Cameron: Caleb Landry Jones
Sídney: Nicholas Hoult (X-Men)
Don Vito: Carl Reiner
Anne: Amy Adams
Abraham: Ryan Reynolds
Latidos
-Bueno señorita Fabray, creo que por hoy fue más que sufí…
-¿Ya me puedo ir a casa? – Se adelantó Quinn sonriente. Don Vito se quedó a medio camino hacia la única puerta de salida y volteó para responder a Quinn.
-Eso no está dentro de mis próximos planes, señorita Fabray – Señaló Don Vito sujetando su bastón con firmeza. Todos los demás ocupantes de la sala se alertaron y tomaron posición junto a su jefe.
Quinn se sorprendió y por un momento sintió real pánico, sabía que Don Vito quería saber cómo había intentado robar el banco, era obvio para la rubia que él tenía la misma intención, pero claro, como cualquier con un juicio más sano podía saber que era un banco imposible de ser robado.
He ahí su interés en ella.
-Como que no está en sus planes, le… le prometí contarle todo, no voy a romper mi promesa ¡Le hice una promesa! – Estalló Quinn con enfado, su palabra valía mucho para ella, ¿por qué no para Don Vito?
-Y yo jamás dije que no la dejaría ir, solo se va a tardar más de lo que habíamos planeado, su historia está llena de acertijos para mí – declaró Don Vito con tranquilidad.
-No es justo – Quería llorar, necesitaba salir de ese lugar en ese mismo momento, tenía responsabilidades en el mundo exterior, y ni mencionar lo mucho que se iban a preocupar por ella, quizás no todos, pero la mayoría al menos – Usted sabe que me necesitan…
-Y yo necesito ¡SABER MUCHO MÁS! – La débil garganta del anciano trastabillo un momento, siendo atendido de inmediato por uno de sus guardias.
-No se agite demasiado Don Vito – Pidió el sujeto mientras pasaba a su jefe un pañuelo.
-No te preocupes Sidney, Abraham, puedes desatar a la señorita Fabray una vez que yo este fuera del edificio, que se quede en la habitación que preparamos…
-No puede retenerme aquí, necesito salir ¡AYUDA! ¡AYUDA! – Gritó Quinn mientras desesperadamente se movía en la silla para aflojar el amarre, pero Cameron había hecho un increíble trabajo con ellas.
-No vale de nada gritar – intervino Don Vito saliendo lo más rápido que podía su desgastado cuerpo – La veré mañana señorita Fabray, espero que sin gritos, sino mi consideración será mucho peor.
No había más que hacer, sintió el frio sudor que provocaba el miedo recorrer su frente, y Abraham le dedicó una sonrisa escalofriante que le produjo un desagradable malestar.
Aún más desagradable del que ya sentía.
…
-¡JODER! – Gritó la morena mientras pateaba con fuerza la silla en la que había estado sentada.
La mujer que tenía en frente la miraba con incredulidad, ¿En qué momento se habían invertido los papeles? Mientras Santana se encontraba de pie, ella estaba sentada siendo atacada a gritos que la estremecían como si ella fuera la secuestrada, y tenía que admitir que sentía terror por esos gritos, ella no había aceptado trabajar en esto para soportar esos tratos, hablaría con Don Vito acerca de esta situación.
-¡…SI QUIERES SABER ALGO MAS ME ATAS DE NUEVO, ME ATAS DE NUEVO BARBIE, Y VAMOS A VER SI AHORA CONSIGUES HACER UN NUDO MAS DECENTE! –Se acercó lo suficiente a ella como para que sintiera pavor por su vida, esto había terminado en ese momento.
-N... no voy a hacer esto, le dije a Raymond que estaba mal, ¡me largo de este l… - nada más se escuchó de la mujer, su voz se habían apagado por sus lágrimas.
Rápidamente se acercó a la puerta y como pudo con sus manos temblorosas la abrió, justo a tiempo para que Don Vito hiciera acto de presencia y viera estupefacto junto a tres de sus guardias como la mujer salía llorando y gritando algo acerca de las malas condiciones laborales y a una morena dándole la espalda, mirando por la ventana mientras posaba sus manos en sus caderas.
Había creído que Santana López sería más fácil que la entrenada Quinn Fabray, como se había equivocado…
-Señorita López, solo está consiguiendo retrasar aún más su estadía en este lugar – La latina volteó a verlo con una mirada penetrante. Se acercó lo suficiente al anciano como para poder apreciar las líneas de sus iris.
-No me venga con amenazas vejestorio, se cuáles son mis derechos, y si me va a matar hágalo ahora porque yo no salgo viva de este lugar para ocultar lo que está haciendo acá– soltó con su mejor gesto de Lima Heights.
-¿Y qué es exactamente lo que estoy haciendo acá Señorita López?
-¡Que voy a saber yo! ¡PERO ME TIENE SECUESTRADA, ESO ES SEGURO!
-Traigan a Abraham, díganle que la señorita López necesita un refuerzo más seguro en sus amarres – Pidió Don Vito sin dejar de mirar los ojos entrecerrados de Santana – Y llamen a Anne, con ella debería ser suficiente para que la señorita López aprenda a comportarse.
Uno de los chicos de Don Vito salió rápidamente de la sala y el silencio reinó durante un interminable minuto hasta que se sintieron pasos acercándose por el pasillo.
-Se va a pudrir en mi propio infierno Vittorio Vailati
-Allá nos veremos, Santana – Antes de que pudiera hacer nada, Don Vito estaba saliendo de la habitación al mismo tiempo que el que debía ser Abraham entraba con muchas cuerdas en sus brazos, su sonrisa psicótica la hizo removerse intranquila, pero no flaqueó, solo levantó su asiento del rincón donde se encontraba y se sentó frente a la mesa con tranquilidad.
A ver si el inútil hacia bien su trabajo esta vez.
…
Dos horas transcurrieron exactamente y cinco distintos tipos de amarres que aseguraron que Santana no se movería de esa silla. Cuando estuvieron seguros de que Santana no iba a librarse de sus amarres, llamaron a Anne.
-¿Y esa quién demonios es? – Preguntó Santana por lo bajo a Abraham.
-Qué se yo, pregúntale tu misma, está llegando – Le respondió Abraham a la chica, hace dos horas la miraba con cierta arrogancia, pero ahora que sabía de qué era capaz no podía hacer otra cosa que mostrar cierto respeto hacia ella.
-Já, no debes ser el favorito del jefe si no sabes quién es ella – se burló Santana haciendo que el chico frunciera el ceño.
-No me interesa ser el favorito de nadie, si estoy aquí es porque necesito el dinero, solo por eso – respondió Abraham mientras se relajaba en su asiento.
-Entonces Don Vito no tiene idea de cómo cuidar sus intereses, si se contrata a alguien para que cuide tu espalda al menos ese alguien tiene que QUERER cuidar tu espalda.
-Quiero suficiente ese dinero como para querer cuidar la espalda del viejo – se encogió de hombros Abraham.
Santana lo observó con cuidado, ya tenía un punto a su favor en el asunto, un As bajo la manga.
El ruido del pasillo los alertó, bastaron solo segundos para que alguien abriera la puerta, Santana tragó esperando lo peor, pero lo que vio a continuación no lo esperó ni en sus mejores sueños.
-¡Hola! – Saludó una chica alegremente mientras se quitaba un morral desgastado y lo dejaba a un lado de la silla que ocupaba Abraham – Soy Anne.
-Q…q – Abraham se había quedado paralizado en su asiento, no era para menos el rostro de Santana, esa chica no se veía aterradora para ella, hermosa y agradable sí, pero era tan aterradora como su Britt-Britt.
Vestía como si hubiera ido a una excursión en el desierto, aunque las partes visibles de su cuerpo mostraban que se encontraba impecable.
-¿Eres Anne? – Pregunto la latina ignorando a la chica – ¿Anne? ¿La chica que me va a interrogar?
-¡Si! – Soltó Anne con una torpe sonrisa y un guiño de sus ojos azules – Soy Anne Bailey, supongo que tú eres Santana, y tuuu… debes ser Abraham – El chico asintió y miró a Santana con una estúpida sonrisa haciendo que la latina rodara los ojos.
"Hombres"
-De acuerdo, voy a necesitas ese asiento Abraham – Pidió al chico y este rápidamente se levantó y acomodo el asiento para la hermosa Anne – Gracias, puedes decirle a Don Vito que está todo bien por acá, no nos tardaremos demasiado, sé que Santana va a tener una buena voluntad para colaborar – miró fijamente a Santana y la latina solo hizo un gesto de desinterés – Perfecto.
Abraham salió por la puerta lentamente, mirando de vez en cuando hacia atrás, solo cuando Santana le envió una sonrisa burlona se fue definitivamente.
-Ok… ahora que estamos a solas te quiero explicar algunas cosas, ¿te puedo llamar Santana? – Pidió amablemente Anne con una encantadora sonrisa.
-Ya lo hizo muchísimas veces Señorita Bailey – respondió con sarcasmo la latina.
Anne sonrió – Es verdad, lo siento, tú puedes llamarme Anne.
-¿Podemos acelerar las presentaciones? Puedes llamarme como quieras si te apresuras, estar secuestrada me provoca ansiedad, no sé si te lo mencionaron – Dijo Santana.
-Oh, algo mencionaron. Bueno, creo que conmigo no va a hacer falta perder el control. Déjame comenzar con algunas preguntas en concreto, veras, creo que Don Vito no sabe en verdad hacer el trabajo para obtener resultados rápidos, con tu amiga va a tardar unos tres días a este ritmo – Soltó Anne al tiempo que sacaba papeles de su morral.
-¿Con mi amiga? – Santana palideció al instante.
-Sí, sí, la chica que está en primera sala – Dijo Anne apuntando fuera de la puerta, inmediatamente se dio cuenta de su error – Ups…
-Anne, ¿Quién es ella, como sabes que es mi amiga? – preguntó con rapidez sudando frio.
Pidió que no fuera Britt, o Rachel, dios… Rachel no podía ser secuestrada, mucho menos en este momento.
-Oh cielos, no debí decir eso – Anne negó velozmente con la cabeza.
-Anne, necesito que me digas, a quien demonios tienen en la otra habitación – Rogó con suavidad Santana.
-No te lo puedo decir, lo sien…
-¡JODER ANNE! – Exclamó la latina – Todos mis amigos son como mi familia, son lo único que tengo, por favor… por favor… por favor…
-Es… me tienes que prometer que no lo vas a usar a tu favor, sino perdería mi trabajo – Santana asintió rápidamente, no podía usar nada a su favor si estaba amarrada – Es Quinn Fabray.
Santana cerró los ojos.
Entonces el robo no se iba a poder realizar, Don Vito sabía cómo hacer su trabajo.
Si había una sola cosa positiva en esa situación, era que sabía que Quinn podía cuidarse la espalda, sabía que iba a estar bien.
-Bien, terminemos con esto – Dijo al fin y suspiró con cansancio
-Si estas lista yo lo estoy – dijo Anne mostrándose más seria esta vez - ¿Cuántas personas trabajaban junto a ti en el almacén?
-Veamos… – pensó Santana un momento – Finn, Sam, Artie, Quinn, Rachel. Britt – usaba sus dedos para contar a todos – Mercedes, Tina, Mike, Blaine, Kurt, Sugar… creo que esos son todos, doce, éramos trece si me cuentas a mí.
-¿Desde que día comenzaron a trabajar todos en el almacén? – Anne la miraba y anotaba en su libreta.
-Desde… Rayos Anne, que preguntas haces, creo que fue el 15 o 16 de Octubre – Anne soltó una risita y continuó.
-Cuéntame acerca del trabajo que desempeñaba cada uno – Santana soltó un gemido de aburrimiento, pero aun así se dispuso a contarle todo lo que sabía.
Tardó por lo menos media hora en decirle con detalle cual era el trabajo que hacia cada uno y lo que habían conseguido hasta el día en que se canceló el proyecto.
-… Y bueno… Sugar en realidad no hacía nada, era la jefa, ¿entiendes? Ella solo nos daba dinero y nosotros teníamos que usarlo para poder subsistir y para hacer realidad ese proyecto.
-Perfecto – asintió Anne - ¿Quién dirías que fue el gran pensador que ideó todos los planes?
-Artie, eso ya te lo dije, el creaba todos los escenarios.
-Pero Artie no sabe de mecánica como Finn ni de computación como Sam.
-Sí, pero se las ingeniaba para que Finn y Sam hicieran cualquier cosa que él tenía en mente.
-Entonces Sam y Finn hicieron posible que se llevara a cabo el robo – Santana frunció el ceño y asintió pensativa.
-Muy bien – Anne terminó de anotar todo y dejo en la mesa su plumilla y su libreta, para sorpresa de Santana, todo lo que había en esa hoja era un dibujo increíble de ella misma atada en la silla.
-Que demo…
-¡Eres tú! – Señaló feliz Anne el dibujo que había realizado.
-Oh por dios – miró estupefacta a la chica – creí que estabas anotando todo lo que te decía – hasta cierto punto estaba enfadada por haber perdido el tiempo.
-Oh, lo tengo en mi mente, créeme, nací con un defecto en mi cerebro, así que todo lo que me digas se va a quedar aquí – Anne apunto a su cabeza y sonrió.
-Ok…
Quedaron en silencio unos minutos. Santana se dedicaba a observar con admiración el dibujo que seguía en la mesa y Anne pensaba mirando hacia algún punto en la pared.
-¿Sabes que es lo que no comprendo? – Dijo de pronto Anne llamando la atención de Santana – ¿Por qué Sugar les dio esa cantidad de dinero a todos? ¿No era más fácil desaparecer y hacer como si ustedes hubieran penetrado sin permiso en su almacén?
-No lo sé, Sugar tiene unas maneras extrañas de actuar, está loca, ¿sabes?
Anne asintió.
-¿Tu, Brittany y Rachel recibieron su parte?
-Sí, pero lo hicimos un año más tarde.
Anne la miró con confusión – ¿Por qué?
-Bueno, le pasaron esos sobres a Quinn, supongo que creyeron que nos iba a encontrar antes que cualquiera, pero Quinn llegó a nosotras un año más tarde, cuando nuestra situación había cambiado completamente.
-¿En qué sentido?
-¡En todo sentido! Yo conseguí un trabajo como mesera y con lo que sé de español les hice clases a algunos niños de primaria, mi Britt-Britt comenzó a trabajar en un club como bailarina, no como un cabaret – aclaró rápidamente – era un club donde hacen espectáculos.
-¿Como un Burlesque?
-Algo parecido, sin tanto musical, mas baile – Anne asintió y la dejó continuar – Y Rachel… A Rachel la vida sí que le comenzó a sonreír de nuevo, se lo merecía más que nadie.
-¿También consiguió trabajo?
-Oh no, pero alguien llego a su vida – dijo Santana en un tono misterioso - alguien que tendría que haber llegado hace mucho tiempo… Y ni hablar de la sorpresa que vino un tiempo después.
Anne elevo ambas piernas sobre la silla y se abrazó a ellas, miró a Santana con tanto interés que le sacó un par de sonrisas a la latina.
Sin hacerla esperar más, comenzó a relatar lo que sucedió.
Sábado 8 de Diciembre, 2012
-¿La tienes? – Preguntó Santana con una tranquilidad inquietante a uno de los paramédicos que sacaban la camilla que llevaba a su amiga.
-Si señorita, no tiene de que preocuparse – Santana asintió y los siguió adentro.
Will se había adelantado a todos y preparaba una sala junto con algunas enfermeras de la clínica.
Llenaron el formulario de Rachel y se lo entregaron a la secretaria que esperaba por él, era lo suficientemente tarde para que solo hubieran unas cuantas personas en la sala de espera y el silencio hacia aún más inquietante la espera.
-¿Estas bien? – Preguntó Sam transcurridos unos minutos.
-No lo sé Sam – Respondió con sinceridad Santana.
-¿Sabes que Rachel va a estar bien, verdad?
Santana asintió al tiempo que soltaba un suspiro de cansancio – Lo sé, no creo que pase de estar una noche en este lugar.
-Entonces no hay mucho más de que preocuparse. Puck ya no va a estar cuando volvamos y dudo que Quinn lo acepte de nuevo en su vida.
-Yo no sé si dudarlo, a mí me parece bastante obvio que prefiere a su amigo por sobre cualquier persona, increíblemente, sobre Rachel también.
-Que dices San, sabes que Quinn ama a Rachel.
-¿Tu hubieras hecho algo por Mercedes? – preguntó Santana volteando a ver al chico con una penetrante mirada.
Sam no supo responder inmediatamente, pero no porque no supiera la respuesta, sino porque esta resolvía que su rubia amiga estaba en un gran lío.
-Yo lo haría por Britt, por Rachel, por Quinn y cualquiera de ustedes – declaró Santana – Quinn no lo haría porque no entiende lo que significa sacrificarse por alguien más, ¿no lo entiendes Sam? Quinn no es igual a nosotros, ella nunca tuvo a nadie más que a Puck, y va a seguir a Puck como un perrito donde él vaya y va a repetir lo que él haga, no puedo exponer a mi amiga a eso – Santana se acomodó en el asiento y tomo una mano de Sam sorprendiendo al chico – Lo he estado pensando todo el camino…
-No pretenderás sacar a Quinn de la misión, ¡Ella es una de nosotros San! – Interrumpió Sam
-No tengo el poder para hacer tal cosa, y no lo haría, pero lo que sí puedo hacer es sacar a mi amiga y mi esposa de ese ambiente antes de que todo se vuelva un caos irreversible, y si te quieres lo suficiente, tú también vas a salir de esto Sam – explicó la morena al rubio que la veía confundido – Necesito que hagas algo por mi…
Actualidad
-… Cuando Sam trajo a Britt se veía devastado, me dijo que él no podía abandonar a todos, pero respetaba mi decisión y comprendía el porqué de la misma, pero pensaba quedarse hasta que las cosas salieran mal, "uno para todos y todos para uno". Es un geek total, no puedo culparlo por su fanatismo – rió Santana.
-Entonces fuiste tú quien termino la misión por las tres, creí que iba a ser Rachel.
-Oh nada de eso, Rachel despertó no al día siguiente como había pensado yo, sino a los tres días. Veras, tenía una contusión en la cabeza y la tuvieron que intervenir de manera urgente en las próximas horas que estuvimos en la clínica – Anne no ocultó su sorpresa – Fue mucho peor de lo que todos pensaban, si Rachel no hubiera sido intervenida esa misma noche, no hubiera estado viva para contarlo.
-Sé que no vas a estar de acuerdo conmigo, pero ¿No crees que Quinn se merecía saber cómo estaba su novia? – Anne suavizó su tono para que su pregunta no fuera tomada de mala manera por la latina.
-En ese momento no pensaba con claridad Anne, si hubiera sabido que Rachel no quería alejarse de Quinn habría hecho un esfuerzo por volver a ese asqueroso trabajo, pero no lo sabía – Se defendió Santana – Yo y Britt tuvimos que lidiar con la vida de Rachel en peligro, con lo poco y nada que nos quedaba de dinero y con el hecho de que no teníamos un hogar, ¿crees que esos tres días fueron un juego? Si no hubiera sido por Will habríamos quedado de nuevo en la calle, las tres, y la otra con un tumor en la cabeza a punto de explotar, ¡no hubiera sido lindo Anne! ¡No hubiera sido nada lindo! – la morena siguió refunfuñando por lo bajo.
Anne la observó con cuidado, esperó pacientemente a que se calmara y después de dos minutos por fin habló.
-Creí que me ibas a hablar de cómo le cambió la vida a Rachel.
-Pfff, no sé si estoy de humor – se hizo la interesante San elevando una ceja, Anne soltó una risita y la morena solo negó con la cabeza, estaba segura de que era la hermana perdida de su Britt-Britt – Como sea, después de esos tres días por fin la bella durmiente despertó, no recordaba nada de lo que había sucedido, solo que era su cumpleaños ¿te imaginas? Creía que aún era su cumpleaños – negó con humor Santana.
…
Martes 11 de Diciembre, 2012
-Ag…
-Ah?
-Ah…
-Ah…
-¡Maldita sea San, AGUA! – LA voz de Rachel se quebró provocando una tos desesperada.
-¡Rachel! – Britt apareció de pronto por la puerta con un enorme helado y una enorme sonrisa.
-Cuidado amor, no te lances sobre Rachel. No te lan… ¡Britt!
Unos minutos después y tras muchas disculpas de Santana hacia las enfermeras pudieron estar a solas con su adolorida amiga.
-Lo siento Rachie, ¿Cómo iba a saber que esos cables te ayudaban a respirar mejor? – Rachel le sonrió con dulzura, los analgésicos no la hacían sentir mucho, así que la situación con su respiración no había pasado a ser más que una anécdota que contar.
-No importa cielo – le aseguró Rachel a su amiga que le correspondió de inmediato la sonrisa.
-¿Cómo te sientes Rach? – preguntó Santana tomando la mano de la más pequeña.
-No lo sé. Necesito saber más, ¿Dónde está Quinn? – Britt volteó a mirar a su esposa y de nuevo a Rachel.
Las enfermeras solo le habían aclarado que tenía una serie de contusiones por un accidente que tuvo, pero no habían mencionado nada acerca de la pelea con Puck, todo por orden de Will.
-Tuvimos que dejarla Rachie.
-No. Amor no podemos hablar de eso hasta que Will lo decida – Murmuró Santana a Britt.
-San, puedo escucharte, que es eso de que tuvieron que dejar a Quinn. ¿No puede venir a verme?– preguntó Rachel con preocupación – Oh dios, no le habrá pasado algo peor que a mí.
-No podemos decírtelo Rach, y no, a Quinn no le ha pasado nada – le aclaró Santana.
-Siento… - Rachel trató de moverse en su camilla, no lograba encontrar una posición cómoda en ella mientras tuviera esos cables envolviendo su abdomen – Auh… ¿al menos puedo saber que me rompí?
-Veamos… hasta donde sé, la costilla rota y la contusión en la cabeza fueron la peor parte – Santana tomó el registro de Rachel que estaba a un costado de la camilla - y después fueron algunos golpes y rasguños de menor importancia. Tuviste un problema respiratorio debido a la costilla rota porque ésta presionaba el pulmón, pero todo se solucionó y deberían darte de alta una vez que te examinen cuando despiertes para ver como respondes a los estímulos – Rachel la miró con extrañeza - ¿Qué? – Volteó hacia Britt que la miraba de la misma manera - ¡¿Qué?!
-Es… pareces una profesional San – sonrió Rachel y Britt asintió dándole la razón.
-Una sexy enfermera – agregó Britt provocando que su esposa de sonrojara y dejara con timidez el registro donde pertenecía.
El sonido de la puerta abriéndose previno la entrada tan esperada de Will.
Rachel suspiró de alivio, alguien que le diera respuestas al fin.
-Rachel – llamó a la chica regalándole una sincera sonrisa que fue correspondida por la morena – me alegra que al fin despertaras ¿Qué tal chicas? – saludo también a San y Britt.
-Will, nadie me quiere decir que sucedió – alegó Rachel infantilmente.
-Esa fue mi orden Rachel – dijo Will – No sé si podemos exponerte a ciertas noticias, así que voy a tener que examinarte primero - le envió una mirada a las demás que entendieron sin problema el mensaje, habían acompañado a muchas enfermas últimamente como para saber cuándo tenían que irse y cuando volver.
Sin más, Rachel se dejó examinar, por supuesto no pudo evitar hacer todo tipo de preguntas, pero ni una sola fue respondida por Will, el cual se veía más serio que nunca.
-No me mires así, de pronto me despierto en tu clínica tres días después de mi cumpleaños, es normal que tenga dudas – se excusó Rachel.
-Escucha… Rachel – Suspiró Will – Hay cosas que se escapan a mi conocimiento, y prefiero que sean tus amigas quienes te den las noticias de porque estas en esta condición – Rachel asintió, podía entender eso – Lo que si me concierne explicarte es… esto – Will apuntó a los cables que se veían por su abdomen.
-Oh, eso también me pareció extraño, pero Santana me dijo que tuve problemas de respiración por una costilla rota así que me ima…
-No tiene nada que ver con una costilla rota Rachel – Will suspiró, iba a ser una bomba cayendo en el mundo de la chica a la que le había tomado tanto cariño, no podía dejar de sentir empatía con respecto a todo lo que pasaba en su vida – ¿Ves esos monitores? – Rachel volteó a mirar los monitores, pero para ella todo era muy confuso como para entender.
-Se escucha mi corazón – soltó Rachel mirando a Will sin comprender.
-Si, verás – Will se levantó y camino a los monitores – Esta línea es la de tus latidos – explicó señalando una línea en concreto – Pero… ahí… ¿escuchas ese suave sonido? – Rachel no tuvo que hacer gran esfuerzo para oírlo, su entrenado oído había captado ese sonido antes de que Will se lo mencionara – Es otro latido.
Palideció al instante, cualquiera con dos dedos de frente podía entender que estaba tratando de decirle.
-Oh dios – No hacían falta más explicaciones para ella.
El mundo se venía abajo tan rápido que su mente se nublaba ante el impacto de la noticia.
-Rachel… Ese es el latido del bebe que estas esperando… ¿Rachel?
N/A
Hola
Regresé.
Eso ya lo notaron… Em, me costó muchísimo volver a escribir, en primer lugar porque tuve que reescribir este capítulo porque me robaron mi mp4, donde tenía no solo este capítulo sino otro de "la utopía del fin del mundo" y otro de "nada muere en primavera".
Casi me entra una depresión pero aquí estoy xD.
Saludos y gracias por seguir leyendo :').
