Nota: NO está demás decir que los personajes son de propiedad de Meyer.

Al fin puedo entrar a mi cuenta y, por supuesto, he venido de inmediato a subir el siguiente capítulo de "De Besitos y Problemas".

Agradecer a las lindas chicas que siguen mi fic, en verdad es alentador saber que les agrada y que les gusta como escribo. No saben lo auto-crítica que soy así que es bueno saber que por lo menos sirve de algo XD

Y otra cosa: como soy nueva, aún estoy entendiendo como usar todo esto y descubrí el otro día que hay chicas que han agregado "De Besitos y Problemas" a sus Favoritos (: No saben lo lindo que es eso! Y esas otras cositas, las Alertas, también hay pero la verdá no se lo que son U.U Yo soy nula en esto, si alguien de paso me instruyera, se lo agradecería montones, en serio ^^

Eso por ahora, no quiero alargarme si en verdá a lo que vienen es por el capítulo.

Como siempre, invitadas a leer y a disfrutar!


5. Encuentros cercanos del peor tipo

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Había llegado a su primera clase del día lunes, dos horas de Literatura, sin ningún problema gracias a la compañía de Alice quien no había aceptado la negativa de Bella y la había llevado hasta la misma puerta del salón.

–Buenos días chicos –dijo el profesor a la clase sentándose sobre el escritorio–, ¿tuvieron un buen fin de semana? ¿muchas fiestas? –por lo que calculó Bella, dada la apariencia y la forma de dirigirse del hombre, éste no debía tener más de 30 años–. Claramente esas cosas no se le cuentan a tu profesor –bromeó por lo bajo luego que nadie contestara–. Bien, hoy vamos a discutir sobre el valor y sobre que tan estimado se tiene al género de… –se fijó en Bella–. Pero antes… tenemos una nueva alumna –indicó con la mano a Bella quien estaba al fondo del salón–, la señorita… –miró un papel sobre su escritorio– Isabella Swan.

Todos se voltearon a mirarla. Edward también estaba ahí, una filas más adelante; era al único a quien conocía en el salón. La castaña le sonrió.

–Sólo Bella está bien –respondió algo sonrojada.

–Bien Bella, yo soy el profesor Witter, los chicos me llaman James, creo que tampoco soy tan viejo. Sólo llevamos dos clases así que no va ser difícil que le tomes el hilo a este asunto, aunque cualquier cosa te acercas a mi o a alguno de tus compañeros, ¿vale? –Bella asintió.

La clase avanzó mientras Bella sólo escuchaba y tomaba apuntes. Sonó el timbre.

–Bien, para el miércoles quiero que lean un poco de "Alice in Wonderland" de Lewis Carroll, se que no es suficiente tiempo pero es bastante simple y todos conocemos la historia, y es para que la clase sea más dinámica y podamos seguir con la discusión de hoy, ¿bien? –los alumnos empezaron a retirarse.

–¿Qué clase tienes ahora? –Edward se había acercado mientras Bella guardaba sus cosas. Sentía la necesidad de ser amable con ella, es decir, habían compartido el día anterior, tampoco podía ser tan desconsiderado y hacerse el desentendido sobre todo si la chica era nueva en el lugar. Porque claro… era por eso, ¿no?

–Dos horas de matemáticas en la sala… c4 –respondió mirando su horario algo resignada ante tal panorama.

–¿Quieres que te acompañe hasta allá? –¿de dónde había salido eso? se preguntó Edward ahora, claramente sorprendido.

–Oh no, no hay problema –le respondió agradecida–. Ya he entendido un poco como va esto de la disposición de las salas.

–Bien –Edward asintió–, cualquier cosa en verdad puedes preguntarme. Nos vemos –le sonrió y se marchó.

En verdad Edward era muy agradable con ella. El día anterior habían conversado de lo mejor y hoy también había sido muy amable al acercarse. Bella se preguntó de repente si aquella era la forma de proceder del muchacho a la hora de conquistar a las chicas. Se rió de su ocurrencia.

En matemáticas fue algo de lo mismo: el profesor la presentó, todos la observaron, luego intentó seguir la clase y terminó escribiendo un cuento corto al margen del cuaderno.

Habían salido de matemáticas unos minutos antes de la hora de almuerzo y, como Bella estaba un poco cansada de ser el centro de las miradas, decidió sentarse en el piso con su laptop en un pasillo menos concurrido a esperar que Alice o Jasper, o incluso Edward salieran y la acompañaran en el casino.

Y lo siguiente fue muy rápido para Bella.

* * *

Jessica Stanley había salido minutos antes de su clase de filosofía con la excusa de ir a la enfermería pero, ciertamente, se dirigía a la sala que desde hacía una semana concurría cada día. Agradeció que no hubiera nadie cerca por aquel pasillo pero, de repente, al doblar la esquina su tacón se enredó en algo y cayó con un golpe seco.

Bella se levantó en menos de un tiempo.

–Disculpa, ¿estás bien? –no lo podía creer, aquella chica se había enredado con su bolso y había caído muy fuerte. Intentó ayudar a la joven a reponerse mientras lo único que podía articular eran disculpas–: lo siento, lo siento de veras no escuché que venías, ¿te has golpeado muy fuerte? –Jessica se soltó de Bella bruscamente y comenzó a arreglarse y secarse, pues llevaba una botella de agua al momento de caer.

–¿No puedes hacer como la gente normal y sentarte en una banca? –dijo de forma hostil; Bella se sorprendió.

–¿Disculpa?

–Mira lo que me has hecho, estúpida, quedé toda mojada por tu culpa –la expresión de incredulidad de Bella se había esfumado y ni que decir de su sentimiento de culpabilidad, era su enfado lo que la controlaba ahora.

–Yo no te he insultado para que te creas con el derecho a hacerlo –en ese momento Jessica se fijó en ella.

–Tú eres la chica nueva, ¿no? –la miró de arriba abajo con aire despectivo–. Es cierto, este instituto ya no es como antes, ahora dejan entrar a cualquiera –terció fríamente.

Bella se rió falsamente del comentario, cerró su laptop, tomó el bolso y se dirigió a Jessica con una sonrisa en el rostro:

–Sólo un consejo, para que no pierdas el equilibro la próxima vez prueba comprando zapatos que no sean modelo de prostituta.

Se marchó caminando por el pasillo con aire de suficiencia dejando a Jessica tan enojada, que de cerca hasta se podía apreciar que echaba humo.

¿Quién se creía esa para insultarla de aquella manera? ¿Acaso ella le había hecho algo para que la tratara de esa forma? La caída había sido un accidente, sólo un accidente y ella se había disculpado mil veces. Pero no, si la insultaban iba a defenderse, sabía hacer aquello, no se iban a meter con ella esperando que se quedara de brazos cruzados. Y tenía la sensación, porque una pequeña pizca de satisfacción había aparecido, que ella había ganado en esa discusión.

Bella se unió a la mesa de Jasper y Alice en el casino luego de ir por su almuerzo quienes, al verla entrar al lugar, le hicieron señas para que se acercara. Una hermosa chica rubia estaba con ellos.

–Bella, ella es Rosalie –dijo Jasper presentando a su hermana–, Rosalie, ella es Bella, la chica de la que te hablábamos, la compañera de cuarto de Alice.

–Mucho gusto.

–¿Cómo fue tu mañana Bella?

–Bastante buena, aunque recién acabo de tener un encuentro algo extraño –Bella aún intentaba entender que había sido aquello anterior.

–¿Qué ocurrió?

–Una chica tropezó con mis cosas que estaban en el suelo y cayó –los tres chicos rieron–, no, lo peor es que se enfadó de sobremanera. Es decir, yo me disculpé y aún así… me insultó de una forma.

–¿Qué chica? –dijo Jasper algo molesto.

–Ni idea. Yo sólo los conozco a ustedes.

–¿Cómo era?

–Alta, delgada, cabello castaño largo… vestía mini falda y polera de tiras. Y tacones –se recordó Bella.

–Stanley –dijo Rosalie segura–. Jessica. Está en último año, comparte clase conmigo. Es… como decir, Jessica es como el agua, todos los hombres del instituto la han probado.

–Auch, que ácida Rose –bromeó Jasper.

–Bueno… parece que entonces lo que le he dicho no ha estado tan lejos de la verdad –Bella ya se había contagiado de los chicos, ellos la miraron expectantes–. Luego de su insulto le dije que no tropezaría de no usar zapatos de prostituta.

–¡Excelente! –Alice la aplaudía.

–Esa es una buena respuesta –dijo Rosalie.

–Wow, tendré que vérmelas con cuidado con ustedes, si que tienen carácter –sonrió Jasper. Las risas en la mesa tardaron en calmarse.

–Me dejas ver tu horario, quiero ver si nos han puesto alguna clase juntas –Alice se lo devolvió algo decepcionada–. ¡Qué injusto! Sólo vamos a tener biología. Bueno, con Jasper tienes historia.

–Algo es algo, ¿no? –pero Bella en verdad se estaba fijando que Tanya acababa de entrar al lugar con un grupo de amigos, y Edward no estaba entre ellos. Luego se percató de algo:–¿Edward no almuerza con ustedes?

–Si no está con Tanya debe estar con sus amigos o en su dormitorio, o quien sabe donde, es Edward.

–Oh –fue lo único que Bella pudo decir. Era de entender, Edward debía ser uno de los chicos más populares del colegio, podía estar en cualquier lugar o con cualquiera ahora mismo.

* * *

–Vamos amorchito, escúchame, te estoy hablando –Jessica estaba sentada sobre uno de los mesones del Taller de Artes. Estaba intentando que el chico que la besaba apasionadamente en el cuello en aquel momento le tomara algo de atención de lo que decía–. Mi amor, te he dicho que acabo de pelear con una estúpida y no estoy de humor.

–Pero ahora estás conmigo, olvídate de ella –fue más que nada una orden, luego la besó para que no pudiera seguir hablándole. La chica le respondió pero a los minutos recordó a lo que en verdad quería ir.

–Amor, siempre es lo mismo y en verdad me encanta –el joven intensificó las caricias– pero sólo nos quedamos en lo físico, ¿no podemos conversar como una pareja normal?

Edward Cullen se separó de la chica como si un rayó hubiera golpeado entre ellos. ¿Por qué Jessica le salía con eso ahora? ¿Por qué de un momento a otro quería conversar? Si en verdad él quisiera conversar podía ir con cualquiera de sus amigos, o con su hermana e incluso con el director, pero lo que menos quería era conversar con Jessica. Por algo fue que cuando ella lo había buscado hacía una semana al regresar a clases él la había logrado, de alguna forma, convencer que se vieran a escondidas hasta que pudiera arreglar la "difícil" situación con Tanya. Y ahora… quería hablar. ¿Por qué las mujeres no podían ser más simples? Respiró profundo, levantó la vista he intentó sonar convencido:

–Jess, lo nuestro es diferente.

–Se que tenemos que vernos a escondidas por lo tuyo con Tanya –la chica le hacía mimos en el cuello–, pero eso no significa que no podamos llevar una relación normal. Eso hasta que termines con ella como me prometiste, ¿recuerdas? –agregó con aire coqueto.

–¿Qué querías contarme? –Edward, rápidamente, cambió de tema.

–De camino acá tropecé con una tonta que estaba por ahí sentada en el suelo, toda aislada escribiendo en su laptop –y lo había logrado: Jessica ya estaba enfrascada contándole la historia–. Era esta chica nueva, esa que llegó hace unos días, pobre, parece una completa perdedora –Edward al fin le prestó atención a lo que decía.

–¿Bella?

–¿La conoces? –Jessica lo miró estupefacta.

–Es amiga de mi hermana –respondió rápidamente. Jessica pareció conforme.

–Bueno, tu hermana debería juntarse con personas con más clase –dijo enfadada, como si eso significara que tenía que juntarse con gente como ella–, ¿vas a creer que la muy estúpida me llamó prostituta?

Edward abrazó a la chica pero sólo para poder disimular su risa. Eso si que era interesante de escuchar por parte de Jessica. ¿Se había peleado con alguien como Bella en el primer día? ¿y Bella le había respondido llamándola prostituta? No creyó que Bella podía ser una chica de tanto carácter; volvió a sonreír pero ahora al verse pensando en eso. Aún no comprendía y tampoco quería hacerlo, pero aquella chica lo intrigaba.

Era seguro, luego tendría que pedirle a Alice detalles sobre aquello.


Seguro pensaran que todo va muy sutil, pero ya vemos que por parte de Edward, el chico anti-compromiso, ya hay luces de algo diferente.

Pero bueno, es mi idea de verlo y como saben estoy abierta a todo tipo de críticas, sugerencias, lluvia de ideas, o lo que sea. Si también quieren dejar sus saludos obvio son bienvenidos, es cosa de pasarse por los reviews y decirme todo.

Porque sus palabritas les enviarán al instante una encomienda de cariños azucarados extra-dulces!

Cuidense y amores!