Nota: personajes de Meyer.
Vuelvo.
Abajo comentarios (:
21. Baño de sangre en la noche de la muerte
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–Y Bells… ¿ya tienes pareja para el baile?
–Alice…
Alice llevaba haciendo esa pregunta vez que se le presentaba la oportunidad, durante los últimos cinco días. Ahora tenía la "suerte" de haber podido sacar el tema en el momento preciso: hora de almuerzo. Uno de los pocos momentos en que Bella y Edward se veían.
–Porque ya sabes… –continuó la chica haciendo la vista gorda a la mirada con que Bella la había fulminado para que callara–, Edward estaría encantado…
–Alice –fue el mismo Edward quien ahora hizo callar a su hermana. Se fijó en Bella bastante incómoda en su lugar–: lo siento.
La chica sonrió en señal que no había problemas pero la incomodidad se leía en sus ojos. Jasper logró alivianar la tensión sacando de inmediato un tema de conversación que los desviara del anterior incidente para que las cosas avanzaran como si nada ocurriera. Igual que el último tiempo.
Bella siempre había tenido la duda de si Edward se había encargado de contarles a los chicos lo ocurrido aquel día tras los muros de su habitación. Pero la certeza se fue haciendo exacta cuando, aquella vez, Alice volvió al dormitorio –después de varias horas– y, contraria a todas sus creencias y prácticas, no hizo comentario alguno. Sólo unas miradas camufladas en sonrisas que la hacían inquietarse. Mas el día en que, decidida, le preguntó si acaso pretendía invitar a Edward al baile, le confirmaron que tanto Alice como Jasper estaban consientes que entre ella y Edward había un "algo más" que contar.
Y aquello la incomodaba cada vez más. Jasper hacía como si nada ocurriera y eso lo agradecía infinitamente; hasta el mismo Edward, involucrado número uno, intentaba evitar el tema. Era Alice, la duendecilla malvada quien había vuelto a liberar sus dotes de celestina intentando por todos los medios lograr un "Bella y Edward" a como diera lugar.
Aquel día fue la gota que rebalsó el vaso. Alice nunca lo había intentado estando Bella y Edward presentes, mas como sus intentos a solas con la chica no daban frutos, no encontró nada mejor que echar las cartas sobre la mesa estando ambos protagonistas ahí.
Bella terminó su guiso e, imitando todos los almuerzos de esa semana, cogió su bolso, guardó la manzana correspondiente al postre, cogió la bandeja y se levantó excusándose ahora que debía conversar unos asuntos con el profesor de lenguaje. Y salió del casino.
Edward, a diferencia de todos los almuerzos de esa semana, donde sólo su vista terminaba acompañando a la castaña hasta la puerta, se levantó y, sin preocuparse por manzana, bandeja o guiso aún en su plato, salió del casino tras ella.
La alcanzó unos pasillos más adelante:
–¡Bella! –la chica se volteó al llamado. Era como si su cuerpo fuera independiente a su cabeza pues en su mente la indicación era: "mantén la calma, es sólo Edward" mientras que su corazón se aceleraba casi sin control.
–Disculpa a Alice –dijo viéndola a los ojos–. Sabes como es ella –hubo un silencio extenso que, por suerte para Bella, fue terminado: no quería volver a replantearse las cosas. Ya había invertido demasiado en convencerse de lo contrario–: no lo hace con mala intensión. Simplemente no puede controlarse.
–Lo sé– lo sabía, para que negarlo: era Alice.
Edward, como todas las veces en presencia de esa mirada marrón, sonrió. Ahora lo hacía de forma controlada pero siempre sincera. Y Bella, como en mucho tiempo, supo que la mejor respuesta para aquel innegablemente adorable gesto, era uno similar: y sonrió en respuesta.
¿Era posible que una tan simple interacción como aquella pudiera acarrear consigo todas esas sensaciones que volvían a instalarse sin permiso? Era posible. Muy posible.
–Debo… debo marchar a clases –su voz lo que menos sonaba era a convencimiento, pero no importaba, con tal de salir del paso. Si tenía suerte algo así no volvería a ocurrir y no se cuestionaría todo otra vez. .¿Suerte? Luego tendría que volver a plantearse el significado de aquella palabra.
–Te parece… –¿por qué todo era tan difícil y tan diferente con Bella?–. Olvídalo. Hablamos luego Bella –estaba confirmado: se había convertido en un cobarde. Uno bien grande.
* * *
Edward estaba recostado sobre su cama, vista al techo, recordando una vez más las últimas palabras que se había dicho con Bella, hacía tres días atrás, cuando fugazmente se le había venido la idea de invitarla a salir para empezar de cero con ella, y había terminado diciendo: Hablamos luego, Bella. Eso hacía tres días atrás.
–¿Te decidiste Eddy? –Emmett Cullen era el único que podía decirle Eddy a Edward y éste no se enojaría. Lo cierto era que a pesar de ser el hermano mayor era como escuchar a un niño llamándolo–. Nos divertiremos hermanito, ¿qué me dices? No pretenderás perderte la diversión de Party Boy.
La energía que irradiaba Emmett era proporcional a la luz ocupada en iluminar el estadio Robert F. Kennedy y en él era al natural. Llevaba sólo 20 minutos ahí y ya se había encargado de sintonizar una emisora, de hacer zapping por los 62 canales del cable y terminar jugando una partida rápida de futbol en la Wii.
Jasper terminaba de arreglarse en el baño el disfraz que le había pasado Alice mientras escuchaba como a ratos, Emmett, vestido de mariscal de campo zombie, intentaba convencer a Edward que era momento de divertirse. ¿Quién mejor recomendado que Party Boy –como hacía llamarse Emmett– para arrastrar a alguien a una fiesta?
En un universo estable como era antes, Edward no se habría negado a dicha invitación. Es más, ni cerca estaría de estar acostado en la cama lamentándose, sino que estaría llevando algún disfraz que lo hiciera lucir bien –también impuesto por Alice– al momento en que se reuniera con la chica a la que, según su estado de ánimo, habría aceptado como cita.
No es que aquella vez no hubiese recibido invitaciones. Varias chicas –unas más tímidas, otras más osadas– se le habían acercado a invitarlo los tres últimos días en pasillos y aulas dado que el rumor de que Edward Cullen no tenía pareja se había extendido y varias se arriesgaban con la idea de ser ellas a quien el chico esperaba.
Se encontraban muy alejadas de la realidad. Él sólo se había planteado aparecer en aquel lugar si Bella se lo hubiera propuesto. No lo habría pensado dos veces. Es decir, era Bella: ¿qué mejor razón para aceptar? De otra manera, aquel baile no le interesaba.
–Estoy listo –Jasper salió del baño en su traje de Han Solo, espada láser en mano–. ¿Nos vamos? Las chicas deben estar esperando.
–¿Han Solo? –Edward se había sentado en la cama a mirar los disfraces–. Que suerte que Alice no te hiciera calzar mallas.
–Créeme, estuve así de cerca –bromeó el chico haciendo un gesto con los dedos.
–¿Seguro que no quieres venir? –preguntó Emmett una vez más–. Lo pasaremos bien. Te lo digo yo y… –se fijo en Jasper de arriba a abajo– Han Solo. Aparentemente.
–Diviértanse chicos –su respuesta era definitiva. Lo más probable era que, aún dado el estado anímico en el que se encontraba sumergido, pasar tiempo con los chicos, con Emmett en especial, lograría divertirlo mas no estaba interesado –menos preparado– en ver a Bella divirtiéndose con alguien más. Con Black, para ser preciso.
Alice se lo había dicho. Él nunca preguntó pero era evidente que su entrometida hermanita no descansaría hasta conseguir aquella información como si se lo debiera. Y lo había cumplido.
Hace dos días le había comunicado que Bella ya había invitado a un chico al baile de Halloween. Un tal Jacob Black, un chico de una biblioteca al este de la ciudad. Era de esperar. Bella mantenía relación con él desde sus primeros días en Boston.
Y ya no quería pensar en eso. Ya le había dado suficiente cabida y no estaba en sus planes descubrir si podía llegar a sentirse más mal de lo que ya se sentía.
Encendió el televisor y buscó una película. ¿Dos horas con su cabeza en otros asuntos? Para ser un panorama improvisado no estaba mal.
Y lo vio. La epifanía apreció ante sus ojos revelada: aquella película, justamente aquella noche. Y en ese instante recordó como sonreír. Ni que decir de lo que pudo sentir: si quería estar con Bella tenía que intentarlo. Mientras más tiempo demorara más complicado sería. Era ahora o nunca y tenía nada que perder. Y todo y más por ganar.
Apagó el televisor, tomó su chaqueta y abandonó la habitación seguro donde debía ir.
No le importó no combinar con las telarañas, murciélagos y calabazas que ornamentaban los pasillos; menos con las parejas de seres extraños salidos de televisión y comics que caminaban en dirección al gimnasio, sin evitar mirar sin disimulo como Edward Cullen, con sus ropas habituales, esperaba solitario en una esquina del hall central.
Eso hasta que apareció Han Solo junto a una cheerleader zombie –Rosalie ensangrentada– y Jacob –punzadas en el estómago– vistiendo un traje de torero. Tras de ellos caminaban Alice como la princesa Leia, Emmett haciendo juego con su novia y, por supuesto, ella, la bailarina de flamenco más hermosa que Edward había visto: Bella. Con aquel vestido rojo ajustado, cabello suelto cayendo en ondas coronado por una gran flor al costado y labios carmesí a tono. Cualquiera que la contemplara no podía negar que Bella le hacía justicia a ese disfraz con total perfección. Sobretodo porque caminaba riendo por quien sabía que cosas Emmett le estuviera diciendo.
Alice fue la primera en verlo y acercarse a él.
–¡Hermanito, vienes con nosotros!
Edward escuchó como lo saludaban mas él sólo tenía ojos para Bella, que le sonreía contenido en saludo. Jacob se acercó de inmediato a Bella de forma protectora y Edward odió con todo su ser el gesto y al ejecutor de éste. Lo odió pero lo comprendía. Había notado ese día en el café como Jacob veía a Bella y la forma amenazante en que lo veía a él. Le interesaba. Y estaba en todo su derecho de querer demostrarlo acercándose a ella: Bella no era una chica perdible, menos olvidable. Eso mismo lo había llevado a él a aquel hall, ¿no?: no podía perderla y, definitivamente, no quería olvidarla.
–No chicos, sólo quiero un minuto con Bella –¿Deja Vu?
La aludida se sorprendió y sonrojó –Edward se encantó en secreto– aún cuando era totalmente esperable que la buscara. Alice se encargó de arrastrar consigo a Emmett y Jasper fuera del lugar, seguidos por Rosalie quien no dudó en dedicarle a Edward una sonrisa de apoyo. Jacob, en cambio, permaneció al lado de la chica.
No necesitaba que Bella dudara justo antes de tener que decir lo que quería decir. Así que la vio a los ojos y agregó:
–Por favor –y Bella ya no puedo negarse.
–Bella no tienes-- –Jake quiso hablar.
–Sólo tomará unos minutos –Jacob dudó si marchar. Dejar a Bella a solas con Edward era para él prácticamente lanzarla a sus brazos. Y Bella lo vio a los ojos y agregó –: Por favor –y Jasper ya no pudo negarse.
Fue doloroso entender que Bella no podía negársele a ese chico tal cual él no podía hacerlo con ella. Así mismo, se retiró del lugar.
–Te ves preciosa –fue lo primero que tuvo que decir.
–Gracias –era imposible para Bella sonrojarse aún más.
Algunas parejas seguían atravesando el hall de entrada en dirección al gimnasio donde la fiesta esperaba. Nadie pasaba por alto qué estaba ocurriendo ahí. Aún ante esas inoportunas miradas, Edward no dudó en sus palabras:
–Quédate conmigo –dijo viéndola a los ojos, su hobby favorito.
–¿Qué? –¡¿Qué?!
–Eso –Edward tragó–. Olvida el baile y quédate conmigo –el chico se acercó a Bella no con el fin de intimidarla, no con la idea de besarla, aunque gran parte de su control se iba en no robarle un beso a esos rojos labios–. Esta noche pasan Rocky Horror Picture Show* –Edward sonrió ante el panorama que le proponía–. Mírala junto a mí. Solo tú y yo –agarró una de sus manos de forma delicada. Sus dedos comenzaron a acariciar casi clandestinamente los pequeños, y ahora helados, dedos de Bella.
–Edward--
–Se que se supone que esta noche escojan las chicas –y no le importó decírselo de forma tan directa–: te estoy pidiendo que me escojas.
Edward le estaba pidiendo que dejara todo. Le había dicho firme y claro que olvidara todo y se fuera con él, a mirar una película. Los dos. Solos. Sonaba tan… simple.
–Edward no-- no puedo-- –aún con la negación en sus labios Bella no soltó el agarre de aquella segura mano–. Rompería un compromiso. Jake me espera. Estoy yendo a una fiesta Edward. Mírame como estoy, visto vestido y calzo tazones –lo último decía intentando apaciguar sus nervios y la situación–. No puedo dejar esto así como así. No-- no es tan fácil.
–Es fácil si lo quieres –¿tenía más excusas para negarse?–. Y sólo tú tienes que decidir –sus ojos en los de ella, una vez más, y seguridad en sus palabras–: porque yo ya estoy loco por ti.
El silencio de Noche de Brujas tuvo su primer protagónico.
–Lo siento –lo dijo una vez y no pudo volver a repetirlo; era cobarde hasta para eso. Soltó la mano de Edward y se prometió no volver a dejar que sus sentimientos por él la controlaran. Se repitió: junto a Jacob tenía seguridad. Con Edward…
Había pensado que esa noche era especial. Rocky Horror Picture Show en su televisión como una señal para actuar. ¡Dios! Era noche de Halloween. Se había convertido en un cliché que la pasaran ese día del año. Pero él había necesitado un detonante para actuar y lo había conseguido. Que las cosas no hubieran salido según sus ideales, era otro asunto. No podía obligar a Bella a quererlo.
–Entonces… disfruta la fiesta –Edward pidió prestada fuerzas para decir aquello.
Se acercó a Bella y, tal cual el momento en que ella había inventado una botella imaginaria entre ellos, besó su frente de forma suave y eterna. Sin imaginárselo, su último beso sería igual al primero.
Primero que todo, supongo se habrán enterado del terremoto que azotó a Chile en siete regiones del país. Para que estén tranquilas, gracias a Dios, yo y toda mi familia estamos más que bien. Algunos daños materiales pero nada que lamentar. No se puede hacer mucho por este medio, pero mandar todo el ánimo y la fuerza para salir adelante. Es decir, es lamentable ver los noticiaros y enterarte como anda el sur y la gente; bueno, ya estando las cosas así no queda otra que intentar avanzar. Estoy segura, es más fácil decirlo que hacerlo, pero si se pienza que hay nada peor que vivir, entonces el paso siguiente es levantarse y salir adelante.
Chicas, las buenas vibras corren, y eso también es bienvenido en el sur. Por lo mismo todo-todo mi apoyo a las víctimas de este lamentable hecho, para que puedan redescubrir la esperanza y comenzar otra vez.
Otra vez, siento la tardanza. El domingo pasado decidí a última hora marchar otra vez de vacaciones al sur y no alcancé a subir el nuevo capítulo. Volví a mi casa sólo ayer, luego de que el lamentable terremoto nos cortara el paso para volver a Santiago. Recién hoy tengo tiempo y puedo publicar.
Espero hayan disfruta el capítulo. Estoy SEGURA que están odiando a Bella en masa en este momento (hasta yo la odio a ratos). No les pido que intenten comprenderla, pero sus desiciones tienes buenas razones. Y pronto se dará cuenta que quien no se arriesga, no cruza el río.
*Rocky Horror Picture Show, para los que no recuerdan es una película musical de terror. Pieza fija para los especiales de Halloween.
Taniiah Darcy, eviita cullen, Amelia 666 y Yami Pattinson: gracias por sus reviews y cariños (: Actualizo en nada de tiempo!!
Con respecto a Tanya Denali, Iviiis, intenté evitar la idea de la rubia perra. Se supone debe ser diferente a lo que es Jessica, por algo Edward se fijó en ella tanto tiempo. Ahora, sin internet por donde andaba (y luego sin luz ni agua) mi cuadernito también me ayudó. Tengo listo el capítulo siguiente, sólo me falta pasarlo al pc y revisar. No desesperen.
ALIXITACULLEN, por lo visto Bella no da niún paso aún. No vaya ser que Edward se le aburra y ahí si que pierda. Gracias por las recomendaciones y los favoritos. Te prometo que el final te gustará (:
Bienvenida a De Besitos y Problemas, cami masen Pattz. Invitada a seguir leyendo para que te enteres como transcurre todo. Espero tus saludos (: Mil cariños.
Pecka, Elyzabeth Cullen, Idta, Fran Pattinson, camille92 y andrealapirada, que bien que me sumen a sus favoritos! Gracias (: Atenta a nuevas publicaciones (:
Luego me tendrán por acá, como ya dije, el nuevo capítulo está listo.
Mil cariños para todas, y esta vez los soles los reservo para el sur de mi Chilito, como dijo Chupete, fuerza Chile!
(:
