Capitulo 2: Los recuerdos que no se pueden olvidar
-Por dios.
-No dios no tiene nada que ver en esto sino el hombre- Saga tubo que buscar apoyo en su compañero, para este no había una escena sorprendente sino dos, nunca en su vida había visto tan turbado a Saga.
En la sala se encontraba muerta toda la familia que constaba de 4 integrantes, mama con la garganta cortada y un bordado en las manos miraba hacia el jardín, las dos niñas eran gemelas, una de ellas sentada en un sillón de una plaza tenia los ojos vendados y sus labios azulinos indicaban que fue estrangulada; Enfrente de ella se encontraba lo más impactante de todo el cuadro, el padre, desollado, fornicaba con la niña, un trabajo maestro si se toma en cuenta la dificultad que presentan desollar a una persona y fingir la penetración entre dos cadáveres para dejarlos en ese estado, la cabeza de la niña se recargaba en uno de los brazos del sillón con la boca abierta como si gritara, sus muñecas presentaban cortadas, se había desangrado hasta morir, caían flácidas a sus costado como si descansara, un descanso eterno. Por su parte Tomas tenia las manos pegadas a la cadera de su hija los ojos fijos en la misma, hincado entre las piernas de la misma, de sus caderas pendían un par de argollas que se unían a las que tenían clavas la niña en sus piernas, esto brindaba balance a la espelúznate representación.
Media hora les tomo reponerse de aquella impresión y en una hora la policía ya se encontraba revisando la zona.
-Aioros que entiendes por día libre-incluso el jefe de su departamento había acudido a la escena del crimen, no le regañaba, pero si quería que tomara conciencia de lo que a sus actos imprudencia les podían llevarle, si el acecino o asesinos se hubieran encontrado en el momento en el que el llego habría dos muertos más, Aioros no traía arma.
-Lo se y lo entiendo, se a donde va toda esa palabrería pero no… -No termino de hablar pues dos agentes federales llegaron a su encuentro
-Agentes especiales Tudor y Bechupan, de protección a testigos, podemos hacerle unas preguntas detective- los federales siempre presentaba esa arrogancia típica, pero que hacia protección a testigos en aquella casa.
-¿Si en que los puedo ayudar señores?-
-¿Usted fue el que encontró los cuerpos no es así?- el agente Tudor usaba un tono de voz medio amenazante, eso aunado a los 2.15 m de estatura hacían de aquel sujeto una persona impotente y temible.
-Si yo y mi- dudo un instante en agregar a Saga en aquel embrollo, aun que él dijera lo contrario, esta mal aun se veía pálido y no quiso regresar a la casa quedándose sentado en las escalinatas del pórtico con la vista perdida en el horizonte, el agente enarco las cejas, como si preguntase ¿y quien más? presionándole para que hablara…Aioros suspiro rendido- Saga Gemenaus, mi pareja.
-¿Donde se encuentra este joven?- el agente había escuchado ese nombre en otro lado pero aun no podía asociar exactamente en donde, redoblo la rudeza de sus palabras pues intuía que Aioros seria uno de esos casos difíciles donde se necesita emplear ese trato
-En el pórtico, es e joven de largos cabellos azules y mirada aguamarina que esta sentado en la escalinata- y efectivamente cuando los agentes y Aioros fuero a buscarle, este ultimo descubrió que su pareja no se había movido ni un centímetro de donde le dejo, y que gracias a dios presentaba más color en su piel.
-¿Señores que se les ofrece?- la calma volvía a reinar en todo su ser, más no la frialdad habitual con la que solía tratar a las personas, para una persona que había tratado con el durante un tiempo más o menos prolongado saltaba de inmediato a la vista, para incluso débil- por que no creo que hayan venido a tomar el sol y menos si son agentes de federales- Bechupan le miro contraria para ser un civil que había visto tal escena lo sentía demasiado calmado, incluso sabia que ellos eran agentes federales, bueno dice un chascarrillo popular entre los policías "Un federal es igual a una mofeta se huele a un Km. de distancia"
-Somos de protección a testigos y solo queremos saber todo lo que vieron o si tocaron algo de la escena- Saga le miro molesto parecía que los trataban como si ellos fueran los criminales, el agente suavizo entonces sus modales y se vio más accesible- Su verdadero nombre es Ignacio de Altamar, declararía ante el gran jurado por un caso de posesión de armamento ilegal, la verdad por lo que vimos tanto en las listas que se encuentran recabando y el estilo del homicidio no creemos que se trate de un ajusté de cuentas, es decir que su muerte y la de su familia se deriva de otras razones principalmente por que se llevaron la piel.
El día termino para alegría de muchos, esta vez fue Aioros quien le propuso a Saga quedarse a dormir en su casa para darle seguridad.
Casa de Aioros 1 a.m.
Una oscuridad lo reinaba todo y esa risa que taladraba sin misericordia sus oídos le hacia enloquecer, tenia miedo de abrir los ojos más aquel miedo que se apoderaba de él le obligo a abrirlos.
-Eres un niño malo Saga
Podía sentir como unos labios fríos acariciaron su cuello con aquellas palabras y el gélido aliento de aquella aparición le quemaba los huesos y congelaba la sangre
-¿Crees que no se que te has portado mal?
En aquel lugar no existía otro sonido más que el fuerte tamborileo de su corazón en ocasiones alterado por aquella voz que disfrutaba atormentándolo, la oscuridad reinaba pero más oscuro que aquellas penumbras se dibujaba la silueta de un hombre que se encontraba de espaldas y que muy lentamente se fue dando la vuelta hasta clavar su vista en Saga, este ya veía borroso al tener que forzar de aquella forma vista, miro sus manos y las encontraba más pequeñas y finas de lo que recordaba, es más todo parecía haber adquirido proporciones mayores, el mundo había aumentado su tamaño aun que en este lugar solo reinara la nada. La sombra sonrió, y en un parpadeo ya no se encontraba frente a él sino detrás suyo tocándole con esas manos tan frías como la misma muerte.
-Mereces un castigo
Esa voz tenía la familiaridad de lo espeluznante, por que reconocía en ella un pasado que siempre quiso olvidar, cuando volví abrir los ojos ya no se encontraba en aquella oscuridad pero el panorama fue aun más aterrador al reconocer el húmedo y viejo cobertizo de la casa de su infancia y ver llorar aquel niño que se había destrozado las manos al golpear contra la puerta de sólida madera, aquel lugar siempre le dio miedo su padre solía castigarle encerrándole por un largo tiempo desde los 4 años, siempre que cometía una falta o para hacerlo…
La puerta del lugar se abrió de golpe, Saga ya no era un tercero en la escena, ya no veía al niño acurrucado temblando atemorizado junta a los costales de estiércol, solo veía aquella figura recortada por los rayos luminosos que entraba al cobertizo, sus ojos se acostumbraron pronto a la luz.
-Saga, mira saga has ensuciado tu linda ropita, eres un niño muy malo mira que hacerle eso a tus padres que te quieren tanto- la voz de su padre sonó como hace tantos años no la escuchaba, el viejo cerro la puerta con llave, se quito el cinturón y desabotono el pantalón- híncate ya sabes lo que tienes que hacer o quieres que te lo repita cariño, ¿verdad que no?- el hombre le tomo por el rostro acariciándole con el pulgar los labios su voz se había vuelto tan cariñosa, pero sus ojos y esa sonrisa sádica le hacia más terrible, Saga tomo el miembro de su padre para comenzarlo a masturbarlo, pero un tirón de cabellos le indico que su padre deseaba algo más, con la repugnancia que sentía tomo pues el miembro entre sus labios lamiéndole mientras se aguantaba las ganas de vomitar, la tortura no duro mucho una vez que el mayor se vino en la boca del peliazul, le tomo pues de las muñecas y comenzó a desnudarle recorriendo su cuerpo con una lujuriosa mirada su padre no resistió mar y le beso, lo mordió dejando marcas rojizas y purpúreas sobre la piel del infante que temblaba debajo suyo, lo sentó en sus piernas peinándole el cabello.
-Abre las piernas Saga, abre tus piernitas mi niño hermoso deja que tu padre disfrute un poco de ti- Saga no le obedeció y aquel hombre que le sujetaba los cabellos en la base del cuello le jaloneo con fuerza- te dije que las abrieras- esta vez si fue obedecido, le penetro de un solo golpe desgarrando su interior, el pequeño solo sintió un fuerte golpe que paralizo todo su cuerpo cuando el miembro de su padre le invadió por completo, al instante comenzó a envestirle ignorando las suplicas de su hijo por detenerse.
-No papa me duele por favor te lo suplico- cuando el dolor llego a tal grado que se consideraría insoportable el pequeño golpeo el pecho del mayor que le insito a un más,
-Niño estupido es así como me pagas, tienes casa y comida, ¿así nos pagas a tu madre y a mi Saga?- al terminar de pronunciar aquellas palabras con un gruñido termino por venirse en el interior de su hijo, lastimándole aun más.
Salio de su hijo con una clara sonrisa de satisfacción, abrocho su pantalón y salio del cobertizo dejando encerrado a su hijo por un rato más, Saga de nuevo se encontraba sumido en aquella oscuridad y esa voz que le acechaba no dejaba de repetirle lo mala que se había portado.
-Mereces un castigo
-Cállate, ya no te quiero escuchar no soy ya el niño al que intimidabas
-Mereces un castigo
-No es verdad
-Te has portado mal mereces un castigo, por que eres un niño malo
-No lo soy
-Mereces un castigo
-No es verdad déjame en paz- La voz se iba acercando cada vez más y miles de manos invisibles se apoderaron de él, aquel rostro macabro pronto estuvo delante suyo.
-Diste amor al odio y odio al amor, mereces un castigo cariño.
Un fuerte golpe en su estomago le había hecho despertarse, se giró para reclamarle a Saga, usualmente este tenia un descanso muy tranquilo. Saga por su parte se veía más pálido que un fantasma y murmuraba cosas entre sueños mientras forcejeaba, Aioros intento despertarle pero eso le altero más, sudaba frio, sujetándole por las muñecas para evitar que se lastimara, se coloco encima de él.
-Déjame tu no eres mi dueño.
-Eres un niño malo admítelo te será menos doloroso
-Saga por favor reacciona- se sentía frió aun que respiración y todo el movimiento que realizara debía actuar de manera opuesta
-No quiero, no quiero, no quiero ya no eres nada aléjate
-Yo soy tu todo deberías haberlo aprendido
-No lo eres déjame
-Sabes que no puede me gustas mucho como para que te deje mi niño yo te protegeré de esa maldad que habita en tu interior Saga
-Me perdonaras después por esto- ya había recibido varias patas y rasguños, no se le ocurría nada más para despertarlo, más que golpearle y así lo hizo Saga se arqueo al sentir el impacto del golpe en su vientre despertando por completo.
Tenia cardenales en sus muñecas y Aioros le veía muy asustado, al parecer él mismo le había golpeado entre sueños por que tenia rasguños en todo el cuerpo.
-¿Te encuentras bien? Se que es una pregunta tonta pero…- los ojos del peliazul se humedecieron y se arrojo a los brazos del moreno llorando desconsoladamente, Aioros no entendía esta actitud por parte de su pareja, paso aproximadamente una hora para que Saga se soltara un poco de aquel asfixiante abrazo.
-Yo, Aioros no estoy bien, lo que paso hoy es una muestra de los recuerdos que me persiguen- sonrió tristemente.
-Saga no entiendo a que te refiere ¿Qué estabas soñando?- Saga palideció de golpe al escuchar estas palabras- No pienso quedarme esta vez sin saber que es lo que te pasa entiendes.
-No, no, no tuno menos que nadie lo puede saber…es pasado
-El pasado casi te mata, mira iré a prepararte un te quédate en cama descansando y no quiero protestas- Afirmo el más joven de los dos, al rato regreso el detective con un te y galletas, Saga tomo un trago pensando como zafarse de aquello- Me lo vas a contar y no quiero protestas Saga, no quiero saber que esto se volverá a repetir, de verdad que me asustases.
-¿De verdad quieres saberlo?- Aioros afirmo- Bien creo que algún día te ibas a enterar, cuando era pequeño mi padre abusaba de mi, me encerraba en un cobertizo a veces por días y mi madre no decía nada, se hacia la indiferente- apretó las sabanas con fuerza entre sus puños hasta ponerles blancos por falta de sangre- Ella lo sabia y no hacia nada.
Ahora entendía la escena de la mañana y por que la misma le había afectado tanto a Saga, el ver aquel par de muertos copulando debió ser el detonante para esos recuerdos que el Psiquiatra había guardado en lo más profundo de su ser.
-¿Soñaste que volvía a sucederte verdad?- Saga se sentía avergonzado de si mismo, no volteo a verlos Aioros enternecido, la abrazo para asegurarle que todo estaría bien a partir de ahora- Amo lo que veo y ocultas, amomo lo que muestras e insinúas, lo que eres, lo que entregas y escondes, amo lo que dices o callas, confía en mi todo estará bien a partir de ahora
-Gracias, lo haré.
Por lo ocurrido en la noche le extraño que durante el almuerzo Saga le propusiera ayudarle al recrear para él la escena de la casa de Tomas.
-No deberías venir, de hecho no debería yo traerte.
-Quiero ayudar eso es todo además ya me siento mejor y no creo que haya nadie mejor que yo para ayudarte a recrear la escena.
-Contigo no se puede discutir sabes eres muy terco
Sin alzar la vista del pequeño libro que iba leyendo ya que Aioros conducía-Eso es lo que me han dicho pero no lo se con certeza.- de entre las cosas de su pareja extrajo el fólder que habían pasado a recoger a la estación y comenzó a hojearlo, revisando las notas que el mismo Aioros había hecho a los pies de cada pagina.
-Un pecador pedofilo, Alexander Von, nos condujo a una escena incestuosa y a una victima protegida por los federales, Ignacio de Altamar, lo de pedofilo siento que nada más fue la pista para relacionarlo…las cosas que se lleva no son muy usuales unos ojos y una piel este hombre debe estar loco.
-No esta loco, solo tiene una cordura diferente a lo estándar, en el primer caso dejo pan y sal enfrente del pecador para negarle la salvación y en el segundo caso un rosario al cuello de la pequeña para otorgársela…tenemos su símbolo las mariposas, lo cual nos indica que debe ser una persona culta y que sepa anatomía por la forma en la que desolló al cadáver, además hay algo que me llaman mucho la atención la puerta no fue forzada.
-El asesino conocías a sus victimas ellas le abrieron
-Lobito pasa que hace frió, ¿por que te sonríes?...por que te voy a matar cochinito
