Capitulo 12: Un dolor desgarrador
Comenzaba a desesperarme, sin tener noticia de nadie, hace 2 semanas estabas en Italia sin saber nada de nadie.
Alexander me mantenía ocupada, saliendo a cenar, paseaos, compras. Pero eso no iba hacerme olvidar mis preocupaciones.
Esa mañana baje a desayunar con Alexander. No quería herir sus sentimientos.
Fuimos a jardín ya que el día se prestaba para estar bajo el sol. Vi entrar por las puertas de la sala a May con cara de preocupación.
-¿Por qué esa cara? – pregunte
-¡Bella! – grito y vino corriendo a abrazarme.
-¿May Que ocurrió?
-Bella, Charlie, Bella – no dejaba de llorar y gritar.
Por detrás en tras jame un poco mas calmado.
-¿Jame? – dije asustada por la respuesta.
-Srta Bella, lo siento.
-¿Sentir que? ¿Qué demonios sucede? – grite
-Me acaban de informar que su padre ha fallecido – sentí como un dolor desgarrador me saco el alma, la sangre huyo de mi rostro.
Sin asumir nada, me caí arrodillada al suelo, solo escuche silencio en mi cabeza. Seguramente se equivocaron. Me repetí una y mil veces. Mi padre no podía estar muerto. El no. Todos los recuerdos junto al el me vinieron a la cabeza. Jugando en este jardín con una pelota de colores de arcoíris. Mama sentada animándome y yo entre los brazos de mi padre. Todo era en sueño.
-¡Por favor que alguien me despierte! – Grite - ¡por favor! ¡Despiértenme! – sentí los brazos de Alexander me rodearon y me estrecharon -¡noooo! – sentí mi garganta seca por los gritos.
-¡Bella cálmate! – grito May. Intente salir corriendo a la calle, para irme con el.
-Suéltame, por favor, mi padre, mi padre – grite. Sentí un pinchazo en el brazo y caí rendida en sus brazos.
Abrí los ojos, y me encontré en mi cuarto. La sonrisa vino a mi rostro. Todo había sido un simple sueño. Mire el reloj y marcaban las 5 de la tarde. Hoy no había ido al instituto. Baje las escalares. En la sala me encontré con mucha gente que desconocía. Mi madre estaba ahí.
-Bella, hija – mi madre me abrazo
-¿Qué haces aquí? – pregunte apenas en susurro.
-Te estábamos esperando para irnos
Solo la seguí, subimos al primer auto de una enorme fila de autos negros. Me mire y lucia espantosa ¿aun seguía soñando? Me pellizque mil beses el brazos para despertar, pero no sentía dolor.
Segui a la multitud de gente, me encontré enel cementerio de Londres
-¿Madre que hacemos aquí? –pregunte
-Aquí decidimos enterrar a tu padre.
-No mama, papa está trabajando, no – me zafe de su mano.
-¡Hija!
-¡Noooo! ¡No lo entierre!¡papa! ¡Por favor no! – May me agarro el brazo de inmediato la abrase ella acaricio mi cabeza. La mire con mis ojos llenos de lágrimas
-Por favor May tú no, dime que es mentira, dime que se equivocaron. Por favor – repetí una y otra vez. En silencio me acerque a su tumba y me quede arrodillada sin poder gritar mirando como tiraban tierra.
-Bella ven conmigo – intento levantarme Alexander
-No, no me moveré de aquí, me quedare a su lado – nada de esto era verdad continuó pellizcando mi brazo para despertarme.
Me llevaron a casa a la fuerza y me encerraron en mi cuarto. ¿Dónde estas Edward? Te necesito. Me quede tendida en el suelo llorando hasta quedarme sin lágrimas. Mis dos seres más amados se habían ido.
Siento una angustia en mi pecho
No siento el latido de mi corazón
No tengo motivos para sonreír
No siento motivos de vivir
Me di cuenta que no tenía ninguna explicación. No permití que mi madre me llevara con ella de nuevo a Italia, volvió sola, no iba a moverme de aquí.
Cuando solo oí el silencio en mi casa, baje para que alguien me explicara qué había sucedido. Nada encajaba.
Me encontré con Alexander sentado en la sala solo.
-¿Se fueron totos?1
-May fue acompañar a tu madre al aeropuerto.
-¿Cómo paso? – mis lagrimas continuaron de nuevo a desbordar.
-Hicieron parecer que fue un accidente, pero hable con mi padre y me dijo la verdad
-¿Qué quieres decir?
-Se que tu sabes sobre la asociación de nuestros padres. No sé cómo los Cullen obtuvieron esa información – un agujero en mi pecho se formo haciendo que no pudiera hablar – se enteraron que estaban planeando una emboscada y los Cullen mataron al presidente para desalterar todos. Lo siento Bella. – sigo soñando, ¿por demonios no despierto?
-No puede ser verdad, conozco a los Cullen
-Te usaron que no entiendes, nunca te quiso de verdad – me grito en la cara.
Entre a mi cuarto y ya no podía llorar, no soportaba tanto sufrimiento. Tanto dolor no cavia en mi corazón. Debía verlo. Nunca se lo iba a perdonar lo que me hizo. Salí por la ventana, rasgándome ambas piernas al bajar por el árbol, la casa de los Cullen era lejos. Aun así a media noche comencé a caminar y caminar. Corrí y me trómpese una y otra vez. Mi cuerpo no poseía fuerzas para continuar. Luche por llegar hasta conseguirlo.
Cuando llegue no espere invitación, solo entre.
-Sarta Bella ¡que le sucedió? – pregunto su mayordomo
-¿Dónde está? – pregunte con furia en la sangre.
-En su cuarto – subí las escaleras corriendo.
Lo vi con sus ojos cerrados y sentí una mezcla de sentimientos, odio, dolor, amor. El me miro con dolor en sus ojos.
-Bella – vino directo a mis brazos. Con mi débil fuerza le di una bofetada.
-Edward te odio. Te odio. ¿Cómo pudiste hacerme eso tú y tu familia? – el me miro lleno de dudas
-Bella deja que te explique
-Tu crees que hay excusas, te odio, te odio, nunca te perdonare lo que hiciste
-Bella por favor – intento detener mi salida
-¡Suéltame! – Salí corriendo de la casa.
Corrí hasta donde me trómpese y ya no tuve fuerza para levantarme. Mi padre se había ido para siempre nunca más lo volvería a ver. Lo que más me dolía que no supe aprovecharlo. No viví cada momento como si fuera el último. No pensé que se iría así. Tan rápido. Sin despedirse. Sabía que la muerte es inevitable pero pensé que envejecería a mi lado. Cerré mis ojos tendida en una calle, que no reconocí. No me importaba si me mataban en esos momentos.
Entre sueños, sentí sus brazos fríos. Pero no conseguí abrir los ojos.
Cuando los abrí me volví a encontrar en mi habitación. Rendida solo me quede en mi cama.
Pasó solo 4 días, y la pesadilla aun no acaba, Edward había venido pero jamás iba a perdonarlo. Alexander puso seguridad para que no se acercara. Bloque los teléfonos. Yo destruí mi teléfono.
Entre al cuarto de mi padre a empacar sus cosas y guardarlas en el sótano. De no de los sacos que yo le regale. Encontré un sobre dirigido para mí. Mi vista se nublo por las lagrimas, la abrí de inmediato.
Bella:
Tal vez cuando leas esta carta ya no esté a tu lado para protegerte, alguien de la asociación dio información clasificada, y no sé si podre llegar a un acuerdo.
Quiero que sepas que te amo y ahora todo queda en tus manos. Nunca olvides que eres y siempre serás mi pequeña y hermosa Bella. Perdona por abandonarte, pero debes entenderme. Te mande a Italia para que estés a salvo cuando todos ocurra. No descansaría en paz si algo te sucediera. Edward Cullen es un buen chico a pesar de que es un condenado por la sangre. El te ama.
Siempre te tendré en mi corazón. Perdona. Cuida a tu madre.
Adiós hija. Tu papi
La carta de mi padre fue un alivio pero un martirio a la vez, ¿Por qué no me dijo nada? Hubiera pasado su último momento a su lado aunque me costara la vida. Me encontraba sola, sola. No asimilaba las últimas palabras de mi padre. Aun.
