Capitulo 9
Nace una esperanza
La semana paso tranquila, aun no habia anuncios de nuevos desplazamientos al frente de batalla, por lo que aunque agitados por las intensas horas de trabajo aun no había temores de separación para ninguna de las parejas, los días de descanso habían sido reasignados y no habían coincidido con los días de sus amigos en el Hospital Saint Michell, por lo que Candy y Steffano salieron en compañia de Amy y Maurice , ambas parejas se habían divertido y habían tenido un día muy romántico como siempre pasaba cuando estaban juntos.
Ahora regresaban a sus actividades normales enfrentando otra semana agitada, Candy atendía a los pacientes en su pabellón designado, era una fuerte carga fisica y emocional caminar de cama en cama atendiendo las diferentes y múltiples necesidades de los soldados heridos, sus dolores ivan desde fisicos hasta emocionales, había un joven americano con el cual sentía un fuerte laso, también era de Chicago, estaba totalmente quemado por causa de una bomba, sus dolores eran insoportables y sus pesadillas no cesaban, constantemente lloraba por que presentía que no volvería a ver a su familia y a su prometida que esperaba por el en América, esa tarde Candy a pesar de haber terminado su turno seguía sentada a su lado escribiendo una carta para su prometida.
-descansa un poco Kyle, no te agites respira y comienza de nuevo, no me movere de aqui hasta que terminemos esta carta.
-gracias Candy eres un sol.- su vos era mas un suspiro, que apenas era audible.
En el pasillo un doctor acompañaba a un soldado que hacia visitas de rutina para llevar un control de las bajas y altas de la semana, así como el seguimiento en la recuperación de los soldados aun internos, el ejercito necesitaba llevar un control detallado de todos los movimientos del hospital, por lo que semanalmente el sargento a cargo visitaba los hospitales para correr su reporte y movilizar mas tropas.
-este es el pabellón de cuidados intensivos, en la mayoría de los casos el estado es grave y siendo franco no creo que mas de uno o dos siendo alentadores sobrevivirá,
-es una pena ver tantos jovenes en las puertas de la muerte.
-asi es sargento, la vida se escurre entre las manos de las enfermeras y doctores que tratamos de alargar el ultimo minuto de aliento de estos héroes de guerra.
-es muy loable su participación en esta guerra Dr Shartoff
-los verdaderos ángeles en este infierno usan uniformes blancos y pasan interminables horas en el quirofano y en estos pabellones, son los paños de lágrimas de desconocidos y no tiene idea como los alientan curando sus herida físicas y anestesiando su alma con su paciencia y su dedicación , en este pabellón en especial tengo a mi pupila favorita, hemos pasado interminables horas en el hospital y en el frente de batalla y no sabe cuanto la admiro sargento, pasa días y noches al lado de los moribundos y los mas atormentados, venga conmigo ella le ayudara con su reporte.
Entraron al pabellón donde Candy ayudaba a Kyle a escribir su carta y lo consolaba de los fuertes dolores que sufría, pues a pesar de la agonía que el tenia por las quemaduras no se le podía aplicar mas morfina o sufriría de una sobre dosis, los dos hombres se acercaron hasta la cama donde una cansada enfermera escribía con paciencia y consternación.
-Señorita White necesito que ayude al sargento a realizar un reporte de los internos de este pabellón.
Levantandose lentamente dejo el papel sobre la mesita al lado de la cama y al oído le dijo a Kyle que regresaría para terminar la carta, que descansara un poco mientras regresaba, giro sobre sus talones y esboso una sonrisa que se congelo al tener de frente a los dos hombres.
-Señorita White, el es el Sargento Grandchester y es nuevo en esta posición asi que por favor ayudele a levantar el reporte de este pabellón, los dejo por que tengo cirugía y ya me están esperando.
El Doctor Shartoff Salio del pabellón sin percaterse de como había dejado a ambos jóvenes parados uno frente al otro sin poder pronunciar palabra y con cara de sorpresa, la primera en reaccionar fue Candy que aunque sentía que el suelo se movía bajo sus pies tomo el control de su cuerpo y su mente.
-Sargento ya tiene una lista de los soldados de este pabellon? O quiere que comencemos por crear una?
-no...no tengo nada
-bien Sargento vamos a la base de enfermeras ahí tengo una lista actualizada, después podremos regresar a registrar el progreso que han tenido los pacientes.
Candy salio del pabellón seguida del sargento que apenas podía caminar, sentía una tensión en las piernas que lo paralizaba, su cerebro no pensaba y se sentía aun mas confundido al ver la frialdad y autocontrol de la enfermera, sin imaginar que ella se sentía igual de nerviosa y confundida había hecho acopio de toda su fuerza para mantenerse serena y firme.
-quiere copiar la lista? Son como 24 pacientes, y mientras los copia yo podría tomar los registros de los avances, así terminariamos mas rápido.
-tan molesto es tenerme alrededor, que quieres terminar lo mas pronto posible?
-Supongo que tendrá el tiempo contado Sargento, solo quiero ayudar a agilizar el tramite para que no pierda tiempo.
-estar contigo nunca ha sido perder el tiempo, aun si tengo que venir a contar moribundos.
-Terruce no te expreses de esa forma de los heridos que están aquí, ellos están luchando contra la muerte, no los llames moribundos.
-al menos ya no soy sargendo , ya soy Terruce......- su nerviosismo comenzó a alejarse y su autocontrol junto a su ego se apoderaron de el nuevamente.
-sera mejor que vaya a tomar esos registros. – su vos detonaba enojo.
-vamos Candy no te enojes, por que no mejor me dictas los nombre y yo los escribo, así terminaremos mas rápido y podre invitarte a tomar un café.
-te dictare los nombre, pero no creo que pueda aceptar el café.
-Candy necesitamos hablar, la ultima ves que nos vimos creo que no nos acercamos de la forma correcta.
-........
-hay muchas cosas que hablar y aclarar.
-no creo que haya nada que hablar entre tu y yo Terruce
-te equivocas, los lasos que hubo entre tu y yo merecen algo mas que lo que le hemos dado, al menos podemos ser amigos, no lo crees?
-aun no estoy libre, tengo que terminar la carta de Kyle
-entonces te esperare, mientras terminare mi reporte, te parece?
-...........
-Vamos Candy, es solo un café.
-esta bien,-contestaba resignada , aunque en realidad brincaba de alegría por el hecho de que Terry quisiera arreglar las cosas entre ellos- pero sera mejor que empecemos con esa lista.
Ambos tomaron asiento en la mesa que tenían en la base de enfermeras uno frente al otro , evadiendo miradas Candy comenzó a dictarle uno a uno los nombres de los soldados, perfectamente sabia la situación de cada uno de ellos, en cada nombre le hacia un breve comentario sobre la gravedad del paciente.
-y por ultimo Kyle Miller, es el chico a quien le ayudaba a escribía una carta cuando llegaste con el Dr Shartoff, el esta muy mal tiene quemaduras de tercer grado en el 90 porciento de su cuerpo, no creo que logre........-la voz se le quebró mientras una lágrima se resbalo por su mejilla derecha, se había encariñado con el joven soldado que venia de Chicago y era de la misma edad que ella.
Terry al mirarla tan consternada alargo su mano para tomar la de la rubia y tratar de confortarla.
-no te pongas así pecosa, es difícil ver una vida extinguirse tan prematuramente pero es lo que tenemos que enfrentar al estar en este infierno. – sin darse cuenta Terry ya estaba de pie, dio un paso al frente para llegar a ella y agachándose en cuclillas quedo a su altura, limpio la lágrima con su mano y tomándole la barbilla la obligo a mirarlo – a pesar de la desgracia que vive tu haces que sus horas sean menos difícil, lo ayudas a encontrar una esperanza, si el dolor de su cuerpo no se va si curas el dolor de su alma, eres un ángel pecosa.
-gracias, tus palabras me alagan pero no las merezco todos aquí trabajamos con la misma dedicacion.- Candy no podía sentir su cuerpo, tener tan cerca a Terry que la hacia marearse, estaba aturdida y nerviosa, su aroma invadía sus sentidos, y el contacto con su piel la desarmaba.
-todos trabajaran largas horas, pero nadie tiene el calor de tu corazon.- Terry miraba los ojos de la rubia, sentía el latido de su corazón en los oídos, estaba conmovido ante la bondad de su pecosa y aniquilado ante su bellesa.
-No digas eso, todas las chicas aquí tienen un gran corazón y de verdad nos preocupamos por darles a los pasientes alivio físico y emocional, sabemos la pesadilla que son las trincheras la mayoría de nosotras hemos experimentado la vida en los hospitales móviles, incluso algunas de las chicas han sido alcansadas por explosiones o se han quedado atrapadas en los derrumbes de las trincheras y saben de la mutilasion y el dolor.
-Todo esto es muy triste y peligroso, no deberías estar aquí
-es mi deber, es el camino que elegí para mi.
-al menos se que estare en buenas manos si regreso al frente.
-no digas eso, me da mucha tranquilidad saber que estas haciendo labor de escritorio, no me gustaría verte en una de esas camas.
-pues si tu vas a ser mi enfermera, ahorita mismo me meto en una de ellas.- acerco su rostro al de Candy, sintiendo inmediantamente un empujón por parte de ella que lo regreso a su asiento.
-contigo no se puede hablar, nunca cambiaras.- Candy hacia una negacion con la cabeza mientras suspiraba resignada.- y dime como es que estas en ese trabajo de escritorio.
-El Duque Grandchester decidió que no quiere pasar por la vergüenza de que su hijo bastardo pierda la vida en la guerra, supongo que seria muy vulgar, así que haciendo uso de sus influencias se me ha prohibido participar en el frente de batalla, por lo pronto estoy haciendo trabajo de escritorio ya veremos después.
-al parecer nuestras familias se empeñaron en ponernos limites, Albert también uso el nombre Andrey para prohibir la participación de cualquier miembro de la familia .
-eso le vino muy bien al cobarde de Leagan.
-el ha cambiado, por cierto me platico lo que hiciste por el, eso fue muy noble de tu parte – los ojos de Candy brillaban con orgullo al mirar al héroe de su primo y de ella también aunque se lo ocultara a si misma.
-lo hubiera hecho por cualquiera.
-pero lo hiciste por Neal, eso cuenta mucho.
Ambos se miraron intensamente, reconociendose en las pupilas del otro no necesitaban de mucho para sentirse en la misma sintonía, se perdieron en sus sensaciones hasta que vieron a la enfermera del siguiente turno pasar por el pasillo y a otra entrar en el cubículo de las enfermeras.
-Candy pense que habias terminado tu turno hace horas.
-así es Amy termine hace dos horas pero el doctor Shartoff me pidió que asistiera al Sargento con su reporte de mi pabellón.
Amy miraba al Sargento de pies a cabeza a pesar de ser un hombre muy apuesto, para la morena no era mas que una alimaña que había que vigilar muy de cerca.
-terminaras pronto? Steff te esta buscando
-que extraño, le dije que me demoraría un poco mas.
-si, lo que pasa es que decidimos cenar fuera.
-bueno pues no se preocupen por mi, falta mucho para cenar y estaré puntual .
-entonces no vienes conmigo?
-aun no termino, todavía tengo que ir con Kyle para terminar su carta.
-yo ire con el Kyle en lo que tu teminas de actualizar los registros del día.
-aun no terminamos con el reporte Señorita ....- "Pecas" es lo que Terry pensó, per no se atrevio a decir, ante la mirada de desconfianza que la morena le daba.
-aun no termino con el Sargento, pero no te preocupes sere puntual.
-esta bien Candy, de igual forma iré con Kyle y después vendré por ti.
-......................-Candy dedico una cálida sonrisa a su amiga – gracias Amy.
-pero que perro guardian el que te cargas,
-Terry no comiences, su nombre es Amy.
-Pero es mas agria que un limón ......espera un momento .....me acabas de llamar Terry, eso me gusta.- acercándose a ella peligrosamente
-Sargento creo que ya terminamos su reporte, cierto? –lo miraba fingiendo enojo, pero su mirada la delataba
-no señorita enfermera, Aun tenemos que ir al pabellon a ver los registros de los pacientes.
-ya tiene toda la información que necesita Sargento, cuando le dicte los nombre de cada soldado le dije su estado y probabilidades, y eso es todo lo que necesita, no es la primera vez que hago esto así que no puede engañarme.
-entonces aun tenemos un cafe pendiente.
-creo que perdió su oportunidad al llamar a mi colega de esa forma tan irrespetuosa.
-pecosa no dije nada que no fuera cierto.
-y sigue perdiendo al insistir en los mismo y llamarme de esa forma a mi.
-de acuerdo Señorita Andrey, podría usted hecerme el honor de consederme un momento para degustar un café en su compañia, mientras su adorable compañera la cubre por un momento?
-se que te cuesta trabajo hablar con amabilidad, pero te no te preocupes te educare para que dejes de ser un malcriado.
-una propuesta tentadora – la miro fijamente mientras llevaba su mano a su mentón y analizaba sus palabras – tal ves tome algún tiempo el lograr su cometido, pero si! me presto a su experimento.
-por dios Terry, educarte tomaria toda la vida!
-mmmm... me parece un tiempo razonable para invertirlo contigo.
-deja de decir necedades y vámonos,- el corazón de Candy iba a explotar ante los abiertos coqueteos de Terry, era como si el tiempo no hubiera pasado entre ellos
-esta bien vamonos..... pecosa!
-Terry!!!
Por un momento era como si nada malo hubiera sucedido en el pasado, la magia que existía entre ellos fluía naturalmente, salieron del hospital rumbo a un pequeño café que estaba a tan solo un par de cuadras.
Se sentaron uno frente al otro, aunque parecía que habían roto la barrera del tiempo, cuando de hablar serio se trataba los nervios y la tensión los invadía nuevamente, sus cafés fueron servidos, después de preguntar si querian algo mas la camarera se retiro, Candy mantenía la vista en su café mientras Terry buscaba en su mente las palabras apropiadas para abordar el tema que tanta inquietud le causaba.
-quieres un pastel para acompañar tu café?
-no.....el café esta bien.
-Candy..... – Los ojos de la rubia por fin dejaron la visión del café para encontrarse con los azules de sus acompañante, este movimiento logro poner al ingles mucho mas nervioso de lo que estaba desconsentrandolo, respiro profundo y haciendo acopio de todo el valor de su cuerpo continuo – lamento mucho lo que sucedió la ultima vez que nos vimos, yo....
-yo también lo lamento....- apenas pronuncio esas palabras, su mirada se clavo nuevamente en el café, que resolvía insistentemente.
-si sigues moviendo ese cafe estara muy frio cuando lo tomes,........ estas segura que no quieres un pastel o algo mas?,
-no, así esta bien – le regalo una tímida sonrisa que apenas se dibujo en su rostro- no tengo hambre.
-eso si es una sorpresa.
-Terry!, no comiences.
-Lo siento pecosa, solo quiero que estés agusto.
-lo estoy, hacia mucho tiempo que no disfrutaba un café con un buen amigo.
Terry la miro instintivamente al escuchar esas palabras, aun tenia la esperanza que para Candy el fuera algo mas que un amigo, por lo que sus palabras se clavaron en su corazón como fuertes trosos de hielo.
-el otro dia..... no quise decir todo lo que dije, estaba desconsertado por verte despues de tanto tiempo y ver como ha cambiado tu vida desde entonces, creo que no estaba preparado para eso.
-no tienes por que disculparte.
-si tengo que hacerlo, por que no quise responsabilizarte por todo lo que sucedió entre tu y yo .....además no soy nadie para pedirte cuentas de tu vida.
-yo tambien te culpe por algunas cosas y no creo que seas responsable de lo que paso,
-no Candy, si soy responsable de muchas cosas, cometí muchos errores que terminaron separándonos y lastimandonos, debí ser sincero contigo desde el principio, pero tenia tanto miedo.......no se ha que?, por que todo resulto peor y termine perdiéndote de igual forma.
-no te atormentes mas Terry – la mano de Candy alcanso la de el ingles apretándola en una suave demostración de aprecio – no podemos volver el tiempo atrás pero, aun podemos rescatar nuestra amistad.
Terry solo miro la mano de la pecosa deseando jalarla y tenerla cerca para no dejarla ir nunca, mil ideas crusaron su mente, pero solo atino a sonreír timidamente y mirarla a los ojos.
-eres feliz?
-es difícil ser feliz en medio de la guerra.
-sabes a lo que me refiero.
-.........-lo miraba sin saber que decir, no quería lastimarlo- no se si soy feliz......pero.......
-no tienes por que contestarme, lo lamento, no soy nadie para hacerte ese tipo de preguntas.
-pero si eres alguien, eres ......mi amigo y eso te da derecho a preguntarme- con sus mejillas ruborisadas bajo la vista ante sus impulsivas palabras.- estoy tranquila tengo buenos amigos y .......
-un prometido que te ama.
Candy no pudo mas que bajar la mirada nuevamente, a pesar de tener un sentimiento sincero y grato para su prometido, no dejaba de sentirse nostálgica y hasta triste ante los hechos que se presentaban frente a ella, el chico que le había robado el corazón siendo adolescentes estaba frente a ella preguntándole si era feliz al lado de su prometido, nada podía ser mas confuso y lastimoso.
-vamos Candy, creo que es tiempo de regresar al hospital o mandaran un escuadron a buscarte.
-si ya ha obscurecido!, no me di cuenta del tiempo.
-así es pecosa, el tiempo vuela a mi lado.
-tan presuntuoso como siempre
Terry saco unos billetes de su cartera pagando la cuenta de los cafés, ofreció su brazo a la joven rubia y a paso lento comensaron su regreso al hospital.
-espero que la próxima vez aceptes una deliciosa rebanada de pastel, no tienes que fingir conmigo se lo golosa que eres y París tiene la mejor repostería del mundo no deberías desaprovechar la oportunidad.
-Terry!! Eres imposible y solo por eso, la proxima vez me invitaras a comer y no solo el postre.
-me arriesgo aunque eso signifique mi ruina.
Candy intento retirar su mano que se posaba nerviosa en el brazo de Terry, pero este no se lo permitio aprisionandola contra su cuerpo.
-eres un malcriado, no quiero volver a verte.
-pero nos veremos, vendré por ti para ir a comer en mi día libre.
Por mas que caminaban lentamente el café al que había acudido estaba a tan solo un par de cuadras del hospital , por lo que llegaron en cuestión de minutos,a lo lejos candy logro distinguir la figura de un joven inquieto que caminaba de un lado a otro, inmediatamente lo reconoció como Steffano.
-tal ves deberías dejarme aquí
-por supuesto que no, yo te saque del hospital y yo te devuelvo.
-Steffano me espera en la entrada y no quisiera......
-Candy no hemos hecho nada malo, somos amigos y no tenemos por que escondernos, sera mejor que lo sepa y lo entienda desde ahora.
Steffano avisto a su rubia novia del brazo del hombre que sabia había sido el amor de su vida, una chispa de celos exploto en su corazón, sus manos se apretaron, respiro profundo y trato de calmarse, tenia que confiar en ella por lo que fingió una sonrisa esperando luciera natural.
-Hola chicos
-Steffano siento mucho no haberte avisado que iría con Terruce a tomar un café. – sus mejillas habían tomado un ligero sonrojo.
-la culpa es mía, lamento haberme llevado a tu prometida, teníamos algunos asuntos pendientes por hablar.
-no tienen por que disculparse chicos ustedes son amigos y Candy es mi prometida no mi esclava, me alegra saber que son amigos nuevamente, espero que nosotros también podamos ser amigos Terruce.
-yo tengo que retirarme aun no termino mis reportes y mañana tengo un largo día, saluda a Albert por mi cuando le escribas – mirando un tanto indiferente al italiano – hasta luego.
-hasta luego Terry.
Steffano toma la mano de Candy y la adentro al hospital, ella le sonreía aunque aun estaba en su ensoñasion por la compañia de Terry, casi sin darse cuenta voltio su mirada adonde habían dejado a Terry , el aun seguía ahí mirándola a lo lejos le regalo una fugas sonrisa y termino de entrar al edificio.
-de verdad lamento haberme ido asi, sin decir un palabra.
-me asuste un poco cuando no podía encontrarte, pero Amy me explico que te habías ido con tu amigo el Ingles, me tranquilice un poco.
-el y yo somos solo amigos, hablamos de lo que sucedió años atrás y aclaramos muchos resentimientos....
-no tienes por que darme explicasiones princesa yo confio en ti, no te voy a negar que sentí un poco de celos, pero creo que el es buen tipo y le queda claro que eres mi prometida.
-el es un caballero y además también esta comprometido ...con Susana – al decir estas ultimas dos palabras sintió un pinchazo de celos en el pecho, fue entonces que se dio cuenta lo que eso significaba.... el miedo y el enojo la aprisionaron.
Antes de sentirse descubierta decidió despedirse de su prometido pretextando cansancio y salio a paso veloz a su dormitorio, tenia mucho que pensar y sobre todo había que calmar a su corazón y aclarar sus ideas, no entendía por que se sentía tan inquieta nuevamente, apenas hacia unas semanas atrás estaba tan tranquila y feliz al lado del dulce italiano que la había hecho creer en el amor nuevamente, pero ahora algo renacía en su corazón......
-"que sucede contigo Candy, por que vuelves a sentir esto el no es para ti el es prohibido, además....además estas comprometida."
Salio de la ducha aun en su discusión interna, se ato una toalla alrededor de su cuerpo mientras con otra secaba su cabello, sus mente estaba sumergida en sus pensamientos y sus sentimientos, aun no podía entender como era que su corazón comenzaba a inquietarse ante la presencia de ese malcriado Ingles que ponia su vida de cabeza cada ves que se lo proponía, secaba su cabello mientras se debatía interiormente, dando un brinco que la hizo llegar al otro lado de su cama al escuchar la voz de su amiga y compañra de cuarto.
-quien era ese tipo?
-Amy!!!!!......casi me matas de un susto. A que hora llegaste?
-ya estaba aqui cuando llegaste, pero parece ser que tus pensamientos no te dejaron percatarte de mi presencia...... quien es ese sargento?
-es un viejo amigo. – evadio la mirada de su amiga, sabia que si la miraba a los ojos, descubriria toda su confision y el torbellino de sentimientos que abasallaban su corazon.
-Candy, no me engañas el es el chico por el que llorabas por los rincones del hospital Santa Juana en Chicago, verdad?
-.......- Candy dirigio su mirada al suelo mientras con movimientos torpes se ponia el pijamas.
-Steffano es tu novio y es un buen muchacho, el te adora.
-lo se Amy, nunca he olvidado que soy su prometida
-ese ingles no es mejor que Steffano........
-Steffano es mi prometido y eso nadie lo cambiara, y Terruce es mi amigo y eso tampoco cambiara.- la voz de Candy sonaba un poco molesta, no permitiría que nadie se interpusiera entre Terry y ella nunca mas.
-No me mal entiendas Candy, no te estoy juzgando pero no quiero que sufras mas después que has encontrado la tranquilidad en tu vida y alguien que te ama.
Candy no contesto nada a eso, se sentía molesta por la intromisión de su amiga ante la reaparicion de quien fuera el gran amor de su vida y ahora un buen amigo , nadie entendí el lazo tan especial que existia entre ellos y no estaba dispuesta a dejar que nadie dañara su relación con el,esta vez lo defendería con uñas y dientes contra todos, termino de arreglarse y acomodar sus cosas rápidamente apagando la luz buscando inmediatamente el refugio de su cama, trataría de dormir aunque sabia que dificilmente consiliaria el sueño esa noche.
-buenas noches Amy, descansa.
-buenas noches Candy...... espero que no te hayas molestado conmigo.
-por supuesto que no, sera mejor que descansemos, mañana sera un largo día.
Esa noche extrañamente Candy concilió el sueño rápidamente a pesar del grado de exitacion de sus emosiones, descanso tranquilamente las palabras que dio a Amy llegaron al fondo de su ser "Steffano es mi prometido y eso nadie lo cambiara y Terruce es mi amigo y eso tampoco cambiara" asi era y no tenia por que cambiar, las cosas estaban en su lugar por lo que no tenia por que intranquilizarse.
Los días subsecuentes pasaron en una aparente calma, todo parecía normal, sinembargo Steffano notaba un pequeño cambio en la rubia enfermera, a pesar de que ella se esforzaba en ser cariñosa y alegre el podía notar su ausencia, sonreía pero su mirada le indicaba que sus pensamientos estaban en otro lado y por mas que trataba de seguir la conversacion terminaba por perderse en sus pensamientos, Amy Y Maurice parecían no notarlo pero el joven Italiano comenzaba a sentirse preocupado y hasta molesto pues sabia el origen de esas ausencias.
-estas bien Candy?- Steffano preguntaba a su novia casi al oído para pasar inadvertido por su otros dos amigos.
-como?... oh si
- como dices Candy ? – pregunto Maurice al escuchar a Candy hablar repentinamente
-si saldremos con Hellen y los chicos este domingo?
-..........- Amy y Maurice se miraron sin comprender, habían dejado el tema atrás hacia unos minutos.
-por cierto espero que no les moleste si invito a Terruce, el no tiene muchos amigos aquí y es amigo mio y de Neal
-quien es Neal? - preguntaba Maurice curioso, mientras Steffano se retorcía de celos pasando casi desapercibido, sienmbargo los astutos ojos de Amy lo alcansaron a atestiguar.
-es mi primo y es novio de Natasha.
-pero como le harás saber al sargento que saldremos el domingo?, además tal ves el ya tenga planes.-pregunto abiertamente Amy
-lo veré hoy en la tarde vendrás a levantar el reporte del hospital y aprovechare para preguntarle – sintiendo como se había tensado el ambiente, voltio su mirada a Steffano que por mas que disimulaba dejaba ver un poco su malestar – estas de acuerdo en que invite a Terruce, verdad ?
-claro que si princesa el es tu amigo y esta solo aquí, nosotros le haremos sentir menos nostálgico.
-bueno el tiempo ha volado y yo tengo que regresar, los veré después chicos. – Candy levantaba la charola donde habia tomado un ligero refrigerio de mitad de mañana y caminaba rápidamente de regreso a su pabellon, Amy la alcanzó y otras dos chicas se unieron a ellas por el pasillo que llevaba a los pabellones del segundo piso.
Mientras en la mesa Steffano la seguía con la mirada sintiendo un dolor en el pecho, sabia que eran celos, pero su mayor dolor era el miedo ante la sombra que representaba ese Ingles, no quería perder a Candy por nada ni por nadie.
-me di cuenta por tu actitud y la de Amy que ese tal Terruce no es precisamente bienvenido.
-no es eso...... – su mirada se perdió en un punto invisible.
-es el tipo con el que se fue al café la semana pasada?
-tu como sabes? – lo miraba interrogante.
-los vi salir y Amy me dijo que era un sargento amigo de Candy... – lo miro insinuante, ahora que veía la actitud de su amigo entendía lo que la sombra del sargento representaba.
-no es nada, ideas mias ......
- quieres que hable con el y le ponga claras las cosas al ......sargento?
-no! Yo confio en Candy.
-pero no estaria de mas recordarle que ella es una mujer comprometida y lo mejor es que mantenga su distancia.
-no...... es ella quien debe recordárselo no tu.... o yo.
Las horas pasaron rápidamente, Candy se sentía ansiosa sabia que ese día el sargento Grandchester se tendria que presentar a levantar el reporte semanal, tenia una semana que no lo veía y deseaba verlo hablar con el, trataba de mantener la calma y concentrarse en sus pacientes, hacia una ronda tomándoles la temperatura, faltaba aproximadamente una hora para que el sargento hiciera su aparición, y aunque respiraba profundo tratando de recobrar la serenidad su corazón palpitaba desbocado , cerro la boca fuertemente pues temía que el corazón se le escapara en cualquier descuido, pasaba de una cama a otra acomodando las sabanas o las almoadas de los soldados heridos, acercando un poco de agua a uno, dandole la hora a otro, sintiéndole al siguiente mientras sus piernas temblaban por el nerviosismo, comenso a sentir un calor agobiante un espasmo en el estomago la hizo detenerse y respirar ondamente, sentia los latidos en las sienes de su cabeza una energía invisible la hizo mirar hacia la entrada del pabellón encontrando a un alto y gallardo joven vistiendo un atuendo de la milicia inglesa, a pesar de ser un uniforme como todos los demás el lo vestía con porte y elegancia su altura y musculatura lo hacían resaltar, sus azules ojos se clavaban en ella, estaba recargado sobre el quicio de la puerta mirándola con seriedad en su rostro, ella al reconocerlo le sonrio timidamente, trato de dar un paso hacia el pero todo dio vueltas a su alrededor, alcanzó a sujetarse de la cama de su paciente favorito, verifico que estuviera durmiendo y respirando profundamente dirigió sus pasos al apuesto sargento que la esparaba con su mirada fija en ella sin parpadear, a pesar de que su rostro no reflejaba ningún sentimiento sus ojos le transmitían todo lo que el estaba sintiendo al tenerla frente a el.
-Hola Terry, llegas temprano.
-hola Candy.
Ninguno de los dos supo que mas decir, se miraron fijamente en un intercambio de sensaciones que entendieron a través de sus miradas, sus cuerpos sintieron el estupor de estar juntos, aun existia esa magia de poder estar uno al lado del otro y comunicarse sin tener que decir palabra.
-como has estado Candy?
-muy ocupada, los heridos no paran de llegar, ya tenemos pacientes nuevos, algunos decesos y un par de altas.
-y tu como has estado?
-bien.
-te ves muy linda – miraba a la enfermera como si fuera la primera ves , recorría cada centimetro de su rostro, su cabello- has cambiado mucho, esta mucho mas....hermosa .
las mejillas de Candy se sonrojaron ante las palabras de su amigo, ella nunca se veía a si misma como una chica hermosa y de cuerpo tentadoramente delineado, en el espejo solo veía una enfermera con deseos de atender a sus pacientes.
-si tu también has cambiado, creo que estas mas alto y ....varonil. – ambos estaban callendo en el juego de la seduccion y tenían que apartarse rápidamente.
-mira Candy te traje chocolates, son los mejores que pude conseguir.
-gracias, pero no tenias por que hacerlo.
-se lo golosa que eres y no quise desaprovechar la oportunidad de endulzarse un poco la vida.
-eres un buen amigo, vamos a comensar con ese reporte o nunca acabaremos.
-comencemos entonces así podremos ir por un café después del reporte.
-no Sr Grandchester, no creo que esta vez pueda acompañarlo a tomar ese café.
-tuviste problemas ?
-de que hablas?
-del camillero ese con el que andas.
-Steffno no es camillero es paramedico de la ambulancia de la cruz roja y no ando con el es mi prometido, y no, no me regaño, sino que prometí a una compañera cubrirla por unas horas.
-es una lastima. – se sentía decepcionado había esperado una larga semana para poder tenerla cerca otra vez.
-Hola Chicos – Steffano hacia su aparición en la oficina de enfermeras, sabia que Terry estaría ahí y por mas que se propusiera darle su espacio a Candy tampoco le dejaría el camino libre al intruso.
-que tal – fue el frio saludo de Terry mientras Candy solo se limito a mirarlo y sonreirle, no le agradaba su visita pero no podia demostrárselo.
-vine a ver si ya terminaste con tus deberes , Margaret te esta esperando y vine a terminar lo que te falte para que vayas con ella.
-gracias, solo necesito terminar el reporte con el sargento y estare lista para Margaret, aun tengo tiempo.
-por que no te adelantas con ella asi terminaran pronto y podremos ir a cenar.
Candy no queria aceptar su propuesta, pero como negarse sin ninguna razon de peso que justificara el permanecer al lado del hombre que hacia latir su corazon a mil por hora, por lo que a regañadientes tubo que aceptar dejando a Terry decepcionado y un tanto molesto.
-esta bien, Terry te dejo en buenas manos, gracias por los chocolates.
-es un placer, te veré la próxima semana.
-si claro – Candy dio la vuelta saliendo de la oficina, girando sobre sus talones inmediatamente despues para volver a ponerse frente al aristócrata – pero que despistada soy, se me olvidaba invitarte este domingo a salir con notros iremos a pasear por París, Hellen y los demás vienen también, que dices?
-Me encantaria acompañarlos.
-Steffano te dará los datos en donde nos veremos y a que hora, nos veremos el domingo! Cio!- Candy salio corriendo con una sonrisa en los labios sintiéndose la misma adolescente del colegio San Pablo nuevamente.
A pesar de que habían sido a penas unos minutos los que habían compartido los corazones de Candy y Terry se habían conectado nuevamente y sonreían a la gente sintiéndose felices y llenos de energía, en unos días mas se verían nuevamente y podrían disfrutar de la compañia uno del otro.
El domingo llego finalmente todos se reunieron en una plazuela que quedaba a mitad de camino de los dos hospitales, Steffano había logrado conseguir una camioneta propiedad del hospital a la que le hacia falta un poco de mecánica y que junto a Maurice había arreglado para tenerla lista ese domingo.
-de donde sacaste ese cacharro Steff – la voz de Hellen fue la primera en dejarse escuchar al tener delante lo que alguna vez había fungido como ambulancia.
-no te quejes, que esto es mejor que ir caminando hasta el lugar donde iremos de pic nic
-espero que almenos lo hayas limpiado bien.
-no te preocupes no hay nada con lo que no hayas lidiado antes.
A unos cuantos pasos Candy, Terry y Neal eran testigos de los argumentos de Hellen a quien observaban divertidos.
-resulto peor que el elegante, he! - susurraba Terry a Candy y Neal, quienes rieron tratando de disimular.
-y ustedes de que se ríen? – Hellen había volteado al escuchar la risita de Candy y los susurros de Terry.
-vamos todos arriba, o nunca llegaremos. – gritaba animosamente Steffano.
-y adonde vamos?, no has querido decir nada. – Candy subia a la camioneta en la parte trasera ante la mirada interrogante de su prometido.
-es una sorpresa que se que te gustara – acercándose un poco a ella pregunto – pensé que irías adelante conmigo?
-creo que sera mejor idea si Terry te acompaña asi podran conocerse mejor.
-yo prefiero ir atrás – respingo Terry inmediatamente.
-vamos Terry, tienes que ser menos uraño.
Por toda respuesta Terry la miro amenazadormente, pero para Candy eso no era algo nuevo ni intimidante, asi que solo se acomo en su asiento le sonrio guiñandole un ojo.
-de igual forma ya no hay lugar aquí atrás, asi que tendrás que caminar o ir adelante – Steffano la miraba sorprendido mientras Terry solo quería estrangularla, pero se las cobraría.
-esta bien pecosa, pero me la debes.
-pecosa?!.......- exclamaba divertido Maurice soltando una carcajada inmediatamente despues de su apunte – pero que bien te viene ese nombre.
Candy no dijo nada solo lo miro amenazadoramente, probocando la risa de Amy y Steffano seguida de todos los demás.
Una vez todos abordo en la camioneta Steffano subió al asiento del conductor y comezón a dirigir el rumbo a una pequeña lago donde el paraje era simplemente hermoso, algo solitario donde podrían nadar, jugar y comer algún refrigerio.
-desde el colegio que nadie me llamaba así.
-de donde se conocen ustedes? Nunca nos contaste de Terry. – Hellen curiosa pregunto, todos miraron a Candy en espera de una respuesta, sabían que Terry era muy osco para responder algo asi.
-estudiamos juntos en el colegio en Londres. – esa fue su escueta respuesta , Terry la miro por el rabillo del ojo solo ella se percato de ello, ambos se sentían incómodos con la curiosidad de sus amigos, solo Neal había sido testigo de la relación de ellos dos y el no diría nada.
-Aun no entiendo como es que ustedes chicos siendo de familias tan importantes y millonarias estan aqui en medio de la guerra.
-Yo solo soy la hija adoptiva de los Andrey, no llevo su sangre azul.
-Pues ya quisiera yo ser la hija adoptiva de ellos o de los Grandchester o de cualquier otra familia de renombre. – suspiraba Hellen.
-Pues si quieres mi familia puede adoptarte – intevino Maurice a forma de broma,
-Y tu que renombre tienes? Solo eres un granjero que cultiva aceitunas.
-Hey!!! – gritaron los dos Italianos – que de malo tiene eso, además nuestras aceitunas son las de mas renombre de todo Italia. – orgullosamente contestaba Maurice.
-Después de las Rossini querrás decir.
-Pues eso no lo se, tendríamos que evaluarlo minusiosamente.
-Y nosotros que creiamos que la Tia Abuela era la unica que peleaba por que el nombre de los Andrey es el mas prestigioso – comentaba Neal, a lo que vino una risa general,
En la parte delantera Terry y Steffano hablaban de la granja que el Italiano tenia junto a su familia, donde cosechaban aceitunas y uvas, el viñedo fue por lo que el siempre se inclino pues la elaboración del aceite de oliva y las conservas de aceitunas fue algo que siempre manejo su Hermano mayor junto a su padre, el se intereso mas en el añejamiento del vino y el manejo de las barricas.
en la parte trasera habia 2 o 3 conversaciones en marcha al mismo tiempo, Candy platicaba con Neal y Natasha mirando alegremente de vez en vez la amena conversacion entre los dos caballeros que viajaban en la parte delantera.
Despues de un rato Steffano adentraba el camión en un camino de terraseria que terminaba a la orilla de un lago, cuando bajaron del vehiculo todos se apresuraron a la orilla del lago para tocar la temperatura del agua, no estaba tan fria era ya primavera y aunque el calor no azotaba en su mayor esplendor si podrían atreverse a nadar un poco.
Las chicas pusieron un par de manteles y acomodaron las canastas de comida al centro, llevaban algo de fruta quesos, pan de centeno, algunos jamones y conociendo lo golosa que era Candy sus dos caballeron habian llevado pastelillos, por supuesto no falto quien consiguiera una botella de vino,
-pero como vamos a meternos a nadar si no traen la ropa adecuada? – Hellen una vez mas comenzaba con las preguntas y la indisposción.
-y para que quieres ropa para meterte a nadar, con que te quites toda lo que traes puesto es suficiente. –Terry se mofaba de ella.
-eso es lo que quicieras, pero no tendrás tanta suerte de vernos asi.
-entonces tendrá que ser con ropa – tomándola desprevenida Steffano y Terry la cargaron de pies y manos amenazando con aventarla al agua, mientras todos reían por la cara de sorpresa y terror de la enfermera.
-no se atrevan por que se van a arrepentir......
-unos...... dos.... – contaban ambos jóvenes mientras la balanceaban por encima del agua.
-Terruce Grandchester, Steffano Rossini, comportence y bajen inmediatamente a Hellen. – la voz de Candy en inminente orden logro atraer la atención de los dos jóvenes que intercambiaron miradas y como si a través de ellas se hablaran, sincronizaron sus movimientos bajando a Hellen y en dos pasos y hábiles movimientos tomaron a Candy de la misma forma amenazándola con tirarla al agua.
-muy bien defensora de los desvalidos, cuenta con nosotros......uno......
las chicas de la misma forma en que ellos se habían comprendido se miraron para correr al lago y comenzar a tirar agua con sus manos sobre los dos chicos, al sentirse atacados soltaron a Candy que callo de espaldas sobre el agua, Terry y Steffano regresaban habilmente el agua sobre las chicas que los atacaron, Candy al estar en el suelo sujeto la pierna de Terry que perdio el equilibrio y cayó de bruces al agua, Candy se puso de pie rapidamente pues sabia la reacción del Ingles, Maurice y Neal ya habían entrado a la guerra de agua por lo que Candy al ver a sus amigas en desventaja se avento a la espalda de Steffano para tratar de controlarlo, pero el era demasiado alto y fuerte para ser controlado por un cuerpo tan frágil y pequeño como el de Candy por lo que con ella a cuestas continuo su ataque contra las chicas y el que se le pusiera en frente, Terry se divertia pero al ver a Candy montada en la espalda de Steffano riendo y divirtiéndose sintió una fuerte punsada de celos que trato de disimular.
Todos empapados se tiraron al césped esperando que los rayos del sol secaran sus ropas. Los chicos se deshicieron de la parte superior dejandose puesto solamente los pantalones mientras las chicas no tuvieron mas remedio que quedarse con la ropa mojada, bromeaban y reían por las bromas que se hacían los chicos contra las chicas, después de un rato Neal y Natasha caminaron un poco alejandose del grupo, mientras Maurice y Amy habían sentido un poco de hambre y comían una fruta mientras charlaban y se hacian toda clase de mimos, del otro lado donde habían estado con el grupo, Candy y Steffano tirados en el césped tomados de la mano platicaban con Terry y Hellen de los nuevos movimientos del frente, repentinamente Steffano se puso de pie y guió sus pasos al camión regresando casi inmediatamente.
-bueno chicos, no venimos hasta aqui para hablar de la guerra, que les parece si jugamos una partida de cartas.
-muy bien y que vamos a apostar.
-Terry no cambiaras, sigues siendo un rebelde callejero o donde aprendiste esas costumbres.- lo retaba Candy
-vamos Candy que los mejores juegos de carta que he tenido en mi vida han sido con Albert.
-sin apuestas ok! – Steffano decidió intervenir guiñendole un ojo a su prometida,- vienes Maurice? – grito Steffano a su gran amigo.
-claro que si nunca me perdería un buen juego.
-pues a mi tendrás que enseñarme a jugar.-secundaba Amy
-claro que si mi amor ven conmigo, yo te enseñare todos los trucos.
-todas las trampas querrás decir..... – todos rieron ante la respuesta de Candy.
-ven aquí conmigo princesa yo te enseñare y seras mi amuleto de la buena suerte.-tomo la mano de Candy y la sentó a su lado muy cerca de el.
-yo no estoy tan seguro que seas de buena suerte, pero yo te enseñare a jugar Hellen.-dijo Terry mirando a Hellen con una sonrisa burlona.
-y quien te dijo que yo queria aprender.
-ven aquí no te hagas del rogar.
Despues de un par de partidas Candy decidió levantarse y disimuladamente comenzo a alejarse ante los ojos vigilantes de Terry que disimulo tras las cartas, Candy habia caminado algunos metros suficientes para apartarse de la algarabía del grupo al que se había unido nuevamente Neal y Natasha, necesitaba pensar y despejar un poco su mente, la presencia de Terry la inquietaba, disimulaba bien tratándolo de la misma forma que a Maurice o Neal, pero la verdad era que su corazón latía mas aprisa cuando lo sentía cerca o cuando lo descubria mirándola, su piel experimentaba una descarga eléctrica cuando por casualidad su piel rosaba la suya, su mente estaba llena de el, buscaba su voz entre la algarabía de todos, estaba al pendiente de sus movimientos, su espiración se cortaba cada vez que el pronunciaba su nombre, cerro los ojos y trato de poner sus pensamientos y sentimientos en orden, Steffano no merecía quedar en segundo plano, pero.....la imagen de Terry era tan grande que eclipsaba a todos los demás, no supo cuanto tiempo había pasado, trataba de sacar del fondo de su corazón los sentimientos que tenia por su prometido y anteponerlo a Terry, había subido a lo alto de un árbol donde se encontraba sentada en una gruesa rama disfrutaba la brisa primaveral el aroma a fresco a campo, limpiaba poco a poco sus sentidos, de pronto comenzo a escuchar una melodía, una melodía tan familiar que su corazón dio un vuelco y su cuerpo experimento un calor electrizante, las notas de una armónica rompían el silencio de tan lindo paraje.
-Terry que haces halla abajo?
-tratando de tocar un poco tranquilamente, pero parece que siempre que toco esta melodia atrae monos.
-eres un grosero......
-y tu el mismo tarzan pecoso de siempre.
Sin decir mas Terry comenzo a subir al árbol quedando en una rama cercana a Candy, siguio tocando la misma melodia llenando el ambiente de complicidad, melancolia y recuerdos que inundo a los dos jóvenes que se mantenian con los ojos cerrados, sabiéndose cerca, sintiendo su presencia y su energía, era un sueño volver a encontrarse y estar juntos ante un bello paraje; como los días de Escocia.
-no creí que aun conservaras la armónica.
-es lo único que tengo de ti, la he cuidado con mi vida
guardaron silencio por un breve instante siendo Terry quien rompiera el silencio.
-recuerdas cuando fue la ultima vez que estuvimos así? – la mente de Terry viajaba unos veranos atrás y queria llevar a su pecosa hasta esos días y esos sentimientos.
-en Escocia fue la ultima vez...........aquel inolvidable verano.- esa ultima frase fue mas un susurro pero Terry la alcanso a escuchar.
-por que tuvo que cambiar todo tan drasticamente?, vivíamos tan despreocupados y tranquilos, creo que nunca he sido mas feliz que en esos días.
-pero has sido feliz actaundo en el teatro.
-no tanto como en los días del colegio, cuando podía verte todos los días.
-de que hablas Terry, si no hacíamos mas que pelear.
-era nuestra manera de demostrarnos nuestra amistad y después nuestro amor.
-..........- Candy cerro aun mas fuerte los ojos, escucho su corazón a un ritmo mas acelerado, "nuestro amor" era la frase mas sincera que le había escuchado a Terry en toda su vida.
-por que Candy? por que tuvimos que separarnos?.........la vida no ha sido justa con nosotros.
-no digas eso Terry, estuviste a punto de perder la vida en ese accidente tan horrible que sucedió en el teatro y estas vivo y completo eso es un milagro y es justo.
-y de que me sirve haber salvado la vida si todas mis ilusiones murieron el día que nos despedimos.- sus azules ojos se clavaron en los verdes esmeralda de la rubia que se quedo paralizada ante las palabras del Ingles.
-no digas eso Terry estas vivo y eso es lo mas importante aun si el precio fue separarnos lo sufriria mil veces mas tan solo por verte vivo y completo ademas tu y yo siempre seremos amigos siempre contaras conmigo.
-yo no quiero ser tu amigo Candy, yo quiero otra oportunidad en nuestras vidas, nuestro amor merece una oportunidad....- sus ojos brillaban intensos como nunca antes, deseaba acercarse a ella tomarla en sus brazos, besarla demostrarle todo lo que sentía por ella, pero se limito a mirarla con amor, con suplica, con sinceridad.
-Terry!........- Candy no pudo pronunciar mas palabra, su ojos y su boca se abrieron sorprendida ante la declaracion de Terry jamas imagino que el se atreviese a decir algo asi, no era precisamente alguien que dejara salir sus sentimientos con facilidad y que lo hiciera con ella y por ella significaba mucho.
-Merecemos ser felices yo te sigo amando y se que tu también me amas., lo veo en tus ojos, en tu sonrisa....
-No Terry, no digas eso, por favor......- desvió su mirada al horizonte y lucho por controlar las lágrimas que se agolpaban en sus ojos – no puedes hacerle eso a Susana y ... yo... yo no puedo ......estoy comprometida,
-Patrañas, tu no lo amas.
-Y tu que sabes? – su mirada volvía a mirarlo desafiante.
-Pues al parecer se mas que tu, mirame Candy y dime que los amas mas que a mi, dime que cuando lo ves sientes lo mismo que cuando me ves a mi, dime que el ha logrado borrar mi recuerdo......... dimelo Candy!
-........- Candy luchaba por contestar lo que el le exigía, pero no podía mentir y tampoco podía fallarle a su prometido.
Ambos se miraban fijamente, los azules de Terry dasafiaban a los verde esmeralda que lucían confundidos y ansiosos, no había que emitir palabras sabían que se amaban y que nada ni nadie acataría con ese amor autentico y desinteresado, la rubia mantenía una fuerte lucha entre su mente y su corazón, inmersos el uno en el otro no escucharon los pasos del Italiano que se acercaba celoso enojado y ofendido, aunque debido a su carácter conciliador no lo demostraría, empezaba a entender que tenia que delimitar su propiedad y dejar de ser tan confiado.
-que haces ahi trepada en esa rama princesa?
-Steff!......- se sentía sorprendida, descubierta como si el pudiera leer su mente – no te escuche.......
-pero que hacen subidos en ese árbol chicos?
-bajo enseguida – Candy se apresuro a descender del árbol dejando a Terry inmóvil en la misma rama.
Al l llegar al suelo Steffano la recibió entre sus brazos y le regalo un tierno beso en la frente estaba molesto pero no era momento de aclarar las cosas ni de provocar un distanciamiento entre ambos.
-no bajas Terry? – miraba al chico Ingles sin liberar a Candy del abrazo, mostrandole quien era el dueño de las joven rubia.
-no, los alcansare en un momento.
-esta bien te veremos después, - sin soltar aCandy comenzó a caminar en dirección a los demás chicos.
Terry los miro de reojo, empuño sus manos al ver como se alejaban sin romper el contacto, sabia que Candy estaba a punto de sucumbir, sino huebiera sido por ese....Italiano, pero no abandonaria la lucha la pecosa volveria a ser suya a como diera lugar.
Esa tarde termino alegremente para todos aunque secretamente las mentes de tres de ellos dibagaban en diferentes direcciones y sentimientos, al siguiente día la normalidad llego a sus vidas y el olor a muerte y peligro entro en sus sentidos nuevamente, Candy se mostraba mas callada y meditabunda se mantenía alejada de sus amigos y prometido con el pretexto de carga de trabajo, lo cual era cierto solo que no menciono que ella se ofrecio como voluntaria a cubrir mas horas en el quirófano, Steffano no pregunto nada ni la sometió a interrogatorio sabia lo que ocurría por la mente de su novia por lo que la dejaría pensar asentar sus sentimientos confiaba en ella y le daría su espacio por unos días, casi al finalizar la semana la espero fuera del quirófano hasta que ella salio.
-hola princesa
-Steff! No esperaba verte.
-lo se, por eso vine a buscarte, parece ser que tu esperas no volver a verme nunca.
-no digas eso, he cubierto muchas horas y termino muy cansada.
-si lo se, también se que tu te ofreciste como voluntaria a cubrir esas horas.
-hace falta personal y no pude negarme.
-estas segura que no estas huyendo de nada?
Candy lo miro extrañada y algo desconfiada, se sentía descubierta pero decidido negar cualquier insinuación que el le hiciera.
-de que estaria huyendo?
-de mi...... – Steffano la miro penetrando su mirada en la de ella como queriendo encontrar un secreto.
-de que hablas? Por que querría hacer algo así.
-ven Candy vamos al jardin un momento se que estas cansada, pero necesito que hablemos.
-que pasa? – caminaron hasta el jardín se sentaron en una banca , Steffano la miraba profundamente.
-Candy que sucede contigo, estas muy fria y lejana conmigo, hice algo que te molestara?
-yo.... no....no se a que te refieres, ya te explique que hay mucho trabajo y pocas manos, por eso me ofreci a cubrir estas horas extras no creí que te molestara tanto.
-bien sabes que no me molesta, y también sabes a que me refiero – desvió su mirada de ella y la perdió en el horizonte para continuar – desde que Terry apareció tu haz cambiado mucho, ya no eres la misma conmigo por el contrario siempre estas distante y pensativa, que sucede?
-no sucede nada y Terry no tiene nada que ver entre tu y yo, el es mi amigo y nada mas.
-Candy no olvides que yo se lo que ocurrió entre ustedes y si ya no quieres estar conmigo..........
-Steffano no te atormentes por algo que no existe, te repito que Terruce y yo solo somos amigos.
-Estas segura princesa?
-Claro que estoy segura yo a el lo quiero como mi amigo y tu y yo nos vamos a ....casar,- estas ultimas palabras la dejaron con un sabor amargo mientras a el le volvía el alma al cuerpo.
-Mi amor que feliz me haces, tengo tanto miedo de perderte.
-Pues no deberías yo estoy aquí contigo. – los brazos de el la rodearon en un fuerte y cálido abrazo, el rostro de Candy al no ser visto por su prometido se descompuso, debería sentirse feliz pero por el contrario sentía como si estubiera traicionando su verdadero amor.
La mañana siguiente Candy encontró un gran alboroto en los pasillos, no entendía de que se trataba todo ese griterio y inmovilización mirando a todos lados buscando una cara que le resultase confiable para preguntar que pasaba, sintió que alguien la tomaba del brazo y con fuerza la movía a un cuarto menos transitado.
-princesa, han designado un grupo que ira al frente.
-quienes iran? – en sus ojos se reflejaba el miedo.
-varios doctores y un grupo de 10 enfermeras entre ellas Amy....
-yo?... estoy yo tambien en la lista?
Negó con la cabeza y la tomo de los brazos
-no princesa tu no has sido convocada, pero yo iré con ellos.
-que????- sus ojos se desorbitaron, no había pensado en que los pudieran separar, ahora recordaba que Neal le había dicho que Albert había prohibido la participación de los Andrey en el frente de batalla. – no, yo ire contigo!!!!!!!
-no te dejaran princesa, tendras que quedarte.
-no pienso quedarme, si tu vas yo voy.
-no te lo permitirán y es mejor que te quedes aquí, estaré mas tranquilo de saberte a salvo.
-pero que dices! Piensas dejarme aquí?
-no puedo negarme y a ti no te permitiran ir.
-cuando parten?
-en una par de horas
-no, no puedo dejarte ir , si yo no voy – Candy no pudo mas y se tiro a sus brazos, llorando desconsolada, sabia lo que significaba volver al frente, no soportarían las horas de angustia y su mejor amiga también iría y sin dudas Maurice tambien habria sido convocado, no era justo que ser una Andrey siempre le trajera contradicciones a su vida, ella queria ir con sus amigos a eso se había enlistado a ayudar a combatir desde su trinchera pero ser una Andrey la marcaba nuevamente.
-mi amor tienes que ser fuerte, nos escribiremos y volvere pronto.
Mientras la pareja se abrasaba y consolaba , un joven de ojos cafes se acercaba a ellos rapidamente y aun jadeante los interrumpió.
-Gracias a Dios que te encuentro Candy.
deshaciendo el abrazo volteo a ver al joven que la llamaba..
-Neal! Que haces aquí?
-solo vine a percatarme que no partas con el grupo que ira al frente.
-y por que tendrías tu que cerciorarte de eso?
-Albert me pidio que te cuidara y yo tampoco quisiera que te arriesgaras, por favor Candy quedate, bastante mal están las cosas aquí como para que te arriesgues en el frente.
-no te preocupes Neal tu prima no ira a ningún lado y me tranquiliza saber que no se queda sola aqui, por favor cuidala.
-no tienes que pedirlo Steffano, yo estare al pendiente de ella, no la dejare sola.
-gracias Neal, cuento contigo.
Volviendo a Candy la abrazo fuerte y le hablaba al oído, mientras Neal se retiro unos pasos para darles algo de privacia.
-cuidate mucho princesa no hagas locuras y quedate aqui, volvere en cuanto me sea posible.
- tu cuidate mucho..... – su voz se entrecortaba por su abundante llanto, se sentia destrosada en su mente se agolpaban mil imagenes del frente y no soportarían saberlo en peligro y lejos de ella.- no te arriesgues......
-no te preocupes mi amor volvere y no nos separaremos mas, nos casaremos en cuanto regrese y nos iremos a la hacienda de mi familia.
-si... – sus ojos se encontraron y sus labios también, a pesar de las dudas Candy sentía un gran cariño por el hombre que le había entregado su corazón sin reservas.
-no olvides que te amo Candy y volvere por ti.
-estaré esperándote.
-lamento interrumpirlos pero tenemos que irnos han llegado por nosotros. – Maurice junto a Amy se acercaron a despedirse de Candy.
-Amy cuidate mucho amiga- ambas enfermeras se fundieron en un abrazo mientras lloraban amargamente
-Candy te voy a extrañar, me vas a hacer mucha falta.
-tu a mi Amy
después de Amy siguió Maurice que abrazo fraternalmente a su rubia amiga.
-cuidate Candy
-si, tu tambien y por favor te pido que no te separes de Steff – había suplica en su mirar hacia Maurice y despues se dirigio a su amiga – Amy por favor obligalo a descansar y ....... – las lágrimas cerraron su garganta y Steffano llego hasta ella para abrasarla una vez mas.
-no te preocupes Candy, no nos separaremos Maurice y yo cuidaremos mucho de Steff por ti.
-la hora llego tenemos que irnos.- la voz de Maurice rompió el abrazo de los enamorados.
-te escribiré todos los días
-si yo tambien
-no lo olvides mi amor, te amo
-yo tambien – Steffano abrazo una ves mas a Candy para fundirse en un beso que sabia a la amargura de la separasion.
Se separo de la rubia para subir al camión que ya los esperaba para llevarlo a su destino, Candy lloraba desconsolada mientras Neal sostenía su mano para apoyarla, el vehículo arranco su marcha mientras los ojos de Steffano no perdían detalle de la rubia imagen que lloraba y agitaba su mano en señal de despedida, se alejaba lentamente por lo que aun en la distancia alcanzó a distinguir la figura de un joven espigado que se acercaba hasta su prometida para arroparla entre sus brazos y ella simplemente se dejaba consolar entre ellos.
-Terry! – sus labios apenas si se abrieron para murmurar el nombre de quien sostenía a su prometida entre sus brazos, un pinchazo atravesó su corazón y su mente, se quedo paralizado, los celos y la desconfianza se apoderaron de el, mientras el camion se alejaba dejando en la mente del italiano la imagen de Candy y Terry fundidos en un abrazo.
Continuara........
Notas:
Una vez mas les agradezco enormemente regalarme unos minutos de su tiempo para leer un capitulo mas de mis locuras....
Mil gracias a Myrslayer , ShiRleY xD y Pecasnep.
Myrslayer lamento muchísimo haberte arruinado tu jueves Santo y si de algo te sirve de consuelo yo también trabaje y el viernes también, así que pague por hacer sufrir al galán Ingles, pero ya esta la revancha y ahora deje trinando al otro pobre.
Espero ir por buen camino, por que a veces me siento un poco perdida, pero ya se me ocurrirá algo para seguir haciendo sufrir a Terry y a l Italianito.
Les envio un saludo desde aquí hasta donde sea que se encuentren.
Liz.
