Nota: personajes de Meyer. Yo sólo me hago de sus personajes y me invento un cuento más o menos.

No pretendo de aquí en adelante taparme a disculpas cada vez que suba un nuevo capítulo, es sólo que el tiempo volvió a consumirse muy rápido y no pude aventurarme antes con el relato. Ya saben... la U y bla con lo que no las aburriré otra vez.

Lo primero: gracias por sus lindos reviews. Me alegraron montón. Ojalá sigan así con los capítulos futuros :D Y disculpen a las chicas que se sintieron engañadas y esperaron un beso. Falta poquito, en serio ;)

Queridas: pondia, chica vampiro 92, Amelie 666, WinMely, EdwardEdward, Andromeda-170, kotecullen, Mills Rathbone y ZoriCullen. Gracias lindas por sus Alertas y Favoritos (doble gracias a las chicas que se repiten XD).

No les quito más tiempo!


13. Apocalipsis ahora

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–Bien –dijo Witter ya avanzada la clase: era la mañana del día lunes–, como muchos se han acercado a preguntarme sobre el trabajo y hay otros que ni siquiera tienen pareja aún, les dejaré estos últimos veinte minutos para que se junten, conversen sobre el tema y pueda responder sus dudas si es que las hay, ¿bien? –se escucharon murmullos y ruidos de sillas. Todos comenzaron a moverse.

Bella permaneció en su lugar, estaba haciendo las últimas anotaciones sobre lo dicho por el profesor cuando alguien se acercó a su puesto y dijo:

–Hey Bella ­–y no era esa suave y encantadora (¿así que encantadora?) voz que, extrañamente, anheló escuchar–. ¿Te parece si tú y yo trabajamos juntos? –Mike Newton se sentó a su lado.

–Eh… ya tengo compañero –respondió algo atónita: ¿qué hacía Newton hablándole?

–¿Y no prefieres trabajar conmigo? –dijo acercándose aún más a la castaña.

–Creo que no Newt-- Mike –Bella recordó cierto comentario y sonrió para sí. Sonrisa que el muchacho mal interpretó y lo incitó a insistir.

–Estoy seguro de que el nuestro sería el mejor trabajo, tú eres una chica muy inteligente y--

–Bella ya te dijo Newton, no quiere trabajar contigo, ¿acaso es tan difícil de entender? –y esa era la voz que quiso oír. El corazón de Bella otra vez se adelantó.

–Cullen –habló secamente Mike– creo que este tema no te concierne, ¿por qué no sigues tu paso? –Edward mantuvo la calma.

–Ocurre Newton, que estás ocupando mi lugar –dijo Edward lleno de orgullo. No quería sonar como un egoísta que se mofaba sólo de conseguir a la chica (es más, Bella estaba a años luz de tomarlo en cuenta) pero aquel sabor de ver a Newton al borde de la humillación lo satisfacían de sobremanera.

Mike Newton palideció; Edward seguía sonriendo con satisfacción; Bella, por otro lado, aún intentaba entender algo de todo aquel impass.

–Luego hablamos Bella –dijo Mike dirigiéndose sólo a la chica mientras se levantaba del lugar.

–Piérdete Newton –sabía que sonaba como un niño mas no podía contenerse, no con tipos como él.

–No era necesario ser tan duro, ya con la situación estaba bastante avergonzado –comentó Bella luego que todo se hubiera calmado.

–Sigo pensando que merecía aún más –Edward apretó la mandíbula. Bella no obvió aquel gesto.

–¿Hubo… –¿sería pertinente preguntar? La actitud rígida que mantenía Edward la animó a seguir– hubo algún problema entre ustedes? ¿Antes, digo? ¿en el pasado?

Edward se relajó al oírla. No se había puesto a pensar que Bella podía lucir tan, o más, hermosa cuando titubeaba.

–No, nada –le sonrió–, es sólo que Mike siempre se las ha traído conmigo –y eso nunca me importó hasta que apareciste tú, completó Edward en su mente.

–Bueno, intenta no hacerte problemas por él, no es necesario. Y no te preocupes por mí tampoco, creo que puedo manejar las cosas con Newton –le sonrió Bella.

–Supongo que si –¿cómo poder negarse a ella? La observó. Terminar con Jessica, eso debía hacer ese mismo día. No necesitaba una relación con ella, y lo de Tanya lo arreglaría luego. Ahora de la única que quería estar cerca era de Bella, y si eso suponía encerrarse simplemente a hacer un trabajo, se sentía más que satisfecho.

–Entonces… ahora a lo que íbamos –Bella lo sacó de su ensueño–: el trabajo, ¿algo que tengamos que preguntarle a Witter?

–Algo de bibliografía, tal vez.

Mike aún miraba de reojo, y bastante molesto además, a Edward cuando, junto a Bella, se acercó donde Witter para aclarar dudas.

El timbre sonó a los minutos.

–Bella, ¿me puedes dar tu número? Es que tengo que filmar en la tarde, entonces si me llego a atrasar, puedo avisarte –lo había pensado unos minutos y se había decidido a conseguir su teléfono. Aquello no le resultaba tan complicado.

–Está bien –la chica pareció no dudar de su excusa y le dio su teléfono celular.

–Te dejo el mío, por cualquier cosa, ¿vale? –intercambiar números: solía hacerlo con sus otras conquistas, y no es que Bella se transformara en una más pero por lo visto aún le quedaba algo de cordura que no había sido controlada por su enamoramiento.

–Oh está bien –Bella sacó su celular y su sonrisa se esfumó al mirar la pantalla. Aquel número, que aún se mantenía sin registrar, había llamado dos veces. Edward no pasó por alto aquella expresión y preguntó:

–¿Pasa algo? ¿Bella? –la chica volvió en si.

–No, nada –y en parte era cierto: Nicholas era su pasado.

–Si algo te está molestando puedes decírmelo –Edward la observó serio, esperando.

–Estoy bien –y ahora si que fue sincera. Edward le sonrió en respuesta.

–Bueno. Matemáticas ahora, ¿no? –dijo el chico cambiando de tema.

–Matemáticas… si –se extrañó Bella, ¿cómo Edward se acordaba de eso?

–Bien, suerte. Y nos vemos a la tarde –se despidió y salió del salón.

–Nos vemos –dijo Bella en un susurro para si viéndolo desaparecer tras la puerta.

* * *

–¡Bella! –gritó nuevamente Alice– hace rato te estoy hablando, ¿qué pasa que no me escuchas?

Esa era, precisamente, una pregunta por la que Bella se tomaría el derecho a guardar respuesta; es decir, ni ella entendía el porqué había estado pensando todo el día en aquel chico castaño y en la extraña relación que se estaba dando entre ellos, sin mencionar el hecho que se verían aquella tarde y ella, aún peor, parecía… ¿ansiar estar con él? ¡Vamos Bella, cabeza fría!

Cabeza fría… esa cabeza fría que no la acompañó durante el almuerzo cuando no pudo reprimir cuestionarse porqué Edward no había aparecido, y tampoco reprimir las ganas de querer verlo. ¡Cabeza fría, maldita sea!

–O mejor dicho… –continuó Alice con tan peculiar tono al notar que Bella no reaccionaba–, ¿en quién estás pensando? –sin poder evitarlo, enrojeció. ¡Demonios! primero su cabeza y las ideas que buscaban complicarle la vida y ahora, por culpa de su evidente vergüenza, tendría que lidiar con Alice, tan insistente personita que tenía el don (si, aquello era magia o algo parecido) de saberlo todo y que además era la gemelo de cierto… personaje–. ¡Vamos Bella! con ese silencio y esas mejillas te acusaste solita.

–No se de que me hablas Alice, y disculpa pero debo ir a Historia –apresuró el paso a clases aunque aún faltaban mínimo quince minutos para entrar.

–¿Es el mismo chico de la otra vez? –Alice la ignoró. ¿Qué otra vez?, se preguntó Bella. Oh, Nicholas.

–No, no es sobre él –Alice se detuvo, analizaba algo. Bella se giró rogando en su interior que Alice se hubiera calmado.

–¡Es otro chico! –exclamó segura.

–¿Qué?

–Sino la negación no sería tan rotunda –le explicó la morena como si aquello fuera evidente. Bella no pronunció palabras: ¿cómo lo hacía?

Estaba impresionada. Se quedó en silencio. ¿Serviría seguir negándole las cosas a Alice? Ella le había demostrado ser una encantadora chica y una muy buena amiga así que tal vez no era tan malo contarle ciertas cosas. Decirle lo necesario, ciertas inquietudes, sin comprometer nombres claro estaba, pero… ¿de qué estaba hablando? Había nada que contar porque nada realmente estaba pasando entre ella y Edward, sólo eran ideas locas que buscaban atentar contra su cordura. Edward tenía novia y ella… bueno, el caso es que estaba viendo obras de arte donde en realidad no existían más que esbozos, si es que alcanzaban a serlo.

–No, no es un nuevo chico –aquello fue peor, que mentira más mala; ni que decir de la mentirosa. Alice estaba dispuesta a replicar cuando Bella fue salvada por la campana: el timbre de su celular.

Nicholas llamaba otra vez. Bella dudó unos segundos y rechazó la llamada entrante. Tal cual había hecho su gemelo antes, Alice preguntó:

–¿Ocurre algo Bella?

–No nada.

–¿Estás segura?

–Es sólo un tema algo viejo del que luego te contaré –si era un tema viejo ¿por qué esa mala sensación rodeando su garganta?

–Está bien –respondió Alice–. Entonces… ¿puedo seguir con mi interrogatorio sobre el misterioso chico?

–Hay ningún chico misterioso Alice.

–Por supuesto, dejará de ser un misterio cuando me digas quién-- ­–el celular de Bella volvió a interrumpirlas–. Tal vez deberías contestar.

Bella lo meditó. ¿Qué querría hablar Nicholas con ella? Tenían nada que conversar. O tal vez sí. Era el momento para dejarle las cosas claras: todo entre ellos se había acabado y punto.

–No vemos a la tarde, ¿si?

–Está bien. Y de esa si que no te escapas –agregó Alice marchándose.

Luego se preocuparía de arreglar ese tema. Miró a su alrededor, los alumnos iban por los pasillos hacia sus clases: no estaba en sus planes tener esa conversación frente a otros oídos así que corrió a un pasillo más solitario, entró en la primera puerta que vio y contestó el celular sin siquiera saludar.

–¿Qué es lo que quieres N--?

El sesenta por ciento de la sangre que dejó su cabeza en ese momento le impidió articular algo más.

Y un fugaz letargo imposibilitó sus accionar. Podía escuchar los latidos de su corazón asomándose por su garganta, podía escuchar el susurro de jóvenes yendo y viniendo por los pasillos aledaños, podía escuchar la confundida voz de Nicholas al teléfono reclamando su atención.

Sólo sus piernas, emancipadas en ese instante del control de su cuerpo, decidieron reaccionar. Y corrió… simplemente corrió.

Pudo escuchar aquella aterciopelada voz gritar con desespero su nombre justo antes de escapar del lugar.

* * *

¿Por qué? Su cabeza la atormentaba con información mas nada quería pensar por el momento, sólo intentar entender porqué sus ojos se humedecían sin detenimiento, la tristeza se agolpaba en su garganta y las lágrimas comenzaban a caer.

Debía ir a clases en cuestión de minutos y sin embargo estaba sentada en el frío piso de quien sabe que sala, llorando. Y no soportaba la idea de saberse tan vulnerable cosa que la ahogaba en más llanto aún.

Aquella imagen: Edward y Jessica. Besándose.

No podía estar llorando por eso, simplemente no era lógico. El teléfono entre sus manos sonó otra vez. Bella miró el número como si en vez de eso estuviera mirando a Nicholas y comprendió. Ya entendía las cosas: ¿por qué los hombres tenían que actuar así?

Apagó el celular enfadada y lo lanzó lejos a la vez que intentaba calmarse.

–¿Bella?

El timbre de su teléfono había servido de guía para alguien más.

–Déjame sola Edward.


:o Les gustó? Edward tan bien encaminado que va y pasa esto :/

Qué vendrá ahora??? Necesito saber que piensan, no duden en decirlo!

Por eso chicas, opinen!! espero muchos reviews como el capítulo anterior. Y si me encuentro con muchos, les prometo hacer todo lo posible por subir capítulo nuevo tan pronto como pueda! Las ideas están todas en mi cabeza, falta un "transfer" al PC ^^

Por eso, plis queridas! Cariños para uds!

Amores y cuidense!