Capitulo 2

Las trincheras huelen a Muerte

Francia

La llegada a Tierras Francesa fue emocionante por un lado y lleno de miedo por el otro, al desembarcar del buque, Candy y su grupo pudieron ver que el muelle estaba repleto de hombres heridos muchos de ellos con algun miembro mutilado, un poco mas halla se veian feretros cubiertos por banderas americanas o britanicas, todos ellos regresaban a sus paises o lo que quedaba de ellos, ese fue un recivimiento duro, el Dr Johnson apresuro a su grupo a subir a uno de los camiones del ejercito Frances que los llevarian a la estacion del tren y de ahi el tren los conduciria finalmente a l a clinica medica que habian sido asignados como primer instancia, hacia calor para ser los primeros dias de julio, no era hasta agosto que el calor seria de verdad desgastante, casi no soplaba viento y en el ambiente corria un olor indesifrable, el camion se habria paso por unas estrechas calles que lo condujeron hasta la estacion del tren donde se encontraron con mas heridos y soldados ayudando a otros a salir del bagon de donde colgaba una gran bandera blanca con una cruz roja al centro de ella, el recien llegado grupo medico caminaba entre los soldados que descansaban en algunas bancas y otros tantos en el suelo sus ojos se abrian con incredulidad sus labios estaban sellados y sus mentes en blanco el espectaculo no los dejaba pensar, las dos enfermeras caminaban muy cerca una de la otra sintiendo sus corazones latir tan fuerte que por momentos no podian escuchar nada mas que sus propios latidos, caminaban por inercia, hasta que un soldado con los ojos cubiertos por unas vendas choco con la la rubia enfermera que apenas atino a detenerse y tomar por el braso al joven que la habia colapsado.

-Estas bien? – pregunto en un susurro

-si... lo lamento, la lastime srita?

-no yo me disculpo no te vi venir, pero .... te ayudo a llegar algun lado?

-si fuera tan amable, solo busco un lugar donde pueda sentarme.

-Si claro... – Candy volteo a su alrededor no pudiendo encontrar un solo lugar disponible donde conducir al invidente soldado que se aferraba a su braso.

Amy no atino mas que a apurar a su compañera, pues los doctores ya se habian adelantado y no podia verlos mas.

-Candy tenemos que seguir, no podemos detenernos aqui, vamos!

-adelantate , te alcanzo en un momento solo dejame sentarlo en algun lugar.

-Eres enfermera verdad?

-si, como lo sabes?

-Por que otra razon estaria en este infierno una delicada chica.

-Vamos, por aqui...... aqui hay un lugar en el que puedes aguardar mientras preparan los camiones – lo acerco a lo que en un momento fue una jardinera y lo sento.

-Gracias señorita – le sujeto la mano antes de perder total contacto con ella y casi en son de ruego le pidio– tenga mucho cuidado, regrese en una pieza a casa y no deje que los gases quemen sus ojos o exploten sus pulmones, mantengase a salvo.

-No te preocupes estare bien y tu ya pronto estaras en casa.

-Si es un alivio salir de esto y... mi novia me espera nos casaremos muy pronto.

-felicitaciones.

-Y tu.... como es que tu novio te dejo venir aqui?

-yo... yo

-Candy! Candy! Apresurate ya no veo a los demas , vamos! – gritaba desesperada Amy

-si!... tengo que irme, suerte.

Las dos enfermeras caminaban de prisa mientras atropellaban a quienes se pusieran a su paso, en la puerta del bagon los esperaba un furioso Dr. Johnson. que las recibio con un regaño.

-No estamos en la feria señoritas mantengase cerca del grupo.

-lo siento doctor fue mi culpa, me detube a buscar un lugar para un soldado que.....

-Tendra mucho trabajo por hacer srita White, no tiene que comenzar ahora.- sin mas explicacion se adentro al tren y las dos enfermeras lo siguieron en silencio.

El tren parecia no moverse pasaron horas antes de llegar a Paris, por las ventanas solo se apreciaba la campiña tranquila y verde no parecia que a unos kilometros mas adelante se estuvieran librando sangrientas batallas, habian pasado unas horas cuando mas construcciones se dejaron ver Candy se asomo por la ventana y frente a ella solo vio una espectacular torre que se alzaba majestuosa ante sus ojos, la luz del atardecer la pintaba de un dorado intenso.

-Es hermosa! , mira Amy – su compañera se unia al espectaculo, las dos miraban con una gran sonrisa en los labios como dos niñas entrando a una dulceria.

-Es la Torre Eiffel! Es mucho mas imponente en persona. –comentaba uno de los doctores mas jovenes.

-hemos llegado jovenes, la espera termino.-el viejo Dr. cerraba sus ojos mientras alzaba una oracion al cielo el momento de la verdad habia llegado.

Al entrar al Hospital Saint Michell a donde fueron asignados, se encontraron con un gran movimiento de doctores y enfermeras mientras soldados reposaban en el suelo habia sangre por todos lados, los 5 recien llegados parados en la puerta principal no supieron a donde dirigirse, el panorama los dejo estaticos una vez mas como en el muelle al desembarcar, el mayor de los doctores corrio hacia uno de los soldados que tenia mas cerca, trato de hacer un torniquete con su propio uniforme para detener la emorragia en su pierna, Candy reacciono inmediatamente y acudio al lado del Dr. Johnson para asistirlo con otro de los soldados que gritaba de dolor, su herida era aun mayor, sin los instrumentos necesarios seria imposible hacer algo por el, una robusta enfermera de apariencia ruda se acerco a ellos.

-Lamento no darles una mejor bienvenida, como podran darse cuenta estamos en medio de una lluvia de heridos, la ambulancia acaba de traer a un batallon que sufrio un accidente.

-Solo diganos como podemos ayudar?

-En estos momentos solo pueden auxiliarnos en mover a los pasientes a los pabellones contiguos, busquen las camillas que estan en los pasillos.

Sin decir mas las dos enfermeras caminaban entre los soldados heridos, buscando por los pasillos y los pabellones acarreando con ellas las camillas que servian a los doctores para cargar a los soldados y acomodarlos en un gran pabellon que por su apriencia dejaba notar habia sido habitada frecuentemente, interminables horas pasaron desde entonces, corriendo de un lugar a otro, jalando camillas, limpiando heridas, haciendo vendajes y tratando de consolar alguna alma en crisis con solamente una mano como analgesico para controlar el dolor, agotados y sin una gota mas de energia fueron acomodados provisionalmente en celdas que harian las veces de habitacion, estrechas camas que se movian aun mas que el buque en el que habian llegado les sirviria de reposo para descansar unas cuantas horas, Candy comenzaba a sentirse comoda y relajada en el sueño que estaba teniendo, cuando escucho a lo lejos una voz que la llamaba.

-Candy... Candy.... despierta.... Candy

-Que pasa Amy? Duerme un poco mas

-No Candy, la jefa de enfermeras nos espera en su oficina, una chica vino a avisarnos, levantate.

-Pero si no hemos dormido nada, que hora es?

No lo se Cany. Pero sera mejor que nos demos prisa.

-Esta bien ya me levanto.

-date prisa.

Las dos recien llegadas hacian su aparicion derrapando en la sala de enfermeras. Todas las miradas se dirigieron a ellas dejando ver sus miradas avergonzadas.

-Siento mucho llegar tarde fue mi culpa - se adelanto a decir Candy bajando la mirada, sin mas, la enfermera a cargo se dejo escuchar.

-Les agradezco su ayuda de ayer tomando en cuenta que recien llegaban y venian agotadas del viaje, sinembargo no es aceptable llegar tarde por descanzar unos minustos mas, los heridos no esperan.

Las dos recien llegadas solo atinaron a bajar la mirada y tornar sus mejillas en rojo intenso.

-Muy bien señoritas, sere breve se necesitan enfermeras en los hospitales moviles, se estan preparando algunos avances militares y ciertamente abra bajas, necesitaran toda la ayuda posible, partiran dos equipos de aqui, el equipo 1 ira a Arras, el equipo 2 incluyendo a las enfermeras recien llegadas iran a Ypres, los camiones estana afuera no demoren un minuto mas, en marcha.

Amy y Candy se miraron con sorpresa sin poder moverse , no esperaban ver accion en los hospiales moviles tan pronto.

-Srita White, srita Sullivan, algun problema? – las desperto la gruesa voz de la enfermera jefe.

-No ninguno – contestaron al unisono.

-El camion las espera.

Las dos comenzron a dirigir sus pasos hacia la puerta principal, un poco agobiadas sin saber realmente lo que estaba pasando.

-No tendriamos que habisarle al Dr Johnson y a los otros? – preguntaba Candy con cierta inocencia.

-No lo creo, ellos se encargaran de avisarles en donde estamos y ya escuchaste que no hay tiempo que perder. – sonaba la voz de Amy un tanto agitada en una mescla de temor y excitacion.

Un joven alto de tez mas bien bronceada, grandes ojos verde olivo , enfundado en un uniforme azul con una banda blanca de las cruz roja atado en su brazo derecho las miraba divertido y con una mueca de burla en la cara se acerco a ellas cortando su paso.

-Asi que ustedes son la nueva adquicion, escuche que las Americanas son muy dormilonas y por eso llegan tarde a sus asignaciones.- les sentencio en un ademan de quien todo lo sabe y una sorisa burlona, que lo hacia ver sinicamente interesante.

-Escuchaste mal.... las Americanas hemos venido a rescatarlos de este infierno.- le dijo Candy indignada.

-mmmmh! Eso tendre que comprobarlo y tal vez me conforme con que me rescates a mi. – contesto colocando su mano en su barbilla en modo pensativo, acercandose peligrosamente a la rubia enfermera.

-Pero que engreido, no creo que tengas tanta suerte....

-pero todavia siguen aqui? La interrumpio la gruesa voz de la enfera jefe.

-nosotras... nosotras estabamos.- comenzo a responder titubeante la rubia.

-Estaban un poco confundidas entre los camiones y parece que el equipo de Ypres ya partio.

-Dios mio lo unico que me faltaba ......-la enfermera jefe miro a Candy y Amy con reprobacion – Steffano por favor asegurate que suban al camion contigo tendre que modificar el papeleo y tendre que avisar a otro hospital que mande mas gente a Ypres, espero que una situacion como esta no se vuelva a repetir, Steffano por favor encargate de ellas.....- se retiro la gruesa enfermera no sin antes mirarlas con un dejo de molestia.

-Por favor señoritas, por aquí siganme, no hagamos esperar mas a su grupo.

-Eres un descarado, si eres tu el que nos detuvo.....- lo encaraba Candy haciendo un berrinche, y siguiendo sus pasos.

Al llegar al camion aseguro la lona que cerraba la parte trasera donde ya habian abordado las 12 enfermeras y los 5 doctores que eran parte del equipo asignado al hospital movil en Arras.

-Pero que haces?, no te haz percatado que nosotras no hemos subido al camion. - Se acerco Candy al joven jalandolo de un brazo.

-Ustedes dos recibiran trato especial de bienvenida y viajaran conmigo en la cabina – su sonrisa era encantadora y hacia ver su rostro mas dulce e irresistiblemente varonil todo al mismo tiempo.

Al llegar la puerta delantera del camion Amy empujo a candy por delante para que tomara el asiento junto al conductor, era una año mayor que Candy, pero nunca habia tenido ninguna convivencia con otros chicos , su unico contacto con el sexo opuesto era con los doctores y ellos a pesar de lo que se decia no tenian tanto contacto con las enfermeras, no era la clase de chica timida sinembargo se sentia intimidada por los jovenes de su edad especialmente cuando eran sinicamente coquetos.

-Veamos, sus balijas las pondremos detras de los asientos – decia mientras acomodaba las dos pequeñas balijas que las enfermeras cargaban consigo, tomo su lugar y paso su mano por su frente para secar las gotas de sudor que se acumulaban copiosamente, con una amplia sonrisa voltio a ver a sus dos bellas tripulantes y guiñendo un ojo puso el camion en marcha – aqui vamos.

-Espero que no nos mates – continuo Candy con la battalla que habian dejado en pausa.

-Oh No! .. no temas por eso preciosa, no tengo planeado hacer eso...almenos en este viaje, no hasta descubrir como es que una hermoa americana me rescatara.- terminaba su frase regalandole una mas de esas sonrisas que sabia hacia latir corazones con mas prisa.

-pues me temo que tendras que esperar un largo tiempo.- le replicaba Candy mientras comenzaba a pelear con sus rizos para recogerlos en una coleta bajo su cofia.

-OK veamos, la señorita no se quedo dormida, pero no tuvo tiempo de recoger su rizos? mmmmh – retaba a su compañera de asiento con una sonrisa burlona.

Candy se sonrojo y por primera vez desde que empezo la batalla verbal no supo que decir- no fue por quedarme dormida es solo que .....

-mm ya veo y es por la misma causa que brincaste el primer boton y preferiste comenzar con el segundo del uniforme ?, o es que asi se abotonan las camisas en America?.

Mas roja que una manzana Candy bajo la mirada para ver el deastre que era su uniforme y asi se habia presentado frente a la enfermera jefe y habia estado sosteniendo toda esa " conversacion " con su contrincante.

-Aparte de dormilona, como es que debo llamarte?

-mi nombre es Candince White, pero puedes llamarme Candy.

-yo soy Steffano, y puedes llamarme cuando quieras...- le guiñaba un ojo mientras con su dedo indice le tocaba la punta de la naris.

-Eres un atrevido.....- le contestaba Candy indignada

-Y esos bellos ojos tienen nombre?

-Oh!.....- Mas roja que un tomate, y en apenas un susurro alcanzo a contestar – Amy...mi nombre es Amy.

Steffano estallo en sonora carcajada mirando a sus pasajeras – valla valla, pero que timidas son las Americanas he!, no crei tener ese efecto en ellas.

-Pero de que hablas el unico efecto que tienes es el de un dolor de cabeza, y no somos nada timidas.

-Ya veo, que aparte de dormilona eres una parlanchina.

- no soy ninguna parlanchina.... es mas no pienso volver a dirigirte la palabra.

-ok ok no te enojes Candy, y dime que hacen unas chicas tan lindas en un lugar como este?, deberian estar asistiendo a bailes y conquistando nobles.

-Y.. que te parece que hacemos?, somos enfermeras y venimos a cumplir con nuestro deber. – " conquistando nobles " habia dicho, pero si eso no le funcionaba a ella, ni siquiera habia podido retener al unico noble que amaria en su vida. – y tu que es lo que haces aqui?

-Buscando una chica casadera a la que pueda hacer Sra. Rossini y algo me dice que estoy por encontrarla – su voz insinuaba e invitaba.

-Te crees irresistible...eh!

-Te lo parezco...?

-Eres imposible....

-Jajajjaja .. vamos enojona....que te puedo decir soy chofer, camillero, enfermero, mensajero y un poco de todo para la CCRI.

-Eso quiere decir que tu no peleas en las batallas?.

-Con un rifle en la mano quieres decir?, no, las balas no son lo mio, prefiero estar a salvo detras de las tincheras y enamorar enfermeras.

-No te tomas nada en serio...... y por que no peleas te da miedo?

-No es miedo, simplemente prefiero luchar desde mi propia trinchera, hacen falta tantas manos afuera como adento de las batallas y yo prefiero que sea desde afuera, ademas no quiero arruinar esta imagen.

-Oh por Dios, es imposible hablar contigo. – suspiraaba Candy mientras veia a su companera de aciento entregada a su suenos, el cansancio, la habia vencido. Ella siguio haciendo un poco de compañia al vanidoso chico que tenia al lado, en una platica que fue desde abiertos coqueteos hasta dramaticas y detalladas anegdotas de batallas de las que el joven habia sido testigo. Asi pasaron horas hasta que Candy no resistio mas y se rindio ante su propio cansancio por la falta de sueño en la noche anterios.

A causa del movimiento del camino Candy termino apoyando su cabeza en el hombro de su compañero de asiento quien sonrio para sus adentros, admirando la belleza de la joven enfermera. Solo unas horas fueron suficientes para sentirse conquistado por el impetuoso y alegre caracter de esa rubia de cabellos rizados, sin peder la atencion del camino, contemplo la cara del cuerpo inerte que ya hacia durmiendo sobre su hombro y se sintio atraido por su pequeña naris respingada, cubierto de una lluvia de pecas y unos labios delgados pero bien delineados de un color rojo carmin, sus largas y espezas pestañas que resguardaban esos enormes luceros verde esmeralda, era sin duda una chica muy interesante, alguien que queria tener cerca y conocer lo mejor posible, sabia que tendria tiempo suficiente para conocerla pues despues de todo la suerte le sonreia al ponerlos en el mismo grupo medico, el seria el chofer, camillero , mensajero lo que fuera necesario para ese grupo, donde ellos fueran el iria con ellos, por lo pronto la suerte lo habia llevado a ella y el se encargaria de estar aun mas cerca.

Los primeros rayos del sol iluminaban la mañana cuando el camion del grupo medico hacia su llegada al campamento, los doctores y las enfermeras se apeaban para estirar las piernas y ser conducidos a sus respectivas tiendas de campaña que servirian de dormitorios en las horas que tuvieran de descanso, Candy y Amy eligieron un par de camastros uno al lado del otro, ahora mas que nunca serian inseparables, el campamento estaba tranquilo se localizaban a 10 kilometros de Arras donde ya se habian librado sangrientas batallas de cuerpo a cuerpo, por el mometo este batallon tan solo estaba en posicion de reserva y aunque en espera de ver accion, aun estaban en tranquilidad, habian habilitado una pequeña tienda para las 10 enfermeras una para los 5 doctores y en medio los dos ya hacia una tienda mas grande que haria las veces de hospital a unos metros de la unidad medica se encontraban las tiendas del batallon junto al arcenal y mucho mas lejos las trincheras ya estaban preparadas para esperar al enemigo. todos las tareas eran realizadas entre ellos, ahora que habian llegado las enfermeras serian ellas las que se encargarian de preparar algunos alimentos, los soldados tomaban turnos para realizar sus guardias y vigilar los alrededores no permitirian ser sorprendidos por el enemigo, el calor aumentaba y comenzaba a ser agobiante, por las noches el aire apenas soplaba sin lograr refrescar lo necesario, el agua era un elemento aun mas presiado en esos momentos, las enfermeras trataban de mantener una reserva en su tienda de campana, esa tarde Candy se habia ofrecido a traer un balde de agua del pozo que los abastecia, cuando se disponia a regresar con el balde al tope aparecio de la nada junto a ella la sonrisa de Steffano.

-Pero princesa tu no debes de hacer estas cosas, solo llamame y sere tu esclavo – le sonreia mientras le quitaba de las manos el balde.

-gracias, pero no es necesario, yo puedo hacerlo no necesito tu ayuda.

-Pero hasta cuando dejaras de pelearme, ya me disculpe contigo por llamarte dormilona.

-Esta bien te dare una tregua. – le sonreia Candy, mientras caminaban hasta su tienda.

-gracias hasta aqui estara bien yo la metere a la tienda.

-es un placer princesa y si necesitas algo mas sabes que sere tu esclavo. – le guino un ojo y se alejo sonriendole.

Candy lo miro alejarse y entro en la tienda donde las otras enfermeras platicaban y pasaban el tiempo esperando con tension los acontecimientos que habrian de presentarse, cuando el sol se despidio y las fogatas comenzaron arder tanto doctores como soldados se reunian para refrescarse y platicar de las estrategias y avances de los aliados a la vez que pasaban una botella de brandy de mano en mano y las barajas hacian su aparicion.

Candy habia salido de la tienda para sentir un poco de la brisa nocturna, era su segunda semana en ese lugar y se preguntaba porque esa noche se sentiria en tanta calma cuando a unos kilometros de ahi estallaban los cañones, esa mañana habian visto algunas aeronaves sobrevolar el area,era evidente que esa tranquilidad estaba a punto de ser quebrantada,por ahora solo podia disfrutar el despejado cielo que estaba sorprendentemente estrellado, cuando su mirada bajo a recorrer el campamento se encontro con un grupo de soldados y medicos que jugaban y bebian junto a la luz de una fogata entre ellos estaba Steffano ese joven que no habia parado de coquetearle y llenarla de atenciones, siempre estaba cuando lo necesitaba aun cuando algo inesperado sucedia el aparecia de la nada para auxiliarla, era amable con todos y en el campamento le tenian un gran estima, especialmente entre las enfermeras tenia un gran exito pues era un chico simpatico y buenmozo mas de una le coqueteaba descaradamente sinembargo el parecia no ser mas o menos amable que con los demas, pero para Candy siempre tenia un piropo y sus atenciones ivan mas halla de su amabilidad, como esa tarde que le habia traido una barra de chocolate solo a ella cuando habia regresado de recoger los suministros y las medicinas que habian sido emviadas desde Paris,ese tipo de delicias eran escasas en aquellos momentos, mas de una vez lo habia descubierto mirandola y cuando sus ojos se encontraban era ella quien terminaba desviando la mirada pues el lejos de fingir le regalaba la mejor de sus sonrisas, en ese momento ella tambien se habia pillado contemplando su cuerpo y descubriendo los minimos detalles de su varonil semblante.

-es guapo, no? - la sorprendio Amy absorta en plena contemplacion del Italiano.

-Quien? – trato de fingir, pero el rubor de sus mejillas ya la habian delatado.

-necesito decir su nombre? O con que te diga que tu mas fiel admirador basta.

-de que hablas?

-Candy por dios no te hagas la inocente, si desde que te vio en el hospital en Paris, ese Italiano no ha dejado de poner sus ojos en ti.

-el es asi con todos, cuantas veces no te ha ayudado a servir los platos o a las demas chicas.

-Si, pero a ninguna nos ha traido chocolates ni tampoco nos ha dejado flores en nuestras camas ni nos acarrea el agua, tampoco somos sus princesas y menos aun suspira cuando nos ve.

-Que cosas dices...- no pudo dejar de ruborizarse una vez mas.

-No desaproveches esta oportunidad es un buen chico y muy buenmozo, eso sin mencionar que esta loco por ti, Candy nadie te espera en Chicago y el amor llega en los momentos menos imaginables, no lo dejes pasar, tienes derecho a ser feliz.

-que cosas dices Amy ni siquiera lo conozco.

-Y que esperas? Piensalo amiga, te espero adentro no te desveles mucho- dijo su amiga regresando a la tienda y a su cama.

La mente de Candy se vio invadida por las palabras de su amiga "es un buen chico" "tienes derecho a ser feliz", no habia considerado la posibilidad de reencontrarse con el amor y menos aun si ese amor no tenia el nombre de cierto noble ingles, sinembargo ese mismo noble ingles le habia hecho prometer que seria feliz, tal vez el ya era feliz al lado de Susana, ademas ese viaje lo habia emprendido buscando olvidar el pasado y reconstruir un futuro, era muy pronto para tomar una decision pero se habria una esperanza de soltar el doloroso pasado.

Sus pensamientos la habian sometido a una clase de hipnosis pues no vio cuando Steffano se paro de su asiento y se dirigio a ella, la habia observado desde que salio de la tienda y desde entonces la vigilo con sutiles e inadvertibles miradas.

-Buenas noches señorita enfermera!

Candy dio un brinco que la hizo tambalearse de la silla en la que se habia sentado al escuchar la melodiosa voz.

-Steffano!, buenas noches no te oi llegar.

- si ya veo que te quedaste dormida aqui sentada, que tu cama no es comoda?

para tu informacion no estaba dormida!, solo disfrutaba la noche y admiraba las estrellas.

- si es una linda noche, aunque yo prefiero admirar tus ojos que son luceros aun mas hermosos que los que brillan halla arriba.

-Steffano no comiences con tus coqueterias que conmigo no funcionaran.

- o no? Y que si funcionaria?

Candy no estaba acostumbrada a los coqueteos directos, Terry era el unico que habia practicado ese lenguaje con ella pero ya habia pasado mucho tiempo desde ese verano, asi que no sabiendo como contestar a ese juego, prefirio cambiar el tema.

- estubiste tomando, hueles a alcohol...

-un par de tragos, quieres que te consiga un poco?

-claro que no!, con un miembro de la cruz roja tomando es suficiente....

- si te molesta no volvere a probar una gota de brandy, - la miraba intensamente sus ojos aceitunados se grababan de memoria los rizos que caian sobre su frente , la expresion de sus brillantes ojos verdes y el rubor que cubrian sus mejillas causado por el estupor de la noche sus labios rojo carmin apenas pintaban una sonrisa nerviosa.

-eso te haria mucho bien, el alcohol solo sirve para limpiar las heridas.

-asi sera entonces, tu mandas...estas hermosa esta noche Candy...

Su nerviosismo comenzo a ser mas notorio, se estaba quedando sin respuestas el calor de la noche abrumaba aun mas sus pensamientos, pues apesar de que habia querido mostrar indiferencia Amy la habia hecho enfrentar sus propios sentimientos y los detalles y atenciones que habia recibido del italiano no le eran indiferentes, Steffano tenia una alma transparente y sincera, se mostraba cual era sinembargo a ella le habia mostrado una parte dulce y amorosa que no compartia para las otras chicas y quienes lo conocian de mas tiempo habian hecho notar lo distinto que se comportaba con ella, pero ... no estaba lista para lidiar con esos sentimientos ahora, era muy pronto.

-Creo que es muy tarde y debo retirarme..

Su intensa mirada cambio por una mucho mas dulce.

-si, es una muy buena idea, ya es tarde y hay muchos soldados con varios tragos encima y no me gustaria que te molestaran, por que tendria que exponerme a un mal golpe y ademas prefiero tener solo amigos aqui, no me gustaria un enemigo con un rifle en una noche de batalla, los ojos de Candy se abrieron aun mas por lo que oia. Solo atino a despedirse nuevamente.

-que pases buena noche Steffano

-tu tambien princesa, - se agacho para tomar su mano y besarla – que sueñes conmigo.

El sentir sus suaves y calidos labios en su mano la estremecieron de pies a cabeza, sorpresivamente ese joven comezaba a entrar en sus pensamientos y sus sentimientos sin pedir permiso, no atino a decir o hacer nada mas que sonreir y entrar a su tienda para recostarse y caer en un torbellino de sentimientos que no sabia como comenzar a desifrar.

La mañana siguiente comenzo como de cosumbre, las enfermeras se levantaban de sus camastros y despues de hacer sus camas, vestian sus uniformes para salir de su tienda y comenzar a atizar el fuego y comenzar a correr las primeras tazas de cafe, Candy fue la primera en salir terminando de recoger sus rebeldes rizos en una coleta, se encamino a la improvisada area que habia sido asignada como "cocina", el fuego ya estaba listo y algunos soldados hacian su aparicion esperando ver alguna bebida que les quitara los malestares que les habia dejado el brandy de la noche anterios.

-Buenos Dias Candy, hay algo de cafe?

-Buenos Dias Henry, todavia no, pero enseguida lo preparo.

Tomo el balde basio y salio a toda velocidad hasta el pozo de agua, donde encontro a Steffano con el dorso desnudo lavando su cara, Candy freno su andar ante tal espectaculo, los brazos del Italiano eran musculosos y su pecho era amplio y fuerte, su abdomen estaba marcado por cada musculo, el agua le daba ese toque humedo haciendolo ver aun mas atractivo, no era como los otros chicos que habia visto, seria por que el era 3 o 4 años mayor que ella. Steffano advirtio su presencia y corrio a ella quitandole el balde para sumergirlo en le pozo y sacarlo lleno, uno de los soldados se acerco a ellos dirigiendose a Candy.

-Vine a ayudarte con ese balde Candy...

-No te molestes Henry, yo lo llevare.

-Steffano sabes que te aprecio pero estas monopolizando a Candy

-Mi deber es atender al grupo medico pertenezco a la crus roja, lo olvidas?

-Si pero no exageres, yo puedo llevar eso.

-No te preocupes por ella yo me encargare, anda ve a ver que puede utilizar Helen tal vez necesiten mas madera para el fuego.

-Alguno de los chicos puede..........

-Basta, no necesito la ayuda de ninguno de los dos – dio un paso arrebatando el balde de las manos del Italiano – y tu ponte tu uniforme, no debes andar desnudo por todo el camapamento.

-Pero que chica!.........- se escucho la voz de Henry y la risa de Steffano.

"Pero Candy en que estabas pensando, para decir algo asi" se recriminaba mientras caminaba de regreso con un pesado balde de agua, debio dejar que alguno de ellos lo llevara, pero la presencia de Steffano semidesnudo la estaba inquietando demasiado, y lo pero detodo lo habia habia hecho evidente. Llego a la cocina mas roja de lo usual y sudando hasta mojar su frente.

-Pero Candy que te sucede? , por que estas tan roja? Y ....sudando – pregunto Helen que movia sin parar una holla desbordante de avena,

-es el calor...... y este balde pesa mucho.....- se habria paso engtre Amy que preparaba los tarros para servir la avena y Natasha que ordenaba lo que habia dejado la noche anterior.

-toma un poco de agua..... hubieras dejado que alguien mas te ayudara.... donde esta Steffano cuando se le necesita, es un aragan – terciaba Ruth, una enfermera de edad madura.

El italiano llegaba a la escena con una camisa a medio abotonar.

-donde te metes?...... Candy ha tenido que cargar el agua desde el pozo. – le reclamaba Ruth mas que preguntarle.

-de hecho..... –comenzaba a explicar Steffano divertido al ver la cara de Candy que derramo parte del agua cuando ella misma decicio interrumpirlo.

-No importa ya..... mejor demonos prisa que ya todos deben estar hambrientos - las otras enfermeras mas jovenes se miraron entre si sonriendo, advirtiendo que algo habia sucedido entre esos dos y por el modo de actuar de Candy y la sonrisa picara de el habia sido algo tan bochornoso que aun tenia a Candy sonrojada y sudorosa por algo mas que el estupor veraniego.

El dia paso como de costumbre solo que ahora las enfermeras mas jovenes tenian algo en que entretenerse al ver a Steffano mirando a Candy, guiñandole el ojo o enviandole besos y a esta ultima sonrojandose y fingir indiferencia, evito tener contacto con el todo el dia, pretexto tener dolor de cabeza y estubo en la tienda de campaña la mayor parte del dia, aprovechando para preparar las cartas que mandaria a America en la primera oportunidad que hubiera recoleccion de correo, La tarde comezo a caer y el sol desaparecia en el horizonte cuando Candy cerraba el ultimo sobre,

A quien le escribes con tanto fervor, algun admirador en America?. – le preguntaba Helen, con el ancia de averiguar si le dejaria el camino libre con Steffano a quien habia perseguido por mas tiempo del que esa americana habia tomado para enlistarse, ya habian pasado 3 años desde que la guerra habia comenzado y ella y Steffano habian estado en el mismo equipo medico por el ultimo año y medio, pero el nunca le habia prestado mas atencion que a los demas incluyendo los soldados.

-a mi familia y algunos amigos. –contesto recelosa.

-Vamos Helen, Candy solo tiene un admirador y ese es Italiano y esta halla afuera esperando verla salir de esta tienda, date por vencida – le contesto Natasha, gozando por los celos de su amiga, habia tratado de convencerlal que el no estaba interezada en el, pero Helen simplemente no se daba por vencida.

-Chicas el es todo suyo, yo vine por motivos diferentes a encontrar admiradores o novios – les contesto Candy tomando sus sobres y disponiendose a Salir de la tienda para despositar sus cartas junto al correo que seria recogido en un dia o dos mas, se aseguro de llevar consigo a Amy que se divertia con toda la escena.

Al salir de la tienda reparo en el tiempo que le habia tomado escribir esas cartas, habia buscado las palabras necesarias para tanquilizar a Albert y las dos mujeres que amaba del Hogar de Pony, asi como trataba de impulsar a Archie y Annie de seguir adelante con sus planes y no pospusieran ningun suceso importante para esperar su regreso, la vida tenia que seguir su curso, asi como ella trataba de que la suya continuara.

El ambiente se sentia tenso, los soldados no sostenian botellas de brandy y por el contrario todos estaban en posicion de alerta la calma que se habia respirado en otros atredeceres se habia esfumado.

-que sucedera Amy? –pregnto a su amiga como si ella pudiera darle una respuesta, no noto que Amy se comenzaba a tensar y los musculos de su cara no pudieron moverse para darle una respuesta.

Candy no se percato de su amiga pues era testigo de un grupo de soldados que corrian en direccion al campamento con cara de terror.

VIENEN......PARA ACA.....LOS ALEMANES ......YA .......ESTAN .....AQUI.! – gritaba uno de ellos con la voz sofocada por la carrera que habia corrido desde su puesto de vigilancia hasta el campamento.

Todos los soldados salieron corriendo tomaron sus armas y se dirigieron a sus posiciones en las trincheras, no habia tiempo que perder los cañones estaban preparados, aunque no eran suficiente ante el poderio del armamneto Aleman.

Candy y Amy se mantuvieron estaticas ante tal alarma no supieron que hacer sus piernas no respondian, Steffano llego corriendo ante ellas, sujetando a Candy por los hombros.

-ha llegado el mometo, reunance con las demas y mantenganse juntas, no te angusties pequeña yo te protegere.... las protegere- se corrigio al ver el terror en los ojos de Amy.

-vamos chicas, avisen a las demas..... Candy! - Tuvo que sacudirla un poco para hacerla reaccionar.

-Si... si claro – repetia pero no era capaz de moverse, hasta que Amy tomo su mano y jalandola de prisa regresaron a la tienda, sin lograr finalizar la tarea que las habia hecho abandonar la tienda minutos antes, Candy avento los sobres de sus cartas sobre la cama sujeto tirante sus rizos en una coleta y se dispuso a salir para tomar su lugar junto a las demas enfermeras y el cuerpo medico.

-Ruth, Amy y candy me asistiran a mi – comenzaba a dirigir el mayor de los doctores con voz segura y sin rastro de nerviosismo o anciedad.

-Helen, Natasha y Michelle se quedaran con el Dr Mediterran.- termino de organizar los grupos medicos para concluir con su ultima asignacion – Steffano manten la ambulancia lista y trae contigo un par de soldados que iran a las trincheras a mi señal.

-Si Doctor Shartoff.- el italiano salio corrriendo a terminar de preparar su cometido.

La mirada de Candy corrio tras de el siguiendo cada movimiento, su corazon se estrujaba al pensar que Steffano iria hasta las trincheras para asistir a los soldados caidos, jamas imagino que en su posicion de chofer de la cruz roja tendria que arriesgar su vida como cualquier otro soldado, solo que sin un arma para defenderse, sin percatarse de que su angustia era ya visible, Amy la rodeo con su braso para consolarla.

-no te preocupes Candy el estara bien. – Candy se sentia sino mas relajada si apoyada por la calida sonrisa de su amiga.

-El sabe cuidarse siempre lo hace. – se hacerco Helen tratndo de animar a su colega y asi misma.

Todos en la carpa medica comenzaron a preparar bandejas con agua trapos limpios para las heridas y algodones con alcohol, el clasico instrumental medico de los hospitales moviles de aquellos dias ya estaban preparados sobre la mesa para ser utilizados.

Steffano entro a la tienda y con voz fuerte se dirigio al Dr. Shartoff

-Todo esta listo Dr. Tengo 5 hombre esperando en la ambulancia para avanzar a su orden.

A lo lejos las luces de una batalla comenzaron a iluminar la noche que apenas llegaba, el estruendo de un cañon resono en sus oidos.

-bien, acerquence lentamente y espera el llamado del sargento, no te anticipes como la otra vez, no quiero perder al mejor de mis hombres,- palmeo su espalda, apreciaba al jovenn italiano y lo ultimo que queria era verlo caido.

En su velos camino al camion ambulancia Candy salio a su paso, con la cara palida y a punto de soltar una lagrima.

-cuidate por favor.

La cara de Steffano era de seriedad y tencion nunca antes vista por Candy, sinembargo su rostro cambio a una dulce sonrisa cuando vio la angustia en los ojos de su enfermera favorita.

-lo hare, no te preosupes volvere por ti – le dio un beso en la frente y corrio a la ambulancia para iniciar su lento camino a las trincheras.

A lo lejos Helen veia la escena, habia perdido su batalla y sabia que tendria que hacerse a un lado para dejar que el hombre al que amaba fuera feliz, despues de todo su rival era una buena chica.

El resplandor que se veia a los lejos incrementaba su intencidad y el retumbar de los cañones se dejaban escuchar en menos interbalos de tiempo, la tierra se movia bajo sus pies y la ambulancia regresaria pronto con los primeros heridos......

Paris

El camino hasta europa habia sido cansado, pero definitivamente agradecia no haber pasado por Inglaterra, no era un lugar que le trajera presisamente buenos recuerdos, habian pasado ya algunos años desde que el puerto de Southhampton lo habia visto partir con amargura pero tambien con una balija llena de sueños e ilusiones, que logro alcanzar pero todo se habia venido abajo por un desafortunado incidente que dejo entrar a su vida las pesadas cadenas que lo ataban a Susana, ahora buscaba algo que lo reviviera y lo trajera de vuelta a la vida y la ilusion, no sabia aun como encontraria eso en las trincheras de la guerra o frente a los cañones de los enemigos, pero de igual forma ahi estaba entrando a la hermosa ciudad de Paris para integrarse a su batallon, hacia calor los veranos europeos siempre habian sido muy calientes y ese verano se sentia particularmente agobiante seria el uniforme o la adrenalina que hacia su aparicion frecuentemente o una combinacion de ambas.

Terry caminaba por las calles parisinas buscando la oficina militar que enlistaba su nombre, al dar la vuelta y encontrarse con la Rue Soufflott vio salir del hospital Sant Michell a un grupo de enfermeras y doctores que abordaban camiones con una gran manta y una enorme cruz roja cubriendolos por completo, mas resagados caminaba un joven con dos enfermeras a las que abrio la puerta delantera de la cabina para despues tomar su lugar y emprender la marcha. Terry suspiro, evocando la imagen de una rubia enfermera a la que pensaba a salvo en Chicago, al entrar a la oficina militar registro su nombre e inmediatamente lo harian viajar con otros recien reclutados con destinos a Ypres, se esperaba que en cuestion de dias se desatara una feros contienda entre los dos frentes.

Las tiendas de campaña ya estaban puestas, un buen numero de soldados tomaban relevos en las trincheras, no sabian en que momento comensaria el ataque, cuestion de dias o tal vez horas, el ambiente era tenso y todo tipo de platicas se dejaban escuchar, desde el soldado que emocionado evocaba a su novia hasta el que ansiaba ver accion, el melancolico joven de ojos azules se sento en el suelo tratando de evadir el lodo que habia dejado la lluvia del dia anteior, se limitaba a observar, no tenia el mas minimo interes de participar en ninguna platica su caracter uraño seguia siendo su sello personal, con la mirada perdida y practicamente inmobil no se percato cuando otro soldado un par de años mayor que el tomo el riesgo de sentarse a su lado y encender un cigarro.

-quieres uno? – le ofrecio la cajetilla, Terry lo dudo un poco para al final tomar uno.

-Gracias.

-Ian Boutwaker – le extendio su mano, en son de saludo.

-Terruce Granchester.

-Ingles?

-Si

Sentados en ese rincon pasaron las horas, su charla fue casi nula, sin embargo la compañia silenciosa sirvio para relajar la tension.

Vieron accion en los dias siguienes pero el oponente no dio gran resistencia, era como si solamente hubieran luchado contra algun batallon resagado en el camino, no hubo bajas significativas, solamente algunos heridos que fueron atendidos por los medicos y enfermeras del hospital ambulante, Terry habia acudido a la carpa medica por un poco de alcohol para curar algunos raspones que se habia hecho al saltar una sanja y caer esptrepitosamente del otro lado.

-Permitame ayudarle soldado – se acerco una peliroja de grandes ojos grises y timida sonrisa, su respingada naris estaba cubierta por pecas y sus palidos labios eran apenas una silueta.

-no se moleste señorita es solo un raspon. – su respuesta era amable pero impersonal.

Todos los heridos estan ya atendidos permitame curar sus raspones.

Terry no pudo evitar sentirse incomodo y totalmente arrepentido de haber ido a buscar ese simple algodon con alcohol, debio solo labarse y ventilar un poco su "herida".

-Creo que sobreviviras – le sonreia Ian a sus espaldas, aparecio para divertirse un poco con la escena que presencio entre los timidos avances de la enfermera y la incomodidad del soldado.

Habia estado inspeccionando la gravedad de los soldados para reportarlos al sargento, pues el era su hombre de confianza, cuando vio al joven Grandchester ser abordado por una de las enfermeras que no habia dejado de observarlo desde el dia que llego.

-si eso mismo creo yo, los Alemanes necesitan mas de lo que mostraron para terminar con este Ingles. – bromeaba Terry, mirando a Ian, sinembargo fue la enfermera quien se sintio aludida por el humor del joven que curaba.

-Tu tambien eres Ingles? – grito con cierta alegria.

-Parece que el club comienza a agrandarse Thelma, ya somos tres, entre tantos americanos. –la enfermera sonreia mientras seguia atendiendo el raspon de su paciente como si de una delicada operacion se tratase.

El ruido de un motor que se acercaba se dejo oir muy cerca de ellos.

-parece que han llegado los refuerzos....los dejo tengo que dar este reporte al sargento.

-yo ire contigo – tardo mas en decir esa frase que en levantarse y caminar detras de Ian – le agradesco senorita.

Thelma no tuvo tiempo de reaccionar pues en menos de un minuto los dos soldados habian desaparecido.

Un camion habia llegado con refuerzos la mayoria de ellos Americanos recien llegados, desendieron y fueron recibidos por el sargento quien les explico que esa misma noche verian accion, los Alemanes acortarian distancia durante el dia, para cuando la noche callera habrian tomado posiciones y ellos serian el blanco de sus ataques, si eran vencidos el camino a Paris seria acortado de forma importante, sabian que esa batalla seria feros y encarnisada. Uno de los soldados recien llegados caminaba nerviosamente hacia la tienda del sargento, cuando en su camino se atravesaron dos altos y espigados ingleses.

-Grandchester eres tu? – su cara de sorpresa lo dejo boquiabierto.

Terry volteo al escuchar su nombre y aunque su sorpresa fue grande su sonrisa burlona hizo su aparicion rapidamente.

-vaya vaya! Neal Legan, pero que hace un cobarde como tu en este lugar?

-quien lo dice un actorcito de porqueria, aqui las armas son de verdad, no de utileria, lo sabias? – su mirada lo retaba y su voz le decia cuanto lo detestaba.

-eres un imbecil! – las manos de Terry lo levantaron por la solapa.

-el mismo bulgar de siempre, por eso Candy te dejo para comprometerse conmigo.

El simple hecho de escuchar el nombre de Candy fue suficiente para que su rostro se transformara y olvidara su objetivo que era golpear a Neal.

-pero que estupides estas diciendo, Candy nunca haria tal cosa ella te odia.

-no creas conocerla, ella ya te olvido y vamos a casarnos.

-Y decidiste venir de luna de miel a Paris. – los ojos de Terry hechaban lumbre, Neal simplemente gozaba con los celos que le producia a ese ingles que tanto odiaba.

-Esto es solo un capricho de Candy y por eso vine para estar con ella.

Terry no podia creer lo que estaba escuchando, de todas las barbaridades que habian salido de la boca de Neal, solo una verdad se asomaba, Candy estaba en europa!, estaba en la guerra!.

Volviendo a tomarlo de la solapa con mas fuerza y con voz amenazante le pregunto,

-donde esta Candy? ....contestame....., donde esta?

Con una sonrisa de triunfo lo miro sin decir una sola palbra.

-Te estoy haciendo una pregunta, contestame miserable,- su puño se estrello contra la cara de Neal mandandolo al suelo.

Ian sujeto a Terry de los brasos, habia dejado ir esa riña muy lejos.

-calmate ya Granschester, no te metas en problemas, no vale la pena.

Aun en el suelo Neal siguio su amenasa – no te atrebas a acercarte a ella, o lo lamentaras.

-Eres tu quien lo lamentaras. – no podia contener su furia, queria desintegrarlo por atreverse a decir que Candy se casaria con el, pero lo que lo hizo explotar fue el saber que Candy podria estar en la guerra y no saber en donde.

Ian comprendia ahora por que Terry habia evadido a la hermosa enfermera que deliveradamente habia hecho un acercamiento, existia otra chica y pordria estar en la guerra, lo que significaba que era enfermera de otra forma no habria explicacion para la presencia de una mujer en el frente de batalla. Despues de todo el callado Terruce Grandchester tenia una historia que contar.

Conforme las horas de la noche se hicieron presentes el movimiento se intensifico, los escuadrones tomaron su lugar, Ian habia mantenido a Terry junto a el, para evitar otra pelea y sabia que Grandcherter era un hombre valiente, ya en las trincheras tenian ordenes de comenzar el ataque al primer movimiento del enemigo, se respiraba tension ny miedo, hacia calor el bochorno mantenia los cuerpos de los soldados humedos y las gotas de sudor resbalaban por la frente de Terry.

-Estas Listo? – con una mano en el hombro de su companero, preguntaba Ian para romper un poco la admosfera de nerviosismo, sin quitar la mirada al frente, por experinecia sabia que la concentracion nunca debia ser perdida y menos aun ser tomado por sorpresa.

-Lo estoy. – fue la seca respuesta de terry, sujetando fuertemente su arma, su mirada fija al frente y su mente luchando por concentrarse en su presente batalla y no en la que tendria que librar despues al saber a Candy en la guerra y tal vez tan cerca de el, tenia que saber donde encontrarla.

Otro grupo de soldados se unia en las trincheras se decia los enemigos venian en mayor numero de lo esperado, llego junto a Ian y Terry un par de soldados mas que corrian deslizandose al interior de la trinchera, Ian dio un rapido vistazo a los refuerzos reconociendo un parde ojos marron, eso no era un buen augurio, el tener juntos a ese par de caballeros traeria una nueva guerra en el interior de la trinchera, pero ya era tarde para ningun cambio pues en cuestion de segundos se dejo escuchar una rafaga de disparos de balas provenientes de las armas enemigas.

Los soldados comenzaron a disparar sus armas, para muchos de ellos era la primera vez que hacian uso de un arma de fuego la adrenalina se vertia a montones desde las trincheras, los cañones hicieron su aparicion, para Terry era la primera vez que sus manos eran las causantes de liberar la bala que mataria a otro joven igual que el, sinembargo el miedo que lo poseia lo hacia apuntar y disparar tan rapido y certero como era capaz, como el muchos jovenes soldados en esa batalla convertian su primer ataque en la mordaz batalla de supervvivencia a la que habian sido sometidos en toda su vida, ya lidirarian despues con la resaca moral de ser los causantes de la muerte de otra vida, para Neal las acciones no habian resultado en un instinto natural, por el contrario estaba tan aterrado que su cuerpo no habia respondido a la defensa natural, su cuerpo paralisado se mantenia en el suelo de la trinchera abrasado su arma y temblando con los ojos cerrados, sus peleas mas feroses habian sido encontra de Candy, asi que no se caracterizaba por ser un candidato a la valentia, nadie se habia percatado de su situacion se mantenia entre Terry y otro joven que habia sido enviado de ultimo momento con el, habian pasado minutos.....horas .... en realidad nadie se percataba del tiempo transcurrido su concentracion total estaba en conservar la vida cuando una luminoza bola de fuego viajo desde el campo enemigo hasta caer en la trichera que ellos defendian, de momento todo paso velosmente, un estruendo ensordecio sus oidos y la tierra se movio bajo sus pies, una nube de polvo piedras , trozos de madera y residuos de costales de arena que habian dado forma a la trinchera volavan en mil pedazos, el proyectil habia caido muy cerca de ellos.

Aun mariado y desorientado Ian se levanto tan aprisa como sus disminuidos reflejos le permitieron, los soldados a su alrededor hacian los mismo, con torpes movimientos.

-ARRIBA, LEVANTENSE, - Ian trataba de gritar con todas sus fuerzas sin saber siquiera si su intencion salia en forma de murmullo y aunque hubiese sido un grito, los oidos de todos los que habian presenciado ese cañonazo fueron acallados por el estrundo del estallido.

-Terry... Terry... LEVANTATE, SALGAMOS DE AQUI. – valiendose de toda su fuerza alzaba del braso al soladso mas proximo a el.

-TENEMOS QUE SALIR DE AQUI.

El camino hacia su derecha habia sido destruido por el cañon Aleman, la unica salida que tendrian seria a su izquierda hasta conectar con otro tunel que les permitiera salir del riesgo y retomar posiciones, el camino estaba bloqueado por escombros, algunos soldados ya trabajabane en despejar el area, mientras Terry volvia en su intento numero tres de ponerse en pie, algo delante de el le impedia avanzar y por el contrario, lo habia hecho trastabillear hasta mandarlo al suelo una y otra vez, la obscuridad era total por lo que sobre sus rodillas marcho a tientas hasta encontrar al culpable de su infructuoso avance, en posicion fetal encontro el cuerpo de un soldado que no dejaba de temblar y si hubiera podido escuchar algo hubiera descubierto que lloraba con terror. Un rayo de luna que escapo de entre las nubes dejo descubrir la identidad del estorboso cuerpo.

-VAMOS LEGAN, LEVANTATE. – sus gritos eran infructuosos, pero con movimientos bruscos logro levantar la pesada humanidad de Neal.

-MUEVETE, CAMINA – con empujones y gritos Terry logro mover la aterrada figura de su antiguo compañero de colegio.

Al frente veia a Ian caminar tan aprisa que parecia imposible alacanzarlo, tenian que ir sorteando su camino entre piedras y vigas derribadas, hasta encontrar un tunel que los llevo lejos de la zona de desastre. Y poniendolos en otra area de ataque, a la que tubieron que atender tan pronto se situaron en un punto que les permitiera apuntar, esta vez su animo era menos timido y mas agresivo, atras habian quedado hombres heridos y por seguro algunos muertos, ellos se habia salvado por cuestion de distancia, pero sabian que un proyectil podria ser disparado en cualquier momento desde otro angulo por lo que su ataque tendria que ser mas feroz para porder hacer retroceder al enemigo, esta vez Terry se cercioro de que Neal encontrara la fuerza de disparar al frente, le costo algunos empellones y tal vez un par de puñetazos, pero habia logrado que las tembolorosas manos de Neal dispararan su arma hacia el enemigo.

Era una noche estruendosa y como muchas otras noches la sangre ya formaba rios, los gritos de dolor y agonia ya estaban presentes, soldados y grupos medicos libraban su batalla ante una absurda matanza llamada guerra.

Chicago

A miles de kilometros de la guerra, la tanquilidad de America parecia inmutable, la vida transcurria para muchos con normalidad.

-Patty, que vestido crees que deba usar para la fiesta de este viernes? – Annie sonreia ante el espejo, sosteniendo un vestido en cada mano, tratando de decidir cual era el mas pomposo.

-Como puedes pensar en eso Annie, no te preocupa Candy?

-claro que me preocupa, pero tu misma leiste su carta, ella quiere que nosotros sigamos nuestra vida, mientras ella encuentra la suya. – su sonrisa se amplio al poner delante de si un vestido blanco con rojo, con un escote de hombro a hombro, adornado con bordados en todo el rededor, lo usaria con la gargantilla de rubies que Archie le regalo la navidad pasada.

-Si esa es Candy, y cual dijiste es el motivo de la fiesta?- el tono de su voz era desanimado y su mirada se fijo en un punto perdido.

-la tia abuela organizara algunas fiestas para encontrar un prometido a Eliza y levantarle un poco el animo por lo de Neal. – contesto sentandose en la cama junto a su amiga.

Patti mantenia la mirada fija y una lagrima logro asomarse en sus ojos.

-pero que pasa Patti?

Entre suspiros de sollosos su amiga logro contestar – nada, solo .... pensaba, espero que Candy este bien, la extraño mucho.

-yo tambien la extraño, no me mal entiendas Patty, es solo que trato de seguir adelante y dejar de llorar como Candy me lo pediria.

-si comprendo.... es que pienso en.....muchas cosas .... y en ocaciones creo que esta vida no es lo que quiero para mi.

-patty!.......- una sorprendida Annie miraba a su amigo con la cara que una dama distinguida mostraria al ver u oir algo inconsevible. –nosotras hemos sido educadas para ser damas de sociedad y un comportamiento tal es lo que se espera de nosotras.

-si..... tienes razon – se limito a contestar Patty, sabiendo que su amiga estaba muy influenciada por su madre a participar activamente como dama de sociedad y siendo invitada en la mansion Britter, reservar sus pensamientos para ella misma era lo mejor.

-sera mejor que vallamos a dormir, mañana es la fiesta y tenemos que lucir hermosas, vamos Patty te acompaño a tu habitacion.

La noche siguiente la mansion Andrey se llenaba de luces he invitados, la sociedad de Chicago nuevamente hacia acto de presencia en una velada ofrecida por la familia mas adinerada de la ciudad, lindas jovenes en vestidos amplios y pronunciados escotes que dejaban ver las joyas orgullo de sus familias, los peinados de moda entraban en concurso ante la mirada de la concurrencia, la tia Elroy lucia una amplia sonrisa de satisfaccion al saberse el centro de antencion, su familia una vez mas dirigia los pasos de la sociedad en su totalidad, en una esquina del gran salon se refugiaban Archie y Albert mas como espectadores que como participantes.

-Parece mentita que esta familia ofresca estas fiestas teniendo a dos de sus miembros en la guerra, a veces no comprendo la insensibilidad de la Tia Elroy.- su voz trataba de ser calmada pero no escondia su disgusto.

-haz sabido algo de Candy. –Archie hacia la misma pregunta a su tio desde el dia que supo que su gran amiga habia huido de sus demonios entregandose a un verdadero infierno.

-Aun nada Archie, al parecer Candy no esta usando el apeido Andrey lo que distrajo la busqueda los primeros dias, todos buscaban bajo el apeido Andrey, pero en cualquier momento recibire noticias y te lo hare saber inmediatamente.

Los dos caballeros mas distinguidos y bien parecidos del gran salon guardaron silencio un tanto pensativos, cuando los musicos dejaron de tocar sus violines, sus miradas se dirigieron a las escaleras donde Eliza acompañada de un grupo de jovenes mujeres hicieron su aparicion.

-que suerte tienes Archie, tu prometida luce bellisima.

-si! Annie se ha convertida en una dama distinguida.

-.....no se te escucha tan convencido, pasa algo?

- no pasa nada, es tan solo que ultimamente, Annie pasa mucho tiempo envuelta en esas cosas de sociedad....

-Celoso? – la sonrisa de Albert aparecio junto a una mirada de complicidad con su sobrino.

- No!..pero no me gusta que este tan cerca de Eliza eso nunca es una buena señal.

-Archie no seas tan duro, para Eliza la partida de su hermano ha sido dificil , ellos a pesar de todo han sido siempre muy unidos.

- ellos nunca cambiaran la maldad la traen en la sangre, aun no me explico como son parte de la familia Andrey...........-reflexionando por unos segundos añadio- aunque la actitud de Neal realmente me sorprendio, creo que perdio la ultima neurona que le quedaba viva.

-tienes razon es inexplicable su actitud, el amor te hace actuar extrañamente.

-de verdad crees que lo que esa rata siente por Candy es amor? Yo lo dudo. tan solo creo que su estupides lo llevo a cometer una barbaridad mas con tal de hacerle la vida miserable a Candy, solo espero que no la encuentre.

-no lo se Archie, solo hay una razon que nos hace hacer estupideses y ese es el amor.

-haz sabido algo de el?

-si! Mi proteccion no llego a tiempo y fue mandado al frene, pero sera removido inmediatamente para darle actividades menos ...peligrosas, hubiera querido utilizar toda mi influencia para proteger a Candy, pero creo que no puedo dejar a Neal a su suerte, no quiciera tener que llorar a otro Andrey.

Archie lo miro con grandes ojos, sabiendo que si hubiera podido hacer por Stear en el pasado lo hubiera hecho, Albert aun no se lo perdonaba.

-si.... creo que mi hermano haria lo mismo.......

Ninguno de los dos se percato de la llegada de Patty, junto a ellos.

-Buenas Noches Sr. Andrey.....Archie.

-Buenas Noches Patty, y dejame de llamarme Sr Andrey, para mis amigos soy simplemente Albert -Patty le sonrio timidamente aceptando con un ligeo movimiento de cabeza.

-Patty luces hermosa, mi hermano estaria muy orgulloso –Albert miro a su sobrino con ojos de reproche por la indiscrecion que habia cometido.

-esta bien Albert, yo tambien pienso mucho en Stear, no creo que pueda olvidarlo alguna vez.

Los dos jovenes le sonrieron con total aceptacion, ella siempre seria parte de su familia.

-en donde dejaste a Annie? – Archie por fin recordaba a su prometida a quien no habia saludado en toda lo noche.

-esta con Eliza, saludando alguno de los invitados y esta sirviendo de chaperon, creo ellas se han entendido bien y comparten su amistad, yo la verdad .. prefiero estar con ustedes, si nos le molesta?

-tienes razon Patty, ultimamente Annie pasa mucho tiempo con Elisa y eso no me gusta nada.

-Albert, haz sabido algo de Candy?

-No Patty, aun no la he podido localizar, pero no te angusties Candy es fuerte y sabe cuidarse, movere toda mi influencia para protegerla lo antes posible.

-Albert he estado pensando ultimamente en la Casa Pony.....me gustaria ir a visitarles, crees que habria algun problema?

-al contrario la Srita Pony y la Hermana Maria, se sentirian muy compalcidas, ellas son mujeres muy dulces y agradecidas.

- si por lo mismo quiciera invertir un tiempo en recabar algunas donaciones para darles una mejor vida a esos niños y quiza hasta agrandar la casa para dar mas cabida a niños sin hogar...

-eso es muy loable de tu parte, pero no crees que seria mucho trabajo para esas dos pobres mujeres, imaginanense si almenos una de esas fieras es como Candy. – rieron a carcajadas los tres ante las ocurrencias de Archie.

-por lo mismo creo que debo visitarlas, para exponerles mis ideas e involucrarme en todas sus actividades, para organizar mejor las donaciones.

-eres muy buena Patty. – le decia Albert mientras su mano alcanzaba su hombro como muestra de cariño.

-tal vez deberias invitar a Annie.

-lo hare Archie, pero no creo que Annie se interese.

-Patty! Aqui estas, no te vi mas y comence a buscarte, quero presentarte a Mike Buttler es hijo de un importante empresario.

-Buenas Noches Annie. – la miro Archie un poco molesto por lo frivolo de su aparicion

-Lo siento mucho, no habia podido saludar, Buenas noches Albert, Archie que bien te vez.

-Buenas noches Annie te vez hermosa, Archie es un chico con mucha suerte.

-muchas gracias Albert. –sonreia complacida, aunque sus mejillas alcansaron a mostrar un sonrosado mas halla del ligero maquillaje.

-Pero vamos Patty, Mike espera por nosotras.

-...he.. que te parece si en un momento mas te busco, necesito terminar de hablar con Albert- sus ojos buscaron suplicantes al rubio para obtener un respaldo.

-yo mismo me cerciorare de que esta linda jovencita sea debidamente presentada a Mike.....- su sonrisa era encantadora, nadie podia resistirse.

-Buttler – termino la frase Annie, mirando a su amiga rendida ante su peticion – esta bien, pero volvere por ti, y por ti tambien – miro a su novio con una coqueta sonrisa, desconocida en Annie para todos los que la presenciaron.

Archie y Albert tan solo hicieron una reverencia ante ella, viendola alejarse un par de segundos despues.

-Annie se ve muy acoplada, mucho mas madura, no lo crees Archie?

-si, pero no se si eso me gusta. –respondio haciendo una mueca de inconformidad.

-por que no te gustaria que sea mas independiente? tu no eres la clase de chico posesivo e inseguro.

-no se trata de eso, por supuesto que verla mas fuerte me hace feliz, pero ultimamente su vida gira en torno a que fiesta asistira, en acompañar a Eliza a eventos sociales, ya ni siquiera ha preguntado por Candy.

-No exageres Archie, solo esta pasando un buen rato y porsupuesto se preocupa por Candy, pero no va a llorar por ella 24 horas al dia.

-yo estoy de acuerdo contigo Archie, he visto su cambio en estas semanas, tal vez es la influencia de su madre y Eliza.- Patty estaba tan incomoda con el repentino interes de su amiga en la vida social.

-Por eso mismo debes insistir en que emprenda contigo ese proyecto en el Hogar de Pony – mirando a su amiga la tomo de la mano – harias eso por mi? – Patty asintio con un movimiento de cabeza, aun cuando sabia que Annie se negaria.

-es bueno que piensen en Annie de esa forma, pero no pueden obligarla a hacer nada que no quiera, dejenla decidir a ella. – Albert siempre estaria de lado de la ibertad de cada quien.

La noche transcurrio entre cotilleos para las jovenes, miradas conquistadoras para los jovenes, la cena fue ligera , la hora del baile comenzo y las primeras parejas tomaron la pista adueñandose de ella, en una esquina mas apartada, Albert y Patty habian sostenido su platica por horas, haciendo y deshaciendo planes para conformar el patronato que hiciera del Hogar de Pony toda una institucion, para Archie la noche consistia en seguir a todos lados a su activa novia, ahora era que preferia a esa timida niña que lo habia atado alguna vez. La orquesta tocaba el valz favorito de Archie en ese momento.

-Annie vamos a bailar esta pieza, - la tomo de la mano para guiarla al centro de la pista, pero no contaba que ella por primera vez se negaria.

-sera la siguiente Archie, lo prometo, baila esta pieza con Tamara – Annie solo jalo a la chica que estaba junto a ella y la entrego a su novio – volvere en un momento, Eliza me espera.

Archie se quedo atonito, no podia creer lo que sus oidos acababan de escuhar, "la timida Annie lo habia rechazado?""la chica por la que habia renunciado a su gran amor, lo habia entregado a los brasos de una extraña?", congelado en una pieza, su alrededor desaparecio tratando de poner sus ideas en orden, una delgada y suave mano lo trajo de nuevo a la concurrida sala de baile.

-Archibald! Archibald! Estas bien?......- cuando Archie voltio su mirada a la dueña de la mano que lo sostenia se encontro con unos enormes ojos grises de cabellos Rojisos y ondulados que le caian como cascada sobre sus hombros, sus delgados labios le sonreian bajo un ligero toque de labial, su nariz respingada salpicada de algunas cuantas pecas lo hicieron recordar a la que alguna vez fue el amor de su vida.

-si... si, vamos se baila mejor en el centro de la pista– tomo a su compañera al centro y disfrutando de la musica encontro en el rostro que lo miraba, una sensacion de alegria y bienestar, los movimientos de la joven lo llevaron al goso total de su compañia.

Para cuando el valz termino, Archie y Tamara sentian que llevaban años de conocerse, platicaron, bailaron y rieron el resto de la velada.

-ahora que lo mencionas, creo que si recuerdo haberte visto junto a otros dos chicos en una de mis visitas a casa de Eliza.

-probablemente mi hermano y mi primo.

-recuerdo a un niño rubio....... Anthony creo que era su nombre, era el favorito de Eliza, siempre me hablaba de el.

-si era mi primo – su mirada se torno triste y distante.

-dije algo indebido?

-no, tu no.... el murio hace algunos años.

-lo lamento mucho, no tenia idea,- Tamara se sintio apenada y trato de cambiar rapidamente el ambiente que habia creado. – pero dices que tu hermano siempre estaba alrededor tambien, donde esta el, no lo he visto esta noche.

-y dudo que lo veas, Stear nunca fue dado a las fiestas y no creo que su fantasma haya cambiado de parecer. – Archie sonrio levemente mas en son de burla.

-Como? No comprendo.

-Mi hermano murio hace un poco mas de 2 años.

Tamara se sonrojo hasta sentir las mejillas explotar, queria que la tierra se abriera para desaparecer.

-asi o mas tonta!.... lo siento tanto ¡. –sonrio nerviosamente, encontrando en Archie una mirada amistosa, que los hizo reir al unisono.

-no tenias por que saberlo, tu amistad con Eliza fue cuando eran niñas.

-si!, fue hace mucho tiempo y la verdad es que no mantubimos contacto, es hasta ahora despues de casi 10 años que vuelvo con mi familia de Francia que nos volvemos a ver, de hecho solamente 2 o 3 veces nos hemos reunido a comer y siempre ha ido con esa chica que nos puso a bailar, como se llama.......Annie!, asi que la platica no ha sido muy personal.

-asi que viviste en Francia? Y por que regresaron?

-la guerra nos forso a regresar, nadie esta a salvo por ahora en europa y mi padre decidio regresar a la familia a Chicago, espero no cometer otra indiscrecion, pero que no Eliza tiene un hermano? No lo he visto desde que volvi a reencontrarme con ella.

-Tamara tienes que enterarte de lo que sucede en esta familia antes de que hables con nadie mas,

-Por que?, que dije esta vez..... no me digas que su hermano tambien.....

Archie solto una carcajada, haciendo que Tamara se sonrojara una vez mas y abriera sus ojos sorpresivamente.

-vamos regalame este valz – tomo su mano y la llevo hasta la pista, acercandose a ella le susurro en el oido- tendremos que encontrarnos a comer mañana mismo antes de que hables con ningun otro Andrey, esta noche solo mantente a mi lado.

No se separaron en toda la noche, Annie jamas se percato de lo que sucedia a su alrededor , se mantuvo ocupada al lado de Eliza, mientras su novio se olvidaba tambien de ella.

Continuara.........