Nota: mi historia perpetuada por los personajes de Meyer (es que me gustó XD)

Chicas, he vuelto! y he traído conmigo un nuevo capítulo!! XXXD

Queridas, que bien que se portaron dejándome sus siempre alentadores Reviews, me subieron el ánimo no saben cuanto después de la baja del cap. anterior. Muchas, muchísimas gracias. Sólo espero que esta vez se porten tan bien como antes y pasen a dejar sus saludos y comentarios luego de leer.

Agradecer, cómo siempre, los Favoritos y Alertas de historias que me recuerdan a las chicas que se arriesgan con mi historia, por lo mismo este capítulo va para Sweet-Sugar-894, Beckyabc2, JPenélope (que está de un comienzo) y Ermia, mil grax ^^

Dos cosas más antes de dejarlas libres con el cap.: primero, mi U quiere consumirme, lo veo venir.. pero eso no evitará que pase a dejarles un nuevo cap. cada vez que el tiempo me lo permita. Y segundo, espero se explique con ésta publicación la actitud de Bella hacia Nicholas, el porqué aún permite ilusionarse con él a pesar de lo que le ha hecho.

A leer mejor!


10. Y otro y otro y otro y... otro más

.

–Vamos Bella, es la primera fiesta del año, no puedes perdértela.

Eran ya cerca de las siete del día sábado y Alice aún intentaba convencer a Bella que se les uniera para la fiesta que se llevaría a cabo aquel día. Rosalie también había marchado al dormitorio de las chicas; era de común acuerdo que ese era el lugar de la previa.

Por otro lado, Bella estaba con la mirada fija en la pantalla de su laptop intentando avanzar con una redacción para Lenguaje. Les había dicho a las chicas que no estaba de humor para salir y aquello era del todo cierto pues ellas también habían notado que lo de Bella no era sólo una excusa barata para no asistir. De la tarde del día anterior que la habían visto así, algo retraída y triste. Intentaron subirle el ánimo de mil maneras mas todos los esfuerzos resultaron en vano.

–Bella escúchame –Rosalie cerró el laptop sin siquiera consultárselo y le habló de forma directa–. Yo no tengo idea que ocurrió que te puso así y no pretendo tampoco que me lo digas si supone para ti una incomodidad, menos aconsejarte si no lo quieres. Lo único que puedo decirte es que visto desde mi punto necesitas despejarte. No te garantizo que esta fiesta logrará borrar algo ni que lo mejorará, menos que cambiará las cosas pero si puedo prometerte que por mi parte, la de Alice y de Jasper haremos todo lo posible para que la disfrutes. Si te sientes incómoda estarás en todo tu derecho de volver a la habitación y no nos opondremos –se detuvo un minuto para dejar a Bella digerir su mensaje, luego finalizó–. Si va a cambiar nada… ¿tiene algo de malo que te diviertas?

Bella no pensó en un comienzo que las palabras de Rosalie le llegaran tan a fondo pues creyó que nada podría con la tristeza que estaba sintiendo. Aún le resultaba imposible entender cuál era el sentido de todo eso. Como deseaba encontrar a alguien que le dijera: "el sentido es aquel" pero en ese momento las direcciones estaban difusas en su cabeza. ¿Qué pretendía Nicholas haciendo lo que hacía? ¿por qué cuando ella ya se había ido? ¿por qué cuando aún estaba con la otra? Ninguna respuesta. ¿Pero por qué él la seguía afectando? Eso era simple: aún cuando en veinte años alguien viniera a preguntarle y ella lo negara diciéndoles que sólo había vivido un "amorío casual", siempre sabría que Nicholas había sido su primer amor. Y el primero, para bien o para mal, nunca se olvidaba.

Pero lo cierto y más evidente era, y como lo dolía pensarlo, que Nicholas buscaba ganar por partida doble. ¿Y la distancia? Como le convenía. Tenerla a ella, tener a la otra y quien sabía a cuantas más.

De hecho, sentía lástima por aquella otra muchacha y como odiaba la sensación: si Nicholas se tomaba la molestia de seguir conquistándola a ella aún cuando kilómetros y kilómetros los separaban, quien sabía que estaría haciendo en ese mismo momento con su querida vecinita.

Sabía que lo que debía hacer era llamarlo para decirle que ya no le interesaba y que no la molestara porque ella buscaba seguir con su vida pues se merecía (si, se merecía) ser feliz con alguien que no fuera un cobarde mentiroso como él. Eso era lo que debía hacer. Lo que debía mas no podía. Ella era capaz de hacerle frente a cualquiera y tenía el carácter defenderse, era sólo que no podía, no con Nicholas. No con alguien que tenía el control de provocarle las más contrastadas sensaciones.

Lo que si podía hacer era dejarlo pasar. No intentar cambiar, no forzar a olvidar pero si seguir. Avanzar: su insignia desde que había arribado a Boston, ¿no? Y ahora Rosalie se lo estaba recordando.

–¿Qué nos dices? –le preguntó Alice luego de oír también atenta las sabias palabras de la rubia.

–Supongo que tendré que cambiarme –dijo levantando los hombros.

–De eso yo me encargo –Alice ya estaba de lleno dentro del armario.

A pesar que la fiesta se realizaría en el ala de los hombres, Jasper se pasó a eso de las diez por la habitación para recoger a las chicas. Edward no lo acompañaba.

–Como siempre, muy guapas –les dijo a Rosalie y a Alice luego de saludarlas. Rosalie vestía unos jeans capri con una camiseta blanca ajustada y sobre ésta un bolero amarillo; calzaba tacones blancos y usaba el cabello suelo como acostumbraba. Por otro lado Alice llevaba una falda tableada negra, una blusa de tiras blanca con delicados vuelos y zapatos de taco tipo Barbie color azul que le combinaban con sus aretes–. ¿Y Bella? Supongo que va.

–Claro que si amor, ya viene.

–Hey Jass –saludó Bella tímidamente al salir del baño.

–Wow, chicas ustedes están hermosas –dijo dirigiéndose a su hermana y su novia– pero creo que esta noche Bella es la ganadora –dijo Jasper piropeando a Bella quien no pudo más que sonrojarse. Ella vestía unos pitillos negros, una remera blanca sin mangas ajustada sobre otra igual de color verde que entallaban su figura; las Converse eran verdes. El cabello lo llevaba recogido en un tomate casual que dejaba caer cabellos algo desordenados por su rostro y cuello.

–Bueno Rose, tendremos que buscarnos un par de chicos por ahí y dejar a estos dos solos –bromeó la morena.

–No, no, no, nada de eso. Quiero que todos me envidien cuando me vean llegar con las tres mujeres más lindas del instituto –salieron de la habitación riendo.

La junta ya había comenzado cuando llegaron al lugar. El ambiente de festividad reinaba: iluminación suave, música animada, mesas abarrotadas de comida y bebestibles (de aquellos ingresados furtivamente) y chicos de todos los cursos que se divertían conversando, bromeando e incluso algunos bailando por el hogareño lugar.

Bella se sintió algo cohibida al contemplar la escena. Ella no acostumbraba lugares ni situaciones como esa y, a pesar de eso, ahí estaba. Y todo porque necesitaba "despejarse".

–¿Qué tal Bella? –la saludó Tyler animadamente al pasar por su lado–. Hey, ¡que linda estas! –Bella sonrió sorprendida. Le era extraño recibir ese tipo de atención: primero había sido Jasper y ahora Tyler. Bueno, lo de Jasper sabía había sido algo de cordialidad de la mano de su cumplido pero… ¿lo de Tyler? De repente, Bella se sintió reconfortada. No porque la sesión de maquillaje de Alice de esa noche había tenido éxito y la hacía lucir (según los comentarios) más guapa que de costumbre sino porque aquello la hizo rectificar un pensamiento amasado hacía poco en su habitación: avanzar. Era extraña la idea que acudió en ese momento, extraños los escasos segundos que necesitó para dominarla y extraño el hecho que ni consideró oponerse: había aceptado que esa noche iba a divertirse como no lo hacía en tanto tiempo.

–Wow Bella, estás ardiendo chica –la broma de Alice la devolvió al lugar. Y el regocijo que sintió esta vez si fue provocado por la idea de sentirse atractiva.

–Creo que esta noche tendré que dedicarme a espantar a unos cuantos interesados.

–Tal vez Bella no quiere que los espantes hermanito –Rosalie tomó del brazo a la castaña y la llevó con ella al otro lado de la habitación para tener una mejor vista de todo. A los minutos Alice y Jasper se les unieron con las bebidas que habían cogido de la mesa donde descansaba la comida.

Bella tomó un trago, sintió su garganta arder y seguido de esto un calor que la recorría. Aquello era alcohol: vodka con naranja específicamente. Sabía porque ya había tenido la oportunidad de beber un par de veces y había probado aquel trago. Estaba suave, bastante agradable. Tomó otro trago y otro más.

La conversación con los chicos se fue haciendo animada. A los minutos de les acercó Ángela con una amiga llamada Jane a quien Bella había visto en clase de matemáticas, y luego se les unió Ben, Eric y Tyler trayendo consigo algo más de risas, bullicios y bebidas. Bella se reía, conversaba y en ocasiones hasta ella misma bromeaba. No pensó que podía ser cierto pero ahí estaba pasándosela realmente bien en aquella fiesta.

No lo notó hasta que los susurros poco disimulados de algunas chicas cercanas le advirtieron que Edward Cullen ya se encontraba en el lugar. Y claro, ahí estaba de pie cerca de la entrada de la mano de una rubia despampanante: Tanya. Era envidiable, pensó Bella, pues si Tanya dejara de arreglarse siempre luciría increíble. Y ahora que lo notaba, era envidiable también que junto a Edward hacían la pareja perfecta: ambos tan guapos, tan populares, tan… perfectos.

Tanya se dirigió donde sus amigos, por lo visto los más exclusivos del lugar, con Edward tras su paso. La chica se sumó fácilmente a la conversación y risas del grupo mas Edward parecía interesado en algo más. Miraba a su alrededor, buscando algo. O… a alguien.

* * *

¿Dónde estaba? Tenía que estar con su hermana, con Jasper o Rosalie, de eso seguro pero no la veía por ningún lugar. ¿Y si había decidido no ir? Bueno, no era la gran cosa asistir a esa fiesta pero aún así la idea de no ver a Bella esa noche lo entristeció. ¡Por Dios! ¿Es que acaso no podía ser más patético? En verdad se estaba comenzando a asustar de su persona. Tenía que intentar pensar en algo más.

–Voy por un trago, ¿quieres algo de beber? –le preguntó a su novia.

–Ponche está bien.

Se fue a la mesa de las bebidas. Sacó una cerveza fría para él y tomó un vaso para servir algo de ponche de piña.

–Hey Edward –esa voz tras su espalda. Si bien todo se aceleró en su interior, una parte de él se tranquilizó al saber que ella si estaba en el lugar.

–Hola Bella –se giró a saludarla y… ¡sorpresa!: se veía radiante. Cada día que avanzaba iba descubriendo y sorprendiéndose con cosas que le gustaban de la personalidad de Bella que la hacían más linda ante sus ojos pero en ese momento tuvo la certeza que Bella en sí era preciosa ante los ojos de cualquiera. Y esa noche traía su encanto tal cual un arma cargada lista para abrir fuego.

–¿Qué te parece la fiesta? –¡wow! Esa noche si que se estaba dejando llevar. Cuando vio a Edward acercarse a la barra, sin pensarlo, se excusó de los chicos diciendo que iba por más bebidas y todo eso sólo para ir a saludarlo. En momentos como ese de reconocerse.

–Se ve animada, hay bastante gente. ¿Ponche? –le ofreció a la chica.

–Por favor, es para Alice.

–¿Tú qué estás tomando? –le preguntó mientras servía otro vaso.

–Vodka con naranja –Edward comenzó a preparar uno.

–Y… ¿te estás divirtiendo?

–Mucho, y eso es algo bastante raro en mí –el chico le acercó los dos vasos–. Gracias Edward. ¿Sabes? Deberías ir un rato con nosotros –ambos sabían perfectamente que se referían al hecho que Edward prefería compartir con los amigos de Tanya a permitir que Tanya compartiera con los suyos–. Estamos ahí en el sillón –le indicó el otro lado de la sala donde un grupo bastante amplio conversaba entretenido– ya sabes, Jasper, Alice, Rose y otros chicos. Y bueno yo –agregó sonriéndole.

–Claro, no me lo perdería.

–Te estaré esperando –estaba claro, el vodka que comenzaba a correr por su cuerpo era el que hablaba.

Edward, como siempre, la observó irse. "Te estaré esperando" había dicho, no "te estaremos". No sabía si ya había alcanzado el punto donde comenzaba a analizarlo todo de la manera más insólita posible, lo más probable es que así fuera y faltara poco para volverse loco. Aún así eso no quitaba que ella hubiera dicho: te "estaré" esperado.

La fiesta siguió su mismo curso: los ánimos y la celebración no decaían. En ese lugar lo único que tenía permiso para bajar eran las botellas de alcohol que ya comenzaban a escasear y se manifestaban en la repentina "alegría" de los presentes. Edward había podido unírseles después de un rato avanzada la fiesta. Eso era algo que le gustaba de Tanya: la chica nunca le exigía pasar cada minuto junto a ella. No era una novia aprensiva, menos celosa. Lo opuesto a Jessica por ejemplo, quien le reclamaba cada día más minutos a solas y más exclusividad. Por cosas como esa era que tal vez no lo asfixiaba estar en una relación con ella.

Bella podía sentir como poco a poco los 40º del vodka iban tomando control de su cuerpo, de sus movimientos y de sus palabras. No había bebido mucho mas su poca costumbre y limitada tolerancia al alcohol la hacían blanco fácil de la embriaguez que ya, claramente, se hacía presente. No era la única en ese estado: Bella podía notar como Alice y Rose también estaban bastante "felices" y ni que decir de Eric y Paul (otro chico que se les sumó) quienes lograban transformar cualquier palabra al doble sentido. Jasper había ingerido el suficiente alcohol con el que, según Bella, ella habría caído rendida hacía rato mas en él parecía no tener efecto. Y menos hablar de Edward quien, aún bebiendo, mantenía toda la cordura como si hasta la embriaguez se manifestara con tanta perfección en él.

Porque en Edward todo era perfecto, pensó Bella y su concusión la sorprendió. ¿Cómo no lo había notado antes? Por lo menos no de una forma tan evidente. Suponía que el alcohol había agudizado sus sentidos pues ahora entendía porque se hablaba que Edward podía estar con cualquier chica o tener una novia como la que tenía, eso estaba claro: él no era cualquier chico. Primero, su personalidad era encantadora, segundo, tenía un estilo único y tercero, era in-creí-blemen-te guapo. Una cabellera que te provocaba… y una sonrisa que te hacía… y unos ojos que te obligaban… un freno necesitaba para todo el alcohol que se le subía a la cabeza.

Edward intentaba no rendirse tan evidentemente a Bella menos sabiendo que en la misma sala estaba su novia, su hermana, cuñado y amigos que podían notar fácilmente su extraña fijación por ella. Era sólo que aquello le estaba resultando de los mil demonios. Bella, controlada un tanto por el alcohol, se exponía ahí frente a sus ojos conversando, riendo, bromeando y siendo tan espontánea, siendo tan… Bella. Si el alcohol no lo embriagaba esa noche ya tenía claro que cosa lo haría.

–Hola chicos –Jessica llegó repentinamente donde el grupo y se interpuso entre Edward y Bella–, hola Edward –fue al único a quien saludó en singular enviándole, sin tapujos, una evidente muestra de coquetería–. Ya que estamos todos aquí… ¿qué les parece si lo hacemos más interesante? –dijo mostrando la botella de vodka vacía que llevaba con ella–. Ya saben, ¿revivir viejos tiempo?

–Yo quiero jugar –cantó Alice al instante en que comprendió a que se refería Jessica con la botella–. Jasper amor juguemos –le rogó como una niña.

–¡Urra por los viejos tiempos! –gritó Eric.

–Si tú quieres –le concedió muy complaciente Jasper.

–¡Hip, hip! ¡Urra! –coreó Paul.

–A mi me parece bien –se sumó Jane. Ángela asintió a su lado.

–Entonces yo también voy –acordó Ben.

Rosalie se excusó diciendo que iría a dormir pues al otro día tendría que madrugar pues Emmett pasaría por ella temprano. Le preguntó a Bella si tenía algún inconveniente con esto dado lo que le había prometido en la habitación a lo que Bella le respondió que no se preocupara, que luego volvería con Alice y Jasper. Con esto, Rosalie marchó a su dormitorio acompañada de su hermano el que luego regresó a la fiesta.

–¡Urra por lo años dorados!

–Entonces jugaremos todos nosotros, ustedes nueve –contó a los presentes ignorando olímpicamente a Bella–, Lauren, Mike y yo –concluyó Jessica– porque tú también juegas, ¿no Edward? –volvió a dirigirse exclusivamente al chico sin ocultar su interés. Aquello lo había tomado por sorpresa; no creyó que los otros se sumarían tan fácilmente a la idea de Jessica y ahí estaban considerándolo en el juego, uno de esos juegos que antes de seguro no habría pasado por alto pero que ahora, extrañamente…–. Vamos, ¿qué dices? –pero fue alguien más quien se encargó de responder.

–Yo también jugaré Jessica –era Bella.

–¡Hip, hip! ¡Urra! –fue lo único que se escuchó luego de aquella intervención.


Cha cha cha chán! Creo que todas vemos venir lo que se avecina, no? . el tan mega-ultra-conocido juego de la... XDXD

Qué opinan? La actitud de nuestro (si, lo comparto) Edward? Enamoradizo a mil? y Bella, con esa borrachera... en que se meterá? o con quién? :O

Y un detalle sutil que por ahí pasó para las fans Angela/Ben... notaron el entusiasmo del chico luego de que Angela se sumara al juego? Con cariño para las que gustan de esta parejilla.

Y de lo que decía al inicio sobre Bella y Nicholas, es más o menos lo que intenté reflejar aquí: él fue su primer amor y fue uno muy bueno en verdad, hasta que él se condoreó y todo el asunto... pero ella lo amaba aún cuando él la terminara, por lo mismo soñaba con la idea de volver. Creo que es algo normal no? De por si las chicas parece que somos algo masoquistas y queremos aún con el chico que nos hace sufrir.. o no están de acuerdo? Diganme uds. Y si piensas como yo.. sabrían decirme "¿por qué hacemos eso?" :S

Eso nada más, espero ansiosa tantos (o más XD) Reviews como antes! Plisssssssss Yo cumplo con mis cariños!

Hasta la próxima, amores y cuidense!