6to capitulo Los Cullen
Edward pasó por mí para ir al instituto temprano como de costumbre.
- Cenaras en casa esta noche, ¿no lo olvidaste? – dijo mi ángel mientras iba camino al colegio.
- No, Esta bien – dije sin mirarlo
- ¿Qué sucede Bella?
- Es que…tengo miedo de… olvídalo
- Todo estará bien, no te preocupes
Llegamos a colegio, la primera clase no la tuve al lado de mi ángel, el estaba en algebra, como si yo me anotaría en algo así, era pésima para las matemáticas, prefería la lengua y la literatura. En biología por lo general me sentaba con Jessica, pero al no venir, Matt tomo su lugar.
- Hola Bella, hoy trabajaremos juntos
- Por lo visto así es
- Dime, ¿quieres venir a mi casa este sábado? Haré una fiesta
- ¿algún evento en especial? – me encantaban las fiestas, es mas organizarlas.
- Si, es cumpleaños de un amigo, y lo hará en mi casa.
- Claro me encantaría… ¿puedo llevar a alguien?
- A quien tu quieras – dijo refunfuñando
- Gracias – dije guiñándole el ojo, hice una pequeña sonrisa al ver como se le sonrojaban sus mejillas.
Biología llego a su fin, Matt me acompaño hasta la cafetería, pero al ver a Edward esperándome en la mesa con esa mirada intimidante de siempre se fue con su grupo de amigos.
Me senté al lado de Edward, ya no era preciso ni buscar mi almuerzo, ya que el siempre lo tenia listo en la mesa.
- Te dejo solo una clase, y causas revolución
- ¿a que te refieres? – dije mientras mordía mi manzana.
- Así no puedo concentrarme, Bella. Todos ya saben que iras a la fiesta ese Matt – dijo frunciendo el ceño
- Y tu iras conmigo ¿verdad? – dije tomándolo de su mejilla
- Crees que te dejaría sola, sabiendo que todos busca nunca oportunidad contigo
- Le diré a May que vaya con Emmet
El almuerzo termino y me dirigí a clase, la ultima era matemáticas, la peor, el profesor era de lo peor, mas odiaba la materia.
Por fin llego la hora de salida, se hizo mas tediosa de lo normal, suponía que era por los exámenes que ya venían.
- En que piensas tanto – salio Edward por detrás, al verme tan distraída, que salte del susto.
- Lo siento, no quería asustarte
- Esta bien – subí a su auto
- Te llevare a casa para que puedas cambiarte y pasare por ti a las 8
- Esta bien – venia pensando en que ponerme, como comportarme.
- ¿Qué tal tu día hoy?
- No lo menciones, se acercan los exámenes de matemáticas y tendré que ir a clases de apoyo ¿te menciones alguna vez que soy mala para los números? Lo bueno es que estaré con todos, Jessica, Matt…
- No será necesario – quede en silencio – yo voy hacer tu profesor –dijo con una mirada seductora
- ¿Qué? – mi amor era tan inocente a veces ¿Cómo cree que me concentraría en matemáticas estando el a mi lado?
- Habla con Charlie, tu decides mi casa o tu casa
- Me encanta la idea – dije con una mirada maquiavélica.
Mi ángel me dejo en casa y se marcho. La mariposas en mi estomago revoloteaban, estaba muy nerviosa por la reacción que iba a tener la familia de Edward al verme.
Estuve desordenando mi cuarto en busca de que ponerme, tuve que acudir a May, siempre me ayudaba a tomar buenas decisiones. Fui a buscarla y la encontré colgada del telefono en su cuarto hablando con Emmet, supuse.
- Cuando termines, ve a mi cuarto código rojo – así lo llamábamos cuando alguna no encontraba que ponerse.
Espere sentada en mi escritorio al frente de mi toneladas de libros de algebra, calculo, intentado descifrar como estudiar eso.
- ¿Qué paso aquí? – dijo May la cantidad de ropa sobre el suelo.
- No se que ponerme, para la cena con los Cullen ¿tu ya decidiste?
- Bella, creo que debes ir sola
- May
- Descuida hice planes con Emmet – dijo con brillo en sus ojos
- Esta bien – dije refunfuñando
Escogimos un vestido de raso combinado con colores oscuros que me llegaba hasta las rodillas, era un vestido que use para la cena con los empresarios amigos de mama. Solté mi cabello, retocando apenas mis mejillas, y un labial suave para mis labios.
- ¿Cómo me veo?
- Hermosa, como siempre – escuche el pequeño ronroneo del volvo plateado de Edward. Mi corazón comenzó a galopar como lo hace un jinete en los campos épicos de las campiñas inglesas. A los minutos el timbre sonó
- Deséame suerte May – estaba nerviosa
- Suerte, volveré tarde
- Ok, adiós – le di un beso en su mejilla y baje al encuentro con mi amor.
Siempre pensé en un hombre ideal desde niña al ver a Charlie y mama, pero jamás supuse que lo existiera hasta que conocí a Edward. Lo que soñé toda mi vida inconscientemente.
Abrí la puerta y mis ojos se encontraron con los suyos, en esos momentos imagine que el corazón se me saldría.
- Perfecta – dijo al verme
- Edward – dije mirando lo perfecto que es, sus ojos, sus labios, su cuerpo, todo
- Mmmm… parece que ese corazoncito le preocupa algo – dijo colocando la mano en donde se encuentra mi corazón
- Temo no caerles bien – hizo esa sonrisa que hacia temblar mis piernas
- Cenaras en una casa de vampiros ¿y te preocupa no caerles bien? – rió – eres lo mas apetitoso que conocí en mis 109 años – dijo susurrando a mi oído. Mis mejillas era fuego – vamos
- Si
- Emmet me aviso que ira a cenar con tu prima
- Si, prefirió que fuera sola
- Esta bien
En el camino me preguntaba ¿Por qué Edward no me besaba al verme? Las parejas normales se besaban, pero claro nosotros no éramos la parte normal, el amor de mi vida era un vampiro que una parte de el moría por beber mi sangre hasta matarme. Deseaba besarlo hasta que mis labios dolieran.
Me sumergí demasiado en mis locas fantasías, que el viaje fue rápido, Edward no me interrumpió y guardo silencio.
Llegamos a la mansión, un portón combinado con negro y dorado se abrieron. La última vez que había visitado su casa, recordaba solo el salón de fiesta.
Al llegar a la puerta de entrada, un elegante hombre de aproximadamente 45 años no recibió en deslumbrante sala de estar.
- Bienvenida Srta. Isabella, la familia espera impaciente en el comedor principal
- Gracias – asentí.
Fuimos por un pasillo que no tenía fin, había mas puerta que en la casa de Italia, las paredes estaban decoradas con cuadros con pinturas antiguas, las paredes estaban recubiertas con un fino tapiz color borravino. Edward sostuvo mi mano todo el tiempo.
- Adelante – dijo el mayordomo, abriendo las puertas
- Solo se tu, Bella – me susurro al oído, comencé a marearme de los nervios.
Era un comedor de grandes proporciones, una mesa en medio de aproximadamente 10 metros, una araña de cristal colgaba del cielo raso.
- Familia, ella es Isabella Swan. Mi Bella – dijo acercándose a mi oído para que pudiera oírlo.
- Es hermosa, un buen gusto como el de tu padre – dijo el hombre sentada en la punta de la mesa, con la apariencia de Anthony Hopkins. En su momento.
- Bella es el mi padre Joshep – señalo al hombre elegante y fino – ella es mi madre, Elizabeth – una mujer con una belleza indescriptible sentada al lado del Sr. Joshep – Annet, mi hermana menor, Sebastián, mi primo y ya conoces a Catherine.
- Es un placer conocerlos – me sentía un poco intimidada por tanta belleza.
- Por favor sentarse, en un momento servirán la cena – dijo con voz de soprano el padre – dime Isabella ¿tu familia vive aun aquí? – no ten entendí el "aun aquí"
- Estaba viviendo con mi madre en Italia, pero vine hacerle compañía a mi padre en Londres
- Charlie…hace tanto que no lo veo
- ¿conoce a mi padre? – dije sin poder tragar saliva
- Padre – interrumpió mi ángel fulminándolo con la mirada
- Solo cruzamos un par de palabras – dijo el Sr. Joshep para tranquilizarme.
- Dime hermosa ¿Cuántos años tienes? – pregunto Sebastián, pude sentir el gruñido de mi ángel
- 17 – respondí avergonzada, no me gustaba como me miraba.
- ¿a quien saliste tan bella? –pregunto la menor
- Supongo que a mi madre – dije sonriendo por la ironía, ellos eran perfectos y yo una simple humana.
- Aquí viene la cena – dijo Sebastián con una mirada que me dio miedo.
Catherine lo único que hacia es guardar silencio. En la cena, colocaron tres copas a la familia, una de plata, otra de bronce y la otra dorada. En mi lugar colocaron un plato. Que contenia había cortes fino de carne acompañada con unos vegetales al vapor y dos copas una de agua y la otra de vino.
- Disculpen, solo yo… - las delicadas risas hicieron coro
- Mi querida Bella, nuestra especie solo bebe sangre. La copa de bronce es sangre de un débil, la de plata sangre azul y la dorada – dijo con una sonrisa – es de una hermosa doncella – dijo Joshep, trate de ocultar el temor que sentí, no podía imaginar a mi ángel beber eso,
- Lo siento no era... – Edward puso su dedo sobre mis labios
- No isabella no tendremos secretos contigo – dijo Edward mirandome fijamente.
- Disfruten la cena. Hijo tu isabella huele como una Venus que cayo del olimpos al inframundo ¿Cómo te contienes? – pregunto Joshep
- Con gran dificultad. Pero el dolor es maravilloso
- Que masoquista eres primo – dijo a carcajada Sebastián.
- ¿dolor? – pregunte
- Veras pequeña, cuando deseamos intensamente la sangre de una doncella, como tu – mis mejillas ardían, al damrme cuenta que por el olor sabían que era doncella – al no poder obtenerla nuestra garganta arde como tragar lava ardiendo – me estremecí y un dolor en mi pecho se formo, al ser yo la causante de ese dolor en Edward, no pude ocultar lo que sentía. Mire hacia abajo y mis ojos se nublaron, eran mis lagrimas que estaban a punto de desbordar.
- Lo siento, no sabia que mi presencia… - dije sollozando
- No, no Bella, no te preocupes por nosotros estamos acostumbrados – trato de consolarme el padre
- Es tan tierna – dijo Annet
De reojo vi el rostro de Edward estaba estupefacto, anonadado con mi llanto, era la primera vez que llore delante de el.
Me tomo entre sus brazos y hundió mi rostro en su pecho acariciado mi cabello
- Bella, por favor no vuelvas a llorar por mi causa, no lo soportare.
- Lo siento – dije mientras el corría mis lagrimas.
- Hijo te has enamorada de la persona que corresponde a tu corazón – dijo Elizabeth dedicando una sonrisa a ambos.
La cena termino en paz, al terminar me sirvieron un pedazo de pastel, como le dan a un niño por haber llorado.
Los Cullen era una familia muy unida y calida. Estaba feliz de poder compartir estos momentos al lado de Edward.
- Ha sido una cena magnifica. Pero debemos retirarnos, me disculpo en nombre de toda la familia. Hijo muéstrale el resto de la casa a tu muñeca – dijo el padre
- Muchas gracias por todo, me encanto conocerlos – agradecí por una hermosa cena.
Edward tomo mi mano y me llevo a recorrer su casa, vi la sala de ocio, así le llamaba, donde había "como un mini cine". Luego la sala donde se jugaba pool y poker. Pedí que me llevara a su cuarto. Sentía mucha curiosidad por verlo.
Nos detuvimos en una habitación, el abrió las puertas.
- Este es mi habitación – dijo mi ángel invitándome a pasar.
Era mucho mas grande que la que tenia en Italia, era como la de un príncipe, una cama que doblaba la mía, A pesar que era para dos personas, un piano hermoso habitaba en ella, un ventanal cubierto por unas cortinas blancas. Me senté para ver lo cómodo que era su cama, no quería levantarme mas – Es hermosa Edward – dije a mi ángel que me vino hacer compañía.
Se sentó a mi lado, rodeo mi cintura con sus brazos, llevándome contra su pecho. Comenzó a recorrer con sus labios mi cuello, cerré mis ojos y me entregue a el. Estaba ocultando mi Bella interior que moría por salir y besarlo hasta morir, no pude contenerla más. Tome entre mis manos su cabello con fuerza y traje sus labios contra los míos. Sin darme cuenta el se encontró arriba mió. Presionaba con sus brazos mi cintura contra tu torso. Mi cuerpo pedía todo de el, pero sabia que debía detenerme. Metí mi mano dentro de su camisa, tocando todo su pecho frió. El puso su mano fría en mi pierna, que quedaba al descubierto por mi vestido, sin dejar de besarme.
-Edward – jadee
-Bella – jadeo
No sabía como detenerme. Jadeaba mi nombre en mis labios, su respiración me mareaba.
Edward era mi mundo ero todo para mi, no podría vivir sin el. Deslizo sus labios por mi cuello ¿quería que muriera? No tenía la suficiente voluntad para controlar mis deseos.
De repente lo que dijo su padre me vino a la mente "es como si tragaras lava".
-Edward, no…
-Tranquila
Me miro con unos ojos lleno de pasión, pero a la vez de dolor. Iba hacer desaparecer ese dolor. Daría mi vida por el.
-Edward ¡muérdeme!
-¿De que hablas Bella?
-Por favor hazlo
-No puedo, no digas eso
-Quiero darte todo, te amo, no quiero que sufras – sabia que no lo haría sin presión, mis lagrimas comenzaron a desbordar – por favor
-Esta bien pero no llores
-Tu me das todo, deja que te de algo
-Bella tu me das todo con solo respirar
-¿Estas segura?
-Si
Sus suaves y fríos labios acariciaron mi cuello. Sentí como dos agujas se clavaban en el, no pensé en el dolor. Era feliz por haber calmado su dolor. Podía oírlo como bebía con desenfreno. Sentí nauseas y todo comenzó a girar a mi alrededor. Saco sus colmillos de repente me estremecí del dolor.
-Perdona, te hice daño princesa
-No estoy bien
Se levanto y tomo el teléfono que se encontraba al lado de su cama en una mesa de luz acompañado de una lámpara. Ordeno que trajeran un vaso de jugo de naranja. Imagine que era para recuperar energía.
Una señora de aproximadamente 50 años entro y dejo el vaso en una mesa, sin levantar la mirada ni por un instante.
-Son casi la una de la madrugada…
-No quiero irme
-Bella tu padre…
-Descuida Charlie llega muy tarde
-Mmmm solo por que no puedo estar sin ti nos quedaremos un poco mas – mire el piano de se encontraba en su habitación.
-¿Tocas el piano?
-Si, cuando eres un vampiro te sobra tiempo para hacer cualquier cosa.
-¿Qué mas tocas?
-Toco guitarra
-¿cantas? Que pregunta tienes una voz de lo mas sexy
-Que cosas dice Bella
-Sabes me encantaría verte sonrojar – bufe
-También canto
-Espero algún día poder escucharte
-De hecho, compuse una canción para ti – lo miraba anonadada. Literalmente era el ser mas perfecto. Pensaba que no existía la perfección hasta que lo conocí.
-Edward Te amo – me tomo entre sus brazos y me abrazo
-Te amo – acaricie su rostro, como acariciaba a un ángel y mis ojos se perdían en su belleza.
-¿Podría oírte tocar?
-Tus deseos son ordenes – me tomo de la mano y me llevo hasta el enorme piano y me sentó a su lado. Coloco sus largos dedos sobre las teclas y comenzó a tocar. Leí una y otra vez la letra para guardarla en mi corazón por siempre. La melodía era hermosa, no tendría que escuchar más a Debussy. Su voz era como si un ángel cantaba a mi lado. Mordía mi labio inferior, al tener que aguantarme para no abrazarlo. Lo miraba y lo miraba y jamás encontraría un defecto en el.
-¿Hay algo en que no seas perfecto? – bufe
-Si, en tener la fuerza suficiente en alejarte de mí. Sin si no podría seguir con vida – mire mi reloj y marcaba las tres del a madrugada, Charlie llegaría en una hora.
-¡Oh! Que tarde se hizo
-Vamos te llevo a casa
Edward me llevo a casa. La noche estaba bastante fría que de costumbre. Al abrazarlo me haría mas frió. Intente relajarme para no sentirlo. En el camino le pedí que me tarareara su canción una y otra vez. Hasta que me quede dormida en el asiento del acompañante. Entre sueño sentía como acariciaba mi cabello. Ya no oía el ronroneo de su auto. El cansancio me impedía abrir los ojos.
A los minutos lo abrí y me encontré en mi cuarto.
-¿Edward? – pregunte asustaba al no verlo
-Estoy aquí te quedaste dormida y te traje a tu cuarto. May duerme y Charlie no regreso – hizo una pausa. Tomo mi rostro entre sus manos – Bella, gracias. Tu sangre fue la mejor en mis 109 años.
-Tu eres lo mejor que me paso en mis 17 años
-Debo irme
-Si, antes que yo cometa una locura – mi ángel me miro enarcando una ceja, era una broma privada
-¿Qué significa eso?
-Nada – sonreí con una mirada maquiavélica
-Bella, no me tientes a entrar en tu cabeza – me salio una carcajada.
-Será mejor que no lo hagas
-Mejor descansa. Te veo mañana – besó mi frente y desapareció en segundos por la ventana.
Cuando llegue a casa busque mis pañuelos de seda para cubrir las marcas.
Hola a todos kya lamento no haber actualizado antes, pero sucedió una tragedia se me borro toa mis historia, debido a un problema técnico de mi comp. Del año 50 jeje
Pero bueno aquí estoy escribiéndola de nuevo
Espero q les guste
No se olviden les recomiendo la nueva comedia de mi prima angelzoe "30 de febrero" les va a encartar. Nosotras vivimos en carne propia su historia
Gracias por leerlas
Gomene
Sayonara
Disculpen la pagina no anda bien o por lo menos en mi maquina jeje
Ahora si esta
Creo
