Ya saben los personajes no son míos son S. Meyer.
Esta historia no esta contada desde la perspectiva de ningún personaje en especial, si no en tercera persona.
.:. DESEO, PECADO Y PELIGRO.:.
-Si es hora de volver con la familia- Asintió Emmett y volvieron al apartamento.
Capitulo 5: Más Cerca…
Los días comenzaron a pasar y Bella estaba cada vez más cerca de Esme, pero igual de lejos del Coronel Cullen, dos veces por semana se reunían en la casa de Esme para jugar a las cartas, a las cuales Bella siempre perdía, y mucho dinero, desde aquella cena había visto dos veces a Cullen y no por más de un minuto. Mientras que Rosalie seguía igual de distante a veces se quedaba a jugar cartas con Esme y Bella, pero otras veces, casualmente cuando Emmett no podía llevar a Bella a la mansión, la rubia desaparecía todo el día al igual que su amigo, pero nadie más sospechaba lo que sucedía realmente a parte de Bella.
Por otra parte la situación estaba comenzado, a desesperar a todos, mantener los vestidos costosos, el auto y los fracasos en las cartas de Bella, estaba saliendo más costoso de lo que todos esperaban, pero como siempre Edward no les permitía que perdieran la esperanza.
Lentamente el verano se estaba terminado y la fuertes lluvias del otoño ocupaban el lugar del radiante sol que semanas atrás había sido fiel testigo. Ese día Bella había tomado un taxi para llegar a la casa ya que casualmente Emmett habían tenido que llevar el auto a reparaciones, que nadie entendía.
Isabella bajo del taxi y abrió la sombrilla, pero con la fuerte lluvia, y el viento, era muy difícil controlarla, prácticamente la sombrilla era quien guiaba a la joven, hasta que se choco con un fuerte pecho, y se giro para encontrarse con el coronel Cullen que la tomo de la cintura para evitar que Isabella callera.
-Coronel- Susurro Isabella viéndolo sin moverse.
-Bella ¿Cómo estas?- Le pregunto el hombre sin quitarle la mirada.
-Bien, pero con estas lluvias los coches fallan más, por lo que no pude traer el mío- Se excuso la castaña hasta que sintió la presencia de uno de los guardaespaldas.
-Por favor acompañe a la señora hasta la casa- Le ordeno Cullen –Un placer saludarla- Se despidió subiendo al coche y Bella se fue a la casa donde la estaba esperando Esme.
Cuando la castaña entro a la casa vio que Esme y la esposa del ministro de relaciones exteriores la estaban esperando Isabella camino hasta las mujeres.
-Esme- Saludo de beso la castaña- Susan- repitió la joven sentándose en una de las sillas- Aun falta Elizabeth- dijo cuando se encontraba acomodada.
-Si, pero con esta tormenta tal vez se demore, pero seguramente llegara cuando menos la esperamos- Dijo Esme con tranquilidad.
-¿Y Rosalie?- Pregunto Bella sabiendo de antemano la respuesta.
-Salió, a pesar de la tormenta dijo que tenia que visitar a una vieja amiga que iba estar solo dos días en la ciudad, y con lo testaruda que es, no la puede persuadir de lo contrario- Le explico Esme, en ese momento llego la criada –Tráenos te para todas- le ordeno mientras se giraba para ver a Isabella.
-Bella debes decirnos como siempre luces tan hermosa ¿Hay algún secreto que no nos hayas contado?- Le pregunto Susan, con algo de hipocresía en su voz.
-No hay ningún secreto- Insisto Bella cansada de que la mujer siempre le preguntara lo mismo, como si pensara que la castaña hiciera algo especial para lucir bien, si supiera que no tenía tiempo ni dinero para hacer nada especial.
Minutos después llego el te, mientras las mujeres lo tomaban, la tormenta incrementaba su furia, hasta que escucharon unos apresurados pasos en el lobby de la casa.
-Elizabeth por fin llegas, pensé que nos habías dejado plantada- Grito Esme desde la sala para ser escuchada pero, para sorpresa de las tres mujeres no era Elizabeth era el coronel.
-Buenas tardes Susan, Bella- Saludo el hombre desde la entrada de la sala.
-¿Por qué has regresado tan pronto?- Le pregunto Esme aun sentada.
-Me cancelaron la reunión- Dijo el coronel muy serio.
-Elizabeth nos dejo plantadas y nos falta un jugador ¿Por qué no juegas con nosotras?- Le pidió Esme poniendo su cara de petición.
-No se, aun tengo trabajo- Dijo el coronel dudando.
-Por favor quedaríamos completos- Le pidió Bella amablemente.
-Esta bien, ya vuelvo- Acepto el coronel quitándose la chaqueta mientras caminaba hasta su despacho.
Minutos después regreso y comenzaron a jugar cartas, para lo cual Bella era malísima siempre perdía, pero ese día parecía estar lleno de sorpresas.
-Bella a mi esposo le gusto mucho las telas que compramos, pero no le gusta el sastre ¿No conoces alguno?- Le pregunto Esme mientras Carlisle le pasaba unas cartas a Bella.
-Pues mi sastre es muy bueno, mi esposo no confía en nadie más ¿Si quieren pueden probarlo?- Le sugirió Bella tomando las cartas y organizando el juego.
-¿Tu que piensas?- Le pregunto Esme.
-Lo que tú decidas estará bien- Dijo el coronel muy concentrado.
-Si quieres te dejo mi teléfono- Dijo Bella sacando una libreta y anotándolo en la hoja –Para cuando el coronel tenga tiempo me llame y lo acompaño-
-Bella querida yo ya tengo tu numero- le recordó Esme y Bella dejo la libreta abierta con su numero sobre el bolso, para que el coronel lo viera.
-Tienes razón que cabeza la mía- Dijo Bella volviendo a tomar las cartas. En ese momento el coronel se inclino y vio el número y lo memorizo ahí mismo. Mientras Bella veía sus cartas y las extendió sobre la mesa.
-No puedo creer nos ganaste, nunca ganas- Le dijo Esme viendo la flor imperial de Bella.
-Creo que hoy es mi día de suerte- Dijo Bella muy emocionada, aun no podía creer que había ganado, y vio como el coronel le sonreía satisfactoriamente.
Había pasado tres días desde que Isabella había estado en la casa de los Cullen, habían decidido tomarse unos días para descansar de su papel de mujer de sociedad. Ese día Jasper le estaba enseñando a Alice a bailar, ellos se habían vuelto muy cercanos desde que habían llegado a Londres.
-Isabella ¿bailas?- Le pregunto Edward mientras le ofrecía la mano, la castaña asintió y se levanto de la silla, delicadamente Edward paso su mano por la cintura de la joven, y comenzaron a bailar las alegres notas que retumbaban por toda la casa, que se llenaba de alegría y de felicidad. Pero la alegría no duro mucho por que el teléfono comenzó a sonar e inmediatamente la música dejo de sonar, e Isabella tomo el auricular.
-Aló ¿Coronel?- Pregunto Isabella viendo a todos.
-¿Cómo sabes que soy yo?- Pregunto el hombre curioso, del otro lado de la línea.
-Eh reconocido su voz- Dijo rápidamente Isabella.
-¿Recuerdas la conversación del otro día? Dijiste que conocías un buen sastre. Me gustaría pasar a recogerte para que me acompañes a verlo- Dijo el hombre.
-Claro- Dijo inmediatamente Isabella.
-Paso esta tarde- Le propuso el coronel.
-Esta bien- Afirmo la castaña.
-Nos vemos- Le dijo el coronel terminando la llamada.
-¿Qué dijo?- Pregunto Edward muy ansioso.
-Que pasa esta tarde para que lo lleve al sastre- Dijo Isabella muy nerviosa, por alguna razón el corazón le latía más aprisa.
-Bueno es mejor que te arregles- Le dijo Edward – Alice ayúdala- le pidió y Alice se acerco a la castaña y las dos fueron a la habitación para arreglarse. Isabella eligió uno de los más recientes vestidos que Alice le había traído, tenia que verse realmente hermosa, quería verse realmente hermosa. Cuando salió de la habitación vio que Edward la estaba esperando.
-¿Pasa algo?- Le pregunto Isabella preocupada, pero Edward no dijo absolutamente nada, simplemente se inclino hacia Isabella y acerco su rostro al de la castaña hasta dejarlo a unos cuantos centímetros, la joven estaba esperando el beso, pero Edward la empujo contra su cuerpo y la brazo fuertemente. Isabella quedo unos momentos en shock jamás se hubiera esperado eso.
-El carro ya llego por ti- Les dijo Jasper interrumpiéndolos y obligando a que Edward soltara a la castaña.
-Todo va estar bien- Le dijo Edward antes de que Isabella cruzara la puerta y se subiera al coche que la estaba esperando.
El camino fue corto primero pasaron por el ministerio para recoger al coronel, y el camino hasta la sastrería se realizo en absoluto silencio, pero no era un silencio incomodo, sino, reconfortante casi abrigador. Llegaron a la sastrería y el sastre tomo las medidas, y Bella le estaba ayudando con el diseño.
-Pienso que el cuello podría ser más estrecho- le dijo Isabella mientras tomaban las medidas.
-Si el cuello se vería mejor estrecho- Dijo el sastre dándole la razón a la joven.
-Y también hay que cortar las mangas- Dijo y pudo sentir la mirada penetrante de el coronel –A lo mejor con las mangas más cortas estarías más elegante ¿no?- justifico inmediatamente la joven.
-Estoy en tus manos- Le dijo el coronel con una sonrisa.
-Sra. Swift ya terminamos su vestido, pruébeselo por favor- Le pidió el sastre a Isabella y ella entro al probador para medírselo.
-Esta bien- Dijo la joven. El coronel se acerco a la puerta, a uno de sus guardaespaldas.
-Vaya a comer, y no me espere- le ordeno el coronel, el guardaespaldas simplemente desapareció, el hombre volvió a entrar y se acerco al sastre -¿La Sra. Swift le encarga mucha ropa?- pregunto con cierta suspicacia.
-Oh, si ella me ha traído mucho trabajo- Le dijo el sastre algo nervioso. Cuando Isabella salió de probador, vestía un ceñido vestido azul recubierto con un velo también azul oscuro que delineaba perfectamente sus curvas.
-Creo que me ha quedado algo ajustado- Dijo Isabella con un risa nerviosa – Apenas puedo respirar- Le joven se giro para verse en el espejo –Tu mujer había elegido esta tela primero, pero le pareció muy recargada así que yo me la quede- se giro una ultima vez frente al espejo – Bueno, creo que así esta bien, me lo voy a quitar-
-Déjatelo puesto- Le pidió el coronel sin quitarle la mirada, Isabella sonrió para si y asintió.
.:. CONTINUARA.:.
NA: El próximo capitulo es "Miedo", ¿Cómo terminara esta cita?
Gracias por sus maravillosos comentarios, son mi razón de continuar la historia!!! Gracias!!!
Hasta el Próximo Capitulo.
¡¡¡No olviden dejar sus glosas, sugerencias, recomendaciones, para mi sus comentarios son mi motivación de seguir!!!
