Serena se encontraba en casa, terminando de comer, el domingo estaba a punto de terminar, escucho que Rini se quejaba a lo lejos por alguna razón, se levanto de la mesa y dejo los platos en el lavadero, al salir de la cocina encontró al señor Nishimura. Su padrastro.
El señor Nishimura nunca había mostrado cariño por Serena, y eso lo sabía perfectamente Ikuku Tsukino, y a pesar de ello no hacía nada. Por supuesto que a Rini la adoraba, pues era su hija de sangre, y aunque Rini fuera hija del señor Nishimura, como Serena siempre lo había llamado, nunca se había atrevido a llamarlo "papá", ella sentía que no lo merecía, aun así adoraba a Rini, y le resultaría difícil separarse de ella tanto tiempo, pero sabía que ese era el propósito del señor Nishimura.
-¿Qué piensas hacer, Serena?
-No lo entiendo, señor Nishimura.
-Sabes de lo que te hablo, sabes que quiero que vivas en la universidad.
-¿Por qué quiere usted eso?
-No eres buena influencia para mi Rini, ella debe alejarse de ti antes de que comience a actuar como tu, incluso ya tiene algunas de tus actitudes.
Ikuku los escucho desde la habitación de Rini, se sintió mal por no poder hacer nada por su hija, si Kenji no hubiera muerto…
Salió de la habitación de Rini después de verificar que se había quedado dormida y se dirigió a la sala.
-Ikuku, debes decirle a Serena que debe quedarse a vivir en la universidad, por Rini.
Ikuku no dijo una sola palabra, tan solo agacho la mirada, no se atrevía a mirar a su hija, sus ojos se llenaron de lágrimas.
-Madre…-dijo Serena acercándose a ella y tomándola de las manos.- ¿Tu quieres que me vaya, madre?
Ikuku seguía sin decir nada, pero levanto la vista hasta que sus miradas se encontraron, no resistió ver la mirada triste de su hija que le suplicaba un poco de apoyo.
Serena al ver que su madre estaba de acuerdo con el señor Nishimura, la soltó y se alejo un poco.
-Esta bien…viviré en la universidad, pero no lo hago por usted, señor Nishimura, ni por ti, madre, lo haré por Rini, por que a pesar de todo la adoro, y no sería capaz de hacerle daño.
Serena corrió hasta su habitación para poder estar sola y llorar sin ser molestada, se dedico a empacar sus cosas, mientras lloraba pensando en que su vida había cambiado desde la muerte de su padre Kenji, y desde que su amado Diamante había desaparecido de su vida, sabía que ellos dos la habían querido de verdad.
Pero tendría que ser fuerte ahora que comenzaba una nueva etapa en su vida, lo veía como comenzar de cero otra vez, conocería gente nueva, se dedicaría a lo que tanto le gustaba, esperaba poder tener una nueva vida, y olvidarse aunque fuera por ratos de lo amarga que su vida se había tornado.
Al terminar de empacar se recostó en su cama y recordó a Molly Osaka, al menos la tendría a ella en la universidad, había sido su única amiga en la secundaria y en la preparatoria. Trato de dormir, para poder levantarse temprano por la mañana para ir a la universidad, su nuevo hogar.
Se dio un baño y después salió con sus maletas hechas a la sala, en donde el señor Nishimura la esperaba, junto con su madre y Rini. Salió de la casa y subió sin ayuda sus maletas al coche, Rini se sentó junto con ella en el asiento trasero, Rini se acurruco con Serena, y a Serena se le oprimió el pecho de saber que la vería muy poco de ahora en adelante.
Al llegar al campus el señor Nishimura no bajo del coche, Ikuku bajo a despedirse de su hija, aunque se sentía ciertamente culpable por lo sucedido.
Se acerco lentamente a Serena, con temor a que la rechazara, pero Serena no pudo evitar lanzarse a sus brazos y estrecharla fuerte.
-Madre, no importa que hagas la voluntad del señor Nishimura, siempre te voy a querer, y estoy segura de que mi padre también.
-Yo siempre te amaré, hija, pero por ahora…es mejor así, y también amaré siempre a Kenji.
Se abrazaron por última vez y luego subió al coche, al darse la vuelta para caminar hasta su dormitorio se detuvo al escuchar la voz de Rini.
-¡Serena!
Serena dejo caer las maletas y se giro para poder ver a Rini que corría desesperadamente hasta ella.
-Serena, no quiero que te quedes aquí.-dijo llorando.
-Rini, no llores, te iré a visitar, lo prometo.
-Yo quiero que vivas conmigo, como siempre.
-Yo…no puedo hermana, no debo, pero siempre estaré aquí, y te visitaré, no debes preocuparte.
De pronto Serena vio como el señor Nishimura salía del coche para ir por su hija.
-Rini, debes irte, ahí viene tu padre, te veré muy pronto, ¿de acuerdo?
Rini asintió con la cabeza al mismo tiempo en que se escuchaba la voz del señor Nishimura.
-¡Rini!, es hora de irnos, debes ir a la primaria.
Rini le dio un último abrazo a su hermana y salió corriendo hacía el coche. El señor Nishimura lanzó una mirada inquisitiva a Serena y también regreso al coche.
Serena tomo sus maletas de nuevo y camino por los jardines hasta su dormitorio.
Se sentía sumamente triste por alejarse de su madre y de Rini, pero tendría que ser fuerte, tendría que comenzar de nuevo.
Llego a su dormitorio y al entrar le gusto mucho el espacio, era muy amplio, al parecer eran dormitorios grandes, de cinco personas, por las cinco camas que vio acomodadas en el espacio.
Se pregunto si sus compañeras de cuarto ya habrían llegado, dedujo que si, por que vio que sus cosas se encontraban acomodadas en el espacio de cada quien, por lo que tomo la única cama que quedaba vacía y se dedico a empacar, ya que sus clases no comenzarían hasta el día siguiente.
Mientras acomodaba sus cosas en el diván y en los cajones escucho las voces de algunas personas fuera del dormitorio, entonces entraron dos chicas a la habitación.
Una era rubia, un poco mas baja que Serena, con ojos color azul, y llevaba el cabello recogido a la mitad por un moño, la otra era igual de alta que la primera, su cabello era color negro, hasta los hombros, y sus ojos eran grandes y de color púrpura y llevaba una boina. Al ver a Serena se sorprendieron e inmediatamente la chica rubia se acerco a ella.
-¡Hola, amiga!, ¿Quién eres tu?, pensamos que ya solo seríamos cuatro en este dormitorio.
-Hola…yo también lo creí.-dijo tímida la chica del pelo negro.
-Mucho gusto, soy Serena Tsukino, lamento llegar así…yo tampoco sabía que viviría aquí.
-¡Serena!, yo soy Minako Aino, me puedes llamar Mina.
-Y yo me llamo Hotaru Tomoe.
-Me da gusto conocer a mis nuevas compañeras de cuarto, espero nos llevemos bien.
-Por supuesto que si, ¡seremos las mejores amigas!-dijo feliz Mina.-Espera a que conozcas a nuestras demás compañeras, son encantadoras como tu.
En ese momento las chicas que faltaban entraron a la habitación sin darse cuenta de que había una nueva chica en el grupo. Entonces Serena pudo ver que Molly platicaba con otra chica de cabello pelirrojo recogido en una coleta y ojos verdes.
-¡Molly!-gritó Serena.
Molly se giro para poder ver quien la llamaba y se sorprendió de ver a Serena delante de ella, corrió hasta ella para poder abrazarla.
-Pero Serena, ¡que sorpresa!, pensé que vivirías en tu casa.
-Yo también lo pensé, pero luego te cuento.
-Ya veo que conociste a Mina y Hotaru, mira ven.-dijo tomándola de la mano.-Ella es Unazuki.
-Mucho gusto, soy Unazuki Furuhata.-dijo sonriendo.
-Serena Tsukino.
-¡Todas nos llevaremos muy bien, chicas!, seremos muy buenas amigas.-gritó Mina.
-¿Quieres que te ayudemos a desempacar?-sugirió Hotaru.
Serena acepto y entre todas la ayudaron a acomodar sus cosas y terminaron más rápido.
-Chicas, no sé ustedes, pero me muero de hambre, salgamos por algo de comer.
Todas aceptaron y salieron del dormitorio. Mientras caminaban por los pasillos, Mina no paraba de hablar sobre lo guapos que eran los chicos en la universidad.
-Y espera a conocer al hermano de Unazuki, Serena, ¡es tan guapo!
-Es guapo, pero no le des tantos créditos.-intervino Unazuki riendo.
-Que suerte tienes de tener a tu hermano aquí, ¿son mellizos?-preguntó Serena.
-Así es, su nombre es Andrew.
Al pasar por el pasillo que llevaba a la biblioteca no pudo evitar recordar el día en que había tropezado con aquel chico de cabello gris, recordó sus ojos azul oscuro y como la habían mirado.
Al entrar a la cafetería se sorprendió de la cantidad de gente que había, en comparación con la preparatoria, de inmediato Mina se dedico a buscar chicos guapos encontrando una mesa llena de ellos, se sentaron justo en la mesa de enfrente gracias a que Mina deseaba observarlos detenidamente.
-¡Pero que guapos son!, todos y cada uno de ellos, ¿no lo creen?
-¡Hay Mina!, solo piensas en chicos.-dijo Hotaru.
-¡Andrew!-gritó Unazuki.-Quiero que conozcas a mi hermano, Serena.-dijo mirándola.
Serena se puso nerviosa ya que no era buena con los chicos, no le resultaba sencillo acercarse a ellos.
El chico llamado Andrew Furuhata se acerco hasta la mesa en donde se encontraba su hermana, era rubio, un hombre que cualquier chica desearía, sus ojos verdes, iguales a los de Unazuki, hacían resaltar su rostro, era como de 1.85 cm. Al estar frente a su hermana y Serena se quedo paralizado al ver a la chica que acompañaba a su hermana.
-Andrew, ella es mi nueva compañera de dormitorio, su nombre es Serena Tsukino.
Andrew miró a Serena de arriba abajo, era la chica más hermosa que había visto en el poco tiempo que llevaba en Tokio, dibujo una amplia sonrisa en su rostro, definitivamente le gustaba lo que veía.
-Mucho gusto, Serena, soy Andrew, como ya te habrá dicho mi hermana.
-Si, ya me había comentado, mucho gusto, Andrew.
-Por ahora iré con mis compañeros, espero poder encontrarnos mas seguido.
Serena asintió con la cabeza mientras lo veía alejarse, pero algo distrajo su atención, dos chicos de pie cerca de la puerta habían estado mirando la escena, pero lo que mas capto su atención fue que uno de ellos era aquel con el que había chocado en días pasados, tenía esa mirada dura y lacerada, al parecer el también la había recordado ya.
Diamante y Zafiro estuvieron mirando a Andrew charlar con Unazuki y Serena, y de inmediato pensaron en que se trataba de su nueva conquista. Se fijaron en como Andrew miraba de los pies a la cabeza a la chica rubia de cabello largo.
-Seguro esa chica que esta con Unazuki es la nueva conquista de Furuhata.
-Dalo por hecho, esa chica es tan torpe como el.-contestó Diamante.
-Hablas como si la conocieras.
-Así es, el otro día choque con ella…es muy torpe a decir verdad.
Zafiro soltó una risotada.
-A ti nunca te satisface ninguna chica, ¿cierto, hermano?, vayamos con los Kou.
Zafiro y Diamante caminaron hasta la mesa donde se encontraban los chicos y Diamante no pudo evitar mirar a la chica rubia.
Serena se giro tímida hacía las chicas, la mirada del chico con el que había tropezado la había intimidado. Así que se acerco a Unazuki.
-Unazuki, ¿Quiénes son esos chicos?
-Ah ya veo, ellos, son Zafiro y Diamante Blackmoon, los conozco por que trabajan para mi padre, Zafiro va en segundo grado, es el chico de cabello azul oscuro, y el otro es Diamante, el ya va en tercer grado.
El corazón de Serena dio un vuelco, ¿Diamante?, ¿podría ser que ese chico fuera su Diamante?, sacudió su cabeza, ese no podía ser su Diamante, su Diamante era amable, cariñoso, todo lo contrario a aquel chico. Al fin y al cabo debía haber muchos Diamantes en el mundo.
-Serena, vamos por algo de comer, Mina y las chicas ya regresan con sus platos.
Unazuki y Serena se pusieron de pie para formarse en la línea y comprar su platillo.
Mientras Unazuki le platicaba sobre las clases que había elegido ella pedía su platillo a la cocinera. Unazuki se quedo platicando con un chico que al parecer ya conocía y Serena decidió regresar a la mesa, pero sin querer tropezó con una silla mal acomodada y derramo la comida sobre el chico de cabello gris.
Serena se quedo paralizada, miro al chico a los ojos y quiso desmayarse en ese mismo momento.
Diamante se aguanto el coraje, no quiso insultar a la rubia enfrente de todos, pero no pudo evitar decirle lo que se merecía.
-Con esto confirmo lo torpe que eres, ¡fíjate por donde caminas!
-Yo...lo…siento, no quise…
-No intentes darme explicaciones, eso no te quitara lo torpe, por favor, sal de mi vista.
-¿Diamante?-dijo Unazuki tras Serena.- ¿Qué sucedió?
-Que tu amiguita me derramo su comida, es una torpe, por favor, llévala lejos de mí.
-Tranquilo, Diamante, no pasa nada.-se giro hacía Serena.-Vamos, Serena, después se le pasará.
Unazuki y Serena siguieron caminando, pero Diamante no pudo evitar escuchar el nombre de aquella chica. "Serena", así la había llamado Unazuki, Serena…esa chica rubia se llamaba igual a Serena, esa niña a la que había buscado tanto. Pero negaba creer que fuera la misma, esa chica era torpe, tonta, boba, no tenía nada que ver con la dulce niña que tanto adoraba.
Serena se sintió horrible por lo que había hecho, ya era la segunda vez que chocaba con Diamante, y no pudo olvidar la dura mirada con que sus ojos la habían observado, no pudo evitar notar que detrás de su mirada se escondía un profundo dolor.
