3er capitulo. La fiesta

May eligió unos hermosos vestidos que se ajustaban perfectamente a nuestra figuras, claramente ella iba a venir conmigo a la fiesta. Esa tarde llame a Matt, después que dejara su tarjeta dentro de mi cuaderno, y le dije que viniera con Nicolás para luego ir de compras.

Mientras recorríamos alegremente por todo local que se nos presentara en el camino, la noche caía lenta e imperceptiblemente sobre Londres. Como era costumbre, y luego de varios zapatos probados, no nos percatamos de la hora, la cual nos abrumaba junto al evento que se aproximaba por lo que nos apuramos a llegar a casa para prepararnos. Papa llego temprano ese día para brindarnos unos cuantos consejos y subir un poco nuestra autoestima con halagos paternales.

La bocina sonó dos veces, un flamante BMW negro del año vislumbraba en el pórtico de mi casa, era el auto de Matt quien nos había pasado a buscar. May, quien se encontraba ultimando detalles en el tocador, se asomo para curiosear y grata fue nuestra sorpresa al observar cuan bello le quedaba su vestido color rosa.

El momento que tanto esperábamos se presentaba ante nosotros acompañada de una mágica y profunda noche, estábamos muy emocionadas cuando procedimos a salir al encuentro de Matt mientras Charlie nos confería sus ultimas experiencias.

-- Bella… emmm estas muy bonita! - Los cachetes de Matt se sonrojaron

-- Gracias Matt, ella es mi prima May

-- Mucho gusto… – casi sin verla la saludo mientras sostenía la puerta delantera y me ofrecía el asiento del acompañante.

Y así, entres los consejos de charlie, el enamoramiento de Matt y aquella noche de cuentos partimos a la fiesta, la cual quedaba más o menos a media hora de mi casa.

-- Estoy muy emocionado – repetía incontable veces Matt.

-- Creo que va a ser una noche memorable - replicaba May, mientras me sumergía en mis pensamientos, imaginando como se desarrollaría todo y preguntándome cuando llegaríamos.

-- Creo que ahí es!!! – infirió Matt.

Por fin y luego de muchas tentativas de homicidios para con nuestro chofer y amigo, puede advertir el lugar que según mis presentimientos seria el inicio de una historia de ensueños.

Aquella inmensa casa me recordaba a los castillos de Inglaterra que visitábamos en vacaciones con mi madre. Su entrada, al igual que las ciudadelas de la realeza, era acompañada por hileras interminables de todas clases de árboles, los cuales nos guiaban a una fuente cubiertas de luces que ocultaba la entraba principal.

Cuando estuvimos frente a unas columnas de mármol que describían misteriosamente la entrada, pudimos divisar a varios compañeros que parecían estar disfrutando de la fiesta, con May nos mezclamos entre todos con champagne en mano, mientras nos movíamos al compás de la música. Luego de unas horas y estando un poco mareada decidí sentarme en unos sillones que se encontraban en un rincón del lobby.

Que sucede Bella? - Pregunto May –

-- No es nada solo… pensé que había venido.

-- No te preocupes, se que tendrás otra oportunidad. – intento levantarme el animo

-- Ya no se que pensar prima. –casi sollozando conteste

-- No te pongas triste que me dan ganas de llorar!!

Y antes de que arruinara nuestra noche, decidí levantarme e ir a la terraza a tomar un poco de aire.

De repente y entre las sombras apareció un hombre cuya estatura denotaba un poco de temor, su edad rondaba los 26 años, a decir verdad me sentí muy incomoda con su presencia, por lo que intente regresar rápidamente a la fiesta pero fue en vano ya que se encontraba bloqueo mi camino.

-- Que aroma más delicioso que tiene esta hermosa humana

-- De que habla señor, por favor permítame pasar! - En esos momentos tomo mi brazo y me dirigió hacia unas escaleras que daban al jardín.

-- Nunca me sentí tan atraído…

-- Suélteme!! Quien es usted? - Grite.

-- Creo que es mi noche de suerte – Babeo…

-- Que crees que haces Louis? –una voz dulce pero masculina segó el aire.

-- Suéltala ahora mismo si no quieres que te haga pedazos… sabes cual es el tratado de nuestra familia!

-- emmm los siento tanto señor Edward … no quise ….

Si, no cabía duda, era el! Por fin mis deseos se cumplían

-- Bella, ve adentro a disfrutar la fiesta – me suscito suave y tranquilamente.

-- Pero?

-- Por favor, yo debo hablar a solas con mi viejo amigo

-- si.

Salí corriendo por las escaleras y a lo lejos sentí como se resquebrajaban ramas, entre agitada a la fiesta por lo sucedido, la cara de May era de preocupación.

-- Bella donde te metiste?

Lo siento, salí a tomar aire porque estaba un poco mareada.

De pronto y por encima del hombro de May puede deleitar como su figura angelical cruzaba unas de las tantas entradas de la casa mientras las cortinas al son de las brisas acariciaban su blanca y delicada piel.

-- ¿Te encuentras bien Bella? pregunto con cara de preocupación.

-- Estoy bien, pero…

-- Ven vamos arriba a tomar algo

Sin vacilar acepte y nos dirigimos nuevamente a la terraza, no entendía lo que había sucedido, pero sabia que no era momento de preguntar.

-- Otra vez me dejaron sola – replico May pero sus palabras quedaron suspendidas en el aire por lo que tuvo que terminar bailando con Matt.

-- ¿Te encuentras bien? Pregunte.

-- Si Bella, lo que importa es que tu estés bien!

-- ¿Quien era? - Pregunte asustada

-- Un viejo amigo que se pasó de copas y se puso así, pero descuida lo puse en su lugar. Ahora dime ¿te gusta la fiesta que organizo mi hermana?

Su hermana… Su hermana… Su hermana… Su hermana…repetí mil veces en mi mente mientras mi corazón saltaba de la emoción, y el lo acompaño con una risa torcida, la cual lo acelero aun mas todavía. Su mano se deslizo por mi mejilla…

-- Lamento lo sucedido, nadie te volverá hacer daño, te lo prometo.

Me quede inmóvil por sus palabras, ¿que ocurría por que actuaba así? ¿Estaría igual de mareado que yo? No entendía nada, no supe que contestarle solo me quede inmóvil, de pronto apareció May.

-- Bella! La fiesta esta increíble, vamos a bailar!

-- Emmmm… - Siempre tan oportuna ella, pensé.

-- Ve tranquila y disfruta la fiesta. - acoto con una suave voz, mientras May me arrastraba de la mano.

-- OK te veo luego

Nos dirigimos al vestibulo, ni bien pusimos un pie adentro un chico muy guapo de ojos celeste como los cielos despejados de verano y cabellera dorada me invito a bailar.

-- Me permites esta pieza? – Pregunto, no me atreví a negarle ya que May se estaba divirtiendo con mis compañeros de clase.

-- Seguro. - Conteste

Llevábamos un buen tiempo bailando y disfrutando el momento como lo había mencionado Edward cuando de repente mi acompañante me pidió que lo escoltara a la azotea, una vez ahí me susurro al oído:

-- Eres la mujer más hermosa que he visto, Bella. - mis mejillas tomaron color rosas

Me invito una copa de champagne

-- Emmm gracias. - acepte su cumplido y la copa.
-- ¿como te llamas? – le pregunte mientras tomaba un sorbo. Debo admitir que me resultaba altamente atractivo y estaba un poco nerviosa.

-- Jasper, encantado de conocerte! –contesto

A lo que seguidamente pregunto

-- ¿Eres nueva en el pueblo?

-- Me mude de Italia hace unos meses. - replique

-- Espero poder invitarte a cenar algún día – coqueteo conmigo.

-- Claro no hay problema, pero ahora debo irme Jasper. – Mientras me alejaba dejo una elegante tarjeta de presentación en mis manos.

-- Esta bien espero verte pronto – se escucho a lo lejos

Mientras me enfocaba en llegar al salón, comencé a sentir como se aflojaban mis piernas y me desmoronaba lentamente antes de llegar a la luz.

¿Qué me pasa? Prácticamente estaba por golpear rígidamente el suelo cuando Jasper me tomo por la cintura evitando que tocara el suelo.

-- Ven Bella vamos a un lugar mas tranquilo

-- No me siento bien… ¿que me diste? MAY!!!?? –intente gritar en vano.

Mi vista era borrosa y junto al mareo impedía discernir claramente que es lo que estaba ocurriendo.

En mis destellos fugaces podía sentir a Jasper besando mi cuello y a mí intentando reponerme.

-- ¿Acaso me drogaste? –balbucee

-- Pronto va a pasar todo –me contesto mientras clavaba lo que parecían dos agujas en mi garganta.

Un liquido caliente comenzó a recorrer cada fibra de mi ser, una sensación de dolor y placer inundo mi ser.

Estaba seguro de que en ese momento mi vida terminaría cuando de repente y en lo remoto escuche un fuerte golpe y sentí como Jasper se desprendió de mí con dureza.

Para entonces mis fuerzas me abandonaron, perdí el conocimiento.

-- ¡¡Bella!! ¿Estas bien? – desperté sobresaltada

-- ¿Edward?... Me duele mucho y ya no me quedan energías, quiero que sepas…

-- Shhh, no digas más y cierra los ojos, voy hacer que todo pase. – me callo.

Temblorosamente se aproximo, como si tuviera miedo de lastimarme, seguidamente sentí como si succionaran un veneno y el dolor desapareció.

-- May! - Grite sobresaltada

-- Ella se encuentra bien, vamos a buscarla.

-- Pero Edward ¿Que sucede?

-- Tranquila, las llevare a casa, iremos por la puertas de atrás así no llamemos la atención de los invitados.

Me cargo en sus brazos cual princesa es rescatada del temible dragón y se dirigió al estacionamiento donde se encontraba nuestro auto, me deposito en el asiento del acompañante con sus suaves pero frías manos.

-- Edward ¿Que sucedió? - Escuche a mi prima con tono desesperado.

-- Fuimos a caminar por el jardín y se lastimo con unas ramas, pero descuida ya esta mejor

-- ¿Bella? - pregunto May esperando que verificara lo sucedido.

-- Vamos a casa May, no me siento muy bien.

No podía permitirme mentirle a ella porque seria traicionar nuestra amistad pero no era el momento propicio para decírselo, mas adelante se lo comentaría. Edward manejo en la vuelta a casa, ni bien llegamos me escolto a la alcoba mientras May se encaminaba al comedor para así poder dejarnos a solas, papa no había regresado como de costumbre.

-- No estas bien que tu padre no este en casa seguido, Bella podría ocurrirte algo!!

-- Mas de lo de esta noche, no creo. - Bufe

-- No te preocupes yo estaré a tu lado de ahora en mas.

-- Edward que sucedió ¿por que el mordió mi cuello hasta sangrar?

-- Ya te lo voy a explicar, solo se discreta Bella por favor

-- No le diré a nadie que te pueda comprometer - asumí

-- Gracias Isabela Swan

Me acaricio gentilmente, mi amor por el dejaba de ser un simple capricho, sentía que cada segundo que pasábamos juntos era un minuto mas de vida que me ofrecía!

¡Estaba total y completamente enamorada de el!

-- Duerme bien, mañana pasare por ti. – se despidió con un beso en mi frente que estremeció mi cuerpo.

May entro a los minutos, luego de cerciorarse que Edward se había retirado, preocupada a preguntarme por cada detalle de lo ocurrido en la fiesta, trate de centrarme en lo que recordaba y ambas no encontrábamos explicación, el cansancio hizo que decidiéramos ir a dormir para poder seguir con la investigación mañana.

Mientras me sumergía lenta y pesadamente en mis sueños, sentí el auto de Charlie que había llegado. Luego mis ojos se cerraron.