Capitulo 3
Una Luz en la Obscuridad
Francia
Candy solo sabia que habia visto la luz del dia ir y venir mas de una vez, no habia llevado la cuenta, pero aunque lo hubiera hecho a estas alturas no lo recordaria, el cansancio llenaba cada poro de su cuerpo, se movia por inercia, pero ya no sentia su brasos ni sus piernas le pesaban los ojos como si sus paprpados fueran del mas pesado fierro, era dificil pensar en ir a descansar eran tantos los soldados heridos que la idea de tomar un descanso era ridiculo, al ver tanta sangre y dolor alderedor, su corazon albergaba una tristeza y un dolor mucho mas grande que su cansancio, sus ojos eran los unicos que se habian tomado unos cuantos segundos para distraerse cada vez que Steffano regresaba de las trinchersa con la ambulancia repleta de cuerpos heridos y algunos mas ya inertes y aunque el corazon de Candy sangraba un poco mas en cada retorno de la repleta ambulancia tambien respiraba aliviada al inspeccionar en cuestion de fraccion de segundo que su chofer volviera cada vez completo.
-Candy!, en cuanto termines ese torniquete ven enseguida te necesito aqui, tenemos que amputar! – la voz del doctor era acompanada por los gritos de dolor y angustia de un joven soldado de apenas 20 años que tenia una pierna destrozada despues de que le cayeran encima los escombros provocados por un proyectil.
La rubia enfermera corrio al doctor que ya la esperaba con una dificil tarea.
-sujeta sus hombros fuertemente, no lo dejes incorporarse – los ojos del Dr Shartoff destelleaban una luz especial era dificil actuar de form tan tajante en la vida de un hombre tan joven, pero tambien estaba seguro que queria salvar su vida acosta de lo que fuese y demandaba toda la ayuda que pudiera obtener.
Las manos habiles del doctor comenzaron a trabajar sobre la pierna destrozada del joven, Candy comenzo a temblar sin poder parar, su cara se descompuso dejando ver en su rostro el horror que estaba presenciando, habia visto mucha sangre y dolor pero nada se comparaba al ver un miembro ser desprendido de su tronco, palidecio hasta tomar el color del papel, las nauseas se apoderaron de su estomago y un mareo la hizo perder la fuerza que trataba de ejercer en los hombros del joven soldado, oia muy lejos la voz del doctor que le gritaba
-SUJETALO CON FUERZA........ALGUIEN QUE AYUDE AQUI DE PRISA!!!
A los gritos de ayuda del doctor llegaron velozmente Amy y Ruth que sujetaron fuertemente al soldado mientras Helen alcanzo a tomar a Candy por la cintura antes de que se desvaneciera, el sofocante calor no ayudaba al ambiente, Helen soplaba aire con unos papeles para que su compañera respirase con mas facilidad y se refrescra un poco, un soldado que habia sido herido de bala en un brazo le alcanzo un vaso con agua a la rubia enfermera para que terminara de incorporarse.
-lo lamento mucho, no se que me paso, todo giro a mi alrededor y me perdi.
-ya estas mejor, ve a recostarte un poco y regresa despues.
-No, ya estoy bien.
-Segura?
-Si
-Ven conmigo entonces, deja a Ruth que asista al Dr. Shartoff.
-Yo..... lo lamento mucho, no pude ayudar.
-No te preocupes Candy, todos estamos agotados.
-Gracias Helen.
-Necesito que le tomes la temperatura a estos soldados – señalo Helen a un grupo de 10 soldados, registralo en sus expedientes que esta a su lado y despues voy a necesitar que limpies la herida de aquellos que estan junto a las gavetas, podras hacerlo?
-Enseguida – Candy comenzo a moverse tan rapido como su cansado cuerpo se lo permitia.
Cuando Steffano entro a la tienda busco rapidamente con la mirada a Candy, no estaba donde la habia visto casi desde el primer dia, se acerco a Amy para averiguar donde estaba su enfermera favorita, escuetamente la trigueña le puso al tanto de lo que habia sucedido, sorteo a los soldados que estaban tendidos en el suelo hasta llegar a la rubia enfermera.
-Candy!..... estas bien? – su voz denotaba preocupacion y su cara lo terminaba de afirmar.
-Steff! – su voz se quebro y su cara se ilumino como si hubiera encontrado la solucion a sus problemas.
-mi niña – la abraso tan fuerte que Candy no pudo evitar hechar a llorar, encontrando en esos brasos todo el consuelo que su alma necesitaba. – todo va a estar bien.- su abraso se prolongo mas aun cuando Steffano sintio los cansados brasos de Candy aferrandose a su cintura y su cuerpo apretandose contra su pecho las gruesas lagrimas que derramaba le mojaban la camisa, pero nunca se dio cuenta, el solo se entregaba a ese sentimiento de dolor y desesperacion que persibia de la mujer que en tan poco tiempo se habia convertido en lo mas importante de su vida.
Sin roper el abraso, su braso derecho busco la cantinflora que pendia de su cinturon – toma un poco de agua – le ofrecio un trago de su cantinflora, Candy se aferro a la boquilla bebiendo todo el liquido que contenia,
-Gracias,.... creo que tenia sed – le regalo una timida sonrisa.
-creo que si – el italiano estiro su mano para limpiar las lagrimas que corrian por las mejillas de la rubia enfermera, mientras le devolvia una tierna sonrisa.
– se fuerte , solo un poco mas, la batalla no durara mas de 24 horas, los Alemanes comenzaron a retirarse y entonces vendre por ti – beso su frente y tomo su cara para ponerla frente a la suya. – eres una chica muy valiente y muy hermosa, no dejare que nada malo te suceda.- beso su frente una vez mas y dio la vuelta para regresar a la ambulancia que ya lo esperaba.
El corazon de Candy se reconforto con la presencia de Steffano y su cansancio se minimizo, las siguientes horas fueron menos pesadas. Helen habia sido testigo del cariño demostrado por el italiano a la americana, su corazon se sentia herido, pero no tenia la valentia de interponerse ella era una chica linda y buena, no habia razon para hacerse presente, su amor era real y la feliciddad de el era suficiente para ella, tan solo vigilaria muy de cerca los movimientos de ella, no le permitiria jugar con el.
-ya te sientes mejor Candy?
-si Helen, muchas gracias por ayudarme.
-me imagino que tu mejoria tiene algo que ver con Steff. –la miro por el rabillo del ojo para ver su reaccion.
-no..bueno si... el me hizo sentir mejor no lo puedo negar- ocultaba su mirada de su compañera, se incomodaba ante la intromicion.
-sientes algo por el?
-claro que si, Steffano ha sido un gran amigo y lo aprecio mucho.
-no me refiero a eso
-pues no te entiendo
-sin rodeos Candy, te interesa Steffano?
-me interesa como el amigo que es,
-no voy a permitir que lo lastimes – sus ojos la amenazaban tanto como sus palabras, pero no se dejaria intimidar, nunca lo habia permitido y no comenzaria ahora.
-sinceramente no se de que hablas, Steffano y yo solo somos amigos y no se que te hace tener tan altas espectativas sobre mi, yo no he hecho nada para despertar ningun sentimiento en nadie- respondia determinante y con cierto disgusto, no apreciaba ser jusgada sin razon- y te comprendo yo tambien defiendo a mis amigos por encima de todo.
-yo te aprecio Candy, pero no pemitire que nadie "lo" haga sufrir,-pinto una sonrisa despues de aclarar sus sentimientos- terminemos de hacer los vendajes los pacientes esperan.
La batalla habia teminado, los Alemanes no habian podido avanzar, la resistencia fue feros y los aliados lograron mantener a los enemigos fuera de ese territorio, las bajas fueron muchas de ambos lados, habian sido arduas horas para todos nadie habia dormido por mas de 4 dias los unicos que habian probado algo de comida fueron los soldados menos graves y el agotamiento junto a la inanicion se apoderaba de ellos, algunos refuerzos comenzaban a llegar, habia mucho que organizar y no podian bajar la guardia, los enemigos se habian retirado, pero nada les garantizaba que no retomarian el ataque.
Llos estragos de dias de trabajo se dejaban ver en las marcas negras bajo sus ojos y la palidez de sus caras, la tension bajaba sus niveles por primera vez, Candy pudo acercarse por fin al Dr Shartoff sin saber como explicar lo avergonzada que se sentia.
-Dr Shartoff, le traigo algo de tomar? – fue el primer pensamiento que tuvo.
-no srita White, estoy bien, como se siente usted?
muy apenada por lo que sucedio, pero no volvera a suceder.
-no tiene por que disculparse Srita White, fue su primera vez en una intervencion de esa dimencion y creame no es la primera que se desmaya, lo importante es saberlo superar y seguir adelante, lo hizo muy bien. – un cumplido tal viniendo de un Dr tan duro como el significaba mucho.
-DOCTOR!..... DOCTOR!..... tiene que venir con nosotros, hubo un accidente hay muchos heridos que quedaron atrapados en los tuneles de las trincheras. – un soldado de los que acompanaba a Steffano habia ido a dar aviso, el corazon de Candy dio un vuelco de miedo.
-mi maletin, rapido – ordeno mientras salia corriendo tras el soldado.
Candy sin pensarlo tomo el maletin y salio corriendo tras ellos, Amy al ver a su amiga salir a tal velocidad salio tras ella para unirseles, subieron a la ambulancia a toda velocidad y ya en ella, la rubia enfermera busco rapidamente entre los pasajeros sin encontrar los ojos verde olivo que buscaba.
-donde esta Steffano!?
-quedo atrapado en el tunel, el estaba moviendo algunas maderas para liberar a unos soldados hubo un derrumbe y desaparecio de mi vista.
-Lo dejaste ahi a su suerte? – Candy sentia nauseas y un mareo que la hizo perder el equilibrio en su propio asiento, Amy la abraso para darle fuerzas.
La ambulancia llego a su destino despues de unos minutos, las trincheras eran un caos, habia un sin numero de cuerpos ya sin vida entre charcos de sangre, el olor era nauseabundo el sol hechaba a perder los cuerpos rapidamente, era primordial sacar a los heridos de ahi antes de que las infecciones se hicieran presentes, la gangrena ganaba terreno bajo esas condiciones climaticas. Los pasajeros de la ambulancia saltaron a toda velocidad, perdiendose rapidamente por uno de los tuneles, pisando lodo escomnbros y algunos cuerpos llegaron a la interseccion de 3 tuenelse o lo que quedaba de ello, pues era evidente la destruccion.
-Candy! Mi maletin
en un solo brico la enfermera llego junto al doctor que ya hacia incado atendiendo a un soldado.
-Henry! como estas? – grito Candy al reconocer al soldado
-mi pierna no siento mi pierna.
-estaras bien, no te muevas - el doctor era serio y duro, pero habia consuelo en sus palabras.
-CANDY! Ayudame a mover esta viga, hay alguien aqui. – al llegar a Amy comenzo a inspeccionar el area buscando vidas, en cuanto encontro un cuerpo, hizo todos sus esfuerzos por mover lo que estaba entre ese soldado y ella.
-Jala a la cuenta de tres, uno......dos.....tres- con todas sus fuerzas las dos enfermeras lograron aventar la viga y quitando unos sacos de arena y un poco mas de polvo y piedras encontraron a un hombre con un pulso apenas perceptible.
HO NO!...... STEFFANO!!!,- candy grito a la vez que inspeccionaba las posibles heridas que pudiera tener, a simple vista no habia sangre, pero estaba inconciente.
La rubia enfermera reacciono repidamente y tomo el pulso del soldado a la vez que se cerioraba su respiracion fuera normal y todos sus signos vitales respondieron, el Dr Shartoff se unio a ella para escuchar el reporte que la enfermera le daba.
-perfecta reaccion, srita White no pude haberlo hecho mejor. – la miro con su cara inmutable – USTEDES DOS AYUDENME A LLEVARLO A LA AMBULANCIA! , Henry tendras que esperar trata de no mover la pierna.
Apesar de la sobriedad y la dureza que mostraba el DR Shartoff, apreciaba a esos jovenes y su especial preocupacion por Steffano era real, el Italiano se habia ganado a todos los que lo conocian incluyendo a las recien reclutadas enfermeras, dos soldados cargaban al italiano en una hechiza camilla hacia la ambulancia seguido de otro par de camillas y algunos soldados mas que ayudaban a otros mas heridos a llegar al vehiclo seguido del doctor y las enfermeras, al llegar al campamento los heridos fueron trasladados a la tienda mientras la amblancia regresaba a la zona de batalla por mas sobrevivientes.
-Srita White, quitele las botas y la camisa – Candy puso manos a la obra, quito la camisa del italiano dejando ver su musculoso abdomen y sus marcados biceps.
A unos cuantos pasos Helen trato de llegar hasta ellos, cuando fue interceptada por Natasha que la contuvo por los hombros.
-a donde crees que vas?
-No lo sabes?
-pues si es a donde creo, no te dejare ir. – su voz era melosa pero sus movimientos determinaban no dejar pasasr a su amiga.
-Quien te crees que eres?
-Tu mejor amiga y no te dejare hacer el ridiculo.
-De que hablas?
-Helen tu sabes que yo te quiero mucho y por eso me atrevo ha hacer esto, el no te quiere y te estas exponiendo a salir lastimada, dejalos en paz.
-Yo solo quiero ver como esta.
-Esta inconsiente y Candy se hara cargo de el.
-Te lo dijo?......no verdad.....- se safo de los brasos de su amiga y llego hasta el italiano.
Helen no pudo evitar tomar la mano del joven en cuanto llego a el , sus ojos lo miraban con amor y preocupacion, lucho por retener la lagrima que estaban a punto de brotar, Candy enjuagaba en un balde el trapo con el que limpiaba su torso, el calor no ayudaba a refrescar el mallugado cuerpo del joven chofer de la cruz roja.
-todavia no abre los ojos, pero el doctor dice que estara bien por ahora solo esta exausto, su pulso es correcto y sus signos vitales estan en buen estado despues de unas horas de sueño estara como si nada.
Helen nunca miro a Candy, pero sus oidos agradecian lo que escuchaba, finalmente dos lagrimas rodaron por sus mejillas, las limpio habilmente y miro a Candy con una sonrisa.
-cuidalo bien. – dio la vuelta y alcanzo a Natasha para ayudarle a terminar sus labores para despues ir con su amiga a descansar despues de interminables horas.
-Candy, quieres ir a descansar, - se acercaba a preguntarle la jefa de las enfermeras.
-no, Ruth me quedare con el hasta que despierte- contestaba la rubia mientras sostenia la mano de Steffano – ademas vere si alguno de los doctores necesita que lo asista.
-me lo suponia – Ruth le sonreia mirando al joven que yacia con su languido cuerpo sobre el camastro.- es un buen chico, mandare a Amy a descansar para que te releve mas tarde.
La ambulancia habia parado de hacer viajes todos estaban demasiado cansados, sus cuerpos ya no respondian a ninguna demanda mas, Candy se sento en una silla junto al camastro de su amigo le tomo la mano y recargo su cabeza en la orilla de la cama para dormitar.
Steffano abrio los ojos sin saber donde estaba, lo ultimo que recordaba era a si mismo corriendo por un tunel que se venia abajo tras de si, un ensordesedor ruido le avisaba que las paredes del tunel por donde transitaba se colapsaban, adelante de el corria Henry que tropezo y antes de que callera lo empujo con toda la fuerza de su cuerpo siendo el quien quedara atrapado bajo los escombros, gracias a ese movimiento ninguno de los dos termino gravemente herido, tan solo con un desmayo y una fuerte torcedura por parte de Henry, otros soldados no fueron tan afortunados, pues fueron victimas de vigas que se incrustaron en sus piernas o brasos y en casos fatales fueron golpeados en la cabeza ocacionando fracturas de craneo y hasta la muerte. Ahora solo veia a su alrededor soldados que dormian o trataban de descansar, otros tantos inconsientes y algunos mas tratando de mantener una postura digna ante el dolor, al girar su cabeza a la izquierda vio una cabellera de largos rizos revueltos recargada sobre el filo de su cama, su sonrisa se hizo presente como por arte de magia al reconocer a la duena de tan revelde atuendo, su mano libre acarisio sus cabellos, haciendo que ella alzara la cabeza repentinamente.
-despertaste........- la sonrisa de Candy aparecio ampliamente, sus ojos imitaron sus labios haciendo que su cara se iluminara por primera vez desde que habia pisado suelo europeo.
-y primero que tu – le contesto con su sonrisa aun mas grande, a pesar del polvo y el cansancio su rostro era dulce e irresistiblemente varonil, sus ojos destelleaban chispas de felicidad al ver el rostro de su enfermera favorita-.....dormilona.
-dormilona???......pero como te atreves ? despues de que esta americana te rescato de entre los escombros. – sus ojos reclamaban, pero sus labios no dejaban de sonreir mostrandole lo feliz que la hacia el verlo sano y salvo.
Steffano abrio los ojos mostrando su sorpresa ante la declaracion que acababa de escuchar.
-tu!...tu estubiste entre las trincheras?.
-asi es....-dijo orgullosa- al ver que no llegabas me angustie y cuando nos avisaron del derrube, corri tras el doctor para ir asistirlo, y fue asi como Amy y yo te sacamos de entre los escombros.
-Hiciste eso por mi?...- su corazon latia a mil por hora, su princesa habia arriegado su integridad por ir en su rescate. Una ola inmensa lo inundo deseando abrasar y besar a la fragil enfermera que tenia frente a el –pero tu eres muy pequena y fragil, por que te arriesgaste asi princesa.
-No soy tan debil como crees, de hecho soy muy fuerte sera mejor que no me hagas enojar – bromeo Candy sin percatarse de los sentimientos que habia provocado en el joven italiano, que si antes habia demostrado interes ahora estaba rendido a sus pies.
-Nunca te haria enojar mi dulce niña, te debo la vida y te pagare con ella. – su mano se deslizo por sus mejillas y sus ojos la miraban con ternura y amor.
-tendras que agradecerle a Amy, ella fue la que te encontro.- sus mejillas se sonrojaron ante la penetrante mirada y dulce sonrisa de su amigo.-quieres un poco de agua?- le preguntaba mientras se deshacia de su contacto levantandose de la silla y dirigiendose a la jarra de agua para servir un poco en una cantinflora.
Mientras Steffano bebia abidamente todo el contenido de la cantinflora , Candy se percato de su propia apariencia, su uniforme estaba salpicado de sangre y cubierto de polvo sus zapatos eran dos masas de lodo su cara polvosa y seca, ni hablar de sus cabellos, perdio la cinta que los detenia y sus larga cabellera caia en su espalda en total desorden, se avergonzo de simisma.
-que te pasa dormilona? Por que pones esa cara?
-debo mirarme como el mosntruo del pantano, soy un desastre.
-un poco mas sexy......segun he escuchado ese monstruo que mencionas no tiene ojos tan hermosos, ni una cintura tan estrecha, ni unas piernas tan......- su mirada la escudrinaba de pies a cabeza.
-eres un fresco y como veo que ya estas mejor ire a ver si alguien mas me necesita- dio la vuelta con toda su indignacion, pero no llego lejos al sentir la mano del italino que sujetaba la suya para detenerla.
-no puedes irte dejando a un moribundo....
-moribundo te voy a dejar si no me sueltas enseguida.
actuando una cara de tristeza y congojo le rogo una vez mas no lo dejara
– todavia me siento muy debil y necesito una enfermera a mi lado. – jalo su mano hasta llevarla a sus labios.
Candy experimento escalofrios al sentir los calidos y suaves labios del italiano, sintio transmitir esa energia desde su mano hasta recorrer todo su cuerpo.
-no te preocupes por eso, yo reelevare a Candy. – Helen aparecio junto a ellos, liberando a su compañera del intimo momento, justo a tiempo, la rubia no sabia como reaccionar ante la conquista del joven.
-tu siempre tan oportuna Helen.
-a mi tambien me da gusto verte... y saber que despertaste del coma.
-no tienes otros pacientes que atender? – curvando su mano al lado del oido, fingiendo escuchar algo – si, creo que Henry te llama.
-muy gracioso, te vez demasiado bien para necesitar una enfermera particular, asi que deja que Candy valla a descanzar que bien merecido lo tiene, mira que preferir cuidar a un retrasado mental como tu en lugar de dormir un poco.
Steffano miro a Candy con cara de angustia – y con esta salvaje me vas a dejar?
-a ver si asi aprendes a comportarte.- lo sentencio con la mano Candy
-en complot he?.... por supuesto que se puede esperar de las enfermeras militares.- las miro por encima del hombro, añadiendo despues con una sonrisa – son de lo peor, pero de igual forma las quiero.
-mas te vale, si no quieres que me equivoque de medicamentos y te administre veneno de ratas ..... por equivocacion , por supuesto – Helen lo amenazaba mientras le sonreia con complicidad a Candy.
-sera mejor que me vaya a dar una ducha y a dormir un poco.
-si Candy es buena idea, por que ya hay varias moscas volando sobre tu cabeza. – el italiano miraba por encima de la cabeza de la enfermera sonriendo.
-Helen en caso de que necesites el veneno de ratas esta en un bote que dice " Steffano Rossini" – dio la vuelta sin mirar y se alejo a tomar una ducha que le limpiara de las experiencias vividas en los dias pasados.
-te gusta mucho, verdad?- Helen esquivo los ojos del italiano sabia lo que encontraria, pero necesitaba escucharlo de el para terminar de rendirse.
-como?
-no te hagas el inocente, que no te va.
-Helen, sabes que haz llegado a ser mi mejor amiga, pero eso no significa que te puedas entrometer en mis asuntos.
-no me estoy entrometiendo, simplemente te hice una pregunta, te gusta o no?
-cuantas veces me he entrometido entre tu y Henry?
-entre Henry y yo no hay nada, no es el a quien quiero y tu lo sabes.
-a veces hay cosas que no necesitan ser preguntadas hablan por si solas, estoy muy cansado, si no te molesta quiero dormir un poco.
Helen se limito a sonreirle y con una caricia en su mano se alejo- si necesitas algo, llamame estoy a cargo en lo que tu enfermera particular regresa.
Francia
Ypres
Las trincheras eran lugares tan sucios y pestilentes, que ni en sus mas locos suenos Neal imagino pisar uno, en si toda la experiencia mas que nueva era como salida de un sueño o mejor dicho de una pesadilla el nunca se habia ditinguido por ser fuerte o valiente, siempre a la sombra de su madre y despues de su hermana, sus mas feroces peleas habian sido contra el ingles que ahora tenia al lado y se habia encargado de sacarlo del are de fuego y ahora le habia dado ayudado a encontrar la fuerza suficiente de defender su propia vida, como es que habia llegado hasta ahi? El amor que creia sentir por Candy lo hizo actuar sin pensar y enrolarse en la aventura mas temeraria para cualquiera, no habia tiempo de arrepentirse o de seguir actuando como niño mimado, la vida lo estaba obligando a crecer de golpe.
En ese momento no habia tiempo de reflexionar tan solo de actuar, pero llegaria el momento que veria ante sus ojos las veces que humillo a Candy por el simple hecho de ser huerfana, cuando ahora el estaba siendo tratado como un soldado mas y defendia su vida de los ataques sin importar su pomposo apeido, el futuro duque que disparaba a su lado no era tratado diferente por las armas enemigas, jovenes derramaban su sangre y morian sin importar su nombre, cuantas veces creyo tener el mundo en sus manos, ahora que sentia el dolor en carne propia entendio la impotencia en toda esa gente que alguna vez el miro por encima del hombre ignorando su desgracia.
Las horas pasaron inadvertidas para todos los que defendian algo en esa batalla, las escenas mas crudas y enfermas jamas imaginadas pasaron delante de los ojos de los jovenes tanto Alemanes como de los aliados, el cansancio se hacia presente, sofocaba sus pechos y debilitaba sus piernas, el animo comenzaba a decaer, necesitaban ser reelevados, al menos por unas horas, sabian que habian visto caer la obscuridad al menos una vez desde la noche que comenzaron a defender sus trincheras,los refuerzos llegaron y el grupo de Ian podia tomar un pequeño descanso, al menos bajr un poco la adrenalina.
-vamos, al campamento tenemos que descansar un poco.
-los alemanes se estan replegando, tal ves deveriamos resistir un poco mas, estan por doblegarse.
-tal vez Grandchester, pero al sargento no creo que le guste escuchar que los soldados tienen mejores ideas que el.
-Donde esta Leagan, Terruce, donde dejaste a....
-no lo se, yo no soy el responsable de ese retrasado.
-Te equivocas Granschester, aqui todos somos responsables de todos, los enemigos estan enfrente.
-Ahi viene – unos de los soldados que los acompañaba, lo señalo saliendo del ultimo tunel que llevaban a las trincheras, su andar era lento y su mirada perdida.
-Vamos Leagan! Apresurate – le grito Ian sin parar su andar junto a un Terry indiferente.
Por la cabeza de Neal viajaban ideas y conclusiones, su mente libraba una batalla aun mas grande que la que estaba viviendo, su motivo de vivir aquello era Candy y ella era lo ultimo que ocupaba sus pensamientos al menos de la forma sentimental que lo arrastro a esa pesadilla.
-que te pasa Junior, extrañas a tu mama – Terry disminuyo su andar hasta que Neal con total indiferencia le dio alcance.
Su mirada perdida le indico a su interlocutor que no lo habia escuchado, su semblante empalidecio de forma alarmante su mirada esataba totalmente perdida.
-que te pasa Leagan, contestame – Terry se puso frente a el y lo obligo a mirarlo para traerlo del estado de shock en el que se encontraba. – estas asustado? – su sarcasmo logro que Neal lo mirara. – Vamos niño que te pasa, sera mejor que empaques tus cosas y te vuelvas a tu casa con tu mama.
Neal lo miro sin ninguna expresion en sus cara. – viste todos esos hombres muertos? – su voz apenas audible y su ojos reflejaban el terror que estaba sintiendo.
-nadie te aviso que esto es una guerra, sera mejor que salgas de aqui antes de que sea muy tarde.
-no....no puedo irme sin Candy. – su reaccion no fue muy elocuente pero aun recordaba el motivo que lo llevo hasta ahi.
-que haz dicho! – la voz del ingles se hizo mas fuerte y su cuerpo se tenso al solo escuchar ese nombre. – entonces es cierto que Candy esta aqui?, pero ...... como la dejaron venir....
Neal despertando un poco mas de su perturbacion miro al aristocrata, tratando de entender lo que como un eco habia logrado escuchar.
-como si no conocieras a Candy, ella nunca avisa lo que hara, para cuando nos dimos cuenta ella se habia enbarcado y Albert no pudo hacer nada.
Los grandes ojos azules del ingles perdieron proporcion al abrirse de forma descomunal ante las palabras del cobarde que tenia frente a el – de que diablos hablas Leagan, que tiene que ver Albert en todo esto?
-pero como? No lo sabes? Albert es el tutor de Candy....pero tienes razon tu no tienes por que saberlo, despues de todo Candy ya no quiere saber nada de ti.
La sangre de Terry hervia de coraje, esas palabras lo aplastaron aunque no lo sabia a ciencia cierta era muy probable que ella lo hubiera arrancado de su vida completamente, pero tenia que oirlo de sus labios antes de dar la vuelta para dejar atras al gran amor de su juventud y enterrarse en vida al lado de Susana.
-en donde esta Candy!.....contestame..
Neal miro a Terry con desgano e indiferencia..- no lo se,.... pero aunque lo supiera no te lo diria, ya te dije que ella no quiere saber mas de ti.
El aristocrata lleno de furia y despecho dio media vuelta y se alejo, sabia que ese guiñapo no le serviria de nada, el tendria que encontrarla. – eres un pobre infeliz, sera mejor que te regreses a tu casa a jugar a las muñecas con tu hermana, no sirves en esta guerra.
Trato de descansar en un rincon apartado pero como hacerlo sabiendo que su Candy estaba en la guerra tal vez corriendo peligro o sufriendo alguna penuria.
Francia
Arras
A pesar de las penurias que Candy pudiera estar pasando, su corazon estaba protegido por un Italiano que no descansaria hasta ver a la enfermera que le habia robado el corazon convertida en su compañera de aventuras y de vida, lo que en su corazon habia crecido por ella era algo que nunca habia sentido antes por nadie por lo que inmediatamente reconocio el sentimiento y sabia que no desaprovecharia la oportunidad. La alegria y jovialidad de la americana lo hipnotizo pero su candor y fragilidad lo conquisto, apesar de saber lo que queria y hacer valer sus derechos era tierna y bondadosa su sonrisa atrapaba y su debilidad conmovia, era definitivamente la mujer que lo complementaba y lo haria feliz y el siempre estaria a sus pies.
-hola, princesita descansaste? –Steffano se acerco a la rubia a sus espaldas hablandole casi al oido.
-y tu que haces aqui? No estabas moribundo descansando con enfermera particular?
-celosa? O interesada?
Esbosando una gran sonrisa Candy dejo finalmente de acomodar las medicinas que la ocupaban, para encarar al joven que la retaba
– me da mucho gusto ver que ya estas mejor, tu vanidad fue la primera en recuperarce cierto?, que bueno que tu ego no se daño, ahora solo nos preocupan los daños cerebrales no doy muchas esperanzas, pero lo intentaremos.
-tal vez me quede con el daño cerebral con tal de tenerte a mi lado intentandolo.
-señor italiano es usted incorregible.
-y usted señorita Americana es irresisitible..... –Steffano se acerco peligrosamente a ella, mirandola fijamente y con una inmutable sonrisa – me gustas Candy, eres hermosa y una gran mujer.
-Steff.....- la cara de Candy era de sorpresa y nerviosismo- yo.....
-no necesitas decir nada, soy yo el que te estoy declarando mi admiracion por ti. – tomo sus manos entre las suyas y mirandola fijamente sus labios comenzaron a proseguir su declaracion de amor, cuando fueron interrumpidos.
-Candy, te he estado buscando por todas partes, como estas?
-Amy! Crei que descansabas? – Candy se deshizo de las manos de Steffano para correr a su amiga abrasandola fuertemente
-no, ayudaba a Ruth con unos vendajes, preparamos los primeros soldados que partiran a los hospitales de paris – volteando a ver al joven que acompañaba a su amiga - veo que ya estas mejor.
-si mucho mejor, tuve cuidados de primera.-contesto mirando a la rubia intensamente
-no olvides que fue Amy la que te encontro.
-parece que al final las americanas si venimos a rescatarte , no es cierto? – Amy sonreia provocando al italiano quien se acerco a ella abrasanndo a ambas enfermeras una en cada lado.
-que hubiera sido de mi, sin ustedes mis angeles americanos- los tres reian y se abrasaban al italano.
-lamento ser una aguafiestas pero hay mucho por hacer.
-si Ruth, estamos listos ha tus ordenes.
-que bueno que ya estes mejor Steffano , veo que has recobrado tu animo y tu seras el primero en entrar en accion, sigueme.
Ruth comenzo a caminar seguida de un feliz y regocijado italiano, era hora de comenzar a mover a los heridos mas graves que requerian de atenciones urgentes, los demas serian movidos con menos premura, el primer camion de heridos graves seria llevado a la estacion de tren mas cercano y partiria con un comando de enfermeras y un doctor, el resto en el tren del dia siguiente con otro comando de enfermeras y doctores, al final quedaria un doctor y cuatro enfermeras con destino aun incierto.
-que pasara con nosotras Ruth?
-aun no lo se Candy, no hemos recibido una orden precisa, tal vez seamos mandadas a Ypres, ahi se desarrolla una feroz contienda, tambien se necesita un comite para visitar las prisiones de guerra, lo que sea Candy sera algo muy dificil, estas preparada?
-si Ruth, estoy lista para ir a donde sea, aun cuando se que nunca estare preparada para ver todos los horrores que he precenciado y se que todavia me falta por presenciar cosas peores.
-estaremos juntas para afrontar lo que sea Candy, no nos separaremos. – la voz de Amy trataba de calmarla y de calmarse a si misma.
Unos instantes despues entraba Steffano anunaciandoles que el destino habia sido determinado y viajarian junto a el, el Dr Shartoff asi como las enfermeras Ruth, Hellen,Natasha, Amy y Candice. Partirian la mañana siguiente pasando por paris por un par de dias para despues encaminar sus pasos a la batalla que se veia inminente en el frente Italiano en la ciudad de Caporetto.
Habian pasado un poco mas de un mes en ese campamento y a Candy le parecia que habia sido toda su vida las jornadas de trabajo fueron interminables y la vida de muchos jovenes habia quedado ahi, era el lugar que la vio descubrirse como veradadera enfermera militar, el mes de septiembre vivia sus ultimos dias y con ello el otoño comenzaba a aparecer el viento soplaba mas fresco, los calores que los atormento en esas noches de agonia se habian marchado, el grupo medico que era el ultimo en partir se encontraba listo para emprender el camino, el camion que los llevaria de regreso a Paris lucia una enorme manta blanca con una cruz roja, en la parte trasera ya habian tomado lugar el Dr. Shartoff y Ruth, Amy y Natasha estaban por hacer lo mismo, mientras mas resagadas se encontraba Candy que habia perdido algo de tiempo buscando las cartas que nunca embio y pensaba dejar en el correo en Paris, mientras Helen discutia con Steffano.
-no entiendo por que quieres que vaya en la parte de atras, siempre he viajado contigo en la cabina.
-Ya te explique cientos de veces que Candy ira conmigo
-eso no impide que yo tambien pueda ir con ustedes.
-preferiria que fueras atras con los demas, Natasha te hechara de menos y me retara a mi.
-mejor dime que quieres ir solo con ella.
-no eres tan tonta he... – el joven italiano hecho a reir, provocando la ira de la enfermera.
-explicame que vez en ella, que no cuenta de nada todos estos años que hemos compartido.
-cuentan mucho Hellen, por eso eres mi mejor amiga, y confio que haras caso a lo que digo y te iras atras con los demas.
-eres un ciego.
-y tu una celosa, siempre seras mi favorita.
-no quiero ser tu favorita, quiero ser lo que es ella para ti.
El Italiano la miro con ternura, la queria mucho para hacerle daño, pero ella tenia que entender que sus sentimentos hacia ella eran solo de amistad – Hellen yo siempre..........
-lo lamento me retrase – llegaba corriendo candy con su balija a cuestas. – no pude encontrar mis cartas creo que las tendre que reescribir en el camino. – dandose cuenta de la tension en el ambiente se refirio a su colega- pasa algo?
-no Candy, es solo que no me siento bien estoy cansada, creo que me ire en la parte trasera no te importa acompañar a Steffano, verdad?
-no claro, pero que tienes?
-solo un poco de jaqueca y cansancio un poco de reposo me ayudara..
-vamos chicas los demas esperan, permitanme llevar sus balijas. – tomo las balijas de la manos de las enfermeras y se encamino al camion – ven Hellen te ayudare a subir – la tomo de la cintura cargandola al interior del camion y le regalo una gran sonrisa – descansa hermosa, te sentiras mejor cuando lleguemos a Paris.
Subio al camion donde Candy ya la aguardaba con su usual sonrisa y disponibilidad de siempre, antes de emprender marcha se santiguo y despues de una breve oracion en su lengua materna puso en movimiento el camion de la cruz roja.
-no sabia que eras tan religioso?
-hay muchas cosas que no sabes aun de mi – y mirandola con una sonrisa enigmatica prosigio – pero que me gustaria supieras, asi como a mi me encantaria que me permitieras descubrirte tal y como eres.
-ah si! Y que es lo deberia saber de ti? – pregunto Candy juguetonamente sin prestar atencion a la coqueteria del Joven conductor.
-bueno que soy encantador, creo que ya lo sabes.....
-si creo que lo haz mecionado un par de ciento de veces, lo extraño es que yo aun no descubro esa parte de ti.
-y que es lo que si haz descubierto de mi? - Su mirada penetraba sus verdes ojos y la invitaban a caer a su seduccion.
-que eres insoportablemente vanidoso. – le respondia con un gesto de disgusto pretendido.
-y tu eres insoportablemente bella – sus rojos labios que contrastaban con su bronceada tez le sonreian con insistencia y sus ojos verde aceituna brillaban con mayor intencidad cuando la provocaban, era sin duda un hombre varonil e irresistiblemente atractivo.
Candy se sonrojo y a pesar de sentirse comoda en su compañia se ponia nerviosa ante sus coqueterias, era inutil negar que le gustaba era atractivo y de caracter alegre y jugueton, le hacia sentir segura y feliz.
-y que otras cosas no se de ti? – cambio el tema ante su poca habilidad de evadir sus coqueteos.
-que soy el tercero de 3 hermanos y 1 hermana, mi familia tiene tierras que cultiva aceitunas y uvas, nos va bien, somos muy unidos, mi papa es un gran tipo es sin duda mi mejor amigo y mi mama es muy cariñosa siempre nos ha consentido a todos, espero que pronto puedas conocerlos, te van a adorar.- la mirada de Steffano se llenava de orgullo ante cada palabra que pronunciaba, mientras candy lo escuchaba con entusiasmo y una gran sonrisa en los labios.
-y como es que te dejaron venir a la guerra.
-esa fue una decision que la vida hizo por mi – su cara cambio por un gesto mas amargo, Candy se percato de su indiscrecion pero era demaciado tarde. – yo nunca he creido en la causa de la guerra, el matar y morir por poder no es algo por lo que yo daria mi vida, sinembargo el mayor de mis hermanos creyo en las razones de la armas y se enlisto en el frente Italiano para solo encontrar sufrimiento y dolor, fue herido de gravedad y dejado en las trincheras por dias sin ser rescatado para morir irremediablemente – una lagrima surco su mejilla , mientras Candy tomaba su mano.
-lo lamento, no quice ser indiscreta.
-por eso me ofreci como voluntario de la cruz roja, fue cuando mi motivo para estar en esta guerra surgio, no permitiria que mas soldados murieran en las trincheras tras ser dejados atras por la premura de matar al enemigo o por falta de manos, no me importa arriesgar la vida seimpre que sea para salvar otra y no para lo contrario, mi familia comprendio mis deseos y me apoyo a salvar vidas en nombre de mi hermano caido.
-eso es muy hermoso, tienes un gran corazon- los ojos de Candy estaban llenos de lagrimas al escuchar la amarga experiencia de su nuevo amigo.
-te lo dije que ademas de encantador, habia cosas que no sabias de mi. – su cara volvio a relajarse y sonrio ligeramente.
-si ya veo que eres una cajita de sorpresas.
-Y tu?, cuentame algo de ti.
-Mi historia no es tan grata como la tuya, yo no tengo una familia como la tuya- bajo la mirada pensando cuantas veces soño con tener una familia asi.
-Todas las familias tienen problemas, que puede ser tan grave.
-Yo soy huerfana, creci en el Hogar de pony un orfanato en Illinois cerca del lago Michigan, no me quejo tuve como madre a dos mujeres maravillosas que cuidaron de mi y de los otros chicos, Annie y Tom fueron como mis hermanos aun nos queremos como tal y nos cuidamos.
-Lo vez tu tambien tienes una linda familia – le sonreia tiernamente para hacerlesaber que no habia nada de malo o extraño en provenir de una "familia tan inusual"
-Si lo es, aunque fuimos adoptados por distintas familias, aun nos une la hermandad.
-y dices que tu historia no es tan grata cuando tienes dos familias.
-El camino a mi adopcion no fue tan facil, pero al final fui adopatada por una familia que a cuidado de mi y me ha dado una buena educacion, mis primos adoptivos y mi tutor son mis mejores amigos, bueno solo queda uno de mis primos, al igual que tu yo tambien perdi a un ser querido gracias a la guerra y tal vez eso me motivo a enlistarme como enfermera militar.
-Al parecer tenemos muchas cosas en comun, y dime Candy dejaste algun corazon esperando por ti en America?
-Como? – la cara de sorpresa de Candy logro una carcajada en el italiano.
-No pongas esa cara, solo te pregunte si tienes novio?
-.....no....- sus mejillas alcanzaron un rojo intenzo, que trato de ocultar entre su rizada melena que habia decidido llevar suelta, sin saber que le daba una pariencia mas sensual y resaltaba las finas lineas de su rostro.
-Eso quiere decir que tengo alguna oportinidad?
-Oportunidad de que?
-Candy, no juegues conmigo.
-Yo no estoy jugando no se ha que te refieres? – en ocaciones la inocencia de la rubia era exasperante aun para ella, que se negaba a entender lo que perfectamente sabia.
-Eres una mujer hermosa por dentro y por fuera, valiente y sincera, haz conquistado mi corazon Candice White y quiero saber si tengo tu permiso para intentar conquistar el tuyo. – la tomo de la mano y perdiendo la vista del camino por un momento la miro fijamente a los ojos buscando una respuesta en esos verdes luceros.
Candy quedo impavida ante tal declaracion, no estaba lista para escuchar algo asi, habia huido de America para sanar su herido corazon y apostarlo nuevamente y tan pronto, no era algo que hubiera considerado, la tristeza la invadio de subito y los recuerdos de Terry se agolparon nuevamente en su mente.
-.......yo......no....-sus manos comenzaron a temblar y gruesas lagrimas cayeron por sus mejillas mojandole la cara.
-Candy!!! disculpame, soy un insensible- Steffano se disculpaba con la enfermera ante su reaccion, sin saber que la provoco o como consoloarla.
Recobrando la compostura Candy limpio su rostro y atino a sonreir timidamente.
-disculpame, es solo que no estaba preparada para escuchar algo asi.
-te ofendi? No fue mi intencion.
-no eres tu, yo... recorde.... algo que me sucedio y .....
-Candy no me debes ninguna explicacion, yo solo queria que supieras mis sentimientos hacia ti, y si me atrevi a decirtelo es por que mis sentimientos son genuinos, no eres una cara bonita mas para mi, en ti veo todas las virtudes que busco en la mujer que quiero entregar mi vida, pero mi intencion no es lastimarte o incomodarte, por favor acepta mis disculpas y si asi lo prefieres guardare silencio.
El silencio se hizo en la cabina, Steffano sentia que habia hechado a perder su oportubidad de acercarse a la rubia y tal vez ella pondria distancia entre los dos, era su culpa se presipito tuvo que esperar un poco mas darle mas confianza, no ser tan directo, esa pecosa de naris respingada y labios carmin era la primer mujer que lo hacia sentir de esa manera y lo habia arruinado todo por arrebatado, era todo un conquistador y habia fracasado ante la mujer que mas le habia interezado en la vida; por su parte Candy libraba su propia batalla interna, Steffano era un hombre sincero y valiente, con un corazon mas grande que su vanidad, divertido, caballeroso, detallista y la amaba, pero por que habia aparecido en su vida "tan pronto", pronto? eran casi 2 años Seguramente "el" era feliz o almenos seguia su vida bien sin ella, nunca la busco, ni escribio, seguro la habia olvidado y entonces por que ella le seguia siendo fiel a un recuerdo, por que se negaba a sentir nuevamente a ser feliz otra vez, la vida seguia su marcha y era hora que ella tambien dejara atras los recuerdos que la ataban a un pasado que no la dejaban llegar a su presente. Le dio a Terry su corazon en el pasado y las cosas no funcionaron era tiempo de recuperar el corazon y llevarlo hasta su presente, no iva a apresurarse no forzaria nada pero si se daria la oportunidad de amar y ser amada, Terry viviria en su corazon por siempre pero solo como parte de un maravilloso pasado, se enlisto a la guerra con la ilusion de olvidar y dejar el pasado atras, para buscar su destino, por que se ocultaba en el pasado entonces? Era miedo? , no importaba que era, tenia que romper las ataduras y leberarse del pasado para seimpre.
-hubo alguien que me amo y yo ame, pero la vida se empeño en separarnos, sin importar lo que sintieramos tuvimos que separarnos para seimpre y lo estoy superando, pero aun duele.....- lagrimas de dolor surgieron nuevamente del adolorido corazon de la rubia enfermera – yo...he decidido dejar atras el pasado y comenzar a vivir de nuevo, tu eres una persona muy especial tengo sentimientos de cariño hacia ti pero no puedo engañarte mi corazon aun esta dolido y no es facil para mi...
-princesa yo no te forzaria a nada, tomate el tiempo que necesites, lo que yo siento por ti no es efimero, no es algo de tomalo o dejalo, sere tu amigo y tu solo tu decidiras cuando es tiempo de sanar ese corazon. – su sonrisa de comprension la calmo y la lleno de confianza.
-eres un gran hombre. Tengo suerte de haberte encontrado en mi camino.
La charla continuo por horas se contaron anegdotas de su infancia y recien adolecencia, rieron y disfrutaron de la compañia uno del otro, Candy le conto de su relacion con los Andrey y finalmente le confio su historia con Terry a lo que el italiano le contesto que era una gran historia de amor sin atreverse juzgar a ninguno de los dos se limito a escuchar y callar y por supuesto a bendecir por lo bajo que ese ingles idiota la halla dejado libre para el.
La noche comenzaba a caer cuando Candy decidio darse a la tares de reescribir las cartas que habia perdido antes de ser enviadas, para depositarlas en el correo tan pronto llegaran a Paris. Faltaban solamente un par de horas antes de amancere y de que entraran a Paris cuando el cansancio la vencio e inevitablemte sus ojos se cerraron para beneplacito de su compañero de asiento que se gravaba cada centimetro de su cabellera su rostro y su delicada silueta, cada minuto que pasaba se enamoraba mas de ella y encontraba nuevas razones para perder la razon y caer a sus pies.
Las unicas paradas habian sido en retenes militares y para comer los unicos emparedados que lograron rescatar del campamento, para el italiano chofer habian sido horas interminables nadie lo habia relevado y de no se por la amena conversacion con la rubia enfermera el viaje hubiera sido mortifero , el sol ya estaba alto en el cielo cuando Candy abrio los ojos despues de haber dormido unas horas, miro a su compañero de asiento con una sonrisa.
-buenos dias!
-buenas tardes dormilona!
-tanto dormi?
-asi parece y dejame decirte que ahora se muchas cosas mas de ti despues de tu siesta.
Candy se sonrojo hasta el ultimo se sus rizos.
-hable mientras dormia?
Ante la carcajada del italiano no pudo sentirse mas apenada
-y..... que dije?
-de hecho me sorprendiste, no sabia que te gustaba tanto y que pensabas que mis ojos son como dos luceros, eres muy atrevida señorita me siento ruborizar despues de todo lo que me confesaste.
-yo.....dije ....todo eso?
Candy pasaba del palido al sonrojo tras cada palabra del divertido conductor.
-ahora dime, realmente quieres que te bese como me lo pedias?
-yo no...yo no ...
-te ves hermosa aun en bicolor -entre grandes carcajadas se divertia el italiano con su nueva conquista – mira princesa alcanzas a ver la torre Eiffel desde aqui?, estamos por llegar.
-es increible, el amanecer la hace ver como si estubiera rodaeda de fuego, Paris es una ciudad hermosa, no te parece.
-es la ciudad del amor – le guiño un ojo mientras le sonreia complaciente – iremos a pasear al rio Sena, te gustara la vista de la ciudad, y conozco un caffe donde los pastries son deliciosos te encantaran.
-conoces bien Paris?
-me mandaron al colegio unos años y conoci algunos lugares.
-no te imagino en el colegio.
-por que? Crees que soy tan tonto que no podria estar en el colegio.
-no, no es eso – se apresuro a contestar – es solo que creo que eres del tipo que le gusta la libertad.
-si, por eso regrese a Italia, me gusta mucho mas la vida de la campiña que la de la ciudad, deje que mis hermanos menores vayan al colegio y se encarguen de los negocios yo soy mejor con las manos en el campo.
Candy lo escuchaba y lo miraba facinada, tenian muchas cosas en comun y tenia una vida como la que ella soño, libre y llena de amor familiar, este chico le gustaba mucho mas halla de por lo que veia.
-crees que podremos salir a pasear, partiremos de inmediato.
-partiremos hasta mañana y estaremos libres hasta ese momento para descansar y arreglar asuntos personales.
-fantastico, tengo que enviar estas cartas.
-en lo que tu envias las cartas y te refrescas, yo dormire un poco despues te llevare a comer y a pasear por el Sena, te parece?
Su sonrisa era irresistible, sus ojos radiaban vida y alegria, contagiaban a Candy de tranquilidad y seguraidad, confiaba en el, su corazon comenzaba a sentirse apacible y reconfortado despues de tanto tiempo.
-sera divertido, creo nos lo merecemos.
-es una cita entonces, -toco con su dedo indice la punta de su nariz – y dime le cuentas de mi a Albert y a los demas en tus cartas?
-pero que entrometido eres...... pero no! no hable de ti no quiero que nadie se preocupe por mi sabiendo que tengo que lidear con gente tan peligrosa como tu.
La realidad era que las cartas dirigidas a Albert, Archie, Annie, Patty y El Hogar de Pony mencionban al joven desde diferentes puntos, pero al final era la misma conclusion, "he conocido a mucha gente buena, nos cuidamos y nos damos animos en momentos obscuros, especialmente un joven Italiano su nombre es Steffano Rossini y creo que vamos a ser muy buenos amigos, no se preocupen por mi el me cuida y hay muchas enfermeras y doctores que nos hemos hecho amigos........." ni ella misma se habia percatado aun como ese conquistador ya habia ganado tanto terreno en sus pensamientos y su corazon.
Llegaron a Paris temprano por la mañana, el hospital como de costumbre era un caos, doctores y enfermeras caminaban de prisa se activaban codigos en una sala y en otra, pasaron casi desapercibidos, la unica que se detubo un momento a recibirlos fue la jefa de las enfermeras que se dirigio a Ruth por ser la de mayor rango y su amiga, el Dr shartoff se habia marchado a casa en cuanato llegaron, regresaria al otro dia para partir con el grupo.
-que bueno que estan de regreso, como les fue?
-como siempre Felicia heridos y horas de agonia ya sabes como son los hospitales ambulantes.
-debes estar cansada? – su cara era dura y parecia inmutable.
-no, de hecho descanse todo el camino, creo que dormi de corrido despues de tantos dias que no pegue los ojos.
-y que tal resultaron las Americanas? – su pregunta fue directa y como si Candy Y Amy no pudieran escucharla.
-de hecho son estupendas chicas muy valientes e inagotables, trabajaron sin descanso.
-tengo que inspeccionar la sala de quirofano antes de la siguiente intervencion, espero verte mañana antes de que partan.- Sin mayor comentario y con cara de fastidio, abandono el tema de las americanas para continuar sus labores.
-que mujer!!, creo que no le gustamos Amy.
-Candy no hables tan fuerte! Nos guste o no es la jefa y mas nos vale estar bien con ella.
-me alegro de partir mañana.
-vamos Candy, no seas una revolotosa, y que vas a hacer en tu dia libre?
-pues pensaba tomar un buen baño para despues buscar el correo para depositar mis cartas.
-puedo acompañarte? Yo tambien tengo unas cartas que escribi para mis hermanitos.
-me encantaria, de hecho no queria ir sola.
Despues de un par de horas las dos jovenes estaban listas para aventurarse a las calles parisinas, sus vestimentas eran sencillas pero eso no importaba para hacerlas lucir radiantes, Amy usaba su larga melena negra sujeta en una coleta, luciendo los finos rasgos de su rostro, sus grandes ojos azules remarcados de oscuras pestañas que siempre lucian como recien rizadas, su naris era recta y pequeña, sus labios aunque estrechos eran carnosos y siempre rosados, su vetido blanco con tonos azules remarcaban su silueta y hacian ver sus ojos mas azules y su piel mas blanca, por el contrario Candy usaba un vestido largo color crema con encajes y vuelo enla falda, llevaba sus reveldes rizos sueltos en la espalda y una cinta haciendo las veces de diadema.
Estando listas para emprender su camino tomaron las calles parisinas como suyas y caminaron cuadra tras cuadra respirando un poco de tranquilidad, Paris aun estaba resguardada de cualquier peligro de no ser por algunos camiones repletos de soldados o ambulancias con la insignia de la cruz roja que se dejaban ver por las avenidas nadie hubiera podido decir que se libraban cruentas batallas a unos kilometros de ahi.
-parece mentira que haya una guerra tan cruel tan cerca de aqui.
-asi es Candy, y lo peor es que mañana estaremos en camino a una nueva pesadilla.
-creo que no te di las gracias por tomar mi lugar en la amputacion en que asistia al Dr Shartoff.
-no tienes nada que agradecer somos compañeras y amigas, tu hubieras hecho lo mismo por mi
-claro que lo haria, pero la verdad es que tu eres mucho mas valiente que yo, nunca me habia acobardado como en esa ocacion, creo que el sufrimiento de ese soldado me paralizo.
-tu tambien eres muy valiente de otra manera no estarias aqui.
-si tienes razon-guardo silencio por un minuto para despues agregar- me alegro de haber venido.
-me lo imagino – la miro traviesamente y con una sonrisa burlona – en tan poco tiempo y ya tienes al italiano a tus pies.
Sonrojada Candy miro a su amiga con ojos de reclamo – pero que dices, yo no me refiero a eso.
-no te refieres a eso , pero no lo niegas.
-Amy no me averguences, el y yo somos amigos nada mas.
-no, el y yo somos amigos nada mas, tu y el estan viviendo un romance y me da gusto por ustedes hacen una linda pareja los dos son muy alegres........
-vas muy de prisa, tan solo nos estamos conociendo, yo aun no acepto nada.
-pues pierdes tu tiempo amiga, el es un buen chico, todos lo saben y eso sin mencionar lo atractivo que es y que esta loco por ti.
el esta loco por todas las chicas, es un enamoradiso.
-no te confundas amiga, tu eres diferente para el y lo sabes, sino Helen no estaria tan celosa.
-Mira ahi esta el correo – señalo el edificio de enfrente, crusaron la calle y entraron al edificio para dejar unos trosos de papel que llevan pedazos de su corazon hasta la gente que amaban.
-Listo! En unas cuantas semanas sabran de nosotras – tomando el braso de su amiga caminaron de regreso, hablando de lo que traeria el dia siguiente para ellas.
Cuando llegaron al hospital en la puerta se encontraba un joven alto de buen porte y cuerpo atletico, sus verdes ojos brillaron de alegria cuando distinguio la rubia caminar hacia el edificio.
-pero que hermosas chicas, donde han estado toda mi vida?
-rescatando Italianos tontos, que se quedan atrapados en derrumbes – le contesto la rubia en tono de burla y una sonrisa en los labios.
-en ese caso me permitirian invitarlas a comer para agradecerles el salvarle la vida a un compatriota mio?
-yo...... preferiria quedarme, quiciera tener listas mis cosas para mañana.-Amy trato de escusarse
-pero de que hablas? Arreglar nuestras balijas? no nos llevara mas de 5 minutos.
-ademas no querras perderte los postres de este restaurante que conozco son deliciosos- ofreciendo un braso a cada una comenzaron a caminar – aunque ahora que vayamos a Italia las llevare a comer la mejor comida del mundo.
-adonde tratan de escabullirce sin nosotras?- Helen y Natasha caminaban detras de ellos .
-vamos a comer, vienen con nosotros? – Candy se detubo para emparejar sus pasos a las otras chicas.
Caminaron varias cuadras antes de llegar al pequeño Caffe donde comieron mientras conversaban y reian amenamente, era un grupo de jovenes que disfrutaban de la vida y estaban unidos en tiempo dificiles para enfrentar el destino que por diferentes motivos los habia reunido en ese momento.
Salieron del Caffe para comenzar a caminar por el rio Sena y encaminar sus pasos a la torre Eiffel, steffano se situo al lado de Candy y con el afan de mostrarle un detalle u otro de la ciudad la iva retrasando del grupo, Natasha y Amy lo notaron por lo que aceleraron sus pasos distraidamente arrastrando consigo a Helen, la pareja de enamorados no noto la distancia que se hizo entre ellos mientras se bromeaban y disfrutaban del tranquilo panorama, otras parejas pasaban a su lado abrasandose y besandose, como deseaba Steffano conseguir la total confianza de esa mujer que estaba a su lado, una embarcacion hizo su aparicion por el rio llamando la atencion del Italiano.
-mira Candy, una embarcacion, te gustaria dar un paseo?
-me encantaria, pero por donde abordan no veo ningun lugar donde los hagan subir.
-mira del otro lado hay una taquilla,vamos – tomando la mano de Candy hecharon a correr hasta llegar a un puente que los llevaria del otro lado y hasta la taquilla.
Llegaron a la taquilla para descubrir que por unos minutos habian perdido el ultimo paseo del dia.
-lo siento princesa te hice correr en vano.
-me hacia falta un poco de ejercicio.
-te prometo que la proxima vez que estemos en Paris te traere al ultimo paseo de la tarde para disfrutar de la puesta de sol.- regresaron caminando al puente por el que habian cruzado y el nunca volvio a soltar la mano de la enfermera desde que la habia sujetado.
-lamento mucho haber traido a Amy y las otras chicas, se que me habias invitado a pasear, pero no pude dejarla sola.
-no tienes por que disculparte, tus amigos son mis amigos, yo siempre te dare gusto en todo lo que tu quieras, no olvides que eres mi princesa.
Sonrojada como un tomate Candy solo atino a bajar la mirada.
-aunque no te niego que hubiera preferido tenerte para mi solo y disfrutar de lo hermosa que luces hoy- detubo sus pasos a la mitad del puente acortando la distancia entre la joven mujer y el para tomar con la mano que le quedaba libre su barbilla y obligarla a mirarlo.
-Candy me gustas y quiciera ofrecerte todo lo que tengo y todo lo que soy, se que necesitas tiempo y nunca te acorralaria a aceptarme, solo quiero que tengas presente que no desistire en ganarme tu corazon.
El corazon de Candy latia rapidamente, se sentia emocionada y alagada ante la actitud del joven italiano y aunuqe fuera por un momento por primera vez en mucho tiempo en su mente no habia lugar para nadie mas que para ella y el hombre que tenia frente a ella, se habia decidido por luchar a ser feliz y lo iva a intentar.
-Steffano, yo... solo te pido que dejemos que las cosas se den sin apresurarlas, tu eres un buen chico y .....- Candy no pudo seguir hablando pues el joven habia inclinado su rostro hasta llegar a rosar los labios de la enfermera.
Candy cerro los ojos al sentir el calido aliento del hombre que le habia ofrecido su corazon, fue tan solo el roce de sus labios pero pudo sentir su suavidad y su dulce sabor, duro solo un par de segundos suficientes para haber tocado las nubes. Por su parte Steffano se animo a tocar sus labios con los suyos al escuchar que el motivo de su amor le correspondia le daba una esperanza, no pudo contenerse y roso sus labios disfrutando de ellos en ese muy breve momento, no se animo a completar el beso pues ella le habia pedido tomarlo con serenidad y no queria asustarla ni romper su promesa de hacerlo a su manera, alejando su rostro del de ella la tomo en sus brasos undiendo su cara en el suave cabello de ella, percibio el olor a fresas silvestres y se enbeleso con el aroma, con su fragil cuerpo que sentia vibrar entre sus brasos, busco su oido para susurrarle lo feliz que era por tenerla entre sus brasos.
-gracias, gracias princesa, te voy a cuidar y hare lo que este en mis manos por hacerte feliz.
Candy se sorprendio por la escena que estaba viviendo, despues de 2 años por fin se habia dado la oportunidad de volver a sentir y lo estaba disfrutando entre los brasos de un hombre lleno de sueños y alegria por vivir.
Separandose del calido abraso, Steffano volvio a tomar la mano de la joven enfermera para continuar su caminata de regreso al hospital.
-espero que las chicas sepan el camino de regreso, no las veo.
-no te preocupes por ellas muñeca, Helen y Natasha conocen Paris muy bien, regresemos al hospital comienza a refrescar.
-crees que Helen estara bien?
-por que no habria de estarlo?
-sabes a lo que me refiero, no quisiera que ella sufriera.
-no te preocupes por ella princesa, estara bien.
-por que estas tan seguro?
-por que la conosco, es una buena amiga, sera feliz si nosotros somos felices.
-si tu eres feliz querras decir , no creo le importe mucho como me sienta yo.
-te aprecia aunque no lo creas, sabe que eres un lindo ser humano algo dormilon pero lindo.
-pues no entiendo por que quieres tener que ver con alguien tan dormilon como yo.- Soltando su mano Candy camino mas aprisa dejandolo atras con postura digna.
Steffano dandole alcance la abraso por los hombros y le dio un beso en la mejilla – pues muy facil para despertarte con un beso como a todas las princesas.
-pero el beso tiene que venir de un principe no de un sapo.
-pues las princesas tampoco hablan dormidas. – al recordar ese episodio, Candy se sonrojo nuevamente, algo que divertia mucho al italiano.
-de verdad hable mientras dormia?
-no, pero fue muy divertido ver tu cara al saberte descubierta.
Sin decir palabra Candy se deshizo de su braso y se fue encima de el a golpes – como te atreves a hacerme algo asi, ven aqui. – el italiano se safo de la lluvia de golpes para Salir corriendo y aventajarle unos pasos sin dejar de reir y burlarse de ella.
– tu cara fue tan graciosa, al verte descubierta.
Candy salio corriendo tras el riendo y profiriendo todo tipo de amenazas – no huyas italiano atolondrado y cobarde, ven aqui, ya veras cuando te alcance.
Despues de correr uno tras el otro de reirse de sus caras y de llamarse nombres , ella le dio alcanse para que el la recibiera con los brasos abiertos y despues de dos o tres golpes en su pecho la rodeo por la cintura para atraparla en un abraso y levantandola ligeramente del suelo dio vuelta con ella hasta mariarse.
-me haces muy feliz princesa- la deposito en el suelo y esta vez sus labios alcanzaron sus labios para darle un beso mas completo que el anterior aunque igual de breve.
-sera mejor que nos apresuremos comienza a obscurecer, y dime lograste enviar tus cartas?
-si Amy y yo caminamos hasta el servicio postal regresabamos de ahi cuando te encontramos.
-debes estar cansada caminaste mucho el dia de hoy.
-estoy acostumbrada al ejercicio y me hacia falta estirar las piernas.
Dos cuadras mas y estaban de nuevo en el hospital a la mañana siguiente partirian a Italia. Steffano despidio a su enfermera a la entrda de los dormitorios le deseo dulces sueños, beso su mano y se retiro a descansar.
Al amanecer del dia siguiente las 5 enfermeras junto al Dr Shartoff y Steffano partieron rumbo a la estacion del tren que los llevaria a su destino.
Minutos despues de que Candy y su grupo partieran con rumbo a Italia el director del Hospital llegaba a la oficina de la enfermera Jefe.
-Felicia, donde esta La señorita Candice White?
-ya ha partido hacia un hospital al frente Italiano.
-no puede ser, ella tiene que quedarse aqui.
-no fui notoficada de ningun cambio.
-lo se, ayer no pude venir al hospital para detenerla.
-pero que hay de especial con ella?
-es hija de una de las familias mas poderosas de America y se nos ha pedido mantenerla fuera de area de combate, podemos hacerla volver?
-una vez llegando a Italia sera mas dificil localizarla, pero despues de esa mision sera enviada de vuelta a este hospital y me asegurare de retenerla.
-confio en ti Felicia y en que no le pase nada a esa joven o estare en grandes problemas.
-no se preocupe Dr. Me encargare de ella encuanto vuelva.
El destino de Candy estaba marcado ni Albert con su poder podria cambiarlo, lo que le esperaba en Italia nadie mas podria vivirlo que ella.
Continuara............
