Capitulo 11: Italia

El día en el instituto transcurrió normal. Edward más atento y cariñoso de costumbre. Era inevitable de no pensar lo hermoso que era cuando lo tenía cerca de mí. Como me miraba cuando jugaba con sus dedos. Cuando se perdía en la mirada de mis ojos. Estaba muy enamorada él y no podría vivir sin él.

Un dolor insoportable me invadió mi pecho, era un presentimiento conocía esa sensación. Trate de no darle importancia.

Como de costumbre me fui con Edward a su casa. Compartí la merienda y luego subimos a su cuarto.

-Estuviste rara ¿ocurre algo? – me miro a los ojos apenas entrando a la habitación.

-No es nada – no iba a preocuparlo con mis tonterías – ¿me tocas mi nana? – hoy quería estar cada segundo con él.

Me senté a su lado para observar como tocaba su piano, su melodía me lleno de melancolía y tristeza, ni saber el motivo lo extrañe, a pesar de tenerlo a mi lado. Sin darse cuenta el siguió tocando esa melodía que en esos momentos me parecía triste. Lo abrace con fuerza y me desarme del llanto en su pecho. El se detuvo y me envolvió en sus brazos.

-¿Qué sucede? ¿Bella? Mírame – pero me escondía en su pecho, no deseaba que me vea llorando como a una adolescente que llora de la nada.

-No es nada

-¿No es nada? Y estas llorando

-Te amo

-Yo también princesa pero no llores, estoy aquí – esas palabras acariciaron mi alma clamándola

-¿Me das un beso? – pregunte a penas dejando ver mis ojos escondida bajo su camisa.

-Mmmm ya veo ¿Esta sensible?

-Si – me aparto

Me llevo asentarme con él en su cama. Suavemente trazo una línea en mis labios y los beso. De inmediato lo tome de su cabello y profundice el beso. Violentamente lo bese sin permitirme respirar sentí como mis lagrimas desbordaban. No sé que me sucedía.

-Nunca me dejes Edward

-No lo hare te amo – sentí vibrar mi celular en el bolsillo del pantalón.

-Hola…está bien…adiós – atendí y era Charlie pidiendo que vaya urgente a casa.

-Charlie quiere que vaya ahora – dije

-no creas que por qué ese Williams voy a dejar de ir a tu casa. Vamos – agrego mi ángel.

Al llegar a casa bese apasionadamente a Edward no quería irme, pero sabía que lo vería en unas horas, cuando todos dormían. Entre de prisa preocupada, resultaba raro Charlie en casa. Vi a todos en la sala sentados.

-¿Reunión familiar? – bufe.

-Bella siéntate debemos hablar – la sangre huyo de mi rostro – debes viajar a Italia, en una hora sale el vuelo.

-¡¿Qué? – grite alterada.

-Escucha Bella – agrego May

-Tu madre está enferma y debes ir – dijo Charlie delatando su tristeza.

-No me voy a ir así papa – respondí.

-¡Te vas a Italia en una hora y se acabo! – Grito, fue la primera vez que mi padre me levantaba la voz – ya tienes tu equipaje en el auto.

-Pero…

-Nada súbete al auto ya mismo – sin decir nada obedecí, y me subí al auto.

Alexander condujo al aeropuerto. Un silencio sepulcral se ocupo en el auto. No podía ser cierto que me estaba yendo sin despedirme de Edward. Saque mi celular pero estaba sin batería.

-May préstame tu celular

-Charlie me pido que no lo hagas Bella, no sé porque

-Dame el maldito teléfono – Alexander extendió su mano para darme el suyo – gracias.

Debía llamarlo, avisarlo que volvería que me esperara.

-Edward, soy Bella me estoy yendo a Italia vuelvo en unos días, llámame, encenderé mi teléfono cuando llegue, adiós- corte y le devolví el celular – gracias.

-Alexander viene con nosotros a Italia – interrumpió May

-¡¿Qué? ¿Por qué?

-Tu padre me lo pido Bella – contesto Alexander fulminándome con la mirada por el retrovisor.

Abordamos el avión. Nadie intercambio dialogo alguno. Algo no estaba bien. No pare de llorar hasta que llegamos a Italia. Lo único que pensaba era en Edward. Un auto esperaba por nosotros en el aeropuerto de roma.

Sentía una angustia insoportable. Entre corriendo a casa en busca de mi madre. Jame nuestro mayordomo nos esperaba en la entrada.

-Bienvenidos…

-¿Dónde está mama? – pregunte casi gritando.

-Salió de viaje por unos asuntos urgentes.

-Es broma – subí a mi habitación furiosa.

Llame a casa de los Cullen, n o podía seguir dejando pasar mas tiempo.

-Hola habla Bella Swan ¿se encuentra Edward?...gracias – deje caer el teléfono quedando arrodillada. Lleve mi rostro a mi rodilla y rompí el llanto. Extrañaba a Edward y lo quería a mi lado. Mi padre no acaba de hacerme algo así. Llore hasta quedarme dormida.

Me ardían los ojos cuando los abrí, mire el reloj y eran las 5 de la mañana. Baje a la cocina en busca de algo para comer. Me encontré con Alexander en la cocina.

-¿Qué haces aquí?

-No pude dormir me dolía mucho oírte llorar Bella - ¿tan fuerte llore? Se acerco y tomo mi mano.

-Lo siento

-Todo saldrá bien – me tomo en sus brazos y me sentí peor el llanto volvió a brotar – no llores yo estaré contigo.

Obligo a que levantara la mirada, tomo mi mentón y mis labios se encontraron con los suyos, sin fuerza de apartarlo me quede quieta. Sin dejar que mis lágrimas sigan corriendo. Al ver que no correspondía su beso se aparto y se fue sin decir nada.

Me quede sentada en la mesa, sin dejar de llorar, me sentía vacía sin él. Me ira a buscar y no me va a encontrar. Eso me ponía peor. Edward ¿Por qué no me llamas?

-Srta. ¿Qué hace a esta hora aquí? – pregunto jame

-¿En qué cuarto esta May? – pregunte

-Ella tuvo que irse, tuvo que ir a solucionar un tema con su madre – ahora si estaba sola. ¿Por qué me pasaba esto a mí?

Me fui a recostarme en mi cama. Pasaron las horas y no baje sin a almorzar, ni merendar. Llame a los Cullen como unas 10 veces, pero él seguía sin estar en casa.

Había pasado una semana sin tener noticias de nadie. Charlie no me llamo, mi madre aun no volvía de viaje, May estaba ocupada, y el…aun no devolvía mis llamadas.

-Bella puedo entrar – pidió Alexander

-Pasa

-Debes salir de tu habitación ¿vamos a almorzar fuera?

-Está bien – tenía razón quedarme aquí no iba hacer que vuelva nadie – me arreglo y bajo.

-Te espero.

Me di una ducha. Busque lo mejor que tenia, me maquille e intente ser la Bella de antes. Me puse unos jean ajustados, unos zapatos negros, una remera medio suelta, el pañuelo que me recordaba a el. Aun quedaba resto de la cicatriz de su mordida.

-Vamos – dije bajando las escaleras.

-Luces hermosa.

Fuimos a un restaurante al aire libre, el clima se prestaba para estar en un lugar abierto. Ordenamos la comida italiana claro. Me hizo que sonriera por un rato.

-Bella sé que no quieres hablar del tema, pero debo decirte

-¿Qué? – lo mire dudosa

-El ya no desea verte, hable con Charlie por teléfono y me dijo que no fue a preguntar por ti – me estremecí del dolor en mi pecho.

-Lo sé, ¿pero porque mi padre no me llamo?

-Pensó que aun seguías enojada con él. Además anda ocupado con el trabajo – no quise tocar ese tema.

Luego de almorzar pasamos por unas tiendas para comprar algo. Me había divertido mucho con Alexander.