Capitulo 7: Verdades y secretos.

-Deja de mirarme, deja de seguirme- Camus había terminado de cerrar un contrato millonario con uno de los mayores accionistas del lugar, lentamente y sin asombrarse siquiera se volvió para ver al molesto gemelo con una encantadora sonrisa en los labios que hizo al otro rabiar- Deja de sonreír como un estupido Camus.

-Yo siento que te conozco, pero no recuerdo de donde, que mala memoria tengo, te presentas o pides una cita- recalcando la última palabra con un deje por demás divertido.

-Ya veo te dio amnesia, lastima que no me conozcas-en esos momentos su rostro lucia aun más frío y retador, Saga para aclararle a Camus de que estaba hablando en serio lo endureció más- No estoy para soportar al niño que llevas dentro, sabes que eres un bastardo…como si no te conociera debí de imaginarlo antes, pero es verdad, en ocasiones un peca de ingenuo, todo lo planeaste….

Camus molesto por la falta de cooperación y el poco entusiasmo que presentaba el peliazul antes sus juegos decidió callarle posando un dedo en sus carnosos labios, sintiéndole temblar por lo que sonrió, la razón de su temblor era muy simple él le había presentado a su prometido y dejado, en apariencia, claro que Aioros era alguien especial para él, cuyo destino aun estaba por decidirse. Saga permaneció estático, Camus se adelanto un par de pasos hablándole junto al oído.

-Ven, sígueme si quieres saberlo- De lo que el pelirrojo estaba consiente es que Aioros los veía desde su mesa, aquello le brindaba un placer que rayaba en la morbosidad, quien lo diría el refinadísimo Camus Depardieu se comportara como un desequilibrado mental. Cosa que por cierto era, pero no se dice que todos los grandes hombres tienen algo de locos, pues bien Camus se consideraba uno de ellos.

El misticismo y la fuerte atracción que había entre su mentor y el peliazul era demasiado obvio. Desde su infancia Saga había "servido" al francés, aprendiendo sus movimientos, gustos y a leer entre líneas toda frase que le dedicara. Camus era una parte importante de sus proyectos a futuro pero como el lobo que caza en manada no le gustaba al peliazul que el otro improvisara.

Una vez en el jardín el francés se recargo contra la pared mirando las estrellas, de reojo reviso un par de puntos donde se encontraban puestos sus agentes, aquellos le informarían si algo malo pasaba.

-Shura resulto ser un buen peón como te habrás dado cuenta- sin volverse a ver al otro siguió- ¿Sabes eres extraño? Juegas con las blancas o las rojas, en el ajedrez como en la vida solamente se puede jugar de un bando, ¿Por qué te empeñas en hacerlo todo más complicado?... Las piezas fuero puestas hace 13 largos años, las blancas jugaron primero y se perdió, no gran cosa, un simple caballo, la reina roja quedo sola y vulnerable pero para su fortuna llego la torre y el alfil que acabaron con sus enemigos…los años pasaron, con gran destreza las piezas rojas acorralaron a las blancas, pero el juego continuo, el rey quería eliminar a toda la estirpe de las blancas, quería hacer sufrir al rey blanco más sin embargo algo inusual paso, la reina roja es la reina blanca- volvió entonces su vista al gemelo que lo miraba atentamente- su alteza decídase a ser blanca o roja… es una decisión que deberá tomar de inmediato o sufrirá cuando tenga que elegir.

-Ese es mi problema, además quien te dice que estoy sufriendo…soy feliz incluso me casare con él- La seguridad en las palabras del gemelo sorprendió al pelirrojo quien no se lo esperaba- Dime toda la verdad.

-Será como lo deseas Saga pero recuerda que te lo advertí y no solamente esta noche sino también en Venecia antes de partir- de su chaqueta saco una cajetilla de cigarros tomo uno y tras darle una profunda bocanada prosiguió- Shura Torrel nacido en Madrid España hace ya 29 años, esta casado con Marín Ferreira y no tienen hijos todos los veranos durante las vacaciones van a la cabaña en las montañas. No le agradas ni tantito Saga y lo sabes… hace un par de meses nuestro honorable anfitrión fue descubierto con un pequeño cargamento de cocaína que alego no ser suyo durante la corte,, de acuerdo a las estadísticas estaba su condena era segura, por esas fecha me encontraba en Berlín visitando a unos amigos parientes suyos, quienes me contaron la desgracia en la que había caído aquel, asegurándome, que era totalmente inocente, cuando mencionaron su nombre inmediatamente le reconocí y como … la carne es débil y no resistí ayudar al pobre hombre dándole el teléfono de uno de los mejores abogados, la prueba esta en que retiraron todos los cargos, en mi vida… El señor Shura Torrel que no se negó en ningún momento a representar a tan sofisticada figura. El lunes durante una cena que tuve con la familia Rickestes me agradeció enormemente que le hubiera recomendado aquel abogado fue entonces que le pregunte como se agradecería él a Shura y que no conocía en persona a tan habilidoso abogado fue cuando me dijo que si venia a la cena le invitaría Shura para que nos conociéramos… pero dos invitaciones no me parecían justas… como vez le dio 4.

Saga no cabía en su sorpresa con aquel tono tan frío Camus le había narrado una historia por demás fantástica y sin ningún remordimiento. El pelirrojo había implantado la droga y llegando días más tarde con una ruta de salvación, ¿se podía caer más bajo?, claro que si y Saga lo sabia mejor que nadie. Deslizándose por la pared termino sentado contra la misma, una gentil mano le alboroto los cabellos.

-La fortuna es una diosa muy caprichosa- un tono infantil se asomaba en la voz normalmente seria del francés- En el hotel en el que me hospedo se llevo a cabo la ultima junta y comida de contratación de Shura, la junta empezó por ahí de las 8 sino mal recuerdo ¿No los vistes?

Saga apretó los puños a sus costados dejándolos lívidos por falta de circulación ese bastardo había sobrepuesto un juego para su diversión en un esquema perfectamente planificado, Camus quería ver cuantos elefantes resistían en la tela de una araña.

-El café y todo lo demás- estallo fuera de si- sabes que hubiera pasado si…

-No paso nada, además conociéndote si le fueras fiel a tu prometido no tendrías que estarte ocultando detrás de tu hermano y en ese caso nada de esto tendría sentido- sonrió tranquilamente, le gustaba hacer rabiar al peliazul- Si tan solo fueras alguien más, le hubieras llamado cancelando la cita o bien dejándome plantado… aun que dudo que nos conociéramos si fueras alguien más…no valdrías nada si todo en tu mundo fuera de un lindo color rosa, él hombre necesita sufrir y demostrar que merece vivir… - se llevo un dedo a los labios en actitud pensativa- eres como las cucarachas, no se sabes por donde están, tu y yo somos iguales y eso es algo que nunca podrás cambiar… blanco y rojo no juegues a esa dualidad tan peligrosa.

Tras sonreírle infantilmente dejo al peliazul sentado en el suelo, en una especia de trance difícil de describir, Camus tenia razón no eran buenas las dualidades, pero aun así su vida no giraba ni en torno a esta ni de Camus o los asuntos que tenia que arreglar con él. La verdadera razón de sus pesares era un tanto ilógica…podría terminarlo todo tan fácilmente, podría realmente ser feliz con Aioros y olvidarse de lo que era o fue, dejar de ser él para ser alguien más, alguien que mereciera tener un final feliz como en los cuentos de hadas…tendría que matar al rey para lograrlo.

-Jaque- murmuro sabiendo que si comenzaba a jugar en contra del rey, aun que no estuviera del lado del rey blanco, él otro no tardaría en tomar las medidas adecuadas y pertinente- No tengo un jaque mate.

Aioros había salido de la fiesta media hora después de que Saga saliera al jardín con su amiguito rico, quería tomar un poco de aire al pensar en lo que podrían estar haciendo Saga y Camus un intenso dolor le golpeo el corazón y recordó aquello que hablara con el padre Shaka.

Flash Back

Estaba decidido después de lo sucedido anoche, Saga le demostró que siempre estaría a su lado y aquello que venia prolongando, estaba seguro de que aquel sentía lo mismo y no le rechazaría, entonces en que se infundaban sus temores, en algo muy simple… a pesara de todo el amor que sintiera por el peliazul este era raro, en ocasiones le desconocía por completo como lo que sucedió en el bar y en la departamento de policías, Saga dejaba de ser para ser otro y luego lo de anoche en momentos como esos en los que creía que su pareja reaccionaria de una manera actuaba pues totalmente diferente.

-Todas las personas tiene una dualidad- se repitió a si mismo antes de alzar la vista hacia la Iglesia de santo domingo.

No era solamente que Saga presentara esa dualidad era todo Saga lo que amaba y le destrozaba al mismo tiempo. Caminando hacia la iglesia de arquitectura gótica entro se persino enfrente del cristo de madera que adornaba el altar. Una de las monjas que ya lo conocía le indico que el padre Shaka se encontraba en el área de descanso en el jardín, Aioros se despidió cortes mente de la mujer para ir a ver al rubio.

-Jaque mate Julian- El rubio tomo a la reina roja colocándole enfrente del rey blanco que se encontraba totalmente acorralado, Shaka le había vuelto a ganar a un sacerdote de mayor edad que el y festejaba con un par de palmaditas ante su competidor más molesto por tan infantil reacción que por su tercera derrota consecutiva. Los ojos celestes de rubio se alzaron al escuchar unos pasos aproximarse y con los mismos le dio la bienvenida al moreno- Aioros siempre eres bienvenido, aun que debo admitir que ayer cuando me hablaste pensé que ya no vendrías.

El otro sacerdote que estaba jugando con Shaka se retiro dejando a los otros dos con su privacidad, cosa que agradeció el moreno antes de sentarse delante del padre.

-De hecho no pensaba en venir pero las dudas me corrompen por dentro padre- Aioros le tomo una mano al rubio estrechándole con fuerza- Amo a Saga y se que el a mi, es mi complemento mucho más de lo que debería pedir, si le soy sincero no puedo entender como un hombre como él, tan exitoso, se fijé en una persona, tan humilde, como yo pero eso no es lo que me intranquiliza, sino algo mucho más enigmático y etéreo- Shaka le animo a proseguir apretándole la mano- Saga, ¿ quien es realmente el hombre al que llamo Saga?, me di cuenta que no se nada de él no se donde nació ni quienes son sus padres, como fue su infancia- chasqueo la lengua, si sabia algo de esto ultimo pero no era muy agradable- No le conozco amigos…resumiendo soy un cero en su vida por eso he venido a usted, él se confianza todos los domingos en su iglesia, con usted, que pecado tan grande se puede cometer en tan poco tiempo…dígame que debo hacer.

Shaka entendía el problema de Aioros pero no podía romper la regla de secreto de confección, todo lo que le dijera Saga con ese motivo se lo llevaría a la tumba, además que es de muy mal gusto andar diciendo los pesares de los otros.

-Tu lo amas ¿no es así? – el castaño asintió- Aioros las personas siempre tendrán secretos para con nosotros incluso aquellas que amamos sobre todas las cosas y no podemos invadir esta privacidad… deberías preguntarle tus dudas a él y no a mi, pero la verdadera razón por la que te encuentras aquí no es para eso sino para que te diga si a pesar de todo eso que sientes debes casarte con él… en el verdadero amor no existen las dudas ni las represiones… la única verdad es que no podemos poseer a nadie completamente y Saga no es la excepción a la regla- le sonrió con aires paternalistas sin soltarle la mano- Busca la verdad en tu corazón solamente tú, Aioros, sabes si debes o no comprometer tu vida con Saga.

La misa de la tarde debía ser atendida y preparada con anticipación, Shaka dejo a Aioros recordándole que eligiera lo que eligiera siempre lo debía hacer consiente de sus actos para no arrepentirse de los mismos. Antes de salir al padre se le cayo un pañuelo bordado con lo que parecía ser una pequeña mancha de sangre, Aioros lo vio y se lo entrego a Shaka.

-¿Padre esta bien? Su pañuelo tiene sangre- pregunto al darle el pañuelo

-No es mió- aclaro Shaka algo desconcertado pues no sabia de donde se le hacia familiar aquel pañuelo bordado con una paloma en una de las esquinas- debo haberle recogido o me lo dieron y lo guarde sin darme cuenta.

El reloj marcaba las 2:30 de la tarde, apenas y tenía tiempo de pasar a recoger el anillo con el joyero. Se casaría con el psicólogo de eso ya no tenia la menor de las dudas por lo mismo no quiso preguntar mas, se despidió estrechando las manos.

Fin del flash back

En esos momentos con la luna de testigo dos corazones se encontraba confundidos y mirando aquella redonda silueta buscaban encontrar la verdad.

-Las palabras que atravesaron mi corazón aquella vez- murmuro el de cabellera larga y azulina, al viento pues su compañero se había marchado hacia buen rato a seguir con la farsa que tanto le gustaba interpretar- han empezado a causarme dolor.

Por su parte el castaño recargado en un tamarindo, estiro una mano tratando de tocar, tan siquiera rozar a la brillante luna, en analogía, puesto que la luna le recordaba a Saga, hermosa, cambiante, incansable...

-Identidad, dolor y consecuencias- una mueca llena de frustración se formo en su rostro, pasándose una mano por sus cabellos castaños- Camus Depardieu por que no luchaste por él, ¿por que no le tomaste cuando podías?.

Un mismo grito de angustia se ahogo en dos gargantas.

-Aioros- una mano se poso sobre el hombro del castaño y le hablo con voz suave, como sino quisiera perturbarle más de lo que se veía. Realmente el castaño quería volverse y encontrar a su perdido prometido detrás de él, verlo a los ojos y encontrar en ellos la respuesta de aquel mar de preguntas que lo ahogaba en aquel momento, pero al volverse solo se topo con unas orbes tan oscuras como la noche- ¿Estas bien?, me preocupe por ti así que vine a buscarte- Las palabras de Shura fueron lo ultimo que necesitaba el castaño para dejar correr su amargo llanto, el cual inútilmente trato de ocultar del pelinegro, este entendió a la perfección que Aioros se sentía impotente ante todo lo que estaba pasando y una vez más odio a Saga mientras abrazaba al castaño para consolarlo.

Nadie fue verlo ni a buscarlo, nadie lo consoló, no hubo palabras de apoyo o un hombro en el que llorar, solo un abismo vertiginoso que le reclamaba que cayera en el. Estaba solo como siempre lo estuvo, derrumbado en la porquería que había sido su vida y seguiría siendo, no había una luz de escape más que el suicidio. Daba lo mismo morir esa noche que al día siguiente y sus sucesivos, no debió sobrevivir, sufrir todo aquello… retar a su padre, morir por su mano le parecía ahora la más cierta de las verdades y el único deseo inalcanzable. Era una criatura vil y desgraciada ¿por que entonces afanarse en luchar en contra del destino que se le había impuesto?.

-Soy como las cucarachas- dijo recordando aquello que le escuchara decir a Camus, sus ojos no mostraba vida cuando se hubo puesto de pie y caminando sin sentido alguno hasta llegar a una de las cornisas del jardín, un par de amargas lágrimas salieron de sus ojos, la sangre broto de su nariz y boca al estrellarse contra los blancos rosales que tiño de rojo

En el salón principal Camus tomaba un par de tragos en la barra, divertidísimo por lo que había hecho…era su misión volver a Saga al buen camino, fuera este el que fuera no importaba el desenlace sino la cordura del peliazul que tanto amaba y seguiría amando a pesar de las restricciones. Si la cordura de Saga dependía matar a Aioros lo haría sin ningún remordimiento.

-DM soy un mal niño- gimoteo al sentir a su compañero a sus espaldas-¿Me trajiste una prueba?- sin contestarle aquel muchacho que no solamente era su compañero y socio sino un amigo invaluable, dejo en su copa una rosa blanca manchada con sangre. El pelirrojo sonrió perturbadamente- Jaque

-¿Camus realmente has hecho lo correcto?- aun con la rosa en la copa el pelirrojo se la llevo al rostro respirando aquel aroma perfumado y metálico, una nueva sonrisa placentera se formo en sus labios antes de llevarse la copa a los mismos y beber el ultimo trago de ella- Nunca he cuestionado tus actos pero esta vez es excesivo, ¿Cómo puedes hacerle esto si juraste amarlo?

-El amor es un prototipo, demasiado cambiante, pero es verdad aun lo amo y más de lo que te puedas imaginar- lo que había dicho Camus no sorprendió a DM, desde que lo conoció siempre fue así, enigmático y frió, había moldeado a Saga a su imagen y semejanza cuando aquel apenas tenia 8 años, sin duda que hizo un excelente trabajo con aquel muchacho descuidado, pero aun no lo entendía no lograba ver más haya del punto en el horizonte al que se dirigía el pelirrojo- Si con eso es lo mejor para él no me arrepiento.

Una vez más tranquilo Aioros regreso a la sala y aun que no lo quiso sus ojos buscaron entre ese mundo gris a esa flama azul y tormentosa de su vida pero no la encontró, se sintió engañado y pensó lo peor que Saga por fin había decidido darle una oportunidad a Depardieu, un mar de emociones y sentimientos encontrados se cuajo en su mente y corazón hasta que un fuerte dolor en el pecho… Una sensación horrible le domino completamente, algo no estaba bien, en este momento sus ojos se encontraron con los de Camus que le retaba a ver más de lo que aparentaba. Con paso decidido camino hacia él, el pelirrojo lo esperaba tranquilamente.

DM vio peligro en la actitud del castaño pero la mano que se poso sobre la suya le impidió moverse o hacer algo. Por su parte Shura solo miraba aquella escena como ido, dejando hacer a su compañero lo que deseara.

-Quiero que te alejes de él, no quiero volver a verte junto a Saga- alzo el tono de voz pero el lugar donde se encontraban había tan poca gente y los que había se encontraban más ocupados en sus propios asuntos que nadie se percato de esto- Si tan solo te atreves a tocarlo y yo te juro que te mato me vale mierda quien seas.

-¿Eso quien lo decide?- le contesto tranquilamente apoyando el codo sobre la barra y la cabeza sobre su mano extendida, lo que hizo enojar más a Aioros- ¿Saga o tú?

-Yo

-Mira que resultaste ser un pueblerino cualquiera, con malos modales, pésimos gustos en la moda y hasta posesivo… Saga creí haberte enseñado mejor- negó chasqueando la lengua desaprobando tal actitud por parte de Saga- Pero te diré una cosa no te preocupes por mi me iré pero cuando lo haya hecho desearas no habérmelo pedido

-¿Es una amenaza acaso?- su rostro enrojecido por la ira le resulta cómico al pelirrojo y a su socio, al extremo que el ultimo soltó una leve risita que Aioros no escucho al tener solos ojos para esa melena rojiza, lo mismo que el toro a la capa del torero.

-No para nada, pero sabes una cosa Saga es un buen nadador- dicho esto se puso de pie junto con DM, se despidió de anfitrión excusándose de tener un par de compromisos al día siguiente antes de salir.

-Saga, ¿donde estas?- ya que lo vio salir esta pregunta apareció cual si fuese invocada en su mente, ¿donde estaba aquel por quien había peleado?- Shura ayúdame a buscar a Saga- le dijo al español cuando regreso a su lado- es que no lo encuentro y siento que algo malo paso.