Note: All the characters are of SM.'s mind. The story and Nicholas are of my property.
Nuevo capítulo!
Disculpen la tardanza. Comentarios al final, los suyos también, por supuesto XD
Disfruten!
(:
18. Abre los ojos
.
–… no puedo terminar con Tanya.
¿Cómo podía haber sido tan estúpida? ¿Cómo podía haber llegado a pensar en la posibilidad de que Edward se fijase en ella? Era Edward, ¡por Dios! Llevaba ahí dos escasos meses pero podía entender la posición que ocupaba Edward, de modo que también comprendía el tipo de chica que rondaba la vida de él. Edward tenía a Tanya y como había escuchado, él no iba a dejarla menos por alguien como ella. Tan malditamente normal.
Pero…
Dio la vuelta y quiso retomar su camino a paso lento para intentar analizar todo una vez más: todas aquellas verdades casi palpables frente a sus ojos y aún no podía olvidar la mirada de Edward y la sinceridad con la que la vio esa tarde. Estaba segura que esos ojos no le mentirían. Incluso, apostaría porque querían decirle mil cosas más.
Y dudaba si volver para terminar lo que había empezado; golpear esa puerta y simplemente hablar. Y otra vez avanzaba dando la espalda a la habitación de los chicos. Podía y quería creer muchas cosas de la mirada de Edward, cosas totalmente ilusorias pero la voz de Edward era la voz de Edward y él había hablado.
Otra voz fue la que no esperó escuchar; una persona que no esperó ver.
–¡Bella!
Alice estaba frente a ella y por la cara que Bella puso, la morena entendió, y aprovechó además de suponer, bastantes cosas sobre que hacía Bella fuera de la habitación de su novio y, por ende, de Edward.
La puerta se abrió y medio cuerpo de Jasper se asomó.
–Bella –la chica se giró con fluctuada. Maldita voz chillona de Alice, fue lo único que pudo pensar.
Alice. Jasper. Sólo quedaba… Bella tragó pesado.
–¿Bella? –esa voz suave que, debía admitir, adoraba.
Edward la observaba desde la puerta. Estaba odiando como la veía, la hacía necesitarlo más.
* * *
Luego de un extraño día en que todo el colegio no dejaba de mirarlos y hablar de ellos a sus espaldas, los chicos habían decidido refugiarse en su habitación a matar el tiempo. Jasper de pie frente al televisor jugando videojuegos mientras que Edward lo observaba desde su cama; debían aprovechar esos días donde la carga académica era baja.
–Así que Bella sabía la verdad –comentó el rubio sacando el tema.
–Bella sabía la verdad –repitió Edward de forma mecánica. Le tomó un minuto darse cuenta– ¿Bella te lo dijo?
–Creo que quedó bastante claro cuando lo dejaste implícito en el almuerzo –agregó Jasper observándolo serio.
Edward entendió. Entonces, si Jasper se había dado cuenta, ¿era posible que Bella comprendiera cuando hizo alusión a su persona? Tanya no sabía, hasta Alice se había enterado ese mismo día y ella era su hermana. Bella debía haber notado que simplemente se refería a ella. Y recordó como había sido todo…
–Nos encontró –habló Edward aclarando las dudas no pronunciadas de Jasper–. Hace unas semanas. El día que terminaba con Jessica –agregó.
–Wow –aún ante el calibre de las palabras de Edward, Jasper prosiguió con su juego de tenis contra Luigi– ¿Y cómo lo tomó?
–Aún cuando Bella no tolera el engaño, me reprochó nada, dijo que no le correspondía –esa había sido una de las cosas que más lo había cautivado de la chica. No que aceptara sus juegos inmaduros, sino que a pesar de tener toda la evidencia de cómo era frente a sus ojos, no lo había juzgado ni un instante.
–Una chica comprensiva –Jasper notó el silencio de su amigo. Lo observó de reojo. De seguro Edward estaba pensando en Bella, era ya una costumbre para él verlo en esos estados. Y quiso alimentar un poco su alegría–. Se quedó viéndote cuando te fuiste con Tanya –agregó viendo otra vez al televisor– .Y estoy seguro que ocultaba una sonrisa cuando Rose preguntó sobre quien te referías con lo que habías dicho.
Tanya. Otra vez lo mismo. Agotaba cada minuto de su día en pensar qué hacer y decir cuando estaba con Bella, mataba cada segundo imaginándose con ella y si es que acaso era posible que se fijara en él. Ahora mismo, sólo podía recrear en su cabeza la mirada de ella siguiéndolo al salir del casino, cuando se había marchado con Tanya para terminar con ella, supuestamente…
–No se que hacer con Tanya –admitió. Si alguien lo entendía, ese era Jasper.
–¿Por qué lo dices? –Jasper respondió lanzando la pelota al otro extremo de la cancha; aquel punto estaba peleado. Edward no respondió a su pregunta y el chico, a pesar de tener su concentración en el juego, lo notó–. Terminaste con ella, ¿no? –silencio otra vez y Luigi se llevó el punto porque Jasper observaba ahora al castaño–. No terminaste con ella –y aquello no era una pregunta.
–No pude –Jasper no alcanzó a replicar–. Comenzamos a hablar y… le expliqué como habían sido las cosas. Ella sólo me oía, estaba tranquila no como cuando llegó al casino. Al final, sólo me recriminó que no fuera sincero y… me perdonó. Así de sencillo.
Las cosas habían sido tal cual las estaba contando. Cuando salieron del casino sabía que ese era el momento para cortar esa relación que estaba yendo a ninguna parte pero las cosas se desviaron cuando Tanya lo escuchó y simplemente había decidido perdonarlo. Fue ahí cuando ya no supo que hacer. No podía terminar con ella si la chica estaba pensando darle una nueva oportunidad.
–¿Qué? ¿Te per--? –Jasper tampoco quería darle crédito a lo que oía aún así, él había podido diferenciar que era realmente importante en todo aquello–. Bueno, da igual lo que haya hecho, da igual si quería perdonarte o no, en ese momento tú debiste terminar con ella.
–Jasper, me perdonó lo que le hacía con Jessica –volvió a repetir Edward fuerte y claro como si Jasper no lo hubiese oído.
–¿Y?
–No lo se, no… no puedo terminar con Tanya. No así –en cada una de las palabras dichas por Edward la duda era la única protagonista.
–Pero no puedes estar con alguien sólo porque se lo debes. Tanya no se merece estar con alguien que no la quiere –Jasper no lo estaba reprendiendo, simplemente tenía mayor capacidad de raciocinio que él, eso estaba claro–. Y menos seguir con ella por no quedarte solo si eso es lo que pretendes.
–Yo solo quiero estar con Bella –no tenía que ser el más inteligente para saber lo que quería, de eso estaba seguro.
–Entonces tienes que arriesgarte. Así funciona.
–¡Bella!
La voz de Alice se escuchó al interior, ambos chicos la reconocieron. Y según lo que gritaba, ambos también entendieron quien más estaría en el pasillo, justo del otro lado de la puerta.
–Tal vez tengas que arriesgarte antes de tiempo –bromeó Jasper justo antes de tirar la manilla.
* * *
–Hola –susurró.
¡Bravo Bella, que elocuente!, se auto-recriminó la chica. Alice, Jasper y Edward-mil-mariposas-en-su-estómago la observaban. De seguro estaba sonrojada, podía sentirlo y no había razón para estarlo. Bueno, sí, una razón de unos ojos verdes intensos.
–¿Qué haces por acá? –a Alice le costaba controlarse si se trataba de juntar a su querido hermano con la chica que consideraba ideal para él.
Y Bella tuvo que admitirlo.
–Yo… quería hablar algo con Edward.
–Perfecto –Alice pasó por alto la mirada que le dedicó su novio–. Yo justamente venía a buscar a Jasper para que me ayudara con el software de diseño –ninguno tuvo tiempo de reaccionar–. ¿Vamos amor?
–Eh… nos vemos chicos –Jasper simplemente la siguió.
Tanto Edward como Bella se quedaron viendo como habían cambiado las cosas en esos últimos segundos. Luego que la pareja se perdiera el doblar la esquina, ambos tuvieron que enfrentarse.
–Adelante –Edward la invitó a pasar.
Bella entró a la habitación seguida del chico. Conocía el lugar, había estado ahí una vez, un par de horas… a solas con Edward. Se sonrojó con sus pensamientos. Decidió entretenerse con las películas que descansaban sobre el escritorio; no quería que Edward la viera avergonzada sin razón.
Un título llamó su atención, conocía esa película. Se giró hacia el chico, él la observaba.
–¿Rocky Horror Picture Show*? –preguntó incrédula.
–El mejor musical contemporáneo –respondió sonriéndole. Era adorable ver a Bella cuestionándole sus gustos cinematográficos.
La chica observó la carátula intentando encontrar aquello de lo que Edward hablaba. No había caso; volvió a mirarlo.
–Se que no se mucho de cine pero estoy segura que West Side Story* es el mejor musical contemporáneo –agregó dejando la película otra vez en su lugar. Edward le dedicó una sonrisa torcida.
–Lo cierto es que no sabes mucho de cine.
La chica comenzó a reír. Edward sonrió junto a ella. Ningún segundo dejó de mirarla. De hecho, él sonreía no por el comentario sino sólo de verla reír. Bella volvió a concentrarse en los objetos del lugar; cualquier cosa que la mantuviera lejos de la figura de Edward.
Y el tiempo avanzó. Y era momento. Y Edward necesitó preguntar:
–¿Qué tenías que hablarme?
La chica levantó a vista al escuchar su voz. Sus miradas se cruzaron.
–Yo… yo sólo… –comenzó a jugar con sus dedos como hacía cuando estaba nerviosa– quería pedirte si podías ayudarme con la tarea de electivo. No entiendo mucho las diferencias de cada tema y como tú te manejas.
–Seguro –Edward tragó saliva. No se esperaba eso. En verdad no sabía que esperar pero ciertamente soñaba con que Bella, de alguna manera, le hiciera ver que sentía lo mismo, o una mínima parte de lo que él sentía–. Yo me paso por allá –añadió sin bajar la mirada de la de Bella.
No sabía si sólo quería creerlo pero los ojos de Bella brillaban de forma cálida. Y ese brillo en ellos le inquietaba. Había algo más, podía estar seguro. Confirmó aquello cuando la chica, viéndose descubierta, escondió la mirada.
–Bien… –luego de jugar con sus dedos, seguía la inquietud y comenzó con el cabello–, creo que debería irme –se giró en un intento de ocultarse. Necesitaba que Edward dejara de mirarla.
–Bella –se acercó y la tomó del brazo; ahí estaba Edward otra vez. Aquella mano aferrada sobre su piel quemaba de una manera y se sentía increíble; Bella cerró los ojos, tomó un suspiro y se expuso nuevamente a la perdición que le suponían esos ojos. Edward la soltó en el instante en que sus miradas hicieron contacto–. ¿Hay… hay ago más que quieras decirme? –se atrevió el chico.
Sólo que me gustas mucho y ya no se que hacer con eso, pensó Bella. ¡Gracias a Dios Edward no podía estar dentro de su cabeza!
–No –fue su respuesta–. Nada más.
Y salió antes que su cuerpo decidiera actuar en rebeldía y besara los labios de Edward para sentir ahora que su cuerpo entero podía llegar a arder.
Edward se quedó de pie sólo en medio de la habitación. Mente en blanco. No sabía que pensar.
Bella no había ido a su dormitorio sólo para pedirle un simple favor. Eso podía haberlo hecho durante clases, en los recesos o en el almuerzo pero había llegado hasta su habitación, se había plantado de pie frente a él y se había mostrado tan… expuesta. Si bien sus palabras habían sido unas, sus ojos querían hablar algo más.
Además, aunque Bella hubiera querido ocultarlo él ya la conocía de memoria y sabía que cuando la chica estaba nerviosa, mantenía la atención en sus dedos, en su cabello o se movía inquieta en el lugar. Sin mencionar lo avergonzada que había estado. Eso sólo podía significar…
Bella sentía algo por él. O no, sino lo sentía, estaba seguro que por lo menos se lo planteaba como algo más que amigo. O tal vez sospechaba lo que él sentía o no se hubiera mostrado tan intimidada. De todas maneras, cualquiera de esas opciones lo hicieron sonreír sin control pues lo llevaban un paso más cerca de la chica.
Y Bella era quien más quería.
¿Y si…?
Se había confiado de indirectas y de señales que la castaña le enviara. Bella había llegado hacía un instante con la idea de decirle algo y no se había atrevido. Era hora que hiciera lo suyo. Fuera directo, se la jugara.
Era hora de que se arriesgara.
* * *
Estaba recostada en su cama. Escuchaba a Alice hablar con Jasper desde el escritorio acerca de unos programas de diseño para el computador. Ella estaba en otro mundo; muy lejos, en otra galaxia: ¿qué había pasado en la habitación de Edward? ¿Por qué simplemente no había sacado todo? Edward casi le rogaba que lo hiciera y ella no había aprovechado la oportunidad.
Después de eso, lo más probable es que nunca lo hiciera.
Toc, toc, toc.
Los golpes a la puerta la regresaron a la Vía Láctea.
–Adelante –ordenó Alice.
Edward entró a la habitación.
Bella se sentó de golpe en la cama. ¿Qué hacía Edward ahí?
–¡Edward! –exclamó Alice levantándose de las piernas de su novio donde había estado sentada.
El chico no saludó ni explicó porque estaba ahí, sólo se dirigió a su hermana y a Jasper:
–Alice, Jasper, podrían darnos un minuto. Necesito hablar con Bella.
Después de eso Bella no pudo oír comentario, los sonidos se habían esfumado. Tampoco vio en que momento salieron de la habitación pero ya no había rastro de los chicos en el lugar.
Sólo el aire teñido de esa fragancia que pertenecía a Edward, que la observaba de pie, fijamente, como si la vida se le fuera en ello.
Y ella, sentada en la cama, totalmente expuesta a esos ojos esmeraldas a sólo metros.
Y por supuesto, las siempre auto invitadas mariposas de su estómago comenzaban a aparecer.
Chicas, Edward al fin se pone el cinturon??? Qué me dicen, les gustó el capítulo luego del desvío al que las mandé en el anterior? XD No quiero adelantarles mucho para que sea sorpresa, pero les prometo que esta vez no va a ser un casi-casi y no pasa nada. Ahora las cosas se mueven un lugarcillo más allá, avanzarán, al fin! Sólo digánme que les ha parecido, cualquier comentario, crítica o buena onda, abajo, ya saben, siempre se los recuerdo, los tan publicitados Reviews XD Lo cierto es que siempre quiero saber que opinan.
Como dije, falta poco, en serio.
*Rocky Horror Picture Show (1975) y West Side Story (1961, o Amor sin Barreras) son dos musicales altamente recomendables. El primero muestra el sexo por diversión y la locura, el segundo es más romántico; para todos los gustos.
Agradecer a ania.09 que me agregó a alerta de Autores. Que lindo que te haya gustado la historia, mil gracias querida por sumarte a De Besitos y Problemas, las actualizaciones salen lo más veloz que puedo XD
eviita culle, gracias por los saludos navideños (:
Amelie666, también niña, gracias por los cariños. Después de su error, por lo menos Edward piensa en jugársela, no?
sarita-26, espero haber resulto las dudas sobre la parte de conversación que escuchó Bella.
De Serena, Iviiis, que lindo! Me he paseado un par de veces por ahí, adoro el lugar, el norte en gral. Te digo, me encanta la buena onda que se lee en tus reviews y genial que adores la historia. Esa es la idea, siempre. Y grax por sumarme a Favoritos de autor :P
Ale_Cullen10, subiendo lo más rápido que pueda XD
Eso queridas, el capítulo siguiente no tardará tanto, prometido.
Mil cariños como siempre, y soles de verano!
(:
