8vo Capitulo ¿Yo tendré que acabar con el?

Pedí a mi ángel que me dejara en casa, May no se encontraba. Hice toda la tarea que tenia pendiente. Sabía que debía quedarme hasta muy tarde hoy.

Eran cerca de las 11 de la noche. Llame a Edward para que me hiciera compañía. No dudo, y en poco tiempo estuve conmigo en mi sala.

Subí a ducharme. Mientras, el me esperaba en mi cuarto.

Me puse mi pijama, y fui a mi cuarto.

Entre rápido a la cama. La noche estaba un poco fría y tenía el cabello mojado. Edward, se acostó a mi lado cubriendo a ambos con las frazadas.

-Quiero que te quedes conmigo esta noche – pedí mirando sus ojos.

-Lo que tu desees lo tendrás – creo que no debió decirme eso. Sonreí.

Mi ángel no me sacaba la mirada de encima, estaba poniéndome nerviosa. Acariciaba mis labios una y otra vez.

-¿Qué sucede? - pregunte. Suspiro

-No se por cuanto tiempo podré contener los desees que tengo por ti.

-No lo hagas – suplique

-No me atrevo, eres el ser mas puro para mi, pero te deseo tanto…

-Y yo a ti, se que es pronto y te… - puso su dedo en mi labios

-Isabella, lo mió es un camuflaje todo te atrae hacia a mi. Mi sabor, mi olor, mi cara, provoca deseo en ti, como crees que cazan a las doncellas – me estremecí al pensarlo

-Bésame por favor – pedí para olvidar lo que menciono.

Lo bese como si el mundo acabaría mañana, peor aun, como si lo perdería. Acaricie su pecho frió y desnudo. Me agarro de la cintura, me encontré arriba de el. Tome su cabello sin pensarlo. Era tanta la pasión que tenían sus besos. Comencé a jugar con su lengua salvajemente, sus manos recorrían mis muslos una y otra vez, podía sentir la excitación de mi ángel.

-Bella, puedo matarte si no nos controlamos – dijo con la respiración cortada en mi oído.

-Entonces mátame – en esos momentos me levanto y me puso a su lado.

-No vuelvas a decir eso - ¡Claro que no! – no podría vivir sin ti.

Me vino sueño, mis ojos luchaban por mantenerse abiertos y estar mas tiempo con el.

-No te vayas – dije mientras me dormía.

-No lo haré, estaré aquí cuando despiertes.

Fue la primera noche que dormí en los brazos de Edward. Soñé con el toda la noche. Era tan calido a pesar de su cuerpo frió como el hielo. Entre sueños, escuche su voz.

-Bella, llego Charlie, debo irme.

Al oír el nombre de papa me desperté. Era el momento para hablar con el. Salí de la cama a toda prisa calzándome un pantalón largo.

-Quédate aquí – dije

Baje las escaleras corriendo, vi a mi padre colgando su abrigo en la entrada. Se quedo mirando cuando me vio aparecer de repente.

-Papa, debo hablar contigo.

-Bella es muy tarde, ve a la cama después hablamos.

-¿Cuando? Si nunca estas – dije furiosa.

Charlie se dirigió a la sala y se sentó. Me senté delatante de el, así podría darme cuenta si me mintiera.

-¿Qué es eso tan urgente que deseas hablar hija?

-¿Papa, conoces a los Cullen?

-Se que es familia de tu amigo del instituto.

-Pero ¿te hablas con ellos?

-¿A que viene todo este interrogatorio Bella? – dijo frunciendo el ceño

-A que ellos te conocen y me gustaría saber por que – grite.

-¿Conoces a "todos" los Cullen? – pregunto furioso.

-Si papa, me invitaron a cenar.

-¿Como pudo llevarte ese maldito? – dijo apretando los dientes.

-Papa por favor, dime que sucede – dije con lagrimas en los ojos – no me mientas – el se acerco y acaricio mi cabeza.

-Tienes razón, igual algún día debía decírtelo. Bella pensaras que estoy loco…

-Créeme papa no lo haré, tu solo dime.

-Todos estos años, además de mi puesto de trabajo, tengo otro. Bella trabajo para asociación que mantiene oculto a los vampiros.

-¿Qué? – sentía que caía en un precipicio y un dolor en el pecho me impedía hablar.

-Se que suena extraño, la asociación busca hace años la manera de destruir a esos chupasangre. Pero aun no la encontraron.

-¿Destruir?

-No podemos permitir que sigan matando. En algún momento esos seres van a extinguirse.

-¿Mama lo sabe?

-No – su mirada se lleno de tristeza y agonía – ese fue el motivo de nuestra separación. No quería implicar a mi familia. Tu vas hacer un poco mas grande y serás tu quien ocupe mi lugar…

-¿Qué dijiste papa? ¿Yo?

-Eres mi única hija, quien mas podría, además estarás en muy buenas manos.

-No – grite – no, no, no quiero eso para mi…

-Tranquila aun eres pequeña y tienes mucho por pensar – me puse de pie, el se levanto y acaricio mi cabeza.

Me dirigí a la habitación, estaba devastada con la noticia ¿Cómo miraría a la familia Cullen? Seria la persona que iba a destruirlos. Era la hija de un cazador.

Entre a sin hacer ruido, con la mirada perdida en el horizonte.

Me arrodille y comencé a llorar, apretando con fuerza un oso de peluche a mi boca. Edward me abrazo por detrás. No podía parar el llanto, no había tenido la familia perfecta por todo esto.

Me sentía culpable, una traidora para ambos lados.

Charlie supo entender el motivo de mi llanto, no vino a consolarme, confiaba en que se me pasaría.

-Bella, deja de llorar. No pienses en eso ahora – me susurro al oído, manteniendo enredados sus brazos en mi pecho.

-Tu lo sabias, Edward ¿Por qué no me dijiste? – dije apartándome de sus brazos.

-No me correspondía – dijo con una mirada llena de dolor.

-¿sabes cual es su objetivo? – pregunte con un dolor en el pecho.

-Si, aun así estaré siempre a tu lado – me abrazo, hundí mi rostro en su pecho, eso me tranquilizo.

-¿Hay alguna posibilidad que sobrevivan sin sangre? – pregunte desesperada.

-Aun no la encontramos. Si dejamos de beber por mucho tiempo, no podremos controlar nuestro de instinto de asesinar, para conseguirla. May esta preocupada al oírte llorar – dijo mi ángel, no pude contenerme.

-Hablare con ella Mañana.

-Vuelve a dormir – Edward me llevo a la cama, me envolvió en las frazadas y se acostó a mi lado hasta quedar dormida.

Seguí yendo al instituto normalmente, intentando que las cosas parecieran normales. Mantuve a May al margen sobre el secreto de Charlie, no quería seguir implicando gente.

Continué con mi rutina, colegio, salida con May y Emmet, estudios. y lo mas importante Edward, me aferre mas que nunca a el. Temía perderlo más que nunca.

Aun no iba hacer oficial mi noviazgo con Edward, era el peor momento. Como de costumbre no me cruzaba con mi padre.

Era inevitable al caer la noche no pensar las palabras que dijo Charlie "tu serás mi sucesora" me atemorizaba la idea. Mi único deseo era estar con mí ser perfecto.