Lamento mucho la demora chicasss es q tuve algunos problemas pera ya estan solucionadoss

Capitulo 13: Traidor

Esa tarde luego de intentar comprender lo que mi padre trato de decirme, Recibí una llamada de un número desconocido. Alexander me había dado un celular solo para que el pudiera llamarme.

-¿Hola? – pregunte dudosa

-No corte por favor Srta. – Dijo una voz de un hombre – debo hablar con usted en un lugar seguro, necesita saber la verdad. Por favor la veré en una hora en el restaurante donde comía con su padre – corto.

Nadie sabía donde comía con mi padre, solo los más confiados. Me cambie e intente salir sin que Alexander me viera. Me tenía como a una prisionera desde que May tuvo que viajar con su madre.

-¿A dónde vas? – pregunto

-Necesito hacer unas comprar

-Está bien, un guardia te acompañara.

-Está bien – sabía como iba a convencer a ese guardia

El guardia me llevo hasta el restaurante. Me senté en el asiento del acompañe.

-¿Sr?

-Sí. Srta.

-¿Usted podría hacerme un favor? – dije juntando mis brazos si mis pechos resaltaran mas.

-eh…Claro

-Le agradecería de verdad si no le dice que mantenga en secreto este encuentro. Solo quedara entre nosotros – le susurre al oído.

-Si Srta.

-Cuento con usted – bese delicadamente su mejilla.

Entre y pedí u mesa con el nombre de Eunesto Thomas. El mesero me llevo hasta ella. Un hombre de la edad de papa me esperaba sentado tomando un café. Canoso elegante.

-¿Sr Eunesto Thomas?

-Sí, Srta. Isabella, por favor tome asiento – se paro esperando que tomara mi lugar.

-Vera, es un tema muy delicado, si no guardamos discreción terminare como su padre – me altere

-¿Quién es usted?

-Soy un amigo fiel de su padre, trabajaba como su asistente de confianza en ambos trabajo. Mi deber es decirle a usted la verdad.

-¿De qué habla?

-Srta. A su padre lo asesinaron.

-Lo sé, esos malditos Cullen – dije entre dientes

-No, lo Williams – un dolor invadió todo mi cuerpo – ellos quería apoderarse del lugar del presidente e hicieron todo este circo, usted corre peligro con ese Williams en su casa. Intentara matarla para quedarse con la asociación que fundó su padre – sus palabras fueron un balde de agua fría para. Todo encajaba perfecto, la carta, la insistencia de Edward, la sobre protección de Alexander.

-Deme su tarjeta, estaré en contacto con usted – el me entrego su tarjeta de presentación y se fue. Acompañado de dos hombres.

Subí al auto y necesitaba hablar con mi Ángel, pedirle perdón por todo lo que le dije. Sabía que tenía que hacer algo que no correspondía.

-¿Me llevarías a donde te dijera?

-Tengo ordenes Srta.

-Pero será nuestro secreto. Llévame a esta dirección – le entregue la de los Cullen y roce mis labios con los del guardias, por suerte no era una viejo decrepito. De inmediato siguió mis indicaciones.

Entre a la mansión desesperada en busca de mi amor, mi Ángel, mi Edward.

-¡Edward! ¡Edward! – grite. El apareció a una velocidad inhumana en la sala.

Cuando lo vi corrí a sus brazos, a pesar de lo dura que fui, el me estrecho con fuerzas en los suyos.

-¡Perdóname por favor! ¡No quiero perderte a ti también! – dije sollozando

-Mi pequeña, no tengo nada que perdonarte – dijo en mi oído.

-EL quiere matarme Edward –

-Jamás te volverá a tocar ese maldito traidor

-¿Qué haremos?

-Tranquila, primero que nada no volverás ahí hasta que es imbécil salga de tu casa.

-¿Tu sabias verdad?

-Sí, pero no me dejo que me acercara a ti

-Perdóname

-No, perdóname tu a mi por no ir por ti – me envolvió entre sus brazos y me beso. Extrañaba el sabor de sus besos.

Me llevo hasta su cuarto e hizo que me recostara en su cama. Tenía que pensar que iba hacer con asociación. No iba a poder con eso.

Dormir llena de paz y tranquilidad en su cama. Toda la noche.

Esa noche soñé con mi padre. Charlie. Se encontraba tranquilo y lleno de paz. Acaricio mi largo cabello y se despidió.

Sentí su beso en mi frente, al abrir los ojos me encontré la mirada pacifica de Edward.

-Buenos días bella durmiente – dijo acariciando mis mejillas, notaba tristeza en su mirada. El observo mis brazos. De inmediato los escondí. Estaban todo morados y rasgados por las ramas.

-Lo siento ¿Qué paso?

-Me encargue de sacar a Williams de tu casa junto a mi familia. Ahora todo queda en tus manos – sus palabras quedaron haciendo ecos en mi cabeza.

Se acostó a mi lado y envolvió sus brazos en mi cintura. Besando mi cuello.

-Ahora todo estará bien. No volveré a perderte otra vez – sus palabras consolaron mi alma.

-Te amo Edward, nunca volveré a dudar de ti.

Eran cerca de las 3 de la tarde. Aun seguía en casa de los Cullen. Me comunique con el Sr. Thomas, debía asumir mi responsabilidad. Confiaba en los amigos fieles de papa y sabia que el era el indicad.

Thomas llego a la hora con un abogado, iba a poner en sus manos como mi tutor en la presidencia, acordamos llegar a un pacifico acuerdo con los condenados al sangre. Con el apoyo de los Cullen de mi lado iba ser más fácil mantener la paz entre vampiros y humana. Confiaba en que iba a encontrar una solución.

Desterramos a los Williams de la asociación y todo el consejo me apoyo, al enterarse de su horrible crimen. Ellos mandaron a asesinar a mi padre inculpando a los Cullen. Eso era algo que jamás iba a perdonar.

Los traidores quedaron fuera, y las cosas marchaban tranquilas