Capitulo 3: Sueños, verdades o imaginación
Entraron pues en la casa que aun permanecía cercada por la policía, Aioros pensaba que en cualquier momento Saga se negaría a entrar o simplemente le vería pálido y tambaleante, lo cual claro esta nunca ocurrió.
-Cuando quieras Saga.
-Primero hay que hipnotizarte Aioros, en eso se basa la técnica, en el que el paciente sea el que rellene los vacíos que las pistas dejan brindando coherencia, por mi parte yo seré el narrador y acecino en este caso
-No me agrada esa idea, siento que te dejo- un sonrojo acudió al rostro de Saga que de inmediato trato de ocultarlo de su compañero-Si lo hacemos a la antigüita no será más fácil?
-No protestes es de las técnicas más nuevas y eficaces, además que hay una guarnición que se encuentra vigilando el lugar ¿que puede pasar entonces?
-Pero es que si dices que seré una sombra en ese espectáculo sentiré rabia de no poder terminar con ese bastardo.
-En eso consiste la técnica, mira es muy fácil yo voy dándote los datos que descubrieron los forenses y demás detectives, pero ya digeridos, la mente del hipnotizado es lógica y no solo rellenara los aspectos que faltan de la forma más coherente sino que también podrá descubrir cosas que en un principio no eran visibles o resultaron insignificantes.
-Y si me niego a seguir con esto después de todo lo que me has dicho?
Unos minutos más tarde volvería a ser domingo por la mañana.
-Hola pequeña, mira lo grande que estas- el joven de cabellos largos y azulinos acariciaba con mucha ternura la cabeza de una de las gemelas Altamar- ¿están tus padres en casa, Sofi?
-Si, ¿quieres que les hable Saga?- El mayor afirmo con la cabeza mientras la niña corrió a la casa para avisarles que tendrían visitas- Dicen que pases- hasta ese entonces el mayor no había cruzado el pórtico, en su mano derecha traía una canasta de viandas, la niña se le colgó juguetonamente de uno de sus brazos, en la sala se encontraba la gemela de Sofi.
-Hola, ¿como estas Karina?- la niña leía con suma concentración el libro de la estampida de los 100 elefantes, pero en cuanto escucho aquella voz de inmediato aventó el libro como si fuese cualquier cosa para ir al encuentro de Saga, este se agacho para cargarle, pero Sofi tampoco quería ser ignorada así que tiro suavemente de su pantalón asiéndole volverse a esta- Esta bien ya entendí quieres que te cargué a ti también
Saga se inclino para cargar a la otra gemela, pero perdió el equilibrio terminando con las dos niñas en cima suyo, al mismo tiempo que los padres de las gemelas llegaban a la sala, una escena muy conmovedora desde la perspectiva de estos últimos.
-Niñas dejen de jugar no ven que ya tiraron a Saga- Las gemelas y el peliazul se miraron llenos de complicidad antes de echarse a reír- Deja que te ayude a ponerte en pie Saga.
La madre de un rostro angelical, de piel blanca llevaba puesto un vaporoso vestido azul ceruleo, su cabello pelirrojo se encontraba trenzado. Mientras que el padre de piel morena acanelada y unos expresivos ojos azules se mantenía al margen de la situación.
-Haber pequeñitas obedezcan a su madre y vayan a jugar haya arriba en lo que yo platico un rato con ellos quieren- reafirmando sus palabras saco de su bolsillo dos paletas de colorido caramelo entregándoselas a las gemelas.
-Paletas- la madre les miro como si reprochara algo a sus hijas- Gracias por el dulce Saga
De inmediato las pequeñas subieron a su cuarto muy contentas cada una con una brillante y colorida paleta en la mano.
-¿De que quieres hablar Saga que parece tan urgente?-El muchacho peliazul sonríe tiernamente
-Sabes que me encantaría un te de violetas y naranja con un toque de ron como el que preparas Mandi-mamá se retira a la cocina regresando con unas tasas de te y unos cuantos bocadillos mientras se calienta el agua para el te, se escucha el silbido de la ollita que indica que el te esta listo- no te molestes yo ire por el después de todo fui yo el impertinente que te lo ha pedido-Mandi mueve negativamente la cabeza para indicarle que no es ninguna molestia, más el joven no desiste, Saga se pone de pie dejando a su interlocutores en la mesa.
En la cocina extrae de uno de sus bolsillos un pequeño sobre blanco que contiene pellote y un somnífero vertiéndole sobre el te de violetas y naranja. Regresa a la sala con una flamante sonrisa sirviendo tres tasa de aquel ambarino liquido junto con un chorrito de ron, es el primero que lleva la tasa a sus labios pero solo les remoja sin beber de aquel brebaje. En cambio la pareja toma largos sorbos sin notar el sabor extra que incluye la bebida.
-Mandi que precioso bordado- en una de las sillas del comedor se encontraba un bordado muy bien trabajado de un hermoso paisaje con todo y una cascada, Mandi sonrió y se sonrojo apenada pues nunca nadie más que su familia había visto sus bordados y al tenerle un extremo aprecio a Saga lo dicho por este le agradaba aun más
-No creo que sea la gran cosa, seguro que has de ver visto mejores trabajos que este Saga, pero gracias.
-Es que es verdad, no te miento es un lindo trabajo- se dio una palmada en la frente recordando a lo que venia- pero perdóneme me estoy desviando del tema les venia a informa que la colonia….
Mandi y Ignacio parpadeaban cansados la vista les pesaba y prácticamente ya no podía mantenerse en pie, ambos se encontraban tomando su tercera tasa de te mientras que Saga apenas y había tocado la suya, sin quitarse en ningún momento los guantes blancos de sus manos.
-Creo que tengo un poco de calor, sino les molesta voy abrir la ventana- Ignacio no solo hizo aquello sino que desaflojo la corbata que se encontraba atada a su cuello y los primeros botones de la blanca camisa, su piel morena acanelada lucia un tanto rojiza y sus respiraciones se hacían cada vez más rápidas, lo mismo que las de su esposa, se podría decir que estaban sufriendo de una taquicardia- Debe ser la edad que disminuye la resistencia a estas bebidas irlandesas por que ya me siento mareado como si hubiera tomado copas y copas de ron.
El peliazul sonrió divertido al ver desvanecerse a Ignacio pero Mandi tardo un poco más alcanzando a ver esa sonrisa maquiavélica en el rostro del joven antes de caer inconciente en su silla.
-No es la resistencia mi querido Ignacio es que…necesito dar un mensaje- se hincó en el suelo acariciando la mejilla del moreno apartando unos cuantos mechones rubios que se pegaban a su piel con insistencia- solo quiero tu piel no es nada personal, las niñas pronto los acompañaran, no estas orgulloso de ello podrás ver a toda tu familia reunida de nuevo no los extrañaras te lo aseguro- Las paletas que les había entregado a las gemelas tenían una sustancia activa muy parecida a la que les dio a sus padres solo que más concentrada.
De la maleta negra que traía consigo saco instrumental quirúrgico y una pequeña botellita de cristal que traía dentro un brebaje de belladona y pellote que obligo a beber únicamente a Ignacio, aun que el hombre no opuso mucha resistencia en su semiinconsciencia y Saga solo necesito echarle hacia atrás la cabeza para que aquel liquido rosado de dulce aroma resbalará tranquilamente por la garganta de aquel infeliz, como una serpiente que se retuerce siseante en su recorrido mortuorio, por que esta serpiente no se detendría hasta darle fin a la vida de aquel infeliz que le permitiera recorrer su interior.
Los músculos se contrajeron débilmente como si fueran carcomidos desde adentro, paso aproximadamente una hora para que Saga pudiera empezar a trabaja sobre aquel cuerpo sin vida, le desnudo, refrescando constantemente el cuerpo con una mezcla especial de sales aromáticas, paso después a rasúrale por completo hasta dejarlo , con el escalpelo hizo una pequeña incisión en la base de la nuca del moreno, introduciendo dos dedos para ir "despegando " la piel del moreno con mucho cuidado, ayudándose de vez en cuando del bisturí o de las tijeras de sutura, al llegar a las rostro debía tener cuidado si no quería que el bisturí atravesara uno de los ojos o bien cortara de más la nariz, para evitar lo primero con una cucharilla galvanizada cubrió los ojos enterrando un tanto el mental en los mismos para trabajar con mayor facilidad y rapidez, cuando termino la parte posterior de la cabeza, corto la misma para continuar tranquilamente con el resto del cuerpo.
La sangre comenzaba a mancharle las manos haciendo más difícil su trabajo, pues con los guantes de polietileno sus dedos se deslizaban con gran facilidad, incluso se cambio de guantes 3 veces, guardando los que desechaba en una pequeña bolsa de plástico que metió al maletín que cargaba, con mucho cuidado fue levantando la piel del cuello evitando perforar la yugular. Alrededor de dos horas más pudo terminar aquella descabellada tarea, habiendo colocado el cuerpo sobre plástico para evitar manchar el piso o dejar huella alguna que le delatara, puesto que la sangre nunca se borra por más que se limpie, puede verse limpio pero quedara impregnada donde goteo de por vida.
Agregándole al cuerpo una solución de agua con cal para mantenerle fresco y que no atrajese la atención de hormigas o moscas en un tiempo mayor, desinfecto con cloroformo el bisturí y unas tijeras de punta de pico de pato, que son delgadas y muy puntiagudas, con cuidado sujeto el miembro viril de aquel hombre, abriendo con sumo cuidado desde la base hasta un poco más de la mitad del mismo, sin tocar los testículos, quitando la mitad del contenido, introdujo un tubo de vidrio flexible, una vez echo eso suturo la cortada maravillándose con lo que sus ojos le mostraban, el cadáver parecía extasiado, pues el miembro viril del mismo se encontraba perfectamente erecto. Una idea terrible le paso por la mente al ver aquella imagen, dejándose vencer por aquella debilidad acerco sus labios al miembro de rojiza apariencia, deleitándose con el sabor metálico que emanaba del mismo.
Un cuarto de hora más tarde y ya Mandi había perdido esos bellísimos ojos que coquetearon descaradamente a muchos incautos en las fiestas del lugar, con el bordado que había admirado Saga en sus manos, mirando hacia el jardín a espaldas de la sala.
Saga subió al cuarto de las niñas, Karina se encontraba recostada al lado de Sofi, la primera tenia los ojos cerrados como si durmiera mientras la otra aun respiraba pesadamente, para desgracia de ella puesto que Saga lo que no deseaba era ver sufrir aquellos angelitos por eso la droga que contenían las paletas era más fuerte que la que les dio a sus padres, su vista de pronto se encontró con unos pequeños trozos de caramelo colorido en el suelo y entonces lo supo Sofi no había ingerido toda la dosis por eso se encontraba así…ya no tenia tiempo, dios había desimanado que las cosas sucedieran así, ¿quien era él para contradecirlo?, quizás la pequeña después de todo tendría una que otra culpa que pagar…¿pero que crimen tan grande pudo haber cometido ese pedacito de cielo?.
-Saga a donde nos llevas- la voz de la pequeña Karina le sorprendió, ¿habría calculado mal, puesto que las dos pequeñas se encontraban en el umbral de la vida y la muerte, había dejado a Sofi en el cuarto para que no se alarmara con la escena que se desarrollaba en la sala pero Karina si la miro- Papá, que tiene mi papá.
-Tranquila Karina no pasa nada, tu padre esta desmañado pero pronto se le pasara tenlo por seguro, ahora se una niña buena y deja de hacer preguntas.
-Pero eso es mentira Saga, mi padre no deja de sangrar hay que llamar a la policía o a un medico.
Saga apiadándose de la pequeña y de la poca movilidad que presentaba su cuerpo le sentó en el sillón en el que le había encontrado, recargando ligeramente, sus manos se aferraron al frágil cuello que solo soltó un suspiro cuando el aire de sus pulmones se termino, debemos recordar que en todo este tiempo no se había quitado los guantes, así que los forenses solo podrían encontrar una marca oscura en el cuello de la infanta.
Regreso más tarde con la hermana de esta, que se encontraba más aturdida y manejable la recostó en el sofá de dos plazas y un el bisturí corto amas muñecas para hacer aun más placentero el viaje de la pequeña al reino de los cielos que poco a poco por la perdida de sangre se iba durmiendo. Alzo a Altamar llevándole a cuestas hasta sentarle frente al sofá, la niña miro asustada a su padre pero ya ni siquiera podía abrir bien los ojos, Saga la desvestía con el cuidado que se le trata a una valiosa muñeca de fina porcelana, la piel que recorrían sus dedos temblaba a la misma velocidad que perdía calor y color, al llegar al sexo de Sofi la niña soltó un débil suspiro y el ultimo aliento de vida se escapo de esos labios tan jóvenes, lo ultimo que vio Sofi fue a su padre o más bien a los restos de su padre sobre ella y dentro de ella.
Para Saga lo más difícil había sido el penetrar a la joven pues su vagina aun tierna y que poco a poco iba adquiriendo junto con el resto del cuerpo el rigor mortis eso aunado que en un sexo joven y pequeño debería meter otro totalmente maduro y ninguno de los dos le prestaba ayuda para facilitar la tarea, extrajo de su maletín un par de argollas con ganchos, sujetando la pierna derecha de la niña al muslo de su padre y así poder tener un apoyo sin que se le cayeran en cima aplastándolo o peor aun ensuciándole la fina ropa que vestía.
Sujetándole de las caderas con una mano mientras sostenía fuertemente las nalgas de la niña, de un solo golpe, bastante preciso, el miembro viril del padre entro en la hija, un fetiche muy solicitado en la actualidad, en el mundo decadente, la mancha rojiza símbolo de la virginidad de la chica se derramo rápidamente por entre las piernas de la misma, Saga salio del encanto que le producía tal visión terminando de sujetar el cuerpo de ambos con el resto de las argollas.
-Dios eres grande he cumplido tu voluntad- en una de sus manos llevaba una pequeña bomba de agua (un rociador pequeño) con la misma solución de cal y agua que antes había rociado a moreno, pero esta vez de uno de sus bolsillos sacó un frasco de esencia de rosas y jazmines que agrego a la mezcla antes de rociarla sobre su "obra divina"
En el cuello de la niña dejo un rosario de plata que apenas había comprado y traía envuelto en una mantilla roja, sabia que no podía dejar huella alguna por eso no le tomo con os dedos sino que le manipulo con la misma mantilla hasta ponerlo en el cuello de la chica.
Una solitaria lagrima se escapo de esos hermosos ojos azules que aun ahora consideraban que aquellas pequeñas no podía ser pecadoras, mas tarde se flagelaría por aquellos pensamientos blasfemos contra su dios, pues siendo él el alfa y el omega, el principio y el fin debería pues tener una razón para mandarle hacer aquello.
-Pequeño angelito, el reino de los cielos se abre para cada criaturita del señor, has sido buena pero él tiene un plan mejor para ti y me lo ha dicho, no tienes por que temer te lo puedo asegurar pues pronto te encontraras retozando entre campos interminables de flores, con el sonido de flautas y arpas que tocan los ángeles- termino besando la frente de la pequeña Sofi.
-Aioros es hora de volver, regresa por favor
Cuando el detective abrió los ojos se alarmo ante lo que veía, sus manos apresaban el cuello de Saga, lo estaba estrangulando, ese era uno de los riegos que tenia esta técnica en especial para el psicólogo ya que el paciente sentía revivir aquellas escenas, viéndolas tan reales al grado de hacer lo que no pudo cuando ocurrieron o bien odiando a la persona que le llevo a recorrer de nuevo esas vivencias, por que el rostro de aquel que nos daño y no vimos ahora parecería tan claro y nítido, pero disfrazado con una careta más amable y real.
-Por un segundo creí que serian mis últimos minutos de vida- Aioros aun no podía creer lo que le había hecho a Saga aun cuando este sobaba con insistencia su cuello para desentumirlo y eliminar el dolor, que seguro era más de lo que sus ojos le decían, puesto que Saga nunca le había gustado mostrarse débil- ¿Qué haces?- no respondió a la pregunta de su pareja solo aparto las manos de este de su cuello poniendo en sus lugar las suyas para terminar el trabajo que el otro había empezado.
-Perdóname no debí, pero es que todo se veía tan real
-No hay nada que perdonar, además que esta técnica tiene ese inconveniente… tenia que verse real, por que nos basamos en los apuntes que recolectaron los forenses y los otros detectives, los huecos que estos tengan serán llenados con cosas comunes, en ocasiones tanto que no parecen lógicas por eso no son claras para nuestro conciente en ese momento entra el inconciente que llena esos espacios en blanco como si se tratase de una película, y por lo que se ve la tuya fue muy realista- sonrió mirando en el espejo las marcas de las manos de Aioros.
-Puede que sea cierto, pero eso no me quita que me sienta un patán hasta más no poder, solo pienso en ¿Qué hubiera pasado si te hubiera matado?- una sonrisa traviesa se escapo de los labios de Saga- lo digo en serio, no se como vivir sin ti… matarte seria matar al amor, se que en el mundo frió y sin sentimientos en el que a veces te mueves esto no importa mucho incluso podrías sacarme una teoría o una técnica, quizás incluso una dependencia mal sana asía ti pero no me importa, quiero que sepas que esa- ahora quien sonrió fue Aioros mientras acariciaba una de las ya no tan blancas mejillas del peliazul- dependencia no la cambiaria por nada.
¿Cuándo uno declara su amor a otro realmente importa el lugar?, no es mera fantasía e incluso un poco de soberbia y vanidad el que todos queremos palomas blancas al vuelo, un jardín perfecto, una noche eterna bajo el calor de la chimenea ¿Por qué todo debe ser tan romántico, dependiendo del lugar?, si realmente se ama a una persona el romanticismo nace del amor que estas dos se tengan no de aspectos externos o fatuos.
Aioros guiado por el sentimiento de un profundo amor asía aquel hombre de tez blanca y cabello azulino, le empujo con suavidad para sentarle en uno de los sofás, ni siquiera se percato bien de cual era, lo único importante en esos momentos era Saga.
-Saga quiero que sepas lo mucho que te amo- rebuscando en uno de sus bolsillos sin encontrarlo- te amo con locura a pese a quien le pese por eso quiero pedirte que…
-Perdón vendré otro día- una dulce voz interrumpió el momento mágico, ambos rostros aun sonrojados se volvieron a ver aquella persona – Toque pero nadie me contesto así que decidí pasar- un hombre de larga cabellera rubia ojos cuestes que reflejaban la apacibilidad del mismo cielo y vestido con la característica sotana se disculpaba, más apenado aun que los mismos protagonistas de aquella escena, sé trataba del sacerdote de la iglesia de Santo domingo.
-Perdón padre es que no lo escuchamos, pero dígame ¿que hace usted aquí?- Saga le saludo cortésmente desde el sillón en el que se encontraba aun sin poder verle al rostro, lo sentía un encendido furiosamente de rojo, mientras que Aioros más calmado que su compañero le saludaba.
-Discúlpeme Aioros y Saga, pero es que como han de saber, esta zona de la ciudad le pertenece a la iglesia de Santo Domingo y como superior de la misma es mi deber venir a dar unas plegarias en nombre de estos fieles siervos de nuestro señor, aquí tienen la autorización firmada por el jefe de la policía para dejarme entrar- El joven rubio extendía aquella hoja, en otros casos esta medida no hubiera sido necesaria pero al tratarse inclusos de un asunto federa las cosas deberían ser lo más ordenadas que se pudieran incluso en los asuntos religiosos.
-Padre Shaka no tiene por que mostrar esos cumplidos ante el detective Aioros, yo y él le conocemos muy bien así que permítase unas cuantas libertades- Saga usualmente se iba a confesar con el padre Shaka así que le conocía en extremo bien, así como el padre conocía a Saga mejor incluso que Aioros, pero como padre debía mantener el secreto de confesión.
Shaka podía leer con extrema facilidad en los ojos de Saga que este a pesar de sentirse avergonzado por como los encontró, molesto al no saber que deseaba pedirle su pareja sentía también un profundo agradecimiento por salvarle de aquella situación y eso era algo que nunca entendería pareciera como si el psiquiatra le tuviese miedo a su pareja cuando en todas las charlas que habían mantenido jamás revelo maltrato alguno o alguna cosa semejante que su pareja le hubiese hecho.
-Si es así solo dejen rezar un poco en las habitaciones de las victimas y me iré- El peliazul afirmo antes de salir de la casa pero Aioros se quedo un poco más con el padre, necesitaba hablar a solas con él
-Padre yo quiero pedirle un favor.
-Lo que quieras hijo- Aun que Saga había salido de la casa se quedo recargado en el marco de la entrada, de espaldas a la casa, escuchando todo lo que se decían entre los dos hombres, inclino la cabeza escondiendo su rostro entre los largos mechones azulados de su cabello y de esos hermosos ojos salieron varias lagrimas que mancillaron su rostro hasta estrellarse contra el frió pavimento
-Me gustaría verlo en privado para hablar de esto, puesto que usted debe tener cosas que hacer a lo mismo que yo, le parece bien el martes a las 3 de la tarde- Shaka solo asintió dejando ir al detective que viendo a su novio el coche le sonrió recibiendo una linda sonrisa por parte de este ultimo.
-¿Ya es tarde quieres ir a comer?-aun traía jugueteando entre sus dedos una pequeña ficha roja que se encontró en la cocina con las siglas SF- debo guardar esto antes de que me pierda- tomo la fichita dejándole en uno de los pequeños compartimientos del coche al tiempo que la dejaba la mano de Saga la tomaba.
-Hablando de comida se donde podemos obtener más información para tu caso Aioros y al mismo tiempo comer algo- mostrándole la ficha- solo espero que no seas muy melindroso a la hora de comer.
-¿Conoces ese lugar Saga?
-Si es un restaurante, además no soy quien soy por ser un ignorante
