Serena estaba sumamente nerviosa, solo veía a Diamante caminar de un lado a otro mientras acomodaba los libros, noto como Diamante la observaba con el ceño fruncido. Diamante se acerco a Serena con un montón de libros en las manos.

-¿Te vas a quedar ahí todo el tiempo?-le dijo molesto mientras colocaba el montón de libros en sus manos.

-¿Qué se supone que debo hacer?-contesto Serena nerviosa.

-¿No es obvio?, ¡acomodarlos!

Vio como se perdía entre los estantes y comenzó a observar cada libro uno por uno para saber en donde debían ser acomodados, rápidamente supo en donde iba cada libro, eso de ayudar en la biblioteca iba a ser muy bueno para ella, eso le agradaba más que a nada en el mundo.

Algunos chicos entraron a la biblioteca y se dispusieron a leer, no había visto a Diamante en algunos minutos, y le parecía mucho tiempo, pero no le tomo mucha importancia, noto que uno de los chicos que habían entrado era Andrew Furuhata, el hermano de Unazuki, no le presto atención, pero Andrew si le presto atención a ella, por lo que se acerco.

-Hola Serena.-dijo Andrew sonriendo.

-Hola Andrew…

-Me alegra mucho verte aquí, ¿trabajas?

-Así es, aquí haré mi servicio becario.

-Ya veo…entonces podré venir a verte siempre que desee, ¿cierto?

Serena no supo que responder, pero noto a Diamante tras Andrew, y lo miraba inquisitivamente.

Andrew sintió que había alguien detrás de él y se giro.

-Pero si eres tu Diamante… ¿Qué estas haciendo?

-Como si no lo supieras, Furuhata, hago mi servicio becario.

-Claro…por que no quieres aceptar por completo el dinero de mi padre, tu siempre tan obstinado.-Se giro hacía Serena.- ¿Acaso te ha molestado, Serena?

Serena negó con la cabeza rápidamente, extrañada por lo que sucedía.

-¿Y ahora eres el defensor?, por favor Furuhata…me haces reír.

-Siempre burlándote, Diamante, pero recuerda que aquí el que no sabe como tratar a una mujer eres tu.

Diamante lo fulmino con la mirada.

-Debo irme, Serena, te veré pronto.-dijo dándole un beso en la mejilla.

Andrew salió de la biblioteca y Diamante se quedo terminando de acomodar libros, lucía molesto.

-No me mires así, siempre nos hemos tratado así.-dijo Diamante sin siquiera mirar a Serena.-Ya puedes irte.

-Pero no he terminado de…

-¡Ya puedes irte!

A Serena le confundió aquella pequeña discusión entre Andrew y Diamante, pero no quería discutir con él, así que lo obedeció, dejo los libros que cargaba en las manos sobre la mesa.

Comenzó a caminar hasta la puerta, sintiendo la mirada de Diamante sobre su espalda. Diamante era un misterio para ella, su mirada dura, su carácter fuerte, sus penetrantes ojos azules, ¿Qué secreto guardaba?, ¿Qué era lo que lo hacía comportarse así?, no necesitaba conocerlo para darse cuenta de que era una persona solitaria, al igual que ella.

"¿Qué tenía aquella chica de especial?", se había estado preguntando Diamante desde que la conoció, desde que llego a la universidad se convirtió en la sensación entre los chicos, no había chico que no la mirara, que no la admirara, que no la deseara, lo había visto en los ojos de cada chico que posaba su mirada sobre la rubia, principalmente en Seiya Kou, en el horrible conquistador Seiya Kou, lo había visto en Andrew Furuhata, en el horrible egoísta Andrew Furuhata, los chicos que de cierta forma mas detestaba la querían, eso lo sabía de sobremanera, era algo notorio, ¿Sería ella tan tonta como para no darse cuenta de la clase de persona que eran esos dos?, lo peor de todo, lo que mas llamaba su atención era que al parecer ella no mostraba interés por nadie, ella no miraba a nadie de aquella manera, ella parecía no fijarse en nadie, Diamante continuó pensando en el enigma que rodeaba a Serena Tsukino, mientras terminaba de acomodar los libros.

Los días pasaron y Serena se sentía bien en la universidad y en sus clases, a excepción de que en la mayoría de ellas tenía que lidiar con Reika Nishimura, sus compañeras le caían bien, había comenzado a entablar una agradable amistad con cada una de ellas.

Se encontraban todos reunidos platicando en uno de los jardines de la facultad, las chicas emocionadas por platicar con los chicos guapos coqueteaban y jugueteaban, mientras que Serena permanecía un poco aislada, leyendo un libro. Zafiro había llegado al lugar, visualizo al grupo y noto a Serena un poco mas allá, sentada en la banca junto al gran roble, decidió acercarse a ella.

Al llegar a su lado la saludo antes de sentarse.

-Hola… ¿esta ocupado aquí?

Serena levanto la cabeza para ver quien se dirigía a ella y se sorprendió un poco al ver al hermano de Diamante ahí.

-Oh, por supuesto que no.-dijo quitando sus cosas.

Zafiro tomo asiento y dibujo una gran sonrisa en su rostro.

-Me llamo un poco la atención que estuvieras algo alejada del grupo…y leyendo, me recuerdas a mi hermano.-dijo riendo.-Lo siento por no presentarme, soy Zafiro Blackmoon.

-Mucho gusto, yo me llamo Serena, Serena Tsukino.

-Lo sé, he escuchado tu nombre, debo pedirte disculpas por el comportamiento de mi hermano…es algo amargado, pero tu no tienes la culpa.

-Entiendo…no me molesta, en realidad estoy conciente de que soy algo torpe, él tampoco tiene la culpa.-dijo Serena sonriendo.

-Tienes una sonrisa muy linda.-murmuro Zafiro mientras le despeinaba el cabello en muestra de afecto.-No deberías estar tan alejada de los demás.

-Tal vez…es solo que…bueno, no me molesta estar con los demás, si no que disfruto mucho de estar sola, estoy acostumbrada.

-Entiendo, si prefieres puedo irme y…

-Oh no, no, por favor, me agradas, no me importa que estés aquí.

-Me alegra.-respondió.-Sabes Serena…me recuerdas tanto a alguien…pero sería una estupidez, sería un milagro.-dijo riendo.-mejor olvídalo, sería una locura.

-Entiendo a que te refieres, me sucedió lo mismo con…tu hermano.-finalizó.

-No te aflijas a causa de él, noto un cambio en tu expresión cuando hablas de él, mejor hablemos de otras cosas mas interesantes que mi hermano.

Diamante iba a paso apresurado por el pasillo, Rei lo distinguió a lo lejos y sus ojos se iluminaron, a toda prisa camino hacía él y se interpuso en su camino.

-Diamante.-le dijo con una sonrisa en la cara.

-¿Qué sucede, Rei?-contestó Diamante molesto.

-No mucho, solo te vi a lo lejos y decidí hablarte, hace mucho que no podemos hacerlo, quisiera saber como te encuentras.

-Estoy perfectamente, si me disculpas…-Diamante hizo ademán de irse.

-Diamante, no te vayas, ¿por qué no vamos a la cafetería?, ¿al jardín?, realmente quisiera que charláramos por unos momentos.

-Rei, de verdad, tengo que irme, quede de reunirme con los chicos, lo lamento.

Diamante siguió adelante ignorando por completo a Rei, Rei apretó los puños y sus mejillas se encendieron a causa del coraje, Diamante Blackmoon la había rechazado de nuevo, lo detestaba en su interior por los constantes rechazos hacía su persona, por que era el único hombre que lo hacía, era el único hombre que no la elogiaba y que no la deseaba, y eso la molestaba, pero al mismo tiempo lo quería, quería que fuera de ella, y no se rendiría tan fácil, tantos intentos y ruegos algún día servirían, ella lo sabía, Diamante Blackmoon sería para ella, sería de ella, así ya no existiría hombre que la rechazara, nunca, a lo lejos distinguió a Nicolas, quien la miraba atentamente, al parecer llevaba algo de tiempo observándola, y eso la hizo molestar aún mas, por lo que simplemente se dio la vuelta y siguió caminando, estaba harta de que Nicolas Kumada la acosara.

Seiya se dio cuenta de que Zafiro y Serena se encontraban platicando solos, y al parecer los dos se divertían, y eso lo molesto, él ya había escogido a Serena para el, y Zafiro no le ganaría el puesto, por lo que decidió caminar hasta ellos e intervenir en su conversación.

-Hola chicos, ¿los interrumpo?-dijo Seiya sarcásticamente.

-Para nada, estábamos platicando muy a gusto.-respondió Zafiro.

-¿Qué hay de ti, Serena?, me alegra mucho verte, es una suerte tener a tal belleza como tu frente a mis ojos.

A Zafiro le pareció estúpido el comentario de Seiya y decidió continuar la plática con Serena, sin importarle la presencia de Seiya.

Diamante llego al jardín fastidiado por su encuentro con Rei, odiaba que Rei siempre intentara conquistarlo, y al parecer Rei no lograba entender que él no le haría caso por mas intentos que hiciera, el no le haría caso a nadie, nunca, el no iba a querer a nadie nunca hasta no encontrarla a ella, a su pequeña, su corazón hecho pedazos no se reconstruirían hasta verla de nuevo, si es que ella aun seguía viva. Continuó pensando en su dolor, en lo mucho que deseaba haberla podido encontrar cuando la buscaron por tanto tiempo, aunque había enterrado ese dolor, de vez en cuando salía a recordarle su desgracia, pero de pronto algo distrajo sus pensamientos, vio a su hermano y a Seiya Kou platicando con Serena, apartados de los demás, pero eso no fue lo que le molesto, le molesto el ver que esa chica también había enredado a su hermano, que su hermano también se encontraba ahí intentado acaparar su atención, Zafiro y Seiya pelaban por la atención de Serena, Diamante odió que su hermano hubiera caído también, apretó sus dientes y camino hasta el grupo.

Al llegar trato de ignorarlos, mientras platicaba con Yaten y Taiki, aunque no podía evitar mirarlos de vez en cuando, en eso Taiki interrumpió una conversación de Amy y Lita.

-Amy, sabes bien que los templarios no merecían pertenecer a la iglesia, no discutamos por eso.

-Perdón, Taiki, yo no discuto, eres tu quien se mete a esta conversación, y sabes que si lo hacían, mataban en nombre de Dios, eso debía bastar.

Diamante, Lita y Yaten se alejaron de ellos por que de igual manera detestaban escucharlos discutir todo el tiempo, así que se unieron a Darien y Nicolas, quienes acababan de llegar.

-¿De nuevo discuten?-preguntó Darien divertido.

Todos asintieron al mismo tiempo y rieron.

-¿Qué pasa por allá?, ¿acaso a tu hermano también le agrada la nueva chica?-dijo Darien.

-Eso me parece…-respondió Diamante molesto.

-Vaya, esa chica si que ha logrado conquistar los corazones de varios por aquí, ahora a quienes veremos discutir será a Seiya y Zafiro.-dijo riendo.

-No entiendo por que, esa chica no tiene nada de especial…tan solo tiene belleza, pero… ¿Qué es la belleza?, es lo que menos importa, pero allá ellos si deciden seguir perdiendo el tiempo.

-Vaya, Diamante, hablas como si la detestaras.-intervino Nicolas.- ¿Detestas a todas las chicas a tu alrededor?-dijo lanzándole una mirada inquisitiva.

-Hablas así por Rei Hino, ¿cierto, Nicolas?

-Quizá…pero aun así, ¿Qué te han hecho para detestarlas?

-No detesto a Rei, solo que odio que no entienda que no puedo quererla como ella quisiera, me es imposible.

-¿Entonces a Serena si la detestas?-preguntó Yaten.

-¡No!-respondió molesto Diamante, se comenzaba a cansar de todas aquellas preguntas.

-¿Y por que hablas así de ella, Diamante?, ¿Qué te ha hecho?-continuó Nicolas.

-¡Por que simplemente no la soporto!-gritó.

Sin darse cuenta, Serena, Seiya y Zafiro se encontraban tras él, y habían escuchado la última parte de la conversación, Zafiro se mostró molesto por los comentarios de su hermano y Seiya al parecer se divirtió.

-¿Qué sucede contigo, Diamante?-preguntó Zafiro tras él.

Diamante se giro para verlos de frente y se dio cuenta de que lo habían escuchado decirlo, miro a Serena quien al parecer parecía sorprendida y al mismo tiempo triste por haberlo escuchado, no soporto su mirada afligida y triste sobre él, así que miro a Seiya, quien con una mueca dibujada en el rostro le hablo.

-No hables así de ella, Diamante, no te lo permito.

-¡Oh, por favor!, tu solo quieres conquistarla, Kou.

Al oír eso miro de nuevo a Serena, quien había agachado la mirada y después miro a su hermano, quien lo miraba con reprobación, se dio la vuelta y se largo de ahí a grandes zancadas, dirigiéndose a su habitación.

Diamante se recostó en su cama al llegar a su habitación, esa chica lo ponía tenso y enojado, y no se arrepentía de haberlo dicho frente a todos. Al cabo de algún rato, no se dio cuenta cuanto tiempo paso, pero escucho que su hermano entro al dormitorio y se sentó en su cama en silencio durante algunos minutos, observándolo.

-¿Te quedarás ahí todo el tiempo mirándome?

-Sabes que estoy molesto por lo que hiciste, ¿Por qué tenías que gritarlo?, si no te agrada esa chica simplemente hazlo, pero no lo publiques.

Diamante se incorporo, mirando de frente a su hermano.

-¿La defiendes ahora?, vamos, Zafiro, me di cuenta de que también te interesa.

-Es una chica agradable, me interesa como amiga, si tan solo te acercaras a ella y…

-¿Cómo amiga?, vi como la mirabas, eres igual a Kou.

-¡No discutiré eso contigo!, mejor hablamos cuando estés menos insoportable.

Zafiro se puso de pie y se metió al baño, Diamante escucho como el agua caía de la regadera, así que se puso de pie y salió del cuarto, dirigiéndose hacía la cafetería, necesitaba algo de tomar.

Al entrar camino rápidamente hasta las bebidas y eligió un poco de agua, al pagarla salió de ahí y se dirigió a la biblioteca, al parecer ese era el único lugar en donde podía estar solo y tranquilo. Entro a paso lento y llego hasta donde normalmente se sentaba a leer, pero se sorprendió al ver que Serena se encontraba ahí, mirando el enorme estante de libros frente a ella. Serena al percatarse de la presencia de Diamante se sorprendió y de inmediato se puso de pie, camino hasta él y se miraron de frente durante algunos largos segundos.

Diamante no supo que hacer, la miro y de pronto su corazón latió fuertemente, por una fracción de segundo paso por su cabeza el disculparse, al tenerla ahí frente a él, pero Serena agacho su cabeza y lo rodeo, alejándose rápidamente. Diamante la vio alejarse y se enojo consigo mismo por haber pensando un instante en disculparse, no debía hacerlo, no necesitaba hacerlo, no estaba arrepentido de lo dicho, se giro y tomo asiento, y se dedico a leer por el resto del día.


Hola, disculpen por haber tardado tanto, no tenía nada de tiempo, pero al fin de vacaciones, así que trataré de actualizar rápido.

Respondiendo a algunas preguntas pues ellos nunca se preguntaron sus apellidos siendo pequeños, no era algo que les interesara mucho, es por eso que no se reconocen al saber sus apellidos.

Y no, Darien no estara en la vida de Serena de una forma amorosa.

¡Gracias!