Nota: idea original de Stephanie. Yo solo me hago de sus personajes y me invento un cuento más o menos.

Chicas, nuevo cap! Estoy algo apurada (se supone que ahora mismo estoy trabajando en un informe pa' Taller XD) así que rapidín rapidín:

Amo ver que cuando agregan a Favoritos o a Alertas mi historia, me emociona en verdad, y con la anterior publicación adoré a May-loves-Edward-Cullen (yo tbn!), Summer723, ZoriCullen, escorpiotnf, xikiss cullen, xaparrita-culls y a Maria Alejandra19. Muchas, muchísimas gracias chicas!

Faltan Reviews :(... esos faltan por montones.

Lean girls and enjoy!


11. Un giro inesperado y... pop!

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Pensó que su día de suerte había llegado a la cima cuando minutos atrás Tanya lo había apartado del resto y lo había invitado, junto a su grupo, a otra fiesta en un pub cercano. Él se había excusado diciendo que esa noche compartiría algo más con sus amigos y luego marcharía a dormir. ¿Verdad? Absolutamente, eso era lo que haría aquella noche. ¿Omisión de información? Aquello posiblemente podía suscitar un "tal vez"."Tal vez" que resguardaba celosamente para él y nadie más el hecho de querer quedarse ahí sólo para estar con Bella.

¿Y ahora? Ahora Bella lograba hacerlo cruzar su propio margen de buena suerte al otorgarle aquellos dos segundos de gloria que le nublaron la mente y lo hicieron suprimir un respiro. ¿Sin Tanya presente y además con la existente posibilidad de poder besar a Bella esa noche? ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Acaso los planetas se habían alineado? Lo que Edward no sabía era que poco y nada tenían que ver los planetas, tan excesivamente lejanos, con los designios de su fortuna. El motivo, más cercano aún, fue que esa noche, cuando aquella moneda cayó al suelo con tan reconocido presidente mirando hacia arriba a poco más de 15 kilómetros del instituto, la suerte se encargó de viajar dicha distancia para llegar donde él y otorgarle la posibilidad de aquellos tan anhelados labios.

–Supongo que no tengo otra opción Swan –la voz de Jessica dirigiéndose de forma tan despectiva a Bella lo regresaron de sus revueltas mentales por el espacio sideral–. Bien chicos, Edward –su tono había vuelto a cambiar a una dulce y suave melodía– ¿por qué no nos ordenamos? –todos comenzaron a moverse ubicándose en cuclillas alrededor de un círculo imaginario. Edward intentó llegar al lado de Bella pero Jessica lo retuvo junto a ella.

Estaba segura que su repentina actuación había sido sólo para hacerle frente a Jessica y al hecho que la ignorara tan descaradamente. Estaba claro que esa chica aún le tenía bronca por la caída. ¡Dios! Si de eso, ¡años habían pasado! ¿Cómo podía comportarse de forma tan infantil? ¿Qué acaso no tenía 18 años? ¿No era lo bastante grande ya?

Bueno, de todas formas ella tampoco se estaba comportando tan maduramente como creía. Ahí, ni en sus cinco sentidos y además reclamando por participar en un juego de besitos asignados por una botella giradora. ¿Quién la entendía? Pero… ¿en verdad le importaba? Estaba segura que a la mañana siguiente cuando abriera los ojos y un hacha le partiera la cabeza se arrepentiría de todo, era sólo que esa noche… esa noche quería auto-demostrarse que no sólo Nicholas tenía permitido ir por la vida divirtiéndose, ella también podía hacerlo. Y sí que lo estaba logrando.

–Ya saben las reglas, ¿no? Primer beso de "piquito", el segundo implica labios, el tercero francés y un cuarto supone acatar las peticiones del público. Y como la idea de jugar fue mía, partiré girando la botella –dicho esto Jessica se inclinó hacia el centro con una botella vacía en su mano y la hizo girar, no sin antes concederle algo de suspenso al asunto que fue respondido con exaltaciones, del todo controladas por el alcohol, por parte de Paul y Eric.

La botella giró unos segundos. Mike.

Jessica volvió a inclinarse hacia el centro, Mike hizo igual. Se acercaron y se dieron un suave beso en los labios. Ya en sus lugares otra vez la botella, ahora impulsada por Mike, volvió a girar.

Bella no, Bella no, era en lo único que Edward podía reparar mientras la botella daba vueltas, cada vez más lento, sobre la alfombra.

Ángela. La chica se sonrojó. Al igual que antes con Jessica, Mike le dio un beso rápido a Ángela y el juego continuó.

Jasper. Las bromas de los chicos se hicieron escuchar.

–Hey Ang, cuidado con mi hombre –bromeó Alice.

–Las reglas son las reglas amor. Y si tengo que responderles a todas estas chicas esta noche… no tendré más remedio que hacerlo –dijo Jasper con una divertida mueca y fingiendo resignación.

–No te preocupes Alice, Jasper sólo recibirá besos decentes esta noche, por lo menos por parte de nosotras.

El beso, como los anteriores, fue suave y rápido. Y la botella ya estaba girando otra vez.

Bella.

Edward descansó un tanto. De entre todos los chicos que había ahí, Jasper era el único al que soportaría viendo besar a Bella pues sabía que nunca se interesaría en ella; estaba demasiado enamorado de su hermana para siquiera llegar a considerarlo.

En cambio, los ojos de Bella abriéndose al instante en que la botella la indicaba reflejaron su sorpresa. Tener que besar a Jasper, el novio de su amiga…

–Vamos Bella, ya bésalo, lo hace increíble –era Alice otra vez restándole importancia al asunto. Estaba tan segura de lo que sentía por Jasper y de lo que Jasper sentía por ella que seguía pudiendo ver aquello como un simple juego y nada más.

Y lo hizo. Un sencillo beso al rubio.

Ahora ella tendría que girar. Se acercó a la botella, la tomó entre sus manos y le dio impulso. En los segundos en que la botella giraba apareció en su cabeza fugazmente la imagen de Edward. Y mientras el roce con la alfombra frenaba su movilidad Bella se imaginó besándolo.

Y sólo en su imaginación permaneció pues un beso a Tyler tuvo que dar.

De Tyler a Lauren, de Lauren a Edward (quien hiperventiló antes, durante y después del beso), de Edward a Jessica (quien no dudó en aprovecharse un poco de la situación) y de Jessica a Ben fueron pasando los besos. Todos sanos y pulcros besos (a excepción del rápido movimiento de Jessica y de un beso entre Jasper y Alice que tuvo que ser interrumpido por sus compañeros) en aquella primera ronda.

Pero los turnos comenzaron a repetirse. Jessica con Mike y Paul con Jane ya tenían que considerar su lengua en aquel juego. El resto aún seguía entre los besos tipo uno y tipo dos. Lamentablemente para Edward, ni un piquito había sido posible aún entre él y Bella. Cada vez que la chica giraba, la botella, como si dirigida por un imán estuviera, se alejaba de él. Y cada vez que él la giraba, la boquilla del envase no hacía más que indicar a Jessica, Lauren (quien seguía hiperventilando) a Jane o a Ángela. ¡Hasta Alice había salido! Por supuesto había vuelto a lanzar y aún así los labios de Bella seguían siendo un misterio para él.

La misma suerte corría para Ben.

–¿Qué mierda le pasa a esta botella que no me quiere dejar besar a Ang? –le había comentado por lo bajo el moreno a Edward cuando la botella, lanzada nuevamente por Ángela, volvía a ignorarlo para indicar otra vez a Eric.

–Eso mismo me pregunto –le había respondido el castaño fijando su vista en Bella quien en ese momento recibía otro trago de parte de Tyler. Seguramente aquella moneda, a 15 kilómetros de ahí, había sido recogida por alguien quien se había llevado también la suerte del castaño.

Por lo menos la mala fortuna de Ben terminó cuando, en un turno de él, la botella al fin terminó decidiéndose por su enamorada. La chica se sonrojó mientras que su tímida sonrisa poco podía ocultar que ella también había estado esperando ese momento. La dicha en ambos fue mayor cuando, al posterior tiro de Ángela, la bondadosa botella les regaló un segundo beso.

La botella giraba a la derecha, giraba a la izquierda; los besos iban, los besos venían; el alcohol llegaba y desaparecía mientras que los minutos sólo avanzaban en el reloj.

Durante todos esos momentos Edward sólo tuvo ojos para Bella acompañados de las variadas emociones que rápido llegaban y rápido cambiaban: la ilusión cuando por su parte o la de ella la botella comenzaba a girar en el centro, la frustración cuando dicho objeto decidía obviar su deseo y la rabia cuando Bella debía inclinarse para besar a otro. Pero lo que más extraño fue que en cada momento estuvo presente la preocupación. Su preocupación por ella. Ver que Bella seguía bebiendo y que con cada sorbo perdía más la cordura y los sentidos. Ver que Tyler o Newton insistían en ofrecerle como si aquello fuera gracioso y ver que ella… ella nunca se negaba.

–Vamos Bella, vamos por el tercero –la alentó Tyler cuando fue otra vez el turno de la castaña. Edward le lanzó una mirada de odio.

–O por el nuestro –ese fue Newton y la gota que rebalsó la paciencia de Edward. ¿Qué se creía ese cretino, que en clase no hacía más que molestar a Bella, haciéndose el galán con ella? No era más que un galán de cuarta que intentaba emborracharla para conseguir lo que quería. Algo tenía que hacer…

Esperó que Bella besara a Ben (¡gracias a Dios!) e interrumpió el juego.

–Bien, creo que ya es muy tarde –dijo levantándose de su lugar–. La fiesta está acabando, deberíamos ir a dormir –las protestas no tardaron en llegar.

–Pero si aún nos queda mucho –le dijo Jessica intentando tomarle la mano. Edward la corrió sutilmente.

–Vamos hombre, nos estamos divirtiendo –dijo Tyler.

–La noche es muuuuy joven –lo secundaron Eric y Paul.

Por lo visto, para lo que menos estaban lo ánimos era para ir a dormir. Pero tenía, no, necesitaba sacar a Bella de ahí. E hizo lo único que podía hacer: buscó apoyo en Jasper (uno de los pocos concientes del grupo) enviándole una mirada de socorro; un sólo y fugaz movimiento de ojos en dirección a Bella que le explicaron al rubio su necesidad de que aquello acabara. Sin cuestionarlo, Jasper agregó a favor de Edward:

–Creo que Edward tiene razón, nos estamos quedando solos, deberíamos ir a la cama –y también se puso de pie–. Vamos amor, vamos a dormir –ayudó a levantar a Alice quien hizo lo que le decían. Luego se dirigió a Edward:– Edward, ¿puedes acompañar a Bella a su dormitorio? Alice se quedará conmigo esta noche.

Edward asintió. Luego tendría que darle miles de gracias a su amigo. Y bueno, miles de explicaciones también.

–Bien, buenas noches chicos –se despidió Jasper con Alice acurrucada a su lado.

El resto de los muchachos empezó a moverse también, algunos reclamando a viva voz, otros comprendiendo que en verdad ya era hora de que el juego y la fiesta terminaran.

–No te vas a ir Edward, ¿o si? –Jessica se había acercado y le hablaba en un susurro–. No por ella –dijo indicando a Bella quien descansaba aún en el suelo sobre el hombro de Ángela–. Puede llevarla Tyler o Mike y así podemos quedarnos un rato a solas –dijo aún más despacio.

–Lo siento, le dije a Jass que lo haría.

–Yo puedo acompañarla Cullen, no te hagas drama –le dijo con suficiencia Mike. Sintió la ira arder otra vez.

–No me hago drama Newton, yo la llevaré –si las miradas mataran…–. Vamos Bella –parecía que la detención del juego había hecho que Bella se relajara, pues casi se estaba durmiendo sobre el hombro de Ángela. Edward la ayudó a levantarse con cuidado tomándola de las manos pero la chica, un tanto inestable, se aferró a su pecho y se acomodó. Con un movimiento titubeante, se decidió a pasar su brazo por los hombros de ella quien respondió acurrucándose aún más. Gracias a Dios Bella estaba del lado derecho y no pudo escuchar la aceleración que experimentaron los latidos de su corazón.

Edward se despidió de forma general y salió con Bella del lugar (la mirada de Jessica ardía tras su nuca). Antes de atravesar la puerta pudo escuchar a Ben ofreciéndose a acompañar a Ángela y a Jane a su dormitorio.

–Edward… –dijo de repente Bella mientras caminaban por un pasillo vacío– siento que voy a caerme.

–No te caerás Bella, no dejaré que pase –la aferró más a él. Silencio otra vez.

–Edward… no nos besamos esta noche –¿así que Bella, incluso borracha, también lo había notado?

–Lo se… –no supo que más decir.

–Yo besé a Tyler, a Eric, a… a Ben –comenzó a hacer un repaso. Edward se sonrió al escucharla divagando– a Newton, a… ese chico de… el amigo de Eric, ¡a Jasper! Los besé a todos… menos a ti.

–Menos a mi –repitió para si mismo.

–Edward… quiero dormir.

–Ya vas a dormir Bella.

Llegaron al dormitorio. Edward recibió la llave, abrió la puerta y caminó hasta la mesita de noche donde encendió la lámpara (siempre con Bella aferrada a su cuerpo). Con cuidado separó a la chica de él, la ayudó a recostarse y la cubrió con una manta. La observó un segundo y se levantó dispuesto a salir de la habitación.

–Edward –lo llamó. Bella se repuso en la cama.

–¿Necesitas algo? –preguntó preocupado. Se acercó y se sentó a su lado, manteniendo una distancia que creyó pertinente. Bella le sonrió.

–Mi turno de girar –Edward la miró confuso. Bella hizo como si giraba una botella invisible entre ellos, esperó unos segundos (los que duró la botella dando vueltas) y luego levantó la vista para encontrarse con unos ojos esmeraldas brillando de estupefacción. Aquello le confirmó a Edward lo que él no podía ver: la botella imaginaria lo indicaba.

La chica volvió a sonreírle y, lentamente, comenzó a acercarse.

¿Bella… –tragó saliva– iba a… –respirar, tenía que respirar– iba acaso a… –juntando letras, así se conseguía armar palabras– a… besarlo? Su pecho subía y bajaba con ritmo cada vez más acelerado.

Bella cerró los ojos. Esa imagen. Fue sólo un segundo: sus sentidos se agudizaron. Alarmas de autos y perros ladrando, el ruido del viento acariciando los frondosos árboles y luciérnagas golpeándose contra letreros de neón, un bebé que lloraba, un televisor con cierre de transmisiones, pasos de un hombre maduro por la acera húmeda y los barcos de vapor a kilómetros en alta mar. La tierra se detuvo y todo se invirtió.

El aire de la habitación se prensó; los sonidos fueron ahogados. Sólo un ruidito. Algo en su interior que cambió. Implosión que hizo…

…pop.


Opinen nenas por favor!!!

Reviews, reviews y más reviews que me harán sonreir no saben cuanto . Cariños viajan!

Amores y cuidense!