Nota: original de Meyer. Sólo me hago de sus personajes y me invento un cuento más o menos.
Queridas! no saben cuánto lo siento! De verdá me parece una inconciencia de mi parte hacerlas esperar cerca de un mes para el nuevo capítulo. Hay un culpable directo: la U ¬¬ Pero tomo responsabilidad en la parte en que mis escasos (porque si lo son) tiempos libres no suelen coincidir con mis tiempos de inspiración.
Eso primero. Ahora... un reclamo de mi parte: quiero una explicación (y convincente por favor) de porqué los Reviews son tan escasos. Es bromita, no se asusten XD Pero serias otra vez... ¿qué pasa? :( Yo siempre espero ver sus saludos, opiniones, reclamos y cualquier-sea-su-comentario ahí escrito. Por fis, no se olviden de ellos ^^ (por supuesto las chicas que dejan, son un amor!)
Agradecer a las lindas amvi, ARTEMISA CULLEN, Ld-LuThIeN, yunayi y Mills Rathbone por sus Favoritos y Alertas. Gracias queridas!
Eso, y nuevo capítulo al fin!
12. No lo creo, lo sé
.
Dijo que nunca se enamoraría y… había sido necesario un segundo (¿bendito o maldito, quién podía tener la certeza en ese momento?) para invertir sus ideales y cambiar sus prioridades; un segundo en el que Bella había tardado (y osado) cortar el espacio entre ellos; un segundo que se perfilaba con aquella imagen de esos ojos entrecerrados y esos labios tan exquisitamente… dispuestos.
Dijo que nunca se enamoraría y luego… un segundo en que su interior había reaccionado y le demostró lo errado que podía estar haciéndolo sentir tan único, tan diferente, tan mágico e inexplicable, tan real e indudable, tan fastidiosamente… agradable.
Dijo que nunca se enamoraría y en ese glorioso y malditamente bendito segundo… un estruendoso pop silencioso que resonó en su corazón le enseñó que simplemente estaba irremediablemente enamorado de Bella.
Enamorado… sin posibilidad de negación y con Bella ante sus ojos tan dispuesta a besarlo. Como anhelaba ese beso, esos labios y ese aliento… mas no podía, no podía ni debía, no a costa de alguien en un estado tan vulnerable como en el que estaba ella.
Tomó el rostro de la chica entre sus manos quien tembló ante su contacto esperando por un beso completamente diferente del que llegó. Los labios de Edward llegaron tan lejos como pudieron y no pudo ir más allá: besó su frente y alejó su rostro para poder observarla, tan sublime frente a él. Bella entreabrió sus ojos sonriendo. Él retiró sus manos despacio y ella volvió a acurrucarse en la cama dispuesta al fin a dormirse.
–Así es mejor Bella –susurró Edward mientras la arropaba–. Duérmete ahora.
Y salió de la habitación siendo otro, lo sabía. Pues deseaba que el resto de su vida, de sus días, horas y minutos se sintieran exactamente igual que aquel épico segundo.
* * *
–¿No vas a preguntarme nada? –soltó finalmente Edward. Él y Jasper desayunaban aquel día domingo. Alice había marchado a su cuarto (su novio la había acompañado) para poder ducharse y arreglar así la mala racha provocada por el trasnoche.
Jasper levantó la vista. Sabía a que se refería Edward específicamente.
–Si no quieres hablarme de eso no tienes que hacerlo –y volvió a lo suyo.
Edward asintió varias veces la cabeza meditando las palabras de su amigo. De repente entendió.
–Tu psicología inversa no funcionará conmigo.
–No hay psicología Edward –sonrió Jasper–. Si no quieres contarme, no lo hagas, yo tampoco preguntaré pero si quieres… yo te escucho, lo sabes –y siguió desayunando. Una sonrisa se escondía sabiéndose triunfador. El reloj no alcanzó a contar un minuto cuando se escuchó a Edward hablar:
–Es Bella.
–Wow, por lo menos deja pasar dos horas o una, pero ¿ni un minuto Edward? ¡Ni un minuto tardaste!
–Vamos Jasper no estoy de broma.
–Pero si es gracioso, bien lo sabes.
–Por favor… –Edward seguía serio, no molesto. Nervioso era la palabra.
–Está bien –Jasper retomó la compostura–. Dime –aún así, Edward mantuvo el silencio–. Te pasan cosas con Bella, ¿no? –lo animó Jasper.
–Creo… –rectificó– se que estoy enamorado de ella.
Jasper no expresó ningún tipo de manifestación. En lugar de eso sólo repitió:
–Estás enamorado de Bella. ¿Por qué lo sabes?
–Porque… –¿cómo empezar?– pues porque… –¿porque Bella lograba hipnotizarlo y no podía evitar mirarla cada instante? ¿Porque se imaginaba con ella a cada minuto y le preocupaba que algo le ocurriera? ¿Porque los celos lo dominaban cuando la veía con alguien más y odiaba tener que alejarse de su lado?, pensaba Edward. Tantas razones y se quedaba sin palabras– porque ella…
–Seguro tienes miles de razones –concluyó Jasper sacándolo de aquella extraña e incómoda situación–. Entonces… algo tienes que hacer con respecto a eso.
¿Hacer? Él no sabía como se actuaba en esa situación. Es decir, siempre que le había gustado alguna chica él simplemente aplicaba sus métodos de conquista y la conseguía, así de simple. Era sólo que nunca había deseado a esas chicas ni una mínima parte de lo que necesitaba ahora de Bella. Es más, cuando despedía sus encantos sobre ellas, buscaba su propio bienestar, divertirse sin importar lo que ellas sintiesen. Ahora, aún sin saber que sentía (o no) Bella por él, sus prioridades se habían invertido y sólo podía pensar en hacerla dichosa; estaba seguro que su bienestar se conseguía logrando el de ella.
–No se que debo hacer Jasper –un susurro reveló la verdad–. Tal vez… tal vez simplemente debiera hacer nada.
–Edward, ¿cuántas veces me has contado que te has enamorado? Me refiero a así de seguro como lo acabas de hacer –Edward no respondió, sabía a donde quería llegar Jasper–. Vas a saber que hacer, te lo aseguro, además estamos hablando de Bella, es decir, para mi fueron necesarios un par de días para saber que Bella era una chica diferente, una chica increíblemente agradable, buena; para ti no fue necesaria ni una semana para saber que estabas enamorado de ella.
–Pero ¿no podía ser algo más normal? Digo, sólo unos días y termino con la cabeza llena de ideas que me están, en verdad, matando –dijo Edward un tanto exasperado. Jasper rió.
–Te dije que esto ocurriría. Eso si, nunca pensé que tan pronto.
–No le digas a Alice, por favor.
–No lo haré pero como su hermano debes saber que Alice es muy intuitiva. Puede ver cosas hasta donde no las hay, así que vete con cuidado si no quieres que luego te llene la cabeza de sus ideas algo… extremas.
–Tendré cuidado.
–¿Vas a acercarte a ella? Me refiero a acercarte más pues por lo que veo igual hay algún tipo de entendimiento entre ustedes.
–Es la idea, ¿no?
–Bien, porque ella está entrando al casino –Edward palideció, reacción que Jasper no pasó por alto: era extraño ver a su amigo "el señor confianza" comportarse de esa forma–, así que me excusaré diciendo que voy a buscar a Alice, ¿está bien?
Edward sólo pudo asentir.
–Tranquilo, sabrás que hacer –dijo justo antes de marcharse. Al salir vio como Jasper saludaba de paso a Bella, le indicaba algo y ella asentía sonriendo. ¡Por Dios, aquella sonrisa!...
–Hola Edward, ¿puedo sentarme? –le preguntó Bella. ¡Claro! Jasper lo había indicado a él.
–Por supuesto –dijo Edward moviendo una silla. Bella se sentó y comenzó a abrir una botella de jugo de naranja–. ¿Qué tal amaneciste?
–Bastante mal la verdad, pero era algo inevitable dado mi estado ayer, ¿no?
–Es cierto –era imposible negarlo.
–No se que estaba pensando –dijo al fin.
–Sólo buscabas divertirte.
–Fue una estupidez beber de esa manera, más si no estoy acostumbrada –dijo algo avergonzada.
–Tranquila, todos nos emborrachamos alguna vez en la vida –Bella los miró incrédula, su vergüenza persistía; Edward insistió–. ¿Has escuchado que para tener una vida plena hay que plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo? Bueno, eso no es del todo cierto. La verdad es que no hay nada más pleno que una buena resaca –Bella sonrió ante el intento de Edward de alivianar las cosas–. Sólo te divertías, además… hay nada que lamentar.
No era que Edward lo buscara pero aquello le recordó algo más a Bella.
–Siento mi actitud de ayer Edward, en la habitación –soltó de repente–. Disculpa que me haya comportado de esa manera. Y gracias también por lo que hiciste por mí, por acompañarme –la chica bajó la mirada. Estaba ruborizada.
–No hay nada de lo que tengas que disculparte Bella y menos agradecer –respondió seguro Edward. Es decir, Bella no tenía porqué disculparse de haberle concedido el momento más increíble de su vida y menos agradecerle por algo que para él era un privilegio y una necesidad.
–Claro que si, lo sabes. Que te preocuparas de esa manera… no tenías ninguna obligación de hacerlo –Edward pudo notar la incomodidad en la que estaba sumida la castaña.
–¿Y librarte de las garras de Newton? Créeme, cualquier hombre tiene esa obligación –Edward le sonreía; Bella también lo hizo aún así intentó replicar–. Bella, si quieres agradecérmelo, hazlo pero te aseguro que no hay necesidad. Si eso ocurriera denuevo, no dudaría ni una vez en volver a hacerlo, además en el cuidar que llegues bien a tu dormitorio no hay tanto mérito así que no me des todo el crédito.
Bella lo escuchó y sólo pudo sonreír. Mientras, en su interior sucedía un evento algo sorpresivo e inesperado: al parecer, entre los latidos normales de su corazón había uno demás que osaba aparecer. ¿Aquello era acaso algún tipo de manifestación del que no estaba enterada? Y en la frecuencia de esa sutil aceleración cardiaca por parte de Bella, Edward supo cual era la respuesta a la pregunta que antes Jasper le había hecho: ¿Por qué sabía que estaba enamorado de Bella? esa simple sonrisa era su motivo para ser alguien mejor.
–Aunque no deba Edward, quiero hacerlo: gracias. Gracias por comportarte se esa manera conmigo. Desde que llegué has sido muy amable.
–Me gusta hacerlo –¡qué sencillo había resultado decir aquello!
–Ojalá yo pudiera hacer tanto por ti –dijo Bella más para si misma. Edward sólo sonrió. Pensaba en las inexistente posibilidades de decirle lo mucho que ya hacía por él, lo bien que lo hacía sentir.
–Créeme que con haber visto la cara de Newton anoche, me siento más que pagado –Bella recordó aquella situación.
–Gracias a Dios fuiste tú quien me llevó a la habitación –soltó Bella riendo. Al segundo cayó en la cuenta de sus palabras y el sonrojo no tardó en llegar. Edward, por supuesto, también lo notó–. Me refiero a... bueno, Newton y yo hubiera sido algo raro, ¿no? –Edward se sonrió– ¿Qué? –preguntó Bella extrañada.
–Es gracioso oírte decirle Newton.
–Bueno, me he acostumbrado a que lo llames así –respondió de forma tímida.
–Newton…un hombre taaan especial. No sabes cuánto me desagrada.
–Creo que puedo hacerme una idea bastante clara.
–Y respóndeme, ¿qué hacemos hablando de él? –preguntó Edward fingiendo extrañeza. Bella sonrió.
Aquello era muy extraño, según pensó Bella. Estar en esa situación con Edward… ¿existiendo tanta complicidad entre ellos? Sus latidos avanzaron al doble de velocidad y ahora si que no lo pudo ignorar pero… la pregunta era: ¿por qué?
–Debemos hacer el trabajo para Witter –dijo Edward–. Me faltan sólo unas páginas y termino el libro.
–Oh muy bien, yo lo tengo listo. Aproveché de sacar "La Metamorfosis", así podemos apoyarnos en la idea de lo fantástico. No se, pensaba en un paralelismo o algo parecido –Edward sonrió: Bella se veía tan hermosa cuando se mostraba interesada.
–Siempre un paso más adelante –susurró encantado. ¡Por Dios! Debía aprender a controlar esos impulsos.
–Bueno… no, es que…
–Está muy bien, tranquila. ¿Cuándo lo hacemos?
–Puede ser mañana en la tarde, así si falla algo, tenemos el martes para revisarlo pero tú tienes tiempo para terminar la lectura.
–Me parece bien.
–¿En tu dormitorio? – y otra vez se ruborizó–. Es-es sólo que me parece más cómodo –comenzó a excusarse– o puede ser en el mío, o en la biblioteca si quieres-
–Yo te busco –la cortó el castaño.
–No es necesario, puedes decirme en que habitación estás.
–No te preocupes, voy a eso de las 6, ¿vale? –preguntó sonriendo.
Y Bella no pudo (ni quiso) obviar aquella ensoñadora imagen ante ella: le era imposible negar todo el encanto que tenía y transmitía Edward.
Su interior arrancó una vez más. Como si fuera posible Bella obligó a su corazón a latir más lento y pausado; obviamente éste hizo caso omiso de sus consejos. Y a la rebeldía de él, sus pulmones decidieron acelerar el ritmo de su respiración.
Algo realmente extraño le estaba ocurriendo. Lástima que Edward no pudiera verlo.
Y??? les gustó??? No era beso (buuu, abucheénme) pero pasaba algo muuuuy importante, no?
Y al cap. en general? aún no pasan cosillas concretas pero si pasan cosas importantes para el desarrollo. Edward ya está más que frito con el enamoramiento y Bella... ya va chicas, take it easy!
Pero no puedo discutirlo sola, por eso su parte va cuando le dan abajo y dejan su "siempre deseado- Review".
Una cosa más: dentro de mi fic han habido cierta intertetualidá a algunas canciones. Para reflejar el enamoramiento de Edward me inspiré en "POP, goes my heart" de Hugh Grant en la película MUSIC AND LYRICS (escuchenla, es lo gracioso) Y un par de frases entremedio son adaptadas de unas canciones de la Oreja de Van Gogh. Eso.
Me marcho ahora, es tarde, les prometo hacer todo lo posible para que esto no vuelva a ocurrir.
Amores y cuidense.
