Este y otro mas... y juro que no los molesto mas (8)
Cómplice.
Para la molestia de Matthew, su gemelo había frecuentado las visitas a su casa. No tenia otra opción que aceptar y dejarlo pasar, aun así se mostraba distante y llevaba siempre un mohín pensativo. Eso si, nunca borraba su sonrisa.
-Oye Matthy, iré al baño…-dejo el recipiente con palomitas y se levanto del sillón.
Estaban viendo una película de acción; por pedido de América, y Canadá termino por dormirse sentado.
Aprovechando eso, el mayor subió las escaleras, lo más silenciosamente posible. El volumen de la televisión ayudo a disimular los pasos.
"¿Qué me escondes, hermanito?" pensó, ya en el pasillo.
Durante toda la noche, Matthew evito que Alfred subiera al segundo piso, eso sólo le incremento la curiosidad.
Entro a su cuarto. Busco el velador y, al encenderlo, noto las manchas rojas en el suelo, así como las salpicaduras en la pared. Atónito vio, también, que la puerta tenia de esos rastros carmesi.
Se sentó en la cama, tratando de calmarse ¿Su hermano había hecho eso? Su querido y dulce Matthew ¿Quién era en realidad? Se dio unas palmadas en el rostro y diviso el cuaderno. Estiro el brazo para agarrarlo, disponiéndose a leer.
-No puede ser…-murmuro. Continúo con la terrorífica lectura.
"Puede ser".
Levanto la vista, encontrándose con Matthew; quien estaba apoyado en el marco de la puerta, sonriéndo.
Soltó el cuaderno, sobre la cama-¿Qué es todo esto?-se puso de pie-¡Explícame!-apretó los puños, sin saber que hacer.
Aparto la mirada, en silencio.
"¡¡Dime!!".
-Lo… siento-con esas palabras se echo a llorar-¿Por qué Alfred?-se refregó los ojos-¿Qué hice para convertirme en esto?
Se emociono por la confusión que le producía verlo así.
"Mis manos se mancharon de sangre. Mi sonrisa es sólo una coartada perfecta".
América recordó lo que leyó. Se le acerco y abrazo; tan pequeño y delicado era su Matthew.
"¿A cuántos dañe? No quiero esto, no lo quiero" era él quien repetía lo que estaba escrito "No debí contener mi enojo, cuando lo estaba… No debí callarme", con un quejido se aferro a su ropa, llorando con desesperación.
-No Matthew, no debiste-le acaricio la espalda-Y yo no tuve que haberte ignorado… te falle.
Era él quien sentía la verdadera culpa; siendo su hermano, nunca le dio la importancia necesaria ¿Qué hubiera sido de Canadá, si hubiera recibido tan sólo un poco mas de amor? ¿Cuán distinta seria la situación? Era tarde para saberlo.
Piensen en los dulces T__T Por favor D:
