Varios días después Serena se encontraba junto a Hotaru y Unazuki en la cafetería terminando un trabajo que tenían que hacer por equipo, Unazuki no paraba de hablar sobre su vida en el campo y con los hermanos Blackmoon, Serena trataba de ocultar lo mucho que le interesaba el tema, deseaba descubrir algo del misterio que rodeaba a Diamante, y conocer algo sobre su nuevo amigo Zafiro.
-Un día llegaron ambos muy sucios y con aspecto desaliñado…a mi padre le dio mucha lastima de primer instancia, Zafiro era un poco más pequeño que Diamante, por lo que Diamante debía hacer los trabajos duros, con el paso del tiempo se ganaron la confianza de mi padre y termino amándolos casi tanto como a mi hermano y a mi, aunque los chicos y Andrew nunca se llevaron bien, conmigo siempre se han portado bien, me cuidan como si fuera su hermana pequeña.
-Si pude notar el otro día las diferencias entre Diamante y Andrew…y… ¿no sabes por que llegaron así de la nada?-preguntó Serena tratando de ocultar el interés.
-No lo sé, el único que lo sabe es mi padre, a los chicos no les gusta mucho ese tema, es algo que los hace sufrir…y yo no me sentiría cómoda preguntándoselos, es por eso que mejor no menciono nada.
Serena término con más dudas que al comienzo de la conversación, definitivamente ahora más que nunca pensaba que Diamante ocultaba algo, que había algo en él diferente a los demás.
Pudo notar que Michiru y Haruka se acercaban a su mesa, al llegar se saludaron y tomaron asientos.
-¿Qué hay chicas?, ¿Cómo están?-preguntó Haruka sonriente.
-Muy bien…-contesto Hotaru.-Y dime que es eso que traes en las manos.-dijo Hotaru dirigiéndose a Michiru.
Michiru se disponía a ordenar algunos papeles que llevaba consigo.
-Solo son las cosas que colocaremos en el periódico mural, este mes Haruka y yo somos las encargadas, por cierto, chicas, si quieren publicar algo solo dígannos, podemos publicar una fotografía, una historia, un poema, un comentario… ¡lo que quieran!-respondió sonriendo.
Serena escucho atentamente y se sintió feliz al escuchar lo último, por lo que no dudo ni un instante en ayudarlas.
-¡Que bien!, ¿podría darles algún escrito mío?
Serena escribía algunas veces, era lo que mas le gustaba hacer además de leer, y era un secreto que hasta ahora nadie lo sabía.
-Claro, Serena, ven a buscarnos esta tarde, tráenos una copia de lo que quieras publicar, pero recuerda venir a tiempo, lo pondremos mañana por la mañana.
Serena sonrió y en algunos minutos más su trabajo estuvo terminado, por lo que Serena decidió ir a su habitación para buscar sus escritos, acompañada por Hotaru.
-No tenía idea de que escribieras, Serena.
-Es un pequeño secreto, nadie lo sabía hasta hace algunos minutos.
-Me alegra saberlo, estoy segura de que escribes muy bien.
Serena se dedico a buscar entre sus cosas su libreta de apuntes y al encontrarla se la mostró a Hotaru, quien leyó cada uno de sus escritos y quedo impresionada, juntas eligieron el que le llevarían a Michiru y Serena paso el resto de la tarde corrigiéndolo y copiándolo en papel nuevo.
Al terminar ella y Hotaru salieron a buscar a las chicas, mientras charlaban por los pasillos Zafiro pudo visualizarlas desde el jardín central, ignoro a los Kou por ir a saludarlas.
-¡Serena!-gritó al entrar.
Serena se detuvo y espero a que Zafiro se acercara.
-Hola Zafiro, ¿Qué tal tu día?
-Bien ahora que me encuentro contigo.-sonrió.- ¿Quién eres tu?-dijo mirando a Hotaru curioso.
-Hola Zafiro…-respondió Hotaru muy nerviosa. Sus mejillas se encendieron y sus ojos se abrieron como platos, no pudo soportarlo, por lo que siguió caminando ignorándolos a ambos.
-Ella es Hotaru Tomoe…no sé que sucedió.-dijo Serena confundida.
-¿Hija del profesor Tomoe?...ya veo, bueno eso no importa mucho ahora, ¿A dónde te diriges?
-Busco a Michiru y Haruka, ¿las has visto?
-¡Claro!, se encuentran en la sala de juntas de los alumnos, ¿deseas que te acompañe?
Serena miro por detrás de Zafiro que Hotaru continuaba caminando por el corredor y que en su misma dirección pero en sentido contrario se acercaba Diamante, su estómago se revolvió y decidió no meterse en problemas.
-Zafiro…no te preocupes, será mejor que me vaya, Hotaru me esta acompañando, ¿nos veremos después?
Diamante se detuvo algunos momentos al ver la escena, ahí estaba su hermano de nuevo coqueteando con Tsukino, frunció el ceño, Serena camino en busca de Hotaru y fue imposible no cruzar miradas con Diamante, quien la miraba reprobatoriamente, al estar seguro de que Serena había desaparecido, se acerco.
-¿De nuevo coqueteando con Tsukino?
Zafiro se giro para ver a su hermano pero al estar frente a él solo rodó los ojos y juntos salieron al jardín.
Serena alcanzo a Hotaru y vio que ya se encontraba mejor que hacía un rato en su encuentro con Zafiro, llegaron rápidamente a la sala de juntas y le entregaron el escrito a Michiru.
-Muchas gracias, Serena, mañana podrás verlo en el periódico.
Serena sonrió, por fin algunas personas podrían leer algo sobre lo que hacía y quizá con suerte sería del agrado de los demás, le gusto saber que lo que pensaba podría ser leído.
Al día siguiente Diamante se despertó temprano, debía asistir con Tomoe a las 7:30 a.m. en punto, por lo que se apresuro a estar listo, se puso de pie y noto a su hermano en la cama de junto, se veía verdaderamente dormido, por lo que lo dejo así y se dirigió al baño.
Cuando estuvo listo tomo sus libros y salió del cuarto, camino paciente por los pasillos, aun le quedaban diez minutos libres, no tenía prisa, al cruzar por la sala principal noto que Haruka y Michiru acababan de terminar de colocar el periódico mural y estaban por irse.
-Hola chicas, ¿han terminado?
-¡Diamante!, si, claro, puedes ser el primero en leerlo, ¡corre!-bromeó Haruka mientras se alejaba.
Las vio desaparecer y se acerco lentamente a la pared, observo cada nota que había pegado en el enorme pizarrón pero su mirada se detuvo en una nota en especial, una nota titulada "La luna solitaria", llamo su atención y se dedico a leerla.
Soy como una luna, gris, oscura, áspera, solitaria…
La gente a mí alrededor me mira, pero sigo aquí escondida.
Mis ojos no expresan más que la soledad que invade mi ser, mi persona.
¿A quien puedo acudir?, no encuentro algún sol que convierta en días mis noches.
Soy como una luna frígida, lúgubre, lóbrega, solitaria…
Desde que perdí esa luz que iluminaba mi camino no soy más que la luna que opaca la luz de los demás.
Luna.
A Diamante se le hizo un nudo en el estómago al leer aquel escrito, ¿Quién era Luna?, debía averiguarlo, sin duda aquel escrito debía significar mucho mas que todas aquellas palabras tristes, algo dentro de él recordó a su pequeña, algo dentro de él lo hizo sentirse identificado con aquel escrito, lo leyó mas de diez veces, miro su reloj y solo le quedaban tres minutos, justos para llegar al salón, no quería dejar de leerlo, era tan cierto y exacto que el corazón le dolió por un segundo.
Se separo de aquella pared para correr hacía su clase con el profesor Tomoe, pero no dejo de pensar ni un segundo en todo el día en aquel escrito tan fúnebre que lo hirió tan profundamente removiendo heridas que estaban superficialmente cerradas.
El día transcurrió lentamente, Serena camino entre la multitud hasta llegar a la sala principal en donde las chicas habían colocado el periódico, Hotaru la acompañaba. Serena se emociono al ver que los estudiantes se acercaban a leer su escrito, estaba muy deseosa por que los demás pudieran leer algo que ella escribió, se quedo contemplándolo durante un buen rato con una sonrisa en el rostro. Andrew la miro de lejos y de inmediato se acerco a ella, haciendo mala cara al ver que estaba acompañada por Hotaru.
-Serena, te miraba desde el otro lado y me preguntaba que era lo que leías con tanto asombro.-dijo Andrew sonriendo.
Hotaru lo ignoro pero Serena se giro para mirarlo de frente.
-Oh, hola Andrew, solo leía éste escrito…puedes leerlo si quieres.
Andrew se acerco a leerlo y después de algunos minutos desvió su vista para posarla de nuevo sobre Serena.
-No es muy convincente…es algo extraño, no logre descifrar mucho de lo que el autor u autora trato de decir…a decir verdad estas cosas no me interesan mucho, en fin…no sigamos hablando sobre ese estúpido escrito, ¿Qué harás por la tarde, Serena?
Serena se molesto por el comentario de Andrew pero trato de ignorarlo, seguro que Andrew pertenecía al grupo de personas que detestaban leer.
-Pues…nada, supongo que hacer tareas.
-¡Nada de eso!, ¿deseas tomar un café en el jardín?, podemos platicar y eso.-interrumpió Andrew, muy seguro de si mismo.
Serena no estaba muy segura de ir con él, pero deseaba conocerlo no por que realmente estuviera interesada en él, sino por que era el hermano de una de sus amigas y eso si le incumbía, pensó que no debía de tener nada de malo platicar con él y conocerlo un poco.
-Esta bien, Andrew, te veré por la tarde.
-Nos veremos entonces preciosa…oh y adiós amiga de Serena…-dijo dándole la espalda a Hotaru.
Hotaru la miro con desaprobación y caminaron hacía su dormitorio.
-¿Cómo pudiste aceptar ir con él?, es tan arrogante, cada vez que lo escucho hablar siento nauseas, lo bueno de no estar en clases es que no hay que soportar a Furuhata, en el salón no lo soporto.
-Tranquila, Hotaru, no lo hice por que me interese de la forma en que crees, tan solo quiero conocerlo por el simple hecho de que es hermano de Unazuki, ella es nuestra amiga y lo merece.
Diamante no pudo aguantar mucho tiempo al salir de su clase para dirigirse de nuevo al periódico mural a leer de nuevo aquel escrito que lo había dejado tan perturbado, había poca gente en la sala, así que pudo leerlo una y otra vez sin ser molestado, no supo cuanto tiempo duro ahí de pie leyendo hasta que sintió una mano sobre su hombro.
-¿Qué haces aquí, hermano?
Diamante se giro para ver a Zafiro tras él quien lo miraba confundido.
-Solo leía…
-Me dijo Setsuna que llevas algo de tiempo aquí haciendo lo mismo, ¿todo bien?
-Por supuesto, solo leía este escrito, me ha dejado un poco…marcado, es decir, me ha gustado mucho, no puedo dejar de leerlo.
-Será mejor que vayas a la cafetería…Setsuna te espera ahí.
-¡Cierto!, el trabajo de Tomoe…lo olvide, nos vemos después.-dijo Diamante caminando en dirección a la cafetería.
Zafiro se acerco más al pizarrón para poder ver mejor lo que Diamante leía con tanta atención, se sorprendió de lo que vio, era un escrito de Serena, lo supo por que estaba firmado con el seudónimo "Luna", y ella misma le había comentado que había escrito unas cuantas cosas bajo ese seudónimo debido a que la luna en particular le gustaba mucho.
Sonrió y decidió ir a buscarla para felicitarla. Al llegar a su dormitorio toco la puerta y espero a que le abrieran, quien lo hizo fue Molly quien amablemente lo hizo pasar, Zafiro saludo a las demás chicas hasta llegar a Serena, quien platicaba con Hotaru. Hotaru al notar la presencia de Zafiro se quedo paralizada y decidió irse a otro lado, a Serena le pareció extraño el comportamiento de Hotaru pero lo ignoro al ver a Zafiro.
-Zafiro, ¿Qué te trae por aquí?
-Solo venía a felicitarte por el escrito que publicaron en el periódico mural.
-Oh, ¿Cómo supiste que era mío?
-Recuerda que una vez me lo mencionaste, así que al leer el que esta publicado, me han quedado muchas ganas de leer algo más, ¿me prestarías algunos de tus escritos?
-Pero… ¿seguro que quieres leerlos?
-Por supuesto, por eso vine hasta acá.
Serena sonrió y se dedico a buscar entre sus cosas hasta encontrar su libreta de notas y se la entrego a Zafiro.
-Solo te pido que la cuides mucho, Zafiro, es realmente importante para mi.
-Descuida, Serena, lo haré.-sonrió.-Ahora debo irme, tengo algunas cosas que hacer, después te entrego esto.-dijo poniéndose de pie.
Zafiro salió del dormitorio y Hotaru volvió junto a Serena, quien ya se veía mas tranquila.
-¿Estas bien, Hotaru?, luces algo pálida.
-Si…si… ¿en que estábamos?
Hotaru y Serena continuaron platicando hasta que Unazuki entro en el dormitorio gritando.
-¡Serena!, ¡Serena!
-¿Qué sucede?-dijo asustada.
-¡Eres genial!, te encontraras con mi hermano hoy.-respondió con una enorme sonrisa en el rostro.
-Oh, ya veo… ¡cielos!, ahora que me recuerdas se hace tarde, recogeré mis cosas y me iré.
Serena se metió al baño y todas se miraron sorprendidas, excepto Hotaru quien ya sabía la noticia.
-Sería increíble que hubiera algo entre Serena y mi hermano, ¿no lo creen?
-Eso sería un problema entre el y Seiya.-contesto Mina.-Recordemos que el hermoso Seiya la quiere también.
-Y no dejemos fuera del juego a Zafiro.-dijo Hotaru mirando el suelo.
-¿Y que hay de Diamante?-comento Lita desde la cama.
-Por Dios, Lita, a Diamante no le interesa Serena, ¿Por qué dices eso?
-Olvídenlo, tienen razón.-respondió Lita rodando los ojos.
Serena salió del baño y se despidió de las chicas, camino lentamente por los pasillos, mirando a la gente con la que se topaba, todos lucían felices, ¿Por qué ella no se sentía así?
Diamante no podía concentrarse solo de pensar en el escrito, sus pensamientos no dejaban de repetir aquellas líneas en su cabeza, aunque hacía lo que Setsuna le decía no estaba del todo en el trabajo, su mente divagaba por aquel papel que contenía palabras duras y fuertes, ansiaba saber quien era la persona dueña de aquellas palabras, hecho un vistazo a su alrededor y vio al odioso Andrew Furuhata charlando con Malachite, "bonita compañía", pensó Diamante. Volvió a escribir sin mucho éxito, su cerebro no le mostraba otra cosa que no fueran esas palabras.
Después de algunos minutos de tratar de concentrarse, pero de nuevo se distrajo, esta vez no fue por el escrito, sino por que vio que Serena Tsukino acababa de entrar a la cafetería, no pudo evitar notar que había recogido su cabello en una coleta que le caía por un lado, su mirada lucía algo melancólica, no aparto la vista de ella hasta que Serena lo miro también, Diamante no supo que hacer, no soporto sostener la mirada de Serena por mucho tiempo y volvió a la hoja de papel que tenía en la mesa. Un rato después al estar seguro de que Serena ya no miraba la volvió a mirar, se dio cuenta de que se dirigía a la mesa de Furuhata y eso le molesto, ¿Por qué todos deseaban estar con esa chica?, también le molesto el hecho de que su hermano estuviera interesado en ella y que ella se encontrara con Andrew en la cafetería, decidió ignorarla y regreso al trabajo.
Serena se asusto al ver que Diamante la observaba, trato de no darle importancia pero no fue fácil ignorarlo, busco a Andrew en alguna mesa hasta encontrarlo con un chico de cabello blanco, así que se acerco a la mesa, al llegar el chico que platicaba con Andrew se puso de pie y se despidió, Andrew se paro para saludar a Serena y ofrecerle un asiento. Al estar sentados ambos se dedicaron a charlar durante algún tiempo hasta que Andrew se ofreció a ir por café. Mientras estaba sola, Serena miro en dirección a la mesa de Setsuna y Diamante, parecía que ambos trabajaban, aunque Diamante no lucía muy concentrado, parecía ser que algo lo afligía, el cabello gris le cubría la mitad del rostro, tenía una mano bajo el mentón, Serena deseaba saber que era lo que pensaba, estaba segura de que no pensaba en el trabajo que estaba haciendo. En ese momento Andrew regreso con los cafés, sacándola del trance, tomo su café mientras escuchaba a Andrew hablar sobre su vida en el campo.
-Me gusta mucho mi casa en el campo, lo único que odio es tener que convivir allí con los Blackmoon, no los soporto, son tan…diferentes e ignorantes, siempre estuve en desacuerdo con que mi padre los ayudara, pero nunca me hizo caso, aunque Zafiro no me causa problemas, él si.-dijo Andrew apuntando hacía Diamante.-Eran pocas las veces que no discutíamos, aquí no lo hacemos por que no nos encontramos, de ser así puedes estar segura de que habrá una pelea, es un pobre diablo.
Setsuna y Diamante terminaron el trabajo y se pusieron de pie, recogieron sus cosas y se dispusieron a salir de la cafetería, pero Diamante no pudo evitar mirar de nuevo a Serena y Andrew, se dio cuenta de que Andrew lo miraba con fastidio, por lo que supuso que le hablaba a Serena sobre él, trato de no darle mucha importancia y salió de la cafetería, se despidió de Setsuna y camino hacía su dormitorio, necesitaba dormir.
En el camino vio a lo lejos a Michiru y Haruka charlando junto al gran roble, las miro por unos segundos y se decidió totalmente ir hacía ellas, Michiru al verlo acercarse lo saludo con la mano.
-Hola Diamante, ¿Cómo te va?
-Muy bien, gracias, que bueno que las veo chicas, no estaba seguro de hacer esto, pero ahora me doy cuenta de que tengo que hacerlo.
-¿Qué sucede muchacho?-preguntó Haruka.
-Es sobre un escrito que publicaron en el periódico…me gustaría saber quien lo escribió, desearía hacerlo, necesito saberlo, se que ustedes lo saben, ¿cierto?
-Ciertamente lo sabemos.-respondió Haruka riendo.- ¿Por qué te es tan urgente saberlo?
-Me gusto mucho, solo quisiera saber quien fue el o la autora de esas palabras mortales.
-Vaya, vaya.-dijo Michiru.-Pues si tanto te interesa te lo diremos…fue Serena Tsukino.
Diamante se quedo paralizado al escuchar el nombre de Serena, ¿ella lo había escrito?, ¿aquella estúpida niña?
-Tal parece que no te agrado mucho la noticia.-se burlo Haruka.
-Solo no me lo esperaba…de todas formas muchas gracias, ahora debo de irme.
Diamante se alejo rápidamente de Michiru y Haruka, debía ir rápido a su habitación, no podía creer la respuesta, se negaba a creerlo, "¿Cómo pudo ser ella?", no dejaba de preguntárselo, la rubia no podía ser la dueña de aquellas palabras que lo habían herido, que le habían llegado a lo más profundo. Entro a la habitación molesto, fastidiado, incrédulo, aventó sus cuadernos a la mesita y se echo sobre la cama boca abajo, giro su cabeza y observo que sobre la cama de Zafiro se encontraba una libreta, le pareció extraño, escucho que Zafiro se bañaba, por lo que no le importo y se levanto para echarle un vistazo a la libreta. La hojeo y vio los títulos de cada página, parecía poesía, prosa, miro el pie de página de cada escrito y todos decían "Luna", su corazón palpito rápidamente, "Luna", igual que el escrito del periódico mural, al final de la libreta se encontraba el que había leído ya, no logro evitar leer cada uno de los escritos que se encontraban plasmados en esa libreta, al terminar de leer el último noto que Zafiro lo observaba.
-Parece que te gusto esa libreta.-dijo sonriendo.
-Yo… ¿Por qué tienes esto?
-Serena me lo presto.
Diamante se molesto al escuchar eso y lanzo la libreta sobre la cama y volvió a echarse sobre la tuya.
-¿Qué te molesta?, ¿Qué Serena me haya prestado su libreta?
-No me molesta nada, solo me es un poco difícil creer que ella escribió todo eso.
-¿Por qué?, ella escribió eso que te ha tenido horas leyéndolo una y otra vez, ¿Qué es difícil?, deberías conocerla y…
-¡No!, déjame en paz, deseo dormir.-dijo girando su cabeza hacía el otro lado.
Zafiro lo ignoro y se dedico a terminar de alistarse, Diamante cerró sus ojos tratando de ignorar toda aquella situación, parecía ser que Serena Tsukino siempre se interponía en su vida de una u otra manera. Le fue imposible olvidarse del problema, en cuanto sus ojos se cerraron la imagen de Serena Tsukino se apareció, la vio en una mesa escribiendo aquellas palabras que lo habían hecho sentir mal, abrió los ojos apresuradamente, no deseaba verla ni en su mente, sus ojos comenzaban a cerrarse a causa del sueño, poco a poco se fueron cerrando hasta que se quedo completamente dormido.
Serena apareció en sus sueños, caminaba por ese antiguo bosque en el que solía pasear cuando era pequeño, ella caminaba y caminaba, parecía que buscaba algo, un rato después Serena lo encontró a él, se encontraba sentado al pie de un árbol, Serena le extendió la mano pero Diamante dudo.
