Nota: personajes de Meyer. Historia propia XD

Nueco capítulo! Lo cierto es que llegué el martes en la tarde de la playa y he estado algo ocupada con el papeleo de la U ¬¬ (porque sí, empiezo pronto la U) y no había tenido tiempo de terminar el capí también, trataré de escribir harto en este poco y nada que me queda de vacaciones porque después, supongo que no andaré muy libre :/

Gracias a los reviews, a los favoritos y a las alertas, siempre me hacen muy feliz XD Ademas agradecerle una chica en especial: JAM Masen. Niña, entiendo a que te refieres con tus palabras sobre la extensión. Saber que todo lo que escribo tiene sentido, es en verdad una de las cosas que más me retrasan. Y mi gracias por agregarme a favotiros en autores, eso me emocionó en serio ^^ (aunque también hay otras dos chicas que pusieron alerta en autores).

Y bueno, aquí el nuevo capítulo de "De besitos y problemas", lean y disfruten!


8. Confusiones, sentimientos y otras cosas

.

No quiso abrir los ojos de inmediato cuando despertó aquella mañana de día viernes. Podía escuchar a Alice remover entre su armario y se dio el gusto de permanecer en silencio algunos minutos y poder así saborear aquella llamada que el día anterior había removido sus emociones.

–¿Bella? –había hablado aquella tan característica y reconocida voz que el silencio propio de la impresión de la chica habían instado a continuar–, Feliz Cumpleaños. Se que no esperabas esto pero hace días quería hablarte y bueno… es la única y mejor excusa que tuve para llamarte.

–No, no me lo esperaba –le había respondido aún perpleja.

–¿Por qué marchaste así? Tan repentino todo. Nunca lo imaginé y por lo mismo… no sabes lo triste que fue no verte el lunes al regresar a clase.

Era cierto, Bella había reconstruido su nueva vida en Boston comunicándoselo sólo a quienes había sido estrictamente necesario comunicar; ¿y Nicholas? Nunca pensó en decírselo pues hubiera significado tener que enfrentar verdades y miedos que por todos los medios intentaba aprisionar. Y lo cierto al final era que aquello había sido sólo un viaje cobarde con Nicholas como la mayor y única razón.

¿Y ahora? Ahora le hablaba tan preocupado, ¿podía eso ser cierto? Bueno… eso le hacía inferir por lo menos el tono y las palabras que utilizaba en su declaración. Pero Bella no debió quedarse en especulaciones pues las dos palabras que había dicho a continuación se transformaron en el mejor regalo que la castaña hubiese siquiera llegado a imaginar.

–Te extraño.

Bella la repasó otra vez sintiendo que si dejaba de pensar en aquella frase olvidaría la magia en la voz de Nicholas hablándolas. Y no fallaba: el sólo recuerdo revivido la hizo sonreír.

–¿No vas a levantarte dormilona? –la suave voz de Alice llegó a interrumpir la, aún más suave, voz de la evocación.

–Tengo gimnasia a las diez así que voy a quedarme en cama un poco más –dicho esto volvió a cubrirse con las mantas para sonreír a escondidas.

–¿Noto a alguien diferente hoy? ¿Alegre… puede ser? –¿así que su alegría no podía ser menos evidente? Bueno, era cierto, hasta ella podía sentir como la felicidad que irradiaba aquella mañana era la cuota manifestada de muchos días de opresión sentimental. Aún así, lo negó.

–No Alice, estoy igual que siempre –dijo Bella intentando sonar normal. Pero pronto la castaña aprendería que cuando Alice detectaba algo diferente que además la intrigaba, no lo dejaba pasar. Por lo mismo tuvo que resistirse y afirmar las mantas cuando Alice saltó sobre ella intentando destaparla.

–Vamos Bella, ¿quién te ha dejado con esa sonrisa en el rostro? Dime que chico fue, porque esa sonrisa sólo la puede provocar un chico –Alice observaba expectante y lista para poder asimilar cuanta información Bella tuviera que declarar; si eso incluía el nombre de un chico, mil veces mejor–. Ayer te fuiste toda la tarde y ni supe de ti hasta la noche ¿hay algo que deba saber? –la forma de hablar de Alice, tan dulcemente persuasiva, le decía a Bella que el momento de hablar era ahora o… ahora. Sin ninguna otra opción.

–Es un chico, si –dijo arrebatándole las mantas a Alice y cubriéndose la vergüenza.

Lo había meditado cada segundo del reloj antes de que el sueño la llevase a la inconciencia y cuando volvió de ésta fue lo primero que apareció en su mente: sabía que no debía ilusionarse con Nicholas, menos ahora que estaban separados por miles de kilómetros. Pero sentir que él la extrañaba ahora como ella siempre lo extrañó, saber que ella seguía importándole era una microscópica esperanza que podía contra los miles de oscuros fantasmas y temores del pasado. ¿Era eso algo realmente malo? En verdad quería dejar la preocupación para después y disfrutar del dulce sabor del momento.

–Cuéntame Bella. ¿De dónde es? ¿cómo se conocieron? Tienes que contarme todo –le reclamaba Alice.

–Lo haré Alice, es sólo que no ahora –la morena rápidamente quiso replicar–. Es algo complicado aún. Sólo… sólo puedo decirte que anoche recibí la sorpresa más increíble que podría haber recibido –dijo con aire ensoñador.

–Eso es algo bueno –dijo Alice respetando el espacio que Bella le pedía de momento–. Pero Bella, tendrás que contarme alguna vez –Bella rió mientras se acomodaba para intentar dormir algo más.

* * *

–¿Por qué tienes que venir a molestar al dormitorio Alice? –dijo Edward lanzándole una almohada al momento que se volteaba para intentar seguir durmiendo.

–Edward entra más tarde amor, así que porque no lo molestas para que no pueda seguir durmiendo –dijo Jasper en un susurro lo suficientemente alto para que Edward escuchara.

–¡Jasper! –y si lo había oído. Otra almohada voló ahora con dirección al rubio.

–Uy, veo que acá los ánimos son todo lo contrario a los de mi habitación –se quejó Alice al aire.

Aunque Alice no dijera nombres propios, Edward comprendió de inmediato de quien se trataba provocando que ocurriera lo mismo de siempre: su cuerpo reaccionó. Y al igual que un animal listo para cazar, se puso en alerta atento para oír lo que Alice tuviera que decir. Ahora solo faltaba que el astuto de Jasper se despabilara y se le ocurriera preguntar. ¿Por qué Jasper no reaccionaba de una vez y hacía aquella simple pregunta? Cuando quería, su amigo podía ser un gran…

–¿Te refieres a Bella? –¡al fin!, pensó.

–No sería algo extraño el que yo me despertara desbordando felicidad, ¿no?

–Eso es cierto amor –Edward pudo oír como Jasper le daba un suave beso a su hermana. Aquello le tenía sin importancia. Lo que necesitaba era que volvieran al tema de Bella pero nada ocurría. Comenzó a impacientarse. Carraspeó y funcionó.

–¿Y por qué Bella despertó tan feliz? –preguntó Jasper. Para él aquello también era una situación extraña, no era muy de Bella demostrar sus emociones, fueran las que fueran.

–Dijo algo sobre la mejor sorpresa que había tenido. Supongo que algo bueno le pasó anoche pero lo cierto es que no quiso decir mucho hasta estar segura y, la verdad, yo tampoco debiera estar diciéndoles nada de esto porque son cosas de chicas –maldita Alice y maldito código, se quejó Edward en silencio.

–¿Bella envuelta en un romance? Eso sería divertido ver. Bueno no –se corrigió de inmediato–, lo más divertido sería ver a Edward enamorado. ¿no Edward?

–¿Ustedes no tienen clases ya? –Alice y Jasper salieron de la habitación riendo dejando a Edward a solas con su cabeza, la que ya comenzaba a especular.

Había resultado, fue la primera conclusión que se abalanzó en su mente. Había logrado provocar algo en Bella. ¿Qué más certero que el haberla sorprendido la noche anterior y que ahora ella no pudiera dejar de pensar en eso? Además no estaba segura de las cosas, había dicho Alice, pues claro, recién ahora él se había mostrado interesado, aquello claramente la había tomado por sorpresa.

Y no supo porqué, gratuitamente, esbozó una sonrisa sin premeditar siquiera. Se sentía tan bien aquello, saber que podía tener, aunque fuera de forma mínima, una parte de la atención de Bella.

Y eso que nunca antes le había importado captar la atención de alguna chica en especial. Es decir, él siempre actuaba con todas igual y siempre funcionaba, simple; tal y como decía el dicho "donde ponía el ojo, ponía la bala". Pero ahora con Bella todo era tan extraño, tan confuso y tan… malditamente agradable.

Y necesario además. Adictivo.

Su cerebro reaccionó a lo último y la señal de alarma se activó: de forma inmediata se dispersaron miles de agentes por todo su cuerpo quienes se encargaron de estremecer algunos puntos erizando su vello y provocando una sensación de calor. Otro agente más especializado fue directo a su corazón y, con un solo golpeteo de tambor, hizo fluir su sangre a mayor velocidad acelerando su pulso. Esto último alertó a otros inquilinos quienes se encargaron de pintar con un suave rubor sus mejillas. Los últimos en trabajar fueron aquellos que le devolvieron a su cerebro el mensaje final: aquella era una sensación espléndida.

Se puso serio en el acto pues a aquellas dos neuronas que hacía días habían estado vagando por su cabeza, repentinamente, les dio por trabajar.

¿Acaso estaba… enamorándose de Bella?

Eran ahora los agentes encargados de desplegar el miedo por su cuerpo los que comenzaron a laborar.

* * *

–Van a correr cinco vueltas a la cancha como calentamiento. No quiero ver que hagan trampa, eso sólo les sumará una vuelta más. Cuando suene el pitido.

Todos los alumnos comenzaron a moverse murmurando quejas que el entrenador Moore decididamente pasó por alto.

Edward no había encontrado oportunidad para acercarse a Bella. Ella lo había saludado al comienzo de la clase, pues también compartían gimnasia, con una tímida sonrisa (que por supuesto confirmaba su teoría) y se había alejado a conversar con la chica Weber.

Bueno, él, como acostumbrado conquistador, debía encontrar el mejor momento y la frase más oportuna con la cual hacer el primer movimiento, ¿quería eso no? Hacerse el encantador con ella. Se dejó perder observándola otra vez. Le daba igual como actuar, si dejarse dominar por su parte tradicional y casanova o por su nueva faceta romántica (?), lo que él quería era poder cruzar algo más que saludos de pasillos con Bella que sólo se traducían a meras formalidades.

–Hey Bella –de forma sigilosa Edward se plantó al lado de ella. El entrenador Moore daba instrucciones a un grupo pequeño de alumnos mientras ellos esperaban– ¿qué tal el cumpleaños? –preguntó como si no fuera tal cosa.

A Bella le llegó de golpe todo lo que había ocurrido minutos antes de la llamada: Edward la había saludado por su cumpleaños, es decir, Edward sabía de su cumpleaños y además estaba el hecho que él había actuado diferente con ella. Ahora recordaba con más claridad aquella faceta que cuestionó en el momento: el aire seductor del chico.

–¿Cómo te enteraste de eso?

–Casualidades –con ese secreto podía mantener a Bella algo interesada, mantenerla en suspenso aunque la idea tampoco era generarle una mala impresión, y menos de suficiencia, así que agregó–. No le he dicho a nadie si es eso lo que querías.

–Gracias, supongo –¿por qué Edward se comportaba de esa manera? Bueno, por lo menos no flirteaba con ella como la noche anterior. Porque eso había sido coqueteo, ¿no?

–¿Puedo preguntar por qué mantienes tan oculto lo de tu cumpleaños? –Edward susurró más cerca de Bella. Aquel movimiento lo expuso a un suave y refrescante olor. Control mental, se recordó.

–Ya lo has hecho, ¿no?

–Puedes no responder –era extraño creer que el chico más popular del colegio se interesara por cosas como esas y sobre todo si eran de ella, la persona más bajo perfil del lugar.

–No tengo buenas razones, supongo –suspiró–. Sólo el hecho de intentar pasar desapercibida.

Cosas como esa le aclaraban el panorama. La idea de Bella volvía a su mente cada vez que podía pensarla y se iba dejándole en una encrucijada de porque le provocaba tanto interés. Y bueno, situaciones como esa, mostrándole una chica tan diferente de resto, que además emanaba un perfume encantador, le aclaraban el porqué quería y necesitaba acercarse más a ella.

–Trabajas en vano entonces, conmigo no funcionó –sabía que visto desde fuera esa frase era una evidente muestra de "hacerse el lindo" con alguna chica, en este caso con Bella pero él también sabía que aquello no era más que la simple y santa verdad.

Bella miró a Edward sorprendida cuando lo escuchó decir aquello pero el chico estaba concentrado, extrañamente, en las instrucciones que Moore de daba a Yorkie a pesar de que se encontraban a unos diez metros de ellos.

Volvió a mirar al frente intentando analizar las palabras: "conmigo no funcionó". Claro, si Edward se había enterado de su cumpleaños entonces el trabajo de intentar ocultar la fecha era el que había sido en vano. Eso era, tenía sentido, ¿no?

Y fue como si Edward leyera su mente pues, justo antes de dirigirse también donde el entrenador, agregó mirándola a los ojos:

–Y me refiero a ti Bella.

Bella por primera vez se fijo en lo encantadora que era la sonrisa de Edward Cullen.


Y?? Qué les ha parecido? A mi me va que Edward ya no puede echarse para atrás. Y Bella? Como que se tardó bastante en notar que Edward es un minazo, no? Pero bue, con que lo notara vale.

Espero opiniones, sugerencias, que e digan que quieren, que les gusta, que no.. de todo en los ya reconocidos Reviwes. Los espero por montones, pues las encomiendas de cariños ya van donde uds.!

Cuidense y amores!

Pronto subiré nuevo cap.