorara aun más fuerte.

Finn y Mike seguían discutiendo con Sugar acerca de lo que tenían que hacer con Puck, pero era obvio que todos en el almacén estaban de acuerdo con dejarlo afuera, en la nieve y solo con lo que usaba.

Sugar por otro lado no podía ver sus oportunidades congelándose en la nieve, tenía un trato con Puck y, aunque este había roto su compromiso y no había aguantado las ganas de comportarse como un animal, este seguía sirviendo para todas sus causas.

-Déjenlo en mi auto – anunció – yo me hare cargo de él, amárrenle las manos y los pies, tengo gente trabajando para mi, ellos se van a encargar de que Puck no regrese por acá.

Los chicos se miraron con algo de duda, parecía una declaración algo gánster de parte de Sugar, pero ellos no tenían otra mejor opción, era eso o que Puck terminara tirando gasolina por todos lados y prendiéndoles fuego. Así que accedieron.

Los gritos de Puck no se hicieron esperar, Quinn aun no reaccionaba, incluso después de escuchar cómo iban a tirar a su amigo a la calle y lo iban a dejar a cargo de algunas personas de dudosa reputación. Ella seguía mirando las manchas de sangre que habían quedado en el suelo después de que se llevaran a Rachel.

Se sintió otro grito desgarrador en el almacén, era el llanto de Britt. Seguro habían pasado por el salón principal para llegar a la enfermería y la rubia había visto a su amiga.

No perdieron tiempo y se llevaron a Puck, Artie se fue al taller a buscar algo de cinta y Sugar iba tras ellos para abrir el coche.

Will trataba de esquivar todos los obstáculos que se le aparecían en el camino en ese deshabitado lugar y la luz no llegaba desde la ciudad, parecía ser un cementerio de aviones abandonado hace muchos años.

Cinco minutos exactamente tardo en llegar a la puerta del almacén con su auto, media hora desde que habían hecho la llamada, pero parecían haber pasado horas por la urgencia con la que había deseado llegar para ayudar a Rachel.

Golpeó repetidas veces la pequeña puerta de entrada y no tuvo que esperar mucho para que alguien le abriera, era un chico rubio.

-¿Usted es el doctor Will? – le preguntó con desconfianza el muchacho.

-Si joven, William Schuester – Sam asintió y lo dejó entrar, no había tiempo para presentaciones, los chicos habían intentado detener el sangrado de la cabeza de Rachel, pero esta era una herida abierta, seguro iba a necesitar sutura.

-Pase por aquí, Rachel esta en las habitaciones – Tuvo que correr para alcanzar al doctor, parecía conocer el camino, así que no se preocupo demás y avanzó a la par con él.

Llegaron a la única habitación que parecía en uso en ese momento.

Cuando Will noto la cara de todos se preocupó al pensar que era más malo de lo que creyó que seria.

-Tengo que esterilizarme primero – pidió Will y este lo dirigió a los lavados, no tardo ni un minuto cuando estaban de nuevo en la habitación.

Entró rápidamente haciéndose un espacio entre los chicos y busco con la mirada a Rachel.

Esta estaba tendida en la cama aun inconsciente, había muchas gasas alrededor con sangre marcada en ellas, Santana tenía una de las manos de Rachel entre las suyas y Britt se había quedado dormida de tanto llorar a un lado de Rachel, nadie tenía corazón para sacarla de ahí.

-Santana, necesito que dejes a Rachel conmigo un momento – Will se dirigió suavemente a la latina y esta asintió lentamente quitándose del lugar – Les tengo que pedir que salgan por favor – le pidió a Mercedes, Tina, Mike y Sam.

Los chicos salieron sin objetar.

-¿No quiere que también salga? – pregunto Santana con timidez

-No Santana, puedes quedarte, en realidad necesito que me ayudes – Will comenzó a sacar cosas de su maletín, solo con ver una vez a Rachel sabía que su principal problema era el golpe en la cabeza, pero tenía que estar seguro y revisarla, además de cuestionar a Santana para saber que había sucedido – Mientras reviso a Rachel, tienes que decirme lo que sucedió – pidió Will comenzando a cortar en dos la playera de Rachel.

-No vi que sucedió, cuando yo llegue la encontramos en el suelo… - ya había comenzado a sollozar de nuevo.

-¿Sabes de alguien que haya visto que paso? – Santana asintió y se asomó por la ventana para llamar a Sam, el chico abrió la puerta rápidamente, todos parecían ansiosos por recibir noticias.

-¿Tu eres Sam? – preguntó Will sin dejar de mirar a Rachel.

Sam asintió ruborizado por ver a Rachel sin nada arriba, Santana le tuvo que golpear en el brazo para que reaccionara.

-S-sí, soy Sam.

-Necesito que me digas que sucedió Sam.

-Un chico, el amigo de Quinn golpeó a Rachel – Will detuvo un momento su trabajo y se giró para mirar con asombro a los dos chicos – E-el es agresivo, creemos que tiene un problema.

-Después hablaremos de eso, dime como golpeó a Rachel.

-Pasó muy rápido – comenzó a relatar Sam, sentándose en la cama y tomando el pie de Rachel – Creo que habían estado discutiendo, entonces Rachel le dio una bofetada, creí que se iban a quedar en eso pero… Entonces Puck le dio un derechazo… así como… directo al ojo – hizo la mímica de un golpe en cámara lenta – Después le dio en el estomago, o las costillas… creo que debería revisar ahí también, escuche algo un poco extraño – En cualquier otro momento Will podría reír, ese chico era muy gestual – Oh, y después Rachel se cayó, creo que… se dio con la cabeza en el suelo – dijo haciendo una mueca de dolor, ese sin duda fue el momento más doloroso, ver como Rachel se daba contra el suelo completamente desvalida – Y... – se quedó algo pegado mirando el pie de Rachel hasta que Santana apoyo una mano en su hombro, le corrían lagrimas por uno de sus ojos, como si por uno de ellos ya no pudiera soltar mas lagrimas – con uno de sus pies la aplastó, justo en la cadera – le indicó al doctor el lugar en la cadera donde Rachel había sufrido el golpe.

Will no dijo nada, solo asintió y saco nuevos elementos de su botiquín.

-Sam – llamo Will al chico – Necesito que me ayudes con Rachel, necesito que me asistas para poder suturar la herida que tiene, y después de eso la llevamos directo a la clínica, ¿entendido? – Se dirigió a ambos, el tono de su voz no dejaba lugar a argumentaciones, por lo que los dos asintieron, de todos modos Santana sabía que Will le tenía un cariño especial a las chicas – Perfecto, Sam tienes que esterilizarte – le paso un jabón especial y unos guantes, así que el chico se fue rápidamente a los lavados para hacer lo que le habían pedido.

Cuando este estuvo de vuelta, Santana estaba en el lugar en el que él había estado y había otra silla a un lado de la de Will.

-¿Listo? – Sam asintió algo nervioso, era la primera vez que iba a ayudar en algo como eso – Te voy a decir lo que necesito por como lucen las herramientas, así que con tranquilidad te tomas tu tiempo y me lo pasas. – Will le dio una bandeja con varias herramientas cuando se sentó a su lado. Al principio solo tuvo que pasarle algunos líquidos para evitar infecciones y cosas así, pero después vinieron varias cosas con nombres extraños inscritos en ellas, pero se las arreglo para hacer todo correctamente y en menos de diez minutos, Will con una técnica impecable había conseguido cerrar la herida y detener el sangrado, pero el rostro de Rachel parecía tan dañado como antes.

-Ahora vamos a cubrir a Rachel, Santana necesito una sabana o un manta, la más limpia que tengas – Santana asintió sin sentirse ofendida por lo de la limpieza, no había que culpar a Will por pedir algo limpio en ese almacén.

Entre Will y Sam sacaron a Rachel en la camilla y la llevaron al auto de Will, un Jeep del año que todos miraron asombrados, había espacio para llevar a Rachel y para que Santana y Sam se fueran con el doctor. Britt había despertado, pero Santana le pidió quedarse para evitarle el estrés que podía vivir en la clínica, su rubia era demasiado sensible para ese tipo de situaciones.

Actualidad

-¿Ni siquiera fuiste con ella a la clínica? – Preguntó Don Vito a la rubia. Había un magnetismo impresionante cuando la chica había comenzado a relatar lo que sucedió, pero ahora ya se había ganado su atención.

-No… - respondió sin más Quinn.

-¿Por qué? – cuestiono Don Vito con el ceño fruncido.

Quinn suspiró, le había costado mucho tiempo encontrar esa respuesta, no era fácil decirlo todo en pocas palabras.

-Porque sabía lo que iba a pasar – dijo al fin – Sabia que había llegado el momento en que alguien me iba a abandonar, es decir, mi padre me abandonó a tres semanas de nacer por ser diferente, mi madre me abandono en el momento en que comenzó a beber en vez de preocuparse por mí, mi amigo lo hizo cuando decidió golpear a mi novia y mis amigos lo hicieron cuando yo no hice nada para evitar ese incidente, era obvio que Rachel iba a abandonarme.

7 de Diciembre de 2012

Todos voltearon a verla, era la primera vez desde que se habían llevado a Rachel a la habitación para sanarla, cosa que no habían conseguido.

-Tu novia acaba de irse Quinn – señaló Kurt con lágrimas en sus ojos – Rachel pagó la consecuencia de que trajeras a ese imbécil a nuestro hogar. ¡Ahora todo está jodido!

-Tranquilo Kurt, Quinn necesita tiempo – trataba de hacerle comprender Blaine.

-Y mientras ella se toma un tiempo Rachel está en la cama de una clínica con un dolor del infierno.

-Quiero ir con Rachel – habló la rubia por primera vez con una mueca de tristeza y lagrimas cayendo de sus ojos.

-Oh, ahora quieres ir con Rachel, eso lo debiste pensar…

-Ya basta Kurt, Quinn ha tenido suficiente por hoy, todos lo hicimos – sentenció Finn – Sugiero que cada uno se vaya a su cuarto, no creo que haya nada más que hablar, y Quinn, lo siento pero vas a tener que esperar.

La rubia sollozó más fuerte, necesitaba a Rachel, necesitaba decirle que lo sentía.

-Quinn – Era Britt quien la llamaba, se veía tan derrotada como ella –ven Quinn, vamos al cuarto – Quinn la siguió con algo de dificultad, incapaz de decir nada.

Cuando llegaron, todo era un desastre, tuvieron que quedarse cinco minutos limpiando todo, y la sangre de Rachel sobre la almohada no iba a desaparecer, así que no hubo que hacer otra cosa que tirarla a la basura.

Se recostaron al fin y cayeron en un silencio absoluto que fue interrumpido por la suave voz de Britt.

-¿Por qué no hiciste algo Quinn? – preguntó a su amiga mirando al techo.

Quinn lo pensó unos segundos, no sabía la respuesta a esa pregunta, pero respondió lo más acertado a lo que se le venía en mente.

-Creo que… estaba en shock.

-¿Como cuando no te puedes mover?

-Creo que es cuando no puedes hacer nada.

-¿Ni siquiera respirar?

-No lo sé, creo que deje incluso de pensar en ese momento.

-Entonces… no es tu culpa – Britt se reincorporó y con un gesto pensativo levanto la curiosidad de Quinn – Todos dicen que tú podrías haber hecho algo, pero si tú dices que no podías pensar, no es tu culpa, Sam si podía pensar y estaba ahí, él tendría que haber hecho algo.

-No creo que Sam haya podido hacer algo, pasó en cosa de segundos, incluso dudo que yo haya alcanzado a hacer nada.

-Ohhh, hay que decirle eso a los demás, por qué sino van a pensar que todo es tu culpa – Quinn la miro con el ceño fruncido.

-Pero no es mi culpa, es culpa… es culpa de Puck – Ablandó su gesto, y se quedo pensativa, era como si una ola de pensamientos la hubiera golpeado de repente.

Es culpa de Puck.

La ola de pensamientos le decía solo una cosa, es culpa de Puck.

-Sí, eso también, es culpa de Puck – Britt se levantó de la cama – iré a mi cuarto Quinn, creo que deberías dormir.

-No creo que pueda hacerlo – señalo, cerrando los ojos al recordar lo vivido hace un par de horas.

-No van a volver hasta mañana.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque las heridas se ven muy feas Quinn, seguro van a dejar descansar a Rachel después de sanarla – Britt la observo con tristeza antes de salir, parecía un bebe, se veía tan perdida, pero era poco lo que ella podía hacer en ese momento.

-Creí que te ibas a quedar conmigo – susurró.

Pero Britt no la alcanzó a oír y salió por la puerta sin más.

Ahora estaba sola, sin Rachel, sin amigos y sin Britt, sola con sus pensamientos que seguían repitiendo una y otra vez, es culpa de Puck.

Actualidad

-Aquí están las pizzas Don Vito – La suave voz de David Karofsky se hizo sentir en la habitación, todos los hombres en ese cuarto se movieron unos centímetros para poder tener una rebanada.

-Chicos, chicos, no sean maleducados con nuestra invitada, las mujeres siempre, y lo repito, siempre deben tener la preferencia – Todos asintieron mirando a Quinn, como esperando que esta se sirviera – Desátale las manos para que pueda comer Abraham, y después te quedas muy cerca de ella para que no ocurra nada.

El chico más guapo de todos se acerco e hizo con cautela lo que le pidió su jefe.

-Entonces señorita Fabray, cual prefiere, una de carne, una de peperonni, o quizás alguna con verduras – pregunto Don Vito.

-Con verduras estará bien – respondió educadamente Quinn, con sus manos desatadas estiró sus dedos y comprobó el estado de su muñeca, no había marcas rojas ni calambres, sin duda era un nudo perfecto.

-Cameron, sirve a nuestra invitada DOS trozos de pizza de verduras y queso, y después le sirves un vaso de agua – pidió el hombre.

-Es curioso – murmuró Quinn haciendo que Don Vito la mirara interrogante – no utilizan apodos para ocultar su identidad, es decir, si alguien los descubre estarían en problemas con la ley, ¿no es así? – Eso no era exactamente lo que le importaba en ese momento.

Don Vito sonrió – Cuando utilizas apodos para referirte a las personas pierdes cierta capacidad... la capacidad que te dan las personas para ver a través de ellas. Por ejemplo, si ahora yo la llamara Jennifer, usted ya no se sentiría la misma persona, en realidad recordaría que ese no es su nombre cada vez, y sus gestos y su manera de ser se verían de alguna manera alterados por esa condición – Quinn asintió de acuerdo, muchas veces ella cambió su nombre para que alguien no la reconociera y, lo que describía Don Vito, era justamente lo que ella sintió – Entonces yo llamo a mis chicos por sus nombres, es una manera de mostrar o demostrar que me importa que se sientan a gusto trabajando conmigo.

-Eso no responde a toda mi pregunta – inquirió Quinn tomando su primer mordisco de la pizza – En realidad el tema se desvió, y creo que usted lo sabe – Don Vito se ensombreció un poco en ese momento – Lo que yo creo, es que usted tiene cierta seguridad, la seguridad de que nadie los va a descubrir jamás – Quinn lo miró directo a los ojos sin inmutarse y tomando un nuevo trozo de pizza.

-Bueno, señorita Fabray, usted conoce el poder que tengo dentro de Nueva York, ¿Por qué dudar o creer en lo peor que puede suceder cuando posees ese poder?

-Eso es lo que hace caer a la mayoría, demasiada confianza en lo que hacen.

-O es lo que te puede llevar a la cima, es un camino con muchos destinos a decir verdad – El hombre se quito sus anteojos y los dejo con cansancio en la mesa, sus manos temblaban, pero no del miedo o la anticipación, Don Vito había dejado esos sentimientos hace muchos años, era la vejez lo que le ocurría a Don Vito – Vamos a retomar el relato por favor – pidió Don Vito. Hasta ese momento el no había tomado ni un trozo de pizza.

Quinn dejo de lado su pizza y se acomodo un poco en el asiento.

-Como iba diciendo, desde el momento en que me quede sola en esa habitación, creí que iba a volver a estar sola por mucho tiempo, y no me equivoqué – la rubia rio con nostalgia al recordar el peor día de su vida, 8 de Diciembre de 2012.

8 de Diciembre de 2012.

Sam estaba de regreso en el almacén, estaba pálido, eran las tres de la madrugada y el frio traspasaba su ropa por todos lados.

Pero no era el frio lo que lo hacía palidecer, era más bien su…

Actualidad.

-Espere un momento, ¿me está diciendo que usted sabia que Sam estaba pálido y que tenia frio incluso sin estar ahí con él? – Don Vito se mostraba confuso.

-Todos mis amigos me contaron de diferentes maneras como vivieron ese día, supongo que puedo agregarte un poco de dramatismo a la historia – Quinn se encogió de hombros y sonrió juguetonamente haciendo reír a David.

-A David parece gustarle eso, puede continuar señorita Fabray.

8 de Diciembre de 2012

No era el frio lo que lo hacía palidecer, era más bien su objetivo.

-Britt, Britt – zarandeó a la rubia para despertarla una vez que llegó a la habitación de esta.

-Sanny, creo que tuve una pesadilla – dijo Britt adormecida.

-Britt, soy Sam – El chico tomo un bolso que había al pie de la cama y comenzó a sacar todo lo que había en el armario para guardarlo rápidamente, esas habían sido las instrucciones de Santana y no pensaba desobedecer.

-Sam, que haces, esas son nuestras cosas, si querías usarlas solo tenias que pedirlas – la rubia frunció el ceño tiernamente y se cruzo de brazos.

-Santana me dijo que tomara todas sus cosas, las tuyas y las de ella y las llevara a la clínica – Britt se veía realmente confundida – Escucha Britt, Rachel no va a volver…

-¿S-se murió? – Britt comenzaba a llorar sin haber tenido siquiera una respuesta.

-¿Qué? NO, no Britt, Rachel está bien, están todos bien, pero no va a volver al almacén, y tampoco lo hará Santana, así que me pidieron que te llevara con ellas – Sam volvía a realizar su tarea.

-¡Hay que avisarle a Quinn!

-¡NO! – el chico exclamo más fuerte de lo que debía.

-Sí, Sam – la rubia quiso pasar a través de él, pero Sam la detuvo.

-Britt… - Suspiró – Rachel no quiere volver con Quinn.

Britt se le quedo mirando confusa.

-Pero… Rachel ama a Quinn, no fue culpa de Quinn, Sam.

-Lo sé, eso le dije a Rachel… pero creo que la decisión está tomada Britt – acarició la mano de su amiga y esta se inclino sobre su hombro para depositar ahí su cabeza ¿No volvería a ver a Quinn?

-Tal vez tú la puedes convencer de lo contrario

Britt asintió y comenzó a ayudar a Sam, al menos tenía que intentarlo, quería llorar, quería llamar a Sanny y regañarla por tomar decisiones sin ella, igual que a Rachel, pero eran las personas más importantes que tenia, no había mucho que podía hacer aparte de seguirlas hasta el fin del mundo.

-Listo – dijo Sam cuando termino su tarea.

-¿En que nos iremos?

-Will me dejo su auto para venir, vamos rápido Britt, antes de que alguien se despierte.

Actualidad

-Y se fueron… sin más… Y esa misma mañana me dieron el aviso de que Rachel, Santana y Brittany habían abandonado la misión. Esa mañana no deje de llorar, tampoco lo hice esa tarde y esa noche… Finalmente Britt no pudo convencer a Santana o Rachel…

Casi deja caer una lagrima al recordar los acontecimientos, no había sido tan simple como decir que había sufrido, ya no podía describir lo que sintió de la misma manera, pero en su recuerdo aun se mantenía lo último que había visto de Rachel ese año, esa mirada castaña pidiéndole que hiciera algo, pidiéndole amarla suficiente como para intervenir.

Nadie comprendía lo que había sentido en ese momento, todos habían pensado que iba a defender a Puck por sobre todo, habían subestimado lo que ella había comenzado a sentir desde ese mismo día, como algo en ella había comenzado a cambiar, pero a pasos tan pequeños que apenas lo distinguió ella misma.

Cuando se dio cuenta de que Don Vito y los demás esperaban que continuara su relato lo hizo, sin mostrar ningún tipo de debilidad.

…Al día siguiente las busqué, pero Will me dijo que se habían ido, le habían dicho que irían al almacén, supongo que sabían que yo iba a ir a buscarlas y no le dijeron la verdad a Will. Las fui a buscar a cada uno de los refugios de la ciudad, me dijeron que habían pasado por el refugio de mujeres el día anterior, pero ese día yo me había dedicado a llorar todo el día en mi cama, y una vez más había perdido una oportunidad, por mi debilidad…

-¿Sugar Motta hizo algo para impedirlo?

-Sugar ya mostraba señales de desinterés, fue mi primera intuición y la del resto, en realidad ni siquiera llego al almacén a corroborar esa información, a ella no la volvimos a ver y solo recibimos cartas de ella el día Martes, después de que Puck hiciera esa misión… la que mandó todo a volar.

-Me imagino lo que debes haber sentido Quinn, ese amigo tuyo, había ya causado muchos desastres, imagino entonces, el que haya engañado a la señorita Holiday de esa manera debe haber roto algo mas en ti.

-Esa fue la gota que rebaso el vaso – siguió Quinn recordando con pesar el día en que perdió a su mejor amigo.

10 de Diciembre de 2012

Puck se acercaba con decisión a la casa que tenía enfrente.

Jamás había actuado en su vida, incluso, siempre creyó que actuar para lo que fuera era demasiado afeminado para un hombre, y las mujeres que lo hacían eran una estiradas.

Pero ahí estaba, actuando para poder vivir una vida distinta, salir del infierno que vivía en Queens y llevarse a Quinn con él. En ese caso actuar si valía la pena, por su princesa cualquier cosa valía la pena.

Con esos pensamientos fue llegando a la escalinata que lo separaba de la puerta de la casa de Holly, se acercó y golpeó a la puerta, estuvo esperando un largo minuto a que alguien le abriera, después de otro par de golpes, la mujer más guapa que había visto en su vida abrió.

-Buenas tardes – tartamudeo sorprendido, creyó encontrar a una mujer de cuarenta años, al menos esa era la edad aproximada que debía tener el padre de Sugar – Srta.…

-Nada de señorita en esta casa guapo forastero, llámame Holly– respondió Holly en un tono amigable.

-Holly – repitió Puck consiguiendo una sonrisa en Holly.

-Así es, ¿y tú te llamas?

-Allen Taylor – contestó nervioso.

-Allen, lindo nombre. No te quedes ahí – se apartó de la puerta y Puck entró lentamente.

Una vez adentro trato de regular su respiración, tenía que mantenerse firme, había llegado con un objetivo y no podía echarse atrás por nada, era o hacer eso o perder a Quinn, y la segunda nunca había sido una opción.

Actualidad

-Bueno, sabemos que la señorita Holiday suele confiar demás en las personas – Quinn ladeo la cabeza preguntándose por qué iba a interrumpir la historia en ese punto.

-Créame, cuando Puck quiere, puede ser muy atento y educado, sobre todo cuando quiere algo. Sugar utilizó a Puck para que engañara a Holly, lo que sucedió después fue algo que Holly nunca va a olvidar, ni siquiera recuerda del todo como terminó en su cama, desnuda, con Puck a su lado y su novio mirándolos desde la puerta.

-La violó- preguntó Don Vito sin escrúpulos.

Quinn negó rápidamente – No, le puso algo en el chocolate caliente, ya ve, las coincidencias de la vida, ese chocolate la hacía parecer un ángel con sus invitados, pero no frente al diablo.

-Ya veo, le puso algo en el chocolate que la hizo dormir, entonces la desnudó y simuló que habían tenido algo.

Quinn asintió tranquilamente – Así es, Puck utilizo la misma estrategia que yo, se hizo pasar por un encuestador, por sugerencia de Sugar, quien ya sabía que ese plan podía funcionar.

-Es astuta Sugar Motta, de eso no cabe duda.

-Lo sé, ese siempre fue su plan principal, recuperar a su padre, obtener todo lo que él le había dado a Holly.

-Pero Sugar no contaba con la voluntad que puede tener una persona como usted para llevar a cabo sus objetivos.

-Sugar no contaba con la rabia que siente una persona cuando pierde al amor de su vida.

-Y puedo asegurar que su amigo Puck tampoco esperaba recibir parte de esa…ira.


N/A

Es el mismo capítulo que iba a publicar en el otro fic :B, pero sin Don Vito y sin que Quinn cuente la historia.

Espero que sigan leyendo.

Gracias a las personas que me alientan con sus Rws a seguir escribiendo : )

Saludos mis queridas Visitors.