Ya saben los personajes no son míos son S. Meyer.

Esta historia no esta contada desde la perspectiva de ningún personaje en especial, si no en tercera persona.

.:. DESEO, PECADO Y PELIGRO.:.

-Conseguí la autorización… vamos a matar a Cullen, solo tienes que llevarlo a la zona industrial… y nos encargaremos del resto- Le aseguro Edward muy feliz. Bella no dijo nada, aunque pensaba que esa debía ser una señal, la señal que esperaba, cumpliría su misión y partiría, estaba decidido.

Capitulo 18: 3 de Septiembre…

.:. Londres, 3 de septiembre de 1939.:.

Bella no había podido dormir en las ultimas dos noches, estaba desesperada, sabia que el día del golpe final se acercaba, casi podía sentirlo, especialmente ese día, no había dejado de vomitar en toda la mañana, pero no podía quedarse más tiempo en su habitación, Esme esta tan emocionada, ese día estaba organizando una partida de cartas, a la cual por más intentos de la joven, no había podido escarpa. Se baño y se preparo, tomo algo escaso de almuerzo, ya casi no podía soportar la comida, todo lo que entraba a su boca terminaba en el retrete, pero Bella no podía quejarse, tenia que ser fuerte y resistir, fingir que todo estaba bien, aunque jamás se hubiera sentido peor.

La tarde llego, sin ninguna novedad, mientras las dos invitadas de Esme se encontraban en la mesa, jugando a las cartas. Hasta que una de las mujeres comenzó a discutir sobre las superficialidades de la sociedad.

-Mi prima le acaba de comprar un diamante a una rusa, era una aristócrata, es un diamante amarillo- Comentaba la mujer más vieja de las cuatro, hasta que Carlisle con una medio sonrisa entro en la habitación.

-Buena tardes señoras, veo que hoy han comenzado más temprano- Saludo educada y secamente el general, como siempre lo había hecho.

-Que milagro que estés en casa tan temprano- Le dijo muy sorprendida Esme que estaba sentada justo al lado de Bella- ¿Recuerdas cuando uno de tus amigos, el que es árabe te ofreció aquel diamante rosado?- le pregunto la mujer recordando la piedra- Pero no me lo quisiste comprar- finalizo algo triste.

-Ese diamante era de más de diez quilates, un diamante no es huevo de codorniz, un diamante no es más que una piedra, y con eso en el dedo no podrías ni tomar una carta- Le contesto Carlisle sabiendo que ese era el diamante que había elegido Bella para su anillo, el mismo diamante que siempre había imaginado ver en el dedo de la castaña desde que la había conocido.

-Encima de que no me lo compras me regañas-Le dijo Esme, con una amplia sonrisa- Acabo de ganarles, flor imperial- Les mostro muy satisfecha a sus compañeras.

-No puedo creer, volví a perder- Dijo Bella ofreciendo sus cartas, como novedad había perdido y es que con todo lo que tenía en la cabeza no se podía concentrar.

-¿Te vas a aquedar?- Pregunto Esme a su esposo.

-No, vine por unos documentos- Contesto Carlisle sin quitarle la mirada a Bella que lo miro por unos instantes e inmediatamente bajo la mirada, la castaña había entendido perfectamente el mensaje que el general le estaba enviando, y es que durante ese tiempo habían aprendido a comunicarse con las miradas.

-Que mala memoria tengo-Dijo Bella mirando el reloj -Recordé que tengo una cita a las tres, debo irme- Se excuso apresuradamente la joven castaña levantándose de la mesa.

-¿Qué puede ser tan importante para que nos dejes Bella?- Le pregunto Esme, mientras Carlisle posaba su mano en el hombro de su esposa.

-Es sobre unos negocios de mi esposo Esme…. Ustedes entenderán- Se excuso rápidamente la joven abandonando apresuradamente la habitación, respirando con dificulta entro a la habitación de huéspedes donde se hospedaba y guardo todo lo que más pudo en su bolso; se puso un abrigo y el sombrero dispuesta a salir de la casa.

-Lady Swift, la señora Cullen me pidió que la llevara- le informo el chofer a Bella que lo pensó unos instantes y asintió con la cabeza y se subió al lujoso coche.

Mientras Isabella Swan veía como el lujoso auto en el que se encontraba pasaba rápidamente por las calles londinenses, llenas de miedo, duda, dos días antes los alemanes habían decidido invadir Polonia, lo que agravaba las relaciones internacionales y acrecentaba la posibilidad de una nueva guerra; pero aunque la situación política del país era alarmante, Isabella Swan tenia mayores problemas en ese momento. La joven se bajo del auto frente a una cafetería.

-¿Señora la espero?- Le pregunto el chofer.

-No gracias, tomare un taxi- Se excuso la joven entrando a la cafetería, y buscando la mesa más alejada de las demás personas que ocupaban el café, y acerca a la ventana.

-Buenas tardes, el menú- Le intento entregar el mesero, pero la joven lo rechazo.

-Un café- le dijo -¿Puedo usar su teléfono?- Le pregunto amablemente Isabella, con su elegante tono.

-Por supuesto sígame- Le indico el mesero y la dejo frente al teléfono. La joven tomo el teléfono y espero que timbrara una vez y colgó. Espero unos instantes y volvió a marcar el número.

-Aló hermano, lamento no haber llamado antes eh estado muy ocupada, ¿Cómo están todos en casa?- Pregunto la joven mientras el corazón le latía fuertemente.

-Estamos preparados, solo tienes que llevarlo a la zona industrial y nosotros nos encargaremos ¿Todo esta bien?- Le susurro la voz del Edward al otro lado de la línea, mientras la joven escucho la respuesta obligándose a tranquilizarse.

–Todo esta bien estoy en el café "Passion", voy a salir de compras- le dijo Bella.

-Nosotros ya estamos en la zona industria estaremos muy pendientes- Le aseguro Edward –No te preocupes todo saldrá bien- Le dijo antes de terminar la llamada. Así que dejando el teléfono Bella volvió a la mesa, a esperar. Nuevamente su vista se perdió en la ventana dándose razones para ser fuerte y cumplir con su misión. No tenia ni idea de cuanto tiempo había esperado, pero cuando se dio cuenta Carlisle entraba a la cafetería.

-¿Cómo estas?- Le pregunto el general inclinándose para darle un corto beso.

-Bien- le aseguro Bella –Me alegro de que haya podido hacerme un espacio en su ocupada agenda- Le aseguro bajando la mirada.

-Hoy te voy a cumplir algo que te había prometido hace mucho tiempo- le aseguro sentándose Carlisle sentándose frente a la castaña.

-¿Cuál promesa?- Le pregunto Bella algo triste.

-Ya esta listo el apartamento que te prometí, hoy te voy a llevar a él- Le aseguro Carlisle muy emocionado, Bella sonrió pasando su mano por el vientre, sabia lo que tenia que hacer, aunque rompiera su corazón en el camino.

-Vamos- Le dijo Bella intentado sonar emocionada. Carlisle asintió con la cabeza, pagaron el café de Bella y los dos subieron al auto.

-Vamos a la Saint James Park, por favor- Le indico Carlisle al chofer.

-Carlisle, será que antes ¿Podemos pasar donde tu amigo el árabe para saber si ya esta listo mi anillo?- Le pregunto Bella recostando su cabeza en el hombro de Carlisle quería intoxicarse con su olor, por ultima vez.

-Todo lo que la Sra., ordene- Le aseguro Carlisle –Vamos antes a la zona industrial- Le pidió al chofer.

Jamás un camino le había parecido tan largo a Bella en toda su vida, y definitivamente había caminado toda su vida, pero la joven sabia que se dirigía a su destino final. Finalmente los dos llegaron a la zona industrial, y bajaron del auto. Caminaron muy despacio, mientras se acercaban a la tienda, fue cuando Bella pudo ver a varios agentes de la rebelión que estaban varios lugares de la calle, sabia que el momento había llegado, ya no había marcha atrás. Entraron a la tienda y en cuando el joven los vio inmediatamente los hizo subir a la oficina de Ibrahim Al-Koni, donde el hombre apenas los vio los invito asentarse.

-Que suerte que hayan venido hoy, justamente esta mañana termine su anillo Sra.- le aseguro Ibrahim, sacando de una cajita un precioso anillo de empuñadura de plata con el diamante rosado en el centro y nos pequeños diamantes blancos a su alrededor dando la ilusión de que fuera una flor, era precioso.

-Tómalo- Le incito Carlisle mientras Bella delicadamente tomaba la joya en sus manos –Lee la inscripción- le pidió Carlisle con una amplia sonrisa. Bella inclino el anillo para leer en el interior una inscripción "Te Amo C.C. 1939" Bella sintió como las lagrimas se agolpaban en sus ojos.

-Es hermoso- Susurro la joven casi sin palabras.

-Es verdad… Te amo- Le dijo Carlisle, obligando que las lagrimas de Bella salieran de sus ojos, jamás le había dicho que la amaba esa era la primera vez y la joven se negó a que esa fuera la ultima vez. La castaña se inclino sobre Carlisle y lo beso con tanta pasión que casi dolía.

-Póntelo- Le dijo Carlisle poniendo el lujoso anillo en el dedo anular de Bella, mientras la joven no dejaba de llorar.

-Te amo… no lo olvides- Le pidió Bella volviéndolo a besar ahora sabiendo lo que tenia que hacer –Corre- le susurro y Carlisle la miro confundido –Corre- le repitió y Carlisle entendió perfectamente el mensaje y salió corriendo de la tienda para llegar a su auto, Bella pudo escuchar unos tiros, pero a través de la ventana pudo ver como el general huía con bien, alejándose definitivamente de la joven.

Bella bajo las escaleras saliendo de la tienda, ya no había nadie de la rebelión todos habían huido y tal vez ella debería hacer lo mismo, se acerco a la calle y tomo un taxi.

-Sra., ¿Dónde la llevo?- Pregunto el conductor.

-Saint James Park, por favor- Pidió Bella intentando controlar sus lagrimas, tal vez si pudiera tener una oportunidad de explicarse, todo podría ser diferente.

-¿Esta bien?- Le pregunto el conductor preocupado.

-Si- Le susurro Bella sabiendo que mentía. Recorrieron las calles hasta que llegaron a una congestión, el auto dejo de andar -¿Qué pasa?- pregunto sin dejar de llorar.

-Hubo un accidente al parecer hoy no va poder llegar a Saint James Park, lo lamento Sra. ¿La puedo llevar a otro lado?- Le pregunto el conductor.

-¿Sabe donde queda el "Café Passion"?- Le pregunto Bella un poco más controlada, las cartas ya estaban sobre la mesa y como siempre no estaban a su favor, otra vez había perdido la partida más importante de su vida. El conductor asintió y la llevo nuevamente al café. Bella pago el taxi, y camino lentamente hasta el café, entro y se acomodo en la mesa donde horas antes había estado sentada y pidió un café.

Varios minutos vio el café sobre la mesa, y saco la pastilla de cianuro que meses atrás le había dado Black, por si la descubrían, la sostuvo entre sus manos hasta que la destapo, dejando caer el contenido en el café, tomó la cuchara y empezó a revolver el oscuro líquido.

-Le dije que si no tenia cuidado, yo mismo me encargaría de usted Sra. Switf- Le dijo la fuerte voz de Demetri que estaba acompañado de otros cuatro agentes.

-¿Puedo tomar mi café?- Le pregunto Bella sin levantar la mirada.

-Ni yo seria capaz de negarle el ultimo deseo a un condenado, adelante- Le contesto Demetri manteniendo su dura expresión. La castaña levanto la taza y la llevo hasta su boca, pero no pudo tomar el contenido, ella no podía suicidarse, si iba a morir, moriría con la cabeza en alto, no como una criminal, al final ella no había cometido ningún crimen, así que bajo la taza.

-Mejor vámonos, supongo que quiere estar en su casa antes de la cena- Le dijo Bella levantándose de la silla.

-Esa es una actitud muy inteligente- Le aseguro Demetri escoltándola.

Mientras el podre Carlisle se encontraba en su despacho en el ministerio de seguridad, aun no podía creer que la mujer que amaba lo había traicionado, todo había sido una emboscada, ahora solo quería satisfacer el inmenso dolor que ocupaba su corazón; en ese momento Demetri entro a la oficina de su amigo.

-Ya la tenemos, esta en una de las celdas ¿Estas seguro de lo que vamos hacer?- Le pregunto Demetri viendo el dolor de su amigo.

-Quiero que antes de las once de la noche ella haya sido ejecuta oficialmente, estoy seguro de eso- Le dijo Carlisle levantado la mirada.

-Creo que esto es tuyo- Le dijo Demetri sabiendo que su amigo no se retractaría, mientras el entregaba el precioso anillo.

-Eso no es mío, es de ella-Le aseguro Carlisle con dolor.

-Pues ahora es tuyo- Le dijo Demetri dejando el anillo sobre el escritorio.

-Te vas a encargar personalmente ¿verdad?- Le pregunto Carlisle temeroso.

-Por supuesto- Le aseguro Demetri saliendo de la oficina.

En otra parte Bella estaba siendo trasladada a la zona de ejecución del ministerio de seguridad, con otras seis personas que algunas veces había visto en el cuartel de la rebelión, cerca a la pared los obligaron a arrodillarse. Bella callo al suelo y poso su mano en el vientre y hizo algo que jamás había hecho en toda su vida, comenzó a rezar pero no por ella, si no por Carlisle, sabia que su alma no tenia salvación, pero Carlisle aun tenia alguna oportunidad, así que cerro los ojos sintiendo el cañón del arma en su cabeza, la partida había terminado, y ella había perdido todo.

Mientras Carlisle llegaba a la casa en silencio sentía algo atravesado en su pecho; como si se tratara de una cruel espina que jamás desaparecería… estaba seguro. Cuando entro Esme lo estaba esperando.

-¿Carlisle que paso con Bella? ¿Por qué tus agentes vinieron pos sus cosas?- Le pregunto Esme preocupada.

-Bella tuvo que salir de viaje a Liverpool con su esposo, eso es todo lo que necesitas saber- Le dijo Carlisle sin querer hablar.

-Pero Carlisle…- Intento insistir Esme.

-¡¡¿Es que no me escuchaste?!!- Le pregunto Carlisle molesto subiendo las escaleras, cuando llego al final del pasillo vio la habitación vacía de Bella, y algo más fuerte que su voluntad lo llevo hasta ella, y se sentó en la cama, aquella cama que aun guardaba su aroma. Metió su mano en la chaqueta para encontrar el anillo que horas antes le había regalado y lo apretó en su puño a tal punto que su mano comenzó a sangrar mientras el reloj comenzaba a sonar marcando las once de la noche. Cuando las campanadas terminaron Carlisle se levanto de la cama y cerro la habitación obligándose a no mirar atrás.

.:. CONTINUARA .:.

NA: El próximo cap es "Fuiste el Amor", ¿Cuál será el final del resto de los personajes??....¿Que pasara ahora con Carlisle?? ¿Podrá vivir sin Bella?

Espero que no me juzguen muy duro por este cap, esperen hasta el próximo antes de perseguirme con antorchas…. Por favor (Carita de cordero degollado).

Gracias por sus apasionantes comentarios de verdad, son mi razón de continuar la historia!!! Gracias!!!

Hasta el Próximo Capitulo.

¡¡¡No olviden dejar sus glosas, sugerencias, recomendaciones, para mi sus comentarios son mi motivación de seguir!!!