Ya saben los personajes no son míos son S. Meyer.

Esta historia no esta contada desde la perspectiva de ningún personaje en especial, si no en tercera persona.

.:. DESEO, PECADO Y PELIGRO.:.

Isabella no estuvo segura de cuanto tiempo se había quedado allí bajo la mesa, pero el sol ya se había ocultado, la niña estaba casi en shock, hasta que varios vecinos entraron a la casa, cuando vieron la carnicería, ayudaron a la niña y llamaron a la policía. Finalmente el gobierno expropio todos los bienes de Charlie Swan alegando que era un traidor, dejando a la niña desamparada y siendo enviada a un orfanato a las afueras de Liverpool donde conoció la crueldad del mundo que la rodeaba y del cual sus padres la habían intentando proteger toda su vida.

Capitulo 2: Nada es al Azar…

.:. Manchester, 15 de mayo 1936.:.

Isabella había pasado los últimos tres años de su vida en el orfanato "Arthur Cornan", uno de los más pobres que había en Liverpool. Había pasado varias noches de su vida sin comer, preguntándose ¿Por qué habían matado a sus padres? ¿Por qué había sido condenada a esa vida? Pero después de tres años aun no encontraba una explicación. Los últimos años los había podido sobrevivir gracias a una joven tres años mayor que ella, Mary Alice Brandon, ella había perdido a sus padres en París durante la invasión germánica y huyo con su tía a Liverpool, donde su tía falleció dos meses después de una extraña enfermedad que destruía sus glóbulos blancos, así que cuando tenía cuatro años había sido enviada a "Cornan".

Alice le había enseñado a Isabella los trucos para sobrevivir en aquel mundo que no entendía, mientras que la castaña le había enseñado a leer y a escribir en retribución; pero el año pasado había cumplido la mayoría de edad así que había sido obligada a dejar el orfanato. Desde aquella época no la veía, pero Alice le seguía escribiendo.

Después de continuas cartas por más de seis meses, Alice había convencido a Isabella para que dejara el orfanato, y se fuera con ella, así que ese día Isabella se levanto muy temprano y asegurándose de no ser descubierta, salió por la ventana. Su habitación quedaba en un segundo piso así que no fue difícil bajarlo. La joven corrió lo que más pudo hasta alejarse de la oscura sombra de "Cornan", aunque no pudo evitar echar una ultima mirada al maltrecho edificio, derruido por el olvido que contagiaba a todo aquel que estaba en aquel lugar, arrancado todo lo bueno que podía ver en un niño, creando animales con la única ambición de sobrevivir para dejarlo y no volver jamás. Llego fácilmente al la estación y tomo el primer tren que salía para Manchester allí la estaría esperando su amiga.

El viaje había sido rápido y en menos de dos horas estaba arribando a la estación de trenes de Manchester y en una de las esquinas de la estación Isabella vio a su querida amiga tal como la recordaba, el cabello corto, tan delgada y pequeña como siempre y aquel entusiasmos que la había caracterizado, prácticamente se lanzo a los brazos de Isabella, que alegremente la acepto, fue ahí cuando se dio cuenta que su amiga no estaba sola, que había un hombre alto de cabello castaño claro y ojos verdes, que la miraba con una sonrisa torcida.

-Bienvenida Isabel- le dijo Alice soltando a la castaña.

-Gracias Alice- Dijo feliz Isabella queriendo creer que por fin podría comenzar a dejar su pasado, tras las puertas de "Cornan".

-No puedo creer que aun mantengas el cabello así de largo- Le dijo Alice viendo que el cabello lacio de Isabella le llegaba un poco más arriba de la cintura.

-A mi madre siempre le gusto así- Le contesto la joven algo apenada, pasando sus manos por el largo cabello.

-Mira te presento a un amigo Edward Masen- Le dijo Alice señalándole al joven.

-Mucho gusto Isabella Swan- Se presento cortésmente la castaña, mientras miraba detenidamente al atractivo y misterioso joven, que la vio por unos instantes antes de hablarle.

-Mejor vamos a casa- le dijo el joven manteniendo la sonrisa torcida, y separándose de la pared donde minutos antes estaba recostado.

Había pasado un mes desde que Isabella había llegado para instalarse en el pequeño apartamento que no solo compartía con Alice y Edward, también con un joven llamado Jasper que era el mayor de todos, y aunque algo tímido, Isabella sabia que su padre había trabajado para el gobierno hasta que lo habían matado en circunstancias no muy claras; y también vivían con un joven llamado Emmett que era muy aficionado a las mujeres, y sobretodo si esas mujeres tenían un precio. Todos durante el día se dedicaban a trabajar como artistas callejeros e Isabella poco a poco estaba aprendiendo hacer malabares, o cantaba en las calles, Alice siempre le había dicho que tenía una gran voz; y cuando juntaba lo suficiente la castaña se escapaba para el cine, lo amaba, se había enamorado de aquellas historias de amor que veía representadas en cada nueva película. Sin embargo aunque llevaba un mes, no había podido hablar mucho Edward, el joven siempre parecía distante como si tuviera una pesada carga en su espalda; y aunque no había podido conocer bien a ninguno de los tres hombres con los que vivía, pero estaba segura que todos odiaban a los militares… igual que ella.

Esa mañana de junio prometía ser un día normal para Isabella, debían ser las siete de la mañana, pero la joven siempre había preferido levantarse temprano, hasta que escucho las voces de Jasper y Edward que al parecer discutían, hecho que extraño a la joven, por que siempre le había parecido que los dos hombres gozaban de una magnifica relación; segundos después escucho como la puerta se cerraba bruscamente, así que sin pensarlo mucho, salió cuidadosamente de la habitación y cuando llego a la sala vio a Edward sentando en el sofá con el rostro cubierto por sus manos.

-¿Estas bien?- le pregunto la castaña sentándose junto al hombre mientras intentaba ver su rostro –Puedes hablar conmigo- le insistió la joven que realmente quería acercarse al hombre, después de unos minutos de silencio Edward mostro su rostro y calvo su mirada en Isabella y decidió hablar.

-El más grande sueño de mi hermano y el mío era poder entrar al ejercito y defender a nuestro país, mi hermano me llevaba siete años, así que el entro primero que yo, y entro a trabajar con uno de los funcionarios más destacados de la fuerza militar un comandante que era el encargado de la seguridad de Liverpool- le comenzó a contar inesperadamente Edward con mucho dolor –Al parecer ese comandante era un corrupto ya que trabajaba para los alemanes y mi hermano lo descubrió, tenia las pruebas para desenmascararlo y cuando lo iba hacer, desapareció y siete meses después mi madre recibió el cuerpo de mi hermano, lo habían torturado… lo torturaron hasta morir- Dijo con algo de desesperación -Y jamás se juzgo al culpable, pero yo se quien es y ahora el bastardo ha sido nombrado como ministro de seguridad de Inglaterra- Le conto con rabia- Nosotros no podemos quedarnos aquí mientras ese maldito destruye a más familias- le aseguro Edward levantándose del sofá mientras el periódico caía al suelo, cuando Isabella lo levanto leyó el titular "El Coronel Carlisle Cullen es Nombrado como el Nuevo Ministro de Seguridad Nacional", aunque no había ninguna foto en el periódico, y aunque Isabella jamás había visto ese hombre en su vida, sabia perfectamente quien era, era el maldito que había ordenado matar a sus padres, inevitablemente sus ojos se cristalizaron y se giro para ver a Edward.

-Antes era comandante ¿verdad?- Pregunto Isabella para asegurarse.

-Si cuando dominaba todo Liverpool ¿Por qué?- le pregunto Edward volviéndose a sentar.

-El mato a mis padres- Le dijo la joven mientras su voz se quebraba y el pecho se le llenaba de ira, mientras su mente se preguntaba ¿Dónde estaba la justicia?, por que si realmente existía, ese hombre debía pagar por sus crímenes.

-¿Quieres vengarte?- Le pregunto Edward con esperanza en los ojos mientras se sentaba nuevamente en el sillón y le tomaba las manos con suma delicadeza como si se tratara de una muñeca de cristal.

-Quiero matarlo- Le aseguro Isabella sin asomo de duda.

-Tengo un plan, pero necesito la ayuda de todos- le dijo Edward, la joven asintió. Esperaron a que todos se despertaran y en un par de horas todos se encontraban reunidos desayunando, incluso Jasper había regresado con un mejor semblante. Así que Edward sin esperar más se levanto de la silla.

-Ahora eh comprendido que todos estamos aquí por una razón, conocernos no ha sido un hecho al azar, tenemos una misión, y es destruir a Carlisle Cullen- Aseguro Edward mirando a todos.

-Por favor Edward se consiente, ese hombre es uno de los más custodiados del país, es imposible llegar él, moriríamos antes de tocar el timbre de su casa- le dijo Jasper temeroso, consiente del riesgo.

-Jasper, bien sabes que ese maldito mato a tu padre- Le recordó Edward – Emmett ¿No fueron los hombres de Cullen quienes abusaron y mataron a tu esposa?- le pregunto el hombre, Emmett solo asintió silenciosamente- O Alice ¿No fueron los alemanes quieren mataron a tu familia? ¿No odias a todo aquel que trabaje para ellos?- les cuestiono lleno de energía -Amigos estoy seguro de que podremos lograrlo, si estamos unidos, pero si no lo logramos y morimos en el intento, por lo menos moriremos defendiendo una causa justa… ¿Con quien cuento?- pregunto el joven poniendo su mano en el centro de la mesa.

-Conmigo- Dijo segura Isabella, quería destruir cruelmente aquel hombre.

-Cuenta conmigo- Se unió también Alice con una sonrisa.

-Conmigo- También se unió Emmett. Jasper suspiro ruidosamente.

-También conmigo- Dijo Jasper poniendo la mano en el centro de la mesa. Y todos aceptaron aquel pacto de venganza que ahora los convertía en camicaces, con una sola misión… destruir al hombre que había destruido sus vidas.

.:. CONTINUARA .:.

NA: El próximo capitulo es "Cullen", comenzara el juego de la venganza. Gracias por sus comentarios.

Hasta el Próximo Capitulo.

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