Diamante caminaba hacía la cafetería con cierta inquietud, temía encontrarse frente a frente con Serena Tsukino después de haberse enterado de que ella era la dueña de aquellas inmortales palabras, su mente seguía negándose a aceptar la realidad, él la detestaba, sin embargo su corazón había revivido con sus palabras, pero se negaba a aceptar que hubiera sido precisamente ella quien lo hubiera hecho revivir aunque fuera por unos segundos.

Al entrar a la cafetería divisó a sus amigos en la mesa de siempre, pero esta vez se encontraban entre ellos Haruka, Lita, Mina y Unazuki. Se acerco desconcertado por la inusual visión, al llegar se sentó junto a Unazuki.

-Hola pequeña, ¿Qué hacen todas ustedes en la mesa de los chicos?

-Estamos organizando una salida para esta tarde, ¿quieres venir?-dijo sonriente Unazuki.

-¿Salida?, ¿Adónde?

-A la pista de hielo.-respondió Yaten.-Ya sabes que desde hace mucho queríamos ir, pero no nos habíamos organizado bien, y las chicas querían salir así que se nos ocurrió, ¿vienes?

-Yo no sé…la escuela…

-¡Por Dios Blackmoon!, ven con nosotros, déjate de niñerías.-insistió Seiya del otro lado.

-Si, hermano, vamos, ¿qué puede pasar?-dijo Zafiro.

Diamante asintió y todos lo aprobaron sintiéndose contentos con la salida, después de que se pusieron bien de acuerdo y acordaron verse a las 6 en el gran roble, Diamante se puso de pie y fue por algo de comer para distraer su mente, por un momento le agrado la idea de salir a divertirse un poco, lo necesitaba.

Serena y Hotaru se encontraban solas en la habitación charlando y haciendo tarea cuando de pronto Mina y Unazuki entraron muy contentas parloteando algo sobre un paseo.

-¡Chicas!, me alegro de encontrarlas aquí, hemos estado con los chicos y organizamos una salida para esta tarde, ¿vienen?-dijo Mina eufórica.

-Me parece bien, cuenten conmigo.-respondió Serena.- ¿Y adónde vamos a ir?

-A la pista de hielo del centro.-dijo Mina.

-Oh no…entonces no iré.-intervino Hotaru.

-¿Por qué Hotaru?-quiso saber Unazuki.

-No sé patinar, no quiero hacer el ridículo.

-¡Vamos!, no seas así, acompáñanos.-insistió Mina.

-Si, Hotaru, ven con nosotras, si no quieres patinar al menos acompáñanos, y si quieres puedo quedarme a ver contigo a los demás patinar.-dijo Serena.

-Hm…esta bien, chicas, pero no patinare.-sonrió.

Las chicas rieron antes el comentario final de Hotaru.

Zafiro y Diamante aun seguían en su dormitorio minutos antes de las seis, Zafiro, como siempre, aun no terminaba de arreglarse por vanidoso que era.

-Vamos, termina ya, Zafiro, se nos hará tarde.

-Pareces realmente animado de ir a esta salida.-gritó Zafiro desde el baño.

-Un poco si…

Zafiro salio del baño y juntos se dirigieron al gran roble, en donde se habían quedado de encontrar con lo demás. Un poco antes de llegar al gran roble, Diamante miro en dirección hacía donde se encontraban sus amigos, no pudo evitar notar esa fina cabellera rubia que se extendía ante sus ojos, Serena Tsukino se encontraba en el grupo, lo que ocasiono que Diamante se detuviera en seco. Zafiro se percato de ello y lo miro extrañado.

-¿Qué sucede?

Zafiro siguió la mirada de Diamante y divisó a Serena y Hotaru.

-No me digas que ya no quieres ir solo por que ella ira.

-¡Nadie dijo que iría!-respondió molesto.

-¿No era obvio?, es parte del grupo, ahora vamos que nos están esperando, tienes que ir, Diamante, lo prometiste y además puedes ignorarla y mantenerte alejado de ella.-dijo Zafiro dándole la espalda.

-Si, claro, para ti mejor que todos nos mantengamos alejados de ella.

Diamante y Zafiro llegaron por fin a donde los demás, en cuando llegaron se dirigieron a los carros de los Kou, para poder caber todos, una vez acomodados todos juntos se fueron hacía la pista de hielo del centro.

Al llegar algunas chicas parloteaban y gritaban mientras Yaten y Taiki se encargaban de comprar las entradas de todos, un rato después volvieron con los boletos y todos entraron juntos. Cada quien pidió su talla de patines y espero a que se los entregaran. Diamante se colocaba los suyos y se percato de que su hermano no había pedido ningunos, así que una vez puestos se dirigió a él.

-¿No entraras?

-Sabes que le tengo pánico a todo artefacto que tenga ruedas.

Diamante sonrió y luego se metió en la pista, le encantaba patinar, era algo que hacía a menudo desde que había llegado a la universidad y lo disfrutaba mucho.

Serena miro como Diamante se deslizaba por el hielo y se sorprendió un poco, no se había dado cuenta de que Hotaru le hablaba.

-Perdón, ¿Qué me decías?

-Que entres, Serena, me quedare aquí no hay problema.

Serena se coloco sus patines y al terminar camino hacía la pista, temerosa.

-Hola bombón, ven conmigo, es mejor comenzar a patinar con alguien.-dijo Seiya sonriente a su lado.

Seiya tomo la mano de Serena y juntos se introdujeron a la pista, Seiya disfruto tener a Serena para él solo.

Zafiro miro a Serena tomada de la mano de Seiya e hizo una mueca, miro a su alrededor y se dio cuenta de que Hotaru también se había quedado en las mesas a ver a los demás, así que decidió acercarse a ella.

Hotaru noto que Zafiro se le acercaba y sus mejillas se encendieron de inmediato, comenzó a morderse las uñas sin control.

-¿Hotaru?-dijo Zafiro sentándose junto a ella.- ¿Por qué no has entrado?

Hotaru volteo lentamente y al ver a Zafiro tan cerca de ella se quedo petrificada, tardo unos segundos en responder.

-Yo…no sé patinar…no quiero caerme…

-Oh, descuida, yo le tengo pánico a cualquier cosa que tenga ruedas.-respondió sonriendo.

Hotaru intento sonreír pero sus músculos estaban contraídos y solo pudo volverse y mirar a los chicos patinar.

Diamante sentía un ligero viendo golpear finamente su rostro, iba a una velocidad constante más rápida que la de los demás, la única que lo igualaba era Lita, quien ya era profesional en lo de patinar. Miro a su hermano charlar con la chica de cabellos morados amiga de Tsukino, una sonrisa se dibujo en su rostro al ver a la pobre chica muerta de miedo junto a Zafiro. Después de su quinta vuelta noto delante de él a Seiya tomado de la mano con Serena, la sostenía con fuerza, pues casi se resbalaba, al mirarlos rodó sus ojos y decidió arrebatarlos. "Ahí va de nuevo Kou intentando algo"-pensó al pasar junto a ellos. Continuó patinando y se dio cuenta de que su hermano no podía dejar de observar a Seiya y Serena, volvió a rodar los ojos, "Celos". ¿Qué le veían a esa chica?, se comenzaba a hartar de la situación aun más de lo que ya estaba. Siguió patinando y por un momento bajo la velocidad para poder patinar junto a Unazuki durante unos minutos, después de algunas cuantas vueltas comenzó a patinar rápido de nuevo, de nuevo se topo con Seiya y Serena, Seiya sostenía a Serena por la cintura para "enseñarle" como patinar mejor, lo que le pareció una estupidez, pero no pudo evitar detenerse un momento en donde se encontraba su hermano y molestarlo.

-Deberías meterte a patinar unos momentos, Seiya te gana a tu chica.-dijo Diamante con sarcasmo.

-Calla, hermano, ya te he dicho que no…

-Si claro, alguien sabe aprovecharse de la situación.-dijo Diamante alejándose de él.

Serena trataba de patinar lo mejor que podía, pero era muy torpe con los pies, y se comenzaba a sentir presionada por la mirada de Zafiro, quien la observaba atentamente desde su asiento junto a Hotaru, y la mirada inquisitiva de Diamante, quien la observaba cada vez que pasaba junto a Seiya y ella, y además el tener a Seiya tratando de coquetear con ella, la comenzaba a frustrar.

Serena no quería sentir que Seiya la acosaba todo el tiempo, así que decidió soltarse y separarse de él e intentar patinar sola por algún tiempo, Seiya permaneció junto a ella y en eso vio a Diamante intentando pasar, pero al parecer Seiya le estorbaba por lo que se molesto.

-Quítate Don Juan Kou, intento patinar, ve a coquetear a otro lado.

Seiya sonrió al escuchar el comentario de Diamante, al parecer disfrutaba de ver a Diamante molesto, pero se aparto para que pudiera pasar.

Diamante avanzo rápidamente alejándose de ellos, Serena se desespero y trato de igualar su velocidad, quería intentar ir más rápido, patino como Seiya le había dicho pero comenzó a tambalearse unos metros después de que partió patinando sola. Diamante se encontraba muy cerca de ella, Serena sabía que en cualquier momento caería, si avanzaba un poco mas y lograba llegar hasta Diamante tal vez podría sostenerse de él y no caer, así que apresuro el paso ocasionando llegar más pronto hasta Diamante, quien noto su presencia cercana y sintió los brazos de Serena rodeándolo.

Diamante sintió los brazos de Serena alrededor de él y se confundió, pero después noto que Serena se estaba cayendo y no tuvo más remedio que sostenerla y ayudarla, sus rostros quedaron tan cerca, a tan solo unos centímetros, Diamante observo detenidamente los enormes ojos de Serena, sus ojos, parecían querer decirle algo, algo que ni siquiera ella comprendía. Serena no pudo evitar la mirada de Diamante, lo tenía tan cerca que sus ojos azules no la dejaban de mirar, su mirada penetrante estaba concentrada en ella. Serena no supo que hacer, ni que decir o como actuar, para cuando pudo reaccionar ya se encontraba en el borde de la pista.

-Ya puedes tomarte de la barra.-le dijo Diamante con severidad.

Estaban tan cerca que Serena pudo aspirar el aliento de Diamante que caía sobre su rostro, Serena se separo lentamente de él y se agarro de la barra. Diamante la miro unos segundos más y desapareció para seguir patinando.

Zafiro había estado observando la escena detenidamente, se había quedado anonadado al ver la forma en que Serena y su hermano se habían mirado en todo el transcurso del recorrido hasta llegar al borde de la pista, ni un solo instante se habían quitado la vista de encima el uno del otro, al verlos así de cerca, le pareció que a ellos no les interesaba lo que sucedía a su alrededor, y eso no supo como confrontarlo, no estaba seguro de lo que sentía por Serena, pero también sabía que su hermano la detestaba, o eso le hacía creer.

De regreso a la facultad, Diamante se había quedado más serio que de costumbre, no podía dejar de pensar en lo que había hecho Serena con él en la pista, "¿Por qué se me acerca de esa manera?, no tiene derecho, ella no…no soporto tenerla cerca, no dejo de recordar a mi pequeña niña teniéndola así de cerca", pensaba mientras miraba a través de la ventana, y al mismo tiempo no podía evitar recordar el escrito que había leído, seguía sin creer que ella pudiera haber escrito eso. Trato de despejar su cabeza cuando salió del auto y se dirigía a su habitación, noto que Zafiro iba muy serio a su lado, no le quiso preguntar por que, ya lo sabía.

-Diamante… ¿de verdad te cae tan mal Serena?

Diamante se sorprendió al escuchar la pregunta de Zafiro.

-¿De qué hablas?, ¿Qué tiene que ver eso?

-Yo solo quiero saberlo, es decir…

-Zafiro, no soporto a esa chica, y es lo único que debes saber.

Diamante no quiso seguir hablando del tema y siguió caminando ignorando completamente la pregunta de Zafiro, pero Zafiro no se quedo convencido del todo, aunque no lo dijo.

Varios días pasaron y el comité de alumnos anunció el baile de invierno, en donde como siempre escogían a la chica más linda de la facultad, había carteles por todos lados, como siempre, Rei Hino alardeaba con el baile, Diamante la vio mirar un cartel junto con sus amigas y egocéntricamente no dejaba de repetir que ella ganaría, Diamante rodó los ojos y se alejo sin prestar mucha atención. Necesitaba repasar unas cuantas cosas antes de entrar a clase con el profesor Tomoe, por lo que salió a sentarse al pie del viejo roble. Paso varios minutos leyendo, no se dio cuenta de cuanto tiempo se quedo ahí sentado. Serena venía corriendo del otro lado del jardín, se le había hecho tarde para su clase y no quería tener un retraso, llevaba varios libros en la mano, mientras corría el listón que llevaba en el cabello se iba aflojando conforme iba avanzando, Serena apresuro el paso, sin fijarse mucho por donde pisaba, al llegar al centro del jardín en donde se encontraba el viejo roble, trato de detenerse de golpe, pero se tropezó con unas rocas que estaban a medio camino, nunca recordó esas rocas, pero su tobillo se torció al tropezar y termino cayendo y regando los libros por todas partes. Diamante, quien se encontraba sentado al pie del árbol, se dio cuenta de la caída de Serena al sentir que un libro lo golpeaba en la pierna, levanto la vista y vio caer a Serena, Serena se retorcía y se quejaba por el dolor en su tobillo, Diamante la miro por unos segundos, miro a su alrededor y parecía no haber nadie quien la ayudara, no tuvo más remedio que acudir a su ayuda, al estar a su lado se arrodillo.

-¿Te duele mucho?-le preguntó.

Serena lo miro con el rostro lleno de dolor, no dejaba de tomar su tobillo y de tomar una posición fetal.

-Me duele mucho el tobillo, me lo he torcido…

-Claro que te lo has torcido, si te duele mucho tendremos que ir a la enfermería, sino pues al rato se pasa y podrás caminar normalmente.

-No, no creo, tendré que intentar ponerme de pie.

Serena recargo sus manos en el suelo y trato de ponerse de pie, pero al apoyarlo cayó de nuevo y se volvió a quejar.

-No puedo apoyar el pie, me duele mucho.

Diamante decidió revisar el tobillo de Serena y ver si podía ayudar en algo, así que Diamante tomo el tobillo de Serena entre sus manos y levanto un poco la falda de Serena que le cubría hasta los tobillos, dejando al descubierto la parte del tobillo, Serena se sonrojo, aunque intento ocultarlo para que Diamante no se diera cuenta, mientras que Diamante observaba detenidamente su tobillo, al parecer si era más grave de lo que se veía y no pudo evitar sentir la suavidad de la piel de Serena.

-Hm, tendré que llevarte a la enfermería…

-Diamante, no tienes que hacer esto si no quieres yo puedo…

Pero Serena no pudo seguir hablando debido a que Diamante la había cargado en brazos y ahora caminaba hacía la enfermería, Serena no tuvo tiempo de replicar. Diamante tenía el ceño fruncido, no le agradaba nada aquella situación, Serena lo miraba discretamente, había rodeado sus brazos alrededor de su cuello para no caerse, miro sus finas facciones, su cabello platinado, lacio, sedoso, brillante, también miro su piel suave y lisa, finamente puesta sobre su rostro, por un instante tuvo deseos de tocarlo, sus ojos miraban hacía delante, eran azules y opacos, como si ocultaran algo, lo que la inquieto, pero aun así no dejo de mirarlo, le resulto un poco difícil dejar de mirarlo.

Diamante sintió los brazos de Serena alrededor de su cuello, un escalofrío recorrió su espalda, trato de no mirarla, la tenía tan cerca que no sabía como reaccionar, pero notaba su respiración en su cuello, trato de apurarse para llegar a la enfermería rápido y ya no tener que estar tan cerca de ella, sintió como el cabello largo de Serena le rozaba su brazo, parecía que una tela de seda se lo cubría.

Rei se encontraba platicando con Jedite cuando vio a lo lejos a Diamante que cargaba a Serena en brazos, lo que la molesto de sobremanera, no soporto ver a aquella chiquilla nueva con su Diamante, no podía estar sucediendo eso, cada vez que pasaba el tiempo sentía que la odiaba más y más, era su pesadilla, ella sabía que los chicos ya casi no se fijaban en ella desde que Serena había llegado, pero que se quedara con su Diamante, eso no lo permitiría.

Diamante y Serena llegaron a la enfermería y Diamante coloco a Serena sobre la camilla, esperaron a que la encargada llegara y revisara a Serena.

-¿Qué ha sucedido?-dijo tocando el tobillo de Serena.

-Me he tropezado y creo que me lo he quebrado, por que me es imposible apoyar el pie.

La enfermera se dedico a revisar a Serena mientras que Diamante se disculpo y dijo que iría a recoger lis libros que se habían quedado tirados, por lo que salió de la enfermería y se dirigió al jardín, minutos después se encontraba recogiendo los libros de Serena y los de él, al tenerlos vio que aun tenía tiempo de llegar a clase del profesor Tomoe y se apresuro a llegar al salón.

Al terminar su clase dos horas después aun tenía los libros de Serena, no quería tenerlos mas, así que se decidió a buscarla para entregárselos y ya no tener nada que ver con ella, mientras caminaba hacía el dormitorio de las chicas se encontró con su hermano y Serena en el recibidor. Al verlo Zafiro lo saludo con la mano, Diamante se acerco lentamente, molesto.

-Solo vine a darte tus libros, Tsukino, me tengo que ir.

Serena tomo los libros y miro directamente a los ojos a Diamante, pero este desvió la mirada hacía su hermano.

-¿Qué dijo la enfermera?

-Serena tiene que descansar una semana el pie para poder reponerse bien, ¿Por qué no se lo preguntas a ella?

Diamante miro de nuevo a Serena, quien aun seguía mirándola.

-Me tengo que ir.-dijo Diamante dándoles la espalda.

Cuando avanzo unos pasos escucho la voz de Serena tras él.

-Muchas gracias, Diamante.

Diamante se detuvo por unos instantes pero luego siguió su camino, Serena agacho la cabeza y Zafiro la miro, confundido.

-No te preocupes, mi hermano quiso ayudarte, es lo que cuenta, él solo es así, no por que se comporte así quiere decir que no lo hizo sinceramente, estoy seguro de que si no hubiera querido ayudarte no se hubiera acercado a ti, tranquila.

-A decir verdad me pareció muy buen gesto de su parte, pero hubiera querido agradecérselo y…bueno, no importa, tendré tiempo para hacerlo, ahora debo de ir a mi habitación a reposar y a hacer la tarea.

Zafiro tomo los libros de Serena y la acompaño hasta su dormitorio, Serena tuvo que apoyarse de una muleta para poder caminar. Al llegar a su dormitorio, Zafiro la ayudo a recostarse en su cama y le dejo sus libros en la mesita de junto, Serena se dio cuenta de que entre los libros se encontraba su libreta de notas.

-No sabía que trajeras mi libreta de notas contigo, no lo note cuando llegaste conmigo.

-¿Tu libreta de notas?, pero si yo no la…-pero Zafiro se quedo callado al recordar el por que la libreta se encontraba ahí.

-¿Qué sucede entonces?, ¿Cómo ha llegado hasta aquí si no la traías?

-Ya veo, no quiero que te enojes conmigo pero yo…se la preste a Diamante, es decir, no se la preste, pero Diamante la ha leído un millón de veces y no quise…

Serena palideció ante la respuesta de Zafiro.

-¿Él leyó mi libreta?

-Yo creo que le ha gustado mucho para leerla tantas veces…bueno, Serena, es hora de irme, nos vemos luego, ¿si?, trata de no moverte.

Zafiro se despidió y salió del dormitorio, Serena aun no creía que Diamante hubiera leído su libreta, ella nunca le quiso mostrar esa libreta a nadie más que a Hotaru y a Zafiro, pero que Diamante la hubiera visto…bueno, le parecía que ahora Diamante sabía mucho sobre ella, y eso no le agradaba, sin embargo recordó el suave tacto de su mano sobre su piel, recordó como deslizo su falda hacía arriba para poder observar su tobillo, recordó como la tomo en brazos y como lo tuvo tan cerca de ella, recordó como sus rostros habían estado a pocos centímetros y como la respiración de Diamante le había golpeado el rostro, un escalofrío le recorrió el cuerpo.