Segundo capitulo -da palmaditas-Eh... No me peguen :DU


Gusto.

No tenia idea del porque apretaba ese delgado cuello, tampoco sabia que podía llegar a tener tanta fuerza en las manos; él mismo se había subestimado durante tanto tiempo.

Los huesos tronaron finalmente, haciendo voltear los ojos de la joven de turno. La soltó y ésta cayó sobre el piso de madera oscura.

Se quito los lentes y refregó su vista, tocando con el pie el cuerpo desvanecido. Ayudado con la luz del velador, buscó su cuaderno. Al tenerlo, lo apego a su pecho y lo apoyo en la mesa de luz, para poder escribir mejor.

"No entiendo. Acabo de hacer algo imperdonable y sin embargo, no siento culpa ¿Qué me pasa?" miró hacia donde estaba la chica "No me asusta que me haya gustado matarla… Tan sólo, no me entiendo".

Sonrió y agrego, con su elegante letra "Quizás llegue a mi límite".

-¡Ey, Matthew!-exclamo su hermano-¿Qué piensas?-se sentó a su lado, con una copa de licor. No acostumbraba a beber, no eso al menos, pero siendo una ocasión especial, no quedaría mal frente a los otros, rechazando una copa.

Luego de la conferencia dada en Francia, el europeo invito a los países a una fiesta. Había mucho ruido y todos estaban de buen humor pero Alfred se sorprendió, un poco, ver a su gemelo sentado. Sabía que Canadá no gustaba mucho de eventos así, era tranquilo y un poco… aburrido.

Bebió un poco y le acerco el cristal.

El canadiense negó con la mano y sonrió-Sabes que no bebo-volvió a mirar a los demás.

-… Cierto, entonces dime que piensas-insistió, acomodandose los lentes.

-En nada Alfred, en nada-movió los dedos, como si aun tuviera ese cuello entre las manos, recordando lo sucedido aquella noche.


Wheeee! Si continúan leyendo, les prometo que les daré... dulces n.n (?)